Sunday, December 30, 2018

Doble testimonio del eterno carnaval del rock progresivo: CARL PALMER’S ELP LEGACY



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos vestimos de gala para apreciar y comentar el ítem de CD y DVD de CARL PALMER’S ELP LEGACY simplemente titulado “Live”, el cual fue publicado por el sello BMG a fines del pasado mes de junio: todo un testimonio fidedigno de la vitalidad que aún preserva el genial CARL PALMER, esencial para que el legado de EMERSON, LAKE & PALMER se preserve vivo y vivaz no solo a punta de nostalgia sino que se mantenga como una huella intemporal dentro de la historia y el presente del rock en su dimensión más ambiciosamente artística. Los terratenientes de PALMER son el virtuoso guitarrista Paul Bielatowicz y el no menos virtuoso bajista-Stickista Simon Fitzpatrick, ambos británicos al igual que el maestro del ritmo: este trío de CARL PALMER’S ELP LEGACY asume con inmensas dosis de eficacia y gallardía la labor de esta preservación, tan exigente como es de por sí. El CD contiene la mayor parte de una actuación en la New York’s Tralf Music Hall de Buffalo (NY), en el 25 de noviembre del 2014 mientras que el DVD recoge íntegramente un concierto realizado en Olympia Theater de Miami (FL), en el 24 de junio del 2016. En el concierto plasmado en el DVD aparecen como invitados especiales otros grandes iconos del rock de los 60s y los 70s como son Steve Hackett (el inolvidable exguitarrista de GENESIS y dueño de una extensa y muy respetable carrera solista) y Mark Stein (teclista-vocalista de VANILLA FUDGE que también tocó en los grupos de CARMINE APPICE y de ALICE COOPER). Este concierto fue muy especial pues fue organizado específicamente en memoria de Keith Emerson, quien se había suicidado tres meses antes; y eso que la idea original de PALMER era la de celebrar el quincuagésimo aniversario de su carrera musical con una retrospectiva de muchas bandas en las que estuvo... ¡Y, de hecho, había sugerido a Emerson que participase como invitado especial en un tema o dos! Pero en el fatal 11 de marzo del 2016 sucedió el dramático abandono de Emerson del mundo terrenal, por lo que este concierto, lejos de cancelarse, cambió de concepto. No solo hubo música e imágenes en una pantalla en el lado posterior del escenario; también hubo una ampliación del aspecto visual con la presencia de bailarines de The Center For Contemporary Dance Ensemble. 


Otra cosa es el asunto con Greg Lake, quien todavía estaba vivo en esos días pero que no llegaría a celebrar las Fiestas Navideñas de ese mismo año 2016 al perder la batalla definitiva contra el cáncer. Tras esta situación de ser el único sobreviviente de esta tríada esencial de la primera generación del rock progresivo británico, PALMER organizó una gira mundial con su ELP LEGACY bajo el nombre de Emerson, Lake & Palmer Lives On! World Tour, la cual le llevó a escenarios sudamericanos en algún momento (incluyendo la primera visita del trío a la capital peruana de Lima el 30 de mayo). La caja que recoge este DVD y este CD ahora significa una labor de amor a un legado triádico de parte del único sobreviviente actual de esta tríada. Bueno, centrémonos ahora en lo que se nos brinda en “Live”, ¿vale? Empezamos con el CD. Las cosas se ponen en marcha con la pieza introductoria ‘Rondeau Des Indes Galantes / Ride Of The Valkyries’, una dupla de piezas compuestas por JEAN-PHILIPPE RAMEAU y RICHARD WAGNER (un francés del siglo XVIII y un prusiano del siglo XIX). Es muy efectivo que el talante majestuosamente sombrío que se impone en esta pieza  de entrada sirva como un recurso de calentamiento inicial de los motores sonoros proyectados por la asociación de PALMER con sus compañeros de viaje. ‘Toccata And Fugue In D Minor’ nos mantiene en el terreno de la hereje modernización de piezas relevantemente sublimes dentro de la historia de la música docta, esta vez con JOHANN SEBASTIAN BACH en la mira. Esta versión es respetuosa de la magnificencia refinada de la composición original mientras el trío aumenta las dosis de polenta rockera  al asunto, convirtiendo este acto de herejía progresiva en un fulminante golpe de estado prog-metalero. Luego llega el medley de ‘Mars, The God Of War / 21st Century Schizoid Man’, un homenaje inconfundible a los días Crimsonianos de Greg Lake mientras se persiste en rockear el legado de la música de cámara con la sección más famosa de la suite Los Planetas de GUSTAV HOLST. De hecho, de esta pieza académica solo se utiliza la parte introductoria pues el corazón expansivo del ítem en cuestión está en la vitalidad neurótica y señorial de esa legendaria canción que abría el disco de debut de KING CRIMSON. La situación obliga a que el ensamble acoja directamente el impacto de las aguerridas vibraciones encapsuladas en la pieza inmediatamente precedente. 

La suite ‘Tarkus’ es el momentum decisivo de la jornada en el Tralf Music Hall de Buffalo, la primera pieza propiamente compuesta por el grupo que aparece aquí, esa paradigmática suite que ocupaba toda la primera mitad de su segundo álbum de estudio: aquí hacen una síntesis de poco más de 14 minutos mientras respetan la integridad de las siete secciones hiladas. Haciendo uso prudente de efectos adicionales y soltándose inteligentemente en sus respectivos niveles de virtuosismo técnico, el trío se pasea ágil y reciamente por los diversos ambientes y recovecos melódicos que se suceden a lo largo de la suite. Si en ‘21st Century Schizoid Man’ el bajo se hacía cargo de reemplazar a la voz de Lake, ahora es la guitarra quien cumple con dicha función, y no solo eso, también los solos de teclado de la versión original. ‘America’, ese referente decisivo de THE NICE que los ELP llevaron a su máxima expresión, se hace presente aquí. El repertorio del CD concluye con la dupla de ‘Knife-Edge’ y ‘Trilogy (Short Version)’, dos facetas antagónicas del trío. La primera faceta es enérgica y vigorosa, contando con suficiente nervio para asumir la tenaz complejidad de la pieza con sus perpetuos viajes de ida y vuelta por la pesadez rockera, la psicodelia y el barroquismo. Por otro lado, la versión que aquí se nos brinda de ‘Trilogy’ comienza con una ilación de consistentes diálogos entre guitarra y Stick que recrean de una forma muy particular la sección original de piano, con un PALMER retraído a un segundo plano. Una vez que el líder del grupo entra en acción, se pone a elaborar un estándar de jazz muy similar al que usó para sostener el interludio de piano que Emerson creó para ornamentar ostensiblemente la balada pastoral de Lake ‘Take A Pebble’. Interpretamos esta decisión de PALMER como un intento de preservar y amplificar el talante romántico de la primera parte mientras procura darle un swing más ágil al asunto. hasta aquí, lo que tiene el CD.


Una cosa nos queda clara: el concierto recogido en el DVD es realmente el plato fuerte y la parte de máxima energía rockera dentro de este ítem fonográfico. Sea cual sea la primera pieza de la jornada, ésta tendrá que ser fastuosa y movida: la escogida es ‘Peter Gunn’. En manos del trípode de PALMER y sus jóvenes compañeros virtuosos Bielatowicz y Fitzpatrick, esta pieza se convierte en un ejercicio sólido de música progresiva potente, prácticamente rayana en el prog-metal con una distinción inconmensurable. Una vez acabado este tema que nos ha sorprendido por la nueva frescura que ha adquirido emerge una secuencia sintetizada que todos los seguidores de ELP conocemos… sí, se trata de esa secuencia que inicia la asegunda parte de la Primera Impresión de ‘Karn Evil 9’: Welcome back my friends to the show that never ends... Stein hace su primer acto de presencia como cantante y teclista, usando un órgano Hammond y un sintetizador mientras canta con potencia las letras originalmente escritas por Greg Lake y Peter Sinfield. También tenemos ante nuestros ojos la primera aparición de ballet moderno. Con la dupla de ‘The Barbarian’ y ‘Bitches Crystal’ (siendo así que para este último tema Fitzpatrick usa el Stick por primera vez en el evento), el trío básico regresa a su remodelación ígnea de clásicos de ELP, dándole incluso algunos aires psicodélicos al vitalismo rockero en curso. Algunos guitarreos en ‘The Barbarian’ suenan realmente Hendrixianos; PALMER, por su parte, pone un especial énfasis en lo rockero dentro del tenor necesariamente jazz-rockero que hay en las esencias respectivas de cada uno de estos temas. Los toques de ceremonioso esplendor llegan de la mano de ‘Jerusalem’ y ‘Romeo & Juliet’ en una sucesión realmente maravillosa, pletórica de distinguido señorío sonoro. En el primero de estos temas, el cántico es realizado por el Ida Choir Ensemble; por su parte, ‘Romeo & Juliet’ se beneficia enormemente del uso del Stick como interlocutor de la guitarra en el desarrollo temático originalmente concebido por PROKOFIEV. ‘21st Century Schizoid Man’ impone su neurótico vigor con una pesadez rotunda y pasmosa, logrando incluso plasmar un vigor más categórico que el que descubrimos antes en el CD. Volvemos al rincón de lo ceremonioso con el arribo de ‘Clair De Lune’, un hermoso pretexto para que Bielatowicz haga buena gala de su virtuosismo y su buen gusto a la hora de explayarse en el mágico legado impresionista de DEBUSSY con fraseos precisos y ornamentos preciosistas que arrojan destellos renovadores.

  

Tras un receso de 15 minutos, el trío vuelve al escenario, y así, ‘Knife-Edge’ y ‘Hoedown’ nos devuelven de lleno a la faceta frontalmente explosiva del inmortal ideario musical de ELP. Para el primero de estos temas, Stein vuelve al escenario para cumplir solventemente con su doble rol de vocalista y teclista; la potencia de su voz ayuda bastante a reconstruir exitosamente el vigor del ítem original, mientras que en el caso de ‘Hoedown’ es la guitarra quien lleva la coz cantante salvo en un pasaje donde Fitzpatrick nos brinda un solo fabuloso‘Take A Pebble’ abre un nuevo campo de lucimiento para Fitzpatrick, esta vez más extenso y más sistemático, usando ahora el Stick: su manera de sintetizar y remodelar las diversas canciones de esta balada épica se nutre bastante de los matices cósmicos que forman parte del arsenal sonoro potencial de su instrumento. Al igual que en el caso de ‘Clair De Lune’, hay una presencia añadida de ballet moderno para completar la idea musical con un recurso visual. Cabe señalar que en la sección country, el aura etérea predominante asume un oportuno talante grácil, lo cual invita al público a seguir la cadencia con sus palmas. ‘Carmina Burana’ nos devuelve el fuego rockero, incorporando algunas citas de Rondo. El momento es propicio para que surja el paraje más ostentoso de la noche: la ejecución de casi todo el opus ‘Pictures At An Exhibition’, que fue uno de los primeros conceptos musicales ideados por EMERSON, LAKE & PALMER (claro está, con el concurso involuntario de MUSSORGSKY). Nos sorprende gratamente que se haya incluido la hermosa sección introspectiva ‘The Sage’ y nos maravilla que aún exista fuego real en las secciones de ‘The Old Castle’ y ‘The Curse Of Baba Yaga’. Como no podía ser de otra manera, es la sección de cierre ‘The Great Gates Of Kiev’ la que redondea el esplendoroso señorío de este inmortal opus prog-sinfónico al condensar los aspectos más ceremoniosos y los más enérgicos de la mayor parte de las secciones precedentes y darle al conjunto sonoro un maderamen cautivador y emotivo. La algarabía patente en las ovaciones del público se hacen eco de la imponente fastuosidad de la suite que acaba de terminar.


Nos vamos acercando al final cuando llega el turno de ‘Fanfare For The Common Man’ con su correspondiente solo de batería. Realmente PALMER logra demostrar que los años pasaron en vano con esa vitamínica demostración de nervio rockero, virtuosismo travieso y musculatura majestuosa que se derrocha en su solo. Pero no es ésa la única gracia del tema en cuestión pues también tenemos el gran regalo de la presencia de un guitarrista extra como invitado especial: nada más ni nada menos que el maestro Steve Hackett. Durante las expansiones del motif central, Hackett asume el rol de llenar con florituras experimentales los espacios vacíos que deja Bielatowicz, para más adelante, entablar ambos un duelo cordial en un clima de franca camaradería. Tal vez por eso de ser invitado especial y también por respeto a las canas, Hackett termina opacando a su colega y, encima, hace un solo de armónica en medio de todo el barullo controlado que se desata en las improvisaciones que entran a tallar en torno al motif central de esta Fanfarria de AARON COPLAND. ‘Nutrocker’ brinda el cierre definitivo del evento, uniéndose los dos invitados Stein y Hackett mientras se suma uno más, David Frangioni, como segundo baterista. El sonido es bastante lleno, como se puede suponer, siendo así que el riff recurrente está cubierto por las guitarras duales  mientras Stein se concentra en complementar las bases armónicas y hacer un ocasional breve solo al piano. Otro duelo cordial surge entre Hackett y Bielatowicz, pero esta vez con una actitud de inocente alegría que es muy afín al espíritu de este estándar de jaz inspirado en una pieza del grana TCHAIKOVSKY. Todo esto fue lo que el ensmable de CARL PALMER’S ELP LEGACY y sus invitados nos brindaron en “Live”, una de las publicaciones más entrañables dentro de la producción progresiva que tuvo lugar en este año 2018 que ya se nos va. ¡Vale la pena conseguirlo y atesorarlo en una buena colección dedicada al género!

Friday, December 28, 2018

RUSH: retorno a Xanadú



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos el gran honor de presentar la reedición de aniversario #40 de una de las obras cumbres de ese excelso trío canadiense llamado RUSH: “A Farewell To Kings”. Este disco grabado en los Rockfield Studios de Gales en junio de 1977, mezclado al mes siguiente en los Advision Studios de Londres, y sacado al mercado en el mes de setiembre, significó muchas cosas para este grupo canadiense que ya empezaba a asentarse en las primeras ligas de la escena rockera internacional de la segunda mitad de los 70s. La reedición, en formatos de triple CD y cuádruple LP, fue publicada en el primer día de diciembre del año 2017 por vía de la asociación coproductora de Anthem, Mercury, Ole y UMG Recordings. Geddy Lee añadió a sus usuales roles de cantante y bajista una Buena dosis de intervenciones al sintetizador Mini-Moog y la pedalera sintetizada bajo Moog Taurus; este último ítem también será utilizado por Alex Lifeson, quien amplía su arsenal de guitarras eléctricas y acústicas añadiendo la acústica de 12 cuerdas y utilizando más enfáticamente la clásica. Por su parte, Neil Peart introdujo el glockenspiel, las campanas tubulares y orquestales, los bloques de madera, el carillón, el árbol de campana y otros implementos a lo que hasta entonces era un parco recurso de complementos percusivos para su inseparable batería. El grupo estaba decidido a evolucionar bajo sus propios términos añadiendo texturas, matices psicodélicos y esquemas prog-sinfónicos más abundantes que de costumbre a su esquema de power trio pesado. Parecía mentira entonces que, un año y medio atrás, el grupo estuviese en la lista de grupos sospechosos de caer en decadencia por parte de los ejecutivos de la compañía discográfica Mercury Records tras el fracaso comercial de “Caress Of Steel”, el tercer álbum que no logró completar el empuje creciente de los dos primeros. La oportunidad de hacer el cuarto disco, “2112”, fue ofrecida con la condición de que lograra un notable éxito de ventas, oferta que el grupo convirtió en un álbum cuyo lado A estaba enteramente ocupado por la suite homónima de siete secciones. A pesar del temor y la sensación de insensatez que estaba metida en las mentes de los ejecutivos, el disco, publicado en el primer día de abril de 1976, fue todo un éxito: el grupo apostó a seguir su propia voz, que clamaba por avanzar hacia nuevas alturas estéticas, saliendo airosos o muriendo en el intento. 



A despecho de las poco favorables críticas de la prensa musical, el grupo promovió ese disco exhaustivamente entre marzo de 1976 y junio de 1977, llegando a tocar por primera vez en escenarios británicos (hasta entonces, todos los conciertos eran en Canadá y en los EE.UU.). Dado que “2112” obtuvo discos de oro en Canadá y los EE.UU. en el trascurso de 18 meses, el management se sintió complacido y le otorgó al trío la absoluta libertad creativa; ese éxito también se vio impulsado por la publicación a fines de setiembre del mismo año 1976 del disco doble en vivo “All The World’s A Stage”, el cual también fue bien recibido comercialmente. El detalle revelador está en la proclama impresa en la contraportada del susodicho álbum en vivo: “Este álbum significa para nosotros el fin del principio, el punto de referencia que señala el cierre del capítulo uno en los anales de RUSH.” En palabras del propio Lifeson, la culminación de la grabación de “2112” les hizo comprender que el grupo ya había tocado el centro de su propia esencia artística y había dejado de expresar simplemente sus raíces e influencias primarias. El siguiente disco habría de reforzar este encuentro crucial con su ser más propio de parte del trío y eso conllevaba surcar una vía de cercana interlocución con el legado del rock progresivo británico, un escenario que el grupo siempre había admirado. El hecho de que “A Farewell To Kings” se grabara y mezclara en estudios de Gales e Inglaterra no era sino la manifestación exterior de este viaje interior. En días antes del inicio de las sesiones de grabación para este disco, Lee afirmó lo siguiente en una entrevista para la revista Circus“Estamos expandiendo losalcances de lo que podemos ejecutar. estamos incorporando más instrumentos y habrá más presencia de texturas sonoras. Eso sí, ¡nunca traicionaríamos nuestro esquema esencial de hard rock! Simplemente lo remodelaremos. Hay muchas bandas que subestiman a su público, pero si uno observa a las bandas realmente grandes que tienen muchos años de carrera, se percatará de que han credido y progresado junto a su público que también ha crecido y progresado.” En la misma entrevista, Peart confesó que pasó muchos meses estudiando y aprendiendo a dominar las percusiones tonales, y de hecho, el hiato de año y medio entre el disco anterior “2112” y el nuevo a ser grabado prontamente les dio tiempo y espacio para que cada uno hiciera sus exploraciones individuales en nuevos efectos de guitarra, más implementos percusivos, y cómo no, el muy relevante sintetizador Mini-Moog. Poco después del lanzamiento al mercado de “A Farewell To Kings”, Peart explicó en una entrevista concedida al semanario de Vancouver Georgia Straight que el grupo se dio cuenta de que se sentía un poco restringido en relación con las posibilidades de evolución musical hacia la cual querían dirigirse, así que en vez de ir a la opción más inmediata de aumentar el ensamble a cuarteto, decidieron aumentar su arsenal sin aumentar al personal. Todo el nuevo material fue compuesto en Ontario en un momento de relativo relax, algo que se repitió en las sesiones de grabación en los Rockfield Studios, pues éstos están ubicados en medio de la campiña galesa.


Bueno, ya es hora de repasar concretamente el repertorio de este quinto disco de RUSH. Durando poco menos de 6 minutos, la canción homónima abre el álbum con una clara intención de manifestar la madurez de los nuevos vientos que soplan en el seno de la mente musical del trío. El comienzo viene con una hermosa sonata breve de guitarra clásica donde Lifeson se enfila directamente hacia un envolvente desarrollo temático de tenor renacentista; que poco después se unen el Mini-Moog (programado como un flautín) y el glockenspiel, estando el primero a cargo de llenar los espacios melódicos en curso mientras que el segundo tiene la misión de acentuar algunas notas concretas. Una vez terminada la breve introducción vamos al cuerpo central, pesado y ágil a la vez, fluidamente estructurado sobre una compleja y diversa ingeniería rítmica. El intermedio instrumental se asienta sobre un complejo compás de 7/4 sobre el cual se instala un primer solo de guitarra que comienza como entrecortándose y al final se impulsa hacia un cierre explícitamente fulguroso. Para la segunda sección del interludio, más breve, el ensamble usa un tempo más parsimonioso y el segundo solo de guitarra acapara un fragor más delineado en cuanto a lo melódico: a pesar de su brevedad, deja una huella fuerte para la próxima porción cantada. La letra de ‘A Farewell To Kings’ se centra en un enfoque ilustrado y centrado en el ideal moral de la autodeterminación sobre los síntomas de totalitarismo y corrupción en el sistema político: “We turned our gaze from the castles in the distance. / Eyes cast down on the path of least resistance”. – “The hypocrites are slandering the sacred halls of truth. / Ancient nobles showering their bitterness on youth.” Es precisamente en nombre de esa autodeterminación que en el último estribillo se hace un llamado a la conciencia para reivindicar la verdad del espíritu frente al sistema, una verdad que habría de fundar las bases para la defensa de la libertad individual y la justicia grupal: “Can't we raise our eyes and make a start? / Can't we find the minds to lead us closer to the heart?” Aquí se hace alusión a la canción que habrá de dar inicio al lado B del álbum, ‘Closer To The Heart’, canción que fue todo un hit en su momento, además de un himno rockero único e inmortal. Pero a esta canción volveremos más tarde.  

  

La mini-suite ‘Xanadu’ se encarga de cerrar la primera mitad del álbum y, de paso, asienta el cénit definitivo del disco. Mencionamos también que se trata de una las máximas expresiones de creatividad progresiva que jamás haya gestado este excelente trío de Lee, Lifeson y Peart ,debido a su mágica confluencia de inteligencia melódica, fortaleza fastuosa y seductor misterio. Con sus poco más de 11 minutos de duración, ‘Xanadu’ es la magna expresión de esta renovada excursión progresiva del trío canadiense. Peart, al inicio de sus elucubraciones personales sobre el concepto central dela letra, pensaba en la película Ciudadano Kane, esa magnífica ópera prima del genio ORSON WELLES, donde se hacía una cita del poema ‘Kubla Khan’ de otro genio, SAMUEL TAYLOR COLERIDGE. Investigando las conexiones entre la grandilocuente figura del trágico protagonista de la susodicha película y el tenor del poema, al final se decidió por centrarse en este último exclusivamente. Aunque a Peart le incomodaba hacer una letra sobre un poema – siendo así que él es más fanático de la narrativa que de la poesía – y estaba preocupado por el hecho de que tendría, en algún momento, que quitarse espacio a sí mismo para citar al propio COLERIDGE, siguió adelante con este viraje de inspiración. De hecho, Peart estaba interesado enmostrar cómo el sueño de la inmortalidad responde a un ansia fatua que, al ser concretada, condena a uno a un eternidad de improductivo aislamiento y pavorosa angustia: “Held within the pleasure dome / Decreed by Kubla Khan, / To taste my bitter triumph / As a mad immortal man. / Never more shall I return, / Escape these caves of ice.” Respecto a lo estrictamente musical, pues solo cabe señalar que se trata de una de las composiciones mejor logradas en todo el catálogo de RUSH, y además de eso, los tres músicos no escatiman esfuerzos para usar un ambicioso arsenal sonoro que incluye un guitarra de doble cuello con bajo y 12 cuerdas de parte de Lee, extensivo uso de pedaleras de bajo, varias florituras y desarrollos melódicos de Moog y abundantes percusiones. En los dos primeros minutos, el trío se enfrasca en la elaboración de flotantes atmósferas cósmicas que retratan un paisaje entre surrealista e idílico, todo eso hasta que un fraseo de guitarra en 7/8 instaura el preludio adecuado para el primer motif central: éste se caracteriza por ostentar una majestuosa mezcla de garra y distinción a través de una ilación de diversos esquemas rítmicos que van desde lo sutilmente parsimonioso hasta lo vorazmente intrépido. El segundo motif central se focaliza en una atmósfera sobria donde el Moog adquiere relativo protagonismo a la hora de marcar el sendero melódico de turno. De hecho, cuando este segundo motif central se repite con el lamento de haber conquistado el sueño falso de la inmortalidad, el terreno está preparado para un gran final que habrá de ser guiado por la guitarra de Lifeson: he aquí uno de los más alucinantes solos que ha hecho el buen Alex en su vida entera, es un solo fiero, atormentado, tenso, lúcidamente transmisor de la señorial pesadilla en la que se encuentra atrapado el protagonista. El epílogo consiste en una última vuelta de tuerca del preludio en clave introspectiva que lleva hasta los rotundos golpes finales. La banda ha exorcizado creativamente las herencias recibidas de los idearios de GENESIS, YES y PINK FLOYD. ¡Qué gran canción!, ¡¡qué gran canción!!



‘Closer To The Heart’ abre el lado B y se trata de una canción muy significativa para RUSH: se trató de un hit que desde entonces y hasta siempre formaría parte de los repertorios de los conciertos. De hecho, el grupo sentía que esta canción tenía potencial de éxito comercial y lo mismo habría de pensar el management de Anthem Records. Respecto a la letra, tal como indicamos anteriormente, retoma el asunto dejado ad futurum en la letra de la canción homónima en base a la exigencia de reformar ideales morales y sociales más cercanos al corazón del hombre una vez dejado atrás el aparato dogmático y opresivo del Ancien Regime. A pesar de durar menos de tres minutos, esta canción es muy elocuente en lo que dice tanto en lo poético como en lo musical. El modo en que las campanas tubulares y el glockenspiel acompañan a las escalas iniciales de las dos guitarras acústicas (una de 6 y otra de 12 cuerdas) abre la puerta para la prístina línea vocal que ha de erigirse en centro temático. El desarrollo melódico es tan firme como vulnerable, una combinación perfecta para la efectiva transmisión de un mensaje que es un llamado a la conciencia desde lo que parece ser una combinación de pragmatismo y romanticismo: “The blacksmith and the artist / Reflect it in their art, / They forge their creativity / Closer to the heart.” / “Philosophers and plowmen, / Each must know his part / To sow a new mentality / Closer to the heart. / Yes, closer to the heart.” La fineza arquitectónica del solo de guitarra en el intermedio y el empuje renovador que la segunda sección cantada recoge desde allí garantizan la concreción de un clímax rockero muy peculiar para el álbum. ‘Cinderella Man’ es la única pieza con letra hecha por Lee, siendo así que él se inspiró en la película Mr. Deeds Goes to town, protagonizada por Gary Cooper en el rol de un personaje filantrópico. Esta canción es la más cercana al estándar de rock pesado sofisticado que el grupo venía reforzando y refinando desde los tiempos de su segundo álbum “Fly By Night”, casi como si se tratara de un híbrido de ‘Something For Nothing’ (del “2122”) y ‘Lakeside Park’ (del “Caress Of Steel”). El interludio instrumental añade matices funky al holgorio rockero en curso. Por su parte, ‘Madrigal’ es una balada pastoral que respira un claro tufo Genesiano con algunos matices propios de una balada folklórica Zeppeliniana: los colores del Mini-Moog (que imita la flauta) y del glockespiel son detalles relevantes para realzar el intimista lirismo esencial de la canción. La letra es simplemente hermosa y aquí mostramos la segunda mitad de ella: “When life becomes as barren / And as cold as winter skies, / There’s a beacon in the darkness / In a distant pair of eyes. / In vain to search for honor / And in vain to search for truth, / But these things can still be given: / Your love has shown me proof.”


El álbum se cierra con la minisuite ‘Cygnus X-1 – Book 1: The Voyage’, la cual ocupa poco menos de 10 ½ minutos de duración y consta de las secciones sucesivamente tituladas ‘Prologue’, ‘Part I’, ‘Part II’ y ‘Part III’. El esquema de trabajo desarrollado por el trío a la hora de componer y arreglar las ideas musicales que se van hilando a lo largo de ‘Cygnus X-1’ se sostiene en una síntesis entre la fiereza más noble de los álbumes previos (‘By-Tor And The Snow-Dog’, ‘The Necromancer’ y, sobre todo, la legendaria suite ‘2112’) y la fastuosidad frontalmente progresiva por la cual la banda apostaba con todo en este momento de su carrera. La narración del Prólogo que se explaya sobre fondos psicodélicos de sintetizador y campanas nos recuerda a las que tenían lugar en el preámbulo de cada sección de ‘The Necromancer’ (la minusuite que cerraba el lado A de “Caress Of Steel”): ceremonioso y lúgubre, aquí se anticipa lo que será el dramático final del relato de base para la canción. El verdadero armazón grupal se inicia con los precisos puntillazos del bajo que establecen un compás complejo cuyas cadencias son prontamente completadas por la batería y la guitarra, siendo así que a partir de allí se realiza una ilación de motivos anticipatorios de los que se expondrán de forma más amplia y reforzada en las Partes sucesivas. ‘Part I’. ‘Part III’ se caracteriza por acoger e impulsar los recursos de nervio rockero precedentes dentro de una implosión persistente que se manifiesta tanto en los explosivos encuadres de la guitarra y la batería como en el desgarrador canto de Lee (“Spinning, whirling, still descending. / Like a spiral sea unending. / Sound and fury drown my heart. / Every nerve is torn apart.”). En las instancias iniciales, unas palpitaciones grisáceas de guitarra, puntualizadas por mecanismos de campana que brotan en momentos estratégicos, anticipa con relativa sutileza el drama inminente de la absorción en el vacío destructor; las irrupciones entrecortadas de bajo y batería arman poco a poco el fragor climático definitivo. Inaudita combinación de LEZ ZEPPELIN, YES y BLACK SABBATH. A modo de una lánguida letanía funeral, los fraseos conclusivos de la solitaria guitarra parecen retratar el inmune silencio espectral del espacio exterior. Justamente esta serie de fraseos resurgirá para una de las secciones de la suite ‘Hemispheres’ que ocupará todo el lado A del siguiente disco de estudio del mismo título, pero eso será tema de otra publicación en este blog en un momento futuro.



Todo el CD 2 y la mayor parte del CD 3 contienen la versión íntegra del concierto que brindó el trío en el Hammersmith Odeon de Londres en el 20 de febrero de 1978, en el contexto de la gira de promoción para “A Farewell To Kings”. Más de la mitad de este concierto apareció  en el año 1998 como el volumen 3 de la edición especial del disco en vivo “Different Stages”, pero ahora tenemos el concierto entero. Todo comienza con la música de fondo procedente del disco de JUSTIN HAYWARD & JOHN LODGE “Blue Jays”, específicamente, la canción ‘Nights, Winters, Years’, lo cual prepara el terreno para la dupla inicial de ‘Bastille Day’ y ‘Lakeside Park’. Ambas piezas procedentes del subvalorado (y también un tanto irregular) álbum “Caress Of Steel” brindan sus diferentes modalidades de vigor rockero y claridad melódica  para calentar contundentemente el ambiente desde el punto de partida: el primero es ostentoso, el segundo es más evocativo. ‘By-Tor & The Snowdog’ exhibe toda su majestuosa garra a través de su manera tan compleja de jugar con su esencialmente llamativo groove. Tras el sistemático frenesí de los guitarreos de Lifeson para la sección intermedia, lo dejan allí para que, acto seguido, emerja ‘Xanadu’ con toda su fastuosa magia. Siendo la primera pieza del entonces nuevo álbum “A Farewell To Kings” que se presenta en este evento, el trío saca a relucir toda la grandilocuencia esencial de esta canción ante un público sumamente receptivo. Con la subsiguiente presencia de la canción homónima del entonces nuevo álbum, el grupo mantiene en vigor la pulida prestancia progresiva con la que se alimenta su músculo rockero en este momento de su carrera: esto imprime una rotunda capitalización de la aureola de excelencia musical que se va imponiendo y reforzando con sentenciosa soltura. Ya sea en vivo o en estudio, ese preludio de guitarra clásica esboza su inherente belleza con convicción. La bien afiatada dupla de Lee y Peart funciona a las mil maravillas en los pasajes más complejos para permitir a la guitarra llenar espacios o soltarse en solos variopintos. ‘Something For Nothing’ nos devuelve a una garra rockera encuadrada en un esquema melódico más escueto, pero siempre con ese talante sofisticado propio del trío. Claro está, cuando llega el turno de ‘Cygnus X-1’, la prestancia progresiva alimentada de furia volcánica vuelve a ser la orden del día. El CD 3 comienza con la dupla de ‘Anthem’ y ‘Closer To The Heart’, dos canciones cuyas letras versan sobre el poder de la autodeterminación y los méritos de una visión moral del mundo que integre racionalidad y sentido de la comunidad. Ambas canciones son muy significativas para la historia de RUSH porque la primera de ellas abre el primer disco del grupo con Peart como integrante (“Fly By Night”) mientras que la segunda fue su primer hit mundial, justamente extraído del álbum entonces promocionado.



El momentum de la noche tiene que ser la suite ‘2112’, esa creación que anticipaba con miles de fuegos artificiales el arribo de la definitiva madurez progresiva del trío: este relato de rebeldía, introspección y autodeterminación a través de la visión estética del mundo resuena en las mentes y corazones del público tanto por su fuerza rockera como por su dramática complejidad estructural. la ocan casi entera pues omiten la sección ‘Oracle’. Cómo no, todo llega a su éxtasis decisivo cuando la última sección instrumental activa su furia sonora bajo el anuncio: “Attention all Planets of the Solar Federation. / Attention all Planets of the Solar Federation. / Attention all Planets of the Solar Federation. / We have assumed control. / We have assumed control. / We have assumed control. ¿Es el triunfo fatal del statu quo o la victoria de los estetas rebeldes que heredaron el legado del protagonista? La doble posibilidad de interpretación de este clamor enaltece aún más el fragor musical en curso. Tras este antológico maelstrom de ideas y expresiones iconoclastas en el idioma rockero, el trío se despide del público por primera vez, lo cual no es sino el preludio al primer encore: el popurrí de ‘Working Man’, ‘Fly By Night’ e ‘In The Mood’, incluyéndose un fabuloso solo de batería antes de los golpes finales de la tercera canción. Una nueva despedida falsa anima al público a pedir más y con ello llega el segundo y último encore‘Cinderella Man’, canción idónea para cerrar el evento con un aire de distinción y un gancho melódico efectivo. Este volumen 3 se cierra con versiones hechas por otros intérpretes. Los DREAM THEATER se hacen cargo de ‘Xanadu’ con el uso de una rimbombancia expresiva muy fiel a la versión original, lo cual no es  de extrañar pues RUSH siempre ha sido una gravitante influencia en el quinteto estadounidense. El trío WRECK hace su propia versión de ‘Closer To The Heart’ con un punche rockero más exultantemente hard-rockero, mientras que el cuarteto THE TREWS presenta remodela ‘Cinderella Man’ con un talante más crudo (al modo de THE WHO y THE KINKS), sin por ello dejar de lado su lirismo original. El solista ALAIN JOHANNES hace una peculiar revisión etérea de la bella balada ‘Madrigal’ con un destaque especial de la guitarra sin trastes Ebo y un arreglo instrumental un poco más largo. El último ítem del CD 3 es una serie de efectos cósmicos al Mini-Moog que supuestamente iban a concretar una introducción espacial mucho más amplia para la última pieza del álbum: esos efectos estaban recogidos en una cinta que descubrió Wilson. El trío vio con buenos ojos la idea de incorporar esta rareza en la edición que tenemos en nuestras manos: Lifeson sugirió el título ‘Sickness X-1’ pero al final quedó como ‘Cygnus X-2 Eh’.


  

El librillo que acompaña a esta reedición es muy detallada en anécdotas concernientes a los aspectos técnicos de la grabación de cada tema, así como las inspiraciones e impresiones a posteriori que tienen los músicos y el ingeniero de sonido Terry Brown. De hecho, fue idea de este último que los sonidos exteriores (con cantos de aves incluidos) que sirven de fondo para las secciones iniciales de las dos primeras canciones del álbum se grabaran en las mismas afueras de los Rockfield Studios. Una ambientación totalmente natural. Lifeson recuerda que tocó caminando entre los micrófonos instalados en el jardín el preludio barroco de la canción homónima: le resultó un poco incómodo pues él no contaba con una correa para la guitarra y tuvo que improvisar una, siendo así que lo más correcto para una guitarra clásica es tocarla de manera fija y sobre un asiento. Pero, de todas maneras, le pareció gracioso y entrañable caminar con la guitarra casi colgando mientras miraba a Lee con su Mini-Moog y a Peart con su glockenspiel. Respecto a la letra de ‘Xanadu’, Peart recuerda que la noción de la inmortalidad como castigo y maldición no era nueva para él. Durante los tiempos de su primera banda de rock JR FLOOD, a la edad de 17 años, él hizo la letra para ‘Retribution’, la primera canción con letra suya. Cuando su madre se percató de eso, le preguntó entre risas: “¿Para quiénes haces estas letras?, ¿para profesores universitarios? En palabras del buen Neil, se trató de una ocurrencia muy peculiar de su madre: “Algo muy suntuoso de decir a un muchacho aspirante a baterista que no llegó a terminar la secundaria. Años después, cuando alcancé la fama como integrante de RUSH, oí una vez disparatadas observaciones del estilo de «RUSH es  lo que sucede cuando se deja al baterista escribir las canciones.» Por supuesto, no tengo toda la culpa de eso: yo solo escribía las letras. Lifeson designa a ‘Cinderella Man’ como una de sus canciones preferidas de ese periodo del grupo debido a la diversidad de su estructura musical y la alternancia de pasajes acústicos y eléctricos en sus estribillos. A pesar de su extensión y pomposa estructura multiforme, ‘Xanadu’ (la primera canción efectivamente grabada para el álbum) tomó relativamente poco tiempo para ser grabada pues era una pieza que el grupo ya había tocado en vivo antes de la grabación del álbum: su debut fue en un concierto en Milwaukee en el 10 de mayo de 1977, y el trío se la sabía al derecho y al revés. Es impresionó mucho a Brown y asentó un actitud muy optimista para el resto de la temporada de grabación, incluso estimulando ideas para la canción que más exigía de finezas experimentales en la consola de grabación, o sea, ‘Cygnus X-1 – Book 1: The Voyage’. En fin, esto es lo que nos ha brindado nuestra visita a los tiempos de “A Farewell To Kings”, un tiempos eternos donde la fuerza creativa de RUSH gobernaba, con la fuerza y el temple propios del emperador mongol Kublai Khan, una provincia importante dentro del cosmos del rock progresivo: una nueva mentalidad estaba siendo forjada, diseminada y afianzada en la escena musical de aquel entonces por los Sres. Lee, Lifeson y Peart, una mentalidad majestuosa. 


Muestras de “A Farewell To Kings”.-
Cygnus X-1  Book I: The Voyage: https://www.youtube.com/watch?v=uDvWLOyZDYQ
A Farewell To Kings [vídeo-clip]: https://www.youtube.com/watch?v=eV-5iNu6Sd8
Closer To The Heart [video-clip]: https://www.youtube.com/watch?v=kyhW2v0NDM0
Cinderella Man [en vivo en el Hammersmith Odeon, 20 de febrero de 1978]: https://www.youtube.com/watch?v=z6c-D7ZeVs4

Tuesday, December 25, 2018

Corrientes de cambio en el mar progresivo de GALAHAD


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy estamos de plácemes al darse la ocasión de disfrutar del nuevo disco de los veteranos GALAHAD, héroes del movimiento neo-progresivo de segunda generación (desde inicios de los 90s) y que desde hace ya muchos años pueden presumir de tener una dilatada y versátil producción musical, siempre bajo unas pautas reconocibles como la esencia del grupo. El nuevo disco responde al título de “Seas Of Change”habiendo sido publicado en la última semana de enero de este año 2018 que ya se nos va. Se trata de un concept-album cuya temática es una visión crítica y cínica de la lamentable situación social y política de Gran Bretaña (incluyendo el Brexit, el chauvinismo y la inestabilidad laboral de las generaciones más jóvenes). Y eso que la intención inicial era la de hacer una canción de unos 7 minutos de duración para empezar a componer material nuevo... pero las ideas musicales y las letras se fueron ampliando hasta el punto de que el grupo comprendió bien pronto que tenía ganas de hacer una suite entera donde encajaran todas esas ideas en una arquitectura integral. El disco salió al público tanto en formato de CD como de vinilo a través de la labor conjunta de los sellos Avalon Records (propiedad de los mismos GALAHAD) y Oskar (compañía fonográafica polaca). Los encargados de gestarlo fueron el permanente frontman Stu Nicholson [voz], Lee Abraham [guitarras eléctricas y acústicas], Dean Baker [teclados, orquestaciones y programaciones], Tim Ashton [bajo y pedales bajos] y Spencer Luckman [batería y percusión]. Con este álbum, Abraham vuelve a las filas de GALAHAD mientras que el bajista Ashton se acomoda a la perfección en éste, su segundo álbum como miembro del quinteto. También hay que señalar que en algunos pasajes del álbum colaboró la vientista Sarah Bolter, quien se hizo cargo de la flauta, el clarinete y el saxo soprano. 



¿Y qué hallamos en “Seas Of Change”? Pues resulta que se trata de una obra conceptual contenida en una sola suite de 42 ¾ minutos, la cual agrupa una ilación de 11 secciones portadoras de títulos autónomos: ‘Storms Are A Comin’’, ‘Lords, Ladies And Gentlemen’, ‘The Great Unknown’, ‘Sea Of Uncertainty’, ‘Up In Smoke’, ‘A Sense Of Revolution’, ‘Dust’, ‘Tis But A Dream’, ‘As Time Fades’, Mare’s Nest’, The Greater Unknown y ‘Storms Are A Comin’ (Reprise)’. Todo empieza con una narración arrojada sobre capas de teclado ornamentadas con gráciles florituras de flauta, y a partir de ahí, se abre campo a un delicioso pasaje de piano adornado con intensas (aunque breves) orquestaciones... y de inmediato sigue un ruido de gente en un bar así como las palabras de un maestro de ceremonias. Más fastuosas exhibiciones de sinfonismo estandarizado siguen perpetrándose hasta que pasamos un poco la barrera del sexto minuto, momento en el que el canto de Nicholson se hace notar por primera vez. Tras un breve solo de guitarra a lo Dave Gilmour nos topamos con un resuelto y enérgico interludio instrumental que nos remite a un punto intermedio entre ARENA y THRESHOLD. Como esta sección es bastante llamativa, una vez concluida deja una huella de interés en la mente del oyente empático. Una sección cantada establecida sobre un swing sencillo y un colchón electrónico de sintetizador abre campo a un ejercicio de lirismo grácil, el mismo que se cierra con una breve retoma del interludio antes mencionado. Para la siguiente sección, el grupo crea un ambiente de balada sinfónica de claros ribetes Genesianos, centrado en torno a un simple arreglo de guitarra acústica y abundantes capas de teclados. La cosa no dura demasiado por causa de las efectivas intromisiones rockeras de los instrumentistas, las cuales aportan consistencia y vibrante gancho al asunto. La sección A Sense Of Revolution se sostiene sobre un groove bastante entusiasta que enarbola ligeros coqueteos con la electrónica mientras preserva un ácido hechizo rockero: algo así como un híbrido entre FROST y los PORCUPINE TREE de los tres últimos discos con algunas alusiones al estándar de NO-MAN. 



La ilación de las dos siguientes secciones se enfila hacia una vitalidad melódica más claramente orientada hacia el paradigma neo-progresivo: de paso, tenemos aquí el más alucinante solo de guitarra de todo el disco pues, siendo bastante extenso, no satura en ningún momento mientras refuerza continuamente su nervio frente a la patente pomposidad de los arreglos de los teclados. Las orquestaciones de teclado aportan un adecuado recurso de sofisticación melódica mientras algunos loops ostentan un aura modernista. Como dijimos, hay un recurso de muscular y envolvente grandilocuencia en el extenso solo de guitarra que, sin duda de nuestra parte, ha de ser considerado como el momento más destacado de Abraham en toda la suite. Justo a poco de llegar a la frontera del minuto 35, el grupo elabora otro aguerrido pasaje sinfónico de tendencia neo-progresiva mientras sube un poco la dosis de garra rockera y se regodea en el marchoso groove escogido para la ocasión. Con buen pulso y hábil polenta de parte de los instrumentistas, se crea un refuerzo de lo marchoso y una consolidación de lo fastuoso: de hecho, volvemos de lleno al territorio híbrido de ARENA y THRESHOLD con algunos recuentos de los legados que los mismos GALAHAD recogen de álbumes previos como “Battle Scars” y “Empires Never Last”. Para los dos últimos 2 ¾ minutos tenemos un viraje definitivo hacia climas serenos y reflexivos donde las capas de sintetizador y los fraseos semi-blueseros de la guitarra (algo muy a lo PINK FLOYD de la época del “Wish You Were Here”) abren el camino para la última intervención vocal de Nicholson. El carácter crepuscular del desarrollo temático que ocupa el último minuto ostenta un revelador cariz elegíaco y ominoso, al modo de un canto de cisne disfrazado de canto de sirena. Los bonus tracks de “Seas Of Change” en su versión de CD son las versiones autónomas de ‘Dust’ (que dura casi 6 minutos) y ‘Smoke’ (que dura casi 7 ¼ minutos), versiones que muestran que ambos ítems se defienden solos como canciones con enfoques muy bien definidos. ‘Dust’ hace gala de su gancho fundamental con su buena dosis de estándares Genesianos en los arreglos de teclados; por su parte, ‘Smoke’ enfatiza la solemnidad inherente a su núcleo melódico, instaurando así una cruza entre PINK FLOYD y GENESIS con bastante efectividad. El gancho también está presente aquí cuando la solemnidad abre paso a la gracilidad, lo cual trae consigo un campo abierto para la soltura generosa de la guitarra de Abraham. Quién sabe… a lo mejor, estos arreglos particulares – que incluso añaden segundos de duración a las versiones originarias –  habrían funcionado igual de bien dentro del bloque completo de la suite. 


Este disco ha sido diseñado como un magnum opus para la banda y así funciona, con lo cual se manifiesta que la misión artística que el quinteto se planteó a la hora de planificar, gestar y concretar el concepto de “Seas Of Change” resultó un triunfo artístico. GALAHAD es un grupo veterano que maneja su oficio como entidad musical de forma muy patente en cada disco que publica aunque los niveles de creatividad a lo largo de su discografía (iniciada en el año) son irregulares. Queda claro que cuando saca lustre a los aspectos más ambiciosos de su ideario estético, los GALAHAD saben lucirse a lo grande y éste es ciertamente el caso de este concept-album que tenemos en nuestras manos. Demos las gracias a los Sres. Nicholson, Abraham, Baker, Ashter y Luckman por esta magnífica suite que demuestra que el prog sinfónico moderno todavái es un ideal vivo.


La suite “Seas Of Change”: https://galahad1.bandcamp.com/track/seas-of-change

Monday, December 24, 2018

FELIZ NAVIDAD 2018 Y UN PRÓSPERO AÑO 2019


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

En este lunes 24 de diciembre nos toca publicar nuestro habitual mensaje rockero navideño, siendo ahora el turno del colectivo TRANS-SIBERIAN ORCHESTRA y su segundo álbum de estudio “The Christmas Attic”, el cual fue publicado en el 15 de setiembre de 1998 como secuela de su muy exitoso álbum de debut “Christmas Eve And Other Stories” (de octubre de 1996). Más específicamente, nos concentraremos en la séptima pieza del álbum que ahora nos ocupa, Christmas Canon, pero primero haremos un poco de historia sobre la TRANS-SIBERIAN ORCHESTRA. Se trata de una banda estadounidense de rock sinfónico fundada en el año 1996 por el productor, compositor y letrista Paul O’Neill, quien convocó al pianista-cantante Jon Oliva y al guitarrista Al Pitrelli (ambos, miembros de SAVATAGE), además del teclista Robert Kinkel, a fin de que los cuatro conformaran el núcleo creativo de la entidad musical en ciernes. La TRANS-SIBERIAN ORCHESTRA enfoca su estilo en un híbrido de rock sinfónico y metal melódico con copiosos elementos barrocos, folclóricos y románticos en base al amplio peso que tienen el factor coral y el fondo orquestal, tanto real como sintetizado. La banda vio incrementada su popularidad tras completar este segundo álbum “The Christmas Attic” y hacer una gira promocional para el mismo. La alineación rockera de este disco estaba conformada por Oliva [piano, teclados y bajo], Pitrelli [guitarras solista y rítmica, y bajo], Kinkel [piano y teclados], O’Neill [guitarra rítmica], más la dupla rítmica de SAVATAGE, el baterista Jeff Plate y el bajista John Lee Middleton. En el rol de cantante principal se alternaban Jody Ashworth, Joe Cerisano, Katrina Chester, Marlene Danielle, Thomas Farese, Peggy Harley y Daryl B. Pediford. También había un coro infantil en algunas piezas, y lo mismo iba para el coro de la Iglesia Episcopal de San Bartolomé en Manhattan, Nueva York.  


Ahora nos centramos en la canción que hoy nos ocupa. Christmas Canon, tal como se puede sospechar por el mismo título, está basado en el Canon en Re del compositor, organista y clavicembalista prusiano JOHANN PACHELBEL (1653-1706). O’Neill añadió un pasaje musical como preludio e interludio, además de una letra que alude al nacimiento del Niño Jesús y el sueño de su sacrificio por venir, aunque con el espíritu de la inocencia infantil. Las líneas cantadas en el pasaje central “This night / We pray / Our lives / Will show / This dream / He had / Each child / Still knows” enfatizan el ideal de pureza del amor cristiano desde esa óptica solemnemente inocente. Eso sí, en lo referente al Canon en sí, hay mucho debate entre los historiadores sobre el tiempo y las circunstancias de su creación en manos del maestro PACHELBEL. Según el musicólogo e historiador alemán Hans-Joachim Schulze, este Canon fue compuesto para la boda de Johann Christoph Bach (hermano mayor del celebérrimo Johann Sebastian y discípulo de PACHELBEL), la cual tuvo lugar en octubre del año 1694. De hecho, el patriarca Johann Ambrosius Bach, el propio PACHELBEL y otros contribuyeron con composiciones exclusivamente ideadas para tal evento. Mas el musicólogo británico Charles E. Brewer propone que existen conexiones entre el Canon y los cuadernos de música de cámara del compositor y violinista austro-bohemio Heinrich Biber, publicados bajo el título de Harmonia artificioso-ariosa, sugiriendo que el Canon pudo ser compuesto a modo de “respuesta” a algunos de los elementos canónicos que allí aparecen. Dado que la Harmonia fue publicada en 1696, la creación del Canon no podría datarse antes de ese año. Otros historiadores, por el contrario, rastrean su origen en un año más temprano, en el 1680 o inicios de esa década. Existe en la Staatsbibliothek de Berlín un documento llamado Mus.MS 16481-8, el cual contiene la copia más antigua que se conserva del Canon de PACHELBEL.



Aunque se trató de una pieza muy famosa en su momento, pronto pasó al olvido y así permaneció por algunos siglos. Una version parcial del Canon fue publicada por primera vez en el año 1919 por el musicólogo y arreglista musical  alemán  Gustav Beckmann, quien incluyó la partitura en su artículo sobre la música de cámara de PACHELBEL. Su investigación estuvo basada en la que antes hiciera el estudioso y editor alemán Max Seiffert: de hecho, este último publicó en el año 1929 su arreglo del Canon y sus desarrollos en su serie de textos Organum. Sin embargo, esta edición incluía varias dinámicas y tempos que no formaban parte de la partitura original. La primera grabación del Canon fue realizada en el año 1940 por el director de orquesta estadounidense Arthur Fiedler. La mayor fama recuperada de esta pieza llegó de la mano del director de orquesta francés Jean-François Paillard, quien compuso y grabó su propio arreglo del Canon en 1968. La celebridad rápida de esta grabación traspasó las fronteras del ámbito de la música de cámara y su estructura básica llegó a influir a varias canciones de pop y rock como ‘Rain And Tears’ de APHRODITE’S CHILD y ‘Oh Lord, Why Lord’ de THE POP-TOPS, así como en ‘All Together Now’ de THE FARM y ‘I Should Be So Lucky’ de KYLIE MINOGUE. ¡Cómo olvidar su inserción en la base armónica orquestada de la gloriosa versión de ‘Go West’ hecha por los PET SHOP BOYS! Y bueno… hay muchos casos más como la canción navideña rockera en la que nos fijamos hoy. 



Concluimos este post con las palabras “In this room where shadows live / And ghosts that fail learn time forgives, / Welcome friends, please, stay a while. / Our story starts with one small child / Who spends her nights in attics dark / Where dreams are stored like sleeping hearts. (“En esta sala donde habitan las sombras / Y los fantasmas que fracasan aprenden que el tiempo perdona, / Bienvenidos seáis, amigos, por favor, quedaos por un rato. / Nuestra historia comienza con una pequeña niña / Que pasa sus noches en oscuros áticos / Donde los sueños quedan atesorados cuales corazones durmientes.”). Estas palabras forman parte de ‘The Ghosts Of Christmas Eve’, la canción que abre el álbum “The Christmas Attic”. Bueno, eso es todo por ahora así que...


          FELICES FIESTAS NAVIDEÑAS Y UN PRÓSPERO, 
ADEMÁS DE GOZOSO, AÑO NUEVO 2019 PARA TODO EL MUNDO



Christmas Canon [versión original]: https://www.youtube.com/watch?v=Bsv6kD7OGz0 
Christmas Canon [en vivo]: https://www.youtube.com/watch?v=KVUPURixIsk