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Wednesday, June 30, 2010

MY SLEEPING KARMA y "Tri", estupenda oferta progresivo-psicodélica para el 2010


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión, durante el epílogo de junio 2010, les traigo a colación al cuarteto alemán de space-rock instrumental MY SLEEPING KARMA, grupo originalmente surgido como proyecto lateral de otro grupo de línea stoner, pero que hoy por hoy cuenta con tres trabajos discográficos en su haber y ya tiene una trayectoria bien definida. Y sobre todo, ha aportado una suerte de frescura dentro de la vertiente cósmica del rock progresivo contemporáneo, generando jams bien elaborados y grooves llamativos desde las coordenadas del rock psicodélico vivazmente empapado de influencias tan variadas como AGITATION FREE, ASH RA TEMPEL, DZYAN, el HAWKWIND pre-“Mountain Grill”, los estándares del post-rock pautados por RED SPAROWES e ISIS, incluso algunas dinámicas crimsonianas que se destilan desde la dupla rítmica [Steffen a la batería y Motte al bajo] en varios pasajes climáticos que entran a tallar. “Tri” es el conciso y expresivo título del tercer disco que MY SLEEPING KARMA nos regala para el año presente 2010.


‘Brahama’ ocupa los primeros siete minutos y pico del disco con un sostenido desarrollo perpetuo de un motivo sutilmente influido por exóticos colores hinduistas. En los momentos en que la sonoridad se torna más agresiva, se vincula más cercanamente al estereotipo stoner. ‘Parvati’ instala un interludio muy a lo post-rock en base a capas superpuestas de etéreos fraseos de guitarra antes de que ‘Tamas’ reafirme los climas principales del primer tema y los lleve a un terreno sónico un poco más filudo. El oyente neófito podrá en este punto hacerse una buena idea sobre el modo en que este grupo maneja su propia energía rockera desde una posición contenida y una línea de trabajo concentrada en generar climas contemplativos y vigorosos a la vez, y éste habrá de ser el tenor general del disco, tal como lo habrá de mostrar al poco rato ‘Shiva’, pieza ágil y llamativa en la que el cuarteto explota con nervio y naturalidad su económica base compositiva. Los acordes básicos extraídos de la guitarra de Seppi y los ornamentos permanentes de los sintetizadores de Norman conforman la base para el bloque sónico integral. Tanto ‘Shiva’ como ‘Tamas’ podrían describirse como piezas perdidas del HAWKWIND clásico rearregladas por un combo de músicos de RED SPAROWES e ISIS. Antes de ‘Shiva’, ‘Sattva’ ofreció un interesante prólogo en base a texturas cósmicas de sintetizador que parecen virar el rumbo hacia vías más introspectivas. ‘Vishnu’ se retrotrae a lánguidas cadencias introspectivas, las mismas que marcan el ambiente inicial de ‘Lakshmi’: lo que sucede a lo largo de esta última pieza es un interesante crescendo psicodélico en el que la bruma del post-rock y el destello del space-rock se fusionan en una manifestación compacta. Por el modo en que el último tema breve ‘Rajas’ recibe el impacto cósmico de ‘Lakshmi’, más parece un apéndice suyo que una introducción a la pieza final, aunque formalmente opera con ambas funciones de una sola vez. La pieza final en cuestión, titulada ‘Sarasvati’, exhibe una notoria dosis de polenta, especialmente sostenida por los matices jazzeros que incorpora el baterista Steffen al esquema rítmico: es como si el trío apelara a sus facetas más sofisticadas para darle un cierre especial al repertorio... ¡y claro que funciona a las mil maravillas!


“Tri” es un buen síntoma del tipo de creatividad que aún puede gestarse desde los manidos senderos del space-rock progresivo; ciertamente, puede suponer una accesible vía de entrada al mundo musical de MY SLEEPING KARMA para quienes aún no lo conocen. Aquí www.myspace.com/sleepingkarma se puede apreciar parte de su repertorio pasado y presente.

Muestras de“Tri”.-
Tamas: https://www.youtube.com/watch?v=ZPk1v6HSH68
Rajas + Sarasvati: https://www.youtube.com/watch?v=n_xYUm8PQ1Q 

Friday, June 18, 2010

"In Case Of Loss...": el rédito progresivo de AREKNAMÉS para 2010







HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Nos llegan más buenas nuevas para la escena progresiva italiana: AREKNAMÉS está de vuelta cuatro años después de su épico segundo disco de estudio “Love Hate Round Trip” y nos trae esta nueva joya retro-progresiva titulada “In Case Of Loss…”. El cuarteto dirigido por el teclista-cantante Michele Epifani mantiene una esencia estilística consistente en lógica conexión con la propuesta que la banda ha venido cultivando desde su álbum debut pero es claro advertir que en comparación con la densidad sombría y épica del “Love Hate Round Trip”, los matices preferentemente reasaltados en “In Case Of Loss..” resultan más luminosos en las de por sí emocionalmente oscuras composiciones. VDGG y PETER HAMMILL siguen siendo los principales referentes de influencia dentro del esquema compositivo que Epifani plantea en la dirección musical de la banda. Para este nuevo material, los guitarreos reducen su nivel de intensidad en la mayor parte del tiempo, y más bien se permiten dar más espacio a la elaboración de texturas: menos IOMMI y más HACKETT, por así decirlo. Y bueno, ya que estamos notando estos detalles, también se advierte que los teclados y el canto de Epifani agilizan sus aportes dentro del entramado sonoro.

‘Beached’ abre los primeros casi 7 minutos del disco con un muestrario de ágil space-rock portador de un swing llamativo, tal vez incorporando elementos del PORCUPINE TREE pre-“In Absentia” (y algo del RADIOHEAD maduro de nuestros días). El ambiente general de la pieza es agradable y contagioso, con una luminosidad que va a contrapelo de la abrumadora desesperación nihilista que había inundado el repertorio del “Love Hate Round Trip”. ‘Alone’ y ‘Dateless Diary’ sí guardan una relación más directa con el espíritu explosivamente sombrío del mencionado segundo disco. El primero, tras comenzar con lo que parece uan secuencia de cajita musical, establece un dinamismo muy nítidamente vandergraffiano con un inteligente manejo de razonablemente complejas secuencias rítmicas matizadas con cadencias jazz-rock (al estilo de “Godbulff”), mientras que los arreglos de saxos añaden una prestancia colorida al asunto. Por su parte, ‘Dateless Diary’ genera un despliegue de matices progresivos más envolventes, logrando así balancear las vibraciones cáusticas inherentes a la pieza anterior con estas dos canciones que acabo de mencionar siento que el fade-out llega demasiado pronto. ‘Don’t Move’ encarna el que se puede calificar como el momento más cálido del disco: se trata de una balada progresiva que tiene más que ver con la explícita faceta romántica de HAMMILL que con las semblanzas atormentadas que el estándar VAN DER GRAAF suele mostrar en bloque. A pesar de la existencia de ciertos pasajes intensos a lo largo de su tema central, prevalece una aureola etérea a lo largo de la pieza que resulta cautivadora (atención a esos cristalinos fraseos emitidos por el piano eléctrico), además de una expresión distinta del aspecto introspectivo que también sale a relucir del ideario musical de Epifani. ‘A New Song’ parece recibir una herencia directa de la aureola contemplativa de ‘Don’t Move’ en lo referente a su lenta sección inicial, pero cuando llegamos a la segunda sección, la furia emerge sin empachos ni complejos, muy a lo retro (imaginemos un híbrido de VDGG y GNIDROLOG contaminado de aires a lo DEEP PURPLE y ornamentos a lo GREENSLADE). El clímax resultante es contundente, inapelable, electrizante. ‘Where’ baja un poco (solo un poco) los decibeles a fin de instalar un punto medio entre los temas 1 y 3. La suite ‘The Last Number’, que cierra el disco, es una composición que se somete a los estándares de ambición musical y actitud dramáticamente épica que uno siempre espera de este tipo de expresiones progresivas. El tenor general de esta composición es introspectivo y melancólico, lo cual se nota ya desde los primeros instantes, plasmados en sonoridades sobrias y expectantes: la ambición musical y el dramatismo están allí, pero aquella está marcada por una sobriedad cuidada y ésta se expresa bajo un ropaje de tranquilidad emocional. La presencia de un solo de saxo a la hora de aumentar cuidadosamente la vibración ambiental ayuda a incrementar la aureola de melancolía en varios momentos. Aquí encontramos una bien hilada alternancia de motivos jazzeros y psicodélicos, moderadamente pesados y líricamente sinfónicos. Respecto a lo último, cabe destacar algunos arreglos de violoncello que entran a tallar para crear una ambientación cálida y poética. El clímax conclusivo está muy bien armado, bien a tono con el legado del VDGG 70-71. La coda que cierra la pieza definitivamente tras unos segundos de silencio está ejecutada al clavicordio con una mezcla de barroco y vanguardismo disonante: reconocemos este recurso a lo BALLETTO DI BRONZO, ¿no?

Balance final – tenemos aquí una obra importante para el legado progresivo que se está generando en lo que va de 2010. AREKNAMÉS tiene parte de la responsabilidad de esta buena onda que siento respecto a los lanzamientos progresivos italianos que más han llamado mi atención en esta primera mitad de año.

Saturday, June 05, 2010

"Coyote", la nueva fiera exquisita de KAYO DOT











HOLA AMIGOS DE AUTOOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy traemos a colación a una exquisita fiera progresiva engendrada por las expertas mentes y manos de KAYO DOT, ensamble estadounidense liderado por la dupla Toby Driver-Mia Matsumiya y que, hoy por hoy, encarna una de las expresiones más lúcidas y osadas de la vanguardia rockera estadounidense. Dicha fiera se titula “Coyote”, un concept-disc que se inspira en la visión de la propia mortalidad tal como se trasluce en las letras escritas por Yuko Sueta, narradora y artista visual amiga de la banda que estaba luchando sus últimas batallas contra el cáncer mamario que le afectaba: ella falleció mientras este álbum estaba en post-producción, por lo que naturalmente está dedicado a su memoria. La formación actual de la banda incluye a David Bodie (batería y percusión), Daniel Means (saxo alto), Terran Olson (teclados y saxo tenor) y a Tim Byrnes (trompeta), además de los ya mencionados Toby Driver (quien canta y reduce su aporte instrumental al bajo) y Mia Matsumiya (quien no luce tanto su principal ítem, el violín, y lo alterna con intervenciones a la guitarra eléctrica).

KAYO DOT comenzó como un derivado de MAUDLIN OF THE WELL, y al igual que éste, se propuso generar climas densos y atmosféricos impulsados desde lo gótico y lo metalero y encuadrados dentro de una mixtura de post-rock y progresivo experimental. Así podemos describir, grosso modo, los rasgos más distintivos de los dos primeros discos “Choir Of The Eye” y “”. Tras un notoria revolución interna, el tercer disco “Blue Lambency Downward” expuso una reorientación hacia una recurrencia de climas ensoñadores y sutilmente inquietos, producto de una refinada confluencia de post-rock, free-jazz y chamber-rock. Y bueno, ahora con “Coyote”, tenemos a KAYO DOT enfocado hacia el afinamiento del trabajo realizado en el disco precedente por vía del reforzamiento de la línea chamber-rock. Al menos, eso es lo que advertimos sin mayores dificultades en el tema de entrada ‘Calonyction Girl’, el cual instala de manera frontal e inapelable la aureola de exquisita tensión que habrá de ser norma recurrente de la obra integral: el asunto musical está tremendamente focalizado en el estándar del RIO francófono, y si no fuera por el canto casualmente urgente de Toby Driver, sería fácil confundirse con un disco cualquiera de UNIVERS ZERO o VORTEX. El efecto claustrofóbico del esquema sonoro global se sostiene en buena medida en las notas sostenidas emitidas por la dupla de saxo y trompeta. Poco antes de llegar a la barrera del 5to minuto, el esquema instrumental se suelta un poco más para llevar la tensión reinante hacia una dimensión más ágil, pero lejos estamos de llegar a un aligeramiento de la atmósfera psicológica. ‘Whisper Ineffable’ está a cargo de ocupar los siguientes 11 minutos y pico, y ciertamente conforma un pico de fastuosidad dentro del repertorio. El preludio de 3 minutos establece una larga expectativa donde la densidad se puede casi tocar a través del aire: la personalidad de Tim Byrnes impone una fuerza especial incluso desde antes que la batería ingrese para armar un esqueleto adecuado para la acción conjunta de todo el ensamble. Cuando ello efectivamente sucede, el grupo desarrolla una sonoridad retorcida donde el ambiente general en clave post-rock se nutre crucialmente de cadencias jazzeras vanguardistas y climáticos ornamentos de corte space-rock. ¿Y qué hay del canto de Toby Driver? Parece un trovador urbano en trance que hace que su voz expresen confusión y rabia al unísono. En el séptimo minuto, las cosas transitan hacia un pasaje lánguido marcado por pulsaciones convenientemente dispersas que fluidamente preparan el terreno para la coda orquestada, muy a lo RIO también.

A continuación siguen las dos piezas de la sección ‘Abyss’. La primera, ‘Sleeping Birds Sighing in Roscolux’, expresa los primeros momentos de auténtica extroversión sónica del disco: se trata de un viaje psicodélico bien llevado por el enérgico solo de órgano distorsionado de Olson, mientras que las cadencias semi-tribales de la batería impulsan casi todo el tiempo un logrado clima industrial. La segunda parte, ‘The Shrinking Armature’, conforma el segundo momento fastuoso del disco, y me animo a señalarla como la cúspide inapelable del disco. El viaje orquestal que el ensamble desarrolla durante los primeros 4 minutos y medio es excelso y sublime, marcado por un sentido controlado de la pomposidad y con una clara herencia de los 3 primeros discos del añejo UNIVERS ZERO. Cuando emerge la breve sección cantada, el esquema sonoro vira hacia un surrealista clima post-rock envuelto en calculados climas cósmicos, resultando algo similar a lo que podríamos escuchar en una escena de “Mulholland Drive” o “Lost Highway”. Después sigue una nueva secuencia instrumental notablemente signada por juegos disonantes de metales, órgano y violín, ágilmente trasladados por la móvil arquitectura rítmica de Bodie, quien genera su mayor lucimiento en el presente repertorio. La tensión está latente todo el tiempo, no muy difícil de notar, y sin embargo hay una ingeniería siempre serena en el sendero instrumental marcado por los músicos. Más aún, la pieza logra desarrollar un descenso refinado durante su último minuto y medio, evocando así la imagen de algo que se está alejando o desvaneciendo de a pocos. La última canción del disco, ‘Cartogram Out Of Phase’, es una triste e intimista elegía a ritmo de lento blues que el ensamble sabe reelaborar en clave de free-jazz contemplativo. Posiblemente yo hubiera deseado que durara un poco más esta canción de despedida, pero sin duda que está muy bien articulada para cumplir a la perfección su papel de epílogo para este disco.

En fin, el balance general de “Coyote” es altamente positivo: la renovación musical plasmada en este disco no implica una chocante ruptura con lo anterior sino una continuidad coherente con lo que hasta ahora es la historia viviente de KAYO DOT. Una última pregunta: ¿por qué no dura ni siquiera 40 minutos?

Thursday, June 03, 2010

Rock progresivo al cubo: PSICOTROPIA y su nuevo disco











HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Traemos ahora a colación el nuevo trabajo de PSICOTROPIA, power-trío madrileño que ha venido desarrollando una empresa musical consistente y sostenidamente escalonada dentro del rock vanguardista español desde los días de su homónimo disco debut. Lo que tenemos ante nosotros ahora es su tercer lanzamiento fonográfico, “Psicotropia3”. ¿Esto es lo que hay que esperar del disco?, ¿el testimonio de PSICOTROPIA al cubo? Más bien, lo que el guitarrista Pablo tato, el bajista Jaime Mariscal y el baterista Juan Llull nos brindan es un enfatizado refinamiento del sendero focalizado que ya se había delineado claramente en su trabajo anterior “Grog” – esto es, PSICOTROPIA ha decidido para este tercer disco perseverar uniformemente en reafirmar su maduración dentro de unas pautas que conocen al dedillo… ¡y les ha salido muy bien!

‘Habanera’ abre el disco con un fulgor rockero directo y preciso, propiamente fiel a la esencia del esquema sonoro y el swing de PSICOTROPIA (esa rehabilitación metaleramente crimsoniana del estándar PRIMUS-con-TOOL que les sale tan bien). La inserción de un pasaje del “Carmen” de BIZET a ritmo justamente de habanera añade un elegante toque humorístico al asunto. El viaje musical de inicio ha sido enérgico y sofisticado, lo cual nos permite abrirnos de frente al solo de batería con el que se inicia ‘Piedra’. Una vez instalado el ensamble, un compás jazz-rock bastante cadencioso establece un ambiente como de película de detectives no exento de cierto aire a farsa. Pasado el tercer minuto y medio, nos enfrentamos a un estupendo interludio en clave math-rock - y ojo a los matices que se añaden merced al teclista invitado Carlos Plaza, los cuales ayudan a realzar el color funky que se da en ciertos momentos específicos. Tras un tema extrovertido y otro que coqueteaba parcialmente con climas neuróticos, siempre es bienvenido un tema más calmo: en este caso, ‘Tinta’ nos brinda un momento reflexivo en una predominante alternancia de 6/8 y 7/8 sobre un compás moderadamente lento. Los arreglos de cuerda que entran a tallar a mitad de camino son realmente hermosos, y cuando se prolongan hasta completar el regreso de la sección cantada le dan una cierta aura sublime al canto de Tato. En este momento, la pieza vira hacia un desarrollo extrovertido bien calculado que lejos de romper con la melancolía reinante la lleva a un clímax rockero intenso que no desbocado. Lo que sí es puro fuego rockero es el breve instrumental ‘Country Grog’, un estupendo ejercicio de prog metal en el que el grupo explota al máximo su estructura de power-trío. ‘Patos’ comienza con una vibración melancólica quizá semejante a la de ‘Tinta’, e incluso se beneficia también de pulidos arreglos de cuerda, pero pronto la pieza pasa a desarrollar variantes de motivos y ritmos al más puro estilo progresivo. Por supuesto, la persistencia de los violines y cellos proporcionan capas de sonido que llenan oportunamente los espacios dejados abiertos por el trío central. En general, ‘Patos’ tiene que ser una de las composiciones más complejas de toda la historia de PSICOTROPIA. ‘Los Espectros De Kronstadt’ es una exhibición de puro vigor, tema que combina el gancho propio del rock con empuje vital y la fineza propia del modelo PRIMUS-KING CRIMSON que PSICOTROPIA hace suyo. ‘Oigo Silencio’ es lo opuesto total a esa mole sonora que supuso la canción ‘Oigo Voces’ del disco debut: ‘Oigo Silencio’ es una exploración en ambientes inundados de languidez en un reposo que tiene mucho de inquietud latente. La pieza logra crear efectivamente un clima etéreo y sus seis minutos y pico pasan casi volando. El epílogo del álbum no puede ser más estupendo cuando ‘Bella’ es la pieza que ocupa el rol de cerrar el mismo. Con un inicio marcado por juegos de riffs que nos retrotraen a tiempos primigenios de ZEPPELIN y SABBATH, la sección cantada se instala en un ambiente más contenido. Así las cosas, la pieza tiene una base para impulsar un ordenado juego de variaciones que de alguna manera me recuerda al tema ‘Madre Tierra’ de su disco debut. Los teclados de apoyo llenan espacios sin mucho barullo, mantienen una discreción atinada dentro del esquema sonoro en curso. Y eso que esta vez son dos los invitados a las teclas: Carlos Plaza y su hija, miembros de KOTEBEL.

Resumiendo y recapitulando, se concluye que “Psicotropia3” es una muy lograda exhibición de la faceta más muscular del rock progresivo de nuestros días. A través del forjamiento de su propia veteranía, PSICOTROPIA se mantiene como un sólido referente dentro de la experimentación rockera que se viene realizando en España en lo que va de milenio.

Wednesday, June 02, 2010

IQ y los 25 años de "The Wake"



HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Ya estamos a mediados del año 2010… y parece mentira que ya estemos en las bodas de plata de uno de los clásicos indiscutibles de la primera hornada neo-progresiva surgida en la escena undergound británica en medio del auge de otras vertientes musicales mejor recibidas por la industria musical como el new wave, el heavy metal, el tecno-pop y el post-punk. Nos estamos refiriendo a “The Wake”, segundo larga duración oficial de IQ, disco publicado el 10 de junio de 1985 (aunque su publicación estaba planeada para una semana antes). Ya en este momento, la banda contaba con un copioso repertorio que iba más allá de este long play y el anterior “Tales From The Lush Attic”, pues también contaban con singles y maxi-singles independientes además de un primer casete de circulación limitada. Aunque su estilo musical no tiene un hermanazgo Genesiano tan pronunciado como el que entonces ostentaba otro quinteto llamado MARILLION (la banda más exitosa comercialmente de esta hornada), no faltan razones para señalar a la dupla de “The Wake” y el “Misplaced Childhood” de Fish & co. como sendos hitos simultáneos para el afianzamiento del progresivo sinfónico post-70s.

   

“The Wake” fue señalado por Goff Mann (prolífico músico y artista visual que fungió como frontman de TWELFTH NIGHT durante sus años más fabulosos de carrera musical) como su disco favorito de IQ, y esta opinión fue compartida por muchos conocedores de la banda dentro de su círculo de culto. Con todo, este triunfo artístico se vio prontamente eclipsado por la dramática salida voluntaria del cantante y letrista Peter Nicholls de las filas de IQ. El hecho es que desde hacía un año que se generaron tensiones en el seno de IQ, y si bien este ambiente recargado pudo haber sido un motivador inicial para la creación de sólidos climas oscuros en la composición y arreglos del repertorio de “The Wake”, las cosas llegaron hasta el máximo sostenible tres meses después de la edición del disco. Antes de este hado (momentáneamente) fatal, el grupo ya contaba a inicios de marzo del año 1984 con tres canciones casi completas y presentadas al público en varios conciertos, mientras que otras dos estaban muy avanzadas en tránsito hacia las versiones que hoy por hoy conocemos de sobra a fines de ese mismo año. Antes de ponerse a grabar el disco en sí, el quinteto entró a los Cava Studios de la localidad escocesa de Glasgow en setiembre de 1984 para grabar las versiones de single y de maxisingle de ‘Barbell Is In’ (una amena canción en clave de tecno-reggae que para nada representa la esencia del grupo… excepto su buen humor), junto a la siniestra ‘Dans Le Par Du Chateau Noir’ (estupendo anticipo del clima general que luego se impondrá en “The Wake”) y la exultante ‘Just Changing Hands’ (tremendista elegía a las mujeres víctimas de la violencia doméstica). También se aprovechó la ocasión para grabar maquetas iniciales de ‘The Magic Roundabout’ y ‘The Thousand Days’. “The Wake” se grabó en los meses de marzo y abril de 1985 en los Falconer Studios de Londres, bajo la labor de coproducción del guitarrista Holmes y el bajista Esau. 


“The Wake” fue señalado por Geoff Mann (prolífico músico y artista visual que fungió como frontman de TWELFTH NIGHT durante sus años más fabulosos de carrera musical) como su disco favorito de IQ, y esta opinión fue compartida por muchos conocedores de la banda dentro de su círculo de culto. Con todo, este triunfo artístico se vio prontamente eclipsado por la dramática salida voluntaria del cantante y letrista Peter Nicholls de las filas de IQ. El hecho es que desde hacía un año que se generaron tensiones en el seno de IQ, y si bien este ambiente recargado pudo haber sido un motivador inicial para la creación de sólidos climas oscuros en la composición y arreglos del repertorio de “The Wake”, las cosas llegaron hasta el máximo sostenible tres meses después de la edición del disco. Antes de este hado (momentáneamente) fatal, el grupo ya contaba a inicios de marzo del año 1984 con tres canciones casi completas y presentadas al público en varios conciertos, mientras que otras dos estaban muy avanzadas en tránsito hacia las versiones que hoy por hoy conocemos de sobra a fines de ese mismo año. Antes de ponerse a grabar el disco en sí, el quinteto entró a los Cava Studios de la localidad escocesa de Glasgow en setiembre de 1984 para grabar las versiones de single y de maxisingle de ‘Barbell Is In’ (una amena canción en clave de tecno-reggae que para nada representa la esencia del grupo… excepto su buen humor), junto a la siniestra ‘Dans Le Par Du Chateau Noir’ (estupendo anticipo del clima general que luego se impondrá en “The Wake”) y la exultante ‘Just Changing Hands’ (tremendista elegía a las mujeres víctimas de la violencia doméstica). También se aprovechó la ocasión para grabar maquetas iniciales de ‘The Magic Roundabout’ y ‘The Thousand Days’. “The Wake” se grabó en los meses de marzo y abril de 1985 en los Falconer Studios de Londres, bajo la labor de coproducción del guitarrista Holmes y el bajista Esau. 


Pasando al disco mismo, se trata de una obra conceptual en torno a las circunstancias emocionales que abruman al alma de un hombre recién fallecido. La secuencia temática se inicia con el momento preciso del fallecimiento del protagonista (‘Outer Limits’), cuya alma pasa revista a su vida terrenal con una mirada llena de remordimientos y añoranzas (‘The Wake’). Una vez que vuelve sus ojos frente a sí, el alma presencia el raro espectáculo luminoso del limbo (‘The Magic Roundabout’), para poco después, sin salir de su aturdimiento ni su sensación de añoranza, deambular por los tortuosos pasadizos del limbo (‘Corners’). Toda esta incertidumbre no es sino un síntoma vívido de que el alma aún no ha aceptado realmente su situación separada de la vida terrenal, e incluso se complace en sentimientos de apego y celos en relación con las personas y cosas que dejó atrás (‘Widow’s Peak’). También hay referencias en la letra al inquietante relato de E. A. POE El entierro prematuro, algo que sirvió a Nicholls para introducir en el estado mental del protagonista el recuerdo de cómo llegó él a tan fatal estado: ¡fue enterrado cuando tuvo una catalepsia pero se le confundió con alguien ya fallecido!  Pero de pronto el alma recibe una luz de inspiración que le pone en claro la necesidad de aceptar su destino y hacer un balance diferente sobre lo vivido (‘The Thousand Days’), sintiéndose finalmente preparada para atravesar las puertas hacia una nueva vida mas allá de la pasada  (‘Headlong’). Resumiendo, es un retrato del proceso de aceptación en un contexto post-mortem. Justamente el penúltimo párrafo de ‘Headlong’ es bastante impetuoso respecto a la aceptación de sí mismo como alguien que ya no pertenece al pasado lleva al gallardo valor de arrojarse a lo que viene en el futuro: “I fought the memory of beautiful things / Imaginings. / The only strength I got from wanting you, / All the love I've been needing, / The hunger is feeding on me. / Spirit, bear me away / To the place of birth.” Esto puede entenderse como una evocación a una reencarnación en una nueva vida terrenal o como la transición definitiva hacia el Paraíso Celestial, o sea, el nacimiento de la vida eterna. Como sea, se trata de un final celebratorio y redentor: en el mismo seno de la banda, Nicholls quiso enfatizar la primera opción interpretativa, mas el guitarrista Holmes siempre dijo en entrevistas que esa referencia era más bien al acto de ir al más allá de manera definitiva y total. Justamente el sano debate sobre cómo interpretar las mágicas líneas que hemos citado fue uno de los pocos momentos realmente cordiales que el grupo recuerda de esa etapa de su actividad. Una música que cada vez  estaba mejor forjada acompañada de crecientes tensiones interpersonales que destruían amistades: así sucedió la historia. Una cosa queda clara, el final de la canción es celebratorio, como dijimos antes: ‘You, you put the fear in / The fear of flying, / The breath of dying. / You want a sign? / You want a sign, / It’s already there.’


Este trabajo destila un aura bastante sombría y misteriosa, congruente con su tema funerario. El tratamiento áspero de muchas partes de guitarra, los fondos y texturas cinematográficas de teclado, los fuertes cimientos creados por la sección rítmica, todos estos elementos están calculados para crear esta densidad emocional, capitalizada además por el peculiar canto de Nicholls, que suena a un PETER GABRIEL pasado por el filtro de RICHARD BUTLER. Además, se nota que la secuencia de las canciones está bien armada, yendo con fluidez desde motivos musicales progresivamente épicos hasta otros más pesados y psicodélicos, pasando por ambientes etéreos, y otros que destilan un oscuro romanticismo. Dentro del repertorio destacan las cuatro mini-suites ‘Outer Limits’, ‘The Magic Roundabout’, ‘Widow’s Peak’ y ‘Headlong’. ‘Outer Limits’ es un punto de inicio brutalmente efectivo, desarrollando un punche atractivo a través de la confluencia de estándares de U.K. y CAMEL bajo la pauta enérgica que es marca propia de IQ. El rol de los teclados es masivamente prioritario a la hora de elaborar orquestaciones y gestar pasajes manieristas en varios momentos donde se impone la necesidad de realizar un interludio... pero, sin duda, el mayor clímax lo realiza en su solo de guitarra que comienza mientras Nicholls canta la última sección vocal. Por su parte, la segunda se concentra en ambientes etéreos y melancólicos para su cuerpo central tras un bombástico prólogo instrumental que  reitera las alusiones a U.K.: es como pasar a un estándar del GENESIS de la etapa 76-78 contaminado con sobrios aires góticos tras una gloriosa tormenta sinfónica que comienza de forma misteriosa y redunda en una evolución extrovertida con mucha poleta. La penúltima de estas mini-suites desarrolla las sonoridades más bombásticas del álbum, mientras que la última completa el concepto con aires optimistas un tanto inspirados en lo céltico; de este modo, ambas piezas se encargan sucesivamente de terminar de hilar el esplendor sonoro con el cual el grupo realiza su enfoque musical. No somos pocos los conocedores que tienen a ‘Widow’s Peak’ como uno de sus temas favoritos de toda la trayectoria de IQ, y posiblemente el fastuoso sentido orquestal que se destila a través de sus diversas secciones tiene una cualidad imponente y envolvente que parece difícil de negar. El furioso vigor de las últimas líneas (‘Lost in love, senses flown. / Diamond hard heart of stone.’) es un mundo de expresividad lírica en sí mismo. 

De todas maneras, ‘Headlong’ también se destaca por la intensidad emocional única, y además, su estructura multi-temática se alimenta con retomas de breves secciones de canciones precedentes, con lo cual se refuerza la cohesión conceptual del álbum como un todo. Pongamos por ejemplo el breve solo de guitarra que antecede al canto de Nicholls ‘From the moment we were torn’, que reitera la introducción de sintetizador de la primera canción, y también a las aumentadas pulsaciones de la dupla rítmica durante el fade-out, que también remiten al inicio de la canción de apertura. Un círculo musical que se cierra con infinita prestancia. El sencillo solo de sintetizador del intermedio que termina disolviéndose ante la irrupción de la guitarra anuncia lo que pronto será el fina de la incertidumbre para abrir camino a una nueva celebración de la vida. Los temas mas breves también tienen sus atractivos: ‘The Wake’, con sus riffs llenos de gancho, nos ofrece uno de los momentos mas cercanos al heavy metal de la banda en toda su trayectoria; De hecho, el nervioso y airado canto de Nicholls se condice perfectamente con la ingeniosa rabia del solo de guitarra en el intermedio y el explosivo groove de la batería. ‘Corners’ combina texturas exóticas y secuencias programadas, al modo del PETER GABRIEL de la época 81-84, amén de atractivos toques de sitar eléctrico: psicodelia suave que coquetea con el techno-pop en un bien definido clima introspectivo. ‘The Thousand Days’, por su parte, ofrece un homenaje frontal a THE CURE pero con un carácter lo suficientemente macizo como para no caer en la trivialidad. Además, ese engañosamente parsimonioso interludio apoyado en capas de mellotrón le da una variante inesperada al desarrollo temático. Estos dos últimos temas sirven de oportunos alivios momentáneos para el oyente, en medio de la oscura borrasca emocional que envuelve al disco; adicionalmente cabe señalar que la coda de capas de sintetizador de ‘The Thousand Days’ repite las que se utilizaron en el intermedio de ‘Widow’s Peak’. La edición en CD incluye como bonus tracks un par de demos de temas ya mencionados y a ‘Dans le Parc du Chateau Noir’, pieza que queda muy bien debido a su espíritu abiertamente tétrico a pesar de no ser parte original del concepto. La letra es mínima por lo que el aprecio de esta canción debe centrarse en las atmósferas, ciclos melódicos y capas orquestales de teclado que se van sucediendo a través de diversos motifs. De todas maneras, el sello del grupo GEP está preparando una re-edición de 25to. aniversario muy a lo grande... ya veremos de qué se trata.


En resumen, “The Wake” es una joya definitiva de la nueva ola del rock progresivo británico. La vigencia y creatividad que aún mantiene IQ en lo que va del nuevo milenio es tal vez la mejor prueba de que este disco que acabamos de comentar significó un tremendo impulso para el reforzamiento del rock artístico tras la década de los 70s con miras hacia un horizonte infinito.


Muestras de “The Wake”.-

Headlong [en vivo en 2002]:  https://www.youtube.com/watch?v=a7fnPvbZVw8
The Wake + The Magic Roundabout [en vivo en 1985]: https://www.youtube.com/watch?v=C8aKokqQDJA

Dans Le Parc Du Chateau Noir: https://www.youtube.com/watch?v=6jf_tqof9ps

Sunday, May 23, 2010

Desde el páramo musical de DEFÓRMICA nos llega su segundo agasajo progresivo.


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

El grupo argentino DEFÓRMICA se ha tomado unos cuentos años en dar a luz este segundo trabajo fonográfico titulado “Páramo” después del impacto tan positivo que nos dejó su disco debut “H” allá pro 2006. La huella de este disco de la consonante muda sigue perenne como un referente de parte de lo mejor que se ha venido haciendo en la actual escena rockera experimental argentina en lo que va de milenio, y ahora con “Páramo”, editado en este mismo mes de mayo por Viajero Inmóvil, el quinteto confirma con creces su posición como uno de los ensambles más creativos y sugerentes del progresivo argentino de nuestros días. Una novedad fácil de notar en lo que nos ofrece DEFÓRMICA ahora es el realce del elemento post-rock dentro de las composiciones y arreglos de todos o casi todos los temas, aunque de manera más concreta, cabe también resaltar que el grupo mantiene un núcleo esencial consistente en su sonido, producto de la confluencia entre la psicodelia pesada, el crimsonismo y el jazz-rock de manifestaciones robustas.


Los primeros segundos de ‘Novelesco’ son conformados por un diálogo sincopado de guitarras muy a lo post-rock “crimsonizado”: cuando el ensamble entero entra en acción, el esquema sonoro se enriquece hasta generar una vibración jazzeada que inunda los motivos en curso, bien embebidos en una psicodelia refinada que en unos momentos nos puede hacer evocar a ISIS o a EXPLOSIONS IN THE SKY, y en otros momentos tornar nuestros oídos hacia atmósferas espaciales desarrolladas sobre cadencias jazz-rockeras. Para cuando el tema finaliza, nos deja con la miel en los labios, pero afortunadamente estamos recién en los primeros cinco minutos del álbum. Sigue a continuación ‘Escapar En Círculos’, pieza desplegada sobre un frenesí rockero tan contundente como bien llevado: psicodelia crimsoniana y math-rock se combinan en una fuerza compacta e irrebatible. ¿Por qué no pudo durar un poco más aunque sea este tema?, me pregunto mientras paso los siguientes dos temas ‘Algo Se Lo Lleva Todo’ y ‘Liberticida’, ambos superando la barrera de los 6 minutos. El primero de estos temas mencionados elabora una dinámica un tanto parecida a la del primer tema aunque con una administración un poco más contenida del fragor rockero: definitivamente, los diversos motivos y variadas pautas rítmicas que entran a tallar mientras la pieza evoluciona tienen una inapelable efectividad a la hora de transmitir una sofisticación progresiva bien entendida. La etérea sección intermedia despliega un agradable colorido de talante envolvente mientras que la sección final lleva lo etéreo hacia una dimensión mágica merced a la suave adición de texturas de metales. Por su parte, ‘Liberticida’ vuelve a explorar este estándar de post-rock, crimsonismo y jazz-rock a través de una ingeniosa y ambiciosa ilación de motivos.

‘Tropel’ y ‘Delves’ son temas de más breve aliento, creando mutuamente una dupla conveniente dentro del repertorio. El primero despliega una sonoridad post-rock metalizada (post-metal que le llaman) cuya contundente polenta podría muy bien ser envidada por la gente de RED SPAROWES; el segundo también toma un poco de esto con un tamiz progresivo más pronunciado, pero también incorpora pasajes lánguidos un poco a lo GYBE! con la finalidad de crear un interludio sorpresivo en medio de la controlada variedad temática. ‘Citrioino’ es un híbrido de post-rock ágil y krautrock mecanizado (a lo NEU!), portando un esquema compositivo que refleja una dosis más notable de calidez de las que usualmente podemos apreciar en estas dos líneas musicales. Los últimos segundos de la pieza están ocupados por una capa sonora minimalista que anuncia el pronto arribo de ‘Oh Rey!’, pieza que completa a lo grande el repertorio de “Páramo”. ‘Oh Rey!’ asume un compendio de psicodelia heavy post-rock y jazz de vanguardia: lo que logra el ensamble con la ayuda adicional de los invitados a la trompeta y al trombón durante la sección jazzera es una ingeniosa utilización de la tensión en clave free-form sobre una robusta secuencia rítmica. Una vez más debo decir esto... ¡cuánto me frustra que esta sección no sea más larga! La dosis de energía encarnada en esta pieza establece un explosivo clímax previo a la candidez relajada de los últimos momentos. Interpreto este recurso como una alusión a algo misterioso que subyace a las sonoridades tan abundantemente explícitas que habían tenido lugar durante la mayor parte de la pieza. De este modo culmina “Páramo”, una obra que me parece magnífica y que recomiendo a todos los coleccionistas progresivos que amen las sólidas experimentaciones rockeras encuadradas en sonoridades musculares y sanamente eclécticas.

DEFÓRMICA es un referente innegablemente importante para la producción rockera argentina de vanguardia en el año 2010. Concluyo esta reseña con sendos vídeos que muestran a la banda tocando en vivo el primer y el último tema del disco, respectivamente: http://www.youtube.com/watch?v=57Vax-0OeH0 / http://www.youtube.com/watch?v=1jw9YqqD9xQ

Wednesday, May 19, 2010

El fuego inacabable de LA MASCHERA DI CERA - "Petali Di Fuoco"




HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Desde el área italiana nos llega el nuevo trabajo de LA MASCHERA DI CERA, “Petali Di Fuoco”. El título de este trabajo musical muy bien hecho, signado por la riqueza melódica y vibrante energía que siempre han caracterizado a sus discos hasta el día de hoy puede muy bien signar la capacidad que tiene este grupo para seguir manteniendo viva la llama progresiva dentro del jardín musical internacional desde una estrategia retro-sinfónica, la misma que, de alguna manera mágica, se mantiene fresca y vigorosa. Para este nuevo disco, el grupo pasa a convertirse en sexteto merced a la inclusión de un músico permanente en el rol de guitarrista – Matteo Nahum. Ya desde el tiempo de su fabuloso segundo disco “Il Grande Labirinto” la guitarra tenía una presencia dentro de ciertos desarrollos instrumentales, pero esta situación ahora se sostiene en el hecho de que no tiene un rol extra sino que es estable. En todo caso, el teclista Agostino Macor sigue gozando de un incuestionable rol protagónico cuando el ensamble instrumental despliega la mayoría de sus viajes sónicos.

‘Fino All'Aurora’ abre el disco estableciendo de lleno una resurrección de los esquemas progresivos de BIGLIETTO y ALPHATAURUS, un área de trabajo conocida por los coleccionistas progresivos y que LMDC maneja a su antojo. La riqueza melódica de la pieza es prístina y efectiva, con un manejo de no demasiado enredado de las variantes de ritmos y motivos…. Y por supuesto, ese sintetizador analógico que entra a tallar en varios momentos provoca un goce irresistible. ‘D-sigma’ es un tema más breve, menos fastuoso, casi como un single “sin querer queriendo”, pero igualmente centrado en atmósferas sinfónicas que, hoy por hoy, nos suenan emparentadas con lo que hacen otras bandas italianas como UBI MAIOR y NOTABENE: aquí empieza a notarse más claramente el rol gravitante que tiene la guitarra permanente dentro del esquema sonoro aumentado que nos ofrece ahora LMDC. Tengamos en consideración que en “Luxade” ya había demostrado el grupo un gusto por endurecer ocasionalmente su sonido con notables dosis de músculo y fibra. Maurizio DiTollo deja su arsenal de batería y percusiones para desarrollar una hermosa pieza contemplativa a la guitarra clásica (algo que ya hizo en ROHMER), resultando así ‘4.18’. Básicamente, esta pieza sirve como preludio a ‘Discesa’, un tema en el que LMDC explora su vena jazzera dentro de un esquema sinfónico, algo que nos puede muy bien recordar al FINISTERRE de “In Ogni Luoco”, así como a CHIAVE DI VOLTA, y por qué no, finalmente a MUSEO ROSENBACH (el lado 2 de “Zarathustra”). ‘Tra Due Petali Di Fuoco’ tiene una primera mitad sumamente intimista, con el romántico canto de Corvaglia volcado desde el mismo inicio sobre escalas de guitarra acústica y clavicordio; una vez que se unen el piano y la flauta, la atmósfera evocativa adquiere matices etéreos de modo que logran crear trazos de emoción contenida que envuelven el ambiente. La segunda mitad empieza trasladando lo romántico hacia un terreno un poco más fastuoso cuando el encuadre marcado por las texturas hackettianas de la guitarra y la batería se llena con capas de mellotron. Es una pena que este pasaje no dure mucho, pero la coda jazzero-pastoral también es bienvenida. Esta canción bien puede ser la composición más bella de LMDC (hasta ahora). Cuando la espartana línea de bajo que inicia la siguiente canción despliega una solemnidad tan grisácea, tenemos motivos fundados para sospechar que ‘L’Inganno’ nos tiene preparada una cosa muy distinta. Sin tratarse de una pieza excesivamente agresiva, sí porta una densidad fácil de notar, aunque no exenta de aura melancólica.

Lo melancólico se manifiesta expresamente en ‘Agli Uomini Che Sanno Già Volare’, otra pieza vívidamente diseñada desde el lado introspectivo de la banda. Me parece oportuno que una pieza tan explícitamente conmovedora anteceda a ‘Il Declino’, tema que comienza con la polenta rockera bastante recargada, casi como el mejor OSSANA. Pero hay sorpresas progresivas a lo largo del camino, por supuesto, con un ceremonioso motivo lento que emerge poco después de pasar la frontera de los 3 minutos. El asunto permanece estable en esta área a fin de crear un nexo con la pieza siamesa ‘Phoenix’, la cual se impulsa desde la reinante atmósfera ceremoniosa y elabora una arquitectura tan densa como dinámica – las capas de mellotron y controlados solos al sintetizador y al órgano se encargan de dirigir el colorido resultante en camino hacia el fade-out, mientras que la guitarra solista asume un rol complementario. El disco termina con la última muestra de romanticismo progresivo al estilo italiano que es ‘La Notte Trasparente’: durante los primeros casi 2 minutos, la canción mantiene una ambientación muy intimista, mas poco a poco va elaborando una gradual fastuosidad que realza efectivamente el atractivo general propio de la idea melódica básica. La guitarra eléctrica se luce como nunca antes en el disco, colaborando ampliamente con la arquitectura contundente enarbolada por la instrumentación. Se trata de una excelente manera de concluir un disco que está destinado a llamar la atención de una buena parte de coleccionistas progresivos a lo largo de este año 2010 – LA MASCHERA DI CERA se confirma como campeona de la preservación del sinfonismo italiano primordial.

Sunday, May 16, 2010

Desde México llega la danza progresiva de GOVEA


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hace poco he descubierto a GOVEA y su disco debut "Danza Urbana": lanzado al mercado progresivo de su natal México en 2009, recién en este mes de mayo me he podido agenciar un ejemplar de este disco, y bueno, aunque impuntual, mi experiencia ha sido bastante grata. Teniendo en cuenta que GOVEA es un power-trío centrado en el teclado, la tentación de esperar una remodelación de las herencias de ELP, THE NICE y/o TRIUMVIRAT es muy grande – sobre todo cuando uno se entera que el grupo ha versionado algún que otro tema del combo de Jürgen Fritz en concierto – pero al escuchar con detenimiento la oferta plasmada en “Danza Urbana”, nos podemos percatar directamente de que el teclista y compositor Salvador Govea desarrolla tendencias más inclinadas hacia estilizadas elaboraciones melódicas (a lo Wakeman) en alternancia con juegos de contrapuntos y amables texturas disonantes (a lo Minnear). No busquemos aquí un equivalente latinoamericano de ARS NOVA o GERARD, por ejemplo. Por otro lado, como Salvador también tiene un lado jazzero pronunciado, Chick Corea y el Emerson pianista de tendencia jazzera son las influencias más notables en esta faceta específica del sonido GOVEA. Añadamos también su sesudo análisis de ritmos propios del folclore mexicano, y contaremos también con el elemento fusión dentro de su estilo personal, el cual ha de marcar al resto del equipo. Pero no pasemos por alto al resto del equipo. A la batería está Víctor Baldovinos, veterano y diestro artesano de exigentes ritmos y cadencias cuyos aportes más reconocidos a la escena art-rock de su país se basan en su membresía en ICONOCLASTA (grupo donde el mismo salvador estuvo por unos 4 o 5 años). Él y Salvador articulan a las mil maravillas los dos polos de un esquema ágil y versátil donde se arman y despliegan las melodías y atmósferas del repertorio de “Danza Urbana”, siendo así que entre ellos se sitúa el bajista Luis Arturo Guerrero (colega de Salvador en el Conservatorio de Música) como el experto a cargo de completar la columna vertebral del sonido grupal. La labor de grabación y producción de “Danza Urbana” fue larga y ardua, marcada además por ciertas inconstancias en la formación: eso explica que los temas primero y último cuenten con bajistas distintos (David Sánchez y Jorge Velasco, respectivamente). En fin, el hecho de que este disco sea ya un ítem físicamente tangible revela que el proceso creativo no fue en vano y llegó a buen puerto.



Los primeros 6’20” del disco están ocupados por la pieza precisamente homónima. Los platillos abren la secuencia de 5/4 que habrá de ocupar bastante espacio durante el primer desarrollo de la pieza, mientras que el bajo y el teclado hacen una entrada gradual de tonos emparentados con los estándares de GENTLE GIANT y KING CRIMSON. Poco a poco, el swing se hace más directo hasta que llega un interludio misteriosamente sobrio, concentrado en una languidez casi cósmica – pasado el interludio, las cosas vuelven a la extroversión inicial, incluso realzando la dosis de fastuosidad. Estos primeros 6 minutos del disco dejan una huella gratamente impresionante como pare que el oyente mantenga el estímulo por dejarse llevar aún más por la curiosidad y seguir navegando por el segundo tema, ‘Continuum’, pieza donde predomina el compás de 7/8. El trío se manda ahora hacia sonoridades sinfónicas sabiamente alimentadas de amable colorido y atractivas sofisticaciones armónicas. En este momento del disco, el trío ya agarró vuelo, y para demostrarlo está el tercer tema, ‘Claroscuro’, el cual se impulsa desde las atmósferas ya introducidas en el tema precedente y las lleva hacia una expansión melódica más nutrida y ambiciosa. También está estructurado sobre un compás de 7/8, manejado con esa agilidad que la banda sabe exhibir diestramente. Para los últimos 50 segundos, la pieza vira hacia un frenético 3/4 a fin de elaborar una estupenda coda psicodélica. Se trata de uno de mis favoritos personales del disco, y eso que no me estoy refiriendo a un disco lleno de altibajos ni mucho menos: las dosis de ingenio en los arreglos y robustez en las interacciones entre los tres músicos se mantienen firmes a lo largo de todo el repertorio. 



‘Convergentes’ comienza estableciendo un sendero dentro del terreno de la fusión del jazz con ritmos folclóricos mexicanos: el teclado dominante es el piano, lo cual aprovecha Salvador para elaborar atmósferas jazz-rockeras bajo un revestimiento sumamente elegante. La presencia de un guitarrista invitado que toca un incendiario solo en el medio permite a la pieza explicitar una energía que casi todo el tiempo permanece elegantemente matizada. En la última sección del tema, la pieza se enmarca directamente en lo sinfónico bajo la guía de un etéreo solo de sintetizador. ‘Falsa Dicotomía’ va más lejos para establecer un compromiso más consistente con el estándar del jazz-fusión: Baldovinos se erige en protagonista principal en algunos pasajes en los que el grupo explora vías más libres aparte del motivo central. Por su parte, ‘Intersecciones’ es un solo de piano en el cual Salvador Govea explora una alternancia de dibujos pulcramente académicos y suaves cadencias jazzeras: en esta composición s mezclan lo intimista y lo colorido. En fin, el disco concluye con una adaptación de una pieza académica compuesta por Miguel Bernal Jiménez, gran renovador de la música sacra durante la primera mitad del siglo XX. Para la gestación y desarrollo de este arreglo, el grupo decide recuperar el tenor sinfónico a todo dar, e incluso se nota un compromiso más directo con el estándar de ELP (y tal vez también algún parentesco con TRIUMVIRAT). Enérgico sin ser chocante, robusto sin exageraciones, este ‘Concertino’ cierra el disco con un oportuno tenor épico.

El balance general que propongo para “Danza Urbana” es muy positivo, con lo cual recomiendo su adquisición para todos los interesados en explorar lo que se ha hecho y se sigue haciendo dentro de la vanguardia artística rockera en latitudes hispanoamericanas. GOVEA es una realidad surgida desde tierras mexicanas para seguir alimentando la vitalidad de la herencia del rock progresivo en el transcurso del nuevo milenio mientras va abandonando su primer decenio. Para ilustrar esta frase final, les dejo estos dos botones de muestra: 
Continuum - http://www.youtube.com/watch?v=Ar6XCaE-4LY
Falsa Dicotomía - http://www.youtube.com/watch?v=KuXsgCg1d2s

Tuesday, May 11, 2010

Los caminos actuales del jazz progresivo: desde Noruega, ELEPHANT9



HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

ELEPHANT9 es el nombre del ensamble noruego formado por Ståle Storløkken a los teclados, Nikolai Hængsle Eilertsen al bajo y Torstein Lofthus a la batería: siendo ellos miembros de bandas tan diversas como SUPERSILENT (free-jazz ecléctico), SHINING (R.I.O. de tendencias metaleras) y THE NATIONAL BANK (rock indie), el resultado de su asociación es este power-trío de jazz progresivo que ya ha cosechado elogios a lo largo de sus cortos tres años de existencia en curso. El núcleo sónico de ELEPHANT9 se enmarca convinventemente bajo las pautas del jazz-rock contemporáneo a lo NIACIN, además de influencias inspiradas en la vieja escuela de jazz-fusión 70era (la faceta más agresiva). El resultado es bastante robusto, para lo cual ayuda el empleo bastante habitual de texturas experimentales y atmósferas psicodélicas. El trío está a sus anchas explorando ambientes y atmósferas variadas, pero suele tomarse su tiempo para terminar de explotar cada idea; las creaciones musicales se desarrollan en jams, no hay una labor meticulosamente melódica en las piezas que conforman sus hasta discos “DodoVoodoo” (2008) y “Walk The Nile” (2010). Es este último que pasamos a reseñar inmediatamente.


El tema de apertura ‘Fugl Fønix’ instala una secuencia musical ágil sostenida sobre un vibrante compás de 6/8: el trío expone de frente su vitalidad ante los ojos del oyente con un muy inspirado Lofthus que luce su entusiasta destreza con desparpajo y sin tapujos. ‘Aviation comienza con un tenor muy distinto, más introvertido, casi cósmico, basado en cortinas minimalistas de órgano que ocupan el centro del primer minuto y medio. El bajo emite trazos de lo que será la línea básica mientras que la batería empieza a emerger de forma calculada, y uno sabe que no tardará el ensamble en procurar un nuevo viaje jazz-rockero intenso y extrovertido. Una vez más, la mezcla da un espacio importante a la batería de Lofthus pero son las sonoridades emitidas por el teclista Storløkken las que naturalmente conforman el centro neurálgico del desarrollo instrumental. Las huellas de NIACIN están patentes en el swing tan abiertamente dinámico que los ELEPHANT9 saben crear con aparente facilidad... pero con un robusto compromiso con los ideales de la experimentación psicodélica. El tercer tema es justamente el homónimo – una sorpresa musical de 10 minutos de duración cuya estructura sónica está encapsulada en una lánguida atmósfera cósmica. Aquí la cosa a apreciar no está en la composición ni en el gancho sino en la consistente complacencia en climas misteriosos y expectantes que aluden a paisajes intergalácticos y nebulosas surrealistas. ¿Cómo describir este tema? Un traslado de los espíritus del TANGERINE DREAM de “Phaedra” y CLUSTER a la faceta más abiertamente deconstructivista del WEATHER REPORT pre- Pastorius, con añadidas sazones de post-rock “reciclado”. Ha sonado muy extravagante, y quién sabe si ha tenido algo de sentido, pero es lo mejor que se nos ocurre por ahora.


El cuarto tema ‘Hardcore Orientale’ nos devuelve a una vibración más abierta, semejante a la del primer tema: aunque comienza con una dosis un poco menor de calidez, las cosas van pasando a incrementados niveles de intensidad que hacen que el último minuto sea realmente pletórico. ‘Habanera Rocket’ nos trae otro momento de largo desarrollo musical (casi un cuarto de hora) y filuda experimentación espacial. Durante los primeros minutos, el trío elabora un clima hipnótico y cadencioso que no se halla muy lejano de AGITATION FREE o EXMAGMA: la dupla de Eilertsen y Lofthus opera como una maquinaria impecable. La mecánica monotonía – solo rota por las sobrias improvisaciones armónicas a cargo del órgano – establece un aura expectante que finalmente vira hacia un groove exquisito e irresistible: el bajo de Eilertsen dibuja un loop que no podría ser mejorado por sintetizador alguno. Poco antes de llegar al minuto 10, el esquema rítmico muta hacia cadencias fusionescas mientras que los aportes del teclado y del bajo transitan por suaves climas cósmicos: ELEPHANT9 también se da maña para experimentar con atmósferas de corte free-jazz, según parece. La coda llega con una breve retoma del segundo motivo con añadidos matices psicodélicos. El disco termina con una pieza como ‘John Tinnick’ que se explaya sólidamente sobre un compás frenético impetuosamente armado con precisión arquitectónica: los riffs y efectos varios que se emiten desde el Hammond son intensos y llamativos.


Como balance general, “Walk The Nile” me resulta un disco bastante llamativo, un muy buen síntoma de que todavía existe un enorme potencial para la polenta y la renovación en el escenario mundial del jazz-rock y el progresivo de base jazzera. Desde las frías tierras escandinavas emerge ELEPHANT9 como un pozo de sonoridades abrasivas. ¡¡Recomendado para la lista de más destacados del año 2010!!

Tuesday, May 04, 2010

Homenaje póstumo a ENRIQUE JARDINES, la mente del Cero Absoluto







HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

Hoy traigo a colación la triste noticia de un reciente deceso musical – el bajista estadounidense de ascendencia cubana Enrique Jardines falleció el pasado 22 de abril, a la edad de 59 años, víctima de un inesperado infarto relacionado con su diabetes.

Él fue fundador del trío de jazz-prog vanguardista ABSOLUTE ZERO, el mismo que llevaba muchos años realizando una musicalidad excitante y siempre sorprendente, producto del híbrido entre free-jazz, rock in opposition y fusión, más exactamente, desde mediados de los 80s. Habiendo comenzado como un power-trío de guitarra, bajo y batería, fue con la formación de Aislin Quinn (voz y teclados), Pip Pyle (sí, el mismo de Hatfield & The North, National Health, Gong, Soft Heap, etc., a la batería y percusión) y Jardines (bajo) que ABSOLUTE ZERO grabó su único registro fonográfico “Crashing Icons” en 2003. La propuesta sonora plasmada en este disco es aventurera, agresiva y refinada a la vez, intensa y cerebral al unísono, ardiente de deseos por revolucionar el arte de sonido al mismo tiempo que festeja las diversas influencias recibidas de diversas vanguardias jazzeras y rockeras (especialmente el R.I.O. de Henry Cow y Art Bears).

A modo de póstumo homenaje, transcribo aquí una reseña que escribí a inicios de 2006 sobre este disco que me gusta mucho y que aún me parece una de las más tremendas joyas progresivas editadas en lo que va de milenio.-

“Temas -
1. Bared Cross (13:47)
2. Further On (20:43)
3. Stutter Rock/You Said (11:49)
4. Suenos Sobre Un Espejo (16:46)

Integrantes: Aislin Quinn (teclados, voz y percusión) / Enrique Jardines (bajo y percusión) / Pip Pyle (batería y percusión)
Colaboradores: Keith Hedger (trompeta y percusión en 4) / Jim Stewart (percusión en 2 y 4)

La visión musical del grupo parece ser una manifestación directa y literal del titulo en cuanto al orden, esquema melódico y convenciones estructurales: todos ellos quedan reducidos a la mínima expresión de cero absoluto. Jugando con la radical sorpresa propia del free jazz, las interacciones instrumentales y dadaístas vocalizaciones derivan en constantes cambios de ritmo y ambiente, sentido de caos sonoro, travesuras surrealistas,... todo ello ejecutado con majestuosa inventiva por las sólidas y agresivas labores de Jardines y Pyle, mientras que Quinn añade matices, adornos y algún que otro solo de teclado y canta con un espíritu libre semejante al de Deborah Perry de Thinking Plague (y por extensión, al de Dagmar Krause). La influencia mas evidente en el sonido de AZ es el Henry Cow más radical, el del ‘In Praise of Learning”.

En cierto sentido, los teclados de Quinn proveen algo de lirismo a un sonido global que suele estar dominado por los notoriamente agresivos aportes del bajo de Jardines – hay que ver que cosas tan increíbles hace este señor con su instrumento, llevándolo a los confines propios de la guitarra primera sin empacho alguno. El hecho de que c/u de los temas sea particularmente extenso (entre los casi 12 minutos y mas de 20 minutos de duración) permite la creación de espacios mas que suficientes como para que los músicos se explayen en sus ideas, variantes y, sobre todo, las sorpresas que se van acumulando inmisericordemente.

El Latin jazz y la música étnica exótica son elementos integrados dentro de la impresionante paleta sonora de Absolute Zero, tal como se deriva de ciertos pasajes de los temas: las cadencias particulares de ambos recursos estilísticos ayudan al material a mantener una patente frescura en medio de la continua experimentación visceral. Esto se nota de manera especial en ‘Further On’, que es, a la sazón, el tema más largo. La presencia destacada de percusiones tonales de corte africano opera como un catalizador de colores en medio de la niebla radicalmente neurótica creada por el trío nuclear. Pero no vale quejarse a estas alturas del partido: ya desde el tema de apertura ‘Bared Cross’ el oyente sabe que el arte del ruido esta siendo usado a fin de poner a prueba los limites de su “sensatez” estética e invitarlo a disfrutar de lo perturbador. En un disco tan parejo como este, me resulta un tanto difícil elegir a esta pieza como la mas notable, pero tengo bien en claro este veredicto personal. ‘Stutter Rock/You Said’ se centra más en lo jazzero, combinando las evocaciones a la escuela de free jazz tal como se desarrollo en los 60’s y la frescura del funky: eso la hace la pieza menos inescrutable de este repertorio. Aquí hallamos los solos de teclado mas impresionante, así como un guiño (otro más) al Latin jazz: el anuncio que hace Jardines de Jim Stewart como “salsero fabuloso” y “maestro del ritmo tropical” antes de su solo de congas es sencillamente estupendo en su desenfado. Es en esta porción donde el bloque sonoro entra en una exploración casi infernal (dije que ‘Stutter Rock/You Said’ era menos inescrutable, no que estuviera exenta de locuras). Si en el tema precedente las cosas bajan un poco su nivel de neurosis, en el estupendo tema de cierre parece haber una mayor apertura al lirismo en medio del perpetuo dadaísmo – ‘Suenos Sobre Un Espejo’ contiene un clima onírico, manifestado con sutileza mas sin ocultamientos. La aparición de pasajes oscuros y el empleo de vocalizaciones pomposamente ceremoniosas, en vez de dirigirse hacia lo tétrico o algo parecido, realzan efectivamente el absurdo de lo irreal: esto, en el mundo musical de AZ, significa traernos un poco de desestructuración e invitarnos a compartir la carga. La coda es lo suficientemente explosiva como para recordarnos que dicha carga implica, ante todo, un desafío.

“Crashing Icons” es esencialmente un disco martilleante y abrumador, el mismo que explota la herencia del RIO con energía, inventiva, e incluso descaro irreverente. Se trata de una labor de absoluta compenetración entre músicos que ponen sus ideales anárquicos al servicio de un bloque común mientras van interactuando sobre la marcha. Creo que esta es lo más adecuado que tengo a mi alcance para describir la alucinada oferta de Absolute Zero. Disco sumamente recomendable, pero también alevosamente “esotérico”: es un disco que busca su propio auditorio con mirada hermética y criterios incendiarios. ”

Gracias por la música, Maestro Jardines, redescubre nuevos esquema rítmico con Pip ahora que te has reunido con él en el más allá.

Sunday, April 18, 2010

Flores para ALGERNON y su disco "Ghost Surveillance"


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

Hace poco he descubierto a un ensamble de rock experimental ecléctico proveniente de Chicago llamado ALGERNON… ¡¡y vaya si me ha impresionado!! En este año 2010 ALGERNON nos brinda esta tremenda joya musical titulada “Ghost Surveillance”, su tercer trabajo fonográfico. Este grupo comenzó a inicios del milenio como un dúo de jazz vanguardista de guitarra (a cargo de Dave Miller) y batería (a cargo de Darren Garvey). Hoy por hoy, tras algunas modificaciones en su formación a través de los años, el grupo opera como un quinteto que contiene a dos guitarristas – Toby Summerfield y el propio Miller –, el bajista Tom Perona, la percusionista Katie Wiegman y el baterista Corey Healey.

El núcleo sonoro de la banda se congrega claramente en la mezcla y alternancia de jazz-rock, post-rock y psicodelia enraizada en ambiciones progresivas, aunque también se puede advertir indicios de krautrock, no-wave y rock pesado. En todo caso, cabe señalar que la propuesta ecléctica de ALGERNON no se pierde en una suntuosidad explícita sino que pone especiales énfasis en ambientes y desarrollos en un entramado instrumental bien equilibrado. Los momentos de gran despliegue enérgico son mayoritarios, pero el grupo se cuida siempre de llegar a lo aparatoso y lo vulgar en sus momentos más electrizantes. En líneas generales, la oferta musical de ALGERNON puede interpretarse como un replanteamiento del post-rock a través del uso de complejos juegos musicales inspirados en el jazz-rock y la psicodelia progresiva o como una remodelación vigorizante del jazz-rock a través de recursos de la vanguardia contemporánea, de una manera u otra, el grupo pasa como un baluarte de ingenioso eclecticismo e incombustible energía.

Vayamos ahora al disco que nos ocupa. ‘The Briefing’ construye de manera sostenida la instalación de su motivo central, el mismo que despliega su agilidad desnuda después de una introducción marcada por la contención. El swing de la pieza es bastante pegadizo, incluso en aquellos momentos en que la pieza desarrolla una aureola psicodélica ácida. ‘Broken Lady’ despliega unos aires fusionescos que aparentemente nos remiten un tanto a las influencias de UPPER EXTREMITIES y GORDIAN KNOT – la arquitectura distribuida entre las diversificadas labores de las dos guitarras, la ingeniosa dupla rítmica y los ornamentos de vibráfono es fabulosa en su vibrante precisión. La sección lenta que ocupa la segunda mitad nos lleva a un sendero de misterioso reposo espiritual. ‘Honey Trap’ nos transporta a una psicodelia cósmica donde el híbrido de post-rock y free-jazz establece un esquema fundamental de niebla grisácea, mientras que ‘Timekiller’ ofrece un colorido más soleado a partir de su carácter predominantemente extrovertido… aunque no faltan algunos ornamentos delirantes que añaden instantes de traviesa perturbación. ‘Operative vs. Opposition’ ofrece una curiosa mezcla de crimsonismo y atmósferas a lo HENRY COW (de la etapa “Unrest”) sobre una cadencia rítmica que alterna la coqueta agilidad del Latin jazz a lo bossanova, variables robustas de fuerte carácter progresivo y la languidez melancólica. El ensamble se maneja bien dentro de un espectro temporal de 8 minutos y pico, manteniendo las cosas en un nivel de interés y sorpresa. La densidad desplegada en los últimos pasajes porta algo de tenebroso, lo cual facilita mucho que el clímax se asiente de manera contundente. ‘Everybody Stay Calm’ comienza con un enfoque centrado en ambientaciones calmas y sutiles, valiéndose de la sencillez contemplativa para transmitir una sencillez etérea. El diálogo entre el vibráfono y el teremín que se inicia poco antes de terminar el segundo minuto es casi como una nube que flota en un cielo nublado y silencioso, pero este recurso no es sino un preámbulo a la sección extrovertida de la pieza. Durando poco más de un minuto, ‘Intelligence Meltdown’ nos brinda un breve retazo de psicodelia retro sobre un compás rítmico que pueda parecer de garaje 60ero pero que en realidad da pie a un retocamiento extravagante de la típica extroversión rockera. Acto seguido, ‘Debrief and Defect’ despliega su ambiciosa expansión de 11 minutos comenzando con un prólogo potente y aguerrido cuyo ceremonioso compás lento pasa a ser recogido por el primer motivo central en un clima de misteriosa languidez. El rol protagónico del vibráfono permite a la pieza adquirir un patente carácter ensoñador, aunque también hay indicios de algo inquietante que late en el trasfondo, especialmente si atendemos a las cadencias marcadas por las estoicas notas de piano y bajo al unísono. Poco antes de llegar al quinto minuto, la pieza vira hacia una atmósfera minimalista muy decididamente enfilada hacia los patrones del post-rock en su faceta más contemplativa. El crescendo marcado por las capas de sintetizador genera un clima idóneo para extraer esa inquietud de trasfondo que mencioné anteriormente, pero no se hace a punta de agresividad sino de exploraciones cósmicas pertinentemente enriquecidas por los demás instrumentos (especialmente el bajo). Algo muy a lo GYBE!, en verdad. El crescendo culmina en el décimo minuto, que es cuando el grupo retoma el prólogo para la coda, la cual revela una esencia muscular más pronunciada. Este vigoroso final sirve para abrir la puerta a ‘Objective Compromised’, pieza que suena a una confluencia de CRIMSON contemporáneo, DON CABALLERO y ATTENTION DEFICIT dentro de un esquema focalizado en realzar los contrastes entre los diversos motivos. El aire exultante con el que termina esta pieza refleja muy bien el dinamismo tan característico de este quinteto. Finalmente, ‘The L Pill’ nos ofrece un paisaje sonoro etéreo y surrealista encapsulado en un ensimismamiento calmo: las suaves amalgamas distorsionadas de teclados y guitarra generan una misteriosa serenidad que nos remite a ciertas herencias del krautrock así como a las propuestas de GYBE! y TORTOISE.

“Ghost Surveillance” es una obra musical bastante relevante a la hora de descubrir y valorar las nuevas propuestas que se van dando en la multivalente escena internacional de rock experimental: para mí, un gran descubrimiento sin paliativos. Es bueno saber que las inquietudes progresivas del momento pueden todavía generar propuestas genuinamente frescas e intensas --- ¡flores para ALGERNON!