Thursday, October 22, 2020

La materia estelar de OVRFWRD


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Aquí estamos con complacidos de presentar el nuevo disco de la banda estadounidense OVRFWRD, el cual se titula “StarStuff” y fue publicado el segundo día del presente mes de octubre, tanto en vinilo como en CD, de forma independiente. El cuarteto conformado por Richard Davenport [batería y percusión], Kyle Lund [bajo], Mark Ilaug [guitarras eléctricas y acústica] y Chris Malmgren [pianos acústico y eléctrico Fender Rhodes, órgano Hammond B3, sintetizadores y mellotrón] contó con las colaboraciones ocasionales de la flautista Paula Gudmundson y el percusionista Brian Hanna. Se trata del primer álbum de OVRFWRD con Davenport a bordo, siendo el reemplazante de Rikki Davenport. El nuevo material contenido en este disco fue grabado entre el 15 y el 19 de julio pasados en The Hideaway Studio, situado en la ciudad de Minneapolis Minnesota, la residencia del grupo. En líneas generales, podemos señalar que este disco sigue por la senda de fresca sofisticación que tan buenos réditos estéticos brindó a la banda el disco de estudio precedente, 
“Blurring The Lines (... A Democracy Manifest)”, el cual data de dos años atrás, y además, ahonda con mayor tesón en el aspecto prog-sinfónico; a partir de aquí, se impulsa un lirismo más sistemático que el que se hizo presente en cualquiera de los trabajos precedentes de la banda. Siendo fiel a su propia esencia histórica, el cuarteto ha sabido crear algo razonablemente renovado dentro de sus propias pautas musicales. Bueno, veamos ahora los detalles de este nuevo disco.

 


El repertorio del disco comienza con la dupla de la pieza homónima y ‘Firelight’, completando entre ambas un total de 10 ¾ de música poderosa y cautivadora. ‘StarStuff’ se inicia con unos fraseos sobrios y evocadores de guitarra, los cuales abren pronto la puerta a la irrupción del ensamble entero a fin de que el cuerpo central pueda instaurar sus majestuosos recursos de recogimiento etéreo. La banda está dispuesta a elaborar una inteligente combinación de estilizaciones sinfónicas y atmósferas post-rockeras, siendo así que la guitarra guía el desarrollo temático y el mellotrón lo colma con flotante elegancia. Por su parte, ‘Firelight’ se enfila hacia un dinamismo más aguerrido, y es esta vez el órgano quien inicia el esquema sonoro creado para la ocasión. Tras un breve preludio de tenor espartano, el grupo se dispone a realizar un groove extrovertido y llenarlo con subterfugios llamativos y fosforescentes. El asunto suena a una cruza entre EMERSON, LAKE & PALMER y URIAH HEEP, añadiéndose algunos elementos de KANSAS. La soltura que se va desenvolviendo preserva siempre un aura distinguida, incluso cuando el swing baja un poco su intensidad alrededor de la frontera del tercer minuto y medio. Esta segunda pieza del álbum es, sin duda, uno de los puntos álgidos del mismo. ‘Let It Burn (King George)’ se caracteriza por exhibir un lirismo cálido y bien articulado, no ajeno a cierto impacto desde el área del prog-folk, algo para lo cual ayuda bastante la intervención de la flauta en algunos lugares estratégicos (incluyendo un hermoso solo a mitad de camino). Con todo, es justo decir que la expresividad rockera es lo que más sobresale dentro de los arreglos instrumentales, asentados con elegante precisión sobre el predominante tempo de 6/8. Los paradigmas de YES y CAMEL, junto a los aires de familia con sus compatriotas de MOON LETTERS, trazan la atmósfera general de este bello tema. Siendo el tema más extenso del álbum con sus poco más de 8 ¼ minutos de duración, ‘Look Up’ está diseñado para llamar la atención de una manera especial. Comenzando con un prólogo aguerrido y ceremonioso, pronto el cuerpo central exhibe una mezcla de sinfonismo y jazz-prog, siendo así que los primeros lucimientos del teclado y de la guitarra se manejan con sugerente sobriedad. Ya más adelante, otros solos de guitarra se sentirán notablemente más filudos, al modo de un híbrido de Beck y Howe; de este modo, el bloque general también deberá sonar más potente, antes de que la sección epilogar elabore un clima sereno. En líneas generales, nos parece una pieza muy bella, con un trasfondo melódico pautado liberalmente para que sean las atmósferas y los solos quienes más se luzcan durante la operabilidad grupal. Otro cénit del álbum. 
 
‘Daybreak’ consiste en una pieza de piano solo que, en lo básico, suena muy a lo GENESIS de la etapa 76-79, algo muy romántico y absorbido por una aureola de expectativa. A pesar de que persisten algunos tonos que anuncian cierta gravedad, es un aire de calmada reflexión el que predomina en esta pieza; de hecho, funciona muy bien como epílogo adicional para la pieza precedente. ‘Zathras’ cambia de registro y nos lleva hacia un paraje musical más fastuoso, el mismo que comienza con un talante denso y poco después se deriva hacia una musculatura excelsa y señorial. Vuelven a salir a flote los aires de familia con YES y KANSAS, así como con los paradigmas de MOON LETTERS (y de paso, también de ECHOLYN). El cierre del álbum llega de la mano de ‘From Parts Unknown’, tema donde predomina lo introspectivo, lo cual permite al grupo volver a explorar a fondo su dimensión lírica y su habilidad para explorar atmósferas para ponerlas en funcionamiento dentro del centro temático. Lo mucho que se hacen notar el piano y la guitarra acústica en medio del bloque sonoro global habla bien del modo en que el grupo concretó el balance estructural entre lo bucólico y lo suntuoso en esta composición idónea para cerrar el álbum de forma impresionante. Poco menos de 39 minutos, ése es todo el tiempo que ha necesitado el personal de OVRFWRD para lucirse a lo grande otra vez, aunque tal vez hubiésemos querido que durara un poco más. 
“StarStuff”, su aporte a la producción progresiva internacional del presente año 2020, es un disco enérgico y refinado que habrá de merecer un lugar preferente dentro de las listas de discos más destacados; por lo pronto, permite a los OVRFWRD permanecer firmes en un sitial elevado dentro de la actual generación de rock progresivo estadounidense. Un excelente disco que recomendamos al 100%.

 
 
Muestras de “StarStuff”.-
Firelight: https://ovrfwrd.bandcamp.com/track/firelight
Look Up: https://ovrfwrd.bandcamp.com/track/look-up
From Parts Unknown: https://ovrfwrd.bandcamp.com/track/from-parts-unknown 

Monday, October 19, 2020

La quinta navegación progresiva de NODO GORDIANO... ¡Y con tripulación nueva!

 
HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Hoy tenemos la tremenda alegría de presentar el nuevo trabajo de la banda italiana NODO GORDIANO, la cual había entrado en un largo proceso de hibernación tras la publicación de “Nous” en el año 2014. El nuevo disco se titula “Sonnar” y nos muestra a una banda que ha pasado por una drásticamente remodelada alineación conformada por Andrea De Luca [guitarras, bajo y teclados], Davide Guidoni [batería, percusiones y teclados], Filippo Brilli [vientos] y la rusa Natalia Suvorina [voces]. Si el nombre de Davide Guidone nos suena de algo, es por sus amplias presencias en TAPROBAN, DAAL, PENSIERO NOMADE, DORACOR, NUOVA ERA y un largo etcétera; de hecho, su presencia es sumamente relevante como nuevo integrante de la banda, pues De Luca y él se repartieron las labores de composición del nuevo material. Este disco es también el segundo con una persona integrante que se hace cargo exclusivo del canto, pero ahora está la peculiaridad de que el canto está más presente dentro de los viajes musicales grupales planificados, diseñados y grabados para la ocasión. El grupo ha venido asentando una posición muy particular dentro de la escena progresiva italiana del nuevo milenio, especialmente entre sus discos segundo y cuarto (
“Alea”, de 2005, y “Nous”, de 2014), un híbrido de patrones Crimsonianos, avant-prog, jazz-prog y fusión contemporánea. “Sonnar” ofrece esto, queda claro, pero también algo más: una energía aumentada y renovadora para el particular eclecticismo progresivo del grupo, algo que se nota particularmente en muchas de las labores de la batería, así como en la prioridad de recursos distorsionados para los guitarreos. Hay notables incrementos de aridez y garra a través de la irrenunciable aura de exquisitez que siempre ha sido parte del ideario de NODO GORDIANO a través de todas sus encarnaciones. Este ítem será publicado oficialmente por el sello Lizard Records a fines de noviembre próximo, pero ya hay algunos adelantos del mismo en las redes virtuales.* Las sesiones de grabación para el presente disco, el quinto en la discografía de NODO GORDIANO, tuvieron lugar entre los meses de enero y agosto de 2020; los ulteriores procesos de mezcla y masterización fueron realizados por De Luca en el estudio Officine Nodo Gordiano de Roma. 

 


Durando 9 minutos y pico, ‘Only Fool! Only Poet!’ abre el álbum con una aura señorial envolvente e imponente, impulsada por un grosor musical que permite al desarrollo temático asumir una actitud robusta, y esto va en crescendo cuando emerge el canto. Ya a mitad de camino, el groove se torna más lento y ceremonioso, y es así que esta nueva instancia de la pieza adopta un talante evocador. Para poner algo de variedad al asunto, el bloque sonoro crea algunos pasajes frenéticos en clave funky-rock. ‘Limbic Rendez-vous’ sigue a continuación para explayarse en un fulgor sonoro intenso y versátil, comenzando con un motif jazz-progresivo filtrado a través de un recurso a lo VAN DER GRAAF GENERATOR, y con algunos elementos de heavy prog insertados de manera cuidadosa y elegante. Lo siguiente es un cuerpo central razonablemente complejo donde conviven elementos Crimsonianos y cósmicos; el modo en que el bajo se impone sobre las bases de sintetizador y el empuje que muestra el saxo al entrar a tallar con incendiaria soltura son relevantes para que el vitalismo en curso concrete el foco de densidad que exige a todas luces. Es tremendo que el álbum comience con la dupla de estos dos convincentes temas, especialmente el segundo, al cual desde ya señalamos como un cénit decisivo del álbum. ‘Charun’ exhiba una mezcla de RIO y fusión desde un enclave cibernético que se ahonda sesudamente en la dimensión futurista del lenguaje progresivo. Es como si una idea perdida de los DEAD CAN DANCE hubiese sido remodelada por los TANGERINE DREAM bajo la guía de los ART ZOYD de la fase post-1983, y además, se le haya dado una dosis extra de surrealista agilidad. El cuarto ítem del repertorio es la suite ‘After Dusk’, que se explaya por un espacio de 20 ¾ minutos. Las ocho secciones que la conforman se titulan respectivamente ‘Promenade’, ‘Debut’, ‘Hey, Mr. Professor!’, ‘Sgalambro’s Ghost’, ‘Pometine’, ‘Pale Gallery’, ‘Transhipment’ y ‘Nightdrive’. La primera sección es un ejercicio de free jazz con ruido de numerosa gente en el fondo, mientras que la segunda se sostiene sobre un llamativo groove rockero donde se fusionan los modelos del heavy prog y del prog sinfónico, con algunos matices Vandergraafianos que se insertan en algunos parajes estratégicos. El núcleo temático de esta sección destila una exquisita aureola de tensión y garra, y ésta se volverá más densa y exuberante en la siguiente sección, la misma que se sostiene sobre un groove más complejo y frenético. Ya estamos en terreno Crimsoniano y el ritmo acogido por el ensamble es rebosante de dinamismo. 
 


Cuando las cosas se calman un poco, la combinación de espartanos fraseos de guitarra y sobrias florituras de bajo llenan varios de los espacios impulsados por el swing parsimonioso elaborado por la batería. Este pasaje misterioso y relativamente sosegado establece una intrigante y eficaz mezcla de jazz-rock y post-rock, con una vibración contenida que a veces encuentra espacios de soltura en algunos ornamentos de la batería. A fin de cuentas, la misión principal de esta sección es la de fungir como puente hacia un próximo motif que está más orientado hacia un hard rock melódico de estilo clásico (muy cercano al modelo de LED ZEPPELIN, en verdad), alimentado por ribetes psicodélicos que coquetean con el stoner. La siguiente sección comienza con una prestancia etérea y embrujadora, tal vez con un sutil trasfondo de enigmática oscuridad, pero aún capaz de establecer recursos de fulguroso expresionismo por vía de un excelente solo de guitarra que se deja acompañar dignamente por unas excursiones fastuosas del bajo. Lo etéreo fue reemplazado por lo aguerrido, y para cuando llega el momento del nuevo (y muy extenso) solo de saxo, el despliegue de vigor creciente termina por asentarse con persuasiva elocuencia. Éste es el empuje hacia el cual se dirigía el clímax definitorio y concluyente de la suite. La dupla de ‘Vanth’ y la pieza homónima cierra el álbum. El primero de estos temas mencionados es un ceremonioso viaje instrumental de talante Crimsoniano que, de manera ocasional, también echa un guiño al paradigma de PRESENT. Los ornamentos de sintetizador brindan un bizarro trasfondo de tenor space-rockero, pero son las capas mellotrónicas quienes asumen el protagonismo dentro del arsenal de teclados utilizado para la ocasión. En cuanto a ‘Sonnar’, éste empieza con un prólogo sereno y ambiental guiado por un envolvente desarrollo armónico de los teclados y ornamentos de guitarra. Cuando ingresa el cuerpo central, el grupo crea una atmósfera prog-sinfónica alimentada por una aridez estilizada. La espiritualidad de esta canción de cierre es reflexiva a pesar de que se transpiran patentes aires extrovertidos en los arreglos instrumentales. Es como si una idea de GENESIS hubiese sido reconstruida por ANEKDOTEN, y a lo largo de este camino metamórfico, se hubiese añadido un factor jazz-rockero al armazón rítmico. Para el último minuto, el teclado y la guitarra elaboran un reprise del pasaje introductorio en camino hacia el fade-out.



Esta quinta navegación progresiva de parte del colectivo de NODO GORDIANO ha supuesto un importante cambio de rumbo para su evolución estilística, siendo el material contenido en “Sonnar” un testimonio del renovado nervio expresivo con el que grupo iza sus velas en dirección a sus remodelados horizontes musicales. Cargando con el peso de su propia historia, el grupo se ha dado a sí mismo no solo nueva sangre sino también una nueva vitalidad. Una muy agradable sorpresa ha significado para nosotros este nuevo disco de NODO GORDIANO, el mismo que recomendamos totalmente como parte de cualquier fonoteca actualizada del multívoco género progresivo de nuestros días.

 
 
Muestra de “Sonnar”.-
Limbic Rendez-vous: https://www.youtube.com/watch?v=QmaAX89q3ak 



* Agradecemos a nuestro amigo Andrea De Luca por presentarnos este disco con anticipación.

Friday, October 16, 2020

Totalidad y unidad del prog psicodélico según la óptica de MOTORPSYCHO


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

 
Nos complace mucho que hoy se dé el turno de presentar el nuevo trabajo fonográfico de los noruegos MOTORPSYCHO, el cual es un doble álbum titulado “The All Is One” y fue publicado por los sellos Rune Grammofon y Stickman Records simultáneamente, tanto en CD como en vinilo, el pasado 2
8 de agosto. Este disco, el #24 de estudio de su amplia trayectoria fonográfica iniciada en el ya lejano año 1990, conforma el cierre de la trilogía iniciada por “The Tower” (2017) y continuada por “The Crucible” (2019), discos que demostraron que la banda mantenía intacta su esencial mezcla de vigor, creatividad e intensidad. Lo mismo ocurre con este álbum doble, permítasemos adelantarlo. El trío conformado por Hans Magnus Ryan [guitarras, voz y piano], Tomas Järmyr [batería, percusión, voz y mellotrón] y Bent Sæther [bajo, voz, guitarras y mellotrón] no hacía un disco doble desde el año 2012, cuando gestó en asociación con STÅLE STORLØKKEN el muy celebrado trabajo “The Death Defying Unicorn”. Para esta ocasión, los MOTORPSYCHO contaron las colaboraciones ocasionales de músicos importantes de la escena escandinava como Reine Fiske (guitarra y mellotrón), Lars Horntveth (guitarra, clarinetes y saxofón) y Ola Kvernberg (violín). El material de “The All Is One” fue grabado en dos temporadas repartidas en medio de jornadas de descanso (o supuesto descanso) durante su gira del disco del año 2019: la primera de estas jornadas tuvo lugar en Francia (Studio Black Box de Noyant la Gravoyere), la segunda, en la natal Noruega (estudios Ocean Sound Recordings y Kommun’, de Giske y Trandheim, respectivamente). Los ulteriores procesos de mezcla y masterización se realizaron en Punkerpad UK (Monnow, Gales) y en Audio Virus Lab (Oslo), sucesivamente. Cabe señalar que la edición de doble vinilo contiene un póster desplegable con varios hermosos dibujos zoológicos con colores y matices psicodélicos: el responsable de esta belleza es Håvard Winther Gjelseth. 



Veamos ahora qué nos depara el exhaustivo repertorio de esta ambiciosa obra. Los primeros 8 ½ minutos de este disco doble están ocupados por la pieza homónima, la cual porta una aureola ceremoniosa que, en no poca medida, se proyecta desde el groove a medio tiempo que se diseñó para la ocasión. Así las cosas, el desarrollo melódico y el peso de los riffs de guitarra se explayan con una sobria majestuosidad; ésta incluso se incrementa en algunos pasajes en los que los ornamentos de teclados entran con fuerza mientras se despliegan unos mágicos solos de guitarra. El carácter bucólico del epílogo es una muy agradable sorpresa. Bajo el simpático e irónico título de ‘The Same Old Rock (One Must Imagine Sisyphus Happy)’, la segunda pieza nos muestra al grupo dispuesto a elaborar una ingeniería refinada de contrastes entre pasajes acústicos y otros tremendamente aguerridos que coquetean seriamente con el stoner, a la vez que se preserva la claridad melódica. Hay otros pasajes extrovertidos donde el grupo se apoya más en la agilidad que en la garra, pero siempre está presente ese nervio contundente que caracteriza a la banda. En general, este tema combina a la perfección gancho y sofisticación. Con la dupla de ‘The Magpie’ y ‘Delusion (The Reign Of Humbug)’, el trío sigue explorando recursos expresivos con solvencia y sólido dinamismo. El primero de estos temas se asienta sobre un compás frenético en la mayor parte del tiempo mientras se alimenta de un lirismo convincente, estableciendo un extraño híbrido entre los HAWKWIND de la fase 74-77 y los ANEKDOTEN de los tres últimos álbumes, a la par que traza líneas de parentesco con HYPNOS 69. De este modo, edifica su propia agudeza a partir del clímax musical conseguido en la pieza precedente. El segundo de ellos, por su parte, es una relativamente breve balada que nos brinda un oportuno momento de remanso introvertido tras los diversos derroches de resplandor prog-psicodélico que fueron acometidos en la secuencia de las tres canciones precedentes.
 

  

El ítem estelar de “The All Is One” es la suite ‘N.O.X. ∞’, la cual debe distribuirse en dos partes: la primera, que dura poco más de 21 minutos, cierra el CD 1 (y ocupa el lado B del vinilo), mientras que la segunda, la cual se extiende hasta casi 21 ½ minutos, abre el CD 2 (y ocupa el lado C del vinilo). Las tres secciones de la primera parte de  ‘N.O.X. ∞’ se titulan ‘Circles Around The Sun Pt. 1’, ‘Ouroboros’ y ‘Ascension (Strange Loop)’, mientras que las dos de la segunda sección se titulan ‘Night Of Pan’ y ‘Circles Around The Sun Pt. 2’. Claro está, la suite se aprecia mejor como un continuum de cinco secciones. La primera sección comienza con efectos de percusión tonal y fraseos de violín que nos remiten a un mecanicismo minimalista a lo PHILIP GLASS, siendo así que al entrar el bloque instrumental en acción, lo que hace éste es llevar el groove inaugural hacia una instancia majestuosa y densa, no exenta de cierto tenebrismo sobrio: algo muy Crimsoniano, sin duda, al menos, en el punto de partida (también reminiscente de GUAPO), porque más adelante el asunto se deriva hacia una musicalidad más sutil que parece situarse en el punto intermedio entre JAGA JAZZIST y NEEDLEPOINT. El carácter torturado del violín en su muy destacado solo añade un aire de misteriosa tensión a una pieza que, de por sí, pugna todo el tiempo por mantener la densidad inherente a la pieza en un nivel equilibrado. La segunda parte está sostenida sobre un swing robusto y marcial, siendo así que las iniciales líneas austeras de guitarra y teclado añaden un colorido un tanto etéreo al asunto. Más tarde, las cosas se ponen más intensas bajo la guía de un electrizante solo de guitarra, y este renovado fulgor se asienta firmemente hasta el final, exceptuando un breve momento donde todo se atenúa un poco para realzar la variante tribal que se da en el invariablemente machacón swing. La tercera sección elabora un clima ensoñador que tiene algo de post-rockero, y por qué no, algo del paradigma Floydiano de la etapa 70-71. Se da una perfecta combinación entre los efectos abstractos de teclado y los vacíos que dejan los espartanos acordes de piano: la languidez resultante se sitúa en medio de lo onírico y lo introspectivo. 


  


Yendo ahora a la cuarta sección, ésta es la mas extensa de la suite con sus quince minutos y medio de duración. Una secuencia minimalistamente repetitiva de guitarras (que nos recuerda a los paradigmas de HARMONIA y TANGERINE DREAM) sirve de base para que los dulces cantos, las capas y ornamentos de teclado y las flotantes líneas de las maderas vayan elaborando un efectivo cuadro sonoro impresionista. Se arma una especie de crescendo cuando el órgano entra a tallar para aportar un espesor penetrante al paisaje musical. Realmente estamos en terreno del krautrock con efectivos matices space-rockeros durante más de siete minutos... y es aquí donde la metralla guitarrera y los aditamentos percusivos añaden un recursos de vitalismo que sirve para abrir la puerta a una encrucijada filuda entre lo psicodélico y lo ambiental. La persistencia de un neurótico groove tribal ayuda bastante a perfilar un nervio consistente para la exhibición de exquisita garra que el grupo explora sin salirse demasiado de los parámetros minimalistas con los cuales había impulsado la alucinada ingeniería sonora de esta pieza. Como una onda expansiva que vuelve constantemente a sus pasos previos para avanzar un paso más por vez, la instrumentación se erige como un sortilegio psicodélico arropado por una vivacidad imparable. Si los crecientes ornamentos de teclado nos remiten a un híbrido entre HARMONIA, TIM BLAKE y VANGELIS, las capas de mellotrón aportan ecos de luminosidad celestial. La conexión con la última sección se establece con perfecta fluidez, pues ésta recoge directamente las facetas más machaconas e intensas de la primera sección. Todo termina con una muy oportuna vibración incendiaria: el bloque instrumental y los cánticos llenan espacios por doquier, realzando la musculatura penetrante del momento con recursos de Zeuhl. 
Tras esta imponente maratón puede venir muy bien un tema breve; ésa es precisamente la función de ‘A Little Light’, un pastoril solo de guitarra acústica que concluye con un pasaje cósmico de sintetizador. Otra canción no muy larga es ‘The Dowser’, que dura casi 2 ¾ minutos y consiste básicamente en un sencillo ejercicio de climas meditabundos. En medio de ambas se sitúa la más extensa ‘Dreams Of Fancy’, una ampulosa balada progresiva que parte del pasaje cósmico que cerró ‘A Little Light’ para elaborar una ambientación parecida a la de la canción que abrió el álbum, aunque se nota aquí un manejo más delicado y estilizado de los ornamentos de teclado, así como una dosis mayor de ceremoniosidad expresiva.  



El cierre de este repertorio viene de la mano de ‘Like Chrome’, canción de 5 minutos de duración. La canción comienza con una espiritualidad cálida y sobria similar a la de ‘Dreams Of Fancy’, para luego pasar a una intensificación del vigor rockero latente, llevándolo a un intermedio entre el lirismo contundente de YES y la faceta más serena de LED ZEPPELIN. Una onda retro muy agradable, dotada de una idónea luminosidad para cerrar un álbum marcado por un energía genuina e imperativa, un veraz asentamiento de vigencia dentro de la élite progresiva escandinava para la gente de MOTORPSYCHO. “The All Is One” es un disco recio, sofisticado y elocuente que ha de quedar como uno de los más destacados del año dentro de la diversa nación progresiva mundial, y de hecho, se evidencia como una de las obras más ambiciosas de MOTORPSYCHO. 



Muestras de “The All Is One”.-
The Same Old Rock (One Must Imagine Sisyphus Happy): https://www.youtube.com/watch?v=hmEwzcIGMw  
Circles Around The Sun Pt. 1: https://www.youtube.com/watch?v=KQqXElnfkqM
Ouroboros: https://www.youtube.com/watch?v=5GHB42vw_0M
Dreams Of Fancy: https://www.youtube.com/watch?v=SncKg3jtW-U

 

Wednesday, October 14, 2020

Una vista musical a campo abierto de parte de KIT WATKINS


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Esta reseña llega bastante tarde, pero siempre es un gusto comentar un disco de KIT WATKINS en cualquier circunstancia, lugar o tiempo, habida cuenta que el es uno de nuestros teclistas absolutamente favoritos del rock progresivo de los 70s. Técnicamente hablando, él no solo es teclista, sino también flautista; nacido en un hogar conformado por dos profesores y ejecutantes de piano, tanto el ambiente vivencial como la genética le llevaron al terreno de la música. A pesar de saber teoría de composición y dominar la técnica de varios instrumentos, la vida académica resultó no acomodarse a sus sueños, por lo que dejó la Escuela de Música al año de ingresar allí para hacerse de un lugar dentro del mundo del rock. Como se sabe, acabó siendo parte de los geniales HAPPY THE MAN, y, además, tocó en tres giras de CAMEL entre 1979 y 1983, y de vez en cuando, fue músico de sesión (por ejemplo, para RICHARD SINCLAIR y las bandas HOWEVER y DJAM KARET). Desde la segunda mitad de los 80s, su línea de trabajo se ha desarrollado más por el lado de la ambient music, dejando atrás su pasado progresivo (aunque sus dos primeros discos solistas “Labyrinth”, de 1981, y “Frames Of Mind”, de 1982, todavía se encuadraban dentro del género). Lo más reciente de WATKINS es un disco publicado durante el último tercio de julio del pasado año 2019, titulado “Field Of View” y publicado de forma independiente. Se trata de un disco que sigue por la línea antes mencionada, pero también tiene atisbos inconfundibles del lirismo sofisticado que usualmente hallamos en las modalidades más del paradigma progresivo, y sobre todo, en las modalidades más refinadas y delicadas del discurso fusionesco. El maestro WATKINS se hace cargo de los teclados, el sintetizador de viento, el bajo, percusión real y programada, el waterphone, la voz y el vocoder, mientras que sus colaboradores de turno son Forrest Young (batería, percusión y percusión concreta), Bill Smith (percusión) y Greg Moreau (guitarra e-bow). Se nos escapó este hermoso disco en su momento, pero ahora es tiempo de cortar la demora y detenerse en los detalles de su contenido. ¡A la carga!
 
El disco empieza con una versión de una clásica balada progresiva de CAMEL: ‘Spirit Of The Water’. Esta composición de Pete Bardens recibe aquí un tratamiento un poco más profuso pues el original dueto de piano y flauta dulce se convierte en una cálida amalgama de teclados, sintetizador de viento, percusiones y bajo. Casi suena como una balada Genesiana con elegantes elementos de jazz-pop. ‘Legato Paramecium’ es un ejercicio de minimalismo etéreo y ensoñador, movido por un lento swing cuyas sobrias cadencias (alimentadas por las bases de guitarra acústica) tienen algo de suave sensualidad. Dicho sea de paso, esta pieza contiene una breve improvisación percusiva realizada por Bill Smith y que se titula ‘Volcanic Ice’. Con la dupla de ‘Life After Truth’ y ‘Paradoxicon’ (siendo este último el segundo tema más largo del repertorio con sus más de 9 ½ minutos de duración), WATKINS instaura el centro nuclear de los recursos expresivos predominantes en el álbum. El primero de estos temas establece un núcleo temático y una atmósfera serenos y envolventes, muy en línea con una cruza entre el legendario PAT METHENY GROUP y JAN HAMMER. Definitivamente, los arreglos de batería y percusión le dan un empuje especial al desarrollo temático de esta pieza, sin causar el mínimo daño a la cristalina interacción entre los saltarines coqueteos y las etéreas capas de teclado que sustentan al mencionado desarrollo temático. Por su parte, ‘Paradoxicon’ establece un ensoñador clima que se sitúa a medio camino entre un dulce melancolía y una esperanza abierta al futuro próximo. Con un compás de 5/4 relativamente ágil, la base melódica en curso se arma con un armazón de suaves fraseos de diversos teclados que se van sumando de a pocos, y a partir de allí, también se unen unos sutiles arreglos vocales. Una vez más, la labor percusiva (real y programada) se encarga de brindar la oportuna dosis de solidez al esquema sonoro. A veces, algunos ornamentos de sintetizador y de guitarra e-bow entran a tallar con la misión de instigar algunos retazos ocasionales de tenor misterioso, pero, en lo básico, son recursos de variedad. El solo de sintetizador de viento que emerge a poco de pasada la frontera del cuarto minuto goza de un posicionamiento más protagónico dentro de esta ingeniería musical. Hemos disfrutados de dos piezas realmente hermosas y sugerentes, dos momentos culminantes del álbum. 


Cuando llega el turno de ‘The Vessel Ruse’, llega el momento de desviarse hacia un ambiente más solemne, crepuscular, a la vez que se preserva la combinación de centros temáticos atmósféricos con grooves inspirados en el jazz-fusion más intimista. ‘To Love Their Servitude es la pieza más extensa del álbum con sus casi 10 ¼ minutos de duración. En muchos sentidos, este tema puede ser definido como una síntesis entre lo luminoso y lo solemne que se expresaron en las piezas precedentes, y en esta ocasión, el sustento para el viaje musical es un groove tribal. Lo melódico pasa a un segundo plano ante lo ambiental: efectos emuladores de la madre naturaleza, sampleos de voz, la presencia destacada del bajo una vez que empieza a entrar en acción, todo ello está al servicio de la expansión protagónica del groove exótico programado para la ocasión. Sin llegar a igualar las vibraciones mesuradamente grandilocuentes de la pieza #4, también puede presumir de tener un direccionamiento épico afín. El repertorio oficial del disco termina con la pieza titular, la cual también tiene una considerable extensión de 8 ¾ minutos. Su sencilla belleza, su prestancia evocadora y su manera de unir los recursos de sobria exuberancia de las piezas 2-4 del álbum la convierten en el cénit concluyente del álbum. Su motif repetitivo no se agota nunca pues el flujo circundante de las cósmicas capas orquestales, el coqueto swing plasmado en la sección percusiva y las aristocráticas florituras del sintetizador de viento permiten al núcleo temático en curso conservar sólidamente el hechizo que emana de las bases del teclado. Los últimos minutos son calmados, acallándose poco a poco hasta dejar que solamente se manifiesten sonidos forestales de aves, brisas y carreteras. El paseo terminó con naturalizad y candidez. Hay un plus que es la versión netamente instrumental de ‘Spirit Of The Water; no añade nada nuevo de por sí, aunque se puede apreciar como el cierre del círculo que conforma el repertorio de este álbum. Además, tampoco viene mal el humorístico subtítulo de Sin Autorización Para Cantar En Voz Alta, Regla de Mie#!% Del Covid #322 (ja, ja, ja). Todo esto fue lo que KIT WATKINS, junto a sus colaboradores ocasionales, no brindó en “Field Of View”. Se trata de un disco bello y sugestivo, elaborado bajo pautas clásicas de estilización y exquisitez dentro del arte musical. Nos alegra muchísimo que el maestro WATKINS siga activo y esperamos más novedades fonográficas de su parte en el futuro próximo.

 
 
Muestras de “Field Of View”.-”
Life After Truth: https://kitwatkins.bandcamp.com/track/life-after-truth
Paradoxicon: https://www.youtube.com/watch?v=AglvuBwY4T4
Field Of View: https://www.youtube.com/watch?v=mGiT8VQXlD4

Sunday, October 11, 2020

Una épica ascensión de los austriacos BLANK MANUSKRIPT para nuestros tiempos virulentos

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Tenemos excelentes noticias para la vigencia del ideal progresivo dentro del actual escenario rockero mundial: resulta que el excelso ensamble austriaco BLANK MANUSKRIPT publicó el pasado 18 de setiembre un nuevo álbum titulado “Himmelfahrt” (ascensión en español). El colectivo de Jakob Aistleitner [saxofón, flauta, guitarra eléctrica, percusión y voz], Peter Baxrainer [guitarra eléctrica y voz], Manuel Schönegger [trombón, flauta, percusión y voz], Jakob Sigl [batería, percusión, efectos sonoros y voz], Dominik Wallner [piano eléctrico, órgano, sintetizadores y voz] y Alfons Wohlmuth [bajo, flauta y voz] ha vuelto a lucir sus grandilocuentes recursos de vitalista y ecléctica creatividad a solo un año del gran impacto que causó su álbum precedente “Krásná Hora”. Ahora, la gente de BLANK MANUSKRIPT nos brinda un álbum conceptual donde se alternan pasajes de la suite ‘Death’ de una personalidad clásica del prog sueco de los 70s como es DICE (como parte de su álbum 
“The Four Riders Of The Apocalypse”) con otros concebidos por el dúo compositor de Wohlmuth y Wallner. El concepto de este disco que ahora reseñamos versa sobre las sensaciones de vulnerabilidad y peligro que signan a nuestros tiempos de pandemia mundial, tiempos que nos confrontan a cada instante con la mortalidad, ese fatal signo de nuestras vidas. Tal como lo señala el propio grupo en su blog de Bandcamp: “Durante la cuarentena, nuestros pensamientos se proyectan hacia las cuestiones existenciales fundamentales, y , finalmente, la confusión altera nuestra compostura. Ahora hay criaturas mitológicas y fantasmas que inspiran nuestra imaginación y las antiguas creencias inundan nuestros cerebros post-factuales. El virus ha penetrado en nuestras vidas... Es el momento adecuado para un disfrute musical psicoactivo y contemplativo, es un tiempo para BLANK MANUSKRIPT”. Este disco busca establecer, a través del lenguaje del arte musical, una óptica crítica sobre todos los nuevos irracionalismos que han cobrado tanta fuerza en nuestros tiempos, siguiendo la huella fatalmente nostálgica de los miedos metafísicos y religiosos de cosmovisiones rústicas. Toda una declaración de principios de parte del colectivo de BLANK MANUSKRIPT. Casi todo el material aquí recogido fue grabado en vivo en los Tebes Studios de Salzburg, siendo así que el grupo contó con la labor de dirección de la grabación a cargo de Wolfgang Spannberger. Los ulteriores procesos de mezcla y masterización del álbum estuvieron en manos de Jakob Aistleitner y Sunshine Mastering (Mischa Janisch), respectivamente. Bueno, vayamos de una vez a los detalles estrictamente musicales de “Himmelfahrt”, ¿vale?

 
Tal como dijimos antes, el repertorio del álbum se divide en dos suites que reciben los lacónicos títulos de ‘Side A’ y ‘Side B’. ‘Side A’ contiene las secciones ‘Part 1 – Requiem’, ‘Part 2 – Dance Of The Devils’, ‘Part 3 – The Underglow’ y ‘Part 4 – Twilight Peak’, siendo así que las dos primeras corresponden al legado de DICE. Las primeras armonías de órgano marcan la pauta ceremoniosa y sombría con la cual se habrá de armar la primera sección, la cual transita entre la pesadez envolvente y la lánguida latencia sombría para luego pasar a un momento intenso en 5/4 donde se fusionan los mundos de los EMERSON, LAKE & PALMER de la fase 71-73 y los KING CRIMSON de la fase 73-74. La segunda sección se mueve sobre un cómodo groove jazz-rockero que tiene en el trombón y la guitarra a sus sucesivos protagonistas solistas, y todo eso sucede mientras el ensamble global va adquiriendo una creciente musculatura. El regreso del motif en 5/4 se hace con una aureola de incrementada sofisticación que permite a la banda centrarse en una de las cosas que mejor le sale: exhibir una compleja estructura musical con refrescante agilidad. Luego sigue un puente surrealista marcado por aleatorios diálogos entre la guitarra, el bajo, los vientos y la batería sobre un trasfondo de órgano que emite sus propias vibraciones intrigantes con un perfil bajo; es un momento de desestructuración tétrica a lo RIO a través de una atmósfera inescrutable, la misma que genera desde su propio núcleo central un crescendo aguerrido y bélico. Esto sirve para abrir la puerta a una sucesión de cuerpos temáticos que comienza en clave de tensa calma y sigue por otra de ágil colorido. Este segundo cuerpo adquiere una musculatura neurótica tras el bello solo de trombón una vez que interviene el canto; así las cosas, el grupo está listo para abordar y articular una sección muy marchosa donde se combinan los legados de SAMLA MAMMAS MANNA y FRANK ZAPPA, un ejercicio de prog dadaístamente folclórico retorcido por una extravagancia juguetón. El pasaje final nos remite a una combinación de atmósferas Floydianas y palpitaciones Yessianas, con un canto árido al estilo de GROBSCHNITT. Una mención especial va para el bellísimo solo de flauta que emerge a mitad de camino mientras est ambientación conclusiva se va reforzando. Muy impresionante esta primera suite, como también lo será la segunda.  

 
‘Side B’ también contiene cuatro secciones: ‘Part 1 – Twilight Peak’, ‘Part 2 – Celestial Spheres’, ‘Part 3 – Transition’ y ‘Part 4 – Heaven’ (las secciones prestadas de DICE son las dos últimas). Todo comienza con un swing sofisticado en clave jazz-progresiva donde el saxofón lleva la voz cantante mientras la batería se hace notar mucho con los ornamentos que brinda al esquema rítmico, para que poco después todo se detenga para que un piano solitario funde las bases para un ceremonioso pasaje sinfónico de tenor Floydiano-Genesiano; esta vez es la guitarra quien guía el camino para el bloque instrumental, y lo hace con una majestuosidad arrolladora. La efímera irrupción de un swing reggae añade un colorido estrambótico al asunto. Luego sigue un pasaje aleatorio donde se hermanan capas minimalistas de teclado con intervenciones libres de guitarras y vientos, lo cual gesta un paisaje sonoro que tiene algo de sortilegio y también algo de ominoso misterio; aunque no se trata de algo siniestro de por sí, el contexto sonoro en curso tiene un aura espectral que inunda de a poco los espacios abiertos por la deconstrucción masiva realizada por la banda. Esta sección se prolonga lo suficiente como para crear un clima de enigmática densidad, la cual solo empezará a quebrarse alrededor de la frontera del decimoprimer minuto. Es allí donde la dupla de guitarras arma un groove en 7/8 al cual se irá uniendo el resto de los instrumentos para crear un clímax progresivo de gran alcurnia; de manera cortante pero bien hilada, todo vira hacia una solemne y breve balada progresiva, lo cual genera las bases para una estrategia de alternancias entre pasajes aguerridos y calmados. La sección final retorna de frente a la ceremoniosidad, haciendo gala de un flotante y sobrio lirismo sinfónico en lo que respecta a la estructura melódica, mientras que el foco performativo ejerce un vigor rockero convincente, no exento de mesura. En algunos pasajes estratégicos, el groove general se agiliza con el propósito de explotar cabalmente algunas inocultables aristas fastuosas que emergen del desarrollo temático, y como se ve venir, todo culmina con un grand finale apoteósico y contundente.


“Himmelfahrt” es una obra de excelente factura con la que el personal de BLANK MANUSKRIPT demuestra que sigue estando firmemente presente en la élite progresiva de los últimos años. Por ahora, el disco solo está publicado en el blog de Bandcamp del grupo [enlace: https://blankmanuskript.bandcamp.com/album/himmelfahrt] porque, desafortunadamente, el lote de ejemplares de vinilo que se mandó publicar no tenía la calidad de sonido idónea para una venta adecuada. Solo habrá que darle tiempo al tiempo para disfrutar de la posesión de un ejemplar físico de este excelente disco, así que nos conformaremos con la descarga digital o, simplemente, escucharlo en la red virtual. Como sea, se trata de una obra notable y bastante recomendable, una obra que nos recuerda (como si hiciera falta) que los BLANK MANUSKRIPT forman parte de la élite progresiva de nuestros días.  

 
 
Muestra de “Himmelfahrt”.-
Side A: https://blankmanuskript.bandcamp.com/track/sida-a-part-1-4

Thursday, October 08, 2020

El retorno de unos gigantes del prog italiano del nuevo milenio: LA MASCHERA DI CERA


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
¡Albricias desde la escena progresiva italiana! El colectivo de LA MASCHERA DI CERA ha vuelto al ruedo con su nuevo disco “S.E.I.”, el que sucede tras una larga hibernación de 7 años a “Le Porte Del Domani”, su homenaje-secuela al clásico álbum de LE ORME “Felona E Sorona”. “S.E.I.” ha sido publicado por el sello A.M.S. Records tanto en CD como en vinilo (edición limitada de color verde). Ahora centrado en el triunvirato de Alessandro Corvaglia [voz, coros, guitarra acústica, pandereta y palmas], Fabio Zuffanti [bajos, pedales bajos, palmas y coros] y Agostino Macor [órganos Hammond, Wurliter y Tiger, pianos de cola y eléctrico, mellotrón, sintetizadores, clavicémbalo y mandolina] para esta nueva etapa de su carrera, el personal de LA MASCHERA DI CERA creó este álbum conceptual en torno a tres grandes malarias de la civilización humana: la alienación, el narcisismo y la falsedad. De ahí viene el título de este álbum de retorno, que consiste en las siglas de las palabras separazione, egolatria e inganno. Como tres no son suficientes para concretar el ambicioso sonido retro-progresivo ecléctico que caracteriza a LA MASCHERA DI CERA desde siempre, el trío contó con las colaboraciones del veterano de DELIRIUM Martin Grice
(flauta y saxos soprano y barítono) y el exintegrante de IL TEMPIO DELLE CLESSIDRE Paolo Tixi (batería). Lo que encontramos en “S.E.I.” es, básicamente, un enfoque de recuperación del elemento más árido del sonido tradicionalmente desarrollado por el grupo a través de sus anteriores año de vigencia; para ser más específicos, se trata de un rescate del esquema de trabajo planteado en su disco homónimo de debut (2002) como del segundo álbum “Il Grande Labirinto” (2003, que sigue siendo nuestro preferido de toda su carrera fonográfica hasta ahora). Pero, además, de eso, el trío ha realizado la doble labor de reforzar esa ambientación aguerrida con envolventes esquemas melódicos (que siempre fue su marca de la casa) y de abrir nuevos campos a aires climáticos dentro de los ambiciosos desarrollos multitemáticos (especialmente, en las dos pieza más extensas). Eso último se debe básicamente al rol que ha tenido el factor jazz-progresivo dentro de la esencia predominantemente sinfónica de LA MASCHERA DI CERA. Todo este nuevo material fue grabado en el Greenfog Studio de Génova, siendo luego masterizado en Audiomaster, estudio ubicado en Milán. Veamos ahora los detalles musicales del repertorio contenido en este disco. 

 


Comenzamos revisando la suite ‘Il Tempo Millenario’, que dura casi 21 ¾ minutos y contiene las secciones ‘L’anima In Rovina’, ‘Nuvole Gonfie’, ‘La Mia Condanna’, ‘Separazione’ y ‘Del Tempo Sprecato’. La suite arranca con una primera sección signada por el empuje asertivo y agurrido que nos remite a una remodelación del paradigma Emersoniano a través del filtro de ALPHATAURUS, y poco más adelante las cosas se calman para que la primera sección cantada se oriente hacia unas delicadas vibraciones introspectivas cuyos implementos centrales son la flauta, el mellotrón y la guitarra acústica: ya opera aquí un híbrido entre CELESTE y los GENESIS de la fase 70-72. La segunda sección cantada se asienta sobre un groove más ágil que organiza una ingeniería sonora que transita entre el sinfonismo clásico, el jazz-prog y la faceta misteriosa de unos VAN DER GRAAF GENERATOR; además, con el mellotrón coral se añaden algunos ornamentos sombríos al desarrollo temático en curso. Los aportes de saxo y flauta encuentran espacios de sobrio lucimiento en medio del armazón discreto concretado por la dupla rítmica y las incesantes bases armónicas y capas de teclado (especialmente, el órgano y el mellotrón). A poco de pasada la frontera del décimo primer minuto, un par de minúsculos interludios sucesivos de piano y clavinet abren paso a otro pasaje de tenor misterioso y matices sombríos, aunque en esta ocasión se advierte un cierto aumento del vigor rockero en el paisaje instrumental que roda al canto de Corvaglia (un canto un tanto furioso en este momento). La siguiente sección regresa de lleno a la extroversión motivada por el cruce de sinfonismo y jazz-prog, una vivacidad intrépida y expresionista que en sus primeras instancias adquiere un impulso especial merced a la intervención de uno de los más notables solos de saxo de todo el álbum... y mas adelante gozaremos de otro solo de saxo brutal. Por su parte, el bajo se hace notar con su generosa dosis de fuzz. Poco antes de llegar a la frontera del minuto 18, la intrepidez aumenta un poco para cerrar este pasaje a fin de abrir camino a la sección epilogar, la cual se caracteriza por una ceremoniosidad contundente y absorbente. La articulación de orquestaciones de diversos mellotrones y un cósmico solo de sintetizador marca el camino para el bloque global mientras Corvaglia termina de cantar todo lo que tiene que decir. Solo con esta suite tenemos la evidencia certera e inconfundible de que la esencia de LA MASCHERA DI CERA ha reflorecido a lo grande... pero, por supuesto, hay más.
 
Durando cerca de 10 minutos, ‘Il Cerchio Del Comando’ abre la segunda mitad del álbum y lo hace con la estrategia de insertar elementos y recursos de folk-rock dentro del entramado prog-sinfónico a lo largo del cual se van hilando todos los motivos aquí incluidos. Hay una gracilidad perpetua en el accionar de la dupla rítmica a través de las variantes de motivo y compás, espacios estratégicamente servidos para el lucimiento de la flauta y un persistente aire de celebración. Notamos las influencias de los PREMIATA FORNERIA MARCONI de los dos primeros álbumes, los JETHRO TULL de la fase 77-78, GENESIS, y, en menor medida, los paradigmas de MAXOPHONE y LOCANDA DELLE FATE. La claridad melódica está garantizada tanto por la delicada meticulosidad en las complementaciones y diálogos entre los instrumentos actuantes como por la fluidez con la que enrumban las variaciones de la ingeniería rítmica. Si la suite de entrada fue como una visita a todos los rincones de un ampuloso palacio, esta segunda pieza del álbum parece simbolizar una jovial caminata por sus jardines exteriores. ‘Vacuo Senso’, que dura 13 ½ minutos, cierra el repertorio y lo hace a lo grande, heredando en buena medida las facetas más dramáticas de la suite inicial. También contiene secciones con títulos autónomos: ‘Prologo’, ‘Dialogo’, ‘Nella Rete Dell’inganno’, ‘Il Risveglio Di S’ y ‘Ascensione’. Su comienzo es solemne y melancólico, pero pronto pasa a una exhibición de densa vitalidad que rezuma una gravedad misteriosa; esto remite a una cruza entre OSANNA, VAN DER GRAAF GENERATOR y ELP. Para la primera intervención cantada, todo se sosiega drásticamente virando hacia una aureola de flotante introversión, marcada por una vulnerable sutileza bucólica. Luego sigue una hermosa y bastante generosa sección jazz-progresiva de tenor Canterbury (un poco de EGG por aquí, un poco de HATFIELD AND THE NORTH por allí) donde el swing arriba a dimensiones de señorial sensualidad, abriendo caminos para las emergencias de sucesivos solos de saxo, sintetizador y órgano, los mismos que completan debidamente el potencial de fulguroso colorido aludido por las bases organizadas por los demás instrumentos. De a pocos, el ensamble regresa al vigor estructural que había gobernado la logística sonora en un pasaje anterior. Tras un efímero interludio minimalista, el epílogo instrumental instaura una majestuosa y parsimoniosa aura de conmovedora majestuosidad prog-sinfónica; las bases de mellotrón son replicadas por un piano solitario en la coda, la cual rápidamente se disuelve en un evocador fade-out.   

      


Todo funcionó muy bien en la gestación, el desarrollo y la producción del material contenido en “S.E.I.”, lo cual pone desde el primer instante de éste, su retorno, a LA MASCHERA DI CERA en un sitial privilegiado dentro de la aristocracia progresiva italiana del nuevo milenio. Este formación tripartita ha resucitado y remodelado el vigoroso legado musical que solía hacerse a cinco bandas. ¡Ha regresado un gigante!, ¡a darle la corona y el cetro que le corresponden con toda justicia!

 
 
Muestra de “S.E.I.”.-
Il Tempo Millenario: https://lamascheradicera.bandcamp.com/track/il-tempo-millenario
  
             

 

Monday, October 05, 2020

La nueva didáctica experimental dentro del mundo jazz-progresivo de SAMUEL HÄLLKVIST

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

 
Hoy presentamos el nuevo disco del músico sueco SAMUEL HÄLLKVIST, quien radica en Dinamarca; el disco en cuestión se titula “Epik, Didaktik, Pastoral” y fue publicado el pasado 20 de agosto. HÄLLKVIST es principalmente conocido por ser el guitarrista de ISILDUR
’S BANE, pero también tiene una amplia trayectoria solista a sus espaldas (además de trabajar en asociación con otros músicos y liderar efímeros proyectos grupales como SAMUEL HÄLLKVIST CENTER y SAMUEL HÄLLKVIST DEKORUM). Strictu sensu, el disco que ahora reseñamos es su quinto trabajo fonográfico solista: el primero, “Variety Of Loud” data del año 2012, y en su momento, los discos “Variety Of Live” (2015) y “Variety Of Rhythm” (2017) fueron muy bien recibidos por la crítica especializada en rock y jazz de vanguardia. En “Epik, Didaktik, Pastoral”, él se hace cargo de las guitarras y de los implementos MIDI, estando acompañado constantemente por el baterista Knut Finsrud, mientras que Dick Lövgren y Anne Marte Eggen se alternan al bajo para completar el dúo rítmico. Katrine Amsler se hace cargo del diseño sonoro y las programaciones en algunos temas; también hay ocasionales aportes de trompeta a cargo de Yazz Ahmed, Luca Calabrese y Noel Langley. Las sesiones de grabación de este disco tuvieron lugar en diversas localidades como Halmstad, Copenhague, Sundon, Milán y Malmö, a lo largo del pasado año 2019, y bueno, el proceso de postproducción y remasterización llevó su tiempo para que estuviese listo para su difusión en el blog de Bandcamp de HÄLLKVIST. En líneas generales, la propuesta musical aquí expuesta es un jazz-prog sólido y ágil con amplios ribetes Crimsonianos y modernistas, y también con diversos recursos fusionescos que permiten que lo caleidoscópico sea el factor primordial en los arreglos musicales. Bueno, vayamos ahora a los detalles de repertorio de este disco que ahora reseñamos.


 
Los seis primeros minutos del disco están ocupados por ‘Vägen Som Landet’, un tema ágil cuyo espíritu modernista es encantadoramente grácil, algo así como unos JAGA JAZZIST informados por la faceta extrovertida de TORTOISE y con ciertas reminiscencias de la experimentación electrónica de HERBIE HANCOCK. Hay un innegable aire celebratorio en esta pieza apertura, pero éste se recubre bajo una aureola de señorial sobriedad; de esta manera, el dinamismo intrínseco a la pieza nunca llega al nivel del frenesí, lo cual no impida que sea una apertura perfectamente llamativa para el disco. Luego sigue ‘Utan Vilja’, una pieza más abstracta que la anterior, y a la vez, más compleja tanto en su esquema rítmico como en su desarrollo temático. Bajo el imperio de las síncopas y con el impulso capitalizador de los ornamentos sintetizados (principalmente emulando sonidos de percusión tonal), la pieza puede brindar un peculiar vitalismo a sus propias vibraciones surrealistas. Con la dupla de ‘Dekorum I: HÖG’ y ‘Badboll Gles’, el ensamble se dispone a seguir explorando territorios sonoros una vez que el centro nuclear de sus operaciones ha quedado bien instalado en la secuencia de las dos primeras piezas. En el caso del primero de estos temas mencionados, el asunto se deriva ligeramente hacia un clima otoñal, coqueteando relativamente con lo sombrío mientras se mete de lleno en lo que es un sofisticado ejercicio de expresionismo sonoro inundado de una intensa (que no absorbente) melancolía. Para el último tercio, emerge un breve interludio extrovertido que cumple cabalmente con la función darle un brío renovador a las últimas instancias de la pieza. La coda nos toma por sorpresa con esa aureola mecanizada abstrusa; es tal vez la alegoría de algo que se encierra dentro de sí mismo para abandonarse a  un encapsulamiento insalvable. En lo que respecta a ‘Badboll Gles’, aquí se regresa a la estrategia de dinamismos complejos que antes apreciamos en el segundo tema del álbum, pero esta vez, el tenor del desarrollo temático es austero y contemplativo, en cierto sentido, ceremonioso. Dados el amplio predominio de sonidos percusivos digitales y el talante imponente de la secuencia rítmica, todo esto parece referirse a un ritual de reflexión donde lo exploratorio es más importante por sí mismo que lo melódico. 


Cuando llega el turno de ‘Dekorum II: MEDEL’, el esquema sonoro en curso se apoya en una suntuosidad que se contrasta frente a lo que se nos mostró en la pieza precedente. Las huellas de los temas segundo y tercero del álbum siguen muy presentes aquí, haciendo que sus respectivas siembras se fundan en este cénit decisivo del álbum. ‘100 Takter Med Piano’ nos lleva de regreso a las vibraciones celebratorias del primer tema sin igualar realmente su exuberancia. Es que HÄLLKVIST y sus compañeros de turno se han centrado en la idea de explotar una idea recurrente de tal manera que su mecanicismo estructural sea superado por los colores de metales, efectos de guitarra y recursos armónicos sintetizados empleados para la ocasión. ‘Blåklocka, Ängsklocka’ se encarga de reiterar varios aspectos etéreos y atmosféricos que hemos apreciado en varias piezas anteriores mientras preserva, hasta cierto punto, el talante mecanicista de la pieza precedente. En todo caso, la estrategia nuclear de este ítem se centra en una labor compositiva un poco más sesuda bajo la influencia del folklore del Medio Oriente. Una pieza muy atractiva cuyo hechizo melódico nos invita a designarla como otro cénit relevante para el disco. Los últimos 10 ½ minutos del disco están ocupados por la secuencia de ‘Dekorum III: LÅG’, ‘Omstart’ y ‘Svedjebruk’. El primero de estos temas se caracteriza por establecer recursos de complejidad sincopada y sobreposiciones de matices que nos hacen evocar un encuentro irreal entre el paradigma de TORTOISE y el de los KING CRIMSON de los 80s. El segundo, que apenas dura poco más de 2 minutos, elabora una ambientación minimalista y sigilosa que raya con lo sombrío: cada golpe de las cuerdas es seco y árido, pero es en los espacios vacíos donde entra algo de calidez que permite a la delicada densidad reinante refrescarse un poco. En fin, ‘Svedjebruk’ trabaja con un groove reiterativo y una serie de orquestaciones machaconas. Lo pulsátil es la orden del día para esta pieza final del álbum, siendo así que se evita lo cargoso debido a la espiritualidad jovial que atraviesa a las mencionadas orquestaciones de cabo a rabo. Eso sí, la jovialidad ostenta un oportuno matiz tenso que le permite ir más allá de lo simplemente ingenuo. Un muy interesante final del repertorio.


Esto es todo lo que se nos brindó en “Epik, Didaktik, Pastoral” de la mano del maestro SAMUEL HÄLLKVIST y sus compañeros de viaje. Con discos tan señoriales y hermosos como éste, la escena escandinava sigue dando pruebas irrefutables de lo creativa y fuerte que es para el reforzamiento del ideal inmortal del rock artístico, esta vez, desde el área jazz-progresiva. Otra joya progresiva del presente año 2020 que recomendamos totalmente. 

 
 
Muestras de “Epik, Didaktik, Pastoral”.-
Vägen Som Landet: https://samuelhallkvist.bandcamp.com/track/v-gen-som-landet
Dekorum II: MEDEL: https://samuelhallkvist.bandcamp.com/track/dekorum-ii-medel
Blåklocka, Ängsklocka: https://samuelhallkvist.bandcamp.com/track/bl-klocka-ngsklocka

Friday, October 02, 2020

Cuarto tesoro exhibido desde la nave pirata de los MOON MEN

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Hoy nos complace enormemente presentar el nuevo disco del fabuloso e inquieto cuarteto estadounidense MOON MEN, colectivo especialista en cultivar un estupendo híbrido de space-rock, jazz-prog a lo Canterbury, experimentaciones psicodélicas y avant-prog: nos referimos a “Tales From The Space Pirates”, su cuarto disco de larga duración, el cual salió al mercado el pasado 18 de setiembre. Al modo de GONG y varios grupos de línea Zeuhl, el grupo se presenta con seudónimos para cada integrante y eufemismos dadaístas para designar los instrumentos a cargo de ellos: Sgt. Cthulhu Moone (Jerry King), se encarga del bajo, el trombón y algunas guitarras; Eschaton Crater (Bret Hart) es el guitarrista principal, y además, toca el sintetizador, la armónica y realiza labores de efectos de sonido y deconstrucción de los ítems grabados desde la consola; Major Dom Fook (Dave Newhouse, el mismo de THE MUFFINS y MANNA / MIRAGE), toca diversos teclados y saxofones, además de algo de clarinete; Billzilla (Bill Jungwirth) es el baterista. La edición física de 
“Tales From The Space Pirates” se reduce a una cantidad de 100 ítems en formato de CD-R con un código para la descarga digital adicional, aunque también puede se comprar la sola descarga digital en el blog de Bandcamp de Newhouse [dirección: https://davenewhouse.bandcamp.com/album/tales-of-the-space-pirates]. En cuanto a los detalles técnicos del disco que ahora reseñamos, éste fue mezclado y masterizado por Ian Beabout (habitual colaborador en estas lides de muchas figuras de la vanguardia estadounidense) en el ShedSounds Studio; mientras tanto, el arte gráfica del álbum fue realizada por Bret Hart, mientras que el diseño del álbum estuvo a cargo de Eric Kearns en PhinBot Graphics. Todas las composiciones son acreditadas al ensamble íntegro, aunque siempre hay uno o dos de sus integrantes con los que la idea se inicia. Bueno, centrémonos ahora en la música misma que aparece en el repertorio, ¿vale?

 
La dupla de ‘Life Of The Automaton Accountant’ y ‘Andy Had Gills (For Andy Gill)’ ocupa los primeros 8 ¼ minutos del álbum, instaurando varias matrices y enfoques sonoros para la estrategia general del álbum. En el caso del primero de estos temas, el ambiente central es grácil y aguerrido a la vez, debiéndose lo primero al excelso groove jazz-rockero creado por la batería, mientras que lo segundo reposa sobre los hombros de los ornamentos de sintetizador y los flotantes fraseos de la guitarra; estos dos últimos ítems exudan vitalistas dosis de garra en clave cósmica. Por su parte, ‘Andy Had Gills (For Andy Gill)’ se centra en un encuadre más explícitamente ágil, organizando un clima luminoso y jovial que mayormente se contrasta frente a la moderada densidad que reinó imponentemente en la pieza precedente. Este segundo tema suena a una versión estilizada de los CAN de la época 70-72 a través del filtro Zappiano de fines de los 70s en su faceta más cálida, más algunos oportunos toques de space-rock al estilo de GONG. Hemos tenido dos variantes interesantes para estas instancias iniciales del álbum. ‘Space Hero Theme Song’, que es la pieza más breve del disco con sus poco menos de 3 minutos de duración, expone muchas cosas. Comienza con una ceremoniosa fanfarria de vientos, cuyo impacto es inicialmente coactado por la irrupción de un motif de tenor free-jazz alimentado por efectos de sonido psicodélicamente estrambóticos, pero mientras éste se va asentando a su propio ritmo, se retoma el motif de la fanfarria inaugural con un talante más lírico, siendo así que la flauta asume el rol protagónico para este factor particular mientras el caos organizado de los demás instrumentos sigue vigente en sus pulsaciones deconstructivas. Convivencia de arquitectura melódica e incertidumbre. ‘Paper Ball For Kitty’ establece un ejercicio de atmósferas Canterburyanas (al estilo de un híbrido de NUCLEUS y los SOFT MACHINE de la etapa 71-73) sobre la base de un groove otoñal propio de los dos primeros álbumes de WEATHER REPORT. La verdad que nos saben a muy poco los cuatro minutos y medio destinados para esta estupenda idea, pero es que ya llega el turno de ‘Sliding On The Moone’. Este quinto tema del álbum regresa a la agilidad luminosa del ítem #2 y le añade cuotas blues-rockeras por vía de las intervenciones de la armónica y sencillos solos de guitarra dentro de la amalgama sonora. Básicamente, se trata de un jam space-rockero de tenor pop y con los mencionados ornamentos blueseros; la batería se luce a voluntad en sus ornamentos mientras centra la ingeniería rítmica para el bloque performativo.             
 
‘Graham Crackers In The Monastery’, más bien, nos devuelve al groove relativamente parsimonioso de la pieza inaugural del álbum, pero esta vez, recogiendo las semillas de extravagante exuberancia del tercer tema del álbum. Las exploraciones relativamente libres de los teclados y los vientos contrastan abiertamente con la disciplina estricta del bajo y el sitar eléctrico, siendo así que con ellas se arma un diálogo dinámicamente integrador. Con la ilación de ‘The Chemicals I Ate Did It’ y ‘Unknown On The Telephone’, el ensamble sigue explorando caminos de vitalismo ecléctico en clave progresiva. El primero de estos temas se orienta hacia una cruza entre lo melancólico y lo sombrío dentro de un enclave jazz-progresivo arropado por un grueso manto etéreo de naturaleza frontalmente psicodélica. Aquí resuenan ecos de AGITATION FREE, KING CRIMSON y la asociación de THE MUFF
INS con HENRY COW. Por parte del segundo de estos temas mencionados, el grupo decide enfocarse en un clima juguetón no demasiado extrovertido, pero sí generoso en alusiones satíricas expresadas cabalmente por las líneas de los múltiples saxos y los guitarreos (tanto eléctricos como acústicos). Imaginemos una partitura perdida del ZAPPA de la etapa 72-73 que fue rescatada, apropiada y remodelada por los HENRY COW durante su última gira... algo así. ‘Space Opera Blues’ vuelve al matrimonio de blues-rock y space-rock con elementos añadidos del dadaísmo combativo de CAPTAIN BEEFHEART. En términos de sofisticación típicamente progresiva, se da aquí un explayamiento de variantes temáticas más ambicioso que en ‘Sliding On The Moone’, lo cual se traduce en un ejercicio arquitectónico mucho más exigente. El grupo se reserva la pieza más extensa del álbum para el final: ‘Journey To The Plains Of Obmurd’, que dura casi 8 minutos. Todo comienza con un prólogo expectante que anticipa la instauración de un swing ceremonioso; esto no dura mucho, pero da un apropiado impulso a una base armónica de guitarra para que establezca un punto de referencia repetitivo para un extrañamente cautivador empuje de ornamentos sonoros que se van aunando con una lucidez deconstructiva. Todo se va armando aleatoriamente dentro de una refinada estrategia de interacciones casuales que se van manejando a lo largo del camino, y solo a poco de pasada la frontera del quinto minuto emerge la batería con un groove reconocible, aunque sus mismos ornamentos impiden que el grupo asuma un enfoque ágil. Por el contrario, este recurso no tardó mucho en revelarse como otro evento aleatorio, pasando luego a armar un breve swing tribal con el que invita a sus compañeros a finiquitar sus exploraciones. En perspectiva, advertimos que esta pieza de cierre fue un paseo por el patio de recreo donde se organizó una esquematización osada de los aspectos posmodernistas que muchas de las piezas precedentes operaron como ornamentos; en esta ocasión, ellos tomaron las riendas de la creatividad sonora en curso.    


Todo esto es lo que gestó, gestionó y grabó el personal de MOON MEN para “Tales Of The Space Pirates”, una pletórica exhibición de creativos tesoros musicales desde su nave de eclécticas aventuras progresivas. Tal vez resulta nuestro disco favorito de ellos hasta el momento, y realmente exige gran talento y una visión clara sobre el enfoque experimental del rock el haber consumado este disco tan excelso sin haber llegado a ningún tipo de agotamiento con toda la cantidad de discos de larga duración y EPs que los MOON MEN tienen en su haber desde hace solo tres años. Manejando a cabalidad discursos y recursos propios de la psicodelia, el jazz contemporáneo, las tradiciones del Canterbury y el RIO, el blues-rock y el space-rock, este cuarteto sigue firmemente asentado en un lugar destacado dentro de la élite de la vanguardia estadounidense. ¡¡Recomendado al 400!! (Un 100% por cada pirata involucrado en esta labor.)

 
 
Muestras de “Tales Of The Space Pirates”.-
Andy Had Gills (For Andy Gills): https://davenewhouse.bandcamp.com/track/andy-had-gills-for-andy-gill
Paper Ball For Kitty: https://davenewhouse.bandcamp.com/track/paper-ball-for-kitty
Journey To The Plains Of Obmurd: https://davenewhouse.bandcamp.com/track/journey-to-the-plains-of-obmurd