Wednesday, February 27, 2019

VASIL HADŽIMANOV BAND: renovando una grandilocuente línea de trabajo


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos el enorme placer de presentar el nuevo disco de la VASIL HADŽIMANOV BAND, el cual funciona como un quinteto conformado por el susodicho líder a los teclados; Branko Trijic, a la guitarra; Mirsolav Tovirac, al bajo; Pedja Milutinovic, a la batería, y; Bojan Ivkovic, a la percusión y el canto. El disco nuevo en cuestión responde al título de “Lines In Sand” y ha sido publicado recientemente por el heroico y refinado sello MoonJune Records, más exactamente, a mediados del pasado mes de enero. La logística sonora del álbum se completa con las ocasionales intervenciones invitadas del saxofonista Ratsko Obradovic (en un par de temas), y los cantantes Marta Had
žimanov y Dean Bowman (en los temas #4 y #8, respectivamente). Una característica distintiva de este disco que ahora tenemos en nuestras manos es la presencia crucial de esquemas sonoros electrónicos en varios temas del repertorio, lo cual repercute en una agilización en clave modernista del excelso y variopinto estándar jazz-progresivo que  Hadžimanov y sus compañeros de este viaje practican. Este teclista serbio se mantiene ocupado con esta banda y un trío, además de la composición de bandas sonoras para películas y documentales. Lo que escuchamos aquí fue grabado en el Binta Sound Studio y en la Residencia del Embajador Alemán en Belgrade, en noviembre del año 2017. Casi todo el material fue compuesto por el buen Vasil, pero también hay aquí una composición del bajista Tovirac y otra del guitarrista Trijic. Bueno, veamos ahora los detalles contenidos en el catálogo de “Lines In Sand”.



Durando poco menos de 5 ¾ minutos, la pieza homónima da inicio a las cosas con unos aires modernistas al modo del nu-jazz sobre una base de fuerte raigambre étnica (tanto en el esquema rítmico como en las intervenciones vocales). El desarrollo temático es bastante sutil mientras la fuerza expresiva de los músicos aunados en un muy bien afiatado bloque se dispersa elegantemente a través de un paisaje musical etéreo. A continuación sigue una de las piezas más extensas del álbum, ‘Mr. MoonJune’, la cual, por su mismo título, revela su dedicatoria al ilustre productor y promotor musical Leonardo Pavkovic. Se trata de un sólido y marchoso ejercicio jazz-progresivo con un bien manejado nervio rockero y un swing funky sobre un compás de 7/8. La manera en que entran a tallar las cálidas armonías del sintetizador sobre el ágil groove inicial ya es un indicio de la suprema exquisitez que se avecina: en efecto, los sucesivos solos de piano, sintetizador y saxofón amplifican el encanto del jam central, mientras el bajo asume una labor crucial llenando espacios en simultáneo con la compleción del esquema rítmico. Sin duda alguna, se trata de un cénit definitorio del álbum. Con la dupla de ‘San Snova’ y ‘Lost’, el ensamble exhibe más recursos de variedad sonora con sendos homenajes a la tradición del jazz-fusion de los 70s. El primero de estos temas se centra en una remodelación de los paradigmas de WEATHER REPORT y RETURN TO FOREVER: el lugar predominante del piano se conjuga muy bien con el rol discreto de los fraseos de la guitarra a la hora de instalar y reforzar el motif. Por su parte, el segundo de ellos comienza con un cándido y moderadamente nostálgico ejercicio de Latin jazz, derivándose en una segunda instancia hacia un talante un poco más extrovertido, aunque no para romper con lo anterior sino para darle un poco más de vigor al reinante lirismo envolvente. Es un tema bellísimo, desde luego, nos embruja hasta que nos choque su casi cortante final. Luego sigue otra interesante dupla, la de Kaži’ y ‘Kaži Gradiška’, siendo el primer ítem en realidad el prólogo del segundo. Todo comienza con un swing de claro corte étnico trazado por el sintetizador, algo muy psicodélico, y desde allí se proyecta una cadencia llamativa que se concretará fehacientemente cuando entre en acción el ensamble entero. El dinamismo del desarrollo temático y del groove son bastante efectivos, ostentando un fulgor muy llamativo aunque sin aspavientos: todo está convenientemente comedido.


Volviendo al área del nu-jazz con buen pulso y total convicción, ‘Maklik’ se caracteriza por saber exhibir factores y elementos de grácil candor en medio de un bloque instrumental donde lo electrónico (teclados de carácter cósmico, ritmo electrónico) se expande con soltura. Insospechados aires de familia hay, respecto a este punto, con los estándares del space-rock contemporáneo propios de bandas como OZRIC TENTACLES y QUANTUM FANTAY. ‘For Clara’ no se aparta mucho de este trecho, más aún, ahonda en él con el enfoque de enfatizar la atmósfera modernista y dejar que el canto asuma las partes principales del esquema temático en algunas secciones mientras los efectos de la guitarra, de la percusión y del sintetizador se explayen en la gestación de efectos cósmicos. Ya para la segunda mitad de la pieza, con el saxofón fungiendo como guía, el ensamble elabora un vitalista ejercicio de musicalidades jazz-progresivas contenidas dentro de un ambiente de reflexiva gracilidad y radiante plasticidad. El espacio de un minuto y tres cuartos que ocupa ‘Waiting For…’ establece otro momento de exploraciones etéreas, esta vez con la guitarra asumiendo el rol protagónico: su gracia llena los espacios centrales que se abren desde los efectos cósmicos del sintetizador situado en el trasfondo. Así las cosas, se abren las puertas para la emergencia de ‘Freedom From The Past’, un tema que se proyecta hacia la fusión étnica con bien definidos ribetes arábigos. El primer momento es uno de mágica gentileza que saca buen provecho del inevitable exotismo que concentra al motif inicial. El segundo momento tiene una prestancia más desenvuelta, modelada según un patrón típico del jazz-rock. El nuevo motif se alimenta con sutiles adiciones de cadencias aflamencadas que estimulan eficazmente las labores de la guitarra y del teclado. Así se forja otro cénit de este repertorio, un punto culminante que impone su personalidad como si nada. ‘Ratnici Podzemlja’ retorna de lleno al clima de voraz algarabía que había signado al segundo tema del álbum. Incluyendo en el esquema sonoro general elementos electrónicos semejantes a los que ya se habían exhibido en algunos temas precedentes, también notamos una nueva vuelta de tuerca a ciertos aspectos esenciales del tema #7. El tema más largo del disco – con sus 7 ¼ minutos de duración – es el mismo que lo cierra y se titula ‘Rege Hadži’. Partiendo de una simpática idea básica inspirada en el modelo del dub-reggae y con una intención clara de retornar a la vía de la fusión jazzera con elementos latinos. El esquema del nu-jazz se utiliza para gestionar el armazón sonoro donde los instrumentos puedan interconectarse con suprema exquisitez, y, de paso, abrir campo a un excelente solo de sintetizador a mitad de camino. Muy agradable punto final para el disco. 



La verdad que la gente de la VASIL HADŽIMANOV BAND se ha lucido por doquier a lo largo y ancho del repertorio de “Lines In Sand”, un disco hermoso y grandilocuente que, desde ya, reclama un sitial bastante alto en el área de la música jazz-progresiva publicada en el presente año 2019. ¡Totalmente recomendable!


Muestras de “Lines In Sand”.-



Sunday, February 24, 2019

Un nuevo capítulo en la mitología space-rock progresiva de ÉTER-K


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Tenemos hoy la ocasión de presentar el nuevo trabajo fonográfico de ÉTER-K, el cual se titula “De Ficciones y Cronopios”: ÉTER-K es una entidad veterana y muy importante dentro de la avanzada rockera peruana, una entidad que halló su voz musical definitivamente focalizada en su tercer disco (titulado precisamente “III”, datando de inicios del nuevo milenio), el cual la situó en el camino del space-rock progresivo“De Ficciones y Cronopios”* fue publicado en las instancias más postreras del año 2018 por el sello mexicano Azafrán Media, tanto así que más bien es prácticamente un disco del 2019. El repertorio de este disco consta de tres fases bien diferenciadas entre sí, siendo la primera realizada por la alineación del perpetuo líder Iván Santos [guitarra], Eduardo Velarde [bajo] y Adrián Arguedas [batería y percusión electrónica]. Las grabaciones de estos tres primeros temas del disco tuvieron lugar en el Estudio REC, en el año 2010. Una idea inicial que se tuvo fue la de publicar solo estos tres temas como un EP anticipatorio de próximas publicaciones ya propiamente completas de parte de ÉTER-K, pero la gente del sello Azafrán presionó un poco para que el repertorio se extendiera para que todo se concretase en un disco de larga duración en sí mismo. La segunda fase tiene como baterista a Pedro Castro (integrante original que volvió al grupo): aquí hay tres temas grabados en vivo en La Noche de Barranco (el evento de donde se tomó el cuarto tema del disco tuvo lugar en el 30 de octubre del 2002, y los dos siguientes, en el 14 de diciembre del 2005). En fin, la tercera fase de “De Ficciones y Cronopios” nos trae de vuelta a la alienación de la primera con dos temas grabados en sesiones de ensayo en el Macrow Studio en el año 2014. Su función principal es indicar el camino a seguir en algún próximo trabajo fonográfico, aunque en los créditos del disco, las dos piezas en cuestión son designadas en los créditos del disco como bonus tracks. Bueno, veamos ahora los detalles de este repertorio tripartito del disco.

  

La pieza de entrada ‘Asesino De Brújulas’** dura poco más de 6 minutos e instaura un eficaz referente de señorial poder rockero para el punto de partida del disco; en realidad, se trata de una nueva versión de un tema originalmente incluido en el álbum “III. Esta pieza con título de inspiración cortazariana hace de su poderoso cuerpo de entrada en 5/4 una excelsa combinación de estándares del primer STEVE HILLAGE y del modelo Crimsoniano de los 80s a través de un dinamismo tan sofisticado como árido. Durante el desarrollo temático se concreta una musculatura efectiva donde los cambios de compás y de groove (4/4 y 6/8) se van hilando con grandilocuente fruición, asumiendo en algunos pasajes un retorno al motif inicial. El disco comenzó con uno de sus momentos pletóricos. Durando un poco menos que el tema de entrada, ‘Vientos Alisios En «Helltown»’ nos remite a un esquema sonoro un poco más ácido dentro de un engranaje cuyas vibraciones de pesadez rockera son manejadas de una forma más rotunda. No se trata aquí de dejar que el nervio muestre su incandescencia sin más ni más, sino que se trata de una labor de ingeniería bien pensada para el nervio y el punche inherentes a la composición: para ello, resulta vital que el afiatamiento interno de la dupla rítmica preserve, en una primera instancia, un swing de raigambre funky-jazzera, para más tarde, explorar una vía más visceral de tal modo que el bajo pueda soltarse y exhibir un fabuloso solo con una vivacidad promovida por su propia distorsión. Así las cosas, se abre así un vasto campo para la expansión final de la guitarra. Los últimos segundos están centrados en una retoma del swing inicial. El disco conquista un punto expresivo especialmente majestuoso con el arribo de Rainbow Feedback’, un tema no muy extenso (dura poco menos de 4 ½ minutos) que se estructura en torno a un jam fiero muy al estilo del HAWKWIND clásico, flanqueado por un preludio y un epílogo de carácter sereno y contemplativo. Durante el desarrollo de su núcleo central, el sintetizador se explaya con bravo señorío en un solo contundente y estilizado: el maestro Tavo Castillo (FRÁGIL, ACTITUD MODULADA) fue el encargado de realizar esta labor.



La segunda fase del disco comienza con ‘El Boulevard De Tobi Y Balín’ (otra pieza de larga data que nos remite a los tiempos del “III) y su afilado vigor que hereda bastante de los legados respectivos de BLACK SABBATH y LED ZEPPELIN, rock pesado clásico con su efectiva cuota de stoner. Aquí hallamos los que tal vez  sean los mejores solos de guitarra del disco. Anécdota significativa: los dos personajes del título son los nombres de entrañables mascotas amigas que tuvo Iván Santos. Para cuando llega el turno de la quinta pieza del álbum, titulada ‘Caminando Internamente’, el ensamble nos sorprende gratamente con una combinación de grooves jazzeros y blueseros para gestar y amurallar el jam en curso. Una vez que el grupo ha pasado unos cuatro minutos estableciendo un diálogo bien parapetado, las cosas se disponen con una mayor soltura, incluyendo algunos parajes en los que el bajo y la guitarra van soleando por su cuenta contando con la seguridad del sustento rítmico provisto por la batería. Más adelante, el grupo cambia de registro y se proyecta hacia un ejercicio de psicodelia pesada sobre un groove decisivamente machacador; dentro de este nuevo orden de cosas, la guitarra aumenta su fulgor y el bajo aumenta su robustez, lo cual hace que el colectivo de ETER-K regrese de lleno al campo de libres expresiones de la fuerza rockera en el que está tan curtido. Han sido muy bien aprovechados los 10 minutos que el grupo se otorgó para elaborar esta idea que se tradujo en otro cénit pletórico del álbum. ‘Réquiem’ hace justicia a su título con la instauración de una atmósfera misteriosa y el armazón de un groove lúgubre donde el bajo hace sentir su manera tan eficaz  de llenar espacios con garra telúrica mientras la guitarra vuela sólidamente a través de neblinas cósmicas. La garra esencial de ETER-K adquiere un matiz diferente dentro de esta nueva dimensión. Quedan los dos bonus tracks, siendo el primero de ellos ‘Emoción Otoñal’, un tema que recibe en buena medida el impacto oscurantista del ítem precedente mientras explora estándares post-rockeros. la guitarra se regodea en la hechura de convulsiones etéreas y flotantes mientras que la dupla rítmica gestiona una cadencia oportunamente contenida. Por su parte, ‘Crimson Babylon’ apuesta por un jam frontalmente trepidante en plena obediencia al estándar del space-rock, lo cual permite a la guitarra lucir recursos inspirados en los modelos de DAVE GILMOUR y STEVE HILLAGE. No es un tema muy extenso y no goza de un audio perfecto, pero sí se nota que tiene una fuerza de carácter peculiar: además, es toda una novedad oír a Santos experimentar con una guitarra-sintetizador. En algún momento se da la breve intervención vocal de un niño llamado Mateo, a la sazón, hijo de Iván Santos. 


  

Bueno, esto fue todo lo que se nos brindó a lo largo y ancho del repertorio de “De Ficciones y Cronopios”, un nuevo capítulo grandioso y electrizante dentro de la ecléctica y enérgica mitología space-rock progresiva de ÉTER-K. Hoy por hoy, este grupo ha dejado de operar como tal para pasar a ser literalmente el proyecto de Iván Santos: así, él trabaja con dos bajistas y dos bateristas que se turnan de acuerdo a su disponibilidad para los tiempos de preparar, grabar, tocar en vivo o componer nuevo material. Los bateristas son los ya mencionados Pedro Castro y Adrián Arguedas, mientras que los bajistas son Kike Fuentes y Manuel Umbert (además de músico, también productor, conocido como líder de la banda de hard rock DUENDE DEL HUECO). Dado que este disco encarna, a fin de cuentas, el testamento final de la presencia del bajista Eduardo Velarde en la esfera creativa de ÉTER-K, le dedicamos esta reseña con miles de palabras de agradecimiento por todo lo que aportó a la preservación de la escena progresiva peruana: ¡suerte en todos tus proyectos actuales, amigo!


Muestras de “De Ficciones y Cronopios.-

Asesino De Brújulas: https://www.youtube.com/watch?v=vUkiTrvjwLU&t=2s


* El disco se comercializa con el título inglés “Of Fictions And Cronopios”.

** Al igual que con el nombre del propio disco, los títulos de los temas aparecen en inglés en la publicación del disco; en esta reseña, utilizaremos los títulos en español.

Friday, February 22, 2019

GRUGRÜ: eclécticos trucos avant-progresivos en base al número 3



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión presentamos (con algo de tardanza, cierto es) a “333”, el tercer trabajo fonográfico del ensamble francés GRUGRÜ, el cual se dedica a cultivar una modalidad de vanguardia progresiva con orientación jazzera: la confluencia de marcas y signos propios de corrientes tales como el jazz-rock, la psicodelia, el punk jazz, el math-rock, el avant-prog, el paradigma Zappiano y el Crimsonismo, es manejada con soberbia exquisitez por este grupo actualmente conformado por N. Galliano [bajo, contrabajo y percusiones], H.P. Houët [batería y percusiones], R. Hubon [guitarras] y T. Guerre [saxofón tenor, teclados y clarinete bajo]. El disco que ahora tenemos en nuestras manos fue publicado a mediados de octubre del pasado año 2018 de forma independiente. Probablemente sería fácil perderse en una amalgama tan nutrida y tan ambiciosa, pero no, el grupo fabrica y sustenta su propia esencia estableciendo una voz propia a partir de la acumulación de todas estas lecciones aprendidas de los legados donde se forjó a sí mismo. GRUGRÜ es una entidad activa desde el año 2010 pero recién en el año 2013 pudo publicar un disco homónimo de debut, siendo el segundo publicado  dos años más tarde bajo el título de “Pendulum”. Un repaso rápido por su discografía nos hace advertir una evolución sostenida hacia una estilización creciente dentro de la preservación de un vigor sanamente aguerrido: el grupo se describe a sí mismo como practicante del jazz’core’nroll, o simplemente rock progresivo agresivo. Bueno, ya es hora de pasar a los detalles del repertorio de “333”.

Durando poco más de 8 ¾ minutos, ‘Petit Mouton (Je Vais…)’ abre el disco estableciendo un estupendo híbrido de jazz-rock con raíces fusionescas, jazz-prog con tintes Canterburyanos y psicodelia diversa. En un primer momento, se hace notar el creativo contraste entre el vigor explícito de la batería y el talante relativamente constreñido del saxofón  en medio del bloque sonoro general. A poco de pasada la frontera de los dos minutos y medio, las cosas se intensifican drásticamente mediante un viraje decidido hacia lo filudo sobre un compás complejo: la cosa no dura demasiado tiempo pero es lo suficientemente robusta como para dejar una huella mientras se dan turnos para solos sucesivos de guitarra y órgano. La elegante calma de raigambre jazzera vuelve de manera capitalizada en un pequeño puente guiado por el saxofón, un puente hacia una tercera sección marcada por las gráciles señas del space-rock (un poco a lo GONG de la fase 72-73). Mientras prevalece una calidez etérea y densa a la vez, la guitarra pasa al frente con sus flotantes fraseos mientras la dupla rítmica. La coda se organiza en torno a un breve retorno a la segunda sección, apuntalándose todo con efectos de caja musical. Muy buen inicio de álbum, una excelente declaración de principios por parte de la gente de GRUGRÜ. El segundo tema del disco se titula ‘5 À 7 À La 8/6’ y su esquema de trabajo se sustenta sobre una excelsa amalgama de jazz-fusión y punk jazz. Todo comienza con una posición intermedia de extroversión y placidez, para que pronto el asunto se adentre en una ambientación notoriamente más filuda. Los cambios de ritmo y de atmósfera son manejados con inteligente fluidez: hay dos secciones intermedias en 7/8 donde el grupo elabora convincentes recursos de agilidad. ‘Et la MotoCross…’ se centra inicialmente en el discurso de la psicodelia pesada para asentar y desarrollar su bloque temático, sazonándolo oportunamente con elementos del stoner y del math-rock a fin de capitalizar su incandescente neurosis esencial. En un segundo momento, el grupo elabora un groove funky para que el saxo se luzca en otro grandioso solo: ahora estamos en territorio jazz-progresivo con un particular brillo muscular en los delineamientos sonoros que arma el colectivo… y sin darnos cuenta, algunos sórdidos factores Crimsonianos entran a tallar durante un crescendo que conforma el núcleo de la tercera y última sección de la pieza. En efecto, lo que tenemos en el último minuto y medio es un clímax excelso y delirante cuya ebullición clama su propia extravancia señorial. Tenemos aquí un cénit del disco.

‘Guetto T.G.V.’ tiene un centro temático que básicamente se centra en recoger la semilla de neurótica musculatura y desembarazado dinamismo que se sembró en los dos últimos tercios de la pieza precedente. Con un inicio breve de griteríos amenos propios de una tertulia particularmente efusiva, los músicos prontamente organizan un muy vitalista desarrollo temático donde la gracilidad festiva del funk y la energía lisérgica del rock psicodélico se hermanan en una amalgama genuinamente progresiva. El disco se cierra con su ítem más extenso, ‘OuiOui-mais-noNnoN’, el cual dura 9 ½ minutos. Todo empieza con un motif grácil y presuroso que suena a algo así como un híbrido entre FRANK ZAPPA, GUTBUCKET y ZAO (de la etapa 75-77). A partir de la frontera del tercer minuto y medio, se da un viraje temático hacia una instancia de swings complejos y matices engañosamente sosegados donde se produce un retorno a la combinación de pautas jazz-rockeras y recursos math-rockeros (algunos elementos de DON CABALLERO, quizás). La tercera parte – breve de por sí, pero muy relevante – está signada por una parsimonia sistemática cuya mezcla de nervio y vibraciones sombrías hace reaparecer de lleno a los motivos Crimsonianos… y de paso, también algunas alusiones poco veladas al paradigma de PRESENT. Estas últimas se hacen aún más explícitas cuando la susodicha tercera parte se deja atravesar por un crescendo surrealista de disposición tenebrista. La última sección se enfila por el sendero de una especie de Zeuhl jovial cuya prestancia guerrera está arropada por una combinación de garra psicodélica y fulgor jazz-rockero. El estruendo final es un broche adecuado para esta pieza en cuestión así como para el álbum, en general. Toda la fastuosidad que encumbró al tema #3 y buena parte de la estilizada elegancia destilada  en el tema #1 han concretado en esta pieza final del álbum su síntesis ideal y bien acabada.

Todo esto fue “333”, una grandilocuente e intensa obra progresiva ecléctica de parte de un grandioso grupo francés que acabamos de descubrir. Hemos entrado por la puerta adecuada al hogar musical de GRUGRÜ pues este disco ilustra un reluciente y razonablemente exhaustivo compendio de trucos progresivos que totalizan una propuesta artística muy peri que muy interesante para la escena progresiva actual. No solo es recomendable al 200% degustar este disco con un deleite de mentalidad abierta a la idea de lrock como un laboratorio experimental sino también explorar en toda la obra fonográfica precedente de GRUGRÜ.


Muestras de “333”.-

Wednesday, February 20, 2019

Segunda caída de MANNA / MIRAGE desde el cielo progresivo estadounidense



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy presentamos a MANNA / MIRAGE, nombre del proyecto solista de Dave Newhouse, el teclista-vientista de la excelente banda estadounidense THE MUFFINS (una de las más gloriosas de la escena vanguardista de los 70s en el país de Edward Hopper y Sam Rockwell). El propósito fundamental para la fundación de este proyecto fue el deseo de Newhouse de crear nueva música que recoja el espíritu experimental de los primeros discos de la banda madre, una mezcla de Canterbury y rock-in-opposition de estilo anglosajón; de hecho, el nombre de este proyecto proviene del título del primer álbum de la mencionada banda, el cual data de 1978. En el pasado año 2018, MANNA / MIRAGE produjo el disco “Rest Of The World”, el segundo después de “Blue Dog” (del año 2015): allí, Newhouse se prodiga a los teclados, los saxofones alto, soprano, tenor y barítono, las flautas, el acordeón, el doumbek y algo de percusión. La nutrida lista de colaboradores incluye a los bateristas Sean Rickman y William Jungwirth, los guitarristas Mark Stanley y Bret Hart, el bajista-contrabajista-guitarrista Jerry King, el bajista-contrabajista Billy Swann (colega suyo en THE MUFFINS), el bajista Guy Segers, el percusionista Greg Segal, el violinista Forrest Fang, así como a las cantantes Michele King y Carla Diratz. El disco fue publicado a fines de octubre pasado por el sello New House Music (propiedad de Dave), grabado y mezclado en los prestigiosos Orion Studios. Veamos ahora los detalles de “Rest Of The World”, ¿vale?


Los primeros 7 ½ minutos del disco están ocupados por ‘Catawampus’. Este tema comienza signado por arreglos de vientos de talante Zappiano y un groove general que es propio del legado del jazz-rock de los 70s. Ya más adelante, cuando los teclados asumen el protagonismo en el delineamiento del desarrollo temático, el asunto deriva hacia el terreno del RIO, muy en línea con THE MUFFINS pero también con los HENRY COW del “Western Culture” y con los AKSAK MABOUL; o sea, un tratamiento fastuoso de patrones disonantes sobre un swing extrovertido y con un manejo muy elegante del vigor rockero en medio de toda esta combativa heterodoxia. Los dos temas que siguen son precisamente los dos únicos con canto femenino: ‘Zed He Said’ y ‘Alchemist In The Parlor’. En el caso de ‘Zed He Said’ tenemos un cuadro sereno y meditabundo centrado en etéreos arreglos de teclado y guitarra acústica, ligeramente perturbados por la irrupción de flotantes retazos de guitarra eléctrica. Cuando entra a tallar la batería se aligera el groove pero la atmósfera sigue siendo la misma, eso sí, con un señorío renovador que sale a flote. Al final, los arreglos de las maderas perpetran un breve retorno al motif inicial para la coda… ¿Y si este pasaje hubiese durado un poco más? Bueno, es lo que hay con esta bellísima pieza. Por su parte, ‘Alchemists In The Parlor’ resulta ser un animal muy distinto en otra jaula musical. Ahora las letras son habladas y la aureola es más extrovertida, con un tenor un poco surrealista y, sobre todo, farsesco. La ambientación del tema en cuestión es propia de un circo progresivo, una ambientación dinamizada por el sofisticado swing de la batería y los ceremoniosos arreglos de vientos y de violín. El cuarto tema del repertorio es el segundo más extenso del mismo con sus 7 ¼ minutos de duración y se titula ’30 Degrees Of Freedom’. Desde el mismísimo punto de partida, los sólidos y rimbombantes fraseos del piano nos atrapan con su suntuosa vitalidad, y ya cuando se asienta el cuerpo central estamos en territorio híbrido de los RETURN TO FOREVER y los SOFT MACHINE de la fase 71-73. Esa suntuosidad se regula con una muy inspirada esquematización jazz-progresiva. Una mención especial va para el fabuloso solo de guitarra que emerge durante el último tercio del tema. ’30 Degrees Of Freedom se erige como el cénit del álbum, no nos cabe duda alguna al respecto.

Hasta ahora todo va muy bien con el repertorio del disco y todavía queda mucho más por disfrutar. La breve pieza ‘Gonzalo’s Paints’ sintetiza muy bien el ZAPPA de la etapa 69-72, el paradigma de NUCLEUS y ciertos estándares de los WEATHER REPORT pre-1974 dentro de un motivo de talante contemplativo que no llega a completar los 2 ¾ minutos de duración. Una pieza muy ingeniosa, claro que sí, como también lo es ‘Miracle Walking’, un tema más denso en su atmósfera, siendo incluso rayano con lo sombrío. Renunciando a la ayuda de cualquier dupla rítmica y a cualquier presencia de guitarras, esta pieza que no llega a completar los 3 ½ minutos de duración se sostiene en ceremoniosas bases armónicas de vientos (con destacadas presencias de los saxos tenor y barítono) y ornamentos de acordeón. Se trata de una pieza muy crepuscular, como dijimos, una exploración de los elementos más densos de este disco.  Ya nos acercamos al final del disco cuando llega el turno de ‘Mini Hugh’. Su esquema de trabajo se vincula más directamente con el de ‘Gonzalo’s Paints’ en el sentido de que despliega capas expresivas marcadas por lo contemplativo, pero su fastuosidad estructural lo acerca más a los temas #1 y #4. Tenemos aquí una manifestación de climas otoñales y neblinas inquietantes traducidas a sonoridades jazz-progresivas que coquetean ligeramente con las vibraciones noctámbulas de unos SOFT MACHINE de la época de sus discos cuarto y quinto. ¿Y cómo no puede conectarses este tema con el legado de SOFT MACHINE si es que está inspirado en el legado de Hugh Hopper? Todo llega a su fin con ‘That Awful Sky’, pieza que dura poco más de 4 ¾ minutos y que es la que más abiertamente se vincula con estándares del rock-in-opposition francófono, casi como generando una encrucijada entre los modelos de AKSAK MABOUL, HONEYELK y UNIVERS ZÉRO. Curiosamente, aquí Newhouse no toca nada pero deja que sus compañeros de ruta, los Sres. Swann, Hart y Jungwirth, creen un paisaje inquietante y surrealista bajo una infinita máscara nebulosa con efectos de guitarra e-bow, bajo distorsionado, contrabajo eléctrico y ornamentos free-jazzeros de batería. Una pieza modernista y deconstructiva que no llega a ser tanático porque preserva una especie de magia etérea en su diseño sonoro. Hay incluso algo de evocativo en él, lo cual lo hace idóneo para cerrar este excelente álbum. 

Lo que nos ha brindado el proyecto MANNA / MIRAGE en “Rest Of The World” es un maná progresivo de grandes delicias y gozoso disfrute: por segunda vez, Dave Newhouse y sus compañeros de turno gestan una obra magnífica para la preservación de la vanguardia progresiva del nuevo milenio. Claro está, Newhouse no es un novato: estamos hablando de uno de esos héroes solitarios del rock progresivo en la escena musical estadounidense de los 70s; pues bien, en estas últimas instancias del segundo decenio del tercer milenio, él sigue luciendo su creatividad con solvente frescura. ¡Disco totalmente recomendable!



Muestra de “Rest Of The World”.-


Sunday, February 17, 2019

El segundo golpe de parte de THE TRONOSONIC EXPERIENCE viene con todo


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos complace enormemente tener la ocasión de presentar el nuevo disco del genial ensamble punk-jazz-progresivo noruego THE TRONOSONIC EXPERIENCE, el mismo que se titula “The Big Blow”: se trata del segundo álbum que sucede a su fabuloso disco homónimo de hace un par de años. Con la alineación de Ole Jørgen Bardal [saxofón], Jango Nilsen [batería],  Øyvind Nypan [guitarras] y Per Harald Ottesen [bajo], el esquema de trabajo de THE TRONOSONIC EXPERIENCE se enfila hacia un nuevo viaje por el mar de las confluyentes aguas del jazz-prog y el punk-jazz con una vitalidad ya cabalmente demostrada en su homónimo disco debut de hace un par de años, una vitalidad que aún da mucho de sí. “The Big Blow” salió al mercado en el 15 de febrero pasado por vía del sello Apollon Records tanto en formato de CD como de vinilo azul transparente, habiendo sido grabado en el estudio Ocean Sound Recordings, situado en la isla de Giske (en la costa occidental de Noruega). Siendo casi todo el material compuesto por Ottesen, el cuarteto utilizó la dinámica de grabar el repertorio de este disco en vivo en medio de la logística tecnológica del estudio. Veamos ahora los detalles de “The Big Blow”, ¿vale?


‘The Big Blow’ abre el repertorio del disco al que da título, ocupando un espacio de poco más de 5 ¼ minutos. Todo comienza con la guitarra emitiendo riffs cortantes que, tras pasar por unos primeros instantes de tentativa, pronto inicia el groove general a ser resuelto, desarrollado y reforzado por el cuarteto en pleno. El sobrio swing principal en 7/8 armado por la dupla rítmica adquiere todo su punche por medio de las cálidas y enérgicas interacciones entre el saxofón y la guitarra: ambos ítems alternan turnos a la hora de hacer gala de sus capacidades para gestar recursos de vitalismo neurótico. Los efectos en reversa para las instancias finales sirven para crear una aureola de magia surrealista y, de paso, para engarzarse con el segundo tema del álbum, el cual se titula ‘Coup De Grace’. Aquí hay un tempo un poco más calmado así como un motif más sutil, siendo así que la ambientación que arropa al arreglo instrumental se siente otoñal y reflexivo. Eso sí, las pulsaciones constantes del bajo ayudan a impedir que la pieza caiga en la mera languidez: no hay nada de malo en ello per se, pero la función de esta pieza es la de exhibir una inquietud introspectiva sobre un trasfondo de firme virilidad sonora, y es por ello que los continuos latidos del bajo llenan los espacios adecuados en medio de los cuales flotan las intervenciones del saxofón y la guitarra. Esta última se luce de forma excelente. La dupla de ‘Voyager Pt. 1’ y ‘Voyager Pt. 2’ hace que el repertorio se enriquezca con expresividades interesantes y cautivadoras que permiten al grupo focalizar óptimamente su estética ecléctica. La primera parte comienza con un sombrío y tenue cuadro minimalista donde la espiritualidad reinante es de inmersión en una oscuridad inescrutable, pero cuando entra a tallar el cuerpo central, las cosas viran drásticamente hacia una extroversión señorial y luminosa. La garra rockera en curso está entre lo pesado y lo psicodélico durante el armado del exaltado fondo para el fabuloso solo de saxofón – uno de los más destacados del álbum – mientras que a la guitarra se le reserva los momentos más líricos. En cuanto a la segunda parte, en realidad es un epílogo de casi un minuto y tres cuartos en el que se retoma el minimalismo solipsista que había signado al pasaje inicial de la primera. Aquí hemos encontrado un cálido encuentro entre los paradigmas de ORNETTE COLEMAN y TERJE RYPDAL dentro del patentemente contemporáneo encuadre sonoro de THE TRONOSONIX EXPERIENCE.

‘Rasputin’ se sitúa en el ecuador del disco con un cuerpo central donde se exhibe una muy muscular parsimonia progresiva: ella tiene algo de Crimsoniano que se explaya cómodamente sobre un swing de blues-rock con sus correspondientes variantes sofisticadas. En la sección intermedio, las cosas se agilizan en clave de rock duro clásico con comedidas afinidades stoner. Los aires de familia con LED BIB y MARBIN son fáciles de ver: grupos de esta línea jazz-progresiva con equitativos intereses en la exquisitez y el punche comparten intereses similares en sus orientaciones específicas para la dinamización del actual escenario jazz-rockero. La miniatura ‘Maelstrom (Slight Return)’ se caracteriza por ostentar un minimalismo inquietante que coquetea abiertamente con lo siniestro, aunque se queda en lo netamente misterioso: de hecho, su título delata una continuación del segundo tema del álbum homónimo de hace dos años. Al llegar el turno de ‘Iron Camel’, el cuarteto se dispone a revisar y agitar una especie de híbrido entre ‘The Big Blow’ y ‘Rasputin’. Tenemos un esquema rítmico razonablemente complejo, un swing sobrio, un dinamismo patente en la dupla rítmica que sabe mostrar sus garras a través de su groove señorial, grandes dosis de energía expresiva de parte del saxofón y la guitarra. El vitalismo exhibido por los músicos es bastante compacto, lo cual hace que el gancho inherente a esta pieza de 3 ¾ minutos de duración esté perfectamente aprovechado. De hecho, da pena que acabe pero es que hay que abrir espacio a la penúltima pieza del álbum, la cual se titula ‘50 Let Pobedy’ y resulta ser la pieza más extensa del disco con sus casi 6 ¼ minutos de duración. La combinación de fulgor y parsimonia que se da en la arquitectura rítmica y el ambiente central de esta pieza la sitúan en un terreno híbrido de LED ZEPPELIN, JOHN ZORN y el paradigma Crimsoniano. Aquí hallamos uno de los solos más punzantes de guitarra de todo el repertorio mientras que la labor virtuosa de la batería ejemplifica cómo se puede remozar una pauta mecanicista con una musculatura genuina y electrizante. El último tema del disco se titula ‘Lost Highway’ y sus coordenadas sonoras trazan un encuadre de introversión y serenidad bajo una atmósfera relajada que algo tiene de sombrío. A través de esta envolvente exploración que hace el cuarteto de su propia faceta introspectiva, late un punche escondido: es un recoveco exigido por las características esenciales de la composición para que el lirismo reposado reine a sus anchas sin caer fehacientemente en lo lánguido. Eso sí, la sonoridad creada para los últimos segundos se disuelve en una dimensión etérea al modo de un ensueño invernal: un hermoso punto final para un repertorio realmente impresionante.


Todo esto fue lo que se nos brindó con este segundo golpe fonográfico organizado por el cuarteto THE TRONOSONIC EXPERIENCE, un golpe magnífico que nos impacta con todo en las entrañas más profundas de nuestras inquietudes melómanas. “The Big Blow” es una obra enérgica, electrizante y exquisita que amenaza seriamente con erigirse como uno de los ítems jazz-progresivos más notables y deliciosos del presente y recién iniciado año 2019. ¡Muchas gracias a los Sres. Ottesen, Bardal, Nilsen y Nypan por este disco recomendable al 200%! Ottesen




Thursday, February 14, 2019

MONO: para todo el mundo desde ningún lugar




HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Tenemos muy buenas noticias relativas a la escena musical japonesa: se trata del nuevo disco del cuarteto MONO, el décimo disco para sus 20 años de trayectoria y el primero con el nuevo integrante, el baterista Dahm Majuri Cipolla. El disco en cuestión se titula 
“Nowhere, Now Here” y desde ya anunciamos que se trata de un muy bien logrado muestrario de perfeccionada síntesis de su obra de la época 2006-2012 con algunos atisbos fácilmente identificables de la más robusta línea de trabajo desarrollada en los discos posteriores. El resto de la banda sigue estando conformado por los dos infaltables guitarristas Takaakira “Taka” Goto y Yoda, así como la tambiémn infaltabñe bajista-teclista Tamaki: ella incluso canta en el tercer tema del álbum, lo cual constituye una peculiar novedad dentro de la larga trayectoria de esta señorial banda post-rockera. El disco en cuestión fue publicado en el pasado 25 de enero, tanto en formato de CD como de doble vinilo. El sello alemán Pelagic Records y el estadounidense Temporary Residence Ltd. se hicieron cargo de las respectivas ediciones en CD y vinilo en la repartición de los mercados. Hay ediciones especiales y limitadas de vinilo en colores púrpura traslúcido con manchas blancas, plateado, rojo transparente, blanco con manchas grises y blanco con manchas púrpuras. Esta gente de MONO sí que ha querido hacer una fiesta palaciega y lujosa por su vigésimo aniversario, vaya que sí. Bueno, veamos ahora los detalles del repertorio de este disco.



La miniatura de un minuto y tres cuartos ‘God Bless’ inicia las cosas con un porte minimalista cuya sutil densidad anuncia que tiene dentro de sí el germen de una vitalidad dispuesta a manifestarse en cualquier momento, lo cual sucede cuando se da el arribo de ‘After You Comes The Flood’, un tema monumental que impone el primer punto culminante del disco… así de temprano. Comenzando con una actitud sigilosa, la pieza no tarda mucho en mostrar su musculatura sobre un imponente tempo marcial en 12/8. El señorío de los guitarreos (que se reparten cadencias y bases melódicas) encuentra en la sólida dupla rítmica los cimientos adecuados para que se concrete la expresión fusionada de delirio y meditación. Algún breve solo de guitarra refuerza esta aureola bien definida, pero sobre todo, está allí el nervio de la batería en su permanente compenetración con el retorcidamente distorsionado bajo. ‘Breathe’ sigue a continuación para establecer un notorio contrapeso frente a la pieza precedente: ahora estamos en terreno de exploraciones góticas para un motif introspectivo y solemne. Las flotantes capas de sintetizador gestan un aura envolvente sobre el cual el canto de Tamaki expresa una parsimoniosa actitud contemplativa mientras que las dos guitarras entran más tarde para completar el dulce cuadro melódico en curso. Una vez que entra a tallar la batería en compañía de los aportes extra del ensamble de cuerdas, el cuerpo central adquiere una incrementada majestuosidad donde lo reflexivo se convierte en una dorada melancolía. Con sus poco menos de 10 ½ minutos de duración, la pieza homónima resulta ser la más extensa del álbum. ‘Nowhere, Now Here’ se adentra aún más en los insondables vericuetos de las cavernas de la introspección, esta vez bajo la guía de las dos guitarras, quienes inician y desarrollan el primer motif de la pieza. En una primera instancia, la dupla rítmica se une a las dos guitarras para ofrecer un recurso de momentánea garra, pero tras callarse por un rato, el retorno de esa dupla ya implicará la masiva expansión del motif hasta llegar a un punto álgido de místicas descargas eléctricas. Cuando emerge el segundo motif de las cenizas del primer clímax de la pieza, el grupo está preparado para elaborar y organizar uno de los pasajes más intensos del álbum. Es en este momento que el plan de trabajo vira hacia la edificación de una aureola de júbilo y luminosidad donde la acidez inherente al esquema instrumental se erige en herramienta de celebración. Un cénit decisivo del álbum... y tal vez una de las más esplendorosas composiciones de toda la carrera de MONO: nos hace evocar a un híbrido entre el espíritu general de “For Your Parents” y la faceta más vivaz de “Requiem For Hell”.

  

‘Far And Further’ focaliza su centro temático en una vuelta al espíritu flotante que ya habíamos apreciado y disfrutado en el ítem homónimo, lo cual permite al cuarteto explorar con especial ahínco su dimensión lírica. La arquitectura melódica está muy bien definida y la ingeniería rítmica emplea una cadencia sobriamente extravagante cuando llega el momento de mayor intensidad. El carácter medio mecanicista de la coda es un truco muy interesante para concluir la faena de una manera tan efectiva como atractiva. ‘Sorrow’ – otro tema de generoso desarrollo con sus 8 ½ minutos de duración – instaura una especie de capitalización de la sempiterna esencia contemplativa del ideario musical de MONO, esta vez con un tempo más reposado; de este modo, los diagramas melódicos y bosquejos armónicos creados para la ocasión crean una conjunción de las espiritualidades reinantes en las dos piezas previas. Los aditivos orquestales apuntalan la dramática elegancia y la grisácea ceremoniosidad con las que se impulsa el desarrollo temático, siendo así que en su crescendo conclusivo se acrecientan contundentemente las llamas de su hoguera. Las múltiples capas de las guitarras cumplen la doble función de ahogar parcialmente a los otros instrumentos partícipes y revitalizar el motif recurrente con una variante desafiantemente robusta. Mientras todo esto sucede, se cuela por allí un ornamento de sintetizador que añade un matiz modernista al asunto. Otro cénit del álbum, sin duda. ‘Parting’ utiliza el matrimonio de piano y ensamble de cuerdas para plasmar un retrato de nostalgia donde las cavilaciones que el espíritu hace sobre su propio lugar en el mundo se dejan arropar por las nubes y la brisa de un paisaje de ensueño. La exuberancia se impone por sí sola, es verdad, pero no viene mal que en algún breve pasaje se añadan algunos ornamentos armónicos de guitarra. ‘Meet Us Where The Night Ends’ (tema que dura poco más de 9 minutos). Todo comienza con unos efectos de consola donde se crea un loop vocal, el mismo que fundamenta un swing específico sobre el que una guitarra puede armar una escala recurrente como base (un poco al estilo del space-rock). Así se instaura el primer motif de la pieza: solo falta que otra guitarra cree parcos punteos desde el cual se pueda encauzar el esquema melódico en curso, cosa que sucede muy pronto. El grupo íntegro concluye la idea con pulso muy firme hasta que la dupla rítmica se detiene con abrupta precisión, lo cual prepara el camino para el surgimiento del segundo motif. Éste se perfila hacia senderos de fastuosa intensidad mientras se crea un interesante contraste entre el talante ensoñador de los arreglos de cuerda y la metralla hipnótica de la guitarra rítmica. Se nota en el modo en que la dupla rítmica vuelve al frente que esta pieza está dirigiéndose hacia un terreno de rudeza incendiaria, algo que se confirma fehacientemente en la aplastante furia que inspira a los dos últimos minutos del desarrollo temático. Un tema así de electrizante tiene que erigirse como el cénit definitivo del álbum... aunque todavía queda un poco más del mismo por disfrutar.



‘Funeral Song’ rinde honor a su título brindando un clima funerario en base a la solemne confluencia de capas minimalistas de guitarra y los señoriales aportes de las trompetas. El último tema del disco es ‘Vanishing, Vanishing Maybe’, siendo así que sus tristes vibraciones y su grisáceo ensimismamiento parecen exponer la extensión reflexiva del ambiente creado en la pieza inmediatamente anterior. Aunque hay un momento en el que el grupo emplea su habitual estrategia de añadir dosis de intensidad impresionista a un motif bien asentado, esta vez las cosas no llegan a los niveles de fiereza que ya habías mostrado en los temas #6 y #8. Más bien, lo que hay aquí es un explayamiento de varios matices para un paisaje sonoro minuciosamente uniforme, correctamente calibrado para que la inspiración artística que dio origen a la pieza se concrete con una majestuosidad magistral y con un manejo muy medido del esplendor rockero. Aquí concluye la experiencia de “Nowhere, Now Here”, un disco concebido en un tiempo muy preciso desde ningún lugar para mostrar (incluso clamar) al mundo el espacio de renovadas musicalidades que el grupo MONO ha podido conquistar con ,mano firme en esta nueva etapa de su carrera. Sin duda, estos cuatro capitanes del post-rock japonés están en plenas condiciones para seguir ostentando su regia corona dentro del reino de la avanzada rockera mundial. ¡Qué gran disco! 


Muestras de “Nowhere, Now Here”.-

Monday, February 11, 2019

PAK: la bestial energía del rock experimental estadounidense




HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.


Hoy tenemos la ocasión de prestar nuestra atención en “Bestial”, sexto trabajo de estudio del grupo avant-rockero estadounidense PAK, el cual es liderado por Ron Anderson [guitarras y voz] y cuya actual conformación de trío es completada por Steve Blanco [bajo, sintetizador y voz] y Larry Kwartowitz [batería]. Publicado virtualmente en su blog de Bandcamp a inicios de octubre del pasado año 2018 tras haber sido grabado en sesiones de los días 11 y 12 de setiembre (en el estudio Menegroth de Queens, Nueva York), “Bestial” marca un renovado derrotero de experimentación progresiva para este contingente experimental de residencia neoyorquina. La edición física, tanto en vinilo como en CD, estará a cargo del sello Nefarious Industries en los próximos meses del año 2019, así que realmente su fecha de publicación oficial corresponde a nuestro año actual. Ron Anderson, veterano músico de las vanguardias del rock y del jazz estadounidenses, está por cumplir 60 años en este 2019, pero antes de eso nos ha brindado un nuevo disco de PAK, uno de sus muchos proyectos: PAK surgió a inicios del milenio con la meta de crear una propueasta ecléctica y osada donde confluyen el RIO, el Crimsonismo, el avant-metal, el punk-jazz y la psicodelia. Aunque el instrumento primordial de Anderson es la guitarra, en algún disco de PAK él se pasó al bajo, mientras que en otros compartía el rol con otro guitarrista, y casi siempre, el ensamble variable incluía a instrumentistas de vientos. “100% Human Hair” (2003), “Motel” (2005) y “Secret Curve” (2011) son excelentes y perturbadores hitos de la avanzada estadounidense; ahora, con “Bestial”, Anderson opera con una logística más reducida aunque esto no significa para nada una pérdida de la exuberancia posmoderna que el buen Ron siempre ha tenido como norte. Más bien, ahora el trío de PAK ha desarrollado experimentos renovadores desde el centro de su propio ideario musical, estableciendo coqueteos con el post-rock y el post-metal en más de una ocasión.



Ocupando un espacio de casi 4 ¾ minutos, ‘Attrition’ abre el disco con un ejercicio de exorcismo de brumas psicodélicas sobre la base de un lánguido tempo, al modo de la remodelación de un ambiente stoner dentro de un swing post-rockero. El tempo recurrente de 10/8 sirve para garantizar una oportuna dosis de sofisticación en el parco desarrollo temático, cuyo poderío aumenta a mitad de camino cuando la batería vira hacia un compás más lento. La pesadez deja de ser solamente expresión de oscuridad para añadir densidad al asunto. Luego sigue la dupla de ‘Repent Recoil’ y ‘Prophesies Of The Sybil’, la cual sirve para que el ensamble triádico explore nuevas situaciones sonoras. ‘Repent Recoil’ se orienta por senderos de vibrante extroversión mediante el empleo de un swing bastante ágil en base a un esquema rítmico complejo. Lo que suena se sitúa muy oportunamente en una encrucijada entre el math-rock, el paradigma Crimsoniano de los dos últimos decenios y el metal experimental. La vitalidad emitida por los tres instrumentos en su señorial y bien afiatada comunión casi se puede tocar con las manos, el fuego majestuoso que brilla en esta hoguera musical caliente el ambiente que rodea al oyente. ‘Prophesies Of The Sybil’, por su parte, hila una excitante fusión de avant-metal, post-metal y punk-jazz dentro de una ruda amalgama progresiva. El esquema de trabajo siendo tan extrovertido como el que se empleó para la pieza precedente, mas ahora el espíritu y el talante se sienten ásperos y broncos. Los músicos manejan con impoluto nervio el despliegue de toda esta aguerrida expresividad dentro de un groove persistentemente exigente en lo referente a sus variaciones. Estos dos temas son puntos culminantes del repertorio de “Bestial”, y lo mismo vale decir del tema que viene a continuación, el cual se titula ‘Chiaroscuro’. Para esta pieza que dura poco menos de 6 minutos, el grupo se dispone a adentrarse ciega e incondicionalmente al estándar del post-rock para explorar sus potencialidades más oscurantistas. La composición es minimalista en su estructura pero se nota que el grupo juega con los silencios para crear un espíritu de tenebrosa expectativa: esos silencios tienen un filo muy preciso cuales dagas invisibles que cortan sin piedad a las áreas más pretendidamente certeras de la conciencia. 



‘Sub Specie Aeternitatis’ se focaliza en aires stoner para remozarlos con una punzante parsimonia desde la cual los impulsos de lo nebuloso adquieren una prestancia imponente. Los guitarreos son muy precisos en su grandilocuente aridez mientras la batería deja mostrar algo de su latente gracilidad en medio de su adusta exhibición de potencia. Durando poco más de 10 minutos, ‘Reflection Consumer’ reincide en el factor stoner que fue decididamente predominante en el tema anterior pero enriquece su sistemáticamente neurótico viaje musical con elementos de no-wave, avant-metal y psicodelia free form. El engranaje sonoro es torturado, fastuoso y vigoroso; las dosis de furia empleadas por los instrumentos son contundentes e prepotentes. Los momentos de canto airado enfatizan esa aura prepotente: ya no reina aquí la oscuridad sino un denuedo que vocifera su fuego interior para mostrarlo al Dios Sol a modo de insolente desafío frente a las fuerzas superiores. Los últimos 13 ½ minutos del disco están ocupados por el tema titulado ‘Triskaidekaphobia’, el cual principalmente se dedica a condensar los esquemas de trabajo más áridos que se han hecho presentes en el repertorio precedente dentro de una síntesis tan variada como cohesiva. (¿A propósito, el título no será un homenaje al legendario grupo belga PRESENT?*) El primer cuerpo se centra en una mezcla de pesadez psicodélica y stoner mientras que el segundo se enfila hacia un híbrido de avant-metal y punk-jazz; aquél inicia las cosas con un talante belicoso remodelado bajo una ingeniería precisa, éste se sitúa en una dialéctica de orden y caos mientras el complejo esquema rítmico se asienta con una magia oscurantista. Los ornamentos de sintetizador, cuando entran a tallar, crean un ingenioso contrapunto a las metrallas terminantes de la guitarra. Justo alrededor de la frontera del séptimo minuto y medio, Anderson nos regala el que tal vez sea el solo de guitarra más impresionante del disco. Justo cuando este solo termina, el ensamble rebobina su delirio rockero para derivar todo hacia un extremadamente denso ejercicio de noise-rock con ciertos ribetes post-metaleros. De este modo se dibuja el mapa de la última sección de esta pieza, la cual es dominada por efectos de guitarra y de sintetizador: ellos manejan un cuadro de deconstrucción y misterio mientras reflejan un aire de paulatina disolución en la nada. 



Todo esto fue lo que se nos ha brindado con “Bestial”, un catálogo de robustas excursiones musicales que ostentan vibraciones oscuras, exaltaciones sórdidas y plenitudes vitalistas, todo ello sin descanso: la gente de PAK se ha lucido a lo grande con este disco, el mismo que fue promocionado sesudamente en una gira francesa entre fines de octubre e inicios de noviembre del año pasado. En dicha gira se vendía pegatinas con la imagen del álbum mientras aún quedaba pendiente su futura edición física. En cuanto a sus próximas actividades, hay una gira a punto de iniciarse que no solo incluirá diversos escenarios de su país sino también actuaciones en México. Este nuevo disco vale la pena, claro que sí. 



Muestras de “Bestial”.-
Triskaidekaphobia: https://ronanderson.bandcamp.com/track/triskaidekaphobia


* En realidad, el título de la pieza en cuestión es un homenaje a Arnold Schönberg, tal como nos indica el propio Ron Anderson.