Thursday, August 22, 2019

Semblanzas amazónicas de ISILDURS BANE y PETER HAMMILL, una asociación magistral



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos el privilegio de mostrar el producto de una asociación de magníficas y veteranas figuras de la vanguardia rockera: el ensamble sueco ISILDURS BANE y el maestro británico PETER HAMMILL. De esta asociación salió el disco “In Amazonia”, el mismo que ha sido publicado tanto en formato de CD como de vinilo por el sello Ataraxia durante la primera mitad del pasado mes de mayo. HAMMILL asume el rol de cantante, letrista y compositor, mientras que el colectivo de ISILDUR’S BANE congrega a Mats Johansson [sintetizadores ARP 2600, Mini-Moog, Moog Sub 37, Nord Lead A1, Roland RS202, Sequential Circuits Pro One, Yamaha CS80, Kurzweil 2600 y Oberheim Xpander, mellotrón, pianos acústico y eléctrico, tam-tam, efectos de sonido y composición), Katrine Amsler [teclados y recursos electrónicos], Samuel Hällkvist [guitarras], Kjell Severinsson [batería y percusión], Klas Assarsson [marimba, vibráfonos, glockenspiel, tam-tam, gong, octobans], Axel Croné [bajo, clarinete bajo, saxo tenor, guitarra, sintetizador, piano acústico, clavinet y percusión], Karin Nakagawa [koto y canto] y Liesbeth Lambrecht [violín y viola]. Siendo tan nutrida como es esta logística instrumental, también aparecen invitados ocasionales como John Anderberg [coros], Adam Sass [trompeta], Zhazira Ukeyeva [violín], Mette Gerdle [violín], Xerxes Andrén [batería y percusión] y el mismísimo Pat Mastelotto [batería y percusión electrónicas]. El proceso creativo para el repertorio de “In Amazonia” tuvo un afortunado antecedente en el contexto de la edición del 2017 del evento anual de ISILDURS BANE IB EXPO, donde HAMMILL fue un invitado especial. Conversando tras bambalinas, el líder de VAN DER GRAAF GENERATOR y dueño de una exhaustivísima discografía solista se mostró más que interesado en colaborar en un proyecto concreto con Mats Johansson. Así las cosas, Johansson pasó varios meses componiendo piezas musicales que, ya en maquetas muy avanzadas, entregó a PETER HAMMILL para que él escribiera las melodías vocales así como las letras. La temática común de estas letras es el autoconocimiento, ya sea por vía de la reflexión sobre experiencias pasadas o por la revisión del contacto continuo del yo con el mundo exterior. En cuanto a este tipo de cooperaciones musicales, ya existía el antecedente del disco “Colours Not Found In Nature” (2017) con Steve Hogarth, el frontman de MARILLION desde fines de los 80s; ahora es el turno de “In Amazonia”, un disco que consideramos superior al que acabamos de mencionar... pero bueno, la idea ahora es centrarse en los detalles musicales de este disco. .



Incluso en los créditos del CD, el repertorio de seis temas del disco se divide, al modo de los vinilos, en tres para el lado A y los otros tres para el lado B. Durando 7 ¾ minutos, ‘Before You Know It’ abre el álbum con una aureola distinguida y mágicas envuelta bajo vibraciones extravagantes. Las suaves capas de sintetizador, percusión tonal y cuerdas iniciales abren campo para el pronto arribo canto de HAMMILL, quien da rienda suelta a las fibras más ceremoniosas de su versátil estilo. A poco de pasada la frontera del segundo minuto, entra a tallar un groove cadencioso que se expande simultáneamente a través de sutilezas tribales y un swing de medio tiempo con genuino poderío prog-psicodélico. Con ello, no solo se agiliza la atmósfera central de la canción sino que también se asienta una ingeniería sólida sobre la cual se pueden apoyar los aportes de los vientos. Tras una extensión razonable de esta ambientación intensificada, la coda vuelve a la caverna oscura de extremo sigilo desde donde se había armado el pasaje prologar. ‘Under The Current’ sigue a continuación para explorar una atmósfera más luminosa mientras la ingeniería instrumental explora matices más etéreos. Los diversos ornamentos de los sintetizadores y la controlada vitalidad de los arreglos percusivos articulan un clima sonoro explícitamente señorial. Aquí late una mezcla compacta entre el estándar de los primeros discos de HAMMILL del nuevo milenio con los aspectos más serenos de los dos primeros discos del concepto “Mind” de los ISILDURS BANE. Hay un potencial innegablemente épico en esta composición, pero todo se queda a un nivel latente pues el bloque instrumental prefiere dejarlo todo en un terreno más cinemátográfico. ‘Aguirre’ se caracteriza por establecer una síntesis entre el dinamismo delicado del primer tema del disco y el fulgor etéreo del segundo, añadiendo a la mezcla una vibración rockera más pronunciada en varios pasajes estratégicos. El uso de un tempo inusual ayuda bastante a darle al suntuoso andamiaje sonoro un bien acabado tenor progresivo. Hay incluso un cierto gancho en el esquema melódico de esta pieza, así que no nos hubiese molestado que el arreglo general le haya permitido durar un poco más, pero bueno… así quedó la cosa en el producto final.  


Las piezas más extensas del álbum son las dos primeras de la segunda mitad del álbum: ‘This is Where?’ y ‘The Day Is Done’, ocupando sendos espacios de 10 minutos y pico y 9 minutos y pico. ‘This is Where?’ es la canción con el swing más extrovertido de todo el álbum, siendo así que la fuerte presencia de las percusiones tonales y el relevante lugar de los riffs de guitarra resultan esenciales para el blindaje de musculatura y colorido a la ágil dinámica que atraviesa a toda la amalgama de instrumentos. Hay espacios para pequeños solos controlados de sintetizador así como para tensos retazos de guitarra que suenan muy afines al paradigma Crimsoniano; no solo en ellos, también en la triangulación de batería, bajo y ensamble de bronces hay una alusión comedida al arrebato sistemático de los Crimsoniano, aunque el canto de HAMMILL también hace lo suyo para que también entren a tallar factores propios del modelo de VAN DER GRAAF GENERATOR. Alrededor de la frontera del séptimo minuto, el bloque instrumental se resguarda bajo una estilizada aura de misterio mientras HAMMILL adopta un aire casi narrativa en lo que queda de letra. Sin duda, tenemos aquí un cénit fundamental del disco que sabe recoger la cosecha de ‘Aguirre’ para darle una magnificencia incrementada y renovadora. ‘The Day Is Done’, por su parte, asume un talante introvertido con una actitud altiva y un posicionamiento sonoro donde reinan la sutileza y la evanescencia. El piano, con su talante impresionista, ocupa un protagonismo absorbente dentro de la mayormente parca instrumentación; por su parte, el canto de HAMMILL asume su posicionamiento más expresivo dentro del disco, enfrascándose en una pasión que da vueltas en torno a su propio eje en la mayor parte de las estrofas. Ya para las últimas, su empuje baja un poco su dosis de explosividad, al modo de una serenidad grave que sucede al fragor que poco a poco va caducando. El relativamente breve tema instrumental ‘This Bird Has Flown’ – dura 3 minutos – cierra el álbum con una prestancia aventurera sólida: comenzando con un despliegue de remodelaciones abstractas de climas y grooves tribales, eventualmente aterriza en un ejercicio envolvente de psicodelia que se sustenta sobre una monumental ingeniería cadenciosa de la batería y desafiantes climas de diversos teclados. A fin de cuentas, el asunto termina sonando a una cruza entre lo tétrico y lo exultante. 



Todo esto fue el portento musical “In Amazonia”, un disco que muestra a flor de piel cuán magistral es esta asociación de veteranos de dos nombres veteranos de la vanguardia rockera de diferentes generaciones y lugares; ISILDURS BANE y PETER HAMMILL. Debe haber sido toda una gozada asistir a la presentación de ISILDURS BANE y PETER HAMMILL en mayo pasado, en el contexto del festival Gouveia Art Rock 2019, donde el colectivo no solamente presentó este disco sino que ejecutó varias canciones del catálogo del propio HAMMILL. “In Amazonia” es un trabajo superlativamente bello, penetrado por una magia cohesiva a través de las versátiles estructuras sonoras que se desarrollan en las piezas en él contenidas. ¡¡Recomendable al 500%!!



Muestra de “In Amazonia”.-
This Is Where?: https://www.youtube.com/watch?v=3VaMGra5PXw

Monday, August 19, 2019

HONDURAS y el arraigo de su nueva etapa musical



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

El versátil e impredecible grupo argentino HONDURAS, ensamble campeón de la vanguardia rockera argentina del nuevo milenio, vuelve al ruedo con un disco contundente titulado “El Cimarrón”, el mismo que fue publicado por el sello Viajero Inmóvil a mediados del pasado mes de julio. Preservando el formato de trío con la alineación de Pablo Malvino [bajos con y sin trastes, y Stick], Nicolás Kodric [sintetizador, órgano, programaciones y arreglos] y Alex Kodric [guitarras], HONDURAS se embarca en un nuevo trayecto a través de unos mares de lirismo relajado y reflexivo, el mismo que en la mayor parte de veces se asienta en climas contemplativos. El grupo decide distanciarse del predominio de lo adusto y lo filudo que había operado en sus dos discos precedentes (“Célula Dormida” y “Cinco”, de los años 2010 y 2014, respectivamente) mientras sigue explorando el aspecto más sutil de la visión musical que se estaba desarrollando en ellos; a la par, y esto es lo más crucial para el disco que ahora comentamos, el trío explora áreas de jazz-fusión, sinfonismo y Cantebury, además de la acentuación de elementos porteños los núcleos melódicos de varias de las piezas aquí incluidas. También es verdad que los estudios de composición de algunos integrantes ayudaron a germinar esta idea de explorar vías musicales más estilizadas que las empleadas en la discografía precedente. El arte gráfica del disco es muy bella y fue hecha por Martín Luna, quien nos explicó su simbolismo con las siguientes palabras propias que ahora transcribimos: el concepto que esgrime desde el principio es el de una estación de tren caída en desuso, la imagen de lo que alguna vez fue y ahora ya no es por el abandono. Eso es muy propio de una época y algo que en definitiva es, trágicamente, una marca que tenemos para siempre, ya sea propio para bien o para mal: depende de cómo aprovechemos la experiencia.” Con esta imagen exterior se refuerza la noción de que las huellas permanentes de un pasado que se desvanece en la confusa niebla del tiempo y las añoranzas son las influencias más fuertes en la inspiración musical de esta nueva música de HONDURAS. Bueno, ya es hora de ir directo a los detalles musicales de “El Cimarrón”.

Durando poco más de 5 ¼ minutos, ‘Una Casa Por Etapas’ da inicio al repertorio con una actitud de solemne melancolía que se mueve bajo un manto otoñal y sereno. El carácter razonablemente complejo que tiene la estructura rítmica computarizada permite a los instrumentos de cuerda soltarse inteligentemente en sus matices entrecruzados mientras los teclados dirigen el desarrollo temático en curso. Es como si una asociación de músicos de TORTOISE y HARMONIA hubiesen remodelado una pieza perdida de GILGAMESH, añadiéndose algunos toques de AKSAK MABOUL en el camino. A este hermoso inicio de álbum le sigue ‘Nostalgia A Secas’, un tema cuyo título tan explícito indica ya un ansia proyectada hacia un sendero distinto al de la soltura expresionista de la pieza de entrada. Para este segundo tema del disco, el colectivo explora unas cadencias un poco más complejas en los armazones rítmicos programados pero con una placidez lo suficientemente envolvente como para permitir que los diálogos entre los instrumentos establezcan una poseía musical ensoñadora. Con la dupla de ‘Bailecito Con La Sombra’ y ‘Estampida’ tenemos 6 ¾ minutos de más expansiones sonoras motivadas por esta nueva misión musical que se ha trazado el trío. La primera de estas piezas explora a fondo la esencia de lo introspectivo a través de un sublime motif en 3/4 cuyo sobrio desarrollo melódico tiene la delicadeza del gentil aleteo de una pequeña ave: el talante ensoñador de la pieza precedente se ahonda en lo que parece un baile con las memorias de tiempos luminoso pasados y no una parte de una algarabía propiamente dicha. Por su parte, la estrategia de ‘Estampida’ se enfoca en una suntuosidad grácil donde la esbeltez del entretejido armado por los instrumentos partícipes resulta tan vital para la ingeniería melódica como la misma ilación de los diversos motivos que se van sucediendo a lo largo de un espacio de poco más de 4 ¼ minutos. La guitarra tiene un protagonismo especial aquí dentro del entramado sonoro tripartito. ‘Rancho Aparte’ se caracteriza por seguir un canon semejante al de la pieza precedente pero con un tono más solemne y una gracilidad menos pronunciada: volvemos a la vereda de AKSAK MABOUL a través del filtro de HUGH HOPPER & ALAN GOWEN, y con flotantes matices prog-electrónicos. ‘A Dos Pianos’ es justamente lo que dice el título, un estudio de efluvios galantes con la pauta del doble piano donde se notan claramente los aires de avant-tango que se diseñaron para la ocasión. Curiosamente, no es una composición a cargo del teclista sino del bajista Malvino.      

‘El Desarraigo’ regresa al terreno del krautrock atmosférico con un uso muy discreto de la densidad sonora, eso sí, con un muy amplio campo para la elaboración de retazos jazz-fusionescos de parte de la guitarra. Tiene un gancho muy relevante este tema, es una pena que el grupo no le dé más espacio del que tiene – dura poco menos de 3 ½ minutos – pero el álbum tiene que seguir adelante. Con la secuencia de ‘Las Mañas Pulidas’ y ‘Aurora’, la gente de HONDURAS explora sucesivamente atmósferas grisáceas y fulgurosas: en efecto, el primero de estos temas exhibe una ceñuda y retraída espiritualidad otoñal con tu toque justo de densidad, mientras que el segundo se centra en climas resplandecientes donde los suaves oleajes de la guitarra se engarzan fluidamente con los retazos del bajo y las variantes claves armónicas de los teclados. ‘Motivos Encadenados’ vuelve al área de lo más adusto y lo hace centrándose en un enmarañamiento de ciertos pasajes secos y concisos, los cuales hacen de su mismo enmarañarse su foco expresivo. Los últimos 20 ¼ minutos del disco están ocupados por la magna pieza que precisamente le da título: la división formal de esta suite consiste de cinco partes con sus correspondientes títulos: ‘Obertura’. ‘Fugadito’, ‘Diversión Con Piano’, ‘Progreso Discontinuo’ y ‘Fugadito II’. Nos llama la atención, en el punto de partida, el enclave levemente sombrío con que emerge el primer motif, algo a medio camino entre GOBLIN y la faceta más misteriosa de un MIKE OLDFIELD, aunque con un revestimiento etéreo. A medida que el motif inicial se va enriqueciendo según su propio patrón evolutivo sereno, lo sombrío se ve reemplazado por lo señorial, pero el factor intrigante sigue operando con eficaz magnificencia. Tras un breve puente sutil emerge un motif sobrio y sereno que arma fluidamente un andamiaje lírico bastante envolvente, y a éste le sigue otro que sigue explorando climas envolventes pero con un manejo más expansivo de disonancias, algo así como insertar una pincelada de inquietud en medio de lo angelical. En algún momento, las cosas se ponen muy vibrantes cuando, en un momento de colorida exaltación, el trío arma una encrucijada entre las influencias de GENESIS, GENTLE GIANT y los TANGERINE DREAM de fines de los 70s. El dinamismo dado al complejo esquema rítmico programado es exigido por la gentil pirotecnia que el trío desarrolla en nombre de una grandilocuencia que nunca se les va de la mano. Una vez que este pasaje llega a su fin, el grupo regresa al terreno de lo angelical, y esta vez lo hace con el delineamiento de un pasaje circunspecto sostenido sobre un suave groove jazzero (algo así como la faceta más suave de unos OSFT MACHINE). Tras un breve puente de talante extrovertido que es seguido por unos ornamentos flotantes de sintetizador, llega el piano para la hora del epílogo, el cual se caracteriza por un manierismo solemne donde los aires nostálgicos se combinan con una complacida gracilidad del espíritu. ¡Qué gran éxito ha tenido esta idea de finiquitar el repertorio de “El Cimarrón” por todo lo alto!  

Como balance final, tenemos que reconocer que nos faltan palabras para describir cuánto se ha lucido la gente de HONDURAS con la gestación, grabación y producción de este hermoso disco que es “El Cimarrón”, caracterizado por una muy refinado sentido de la sofisticación a través de las alternancias y combinaciones de lirismo, misterio, densidad y colorido que tienen lugar en cada una de las piezas contenidas en él. Este colectivo de los Sres. Kodric, Kodric y Malvino es muy creativo: resulta que el evento de presentación oficial de “El Cimarrón” tendrá lugar este 22 de agosto que viene en el café Los Patriotas, con los comentarios de los eruditos Humberto Luna Tirado (padre del diseñador gráfico Martín Luna), Norberto Cambiasso y Marcelo Iconomidis, y tras ello, los HONDURAS no tocarán piezas de este disco... ¡sino unas nuevas composiciones creadas para la ocasión! Creemos no exagerar cuando designamos a este trabajo como uno de los más exquisitos que se han forjado en la vanguardia argentina de los últimos 10 años, y aún si exageramos, el hecho es que es un disco muy recomendable. 


Muestras de “El Cimarrón”.-
El Cimarrón: https://viajeroinmovilrecords.bandcamp.com/track/el-cimarr-n

Saturday, August 17, 2019

10 himnos a la Patagonia de parte de ALDO PINELLI



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Tenemos en nuestras manos el nuevo disco del músico y compositor argentino ALDO PINELLI, el cual se titula “Patagonia” y fue publicado el pasado 6 de junio por el sello Viajero Inmóvil: el disco aparece firmado por CLAN ALDO PINELLI. A lo largo del repertorio de este disco que hoy reseñamos, PINELLI se multiplica haciéndose cargo de las guitarras, el bajo, la percusión y algunos teclados, siendo sus compañeros ocasionales de viaje Roberto Sambrizzi (batería), Elizabeth Minervini (piano y teclados), Paula Dolcera (flauta), Sebastián Calise (violín) y Silvia Pratolongo (percusión). Tal como indica el título del disco, se trata de un catálogo de postales musicales inspiradas en varios sitios de la Patagonia Argentina, siendo así que las melodías y arreglos que se crearon para cada una de las diez piezas de este álbum pretenden plasmar diversos paisajes y atmósferas, usando paletas y pinceles de sonido. En palabras del propio PINELLI: “Mi inspiración para este álbum fue el Sur de Argentina. Los paisajes, el clima frío, la siempre móvil Madre Naturaleza, mi preocupación por el declive de los glaciares, el aire puro, el agua limpia de los ríos y lagos... Yo tomé varias fotos para la inspiración de tal modo que yo procurase componer la música como si fuese para una película”. PINELLI añade que en sus aportes al teclado, usó sonidos nuevos para él. También se habla de un Clan a la hora de firmar el disco, lo cual indica la intención de Pinelli de integrar a sus acompañantes (de nacionalidades argentina e italiana) dentro de este proyecto hasta el punto de que sean, en efecto, algo más acompañantes: compañeros de viaje que también aportan matices a lo que se evoca con los antes mencionados pinceles de sonido. Bueno, veamos ahora los detalles del repertorio de “Patagonia”, ¿vale?


Durando poco menos de 2 ¾ minutos, ‘Il Vento A El Chaltén’ exhibe un convincente despliegue de exquisita energía sinfónica que nos remite tanto a los GENESIS de la fase 70-1 como al estándar de ANTHONY PHILLIPS. Los acordes espartanos de la guitarra acústica sirven de base permanente para la alternancia entre las arremetidas autoritarias del bloque de guitarra eléctrica-bajo-batería y los matrimonios entre las orquestaciones de teclado y el violín, con añadidos retazos de guitarra eléctrica. Tras este imponente inicio sigue ‘Prima Del Chiacciaio’, que es más larga y más serena en el tipo de ambientes que quiere exponer por vía de la triangulación de guitarra clásica, violín y teclados. De hecho, algunos ornamentos de tenor barroco que entran a tallar de la mano de los teclados en algunos lugares estratégicos son muy eficaces a la hora de mantener el vigor expresivo de esta pieza que dura poco más de 5 ¼ minutos. Con la dupla de ‘Cascate’ y ‘Quilla Quina’, disponemos de un disfrute de una solvente gama de signos musicales. ‘Cascate’ comienza con efluvios circulares de bajo a los que pronto se le unen la guitarra y la batería en lo que parece ser una exhibición de Crimsonismo jazzeado, pero en realidad se trata de un factor sonoro a ser alternado con otro de carácter pastoril cuyo talante envolvente y cordial es muy cercano al de la pieza precedente. Por su parte, ‘Quilla Quina’ usa lo pastoril con un tono más grave, llegando a hacerse ceremonioso mientras la guitarra acústica se va explayando en el desarrollo del cuerpo central. Los concisos arreglos percusivos sirven tanto para realzar el tenor folklórico de la pieza como para expandir su señoría esencial. Cuando llega el turno de ‘Paesaggi Di Bariloche’, Pinelli pone a las guitarra eléctrica y acústica como coprotagonistas de la base armónica mientras los teclados y la flauta llenan espacios melódicos con un encuentro entre lo manierista y lo etéreo. ‘Una Settimana A San Martín De Los Andes’ se centra en un cándido lirismo compartido por la guitarra clásica y la flauta, siendo así que u breve interludio emerge para avivar levemente las cosas sobre la base de un compás marcial de tambor. Resuena aquí una excelente muestra de hibridización entre MIKE OLDFIELD y STEVE HACKETT.

‘La Foresta Di Arrayanes’ sigue adelante por el sendero trazado por las dos piezas precedentes en sus secciones bucólicas, pero también incluye un breve pasaje rockero centrado en cristalinos juegos de disonancias que suenan un tanto Crimsonianos. Es una pena que estos interludios no duren un poco más, lo cual podría haber generado un recurso más potente de tensión interna dentro del esquema compositivo de la pieza, pero así lo quiso Pinelli y también queda bien. ‘Neve Sul Molo’ es la pieza más inserta en el estándar del prog sinfónico, lo cual se debe en buena medida al importante rol que asume el piano para la acentuación de las bases de guitarra acústicas y el que asume el sintetizador para plasmar plácidas orquestaciones. Una pequeña fanfarria que bien pudo haberse trabajado como un relevante viraje melódico se queda en un ornamento efímero antes del momento final. ‘Trevelin’, con sus menos de 2 ½ minutos de duración es la pieza más breve del repertorio de “Patagonia”, y es sucedida por la más larga, ‘I Sette Laghi’, que dura casi 10 ½ minutos: con esta dupla termina el disco. ‘Trevelin’ tiene un porte juguetón y sáltarín bien focalizado en las ágiles interacciones entre los ágiles rasgueos de las guitarras acústicas y los gráciles aportes percusivos. ‘I Sette Laghi’, pieza obviamente diseñada para dar al repertorio un epílogo a lo grande, nos lleva por diversos motivos que van desde lo parco de una solitaria guitarra acústica hasta lo cálido de unos vítreos armazones de guitarra, teclados y flauta, desde una distante y casi sombría introspección hasta una calidez emocional apacible. En varios momentos de la segunda mitad hay intervenciones de los teclados que añaden matices estilizados propios del prog sinfónico, siendo así que en algún momento la cosa se pone rockera al estilo de unos CAMEL pre-77. La prestancia ahora adquirida se desarrolla hasta el momento final, que es cuando se arma un epílogo tan luminoso como ceremonioso... pero aún queda una coda de guitarra clásica que redondea la faena hermosamente. En conclusión, “Patagonia” es un disco bellísimo donde el ideal de la música progresiva pastoril en comunión con la sinfónica es dignificado con solvente talento creativo. Este trabajo de CLAN ALDO PINELLI es altamente recomendable.


Muestras de “Patagonia”.-

Wednesday, August 14, 2019

El nuevo ritual de fertilidad progresiva de FARMHOUSE ODYSSEY



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos complace grandemente presentar el nuevo trabajo fonográfico del quinteto retro-progresivo estadounidense FARMHOUSE ODYSSEY, un ensamble californiano que nos tomó por sorpresa con dos discos bien madurados en los sucesivos años 2015 y 2016, el homónimo y “Rise Of The Waterfowl”“Fertile Ground” es el título de nuevo disco, publicado en el último día del pasado mes de mayo, un hermoso muestrario de musicalidades y atmósferas bien encauzado dentro del esquema de trabajo retro-progresivo. El colectivo conformado por Alex Espe [voz, pianos acústico y eléctrico Fender Rhodes, sintetizador Moog, órgano, mellotrón], Aaron Laughlin [voz, guitarras eléctrica y acústica, mandolina y mellotrón], Alex Pepe [guitarras eléctrica y acústica], Ian Taylor [bajo y sintetizador bajo] y Thatcher Norton [batería] se luce nuevamente con su dinamismo profundo y ágil de recreación de estándares históricos del rock prog-sinfónico, aunque advertimos aquí la presencia de factores jazzeros y fusionescos en algunas partes estratégicas del repertorio; así, el esquema sonoro de FARMHOUSE ODYSSEY se beneficia de este aumento exhaustivo y expansivo de su paleta sonora, quedando su enfoque musical más robustecido. El conjunto del material compuesto para este álbum, producido de forma independiente por el grupo y de autoría íntegramente colectiva, apenas supera los 39 minutos de duración, pero es más que suficiente este tiempo para podernos hacer una buena idea del nivel de renovación que envuelve al ya de por sí bien definido norte estético del quinteto. Son cinco piezas conectadas entre sí en un contoinuum. Bueno, veamos ahora los detalles de “Fertile Ground”, ¿vale?



Los primeros 4 ½ minutos de “Fertile Ground” están ocupados por ‘The Call’, mientras que el segundo tema del disco, ‘Out Of The Fog’, se extiende hasta un espacio de poco más de 12 ½ minutos, resultando ser el ítem más extenso del disco y su predecesor, el más corto. ‘The Call’ comienza en clave bucólica con un enfoque muy fiel a los paradigmas de YES, GENESIS y GENTLE GIANT, planteando una muy equilibrada encrucijada entre el colorido ágil de los primeros, la delicadeza melódica de los segundos y la envolvente complejidad de los terceros. Aunque este último factor es el menos predominante, se hace notar muy bien en ciertos pasajes estratégicos donde el grupo saca a colación un controlado punche rockero. Es una pena que esos pasajes no sean más numerosos y extensos, pero sería mezquino negar que esta canción inaugural porta una belleza cautivadora. En cuanto a ‘Out Of The Fog’, la estrategia compositiva es obviamente más ambiciosa y más ampulosa, lo cual ya se anuncia desde los manieristas efluvios de piano que instantáneamente son potenciados por la dupla de guitarras. Ahora el aspecto sinfónico apunta hacia un híbrido de CATHEDRAL y RENAISSANCE, incorporándose también varios recursos jazzeros tanto en el swing armado por la dupla rítmica como en algunas secciones grupales particularmente vibrantes que hallaremos a lo largo del camino. Tras una primera sección cantada lenta y serena, entran otras a tallar con un fulgor extrovertido, y así, entre estos dos tipos de atmósfera se van alternando mientras los intermedios instrumentales despliegan una encantadora versatilidad. Poco antes de llegar a la frontera del sexto minuto, el grupo elabora una sorprendente miniatura de free-jazz que no tarda en ser interrumpida por un puente de sintetizador, el mismo que se encarga de enfilar el nuevo jam del momento. El último cuarto se arma bajo el predominio de los teclados mientras articula diversos motivos que oscilan entre lo reflexivo y lo intenso. ¡Todo un cénit del disco! 


  

‘Betwixt And Between‘ sigue a continuación para cumplir con la difícil función de suceder a ‘Out Of The Fog’ y no perderse bajo su sombra. Afortunadamente, su manera de ahondar en la estrategia de ilación de diversos motivos y su solvencia en el manejo de los complejos armazones rítmicos y esquemas melódicos resultan ser bazas importantes para asentar su lugar propio dentro del disco. De paso, el grupo demuestra que puede seguir afinando con gloriosa inspiración su ingenio para elaborar bloques sonoros de raigambre sinfónica y enriquecerlos con elementos jazz-rockeros. A fin de cuentas, debido a su manera de mantener un espíritu grácil y extrovertido con una bien focalizada coherencia a través de sus constantes variaciones, termina erigiéndose en un nuevo punto culminante del disco. La dupla de ‘Ancient Yet Eternal’ y ‘Verve’ se encarga de cerrar el repertorio, durando aquél poco más de 6 ¾ minutos y éste, poco menos de 6 ½ minutos. ‘Ancient Yet Eternal’ recoge algo del vitalismo expresionista de las dos canciones precedentes pero su talante tiene una mayor tendencia hacia lo reflexivo y lo contemplativo, algo que se nota especialmente en aquellos parajes donde el piano ocupa un rol protagónico. Una mención especial va para los flotantes retazos de guitarra que emergen en un pasaje cercano al final, una manera ingeniosa de remodelar un estándar Genesiano dentro de un encuadre melódico de corte Yessiano. En fin, ‘Verve’ emerge de los ruidos de lluvia con los que concluyó la pieza anterior para instaurar un clima expresivo alegre. Tras un breve prólogo signado por ceremoniosas capas de sintetizador, se instala la canción con la estructura menos sofisticada del álbum, reposando su encanto progresivo en la exploración refinada de su gancho melódico. Aquí ya se notan algunos acercamientos a los modelos de THE FLOWER KINGS y SPOCK’S BEARD (nos referimos a los primeros álbumes de los grupos mencionados). En el minuto final, el ensamble aumenta un poco el cariz filudo para asegurarse de que la conclusión sea climática y cautivadora. En fin, la gente de FARMHOUSE ODYSSEY ha dado una nueva vuelta de tuerca a su ágil visión retro-progresiva con este bellísimo disco titulado “Fertile Ground”, el cual, como dijimos antes, ostenta más musculatura de entre todos los discos que el grupo ha publicado hasta la fecha. Muy recomendable para todo fan del rock progresivo, y para el sector ávidamente amante de la vertiente sinfónica, un ítem prácticamente obligatorio para entender lo que se hace en estos días dentro de ella.

Sunday, August 11, 2019

RED KITE, una excelente congregación prog-psicodélica noruega



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos el enorme agrado de presentar al grupo noruego de música prog-psiodélica RED KITE, so pretexto de la reciente publicación de su primer disco, el cual tiene como título el mismo nombre del grupo. RED KITE surge unos pocos años atrás de las iniciativas confluyentes de integrantes de SHINING, ELEPHANT9, BUSHMAN’S REVENGE y GRAND GENERAL: para decirlo más específicamente, sus integrantes son Bernt Moen [teclados], Even Helte Hermansen [guitarras], Trond Frønes [bajo] y Torstein Lofthus [batería]. La intención principal de esta asociación diversificada fue la de gestar una propuesta de psicodelia progresiva con suficientes alcances eclécticos como para adoptar fluida y versátilmente elementos del jazz-rock, el stoner, el rock pesado clásico, el krautrock guitarra-céntrico y el post-rock. Los cuatro integrantes lograron hacer de RED KITE algo más que una asociación musical: fue también un lugar de liberación y de reaprendizaje de viejos intereses musicales que iban más allá de los horizontes e idearios estéticos de las bandas de donde procedían. Permítasenos adelantar que este proceso de aprendizaje ha plasmado resultados sobresalientes. El 28 de junio último es la fecha en que salió publicado “Red Kite”, tras haber sido grabado en diciembre del 2016 en el Studio Paradiso de Oslo; en ese mismo estudio tuvo lugar el proceso de mezcla, para que la ulterior masterizaciónen el estudio Tinnitus Mastering, también ubicado en Oslo. El sello británico RareNoiseRecords se encargó de publicar este ítem en CD así como en vinilo. Bueno, veamos ya los detalles de este disco que nos ha gustado mucho. 


Durando casi 11 ¾ minutos, ‘Ptah, The El Daoud’ abre el disco con esplendorosa magnificencia. Su inicio tentativo y aleatorio exhibe contundentes golpes de batería y excelsas florituras jazz-rockeras de guitarra muy a lo HILLAGE y HENDRIX, mientras que el piano eléctrico y el bajo tratan de encontrar su camino de ingreso hacia el cuerpo central que no demorará mucho en instalarse e instaurarse. Dicho y hecho: poco antes de cruzar la frontera del segundo minuto, el ensamble se organiza en torno a un groove de blues-rock psicodélico donde la guitarra ya asume un rol más guerrero, lo cual permite un acercamiento claro al stoner con la ayuda de la dupla rítmica. De hecho, hay pasajes en los que el bajo, sacando provecho a su empleo del fuzz, se dedica a establecer breves diálogos con la guitarra. Mientras tanto, de vez en cuando, el piano eléctrico sale al primer plano para aportar oportunos toques jazzeros a fin de que la musculatura reinante preserve una convincente aureola distinguida; de hecho, a mitad de camino gesta un solo que parece sacado de los primeros álbumes de WEATHER REPORT bajo la supervisión de los MATCHING MOLE y a través de los filtros coetáneos de KROKOFANT y ELEPHANT9. Una vez que llega el fin del tema con un talante tranquilo, nos queda la impresión de que es una idea genial de parte del grupo que ostente con tanto punche el manejo integral de los diversos tributos individuales dentro del tesoro sonoro colectivo. Con el simpático título de ‘13 Enemas For Good Luck’ emerge el segundo tema del álbum, el cual se basa en un jam un poco más relajado que el que constituyó el cuerpo central de la primera pieza. Dentro de este carácter más contenido del groove, el cual se beneficia del uso de métricas inusuales, se da la oportunidad de explorar dimensiones más oscuras del predominio psicodélico vigente en el ideario de RED KITE. Tenemos aquí algo reminiscente de los PINK FLOYD de fines de los 60s, así como a los GURU GURU del tercer álbum y a los ASH RA TEMPEL en su faceta más filuda. De hecho, los fraseos de la guitarra se van tornando más incandescentes mientras se va avanzando a lo largo de la segunda mitad de la pieza, buscando generar un clímax nervioso antes de retomar el groove inicial para la coda. Si el primer tema del álbum abrió la puerta a una fábrica de energía progresiva, ‘13 Enemas For Good Luck’ se encarga de activar la maquinaria de dicha fábrica con una estrategia sofisticada. Tenemos aquí un cénit decisivo del álbum.

‘Flew A Little Bullfinch Through The Window’ (otro simpático título al estilo Zappiano como en el tema precedente) se apoya en un swing jazz-rockero que bien podría haberse derivado de un jam de la época del FRANK ZAPPA de “Hot Rats” pero con un enfoque Hendrixiano. El motif es sencillo y el truco del gancho de esta pieza en particular reside en que su actitud repetitiva abra campo a variantes en los matices aportados por los fraseos de la guitarra y las florituras moderadas del piano eléctrico. Siendo el segundo tema más largo del disco con sus poco más de 10 ¼ minutos de duración, ‘Focus On Insanity’ (el más largo es el primero) instaura el posicionamiento sónico más intenso del disco. Aunque la esencia musical está emparentada con el esquema de trabajo proyectado para ‘Flew A Little Bullfinch Through The Window’, esta vez el grupo se enfila hacia un despliegue de garra lisérgica donde el jazz-rock y el prog psicodélico se hermanan hasta fundirse en una sola hoguera. Es como un matrimonio inusitado entre la MAHAVISHNU ORCHESTRA (la última fase con su alineación original) y BLACK SABBATH (sus dos primeros álbumes) con el rol intermediario de unos URIEL y, una vez más, el filtro del prog psicodélico típico de la escena progresiva escandinava de nuestros días. Otro cénit definitorio del disco. Todo culmina con ‘You Don’t Know, You Don’t Know’ (¿no será el título una alusión sarcástica a uno de los temas del primer disco de la MAHAVISHNU ORCHESTRA?... Solo especulamos), una pieza diseñada para explorar la faceta más introspectiva del grupo. Con el empleo de un swing ostensiblemente lento y muy constreñido, el cuarteto abre espacios de directo coqueteo con el post-rock mientras conserva lúcidamente su permanente  estrategia de entrelazamiento entre la psicodelia y el jazz-rock. De hecho, es el piano eléctrico quien se hace cargo de explayarse en los momentos más virtuosos dentro de la logística grupal en curso. Poco antes del final, se arma un crescendo ensoñador y fosforescente al estilo de MONO, dejando que los últimos tres cuartos de minuto retomen el ambiente inicial. 

Todo esto fue lo que se nos dio en “Red Kite” de RED KITE. Anotemos los nombres de esta banda y de este disco en nuestras agendas melómanas porque la verdad que valen mucho sus inclusiones a la hora de disponernos a disfrutar de parte de lo mejor de la producción progresiva del presente año 2019. Tenemos aquí una muestra excelsa de ingenio musical dentro de las coordenadas de la experimentación psicodélica ecléctica dentro del persistente ideal del rock progresivo. Recomendado al 200%. 


Muestras de “Red Kite”.-
            

Thursday, August 08, 2019

THE MUTE GODS y la fe en el rock como arte elevado



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy presentamos aquí el nuevo disco del trío austro-británico THE MUTE GODS, el tercero de su discografía, el cual se titula “Atheists And Believers” y fue publicado el 22 de marzo pasado por el sello InsideOut Music en colaboración con Sony Music, tanto en CD como en vinilo. Este colectivo está conformado por unas luminarias con nombre propio en diversas áreas del rock y el pop: Nick Beggs [bajos, Chapman Stick, guitarra, teclados, percusión, voz], Roger King [teclados, guitarra, coros] y Marco Minnemann [batería, xilófono, efectos, guitarra]. Esporádicamente, el trío contó con las colaboraciones especiales de Alex Lifeson [guitarras eléctrica y acústica de 12 cuerdas, mandolina], Craig Blundell [batería], Rob Townsend [saxofón soprano, flauta, clarinete bajo] y Lula Beggs [coros]. Para ser más específicos, Beggs lidera este proyecto no solo por razones estrictamente musicales sino también como un vehículo para exponer sus posiciones existencialistas y humanistas en torno al ateísmo que él profesa combativamente, alzando su voz contra la religión institucionalizada, el caos político mundial y las mil y una incertidumbres inherentes a la condición humana.* Beggs, quien por varios años de su juventud era un ferviente cristiano, descubrió en sí mismo que el motor de su fe radicaba en el miedo, el prejuicio y la sumisión a un esquema vivencial que cada día él sentía más tenue e improbable, por lo que no solo se volvió ateo sino que hizo de su nueva posición existencial una de sus principales fuentes de inspiración. De hecho, él siente que hay mucho odio implícito en el subsuelo de los mensajes de amor y sumisión de las religiones, en general. El proselitismo ateo y antirreligioso está presente en varias canciones de los dos discos precedentes de THE MUTE GODS, “Do Nothing Till You Hear From Me” (2016) y “Tardigrades Will Inherit The Earth” (2017), y el nuevo disco “Atheists And Believers” no es la excepción en lo relativo al manejo de esta temática.


Durando poco menos de 4 ¼ minutos, la canción homónima abre el repertorio del álbum con un swing llamativo y un ágil colorido de tenor pop-rockero, el cual no se limita a explotar su gancho esencial sino que también se proyecta hacia ciertas densidades sonoras propias del ideario de los inolvidables PORCUPINE TREE (etapa 97-99). Una mención especial va para el fabuloso solo de sintetizador que emerge durante el intermedio instrumental, una maravilla de estilización y tono melódico que ya hubiese venido muy bien en cualquier canción de YES o GENESIS en sus mejores épocas. Luego sigue ‘One Day’, canción diseñada para trasladar esa misma atmósfera extrovertida y asertiva de la canción inicial hacia un groove más contenido, lo cual hace que esa aureola de asertividad pueda acoger un matiz añadido de enojo. Eso necesita Beggs para hacer valer su concepción de que la vida es tan solo una reacción química. Lifeson se hace cargo de la mandolina, la guitarra acústica de 12 cuerdas y los soundscapes de guitarra eléctrica. Con la dupla de ‘Knucklehed’ y ‘Envy The Dead’, el trío da rienda suelta a nuevas estrategias sonoras dentro del esquema de trabajo general concebido para el disco. La primera de estas canciones se centra en un encrucijada de jazz-rock y space-rock con base de pop electrónico, dándole vueltas a este esquema sonoro por más de 6 ¾ minutos sin permitir que el entramado sonoro pierda un pizca de gancho a lo largo de todo su trayecto. ‘Envy The Dead’, por su parte, se orienta hacia un híbrido de LED ZEPPELIN, KARMACANIC y ULTRAVOX dentro de su muy contenido groove. Los guitarreos son más fieros que en cualquiera de los dos primeros temas del disco, mientras que el swing permite a la canción en sí misma asumir un talante notoriamente ceremonioso, algo muy idóneo para que Beggs le dé a la letra materialista que escribió para la ocasión el énfasis commbativo que se exigía para la ocasión. ‘Sonic Boom’ es un instrumental situado entre las coordenadas del nu-jazz, el heavy prog y el space-rock al estilo de unos OZRIC TENTACLES... incluyendo algún pasaje de reggae a mitad de camino. El armazón rítmico que se inicia computarizadamente (con sonidos percusivos y loops sintetizados) se enriquece enormemente con la musculatura precisa de Blundell (no Minnemann), mientras King se luce a placer con las capas y sobrios desarrollos melódicos que brotan de su arsenal de teclados; respecto a esto último, una mención especial debe ir para un solo de piano en clave jazzera que realiza en algún  momento del último tercio de la pieza. Los guitarreos (también cortesía del propio King) aportan una cuota oportuna de fiereza. Con todo esto, la pieza concreta una aureola de fastuosidad que nunca llega a hacerse pomposa. Un momento cumbre del disco, sin duda.  

Cuando llega el turno de la balada acústica ‘Old Men’, la dupla de Beggs y King se concentra en elaborar una atmósfera pastoril donde la serenidad bucólica propia del motif se enriquece con las sobrias florituras de flauta y saxo soprano son provistas por un soberbio Mel Collins. Una canción así no hubiese sobrado en algún disco de ANTHONY PHILLIPS o de STEVE HACKETT, e incluso su cándida belleza podía dar para más de los 3 ¾ minutos que se diseñaron para su estructura musical, pero eso es lo que hay y también viene bien. ‘The House Where Love Once Lived’ cumple con la función de explayarse en la dimensión introspectiva del álbum, esta vez con un ensamblaje grupal completo: tenemos ahora una balada jazz-rockera atravesada por sutiles matices de sinfonismo al estilo neo (un poco coincidente con lo que hacen bandas como FROST o los MARILLION post-2002, por ejemplo). La letra se centra en un arrebato confesional sobre las cosas sórdidas y tristes que laten tras la desintegración familiar (“Time moves on, a family grown and gone. / Empty chairs, no foot fall on the stairs. / Happier times. / There were laughs and nursery rhymes, / Tenderness. / Then came the time to confess.”). Dato interesante: el solo de guitarra es ejecutado por Minnemann. ‘Iridium Heart’ se sitúa cerca de la atmósfera central y el swing predominantes de la canción que abrió el álbum, pero con una ambientación un poco más aligerada en su esquema melódico y un empleo más sofisticado del armazón rítmico. Psicodelia electrónica y agudeza pop-rockera se combinan ágilmente dentro de una canción que se ubica en un terreno intermedio entre los estándares de MUSE y de los STICK MEN. Nos vamos acercando al final del disco cuando llega el turno de su canción más extensa: se trata de ‘Twisted World Godless Universe’ y dura 8 ½ minutos. Bajo este título tan desafiante brota, late y vibra una canción que manifiesta combativamente la necesidad del ateísmo como impulso para la definitiva liberación de la mente y del espíritu, y con ella, una recta comprensión de la guía moral de la vida humana. En cuanto a lo estrictamente musical, su enfoque sonoro recoge una síntesis de las espiritualidades de las cuatro primeras canciones del álbum con un primordial énfasis en lo grácil y lo luminoso, y también se hace sentir el efecto señorial de las orquestaciones de teclados en varios pasajes estratégicos. La inteligencia robusta de Minnemann hace que algunas partes del swing se intensifiquen con redobles sofisticados que acentúan el groove central con contundente eficacia. Los últimos 6 minutos del álbum están ocupados por ‘I Think Of You’, un instrumental intimista y etéreo marcado por las sobrias escalas de piano sobre un transfondo de flotantes capas de sintetizador. Townsend aporta interesantes retazos de clarinete bajo en algunos pasajes. Un paseo final por las estepas del new-age tras el derroche de plasticidad y colorido que tuvo lugar en ‘Twisted World Godless Universe’, una atmosférica evocación de la madre de Beggs: él siempre llevará encima la cruz de haberla perdido a los 17 años de edad y dichas llagas se trasladan a exploraciones introspectivas en el arte del sonido. 

“Atheists And Believers” nos ha brindado un deleite melómano de primera categoría dentro de unas dinámicas y versátiles variantes dentro del polimórfico mundo del art-rock. Más allá del talante proselitista y la posición ideológico-moralista de las letras de las piezas cantadas, las cuales pueden ir o no acorde con las propias posiciones del oyente, el hecho es que este colectivo de THE MUTE GODS nos ha brindado un disco estupendo y ameno, encarnando una dosis suficiente de variedad en sus matices y esquemas sonoros como para resultar muy atractivo para el coleccionista afanoso de música progresiva y similares.


Muestras de “Atheists And Believers”.-


* Para más detalles, veamos esta entrevista del año 2017 en la página web de Progressive Music Review [https://progressivemusicreview.wordpress.com/2017/03/09/new-nick-beggs-interview-march-2017/] y así como esta otra más reciente, publicada en el presente año 2019 en la página web de Eon Music [https://www.eonmusic.co.uk/nick-beggs-the-mute-gods-eonmusic-interview-march-2019.html].


Wednesday, August 07, 2019

LA MÚSICA DE ERICH ZANN: gozoso tormento de suplicios avant-progresivos




HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos la muy interesante ocasión de exponer nuestras impresiones sobre un disco del ensamble mexicano LA MÚSICA DE ERICH ZANN que ha sido publicado hace poco tiempo. Se trata de 
En Tormento, el segundo trabajo de este proyecto liderado por el fagostista y compositor mexicano Juan Carlos Ruiz (cuyo currículum incluye a grandes nombres de la vanguardia rockera de su país desde los 80s en adelante como NAZCA, CULTO SIN NOMBRE y ARTERIA); el primer disco de LA MÚSICA DE ERICH ZANN es homónima y data del año 1997. Para En Tormento, disco publicado en noviembre del pasado año 2018 por el sello Kathmandu Records, Ruiz contó con los valiosos aportes de Adolfo Zaragoza Cerecero [guitarras], Carlos Alvarado [sampleos] y Alex Eisenring [sinteticadores y sampleos orquestales]: sí, colegas musicales de bandas tan legendarias como CHAC MOOL, DECIBEL y los ya mencionados ARTERIA. Dado que el nombre de este proyecto procede del título de uno de los relatos más celebrados de H. P. LOVECRAFT, y teniendo en cuenta los antecedentes del maestro Ruiz, no nos debe extrañar que su propuesta musical sea combativamente siniestra y opresivamente oscura dentro de un encuadre progresivo inspirado fundamentalmente en el RIO francófono, aunque también hay fuertes factores electrónicos que nos remiten a la faceta más solipsista del kraut electrónico y la musique concrete: la logística instrumental se presta muy bien a ello. Lo que tenemos aquí es algo muy cercano a las atmósferas agobiantes y catárticas que formaban parte del enfoque de CULTO SIN NOMBRE, pero con una estrategia sonora más sofisticada. 
Tal como declara el poeta y erudito mexicano Mauricio López Valdés en el bloque informativo interior del disco que ahora reseñamos, la idea guía de “En Tormento” es la de “adentrarse en los abismos internos desde la solitud, desde la ansiedad y desde la conciencia de la muerte”, siendo así que “lo mórbido y lo fúnebre que nos habitan rompen el silencio para encarnar en el sonido, en la música, la más fina y elevada manifestación del sonido y de nuestro andar en la vida hacia la muerte.” Este disco fue grabado y masterizado en los Estudios Kathmandu por Alex Eisenring, y su intrigante portada recoge una ilustración anónima del siglo XV titulada Aurora consurgens. Bueno, ya es hora de entrar en los detalles de este nuevo catálogo de gozosos suplicios avant-progresivos que nos brinda el colectivo de LA MÚSICA DE ERICH ZANN, un catálogo que, adelantamos, nos parece excelente.



‘El Sepulturero’ abre el repertorio con un estimulante y, a la vez perturbador, paisaje de cadencias rutinarias que se sustentan sobre las bases electrónicas diseñadas para la ocasión. Las florituras del fagot y la sucesiva adición sutil de matices mientras el cuerpo central se va enredando lúgubremente en torno a su propio núcleo elaboran un paisaje sonoro que se sitúa en medio de lo tétrico y lo mecanicista. Algún interludio añade un factor variable en torno a lo que, a fin de cuentas, seguirá siendo una meticulosa acentuación del cuerpo central.Al final, una danza tétrica pone el punto final a lo que es la macabra celebración del tránsito hacia aquel lugar más allá del silencio, siendo así que el mismo silencio se acaba imponiendo por vía de una minimalista capa de sintetizador. Luego sigue ‘Suplicio’, pieza que le da un giro más dinámico a este imperio de la oscuridad sónicamente articulada, combinando la neurosis festiva de lo dadaísta con parajes oníricamente inquietantes al estilo surrealista. La musicalidad es, a todas luces, más sofisticada que la exhibida en la pieza de entrada, logrando así crear una atmósfera palaciega donde la monarca disonancia luce sus más esplendorosas galas. Tan apabullante como señorial, el ensamble de músicos se regocija en las densas interacciones que van compartiendo a lo largo del camino: esta cruza entre los paradigmas de los ART ZOYD post-1981 y los DECIBEL del segundo álbum funciona a las mil maravillas. Con la dupla de ‘Lo Que No Muere’ y ‘Ceremonial Negro’, Ruiz y sus compañeros de viaje se siguen explayando en sus idearios de construcción de paisajes sonoros contundentemente opresivos. El primero de estos temas es el primero frontalmente mortuorio del disco, siendo así que las cansinas cadencias del piano y los arrebatados lamentos de la guitarra (entre PRESENT y KING CRIMSON) conforman las dos columnas en medio de las cuales el ensamble dirige una procesión de almas en pena. Es como si el suplicio anunciado en la pieza precedente hubiese dejado de ser un mal augurio para convertirse en lo que tenía que ser, un proceso real y fehaciente. En los últimos minutos, el fragor tenebrista se apacigua un poco con la mira puesta en un perspectivismo que sosegadamente acepta el triunfo de la nocturnidad. Por su parte, ‘Ceremonial Negro’ recoge las semillas de las dos piezas precedentes, combinando el señorío perturbador de ‘Suplicio’ con la neurosis pulsátil de ‘Lo Que No Muere’. El epílogo es un clamor tanático donde una coral de neblinas del Limbo aúnan sus voces metafísicas en una apoteosis cavernícola.


El quinto ítem del disco es el que justamente le da título y su función principal es la de explorar más a fondo las facetas y atmósferas más majestuosas que ya se dejaron entrever en varios pasajes de las piezas precedentes. Lo oscurantista saca buen provecho de su inacabable ingenio dionisíaco para crear una nueva vestimenta luminosa con precisión ingenieril. Las orquestaciones cibernéticas dan foco y cobijo al fagot mientras éste lidera el desarrollo temático con su insospechadamente firme pulso. Es todo un cénit del repertorio, así como lo fueron los dos primeros temas. Cuando llega el turno de ‘Forzado’, el ensamble se dedica a reconstruir y remodelar parte de las atmósferas y cadencias que ya hemos apreciado en los temas #1 y #3 mientras recibe buena parte de los ecos del esquema de trabajo aristocrático planteado inmediatamente antes para ‘En Tormento’. Los aportes de la guitarra – una vez más, a lo PRESENT – sirven para proveer algo de eficaz musculatura al nervio inquietante que atraviesa a cada partícula del armazón sonoro de esta pieza. En algún momento se da una variante temática desde la cual se genera una sensación de expectativa, especialmente en esos pasajes en los que la densidad instrumental baja un poco, pero, en los segundos finales, esa misma densidad regresa a su nivel inicial para dejarnos con un cierre efectistamente abrupto. Con el cauto – aunque lo más probable es que sea irónico – título de ‘Un Poco De Angustia’, la penúltima pieza del álbum exhibe un nuevo ejercicio de fastuosidad tenebrista con unos aires ágiles que transita entre lo otoñal y lo invernal sobre un trasfondo de macabro misterio. No tratándose de un tema demasiado extenso, llena muchos espacios dentro de su ingeniería sonora, al igual que pasaba antes con la pieza homónima. La interacción entre los instrumentos partícipes se lleva con una soltura bien orquestada: suena paradójico así como lo decimos... pero así lo percibimos. Todo termina con ‘Ansiedad’, tema que nada tiene que ver con el celebérrimo vals venezolano de José Enrique Sarabia (¡ja, ja, ja!). Por el contrario, aquí, tras un ceremonioso preludio de piano, se deja atrás en buena medida a los recursos de lirismo y fastuosidad que signaron a algunas piezas precedentes y se apuesta por algo más deconstructivo, y tanto es así que su epílogo se arma con un juego de efectos electrónicos bastante aleatorios. Da la impresión de que una maquinaria musical se está desarmando tras haber gestado su propia pieza funeraria. Un cierre muy oportuno para este disco.   
   

Toda esta fue nuestra experiencia con este gozoso tormento avant-progresivo que nos brindó la gente de LA MÚSICA DE ERICH ZANN. En Tormento” agrupa un sólido y creativo catálogo de ideas y ejercicios que dignifican inmensamente al inmortal sueño del rock-in-opposition, ese sueño de remodelar el ideal de la música progresiva para ponerlo al servicio de la observación y la exploración de las dimensiones más oscuras del mundo y del alma humana en base a la combinación de estándares de la cámara modernista y la espiritualidad posmoderna. Música lúgubre y tensa que exuda un retorcido y estimulante vitalismo; música recomendada al 500% a todo fan serio de los recovecos más osados del polivalente ideal de la música progresiva.


Muestras de En Tormento”.-
En Tormento:  https://soundcloud.com/user-733221532-706029397/en-tormento2-2018