Sunday, October 30, 2022

El equinoccio electrónico de los estadounidenses ZAZAZ

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy presentamos al trío instrumental estadounidense ZAZAZ, el cual está conformado por los dos sintetistas Colin Roper y Michiko Swiggs, y el baterista Justin Schwartz. El aporte de este ensamble de música electrónica para el presente año 2022 es el álbum titulado “Equinox”, el cual fue publicado de forma independiente el día 2 del pasado mes de abril, tanto en CD como en casete. Este trío fundado hace poco tiempo en Seattle, Washington, cultiva una propuesta de prog electrónico muy ligada a la tradición de la escuela de Berlín, al estilo de los TANGERINE DREAM y el KLAUS SCHULZE de la segunda mitad de los 70s, más otros aspectos sónicos inspirados en VANGELIS y JEAN-MICHEL JARRE y ciertos matices sinfónicos muy ocasionales. La estrategia estética del trío se centra mayormente en crear atmósferas y núcleos temáticos amables a través del potencial evocativo que tienen las capas, secuencias y armonizaciones cibernéticas gestadas por los dos arsenales de sintetizadores que manejan Roper y Swiggs. Para más detalles, repasemos el repertorio contenido en “Equinox”.

Abre el repertorio ‘Solstice’, una pieza bastante ágil que comienza con un breve prólogo sigiloso, pero que al poco rato pone sobre el tapete un groove extrovertido donde las orquestaciones y centros temáticos se centran en un híbrido entre los TANGERINE DREAM de la etapa 80-84 y JEAN-MICHEL JARRE. Un poco más adelante, dicho núcleo temático vira hacia un aura ceremoniosa mientras la batería le da un toque más sofisticado a la siempre reinante vitalidad de la pieza. Acto seguido emerge ‘Spectrum’, que con su duración de poco más de 8 minutos es el tema más extenso del disco. De paso, también se impone como un cénit decisivo del mismo. La pieza está diseñada para crear una perfecta combinación de space-rock con frenéticas vibraciones y prog sinfónico de notorias ambiciones melódicas. De hecho, su esquema de trabajo se condice bastante con las ocasionales aventuras futuristas de THE ALAN PARSONS PROJECT mientras se le añade algunos toques propios del paradigma de RICK WAKEMAN a través de un filtro aligerado que se remite más bien al VANGELIS de los documentales de los 80s. Para el último tercio, el trío se concentra en ciertos juegos de cadencias que tienen bastante de majestuoso para, finalmente, usar la coda como una retoma del motif central. ‘Time To Go’ sigue más o menos por la línea del primer tema, pero con una fastuosidad más controlada, lo cual significa que el trío se centra más en el paradigma del tecno-pop con matices de electrónica berlinesa. Cuando llega el turno de ‘Reach Out’, el grupo crea un ambiente más solemne al modo de una observación del inicio y la evolución del atardecer mientras se contempla un escenario marino. No siendo una pieza lánguida per se, su espiritualidad se mueve a través de una senda de expresividades reflexivas. ‘Steps’, el tema que sigue, parte de esta instancia reflexiva y le da un ropaje sonoro más denso mientras elabora un sencillo juego de orquestaciones sintetizadas. El uso de un swing exótico por parte de la batería en compañía de una percusión programada le da un dinamismo especial al tenor envolvente de la pieza; muy en línea con los TANGERINE DREAM de inicios de los 80s, una vez más.

Con la dupla de ‘No Man’ y ‘Treatment’, el trío se dispone a expandir muchas de las pautas concretadas en el repertorio precedente. El primero de estos temas parece enfocarse hacia lo introspectivo con su manera de cruzar los paradigmas de KLAUS SCHULZE (etapa 75-78) con el de los KRAFTWERK de la etapa 78-81 (más algunos matices de los OMD de los discos segundo y tercero, como de rebote). Alrededor de la frontera del segundo minuto y medio, la pieza adquiere y capitaliza efectivos recursos de densidad sónica. ‘Treatment’, por su parte, explora nuevamente las facetas más ágiles de la electrónica arropada por una fastuosidad progresiva, creando puentes entre el patrón de los TANGERINE DREAM de 1980 y el JEAN-MICHEL JARRE de la etapa 81-82. La base rítmica, con sus cadencias tribales, ayuda crucialmente a delinear y preservar los detalles finales del señorío perpetrado por los arsenales duales de los sintetizadores. ‘Procession’ es el tema a cargo de cerrar el disco. Su sección inicial se interna en una monótona caverna misteriosa antes de que el ensamble deje que se despliegue un cuerpo central genuinamente vivaz, el mismo que se sostiene sobre un groove animado y bastante impulsado por un fragor mecanicista. El epílogo donde solo suenan los sintetizadores exhibe una sobriedad relativamente luminosa, lo cual crea un efectivo contrapelo frente a la ambientación general de la sección introductoria. En fin, todo esto fue lo que el colectivo de ZAZAZ nos brindó con “Equinox”, un manifiesto de nuevas brisas para la estratósfera particular de la música electrónica con proyecciones progresivas. Vale la pena mantenerse atentos a lo que este grupo pueda hacer en el futuro cercano, dada la buena primera impresión que nos ha causado este disco.  



Friday, October 28, 2022

Los sortilegios prog-psicodélicos del trío canadiense EARTH ALTAR

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos ante nosotros una de las más interesantes sorpresas del rock experimental mundial en esta primera mitad del año 2022: nos referimos al homónimo disco debut del trío canadiense EARTH ALTAR, publicado el pasado 13 de mayo por el sello Records DK. Este ensamble asentado en Halifax, Nova Scotia, está conformado por John MacIsaac [batería y voz], Spencer Trout [bajo y voz] y Julian Hanson [sintetizadores, piano y voz]. Su propuesta musical está situada en una interesante cruza de psicodelia progresiva, RIO, sinfonismo y stoner, siendo este último elemento bastante peculiar dentro del entramado sonoro, pues siempre se le asocia con guitarreos oscuros y punzantes... pero este trío no tiene guitarra en su arsenal sonoro. Así las cosas, el asunto resulta bastante peculiar para el ensamble de EARTH ALTAR, el cual debe elaborar sus trazos más ásperos con un refinamiento especial acorde con sus proyecciones progresivas. Veamos ahora los detalles del repertorio contenido en “Earth Altar”.

Durando 10 minutos, ‘Lament’ entra con un prologo signado por el piano mientras, poco a poco, se va expandiendo un clima sombrío que funge como arropador del esquema temático de la pieza. Una vez instalado el primer groove principal, las cosas se desenvuelven con una agilidad solvente y atractiva, antes de que un segundo motif entre a tallar con una elevación ceremoniosa en clave sinfónica. Es en este momento que el bajo se suelta para elaborar un solo virtuoso y sugerente a través de las etéreas capas de sintetizador, un solo más propio de un tema de UNIVERS ZERO que de YES o GENESIS, pero ajustada a un preciosismo específico de cualquiera de estos dos últimos. Una forma muy distinta del fondo. Más adelante, la pieza vira hacia una dimensión expectante y misteriosa que recibe los ecos del preámbulo, lo cual le da el empuje suficiente para retomar la agilidad del primer cuerpo central en un final contundente. ‘The Grand Conjuction’ sigue a continuación para sacar nuevo lustre a las dimensiones inquietantes y vibraciones grisáceas que ya habían aflorado con efectividad en la pieza inaugural. Se nota en la labor de la batería que hay un sutil elemento de autoconstricción en lo referente a la expansión del swing dominante. Es en el climático último tercio del tema que el trío se enfoca en cristalizar el cuerpo central con el manejo de una incrementada sofisticación de tenor prog-psicodélico. La última pieza de este repertorio se titula ‘Through The Gates Of Ras Al-Hamal’ y es la más larga del mismo con su espacio de poco más de 13 ½ minutos. La primera sección exhibe una vitalidad claroscura apoyada por una razonablemente compleja ingeniería rítmica. Las cosas transitan hacia una agilidad más mesurada en una segunda instancia del desarrollo temático, y después de ello, se trasladan hacia un entramado misteriosamente lánguido que coquetea seriamente con el estándar del post-rock. En este nuevo contexto, el trío elabora una ambientación un tanto embrujadora con matices crepusculares, logrando así plasmar unas vibraciones enigmáticas. Éstas se van tornando cada vez más señoriales mientras avanza la pieza, lo cual hace que el factor progresivo refuerce mientras el persistente moto perpetuo epilogar llena espacios a paso firme. ‘Through The Gates Of Ras Al-Hamal’ es, en muchos sentidos, una continuación más suntuosa de los climas musicales que ya encontramos en el tema de apertura. 

En un espacio de 31 minutos y unos segundos, el personal de EARTH ALTAR nos ha brindado con este disco homónimo una eficaz muestra de lo que se cuece en el ámbito de la vanguardia rockera canadiense. Es una estupenda sorpresa este catálogo de tres ambiciosos sortilegios progresivos que es “Earth Altar”; vale la pena seguir la pista de esta joven banda para ver qué nos puede brindar en el futuro próximo. 


Muestra de “Earth Altar”.-


Wednesday, October 26, 2022

FRANCISCO VALDIVIA: narrativa progresiva para ángeles y risueñores

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos la muy feliz ocasión de presentar el más reciente trabajo fonográfico del compositor y multiinstrumentista español FRANCISCO VALDIVIA, nativo de Algeciras, provincia de Cádiz, parte de la hermosa Andalucía. El disco en cuestión se titula “El Ángel Y El Ruiseñor” y fue publicado de forma independiente el 11 de diciembre del pasado año 2021... Llega un poco tarde esta reseña, pero cualquier elogio vertido en ella es genuino. En el disco que ahora reseñamos, el maestro VALDIVIA se hizo cargo de las guitarras eléctricas y acústicas de 6 y 12 cuerdas, la guitarra clásica, el bajo, el sintetizador, la batería electrónica, las percusiones acústicas y electrónicas, y los instrumentos virtuales. También se hace cargo del canto principal y los coros en varias canciones del álbum, pero también colaboran en el canto de algunas canciones del disco Pepe Miñero y Elena Valdivia. Siendo un músico de formación académica, muchas de las grabaciones previas que ha realizado el maestro VALDIVIA se han centrado en exploraciones de composiciones y estándares de tiempos pasados, pero también tiene su nicho propio dentro del escenario actual del rock progresivo español, especialmente con su disco del 2019 “El Falso Amigo Dios”, el cual también es una estupenda obra musical. La senda estética plasmada en “El Ángel Y El Ruiseñor” refuerza solventemente los delineamientos prog-sinfónicos del otro disco que acabamos de mencionar. Para este disco, la portada consiste en una pintura de Pepe Miñarro, mientras que el diseño gráfico estuvo a cargo de José Mari Aguirrezabala (integrante de esa genial banda que es RIVENDEL). Bueno, vayamos ahora a los detalles del disco que ahora reseñamos.


‘El Robo De La Historia’ establece una apertura enérgica e intensiva para el repertorio, situándose grácilmente sobre un terreno de confluencias entre los GENESIS de fines de los 70s y el paradigma del así llamado neo-prog. Con el medio tiempo articulado por el esquema rítmico y el importante rol de las armonías de guitarra, los teclados gozan de ciertos espacios para elaborar orquestaciones y ornamentaciones meticulosamente refinadas. Por su parte, el vigor del canto expresa cabalmente el talante contestatario de la letra. Luego sigue el turno de ‘La Invención Del Cielo’, que es uno de los temas más notables del disco según nuestra apreciación. A través de su espacio de 6 ¾ minutos, esta canción encarna solventemente una cautivadora y envolvente combinación entre el colorido señorial de un ANTHONY PHILLIPS y las cristalinas vibraciones melódicas de YES en su faceta más contemplativa, siendo así que la espiritualidad razonablemente sosegada que signa al desarrollo temático se sustenta sobre un groove sobriamente complejo. Cuando llega el momento del solo central de guitarra, ya se nota que la canción se ha de enrumbar hacia su máxima expresión de fastuosidad. Una belleza de canción. ‘Otra Realidad’ se encamina directamente hacia terrenos pastorales dulcemente etéreos donde la luminosidad inherente al esquema melódico creado para la ocasión se impone sin traicionar a su propia delicadeza cristalina. La fluidez con la que se compenetran las guitarras clásica y eléctrica es simplemente perfecta. ‘Ruiseñor’ encarna un nuevo viaje hacia la tradición prog-sinfónica mientras recoge algunos matices pastorales de la canción precedente. Una buena mezcla de estándares de los legendarios españoles CRACK y los no menos legendarios italianos LE ORME opera en los delicados entramados de las guitarras y los teclados sobre un tempo de 5/4 a medio tiempo. ‘Hortus Conclusus’ exuda magnificencia por doquier a lo largo y ancho de sus 12 ¼ minutos de duración; es, de hecho, la pieza más extensa del disco. Todo comienza con aires bucólicos de inspiración renacentista, los cuales pronto abren campo al arribo de un bloque melódico entrañable y acogedor con añadidos aires folclóricos. Algunos guitarreos van un poco a los territorios de OLDFIELD y HACKETT, mientras que los teclados se ubican entre los paradigmas de GENESIS y de CAMEL. Algunas variantes que van surgiendo en el camino sirven para concretar el potencial de preciosista pomposidad prog-sinfónica que emana de la estructura esencial de la pieza. El ensoñador epílogo pastoral acoge aires melancólicos que resultan muy apropiados para el realce de la candidez melódica que ha atravesado a toda la pieza.

‘Dos Mapas De Tierras Que No Existen’ concreta una síntesis de los aspectos bucólicos de varias piezas precedentes, añadiéndose unas sutilmente densas texturas de guitarra eléctrica en la primera mitad, y otras repletas de evocadora calidez en la segunda mitad con el apoyo adicional de unas envolventes capas de teclado. ‘El Ángel Nuevo’ vira notablemente hacia un terreno ceremonioso que nos remite simultáneamente al STEVE HACKETT de 1975 y a los CAMEL de 1976. Aunque este instrumental se apoya en un swing lento, no puede ocultar su majestuosa fuerza de carácter, el secreto de su peculiar gancho. ‘Querubín El Aprendiz’ sigue por esta senda y capitaliza convincentemente la dimensión más muscular del ideario musical de VALDIVIA, algo que es exigido implícitamente por el carácter airado de la letra de temática anticlerical. No siendo particularmente enérgico el compás creado para la canción, los riffs de la guitarra cargan con la misión de enfilar su fuego expresivo y focalizar en torno a sí las intervenciones de los demás instrumentos. Recién en el pasaje epilogar es que las cosas se ponen un poco más dramáticamente furiosas. El último tema del disco es ‘Abril Del 39’ es una elegía con un mensaje también anticlerical pero con un trasfondo pro-republicano; una estupenda balada sinfónica que emite un llamado a la conciencia con una delicadeza propia de un poemario de Miguel Hernández. Mientras llega el fade-out para culminar la faena, los ruidos de la Madre Naturaleza nos recuerdan que pertenecemos a la Tierra y nos invocan a hacer algo respecto a la dignidad del ser humano que la habita. En fin, tenemos en “El Ángel Y El Ruiseñor” una obra bella y estilizada emergida de la siempre inspirada mente de FRANCISCO VALDIVIA, quien desde hace algunos años ya va dando muestras de que es un auténtico notable dentro de la actual escena progresiva española y que ha sabido dar su toque particular a la vertiente sinfónica del género. Sin duda, se trata de un disco muy recomendable el que hemos reseñado ahora... Y lamentamos haber tardado tantos meses en comentarlo aquí, pero bueno, aquí está este texto. 


Sunday, October 23, 2022

XAVI REIJA ELECTRIC TRIO: algo más que un lugar de trabajo jazz-rockero

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos el enorme gusto de volver al mundo musical del baterista y compositor español Xavi Reija, esta vez con su proyecto XAVI REIJA ELECTRIC TRIO y su disco “Workplace”, el mismo que fue publicado el pasado 28 de setiembre. Reija es un crack y está acompañado por otros dos cracks: el guitarrista Dušan Jevtović y el bajista Bernat Hernández. Todas las piezas incluidas en “Workplace” fueron compuestas por Reija, excepto una que fue compuesta por el trío, otra por Hernández, y una tercera por Jevtović y Reija. El álbum fue grabado, mezclado y masterizado en La Casa Murada (Tarragona) por Jesús Rovira, siendo éste producido por el propio Reija. Jevtović y Reija ya son viejos conocidos que tuvieron su propio proyecto a dúo XADU. En lo referente a la existencia concreta de este XAVI REIJA ELECTRIC TRIO, se trata de un vehículo perfecto para la expansión de la faceta más filuda de la versátil visión musical de Reija: veamos los ahora los detalles del repertorio contenido en este disco. 

Durando poco menos de 4 ½ minutos, ‘Are You Religious?’ abre el álbum con una exhibición de refinada potencia jazz-rockera que nos remite a una ágil festiva confluencia entre los paradigmas de BOZZIO, LEVIN & STEVENS, JEFF BECK y la legendaria MAHAVISHNU ORCHESTRA. El fuego emanado del hermanamiento celebratorio de los instrumentos actuantes se agita fluidamente a través del razonablemente complejo swing que sustenta al esquema sonoro global. Con la dupla de ‘We Still Dance’ y ‘Funk’, el trío sigue explorando expeditamente la mezcla de nervio y sofisticación de que es capaz. El primero de estos temas mencionados apunta hacia una demostración más contenida y sofisticada de la extroversión que marcó a la esencia de la pieza de apertura, añadiendo unos matices crepusculares a la atmosfera general (especialmente, en sus primeras instancias). En todo caso, es de destacar que la manera en que el ensamble va armando sostenidamente sus pasajes más climáticos sobre un compás inusual testimonia fehacientemente el compacto afiatamiento que se da entre los músicos. En cuanto a ‘Funk’, se trata de una pieza que va más allá de lo que indica su nombre. Claro que hay un tratamiento de tendencia funky para varias de las excelsas líneas de bajo que ornamentan el motif jazz-rockero creado para la ocasión, pero los recovecos explicitados por la muscular garra colectiva llevan el asunto hacia el terreno del jazz-prog aguerrido; hasta cierto punto, esto tiene aires de familia con los paradigmas de ATTENTION DEFICIT y de THE ARISTOCRATS. El disco ha estado hilando un crescendo expresivo sumamente contundente a lo largo de esta secuencia de sus tres primeros temas. Cuando llega el turno del tema que justamente se titula ‘Workplace’, el trío se dedica a capitalizar el legado de señorial vivacidad de la pieza precedente con el empleo de un groove más llamativo y un uso más jovial de la sofisticación. ‘Secrets’ exhibe el primer paraje de serenidad contemplativa del álbum, apostando por la acentuación de un cuerpo central sencillo que se explaya bajo un manto de etérea nebulosidad. A mitad de camino, una incendiaria intensidad se apodera de la guitarra para guitar a ensamble entero a un interludio sorprendentemente volcánico, pero pronto vuelven las cosas a su sitio. 
 
‘Mirror’ se hace eco de las aureolas exquisitamente señoriales de los dos primeros temas para darles un acabamiento rotundo y sofisticado al estilo del tercero. El tipo de vitalidad que emana de las infatigablemente electrizantes interacciones entre los tres músicos tiene mucho campo de expresión en los poco menos de 3 minutos que dura este tema, y lo mismo vale para el que le sigue, el cual se llama ‘No Need To Rush’. Eso sí, la vitalidad de éste se estructura dentro de una ingeniería menos compleja. Con su espacio de 6 ¾ minutos, ‘Time Warp’ es la pieza más extensa del álbum y, de paso, su cénit virtuosamente decisivo. La perpetua luminosidad que signa al espíritu de este penúltimo tema del álbum. La gracilidad y la sutileza se dan la mano a través de los diversos pasajes recurrentes con los que se edifica la arquitectura temática de la pieza, la misma que nos vuelve a remitir al paradigma de THE ARISTOCRATS. ‘Workplace 2’ cierra el repertorio con una recapitulación un poco más adusta del excelso groove sincopado que marcó al núcleo central de la pieza homónima, añadiéndose algunos arrebatos de magnífica exaltación jazz-rockera en algunos pasajes estratégicos. En fin, todo esto fue lo que se nos brindó en este magnífico disco que es “Workplace”, una magnífica serie de viajes y ejercicios musicales en los que el encuadre conformado por los maestros Xavi Reija, Dušan Jevtović y Bernat Hernández ha hecho lucir sus galones con perfecta solvencia. ¡Muchas gracias al XAVI REIJA ELECTRIC TRIO por gestar este disco totalmente recomendable!
 
 

Friday, October 21, 2022

RUSSIAN CIRCLES y el enclave gnóstico del post-metal



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Hoy viajamos a la ciudad estadounidense de Chicago para toparnos con el trío RUSSIAN CIRCLES y su nuevo trabajo de estudio “Gnosis”, el mismo que fue publicado el pasado 19 de agosto. Los formatos de la publicación fueron en CD y en vinilo por vía del sello Sargent Records. El trío conformado por el guitarrista Mike Sullivan, el bajista Brian Cook y el baterista Dave Turncrantz regresa al mercado fonográfico tres años después de “Blood Year”, un álbum que ofrecía una frescura renovadora desde la que la esencia histórica de la banda. Este nuevo disco sigue, hasta cierto punto, esa senda, pero también procura robustecer una vez más la vitalidad arquetípica con la que ha realizado sus discos más celebrados: “Station” (2008) y “Empross” (2011) son y siempre seguirán siendo discos significativos de lo que RUSSIAN CIRCLES significa para la vanguardia rockera del nuevo milenio. “Gnosis” no se confronta con estos indicadores estilísticos, sino que les da, en su mayor parte, un dinamismo más majestuoso dentro de una recurrente elaboración de esquemas sonoros potentes y ambientes musculares tan propios del así llamado post-metal (etiqueta genérica que a la gente de RUSSIAN CIRCLE le disgusta, pero bueno...). Veamos los detalles del repertorio contenido en este nuevo disco para elaborar más a fondo este balance preliminar que acabamos de exponer. 

 
Los primeros 6 ½ minutos del álbum están ocupados por ‘Tupilak’, una pieza señorial y demoledora que enciende todo a su paso como una tragedia forestal, tragedia revestida de una oportuna dosis de sofisticación. El groove es contundente, aunque con calculadas intercalaciones entre los momentos de mayor y de menor frenesí; por su parte, los riffs de guitarra y los fundamentos del bajo van fluyendo solventemente bajo la idea guía de una cruza entre el metal experimental y la psicodelia heavy de línea stoner. Estupendo inicio para el álbum que ahora nos ocupa, pero, eso sí, más machacona y visceral es la pieza que sigue a continuación, la cual se titula ‘Conduit’. Su rudeza explícita está bien arropada bajo mantos de elegante vigor y exquisito fragor. La espiritualidad belicosa de las entrecortadas metrallas siamesas de bajo y guitarra se complementa muy bien con la incendiaria elevación de los riffs sobre los cuales se apoya el desarrollo temático (muy a lo MOGWAI a través del filtro de algo parecido al black metal). La pieza homónima es la que sigue a continuación, siendo la más larga del álbum con sus 7 ¾ minutos de duración. ‘Gnosis’ es un auténtico cénit del álbum con sus imponentes despliegues de diversidad sonora que se inician con un enclave minimalista muy en línea con el paradigma del post-rock, forjando así un motif sereno cuya sencillez estructural permite el realce de matices evocadores dentro de una atmósfera situada a medio camino entre lo crepuscular y lo introspectivo. Ya cuando las cosas viran hacia una intensidad ígnea y envolvente, la banda tiende puentes estilísticos con sus legendarios compatriotas de RED SPAROWES. El clímax que signa al último minuto de este tema se centra en algo más que un incremento de una energía que está allí; es la incorporación de oportunos ornamentos progresivos que marcan un índice fastuoso. ‘Vlastimil’ acoge mucho del vibrante señorío de la pieza precedente y la lleva a una dimensión más ceremoniosa, comenzando con un prólogo parsimonioso y, al poco rato, derivando a un cuerpo central furiosamente asertivo. De hecho, dicha furia absorbe y remodela parte de la parsimonia inicial como un recurso para estructurar una resonancia distinta para el impetuoso fulgor que se da en medio de la tormenta sónica en curso.

La miniatura de 95 segundos ‘O Braonáin’ establece un juego minimalista donde las parcas notas utilizadas van jugando grácilmente con los espacios silenciosos. De este modo, se abre la puerta al arribo de ‘Betrayal’, un tema que sintetiza la garra sofisticada de los ítems #3 y #4 sobre un medio tiempo que, al igual que en otras ocasiones precedentes, permite al grupo ahondar con meticulosidad en la atmósfera gestada por el ensamble para la ocasión. La lava rockera exuda una sutil sofisticación mientras da rienda suelta a su inherente vigor, un vigor furioso que nunca llega a hacerse vulgar o brutal. Posiblemente tengamos aquí la labor más sofisticada del baterista junto con la exhibida en los temas primero y cuarto. Durando casi 7 minutos y engarzándose con la nota final de la pieza precedente, ‘Bloom’ trae consigo el cierre del repertorio. Su esquema de trabajo está claramente centrado en el paradigma post-rockero, añadiéndole algunos recursos sonoros de psicodelia pesada (algo que se traduce en confluencias con bandas como PAPIR y CAUSA SUI) que permiten la focalización de un fulgor ensoñador y llamativo. Un final adecuado para el álbum. Todo esto es lo que se nos brindó desde los cuarteles de RUSSIAN CIRCLES con los poco menos de 40 minutos que ocupa el repertorio de “Gnosis”: se trata de un disco que proporciona, en partes iguales, una nueva mirada al legado viviente de la banda y un refuerzo de las facetas más estilizadas de sus discos precedentes (especialmente, los tres anteriores). Otro triunfo artístico en el CV de este trío que, desde Chicago, tiene muchos años encarnando una referencia muy importante para la vanguardia metalera de su país y de todo el mundo. 


Wednesday, October 19, 2022

BLACK MIDI: el fuego renovador de la vanguardia progresiva británica


 
HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Hoy tenemos el enorme agrado de presentar el nuevo disco de una de las más notables bandas de prog vanguardista de los últimos años: nos referimos a “Hellfire” de BLACK MIDI, el cual fue publicado a mediados del pasado mes de julio por el sello Rought Trade, tanto en CD como en vinilo (ediciones roja y roja transparente). Este grupo sigue girando en torno al trío de Geordie Greep [voz, guitarras eléctricas, clásica, acústica y lap steel, pianos de cola y eléctrico Fender Rhodes, mandolina, acordeón, sintetizadores, flautín, silbatos y percusión extra], Cameron Picton [bajos, sintetizadores, marxofón, flauta, armónica, guitarras clásica, acústica y eléctrica, xilofón, percusión extra, efectos y samplers], Morgan Simpson [batería y percusiones surtidas]. A lo largo del disco que ahora tenemos en manos, ellos cuentan con las colaboraciones de un muy nutrido personal: Kaidi Akinnibi (saxofones tenor, soprano y barítono), Blossom Calderone (cello), Joscelyn Dent-Pooley (violín), Seth Evans (piano y órgano Hammond), Finn Carter (piano), Max Goulding (percusión adicional), Demi Garcia-Sabat (percusión adicional), Mike Ro-Phone (percusión adicional), Ife Ogunjobi (trompeta), Joe Bristow (trombón), B.J. Cole (guitarra pedal steel), Marta Salogni (sintetizador), Joe MacLaren (contrabajo eléctrico), Radio Raheem (voz radial) y Hus Ragip (narración). Lo que el grupo nos brinda es su habitual mezcla de RIO, brutal prog y jazz-prog con una energía propia que permite el asentamiento de una garra modernista dentro del esquema de trabajo musical. Veamos ahora los detalles del repertorio contenido en este álbum.
 
La miniatura de menos de minuto titulada precisamente ‘Hellfire’ abre el álbum con un despliegue de controlados delirios surrealistas bajo una confluencia de la desafiante musculatura de unos ART BEARS y la suntuosidad traviesa de un FRANK ZAPPA. De esta manera, se abre camino ‘Sugar/Tzu’, una pieza que recibe amplios ecos de la fastuosidad de la pieza inicial para capitalizarlas con un groove y una atmósferas rotundas y poderosas que se sitúan en un enclave extravagante donde confluyen los paradigmas de RASCAL REPORTERS, ETRON FOU LELOUBLAN y GUTBUCKET. Con sus alternancias entre lo ceremonioso y lo cínico, el canto se ajusta adecuadamente al delirantemente impetuoso paisaje sonoro que arman los instrumentos actuantes. Tras estos electrizantes 5 minutos y pico iniciales del álbum, llega el turno de ‘Eat Men Eat’, una canción que apuesta por una sofisticación más explícita a partir de la frescura renovadora que alimenta a la incrementada sofisticación del desarrollo multitemático. Los cambios de ritmo y ambiente son ambiciosos y osados, llenos de genuino nervio rockero mientras exhiben una ingeniería retorcida. Pasan muchísimas cosas en los 3 minutos y pico que ocupa esta canción. ‘Welcome To Hell’ se desenvuelve sobre un esquema rítmico muy llamativo que, de todas maneras, contiene recursos sofisticados en su swing. Por su parte, los arreglos instrumentales se orientan hacia los mismos recovecos surrealistas y furiosos que antes marcaron a la segunda pieza del álbum. ‘Still’ es una de las dos piezas del álbum que duran 5 ¾ minutos. Comienza con aires country sobre un tempo grácil, y pronto llega el bloque instrumental a agitar un colorido grandilocuente que encauza a la pieza hacia un clímax efímero, el mismo que abre camino a un reposado epílogo de tenor misterioso. ‘Half Time’ es otra miniatura, esta vez, de menos de medio minuto, la cual despliega un collage dadaísta al estilo de FAUST. Así las cosas, emerge ‘The Race Is About To Begin’, el tema más extenso del álbum con su espacio de 7 ¼ minutos. Jugando con los aspectos más joviales y tensos de su ideario musical, la banda y sus colaboradores de turno elaboran una exultante celebración de la furia, la mofa y la festividad caótica bajo una lógica de deconstrucciones eclécticas. Los pasajes más serenos asumen un aura solipsista que genera una indefinida inquietud bajo su superficia relajada. Esta pieza es el cenit hacia el cual apuntaba la secuencia de todos los temas precedentes. 
 
‘Dangerous Liaisons’ es una excursión en los parajes del encuadre jazz-progresivo que permite al ensamble jugar con una agilidad nueva. Por supuesto, no faltan algunos arrebatos tajantes ubicados en algunos lugares estratégicos. Esto (y lo que hallaremos en la canción siguiente) es lo más cercano a lo que usualmente llamamos lirismo dentro del sistemáticamente desafiante cosmos musical de BLACK MIDI. Tras un inicio acústico de matices country, ‘The Defence’ regresa de lleno a la exuberancia surrealista y ceremoniosa que tanto ha marcado a muchos pasajes de casi todas las piezas precedentes; además, en esta ocasión se añade exóticos aires fusionescos al groove básico, así como unas vibraciones envolventes a los arreglos de cuerdas. La segunda pieza que dura 5 ¾ minutos es ‘27 Questions’ y también es la encargada de cerrar el repertorio. Su energía es bizarra y caleidoscópica, a veces ostentando algo parecido a un groove fornidamente marcial. Los aires evidentemente Zappianos que impulsan la sinuosa y tortuosa ingeniería de esta canción se combinan a la perfección con los elementos que también brotan inspiradamente del RIO de primera generación (en una inaudita confluencia entre UNIVERS ZERO y SLAPP HAPPY). Un gran final para uno de los discos más aventureros del año 2022. Bueno, todo esto fue lo que el colectivo de BLACK MIDI (con sus colaboradores de turno) nos brindó con “Hellfire”.
 
 
Muestras de “Hellfire”.-
Eat Men Eat: https://www.youtube.com/watch?v=1uW3M7U-JDU
The Race Is About To Begin: https://www.youtube.com/watch?v=k2nNWpK5SQA    
27 Seconds:  https://www.youtube.com/watch?v=SXn2ElcHW9A

Sunday, October 16, 2022

DJAM KARET: la fuerza de la veteranía progresiva bajo un etéreo cielo rojo

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Estamos de plácemes porque acaba de publicarse el nuevo álbum de la veterana banda estadounidense de rock progresivo ecléctico DJAM KARET, álbum titulado “Island In The Red Night Sky y publicado el 6 de setiembre del presente año 2022. El personal vigente de DJAM KARET está conformado por Gayle Ellett [guitarras acústicas y eléctricas de 12 cuerdas, guitarra e-bow, sintetizadores análogos, Mellotrón, ukeleles, bouzouki, órgano Hammond, pian eléctrico Fender Rhodes, armonio, vibráfono, contrabajo, viola, udu y grabaciones de campo], Mike Henderson [guitarra acústica de 12 cuerdas y teclados], Henry Osborne [bajo] y Chuck Oken, Jr. [batería, secuencias y soundscapes de sintetizadores digitales y análogos]. Los Sres. Ellett, Henderson, Osborne y Oken... O sea, ¡los integrantes del cuarteto original! El grupo se atribuye colectivamente la composición de todo el material contenido en “Island In The Red Night Sky”, estando Gayle Ellett a cargo de los procesos de producción, mezcla y masterización del repertorio en cuestión. Las sesiones de grabación se repartieron entre los Foggy Mountain Studios de Topanga y los White Arrow Studios de Claremont, ambas localidades pertenecientes al Estado de California. Hay ocasionales apariciones de músicos invitados como son Toddy Montgomery (sitar), Mark Cook (guitarras clásica, sin trastes, barítono y slide, y piano) y Hani Naser (canto). Bueno, veamos ahora los detalles del repertorio contenido en “Island In The Red Night Sky”.


Durando poco más de 6 minutos, ‘Arrival’ abre el repertorio del álbum con un grácil despliegue de grooves fusionescos y jazz-progresivos a través de un implacable enclave space-rockero. Los aportes de algunos instrumentos de cuerda acústicos se compenetran fluidamente con las capas y ornamentos de los sintetizadores, así como con los flotantes fraseos de las guitarras eléctricas. Definitivamente, esta pieza de apertura asienta su gancho y su espíritu expresivo en los legados de los dos discos anteriores (“Sonic Celluloid” y “A Sky Full Of Stars For A Roof”, de los años 2017 y 2019, respectivamente). ‘The Masters Palace’ sigue a continuación para adentrarse en una dimensión más propiamente onírica, usando diversos recursos cósmicos a través del uso de sintetizadores, retazos de armonio y guitarra, y algunas florituras ocasionales de bouzouki y de guitarra acústica. Lo que suena aquí es como una especie de híbrido entre el VANGELIS de la etapa 1979-84 y los PINK FLOYD del año 1975, con algunos elementos de krautrock electrónico metidos para añadir un colorido extra al asunto. ‘The Continuum’ utiliza su espacio de poco más de 4 ½ minutos para ahondar en los matices electrónicos bajo una aureola más solemne. En la parte final, cuando entran a tallar percusiones (tanto reales como programadas), el sencillo núcleo temático asume unos interesantes aires meso-orientales, lo cual permite que se incorpore cierta vivacidad al esquema sonoro en curso. ‘Code T-1242’ le da un giro especial a las exploraciones cibernéticas heredadas de las dos piezas precedentes para crear algo así como una mezcla de ambiente electrónico y post-rock. Dentro de este norte sonoro, la permanencia de una ambientación expectante se instaura como el motif central al cual se van añadiendo armonías de múltiples guitarras (acústicas y eléctricas)  así como sutiles solos de sintetizador. Incluso se podría decir que las guitarras acústicas aportan un efectivo matiz pastoral al entramado instrumental, algo muy raro pero, como dijimos, bastante efectivo. ‘The Other Side’ cumple con la función de profundizar rotundamente en estándares del krautrock electrónico (TANGERINE DREAM, CLUSTER, HARMONIA), dándole un aire relativamente lírico al asunto. 7 ¼ minutos de sonoridades futuristas que han sido muy bien aprovechados desde un enfoque contemplativo.

‘Light Scattering By Small Particles’ básicamente exhibe una continuación de las sendas y directrices prog-electrónicas de la pieza precedente, esta vez, con una actitud más adusta y distante, menos cercana a la contemplación y más centrada en la indicación objetiva de que hay algo vibrante que late bajo una superficie exterior. La pieza más extensa del álbum dura poco más de 7 ¾ minutos y se titula ‘Woolsey Town’, siendo su función la de perpetuar la exploración de en las aristas más fastuosas del talante cósmico que ha sido tan absorbente y tan predominante dentro del repertorio precedente íntegro. En todo caso, la peculiaridad de esta pieza reside mayormente en que exhibe una majestuosidad contundente y envolvente. Además, con la inclusión de algunos instrumentos exóticos, esta pieza demuestra su ímpetu por acoger la inserción de matices eclécticos dentro de su propia estructura musical. Un cénit definitivo de este álbum. Todo concluye con ‘A New Dawn’; el título de este tema supone, a la vez, una contraparte y una complementación respecto al nombre del primer tema. Su esquema sonoro se centra en una síntesis entre el señorío del tema precedente y las elegantes vibraciones cibernéticas de ‘The Other Side’, siendo arropada por gentiles aires melancólicos. Es algo así como aguardar qué trae el nuevo día que recién asoma en el horizonte mientras las huellas del día anterior aún siguen presentes. “Island In The Red Night Sky” es, a fin de cuentas, un nuevo nivel en la escalinata invariable de variables enfoques estilísticos que la gente de DJAM KARET adoptó como su lenguaje progresivo particularmente ecléctico desde esa ya lejana década de los 80s. Muy recomendable, no nos cabe duda alguna al respecto. 


Thursday, October 13, 2022

GRECO BASTIÁN y sus amigos nos abren las puertas del infernal paraíso progresivo de México

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Hoy tenemos el enorme agrado de presentar el nuevo disco del músico y compositor mexicano GRECO BASTIÁN, experto en elaborar su propio enfoque de música progresiva vanguardista donde confluyen el Zeuhl, el RIO de tradición continental, el math-rock, el jazz-rock, la música académica y el brutal prog. El disco en cuestión se titula “With A Little Hell From My Friends” y fue publicado en la primera mitad del presente mes de octubre por el sello Azafrán Media. BASTIÁN se hace cargo del piano, los sintetizadores VST y los efectos de teclado, contando, además, con una magnífica pléyade de colaboradores, parte de la crema y nata de la vanguardia internacional. Repasemos la lista de estos colaboradores: Tatsuya Yoshida (batería), Jean-Luc Plouvier (piano), Ryoko Ono (saxo), Pierre Vervloesem (guitarras eléctricas), Matt Lebofsky (bajos), Patrick Shiroishi (saxo), Emmett Elvin (guitarra y bajo), Vincent Sicon-Vantalon (piano y efectos de teclado), Jon Bafus (batería), Samo Šalamon (guitarras eléctricas), José Luis Velasco (guitarra y bajo), Hey Figueroa (bajos), Armando Lagarda (batería), Edson Santana Reyna (guitarra acústica y charango) y Gerardo Ramlop (xilófono). O sea, gente de KOENJI HYAKKEI, SAX RUINS, UNIVERS ZÉRO, GUAPO, MITHKON, CORIMA, UNIT WAIL, SCHERZOO, X-LEGGED SALLY, etc. Vamos, ¡casi nada! Además, para darle un aire verdaderamente sofisticado a la presentación gráfica del álbum, ésta se basa en dibujos del grabador francés JACQUES CALLOT (1592-1635). Natural de Acapulco, el maestro GRECO BASTIÁN (cuyo verdadero nombre es Pablo Eduardo Ibarra Robles) es un veterano que alguna vez fue integrante del grupo progresivo COBALTO CIRCUS, y tras la disolución de éste, siguió por su propio camino de exploraciones avant-progresivas. Hasta el año 2019, BASTIÁN tenía en su haber un puñado de discos y un EP publicados de forma independiente; “With A Little Hell From My Friends” es su primer trabajo publicado por un sello grande, y encima, el sello japonés Disk Union colabora con la difusión del mismo. Bueno, vayamos ahora a los detalles del repertorio de este disco que tenemos en nuestras manos. 
 

Los primeros 6 ½ minutos del repertorio están ocupados por ‘Proteo Revampirizado’ pone muchas cartas de la baraja avant-progresiva de BASTIÁN sobre la mesa. El enfoque pulsátil de la mayor parte del esquema rítmico y las complejas variantes temáticas que van emergiendo a lo largo del camino revelan una ambientación palaciega situada a medio camino entre lo radiante y lo amenazante en un contexto abiertamente surrealista. La tensión está siempre allí, adoptando diversos disfraces a lo largo del camino, algunos más aguerridos que otros. Chamber-rock denso y continuamente agitado, una especie de versión retorcida de PRESENT, una muy efectiva manera de iniciar el álbum. ‘Zidane Racist’, que dura casi lo mismo, sigue a continuación para proyectar una aureola más traviesa que permite establecer una confluencia ágil y resuelta entre la dimensión más épica de MAGMA y los recovecos propios del aspecto más exigente de FRANK ZAPPA. ‘Zeuhlito Lindo’ es un primer cénit concluyente del álbum, el cual suena como una entidad híbrida entre ESKATON y DR. NERVE que ha sido secuestrada y deformada con precisión quirúrgica por una fuerza derivada de la fusión de los espíritus de KOENJI HYAKKEI, AMYGDALA y UNIVERS ZÉRO. Siendo así que la ambientación general de la pieza es de un jolgorio retorcido que ostenta su infinidad de agitaciones dadaístas, también se nota una fuerte presencia de espacios donde una electrizante oscuridad se hace cargo de las proyecciones instrumentales. Mientras tanto, la imposible arquitectura de las interacciones entre los instrumentos va fluyendo a través de caminos que se van haciendo en este colectivo andar. ‘Oniontown’ no se queda a la zaga con su despliegue de exquisita extroversión bajo la guía de una intensidad filuda cuya fuerza de carácter está tejida con seda futurista y algodón oscurantista. Situándose a medio camino entre las vibraciones imponentes de GA’AN y el señorío inmenso de FAR CORNER, esta pieza despliega una intensidad muy particular que, en algún momento nos sorprende con la emergencia de un interludio sinfónico de cariz tenebroso (un poco a lo GOBLIN). Su epílogo saltarín y jubiloso es el cierre perfecto. En fin, esta pieza encarna otro pasaje culminante de este álbum que, ya a estas alturas, se va revelando como uno de los más aguerridos e interesantes del prog mexicano (y latinoamericano) en el presente año 2022. 

  

‘Aclowntrenós’ establece, a paso firme y sin tambalearse un solo ápice mientras va atravesando las diversas vías de su colorido y tortuoso laberinto, la sinuosidad juguetona del tema #2 y el señorío razonablemente oscurantista del tema #3. La presencia de la percusión tonal atenúa parcialmente la asertiva tormenta sonora que se impone por vía del bien afiatado ensamble de guitarra, teclados, batería y bajo. Eso sí, el cuasi-circense epílogo nos toma de sorpresa de una manera lúcidamente humorística. ‘My First Metal Swing Set’ y ‘D.A.S’ son dos piezas cortas – una dura 2 minutos y pico mientras que la otra dura poco menos de 1 ¾ minutos – que sirven para enfatizar y reforzar algunas atmósferas ya utilizadas en piezas precedentes. En el caso de ‘My First Metal Swing Set’, tenemos un ejercicio de frenéticos juegos dadaístas al modo de una idea perdida de RUINS que fue retomada por una asociación de músicos de DR. NERVE y UNIT WAIL. Por su parte, ‘D.A.S’ se centra en una neblina de arcanas tinieblas sobre la base de un fenomenalmente intrincado esquema rítmico. ‘Don’t Open Til Xmas’ es una pieza centrada en capitalizar con un entusiasmo particularmente radical la lógica laberíntica que marcó crucialmente a la esencia expresiva del segundo tema, enfocándose más en la exploración de nuevos recursos de tensa complejidad que en algo oscuro o inquietante de por sí. A propósito, hay unas breves y simpáticas citas del villancico Jingle Bells (o One Horse Open Sleigh, como se prefiera llamarlo) en el motif inicial. ‘Exit Filming For A Muse’ se encarga de cerrar el álbum y lo hace de una manera muy ceremoniosa. Instaura una atmósfera crepuscular que, a través de su relativamente sosegada ambientación, elabora un desarrollo temático de tenor sinfónico con muy sutiles guiños al paradigma de UNIVERS ZÉRO. Este paraje conclusivo del álbum nos toma un poco por sorpresa, pero, una vez asimilado, nos percatamos de que es el cierre perfecto para el repertorio. En fin, toda esta grandeza encapsulada en “With A Little Hell From My Friends” refleja una magnífica obra del mexicano GRECO BASTIÁN donde, en un espectro de poco más de 40 minutos, cada pieza abre de a pocos las puertas del infernal paraíso avant-progresivo. Y así quedan abiertas de par en par una vez que el oyente ha disfrutado íntegramente de toda la secuencia de las composiciones que forman parte de este disco. ¡¡Totalmente recomendable!! ¡¡Al 1000%!!

Tuesday, October 11, 2022

El nuevo catálogo musical de los noruegos KNEKKLECTRIC

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da el turno de presentar al grupo noruego KNEKKLECTRIC y su tercer álbum “Alt Blir Verre”, el cual fue publicado el pasado 22 de abril por el sello Apollon Records, tanto en CD como en vinilo (ediciones en colores negro y amarillo, respectivamente). Este colectivo asentado en la localidad de Bergen y conformado por Hogne Aarflot [pianos acústico y eléctrico, sintetizadores, órgano Hammond L100, clavinet, Mellotrón y coros], Erlend Alm Lerstad [bajo, guitarras acústica y eléctrica, sintetizadores, piano, clavinet, Mellotrón y coros], Jon Bolstad [batería, clavinet y efectos], Edvard Brøther [guitarras eléctricas y acústica, piano y coros] y Johannes Drabløs Maaseide [voz, guitarras eléctrica y acústica,] se caracteriza por hacer sus letras en el dialecto Ålesund. El debut fonográfico de la banda tuvo lugar en octubre de 2012 con el EP “Demonstrajion”, y luego se concretaron los dos primeros discos de larga duración “Ingenting Å Melde” (2014) y “For Mange Magnolia” (2017), los cuales afianzaron el delineamiento del particular lenguaje progresivo de KNEKKLECTRIC. Para la grabación de este nuevo disco, el grupo contó con las colaboraciones de Iver Sandøy (percusión y coros) y Alexander von Mehren (vibráfono y xilófono), algo que resultó crucial para explotar cabalmente el potencial de delicada sofisticación sonora que es el centro nuclear del paradigma musical del grupo. Bueno, vamos ahora a revisar los detalles del repertorio contenido en “Alt Blir Verre”.


Durando cerca de 6 ½ minutos, ‘Angra På’ abre el álbum con un despliegue de exquisita agilidad que nos remite tanto al legado de LANDBERK como a la faceta más fastuosa de lo que los veteranos MARILLION han venido haciendo desde 1995 en adelante. El medio tiempo recurrentemente utilizado para esta canción abre campo especialmente para el lucimiento de los diversos aportes de los teclados. La segunda canción, que es la que justamente da título al álbum, comienza focalizándose en un groove más sosegado para dar rienda suelta a un lirismo delicado y meditabundo bajo el ropaje de una espiritualidad vulnerable. Alrededor de la frontera de los primeros 105 segundos, el asunto vira notablemente hacia un swing enérgico y rotundo que se sitúa sobre una cruza entre ECHOLYN y NEEDLEPOINT, añadiéndose algunos toques de la traviesa agilidad de MORON POLICE. El asunto no dura mucho, pero es suficientemente potente para dejar un impacto en el oyente mientras el grupo realiza un nuevo viraje hacia un clima ceremonioso que coquetea con lo parsimonioso bajo la guía de un aura crepuscular. Poco a poco, el grupo gesta eficaces ornamentaciones instrumentales que se centran fehacientemente en el estándar del rock prog-sinfónico de la vieja escuela, logrando así culminar un epílogo formidable para la canción. Definitivamente, ‘Alt Blir Verre’ es un cénit del álbum, como también lo es ‘1992’, la canción que sigue a continuación, siendo la más larga con su espacio de 7 ½ minutos. El enfoque de ésta reitera el señorío de la canción homónima mientras da mayor énfasis a los trazos y matices extrovertidos del ideario musical de la banda. Las alternancias entre pasajes suntuosos y otros más circunspectos se dan en una amalgama pulcramente impecable. ‘Muknado’ establece un clima jazz-progresivo bastante agradable, algo muy afín a NEEDLEPOINT y, hasta cierto punto, también a SPOCK’S BEARD. El grupo regresa a la sobriedad que marcó a la canción de apertura, pero el enfoque es diferente, ostensiblemente más sofisticado. El solo de guitarra que emerge en la sección intermedia merece una mención especial por ser tan rica en claves sugerentes que van muy a tono con el desarrollo temático. 


‘Rød Bil’ sirve para que el grupo realice un comedido acercamiento al pop desde una reiterada exploración en el discurso del jazz-prog melódico. El esquema sonoro puede resultar un poco afín al de CARAVAN más la adición de un solo de sintetizador al estilo Genesiano, el mismo que permite a la canción explicitar sus aires de distinción que, hasta entonces, se habían quedado a nivel latente. A partir de allí, no hay cómo parar la exaltación expresionista con la que se arma el epílogo de la canción. Cuando llega el turno de ‘Beksvart Gull’, el grupo se repliega a un enclave reflexivo y contemplativo con una especial fruición. El encanto naturalmente emanado por el desarrollo temático está enfatizado por el bastante sobrio groove que se emplea en la primera mitad de la pieza. Más adelante, el grupo vuelve a utilizar el recurso de intensificar las cosas por un rato y añadirle un toque de sofisticación estructural sin perder un ápice del gancho central. Todo vuelve al ambiente inicial mientras se prepara el terreno para el arribo del último estribillo... aunque la minúscula exultación sónica que signa a la coda nos toma por sorpresa. La canción encargada de cerrar el repertorio es ‘Se På Me No’, una balada prog-sinfónica en 3/4 que destila una espiritualidad melancólica que, lejos de bucear en una ambientación lánguida, se apoya sobre un esquema sonoro bastante férreo. El enfoque melódico es bastante llamativo y nos hubiese gustado que el grupo le concediese un espacio mayor que los poco menos de 4 minutos que le dio, pero... así se dieron las cosas para esta instancia final del disco. Todo esto es lo que se nos brindó en “Alt Blir Verre” desde los cuarteles de KNEKKLECTRIC, un disco atractivo y de muy elegante factura que aporta un importante grano de arena dentro del área del rock progresivo melódico de nuestros tiempos. Vale realmente la pena investigar en la discografía de este grupo. 


Saturday, October 08, 2022

La hora mágica del excelente ensamble jazz-progresivo japonés HENRYTENNIS

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
En esta ocasión nos complace sobremanera presentar el nuevo disco del grupo jazz-progresivo japonés HENRYTENNIS, el cual se titula “Bay Leaf And Singers” y fue publicado el pasado 27 de setiembre (hace muy poco) en formato digital a través de su blog de Bandcamp. El ensamble conformado por Yoshihito Okumura [guitarras], Syun Saitou [bajo], Syunsuke Tomioka [saxofones alto y soprano], Takuya Irie [saxofones alto y tenor, y glockenspiel], Kazuma Sakamoto [batería] y MinMin [teclados] nos brinda en éste, su cuarto trabajo fonográfico, una ágil y llamativa mezcla de Canterbury melódico, estándares de WEATHER REPORT y HAPPY THE MAN, además de algunos matices de la faceta más señorial del peculiar cosmos musical del inmortal FRANK ZAPPA. Los orígenes de HENRYTENNIS se remontan al año 2003 cuando el guitarrista Okumura y la teclista-vocalista Chie Takizawa (actualmente, una de las colideresas de MOLESLOPE) unieron fuerzas para hacer música experimental, y ya con un formato ampliado a quinteto, el grupo debutó con el disco de 2006 “Eight Rare Cases”. Ya con el disco de 2017 “Freaking Happy”, el colectivo de HENRYTENNIS – que ya había experimentado algunas importantes variantes en su alineación – se asentó dentro del área del jazz-prog con ornamentos y tintes vanguardistas, y esta línea de trabajo se fortalece sólidamente en “Bay Leaf And Singers”, el disco que ahora reseñamos. Bueno, veamos los detalles de su contenido.


La pieza titulada ‘Magic Hour’ abre el repertorio con un carácter asertivo y convincente. Poniendo todas las cartas extrovertidas de la baraja sonora de la banda sobre la mesa, activa imparables recursos de agilidad a través de un desarrollo temático bastante atractivo y magnético. El esquema rítmico está muy bien perfilado, abriendo espacios para un groove lleno de distinción. Acto seguido, la dupla de ‘Weather’ y ‘Bay Leaf’ se encarga de ampliar espacios sonoros para el ensamble. El primero de estos temas mencionados instaura un nuevo despliegue de vivacidad dentro de un encuadre bien equilibrado entre el colorido del Canterbury y la faceta más grácil del magnífico señorío de los legendarios HAPPY THE MAN. Definitivamente, el grupo tiene muy en mente focalizar su creatividad bajo un manto de exquisita jovialidad. En cuanto a ‘Bay Leaf’, tiene un enfoque más centrado en la faceta extrovertida de los últimos discos de WEATHER REPORT, añadiéndole algunos matices apropiados del paradigma de los YELLOW JACKETS. Jazz-rock gentil que resulta encantador de una manera totalmente natural por causa de sus esenciales aires festivos. ‘My Essential xx’ básicamente prosigue por la senda de la pieza precedente, capitalizando su luminoso vigor con un tratamiento más sofisticado del groove general y una labor más exuberante dentro de la triangulación entre los dos saxos y la guitarra. ‘Dusk Coast’ se caracteriza por una serenidad un poco mayor que cualquiera de los precedentes, aunque todavía califica como un ejercicio musical extrovertido. En todo caso, los arreglos instrumentales se enfilan más hacia una espiritualidad cálida, haciendo buen uso de un compás inusual para desplegar la atmósfera general. Hay un hermoso solo de guitarra, uno de los mejores del álbum. Se notan aires de familia con las bandas compatriotas JIZUE y MOLESPOLE. Ya en su último tercio, la pieza adquiere una garra extra que se traduce en una mezcla de agilidad y densidad, manteniendo el gancho de manera convincente.
 
‘Automatic Sky Line’ se centra en establecer una síntesis entre los enfoques estilísticos de las piezas segunda y tercera, lo cual implica un nuevo ejercicio de inteligencia ingenieril donde el entramado de todos los aportes instrumentales funciona con compacta organicidad. Ciertos mecanismos atonales manejados con ensamblada meticulosidad parecen acoger algunas herencias Zappianas. Para cuando llega el turno de la pieza llamada ‘Special One’, ya están perfectamente delineados los patrones estéticos de la banda, pero nos llega una especia de sorpresa con el impacto inicial que generan las vibraciones rockeras del hermanamiento de batería y guitarra, las cuales asientan instantáneamente los cimientos para el impetuoso y jubiloso swing general de la pieza. Es como un esbozo de nu-jazz que ha sido remodelado drásticamente para gestar un sólidamente vivaz ejercicio de jazz-rock con connotaciones funky, el mismo que incluye algunas virtuosas intervenciones de los teclados. Jazz-prog bailable, así como suena. ‘Really Very Hard Bird Sings’ es el simpático título del octavo tema del álbum. En realidad, se trata de un tema explícitamente lírico, bien enfocado en los delicados efluvios melódicos que se van desarrollando a lo largo del camino. Las calculadas intervenciones de los dos vientistas (en conjunto o individualmente) llenan solventemente los espacios organizados por el bloque de los demás instrumentistas. También hay un breve espacio para un hermoso solo de guitarra en alguna parte de la segunda mitad, un solo que opera como catalizador de incrementada sofisticación para el enmarañamiento sónico. El final es tremendamente climático, algo muy oportuno para cerrar el clima de fulgurosa majestuosidad que ha predominado decisivamente a lo largo del tema. ‘For Tomorrow’ da un paso adelante dentro de la senda de evocador lirismo asentada por la pieza anterior y le añade un aura contemplativa a partir de la ambientación otoñal que arropa al desarrollo temático. ‘Don’t Touch My Soul’ regresa prestamente a la senda del jazz-fusion melódico y grácil que tan buenos resultados dio en los temas tercero y cuarto del álbum, añadiéndole algo de la sofisticación crucial del segundo tema. La vitalidad, como siempre, es contagiosa, y las interacciones entre los músicos van fluyendo con total garbo a través del razonablemente complejo esquema rítmico creado para la ocasión.
 
Durando poco más de 9 ½ minutos, ‘Daylight Fire Section’ es el tema más extenso del repertorio y también es el encargado de cerrarlo. Comienza con un foco temático persistente y bien dibujado cuyos referentes jazz-progresivos no son muy ajenos a los de bandas como COEVALITY, PYMLICO y los ya mencionados MOLESLOPE. Pero, de repente, a mitad de camino, todo vira drásticamente hacia un ejercicio de ágiles tensiones sobre un frenético compás inusual donde se fusionan RIO y jazz-rock. No es un pasaje muy extenso, pero sí tiene suficiente fuerza de carácter como para reorganizar el desarrollo de la pieza como un todo. De hecho, deja sentir el efectista contraste que este pasaje tiene frente al que le sigue, el cual es mayormente reposado y ostenta unas vibraciones etéreas de cierto tenor crepuscular. Cerca del final, un solo de saxo tenor muy al estilo del inmortal Coltrane crea, desde su emporedada soledad, una aureola de expectativa antes de que el bloque grupal entero entre a tallar para la efímera instancia final. En fin, t
odo esto fue lo que la gente de HENRYTENNIS nos brindó con “Bay Leaf And Singers”, un disco colorido y hermoso con su generosa cuota de surrealismo y espiritualidad traviesa. Queda bastante claro que este grupo es de los más notables dentro de la actual escena progresiva de Japón, lo cual, a su vez, conlleva un aporte excelente para la avanzada progresiva a escala mundial. Totalmente recomendable, sin eufemismos ni exageraciones, totalmente recomendable; es que escuchar este disco implica disfrutar de un momento hermoso y mágico... y no nos queda nada más que decir sobre él de nuestra parte.

Wednesday, October 05, 2022

THE FOREVER MOMENT: un pacto estadounidense-canadiense muy especial para el discurso progresivo de hoy en día

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión presentamos a THE FOREVER MOMENT, un proyecto conformado por el dúo de Mark Cook [Warr guitar, bajo sin trastes, teclados, guitarras, samples y construcción de ritmos] y Steven Leak [sintetizador, grabaciones de campo, recursos electrónicos y sonidos encontrados]. El primero de ellos es un músico estadounidense a quien conocemos desde hace muchos años como integrante de HERD OF INSTINCT, SPOKE OF SHADOWS, HANDS, GAYLE ELLETT & THE ELECTROMAGS y ocasional colaborador de DJAM KARET; el segundo es un músico canadiense experto en electrónica y ambient con base cibernética que cuenta en su haber con algunos discos solistas y en colaboración con otros músicos. Uniendo fuerzas y acordando estrategias creativas para esta magnífica obra de rock progresivo moderno que es “The Forever Moment”, el dúo concretó una propuesta musical donde se entrecruzan el space-rock progresivo, el paradigma Crimsoniano, el ambient y la experimentación electrónica de corte minimalista con dosis bien manejadas de energía, sutileza y gracilidad. El material que conforma este disco fue compuesto y producido por Cook y Leak, siendo grabado en los estudios doméstico que ambos tienen en Arlington, Texas, y en Peterborough, Ontario, respectivamente. Ya el ulterior proceso de masterización estuvo a cargo de Erik EmlEskildsen, en Dinamarca, nada menos. Bueno, repasemos ahora los detalles del repertorio contenido en The Forever Moment”.

Con una duración de casi 5 minutos exactos, ‘Slow Melt’ abre el álbum ofreciendo una exquisita gama de grooves tras un breve prólogo marcado por una atmósfera minimalista de sintetizador. Una vez que entra a tallar el esquema rítmico, el asunto se asienta prestamente sobre una cruza entre los paradigmas de HERD OF INSTINCT y STICK MEN con algunos matices añadidos de math-rock. La vitalidad de la pieza es patente, aunque se expresa con una gracilidad razonablemente sobria. La atmósfera etérea elaborada para el epílogo sirve como siembra de la segunda pieza del repertorio, la cual se titula ‘Covenant’ y es la más extensa del mismo con su espacio de 11 ¾ minutos. Aquí tenemos un más generoso despliegue de flotantes ambientes psicodélicos de raigambre electrónico, lo cual incluye una ingeniería rítmica alevosamente mecanizada. La ambientación futurista que se va desplegando a lo largo del mágicamente adusto centro temático suena como un enlazamiento con el paradigma general del krautrock electrónico, lo cual, en buena medida, se traduce en un emplazamiento de evocadores cromatismos espaciales. Hay unos parajes ocasionales donde se da un muy calculado aumento de la densidad expresiva merced a la emergencia de solos de guitarra de talante Frippiano. Ya con el uso de grooves fusionescos de tenor exótico en la programación de ritmos, la expresividad de la pieza deja de concentrarse en lo misterioso y adopta un aura más relajada, al modo de un híbrido entre electro-jazz y space-rock. La secuencia de estos dos primeros temas motiva un resoluto impacto. Cuando llega el turno de ‘Bell Shower’, el dúo proyecta una atmósfera de ensueño solitario que evoca serenos crepúsculos y silenciosas contemplaciones de cielos estrellados. Es prácticamente un nocturno para nuestros tiempos en clave post-rockera. ‘An Opportune Moment’ empieza como una continuación de la pieza precedente para luego virar hacia una retoma de la faceta más ágil de tema #2, con una dosis extra de gracilidad. La espiritualidad de esta pieza es abiertamente gentil, con un lirismo claramente marcado y un buen uso del potencial aire de misterio emanado de algunas capas de sintetizador. Es como si el paradigma de HERD OF INSTINCT se hubiese expandido para acoger los matices más gentiles del paradigma de la electrónica de fines de los 70s (VANGELIS, TANGERINE DREAM) y otros tantos del nu-jazz.

‘Acceptance’ instaura un momento particularmente culminante del disco, tal vez se trate de nuestra pieza favorita del mismo. Definitivamente, ostenta un aire épico que recoge buena parte de los ecos de las dimensiones más enérgicas del repertorio precedente, junto a un manejo exuberante de los subterfugios más ceremoniosos del esquema de trabajo del dúo, el cual ya nos suena familiar. El esquema rítmico comienza con un medio tiempo que permite el realce de los diversos ornamentos de bajo sin trastes, guitarra y teclado. En una segunda instancia, el groove se torna más vivaz y sofisticado, lo cual permite que la pieza adquiera, absorba y asuma una renovada luminosidad. Estamos aquí en territorio conocido mientras se evidencian las confluencias estilísticas con DJAM KARET, SPOKE OF SHADOWS y HERD OF INSTINCT. El exótico epílogo centrado en delicadas ondulaciones de sonidos sintetizados que emulan exóticas percusiones tonales invita a finalizar el jolgorio y abandonarse a un remanso onírico. La última pieza del repertorio principal es ‘Lightning Of The Lamps’, aunque también es considerada como el penúltimo ítem del álbum debido a que le sigue una nueva versión del quinto tema que se titula ‘Acceptance (I Dwell In Possibilities Mix)’. En el caso de ‘Lightning Of The Lamps’, tenemos un despliegue de capas, secuencias y flotantes orquestaciones de múltiples sintetizadores, todo un homenaje al krautrock de la Escuela de Berlín donde se entrecruzan la aureola exorcista de TANGERINE DREAM, el fulgor de ASHRA y el señorío de KLAUS SCHULZE. Los 9 minutos que dura esta pieza pasan volando mientras ésta deja fluir su esencial embrujo cibernético. En fin, ‘Acceptance (I Dwell In Possibilities Mix)’ también va por esta línea berlinesa usando justamente el epílogo de la pieza original para generar un paseo sonoro por los senderos más esotérico del estándar cósmico. Algunos sonidos que imitan flautas exóticas y los ocasionales retazos de la Warr Guitar añaden una magia especial al asunto. En conclusión, THE FOREVER MOMENT y “The Forever Moment” merecen ser anotados en nuestra agenda de destacados descubrimientos progresivos y afines del presente año 2022. Tratándose de un disco que opera desde un enfoque modernista del discurso progresivo en clave ecléctica con tanta elegancia y una ingeniería tan refinada para el manejo de las atmosferas ideadas para cada pieza, solo nos queda terminar la presente reseña recomendándolo al 200%, un 100% por cada músico involucrado en este pacto tan especial para la vigencia del discurso progresivo de hoy en día.