Tuesday, March 30, 2021

Fábulas progresivas para nuestro tiempo gestadas en la narrativa de MISTER ROBOT

 


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Hoy presentamos un proyecto progresivo muy especial que procede de la escena rusa; se trata de una iniciativa del compositor y multiinstrumentista Aleksei Ruzakin que se llama Мистер Робот (MISTER ROBOT) y cuyo disco debut fue publicado originalmente a fines de abril del pasado año 2020, de manera independiente, en su propio canal de YouTube, y mucho nos tememos que esta reseña llega muy tarde, pero bueno, es honesta en sus expresiones elogiosas para con el ítem que hoy nos ocupa. La publicación de este material significó una grata sorpresa dentro de los círculos de apreciación del rock progresivo. Ya a mediados de abril de 2020, el disco se puso a disposición de descargas digitales a través del blog de Bandcamp del buen Aleksei [https://misterrobot.bandcamp.com/album/fables-for-robots], unas semanas antes de su publicación física. Se trata de un álbum conceptual que consta de una sola suite con dos partes, siendo la suite en cuestión titulada “Сказки Роботов” (“Fables For Robots”). Ruzakin toca los muchos teclados que aparecen en el álbum, junto a las guitarras, el bajo y la programación de ritmos. La Parte 1 (Часть Первая) dura poco más de 19 ¼ minutos, mientras que la Parte 2 (Часть Вторая) se extiende por casi 20 ½ minutos. Ruzakin, nacido y residente en la localidad de Omsk, tiene detrás de sí una trayectoria en varios grupos de rock, así como una participación en dos discos del grupo de rap TANGENT, que tiene fama nacional desde la ciudad de Novosibirsk. Cuando él se decidió a formar un grupo de música progresiva en el año 2015, se topó con que no conocía a nadie dispuesto a acompañarlo en esta aventura dentro de su entorno vivencial, sí que, poco a poco, fue armando esta obra y encargándose de todos los instrumentos y de todas las partes cantadas. Tras cinco años componiendo y recomponiendo ideas, grabando y mezclando maquetas hasta concretar las versiones definitivas de las diversas secciones de la suite ‘Fables For Robots’, finalmente se completó la misión. El concepto del álbum se centra en los alcances y límites de la vida humana en nuestros tiempos de dominio de lo digital y lo cibernético, los orígenes de sus deseos y metas de la vida, y su programabilidad de acuerdo a la maquinaria industrial global. A propósito, existe un libro llamado Fábulas para robots cuya primera edición data del año 1964 y cuya autoría es del narrador polaco STANISŁAW LEM, el mismo autor de Solaris y La voz de su amo. Este libro de cuentos consiste en elaboraciones grotescas de cuentos folclóricos típicos dentro del inaudito contexto de un mundo poblado por robots, por lo que allí pululan reyes, damas, caballeros, animales, dragones robóticos. Esta dato muy bien puede explicar por qué predomina en el álbum que estamos ahora reseñando un espíritu jovial y lúdico. 
 
Bueno, yendo ahora a los detalles estrictamente musicales de “Fables For Robots”, comenzamos con la Parte 1, cuyos fragmentos se titulan ‘In the Laboratory’, ‘Robot Dance’, ‘Robot Free Will’, ‘Creating Robots’, ‘Robots Talk’, ‘Robots Have Been Created And Roles Assigned To Them’, ‘Image Creation’, ‘Matter Is Woven’ y ‘Wild And Strange’. Ésta comienza con sonidos de unos pasos, una puerta abriéndose, una persona mayor y una niña conversando por un rato mientras suena un trasfondo de cajita musical, y luego se amplifica dicho trasfondo para hacer brotar desde allí el primer cuerpo central, uno basado en un espíritu de vodevil con raigambre prog-sinfónica en clave muy ligera. Más adelante, las cosas viran hacia un aura mucho más ceremoniosa en base al armazón de densas orquestaciones de teclados, sobrias intervenciones de la guitarra y algunas adiciones de sintetizador con talante cósmico. Ya el asunto pasa a sonar a mitad de camino entre los CAMEL y los GENESIS de fines de los 70s, y para cuando vuelven a agilizarse, el groove asume un temple jazzero mientras el piano asume un rol protagónico... Y regresamos a una ambientación muy semejante al la del punto de partida con total naturalidad, eso sí, con un arropamiento musical más rico (casi al modo de THE ENID). Tras un final envolventemente climático que incluye refinadas excursiones de guitarras acústicas, emerge un nuevo motif que se enrumba hacia un explayamiento de la fastuosidad sinfónica que se había apoderado del norte musical, capitalizando sus recursos de estilización melódica y abriendo paso a una estrategia más ambiciosa de variantes temáticas (un poco a lo KARFAGEN), e incluso recurriendo a veces a subterfugios disonantes que permiten el brote de una especie de tensión. A la hora de elaborar una conclusión para este pasaje tan intenso y tan explícitamente fulguroso, poco antes de llegar a la frontera del decimoquinto minuto, el bloque instrumental incorpora recursos ambientales propios de la electrónica (el JEAN-MICHEL JARRE de los cuatro primeros álbumes, los TANGERINE DREAM de la fase 77-82). Este segundo gran final sirve, a fin de cuentas, como puente para el epílogo, el cual retoma el espíritu central del segundo cuerpo central y reactiva sus aires cálidamente joviales.       
 
La Parte 2, según nos parece, es la más notable de la suite: los títulos respectivos de sus fragmentos son ‘Visiting The Moon By Magic In Astronomical Dreams’,’You Will!’, ‘What Is Life?’, ‘Erasing Images’, ‘Robot’s Free Will (Reprise)’, ‘What Does The Robot Dream Of? (Lucifer’s Flight)’ y ‘We Don’t Know Who We Are’. Sus ornamentos inaugurales se basan en atmósferas espaciales con un enclave en capas agudas de sintetizador, los cuales pronto dejan paso a otras más sutiles sobre las cuales se sueltan unos bellos (aunque demasiado breves) pasajes de guitarra acústica, y a partir de allí, el bloque sonoro se centra en una alternancia entre ambientes sinfónicos de carácter extrovertido con otros que se orientan más tentativamente hacia lo solemne. Poco antes de llegar a la frontera del sexto minuto, un pequeño solo de sintetizador nos llama la atención porque su actitud afilada sirve para reforzar el factor vigoroso que muy pronto se asentó en esta Parte 2. Una vez más, nos acordamos del modelo de KARFAGEN, e indirectamente, del paradigma Yessiano. De todas maneras, la siguiente sección se orienta hacia una mezcla de sinfonismo y jazz-prog, lo cual significa que el groove se sofistica un poco y, también, que el colorido sónico se atenúa levemente. En algún momento, llega la hora de poner una serena cuota de dramatismo al asunto, por lo que las bases de teclado se densifican para que la intervención vocal inserte pasajes en modo de rap: desconcierto o furia, una de estas dos cosas es la que está siendo expresada aquí. Una siguiente sección se instala cómodamente en un nuevo ejercicio de sinfonismo amalgamado con elementos jazzeros; siendo ahora el piano el instrumento protagónico, la ingeniería rítmica se orienta hacia un groove beatífico mientras los ocasionales solos de guitarra colorean la senda señalada por el piano. Sobre la frontera del minuto 16, el esquema instrumental regresa de lleno a lo fastuoso mientras enfatiza un enclave parsimonioso... Y, de paso, nos brinda el mejor solo de guitarra eléctrica de toda la obra, muy al estilo jazzero. El pasaje final de este clímax conclusivo se completa con un golpe de gong, tras el cual sigue una breve coda armada con una coral mecanizada: posiblemente simboliza la ovación de un público robótico, lo cual va en línea con el concepto del álbum referido al conformismo masivo y la programabilidad de un mundo cada vez más mecanizado.


Todo esto fue lo que se nos ofreció en el ambicioso repertorio de “Fables For Robots” de parte de MISTER ROBOT; este proyecto de Aleksei Ruzakin nos ha causado una muy buena impresión, surgiendo prácticamente de la nada para ornamentar con su voz propia a la vasta producción progresiva del pasado año 2020. Es por eso que esperamos que dé más frutos musicales en el futuro próximo; por lo pronto, nos queda el deleite de este álbum.

 
 
Muestra de “Fables For Robots”.-
Fables For Robots (Part 2): https://www.youtube.com/watch?v=t0O1E7AYksM  


Friday, March 26, 2021

Remodelación del universo eléctrico de los MAHOGANY FROG

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Hoy estamos de fiesta porque tenemos aquí el nuevo disco del colosal ensamble canadiense MAHOGANY FROG, el cual porta el título autorreferencial de “Mahogany Frog In The Electric Universe” y fue publicado hace muy poco, en esta segunda mitad del mes de marzo. Sucediendo a “SENNA” por ocho meses y medio, el cuarteto conformado por Graham Epp [guitarras, teclados y efectos electrónicos], Jesse Warkentin [guitarras, teclados y efectos electrónicos], Scott Ellenberger [bajo, teclados y efectos electrónicos] y Andy Rudolph [batería, teclados y efectos electrónicos] se ha tomado varias sesiones entre los años 2013 y 2019 para completar el material aquí contenido. Los estudios utilizados fueron Private Ear Recording, Video Pool Media Arts Centre, 70 Albert Street y Uncle Stan’s Basement, todos ellos ubicados en Winnipeg, la ciudad residencial del grupo. El ulterior proceso de masterización fue realizado por Harris Newman en el estudio Greymarket Mastering de Montreal, mientras que la producción general corrió a cargo del grupo mismo. Este séptimo disco de MAHOGANY FROG es el tercero publicado en CD por el sello MoonJune Records, mientras que la edición de doble vinilo se da por vía del propio sello independiente de la banda, Mafrogany Hog. En líneas generales, “Mahogany Frog In The Electric Universe” exhibe una fase evolutiva dentro del enfoque ecléctico que el grupo históricamente ha desarrollado dentro de su esquema de trabajo progresivo. En este nuevo álbum, los factores de space-rock y electrónica de raigambre krautrockera son los predominantes a la hora de elaborar los arreglos para las seis nuevas composiciones, poniendo especial énfasis tanto en el ensalzamiento de atmósferas como en el trasiego de surcos experimentales: es este nuevo factor el más productivo a la hora de plantear rumbos sonoros particularmente osados. Dentro del canon de MAHOGANY FROG, este disco puede sonar muy desconcertante, pero, a la vez, da amplias muestras de estar encauzada por una sesuda ingeniería estilística. Bueno, veamos ahora los detalles de cada uno de los temas contenidos en este álbum en cuestión.  



Las dos piezas más extensas son las que abren y cierran respectivamente el álbum. ‘Theme From P.D.’ dura poco menos de 14 ¼ minutos y comienza con un imponente fade-in de varios sintetizadores que, desde su nido de silencio, elabora un clima idóneo para la pronta expansión de un clima solemne que se sustenta sobriamente sobre un compás a medio tiempo. Todo muy en línea con el krautrock electrónico hasta que la guitarra y la batería entran en acción para guiar una variante temática a poco de pasada la frontera del tercer minuto. Así las cosas, la atmósfera general se torna robusta sin romper con el imperio de la ceremoniosidad precedente. Hemos pasado del mundo de los TANGERINE DREAM de inicios de los 80s a un subterfugio de afinidades con NECROMONKEY y GÖSTA BERLINGS SAGA. Una segunda sección impone unas vibraciones pulsátiles sólidamente acuciantes, estableciendo un groove y un dinamismo en clave space-rockera con un pulso rotundo y un foco musical sesudamente definido. Opera aquí una cruza entre el músculo lisérgico del paradigma clásico de GONG y la vitalidad cibernética de ASHRA con oportunos condimentos progresivos en algunos momentos del armazón rítmico. La cosa no dura mucho, pero sí llega a dejar un impacto con el que la siguiente sección, diseñada para retomar la agudeza ceremoniosa con la que comenzó la pieza, tenga unas agitaciones muy intensas a la hora de ornamentar densamente el motif en curso. El epílogo brinda un carácter onírico a su logística masivamente cibernética. ‘Psychic Police Force’ sigue a continuación para exhibir frontalmente una urgencia colosal que le debe tanto a la faceta más impetuosa de los HAWKWIND de la fase 72-76 como al cyber-punk maduro de los tres últimos álbumes de HELDON, además de unos toques de stoner que entran a tallar cuando el compás se torna más parsimonioso. Este último factor es el que arma el núcleo para el largo y tortuoso epílogo. Si el primer tema fue como una inspección meticulosa de diversos matices del aire, el segundo reflejó la furia de una pequeña pero intensa hoguera.
 
Cuando llega el turno de ‘Floral Flotilla (Sail To Me My Love In Your…)’, la banda explora su faceta lírica mientras le da a su persistente fuerza expresiva un renovado aire distinguido. Este ítem tiene aires de familia con varios temas que formaron parte de “DO5” y “SENNA”, aunque ahora se trabaja más a fondo los recursos de tensión que se aporta desde la maraña de grandilocuentes guitarreos. También nos parece un culmen notable dentro del disco. ‘CUbe’ sigue fielmente la línea estilística de la pieza precedente, con la particularidad de que los ornamentos cibernéticos se sienten más densos y el vitalismo operante se integra en una ingeniería psicodélica más estricta. El mismo nervio, el mismo espíritu modernista, un encuadre un poco menos exuberante con miras a realzar la compacidad. ‘Octavio (Including: The Ascension Of The Moonrise Children)’ instaura inicialmente un muy poético clima electrónico de carácter introspectivo (al modo de un híbrido entre los CLUSTER de la fase 74-79 y los TANGERINE DREAM de la etapa 75-77) para su prólogo, y cuando emerge el cuerpo central, el ensamble desarrolla un exquisito ejercicio de jazz-rock progresivo con ribetes futuristas y algunos matices sinfónicos, algo así como un híbrido de JAGA JAZZIST y PIXIE NINJA impulsado por extensiones sónicas derivadas de los ecos de los tres discos precedentes de MAHOGANY FROG. Hay un solo de guitarra que hubiese llenado de orgullo a un Steve Hackett que surge alrededor del quinto minuto y medio. El desarrollo temático es cautivador y envolvente. El epílogo retoma el clima flotante inicial, pero esta vez, con el aumento de grosor aportado por ornamentos razonablemente densos de sintetizador y un aparato rítmico con un swing militar. Atendiendo al nivel de inspiración invertido en el cuerpo central y la inteligencia arquitectónica con la que se organizó su polivalente diagrama musical, es justo señalar a este tema como otro cénit decisivo del álbum.

Con su espacio de casi 17 ¾ minutos, ‘((Sundog))’ cierra el repertorio a lo grande. Comienza con una combinación de misteriosas y grisáceas capas sintetizadas y un swing tribal cibernético elaborado con un compás complejo, lo cual genera una aureola de embrujo cósmico. Hay algunos matices de musique concrète que poco a poco van gestando un crescendo “por cuenta propia”, lo cual redunda en una interferencia contundente desde la que el grupo organiza un vendaval sonoro. Dicho vendaval termina apoderándose de todos los espacios a poco de pasada la frontera del séptimo minuto y medio, tras lo cual, el ensamble se dedica a explorar climas espaciales de amplio tenor abstracto (al modo de los TANGERINE DREAM de “Atem”). Tras esto, el grupo nos sorprende con una siguiente sección muy articulada, la misma que se centra en un jam jazz-rockero de base electrónica, logrando crear una inusitada convivencia entre la tirantez propia de los psicodélico y el vitalismo grácil de lo fusionesco. De hecho, cuando todos los teclados y efectos de guitarra se van callando, quedan todavía unos segundos de llamativo tamboreo para la despedida. Todo esto es lo que se nos brinda en “Mahogany Frog In The Electric Universe” de parte de los geniales MAHOGANY FROG, quienes una vez más nos dan evidencias incontrovertibles e irrefutables de cuán importante es su aporte en el escenario contemporáneo del rock progresivo a nivel internacional. Éste no es tanto un viaje a un universo eléctrico de parte de una pequeña orquesta de terrícolas foráneos, sino, más bien, una aventura de remodelaciones y maniobras revitalizadoras de los aspectos más futuristas de la visión musical ecléctica de MAHOGANY FROG, aventura que se tradujo en una bitácora y un mapa de hallazgos eléctricos. Valió la pena esperar tantos años a que saliera un nuevo disco de ellos, pues resulta ser uno de los más impresionantes del año. Recomendable al 400% (un 100% por cada integrante).


Muestras de “Mahogany Frog In The Electric Universe”.-
Theme From P.D.: https://mahoganyfrog.bandcamp.com/track/theme-from-p-d
Floral Flotilla (Sail To Me My Love In Your…): https://www.youtube.com/watch?v=chenAEUHnbI
Octavio (Including: The Ascension Of The Moonrise Children): https://mahoganyfrog.bandcamp.com/track/octavio-including-the-ascension-of-the-moonrise-children

Tuesday, March 23, 2021

FOG LIGHT: en busca de una nueva señal para la actualidad del jazz-rock


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy es el turno de presentar al trío finlandés FOG LIGHT y su cuarto álbum de estudio, el cual se titula “Sign” y sucede al ítem precedente “New Element” por un año y cuatro meses. Más exactamente, este nuevo álbum se publicó a inicios de diciembre del pasado año 2020 por vía del sello Inverse Records, y supuso un importante paso adelante para la propuesta de jazz-rock con talante eclécticamente progresivo que el trío tiene como su estandarte estético. Este ensamble conformado por Jarmo Pikka [batería], Saku Hakuli [guitarras] y Pasi Hakuli [bajo y teclados] ha realizado aquí un disco poderoso, inundado de vigor y dinamismo por doquier, centrado en el paradigma del jazz-rock con referencias claras a los paradigmas de TRIBAL TECH, ALLAN HOLDSWORTH y NIACIN, más algunos avatares progresivos aprendidos de KING CRIMSON y LIQUID TENSION EXPERIMENT. En cierto sentido, la línea de trabajo de esta agrupación escandinava va en paralelo con los de otros ensambles como COUNTER-WORLD EXPERIENCE, SOFTEN THE GLARE y SPECIAL PROVIDENCE. Si en su momento, el celebrado “New Element” encarnó una señal clara de maduración sólida para la visión musical de FOG LIGHT, “Sign” es el manifiesto del refuerzo de dicha maduración en pos de instaurar una nueva crónica dentro del variopinto mundo del jazz-rock de nuestros tiempos. Repasemos ahora los detalles del repertorio contenido en este enérgico disco, el mismo que, adelantamos, nos ha causado una muy buena impresión. 


La dupla de ‘Aamu Nousee’ y ‘Mitä Jos’ pone las cosas en marcha con convicción y sólida expresividad. El primero de estos temas, tras un inicio de talante sigiloso y con un calculado registro de expresividades robustas, termina instalando un cuerpo central caracterizado por una musculatura sobria sobre un compás constreñido y ceremonioso. Dentro de un enfoque sonoro que coquetea con el punk-jazz, la atmósfera general se acerca someramente al estándar del stoner. El segundo de estos temas apuesta por un swing más explícito y un esquema rítmico más sofisticado, obligando al trío a explorar con sistemática persistencia su faceta más propiamente extrovertida. A través del llamativo desarrollo temático, hay algunos pasajes asentados sobre inteligentes juegos de síncopas, así como hay otros más ligeros donde se impone un groove funk-jazzero. ‘Unessa Ei Voi Huutaa, el tercer tema del álbum, se caracteriza por exhibir una atmósfera un tanto misteriosa, hasta árida, dentro de un bloque sonoro relajado que se acerca a lo introspectivo; solo al final se ponen las cosas en un plan más robusto y contundente. Las asertivas líneas del bajo a veces elaboran unas vibraciones pulsátiles y otras veces acompaña ciertas virguerías de la guitarra. La aparición del sintetizador en algunos pasajes estratégicos añade un momentáneo tenor progresivamente cósmico al asunto. Por su parte, la batería sabe llenar espacios y crear ornamentos exquisitos dentro del groove mayormente calmado sobre el que se instaura este tema. Tenemos aquí uno de los temas más ingeniosos del repertorio, logrando completar el clímax conquistado por el tema precedente a pesar de tener un espíritu totalmente distinto. La cuarta pieza del álbum se titula ‘Koranilma’ y despliega una luminosidad señorial donde reinan la extroversión y el júbilo. Casi parece que está diseñada para hacer contrapeso frontal a la que estuvo antes, pues la aureola expresionista que hila todas las variantes temáticas en curso nunca deja de ser fulgurosa, ni siquiera en los pocos momentos más tirados hacia lo otoñal. ‘Kuunsilta’ sigue fielmente la senda trazada por ‘Mitä Jos’ mientras le da un enfoque más liviano al asunto. La sencillez estructural del cuerpo temático emite un aura entrañable; los ocasionales ornamentos de sintetizador añaden un matiz ensoñador. 


Vyöhyke’ crea una atmósfera medio Crimsoniana para insuflar algo de neurótica magnificencia a su núcleo temático, el cual se basa en una fabulosa y electrizante mezcla de jazz-rock y psicodelia pesada de talante progresivo. Vitalista y distante a la vez, esta pieza crea un aura majestuosa en torno a sus sofisticados grooves y los punzantes riffs de la guitarra. Así las cosas, ‘Lainauni’ se enfoca en la gestación de una combinación de los aspectos sereno y aguerrido del trío. La tríada de ‘Säätyyppi’, ‘Jazzifisti’ y ‘Tanssivat Valot’ da conclusión al álbum, ocupando un total colectivo de 14 ¾ minutos. ‘Säätyyppi’ sigue por el terreno del jazz-rock con base funky y musculatura decisiva en los guitarreos, un encuadre sonoro que será reiterado de inmediato en ‘Jazzifisti’. De hecho, aquí se da una capitalización notoria de esta estrategia, pues algunos pasajes están genuinamente signados por una pesadez rockera. En fin, ‘Tanssivat Valot’ (el tema más largo del disco con sus poco menos de 6 minutos de duración) desarrolla una vitalista síntesis entre la energía expresiva del tema #8, la aureola misteriosa del tema #6 y la dimensión serena de la banda. La ingeniería temática es muy precisa, siendo así que las atmósferas de los teclados resultan muy relevantes para el bloque general. En este contexto, la excelsa labor de la batería está para darle un empuje especial a la pieza, además de algunos oportunos recursos de complejidad. Todo esto fue “Sign”, un disco diseñado para transmitir una nueva señal de vitalidad para el escenario actual del jazz-rock, tanto a nivel europeo como mundial. La gente de FOG LIGHT ha hecho un trabajo bordado en la secuencia de 10 temas que completan el repertorio de este álbum y merece todos los elogios por ello. 




Saturday, March 20, 2021

Segunda visita a las catacumbas avant-progresivas de los RASCAL REPORTERS



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Hoy tenemos el enorme placer de presentar lo nuevo-viejo de RASCAL REPORTERS, esa entidad musical estadounidense que, en su momento, desde su residencia de Detroit, Michigan, fue un baluarte solitario y persistente de la línea avant-progresiva entre fines de los 70s y los primeros años del nuevo milenio. ¿Cómo no nos va a dar alegría que podamos contar con nuevo material de parte de una de nuestras bandas favoritas de los últimos 40 años dentro de cualquier vertiente progresiva? Al igual que “Redux, Vol. 1” (publicado en abril de 2019), este nuevo disco “Redux, Vol. 2: Rascals Revenge And The Great Reset” recoge varias piezas de sus copiosos archivos que quedaron incompletas para renovarlas con instrumentación añadida y remodelarlas con una apropiada producción de sonido. Hoy por hoy, la conformación de RASCAL REPORTERS acoge a uno de sus miembros fundadores Steve Kretzmer [sintetizadores, piano, órgano y canto] y James Strain [batería, guitarras, bajo, sintetizadores y órgano]. Este disco publicado el pasado 5 de marzo se centra mayormente en composiciones antiguas de Kretzmer, pero, además hay una extensa pieza que hila varias piezas breves compuestas por el otro cofundador de la banda Steve Gore (quien no está con nosotros desde 2009). En esta última, Gore grabó los teclados, la guitarra, la percusión y la caja de ritmos, siendo así que Strain añadió los demás instrumentos que allí se escuchan. Otra aparición de Gore es a la batería para el último tema de este álbum. Un detalle entrañable sobre el arte gráfica del álbum es que ésta estuvo a cargo del italiano Dario D’Alessandro, quien es integrante y principal compositor del excelente grupo HOMUNCULUS RES. Su particular sentido del color se percibe a través del homenaje a las historietas de ciencia-ficción de los 50s y 60s. El propio D’Alessandro también se hace presente como músico tocando algunas partes de sintetizadores en el quinto tema; por su parte, el bajista Rick Barenholtz aparece en el último tema. Este disco fue masterizado por Bob Drake, quien además de ser ingeniero de sonido, es un muy bien reputado músico que en su momento fue miembro fundador de THINKING PLAGUE, además de pasar por las filas de 5UU’S, THE SCIENCE GROUP, hacer varios discos solistas y en asociaciones efímeras, etc. Bueno, veamos ahora los detalles específicos del disco que nos ocupa, ¿vale?
 
‘The Unfettered Way’, que dura poco más de 4 minutos, da inicio a las cosas con un empuje convincente y persistente. Estableciendo una ingeniosa cruza entre los HENRY COW del primer álbum, el ZAPPA de la etapa 69-73 y el paradigma de NATIONAL HEALTH a través del filtro de THE MUFFINS, la pieza hila sus bien definidos núcleos temáticos sobre un groove sumamente complejo que, a pesar de que pueda sonar paradójico, fluye con imponente naturalidad. Los armazones de sintetizadores tienen un encanto muy especial a despecho de su extravagancia sustancial. ‘Cashew Medley’, una intensa maratón progresiva de 16 ½ minutos, es justamente esa suite armada con pequeñas composiciones de Gore a la que hicimos alusión más arriba. Teniendo en cuenta las circunstancias de su génesis y su ulterior concreción que ha llegado a nosotros, se trata de una secuencia de diversos motivos donde el esquema global hace gala de una diversidad ingeniosa de atmósferas, coloridos y grooves. Hallamos aquí pasajes de ligera calidez, de tensión, de ejercicios atonales marcados por una rutilante exquisitez al estilo de la academia posmoderna, de jazz-rock melódico, de ejercicios abstractos con tenor modernista... También algunos pasajes hablados que añaden un fuerte componente de humor dadaísta al asunto. Las confluencias con los legados de HENRY COW, AKSAK MABOUL, FAUST, AKSAK MABOUL y el rey de las disrupciones FRANK ZAPPA son evidentes, así como la desfiguración jovial del patrón de unos UNIVERS ZERO, pero ya se percibe claramente la personalidad propia de la visión vanguardista de los RASCAL REPORTERS. Varios de los pasajes aquí contenidos no hubiesen estado fuera de lugar en álbumes paradigmáticos del grupo como son “Happy Accidents” y “Purple Entrapment”. Después de que todo este carnaval de imparables delicias surrealistas ha terminado, llega el turno de ‘Fallen Mind’, una canción que el propio autor describe como cercano a PREFAB SPROUT, pero que nosotros percibimos más bien como una cruza entre JOHN GREAVES & PETER BLEGVAD y HATFIELD AND THE NORTH con algunos ligeros matices de pop burlón al estilo de THE RESIDENTS. 

Los tres siguientes temas son remodelaciones ampliadas de viejas composiciones de Kretzmer al piano, ahora convertidas en auténticas joyas del RIO. ‘Moments’ sigue en buena medida el sendero trazado por la pieza que abrió el álbum, especialmente en lo que se refiere a la preocupación por preservar un lirismo cristalino a través de las intrigantes variantes temáticas (primordialmente guiadas por el piano), pero se nota aquí una dosis mucho mayor de densidad en algunos pasajes. Además, con su duración de 9 minutos y pico, se puede dar el lujo de aplicar una exuberancia irrefrenable a cada uno de los recovecos de su tortuosa ingeniería musical. Con la dupla de ‘Egg Soup’ y ‘Hubert Greenery Peck’ tenemos 24 ½ minutos de grandilocuentes ejercicios de líneas melódicas traviesas y atmósferas reactivas. El primero de estos temas mencionados ostenta una ingeniería y una exuberancia densa muy semejantes a las de la pieza inmediatamente precedente, pero, en esta ocasión, los parajes tensos son muy pocos, y todo el despliegue de extravagancia aventurera que tiene lugar a lo largo de sus bizarras ilaciones musicales da prioridad (no exclusiva) a la utilización de atmósferas relativamente amables. Hay componentes de jazz-rock experimental que permiten a este ejercicio de hibridizaciones entre HENRY COW y EGG que le permiten mantener un halo fulguroso. La última sección es particularmente hermosa. En lo que respecta al segundo tema mencionado, éste es más extenso (dura 14 minutos y pico) y su función consiste básicamente en preservar la lógica de la masiva exuberancia y la rimbombante extravagancia que ha signado a todas las piezas extensas del presente álbum. Eso sí, aquí tenemos la particularidad de que los pasajes definidos tienden a gozar de espacios más largos para proyectar sus propios lugares dentro del multívoco trayecto por la que transita esta pieza. Todo se completa con ‘Deep Dish Beaver Pies For Breakfast’, una pieza que, en lo esencial, sigue por la senda de ‘Moments’ y ‘Hubert Greenery Peck’ mientras incorpora algunos elementos estilísticos bastante épicos: algunos de ellos nos recuerdan a HAPPY THE MAN y otros nos remiten a los SOFT MACHINE de los discos segundo y tercero. Incluso se oye algunas exclamaciones de alegría durante la escalada climática que tiene lugar antes del arribo de la envolvente sección final. Es verdad que aquí la batería suena más potente en la mezcla en varrios pasajes, así como es verdad que en estos tres últimos temas del álbum hay una prevalencia del piano dentro del arsenal de teclados y sintetizadores. 
 
Todo esto fue lo que se nos brindó en “Redux, Vol. 2: Rascals Revenge And The Great Reset”. Es algo excelente saber que el legado de los RASCAL REPORTERS todavía tiene mucho que dar al ideal concretizado del prog vanguardista cada vez que se explora en sus catacumbas y se restaura sus copiosos tesoros escondidos. Escondidos, que no perdidos, y ahora recuperados y exhibidos por la dupla de Steve Kretzmer y James Strain. ¡Que sigan llegando más y más! Por lo pronto, este disco debe ser considerado como una de las reliquias progresivas renovadas más notables del año 2021. 

 
 
Muestras de “Redux, Vol. 2: Rascals Revenge And The Great Reset”.-
The Unfettered Way: https://rascalreporters.bandcamp.com/track/the-unfettered-way
Cashew Medley: https://rascalreporters.bandcamp.com/track/cashew-medley
Hubert Greenery Peck:
https://rascalreporters.bandcamp.com/track/hubert-greenery-peck-new-mix-bonus-track


Thursday, March 18, 2021

Un paso más allá para LARS BOUTRUP’S MUSIC FOR KEYBOARDS

 
HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

Escandinavia se lució a lo grande en cuanto a la producción progresiva del pasado año 2020, tanto en cuanto a discos publicados por grupos como por artistas solistas. Un caso así es el que hoy tenemos en nuestras manos: el cuarto disco del proyecto del teclista danés LARS BOUTRUP que se llama LARS BOUTRUP’S MUSIC FOR KEYBOARDS, así de directo y simple. Respondiendo al título de “The Great Beyond”, fue publicado durante la primera mitad de marzo del pasado año 2020 (sabemos que esta reseña es un poco tardía y pedimos perdón por eso). El proyecto es un trío conformado por BOUTRUP a los teclados y los sintetizadores, el bajista Niels W. Knudsen y el baterista-percusionista Spike Nior. Tras estar involucrado en los mundos del glam-rock y el hard roock en los 80s y 90s, en el ya lejano año 1997, BOUTRUP empezó a componer y grabar música para películas mudas en Dinamarca y Suecia, y un año después formó su propia banda llamada BIG BANG, la cual no duró mucho ni tampoco llegó a concretar contrato de grabación alguno. En fin, el año 2005 vio salir a la luz el disco de debut homónimo de LARS BOUTRUP’S MUSIC FOR KEYBOARDS, siendo así que el tercer álbum “Small As a Ball” (del año 2015) fue el primero que realmente logró llamar la atención seriamente dentro de las redes difusoras del género progresivo. Con este nuevo disco “The Great Beyond”, BOUTRUP y sus compinches siguen cosechando la siembra de ese disco precedente, llevándola a un nivel un poco más alto de pomposidad sinfónica. Fuera de este proyecto solista, el protagonista de la presente reseña es integrante del quinteto JURUDA MUSIC. Bueno, veamos ahora los detalles del repertorio del disco que ahora nos convoca.  


 

La miniatura de un minuto y medio ‘The Rising’ abre el repertorio con una serie de capas cósmicas cuyo cariz flotante es opacado por la suntuosidad absorbente de sus emisiones, y de esta manera, se prepara el terreno para la emergencia de ‘M. T’, una pieza ágil y llamativa que se alza fácilmente como una colorida encrucijada entre los senderos musicales de EMERSON, LAKE & PALMER, SAGA y PÄR LINDH PROJECT. Sin dejar de tomar en cuenta los evidentes aspectos retro que operan dentro del entramado sonoro del trío, el hecho es que algunos recursos de sintetizador funcionan muy bien a la hora de añadir una vivacidad modernista al asunto. ‘Whatever Mama Said’ sigue a continuación para explorar aún más fehacientemente el camino de grooves llamativos marcado por la pieza anterior, esta vez con una agilidad más explícita y un dinamismo más grácil. Aunque la estructura musical y la esencia de esta pieza están bien enraizadas en el discurso progresivo a lo ELP, el espíritu de la composición misma está más cercano al jazz-rock (un poco a lo COLOSSEUM II), lo cual permite que el desarrollo y el afianzamiento de la musculatura esencial diseñada para la ocasión goce de campo abierto para la expansión de su gancho. Con sus 7 ¾ minutos de duración, ‘Dripping Cycles’ se erige como la pieza más extensa del álbum, siendo así que ella asume la misión de combinar la ceremoniosa ampulosidad del prog sinfónico con el talante ensoñador de la música electrónica. Asentado sobre un medio tiempo que le ayuda a preservar un aire señorial y circunspecto, este tema recibe con los brazos abiertos las influencias del RICK WAKEMAN del nuevo milenio, PINK FLOYD y VANGELIS, y eso se traduce en un clima y un desarrollo temático muy metidos en lo espacial, muy centrados en una psicodelia amable que permite al sinfonismo operante arroparse con atuendos empíreos. Hemos disfrutados de dos momentos culminantes del álbum. ‘Jerry And The Suitcase’ vuelve de lleno a la extroversión y la musculatura, pero esta última se muestra de manera mesurada debido al carácter juguetón y travieso del motif central de la pieza. Los ecos de los aires cósmicos de la pieza anterior no se han desvanecido del todo, pero éstos son ahora ornamentos de capitalización para el ahora reinante espíritu de jolgorio.           
 
‘Inventio’ se caracteriza por desplegar una serie de capas hipnóticas, siendo así que los teclados de BOUTRUP usan lo cósmico ya no dentro de una ingeniería estructurada, sino como una estrategia de observaciones y contemplaciones que se internalizan para generar una musicalidad envolvente y evocadora. Esto nos remite, de algún modo, al VANGELIS de la primera mitad de los 80s. ‘Ich Will Tanzen’ cambia de registro para establecer un dinamismo robusto sobre un tempo no demasiado frenético. El swing es llamativo y recibe suficientes ornamentos de parte de la batería como para que la gracilidad inherente a la pieza se preserve con solvente atractivo. Siendo el órgano el instrumento protagonista en los solos, sus intervenciones expresan la hibridización perfecta entre los paradigmas de WAKEMAN y JOHN LORD, un recurso idóneo para potenciar la energía esencial de la pieza. ‘Klavier Stück Für Freude’ es un solo de piano bien situado dentro de los cánones románticos de un CHOPIN o un LISZT: es el único momento de auténtica introspección dentro del álbum, y el protagonista lo lleva a cabo con pulcra precisión y sublime exquisitez. Durando poco más de 6 ¾ minutos, la pieza homónima cierra el repertorio por vía de una síntesis performativa entre las piezas #2 y #3, creando recursos de imponente suntuosidad sinfónica mientras el bloque sonoro elabora un equilibrio entre el vigor orquestal y los ornamentos modernistas. A través de la ceremoniosa majestuosidad que marca al desarrollo temático, se advierte la emergencia de algunos breves pasajes opacos, siendo así que éstos sirven para impulsar algo de densidad dentro de las destacadas vibraciones grandilocuentes. Un final imponente mas no atosigante para un álbum repleto de elegancia: “The Great Beyond” es, ante todas las cosas, un disco refinado que bien puede servir para introducirse en el mundo de LARS BOUTRUP’S MUSIC FOR KEYBOARDS y apreciar su enfoque renovado de todas las influencias recibidas de la tradición progresiva centrada en los teclados. Para nosotros, ha sido un descubrimiento muy interesante. 


Monday, March 15, 2021

GAVIN HARRISON & ANTOINE FAFARD: un lúcida investigación dual en química musical vanguardista y ecléctica

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Con un poco de demora, pero, ante todo, con bastante entusiasmo, presentamos hoy el disco del proyecto del dúo GAVIN HARRISON & ANTOINE FAFARD, el cual se titula “Chemical Reactions” y fue publicado el 11 de diciembre del pasado año 2020 por el sello Harmonic Heresy. Este disco se centra en los aportes del maestro británico HARRISON a la batería y la marimba, y los del maestro canadiense FAFARD a los bajos con y sin trastes de 6 y 8 cuerdas, también. El esquema del trabajo de este dúo consiste en una combinación de progresivo de talante Crimsoniano, jazz-rock y chamber-rock, siendo así que la logística sonora apoyada sobre sus funciones rítmicas se completa con la masiva presencia de instrumentos de cuerda. Así, las colaboraciones de Maria Grig (violines y viola) y Jonathan Gerstner (cello) se hacen presentes en casi todo el álbum, pero también hay otros músicos como Reinaldo Ocando (marimba y vibráfono), Avigail Arad (cello), y el legendario Jerry Goodman (sí, el mismo de la MAHAVISHNU ORCHESTRA) a los violines acústico y eléctrico. Para los dos últimos temas del repertorio, la Janáček Philharmonic Orchestra bajo la dirección de Anthony Armoré se hace cargo de plasmar los enclaves melódicos y armónicos para cada ocasión. De hecho, las grabaciones realizadas por esta orquesta datan del año 2016, lo cual es un indicio claro de que este disco es un proyecto realizado a lo largo de un tiempo bastante extenso. El propio FAFARD se hizo cargo de la composición de todas estas piezas, así como del diseño gráfico del álbum. Bajo la guía productora de ambos maestros, la mezcla del material fue realizada en el Studio LaMorte de Cagliari (Italia) por Davide Sgualdini, quien suele colaborar con FAFARD. Ya es hora de ver los detalles del repertorio contenido en “Chemical Reactions”, el cual nos pareció uno de los ítems más exquisitos y majestuosos del año 2020.          
      

Durando 5 minutos y pico, ‘Transmutation Circle’ abre el álbum con un despliegue sobrio y, a la vez, convincente, de elegante ceremoniosidad, el cual se sustenta sobre una ágilmente compleja arquitectura rítmica desde la que se impulsa la excelsa expresividad de los arreglos de cuerdas que se apoderan del centro temático. Con un excelente solo de bajo inserto en el intermedio y un posterior despliegue de musculatura táctica de parte de la batería, la pieza adquiere un plus de vigor para el último minuto y medio del desarrollo temático. Una gran manera de iniciar el álbum, y las cosas siguen manteniéndose en un altísimo nivel con el arribo de ‘Atonic Water’, pieza que emerge para explorar matices más oscurantistas e inquietantes, a medio camino entre los paradigmas de KING CRIMSON y YUGEN, con algunos matices ocasionales a lo UNIVERS ZERO. Si el primer tema quería explorar recursos de esplendor con un leve toque de extravagancia, este segundo tema se mete más de lleno en la nocturnidad, manteniendo en buena medida la limpieza melódica, pero, principalmente, indicando vías expresivas un tanto lóbregos. Con la dupla de ‘Vision Of A Lost Orbit’ y ‘Pair Of A Perfect Four’, el dúo sigue explorando matices y colores que van continuamente expandiéndose en sus potencialidades. El primero de estos temas mencionados se centra en un lirismo majestuoso que, en parte replica la sobria opulencia de la primera pieza, mientras que se explaya en un desarrollo temático más complejo. El swing está apropiadamente ornamentado por la batería en algunos lugares estratégicos, pero impera aquí la lógica ingenieril a la hora de encuadrar el esquema temático en curso. En cuanto a ‘Pair Of A Perfect Four’, éste es abiertamente más tenso que el tema precedente en lo referente al dinamismo de la dupla rítmica y algunos pasajes orquestales que nos remiten a una inaudita cruza entre los maestros PROKOFIEV y GLASS. Por otro lado, también es verdad que hay otros pasajes orquestales que tienden hacia lo envolvente y lo cálido, pero es cierto que los otros tienen un mayor impacto en el oyente empático. Cerca del final, hay un incremento en el dinamismo de la batería, lo cual sostiene el florecimiento del estupendo clímax final que merece esta pieza en cuestión.

‘Proto Mundi’ es el quinto tema del álbum y también el más extenso del mismo con su espacio de casi 10 ¾ minutos. En líneas generales, para el ambicioso núcleo temático, el dúo y el ensamble de cuerdas se focalizan en una síntesis entre la majestuosidad fulgurosa del primer tema y la sofisticación sistemática del tercero. De hecho, queda claro que la extensión de esta pieza da pie a que la susodicha sofisticación encuentre fácilmente espacios para la expansión de su potencial cromatismo y la capitalización de su garra expresiva. A mitad de camino, un breve interludio puramente orquestal sirve para que la pieza vire hacia un clima otoñal, lo cual sirve como punto de impacto para la instauración de algunos recursos de elegancia jazzera que enriquecen el entrelazamiento entre lo sinfónico y el chamber-rock. Una nueva sección se orienta hacia sobrecogedores juegos de síncopas y contrapuntos en los que el ensamble entero se acerca al paradigma Crimsoniano a través del filtro de un OZONE QUARTET. En estas instancias, definitivamente, el dúo y sus compañeros de cámara están lejos de la luminosidad que atravesó a los primeros cuatro minutos y pico de la pieza, pero en el último minuto, se da una mezcla entre esa luminosidad y la tensión actual para brindar un espectacular cierre a este grandioso tema. He aquí el cénit definitivo del álbum... pero todavía queda más por disfrutar a lo grande. ‘Singular Quartz’ se presenta como una remodelación más ligera de varios de los recursos oscurantistas que tuvieron un rol protagónico en los esquemas temáticos de algunas piezas precedentes (especialmente, la #4). La presencia de un invitado tan insigne como el legendario Jerry Goodman (alternando solos de violines acústico y eléctrico) añade un toque extra de pedigrí a la concreción de esta fabulosa pieza. ‘Holding Back The Clock’, por su parte, ostenta una aureola más aristocrática y señorial, con una faceta jazz-progresiva meticulosamente explorada a través de las pulcramente fluidas alternancias entre los pasajes grandilocuentes y otros más contenidos. Hay un aura optimista que late constantemente a través de las diversas variantes de expresividad que tienen lugar. Otro momento álgido que resalta con luz propia dentro del bloque general del álbum. La pieza homónima dura 8 ½ minutos y es la encargada de cerrar el repertorio. ‘Chemical Reactions’ se caracteriza principalmente por un derroche de gracilidad tanto en el desarrollo temático como en la elaboración de la atmósfera predominante. Así las cosas, disponemos de la oportunidad idónea para prestar especial atención a la interacción entre los dos protagonistas.   

 

Toda esta fue nuestra experiencia con este hermoso disco que es “Chemical Reactions”, un despliegue de vigor, color y vibraciones aventureras que emergió de la genial química conjunta de estos dos maestros que son GAVIN HARRISON y ANTOINE FAFARD. Este disco exhibe su señorío imponente con rotunda prestancia, concretando un aporte especialmente hermoso para el actual escenario mundial de la música progresiva. ¡Totalmente recomendable al 200%! (Un 100% por cada músicos protagonista.)
 
 
Muestras de “Chemical Reactions”.-
Transmutation Circle: https://antoinefafard.bandcamp.com/track/transmutation-circle
Proto Mundi: https://antoinefafard.bandcamp.com/track/proto-mundi
Singular Quartz: https://antoinefafard.bandcamp.com/track/singular-quartz
Holding Back The Clock: https://antoinefafard.bandcamp.com/track/holding-back-the-clock


Friday, March 12, 2021

ILLEGAL ALIENS: otro vistazo a través de la ventana hacia la pretérita vanguardia progresiva estadounidense

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Hoy volvemos a los archivos escondidos de ILLEGAL ALIENS bajo la guía del maestro Dave Newhouse. ILLEGAL ALIENS fue un proyecto Avant-progresivo estadounidense paralelo en el que operaban los integrantes de THE MUFFINS con otros músicos entre los años 1974 y 1981. En palabras del propio Newhouse, este colectivo funcionaba “cuando THE MUFFINS no estaban ocupados ensayando (4 días a la semana, ¡de 2 a 3 horas por noche!), haciendo jams y grabando material que les permitía expandir su expandir sus esquemas musicales mientras se divertían haciéndolo”. En agosto del pasado año 2020 tuvimos una primera muestra de estos testimonios ocultos bajo el título de “Territory”, y ahora podemos disfrutar de una segunda muestra, “The Round Window”, publicada a inicios de marzo del presente año 2021. El núcleo recurrente de ILLEGAL ALIENS consistía en el mencionado Dave Newhouse a los teclados, los vientos, la batería y el xilófono; Billy Swann al bajo y la guitarra; Paul Sears a la batería y el bajo; Steve Feigenbaum a la guitarra; Scott Raffel a los saxos alto y barítono, el clarinete bajo y la batería; y Mike Bass a la batería y el vibráfono. Dentro de la serie de 16 piezas contenidas en este ítem fonográfico, también aparecen ocasionalmente Tom Scott (flauta y clarinete alto), Gary Mayne (batería), Scott Giambusso (contrabajo) y Luis Odria (guitarra). En cuanto a la restauración sonora de las cintas de grabación y la ulterior labor de masterización en el ShedSounds Studio, éstas estuvieron a cargo de Ian Beabout (quien antes ya ha estado involucrado en otros proyectosdonde estaba involucrado Newhouse). Por su parte, Eric Kearnes estuvo a cargo del arte gráfica y el diseño del empaque de la muy limitada edición física de “The Round Window”. Bueno, veamos de una buena vez los detalles de su repertorio, ¿vale? 
 
Todo comienza con ‘Seeing The Angels’, pieza que dura casi 3 minutos y que se caracteriza por una extroversión cálida que emana principalmente de los siempre alegres agudos vertidos por el matrimonio de vientos y guitarra. En cuanto al groove general, parece algo extraído del tercer o cuarto disco de SOFT MACHINE. ‘Spontaneous Vaudeville’, por su parte, lleva esta extroversión hacia vibraciones más filudas sobre un swing tan machacón como envolvente. Lo que suena aquí es como una cruza entre el GONG primigenio y la faceta más ácida de unos HATFIELD AND THE NORTH. Específicamente en relación con el primer factor, la pieza asume una cierta aura surrealista y onírica que la convierte en un primer cénit del álbum. Con la dupla de ‘Roomette’ y ‘Double King’, dos piezas que son prácticamente hermanas, tenemos 6 ¾ minutos de sólido entretenimiento experimental. Ambos temas se instalan cómoda y convincentemente en una exploración minimalista de atmósferas al estilo de los HENRY COW de la fase 74-75 con ciertos tintes de free jazz operando en el swing predominante. Además, se percibe un denominador común de densidad un tanto oscurantista, más notablemente en el segundo de ellos. ‘The Witch Who Floats’ recibe directamente el eco de las atmósferas predominantes de las dos piezas precedentes y lo sacude con agitaciones deconstructivas que llegan a sentirse realmente terroríficas... Y solo hace falta el protagonismo compartido del órgano y la batería para explorar fehacientemente este camino sonoro. ‘Last Say’ es más calmado, algo así como la contraparte introvertida de la pieza inicial. Con sus 5 ¾ minutos de duración, ‘Working Backward’ resulta ser la piza más extensa del disco, y también, un culmen definitivo del mismo. Ostentando gracilidad y colorido en abundantes dosis, el desarrollo temático hila bastante motivos con precisión impoluta, creando un excelente híbrido de HATFIELD AND THE NORTH, el primer HENRY COW y la dimensión más lírica del FRANK ZAPPA de la fase 69-73. Poco antes de llegar a la frontera del tercer minuto y medio, la pieza da un viraje radical hacia una atmósfera ensoñadora bajo la guía de los teclados, lo cual lleva finalmente hacia un evocador momento solista del piano para la coda. ‘Luckies’ instaura un breve retorno a la cálida vivacidad del primer tema, mientras que ‘Abstract Of America’ se mete en el terreno del jazz-fusion a lo WEATHER REPORT hibridizado con ostentaciones atonales de talante Zappiano. Una ilación bastante interesante.
 
‘Little Toledo’ y ‘Tin Can Man’ son dos piezas muy breves – una no completa el espacio de 2 minutos y la otra ni siquiera1 –, pero resultan bastante llamativas por sí mismas. El primero de estos temas se centra en un ejercicio de climas latinos sobre un compases variables que termina aterrizando en un área crepuscular y solipsista, mientras que el segundo se enfoca en un despliegue de joviales climas modernistas en confluencia con lo que se hizo posteriormente en el disco debut de los legendarios AKSAK MABOUL. ‘Portrait In A Spoon’ se mete más de lleno en una dinámica arquitectónica donde el abiertamente atonal motif central es manejado con punche y tensión. Los ornamentos de percusión tonal son los únicos recursos de luminosidad que entran a tallar dentro de una pieza que claramente hace de la tirantez su empuje expresivo nuclear. ‘Bazooka’ perpetúa hasta cierto punto la tensión expresiva de la pieza precedente, pero con un groove más parsimonioso, lo cual repercute en que el potencial oscurantista se trabaje con particular complacencia. Los distorsionados aportes del cello, la guitarra y el órgano conforman una amalgama inquietante. El bloque sonoro general se siente como un paseo por recovecos peligrosos de la propia psique, arropado bajo un aire señorial. Al fin y al cabo, no nos sorprende que la coda se sarroje a una disposición descoyuntada. Con la tríada de ‘Square Ball Jazz’, ‘March Of The Muffoons’ y ‘Hurrah Boys’ habrá de terminar el repertorio. El primero de estos temas establece una ágil alquimia entre FAUST y GONG que resuena como una fiesta surrealista; el segundo de ellos se centra en la densidad seria y ceremoniosa que ya hemos notado en temas precedentes; finalmente, el tercero elabora un jam alegre y machacón que nos lleva a un territorio psicodélico ornamentado con matices jazz-progresivos. Todo esto fue “The Round Window”, un nuevo testimonio del impresionante legado de ILLEGAL ALIENS, un magnífico tesoro escondido dentro de la pretérita escena del avant-prog estadounidense. Es todo un privilegio que podamos acceder a estos archivos de ingenio único y versátil. 
 
 
Muestras de “The Round Window”.-
Spontaneous Vaudeville: https://davenewhouse.bandcamp.com/track/spontaneous-vaudeville
Working Backward: https://davenewhouse.bandcamp.com/track/working-backward
Little Toledo: https://davenewhouse.bandcamp.com/track/little-toledo
Bazooka: https://davenewhouse.bandcamp.com/track/bazooka


Wednesday, March 10, 2021

JAMES MAC GAW: una despedida a lo grande

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Hoy nos referimos al músico francés JAMES MAC GAW y el disco solista que publicó en el primer tercio de diciembre del año pasado: “La Fin Des Temples”. Es un disco muy especial pues fue su testamento final, dado que el maestro JAMES MAC GAW falleció este 8 de marzo a los 52 años de edad, tras batallar tenazmente contra un tumor cerebral durante muchos años. Este señor fue integrante de MAGMA (con el apodo de Staiïss Ësslëhnt’) y miembro fundador de ONE SHOT, cuarteto avant-jazz-progresivo que en su tiempo fue uno de los baluartes de la perpetuación del legado del Zeuhl en el nuevo milenio. Decimos que “La Fin Des Temples” es un trabajo solista de MAC GAW, pero para nada está solitario en la hechura del mismo: ni siquiera es un caso donde él toca casi todos los instrumentos y está acompañado de algunos colaboradores. Él fue el autor de todo lo que está contenido en el álbum y fue el director musical del ensamble de instrumentistas y los arreglos corales, pero no ejecuta ningún instrumento. Los instrumentistas eran Antoine Tharreau (piano eléctrico Fender Rhodes y otros teclados), Anthony Lecomte (bajo), Louis Godart (guitarra), Fabrice Fosse (marimba), Daniel Jeand’heur (batería y percusiones) y Bruno Ruder (piano eléctrico Fender Rhodes y otros teclados). El ensamble vocal estaba conformado por Sébastien Rocquefelte al canto solista y el apoyo triádico de Mathilde Borsoni, Solène Gendre y Didier Corbel. “La Fin Des Temples” es una suite donde las nueve piezas presentes son sendas secciones que ostentan un título propio, siendo así que fue compuesta en 2004 por MAC GAW mientras era todavía integrante de MAGMA y de ONE SHOT en simultáneo. Con una temática centrada en las tensiones del mundo contemporáneo, se trata principalmente de un tributo de MAC GAW al paradigma estético de Christian Vander y MAGMA. Veamos ahora los detalles del álbum.  
 
‘Le Monde Des Machines’ abre el álbum ocupando un espacio de poco más de 8 ¾ minutos, centrándose en climas cósmicos de claro talante ominoso, los mismos que se expanden vibrantemente con texturas efervescentes, llegando finalmente a expone una manifestación de fulgores futuristas. Este esquema musical se sitúa en una encrucijada entre los TANGERINE DREAM de la fase 74-77 y los ART ZOYD de su final etapa cibernética. Más que una introducción propiamente dicha, parece el preámbulo a un despliegue de vitalidad sonora que todavía no tiene todas sus turbinas de despegue encendidas. La breve ‘Introït’ sigue a continuación para instaurar un cántico evocador con su razonable dosis de extravagancia, más afín al espíritu expectante que a una excitación de aquelarre. De este modo, el terreno está preparado para el arribo de ‘Chaos Par Le Vide’, pieza diseñada para instalar el primer ejercicio de comunión embrujadora e intensa entre el bloque instrumental y la congregación coral. El esquema melódico está claramente definido y el groove machacón de la batería cuenta con algunos espacios para los ornamentos ocasionales. Los teclados se comportan sobriamente para dar prioridad a su mutuo hermanamiento, mientras que el bajo se mueve solventemente con un elegante manejo de sus excelsas virguerías. Luego llega el turno de una dupla de piezas breves: ‘Forteresses’ y ‘Anticipe Du Rien’. La primera de ellas expone un puente relativamente sutil mientras que la segunda revive la energía del ensamble coral para que el próximo tema, ‘Incendie Des Raisons’, se asiente sobre un terreno sólidamente hercúleo desde el primer instante. De hecho, esta sexta sección de la suite se impone como un momento culminante del disco no solo porque remodela y capitaliza el vitalismo arrollador de la tercera sección, sino también porque abre campo a ciertos pasajes de lucimiento para la percusión tonal y el sintetizador. El solo de guitarra que emerge cerca del final de esta sección ostenta un colorido parco que permite hilar los cánticos que le anteceden y suceden. Definitivamente, toda la tensión sonora que tiene lugar aquí está al servicio de un jolgorio metafísico.
 
La personalidad sónica de ‘Les Boussoles Des Milles Dimensions’ se alimenta entusiastamente de la exuberancia concretada en la sección precedente, siendo así que la guitarra se suelta un poco más en los fraseos que utiliza para ornamentar el motif central. También es fácil de notar un aumento de la soltura en la labor de la batería, la cual empieza a regodearse en su propia sofisticación (con un solo incluido) mientras la dupla de los teclados cumple con las labores simultáneas de reforzar las bases armónicas y dirigir el groove central. El canto es tan ceremonioso como en la sección precedente, pero ahora asume una personalidad más reflexiva, un muy ingenioso contrapeso al incremento del señorío del bloque instrumental. ‘Fission’ es un breve preludio que abre el camino a la última pieza del álbum, que recibe el paradójico título de ‘Ouverture’. ‘Fission’ es un interludio de cariz parcialmente caótico donde la batería redondea el final de su solo mientras una voz solitaria se centra en exorcizar imágenes de éxtasis y neurosis . ‘Ouverture’ reacomoda las fichas sonoras del grupo con una aureola serena y misteriosa bajo un ropaje ensoñador elaborado por la etérea dupla de pianos eléctricos. Los arreglos corales resuenan con un resabio nostálgico. Como balance general, “La Fin Des Temples” es una bellísima obra musical que merece una abundante apreciación como lo que es, un ejercicio de revitalización del paradigma del Zeuhl. JAMES MAC GAW concibió este disco como su homenaje personal a esta vertiente musical avant-progresiva, pero también resultó ser el testamento final de su genio creativo. ¡Gracias por esta música. maestro!
 
 
Muestras de “La Fin Des Temples”.-
Chaos Par Le Vide: https://jamesmacgaw.bandcamp.com/track/chaos-par-le-vide
Incendie Des Raisons: https://jamesmacgaw.bandcamp.com/track/incendie-des-raisons
Les Boussoles Des Milles Dimensions: https://jamesmacgaw.bandcamp.com/track/les-boussoles-des-milles-dimensions

Sunday, March 07, 2021

Los ELEPHANT9 nunca fallan: grandeza y veteranía para el escenario jazz-progresivo del año 2021



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy presentamos con mucho placer el nuevo disco del colectivo noruego ELEPHANT9, conformado por Ståle Storløkken [órganos Hammond y Eminent 310, pianos de cola y eléctrico Fender Rhodes, mellotrón y Continuum], Nicolai Hængsle [bajo y guitarras acústica y eléctrica] y Torstein Lofthus [batería y percusión]. El disco en cuestión se titula “Arrival Of The New Elders” y fue publicado por el sello Rune Grammofon (como siempre) el pasado 12 de febrero, tanto en CD como en vinilo. Este trío se hizo presente en el pasado año 2020 con dos discos en vivo, uno de ellos, con la colaboración del virtuoso guitarrista sueco REINE FISKE, un veterano del rock progresivo y el rock psicodélico. De hecho, este señor no es ningún invitado casual de la banda, pues ha participado anteriormente en tres discos de estudio del trunvirato de Storløkken, Hængsle y Lofthus. Los discos en cuestión son “Psychedelic Backfire I” y “Psychedelic Backfire II” y fueron publicados por el sello Rune Grammofon en el último día de mayo del año 2019, siendo así que los registros de ambos discos tuvieron lugar durante una serie de 4 conciertos en días sucesivos en el local Kampen Bistro de Oslo. Remitiéndonos ahora al nuevo disco de estudio que hoy traemos a colación, éste se grabó en el Studio Paradiso de Oslo en setiembre del pasado año 2020, siendo luego mezclado en el Kungsten Studio en el mismo mes, y masterizado en octubre en el Duper grotten Studio. Todas las composiciones son de Storløkken, salvo una que es de autoría de Hængsle. En líneas generales, su esquema de trabajo sigue el sendero de preferencia de atmósferas en el desarrollo de las estructuras musicales que se dio en el álbum de 2017 “Greatest Show On Earth”, pero esta vez hay un mayor énfasis en la elaboración y los arreglos de tenor flotante y envolvente. La misma sofisticación con un ropaje un poco más celestial, por decirlo de alguna manera. Adelantamos que este nuevo disco encapsula síntomas inequívocos de grandeza estética que permiten a los ELEPHANT9 seguir presumiendo de tener una carrera impecable dentro del escenario jazz-progresivo del nuevo milenio... pero repasemos ahora los detalles de este disco, que ya es hora.


Durando poco más de 6 ¾ minutos, la pieza homónima abre el álbum con un esplendor tremendamente llamativo. En efecto, ‘Arrival Of The New Elders’ tiene un prólogo cósmico que está claramente orientado hacia climas espaciales de tinte space-rockero, para luego dejar campo abierto al muy sereno cuerpo central, el cual nos remite a una excelsa y elegante cruza del paradigma de los primeros dos discos de WEATHER REPORT y el estándar del así llamado nu-jazz: algo evocativo y misterioso que se deja arropar por una aureola de calidez. Los espacios que dejan el piano eléctrico y el bajo son llenados por el swing sutilmente sofisticado de la batería. La segunda pieza del álbum es la más extensa del disco con sus casi 7 ¼ minutos de duración, y responde al título de ‘Rite Of Accession’; desde ya, anticipamos que se trata de un cénit fundamental de este álbum. Su espíritu general está marcado por una vivacidad expresionista marcada por una intensidad envolvente. La labor de la batería es ahora explícitamente contundente en cuanto al armado de las bases para el desarrollo temático, permitiendo al colectivo elaborar un solvente despliegue de penetrante fulgor. A mitad de camino emerge un interludio relativamente sosegado que permite al ensamble darle un cariz un poco más sombrío al nuevo despliegue de vigor expresivo con el que se habrá de completar la estructura de la pieza. Hemos disfrutado aquí de un muy inspirado ejercicio de cruza entre el jazz-prog de talante contemporáneo y la faceta más enérgica de la tradición del jazz-fusion de los 70s (RETURN TO FOREVER). Los dos temas siguientes son los únicos que duran menos de 4 minutos dentro del repertorio: ‘Sojourn’ y ‘Tales Of Secrets’. El primero de ellos establece un esquema y una atmósfera etéreas en la estructuración y la logística del muy amable motif: es como una inaudita combinación del lirismo envolvente JAN HAMMER y la s vibraciones oníricas los HARMONIA del segundo álbum. Nos hubiese dado gusto que durara un poco más, pues tiene una belleza bastante cautivadora. Por su parte, el segundo explora la faceta introspectiva de la banda con un matiz sutilmente lóbrego, aunque, en el fondo, el tenor crepuscular de esta ceremoniosa pieza apunta más hacia lo nebuloso que hacia lo oscuro. Cuando llega el turno de ‘Throughout The Worlds’, el trío retoma el sendero de matices sosegados y reflexivos por el que transitó el tema de apertura, esta vez con una tonalidad más ensoñadora y un aura más otoñal. La secuencia de estos tres temas ha sido, en el sentido más literal de la palabra, embrujadora.


‘Chasing The Hidden’ empieza con una estrategia de tensiones temáticas que va de ida y vuelta entre climas ensoñadores y dinamismos psicodélicamente robustos. A poco de pasada la frontera del tercer minuto, el grupo decide elaborar un jam a medio tiempo de orientación space-rockera sobre un groove de nu-jazz, algo así como una fusión entre los paradigmas de TORTOISE y JAGA JAZZIST... Claro está, con el toque personal de los ELEPHANT9. El epílogo ostenta una breves vibraciones grisáceas que retoman el aspecto misterioso de la primera parte. Ocupando conjuntamente un espacio de casi 11 minutos, la dupla de ‘Chemical Boogie’ y ‘Solar Song’ cierra el álbum con excelsa magnificencia. El primero de estos temas mencionados se centra mayormente en retomar y remodelar la magnificencia extrovertida del segundo tema del álbum, aumentando las dosis de intensidad e inquietud tanto en el esquema rítmico como en los armazones sonoros creados por los teclados. Por su parte, ‘Solar Song’ cierra el álbum con un regreso frontal a lo introvertido por vía del empleo de un motif meditabundo cuyas texturas flotantes se explayan a placer sobre el swing solemne armado para la ocasión. Básicamente, se trata de una cruza entre jazz suave y post-rock donde la ley del minimalismo se hace cargo de encauzar el entramado instrumental en curso. El fin del disco es como una extremadamente serena puesta de sol donde la inminente oscuridad se presenta como protectora del pronto remanso. Todo esto fue lo que el excelente trío noruego ELEPHANT9 nos brindó con “Arrival Of The New Elders”, un soberbio trabajo fonográfico que amenaza con volver a poner a Escandinavia en el tope de las listas de preferencia del año 2021 dentro de los círculos de apreciación del género progresivo, el jazz-rock contemporáneo y el art-rock… ¡Y eso que este año aún no concluye su primer tercio! Recomendamos este ítem al 300% (un 100% por cada integrante).

 
 
Muestras de “Arrival Of The New Elders”.-
Arrival Of The New Elders: https://www.youtube.com/watch?v=Y_Ay3acXSBE
Rite Of Accession: https://www.youtube.com/watch?v=Q8okdS1Hghs
Chasing The Hidden: https://www.youtube.com/watch?v=Z4oGarh28co


Friday, March 05, 2021

Tiempos propicios para la expansión de la visión musical de ALBERTO RIGONI


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Hoy se da el turno de presentar el trabajo fonográfico de larga duración del bajista y compositor italiano ALBERTO RIGONI que se titula “Odd Times” y fue publicado el 7 de julio del pasado año 2020 por vía independiente. Un poco más adelante, el sello japonés Belle Antique hizo una edición especial de “Odd Times” con un bonus track.  El susodicho maestro del bajo se hace acompañar por dos grandes como son el baterista austriaco Marco Minnemann y la guitarrista-teclista búlgara Alexandra Zerner. El título del álbum hace diversas referencias simultáneas a los esquemas rítmicos inusuales que se utilizan a lo largo del álbum así como a los tiempos tan extraños y tensos que vivimos por causa del distanciamiento social a nivel mundial. Con todo, es un disco que logró concretarse con éxito por vía del ajuste de las agendas de los tres músicos involucrados, y, de hecho, la grabación a distancia es un mecanismo que se ha usado antes (pensemos en los casos de LEVIN MINNEMANN RUDESS o los discos generados a partir del proyecto Normalizer 2 del mencionado Minnemann). A juzgar por la solvente sinergia que se ha podido plasmar en el repertorio contenido en este disco en cuestión, los resultados musicales han sido muy meritorios. Llega un poco tarde esta reseña, en verdad bastante tarde, pero nuestros elogios para con cada tema contenido en este disco es sincero, así que.... vayamos ahora a los detalles.

        

La pieza homónima abre el repertorio con un despliegue de punche y músculo bastante sofisticado. El groove general tiene algo de contenido en el enfoque tan claramente jazz-rockero que la batería concreta en su labor, pero a despecho de la sobriedad que inunda a la ambientación general de la pieza, se deja sentir claramente una vitalidad majestuosa cuyo dinamismo se proyecta sólidamente hacia una cruza entre prog moderno y prog-metal (en cierta medida, afín a los modelos de GORDIAN KNOT y AT WAR WITH SELF). Cuando la pieza está apunto de atravesar su ecuador, el swing en curso se intensifica por un rato, algo que resulta suficiente para que la retoma de algunos motivos anteriores adquiera una garra renovada e incrementada. El epílogo es ceremonioso con un añadido toque de misterio. Además de dar un muy efectivo punto de arranque a las cosas, ‘Odd Times’ ha instalado una buena catapulta para la emergencia de ‘Countdown’, segunda pieza del álbum que consta de dos secciones bien diferenciadas entre sí y que está diseñada para establecer un vitalismo más pomposo y aguerrido. En la primera sección, los teclados aportan un magnetismo razonablemente etéreo al bloque instrumental, el mismo que se alimenta del voraz dinamismo de la batería. La segunda tiene un enfoque melódico más definido, ostentando una afinidad más pronunciada con el prog-metal melódico con gran afinidad con el paradigma de LIQUID TENSION EXPERIMENT. Un tema con gran señorío que se erige como uno de los momentos culminantes del álbum. ‘Crazy Horse’ se orienta hacia una vivacidad más ágil y una ambientación más aparatosa. Los espacios abiertos para los solos de guitarra son muy marchosos; por otra parte, un momento asignado para el lucimiento del bajo (con sus notas más agudas) es manejado con una soltura grácil muy agradable. Por alguna razón, ciertos fraseos de uno de los riffs centrales nos hacen recordar al clásico de DANIEL ALOMÍA ROBLES El Cóndor Pasa. El tenor cósmico del epílogo añade un simpático matiz psicodélico al asunto. La cuarta pieza del repertorio se titula ‘V’ y se caracteriza por establecer un punto intermedio entre el boato majestuoso del primer tema y la vivacidad urgente del tercero, tal vez con una primacía de esta última. El ensamble maneja el bien delineado desarrollo temático con una exquisita fiereza.  

El fin oficial del álbum llega de la mano de ‘Different Worlds’, tema que dura poco más de 11 ¼ minutos. El trío comienza con explayamientos suntuosos y aguerridos que se sostienen firmemente sobre el nervio inteligente de la batería, la cual se mueve holgadamente a través de los compases complejos y frenéticos, así como ornamenta con delicados juegos de síncopas los pasajes más calmados. De hecho, lo que ocurre entre las fronteras de los minutos cuarto y quinto es prácticamente un soberbio solo de batería dinamizado por el acompañamiento de los demás instrumentos. La guitarra, en particular, alcanza los mayores niveles de heroísmo musical de todo el álbum, mezclando las influencias de Vai y Petrucci; mientras tanto, los teclados asumen un rol muy crucial a la hora de realzar el preciosismo específico de cada una de las secciones que se van sucediendo, transitando de lo orquestal a lo ambiental de acuerdo a la exigencia del momento, así como realizando algún solo que complementa a las virguerías de la guitarra. A poco de pasada la frontera del octavo minuto, el ensamble vira hacia una atmósfera envolvente y misteriosa, la cual se sostiene sobre un groove sosegado que transmite un aura otoñal, y así se elabora el epílogo de este tema final. A fin de cuentas, hay una nobleza suntuosa y barroca que se explaya liberalmente  través de toda la pieza, y eso la convierte en la portadora del cierre perfecto para este repertorio tan enérgico y llamativo. Antes de que terminara el año 2020, “Odd Times” tuvo una edición japonesa que incluye un bonus track titulado ‘Different Worlds’, el cual fue grabado a mediados de abril de 2020 por la alineación de RIGONI, Minnemann, el teclista austriaco Gerald Peter y el guitarrista estadounidense Jared Dines. Éste ostenta una vitalidad aguerrida encuadrada bajo una atmósfera ceremoniosa, algo así como una cruza entre PLANET X y los CYNIC de los dos últimos discos. Todo esto fue “Odd Times”, un disco efectivo para la preservación de buen salud de la música progresiva contemporánea: ALBERTO RIGONI y sus ilustres compañeros de viaje nos has brindado un atractivo catálogo de vitalidad y vigor que merece ser apreciado como un victoria para el ideal del rock artístico. Siempre activo, este señor pronto lanzará un nuevo disco en asociación con otros maestros del bajo eléctrico... pero eso será asunto de otra publicación en el futuro.


 
Muestras de “Odd Times”.-
Countdown: https://albertorigoni.bandcamp.com/track/countdown
Different Worlds: https://albertorigoni.bandcamp.com/track/different-worlds