Monday, June 01, 2026

El nuevo trayecto del maestro francés TOM PENAGUIN



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Nos llega una estupenda novedad desde los cuarteles de hacer buena música progresiva contemporánea del joven maestro francés TOM PENAGUIN, un disco que simplemente se titula “Tom Penaguin II”. El sello español áMARXE realizó el lanzamiento oficial de este ítem fonográfico a fines de mayo (hace muy poco) tanto en CD como en vinilo azul transparente. Como es habitual, él se encarga no sólo de componer todo lo que aparece aquí, sino también de tocar todos los artilugios que hacen que lo del papel pase a esquemas musicales concretos. He aquí su lista de instrumentos: 
piano eléctrico Fender Rhodes Mk2 y Columbia Elepian, pianet y cembalet Hohner, órgano Hammond L122, sintetizadores Roland SH2000 y Seagull S12, guitarras Gibson SG, Gibson Les Paul Goldtop y Jacobacci LJ612 de doble brazo, bajo Fender Jazzbass y batería Yamaha Rydeen. Hay, además, alguna colaboración vocal de parte de Maureen Piercy, quien también es autora del arte de la portada. El material contenido en “Tome Penaguin II” fue grabado entre los meses de julio y noviembre de 2025, siendo luego mezclado por el propio TOM. La ulterior labor de masterización fue realizada por Peter Deimel en el Back Box Studio. 

El repertorio de “Tom Penaguin II” se inicia con ‘Didier Dandelion In The Year Of The Great Winds’, la pieza individual más larga del disco con sus 13 ¼ minutos de duración. Tras un breve prólogo minimalista de sintetizador emerge una figura simple de piano eléctrico sobre un compás de 7/8; las florituras de la guitarra anuncian la pronta instauración de una ingeniería jovial y fulgurosa que, según se manifiesta más concretamente, habrá de exhibir también un aura señorial. Hay una ilación perfecta entre los diversos momentos donde las variaciones de la base armónica permanente se articulan sobre grooves variados, pasando de lo entusiasta a lo contenido y de allí a algún lugar intermedio. También hay un bien articulado contraste entre el carácter textural del órgano y la exaltación primorosa de la guitarra cuando alguno de ellos asume el rol protagónico durante el desarrollo temático. Lo que suena es como un híbrido entre los SOFT MACHINE de 1971-72, ZAO y HATFIELD AND THE NORTH. Poco antes de llegar a la frontera del undécimo minuto, nos damos cuenta de que se ha estado gestando de a poco un clímax jazz-progresivo bastante nítido; la batería realiza una implosión celebratoria para elevar a paso firme la fastuosidad conclusiva hasta el golpe final. Una gran manera de iniciar el disco. ‘Mandatory Intermission’ sigue a continuación con la misión de perpetuar la espiritualidad alegre que predominó en el tema inaugural, esta vez, con menos juegos de contrastes y una prestancia menos vehemente. Un recurso de calidez muy bien aprovechado en un espacio un poco mayor de 3 ½ minutos, un intermedio que también funciona como una composición con carácter propio. Los cuatro temas restantes conforman sendos movimientos de la suite ‘The Ornamental Hermit Suite’, que ocupa un espacio total de 29 minutos y pico. El Primer Movimiento ostenta una ceremoniosidad otoñal que coquetea permanentemente con lo psicodélico desde sus raíces jazz-progresivas, siendo así que las vibraciones sofisticadas de éstas aseguran la firmeza de un esplendor consistente. Pero cuando llega el momento del dominio de lo psicodélico, las densas capas de órgano instalan un enclave expresivo que se sitúa entre lo místico y lo misterioso: su función se devela como un inesperado epílogo solemne cuyo centramiento está en lo etéreo de un gentil anochecer. 

El Segundo Movimiento reactiva lo extrovertido en una primera instancia hasta que un corte en el trayecto nos lleva de regreso al tipo de swing razonablemente complejo que definió a buena parte del Primer Movimiento. Es entonces que la potencial jovialidad se trastoca en una suntuosidad imponente donde la poderosa luz del discurso rockero sabe llenar de vigor a un desarrollo temático que oculta a duras penas una tensión solapada. Todavía quedan ‘The Ornamental Hermit Suite, 3rd Movement’ y ‘The Ornamental Hermit Suite, 4th Movement’. El primero de ellos tiene una primera parte donde el arsenal instrumental se explaya liberalmente en atmósferas misteriosas que parecen apelar a una cruza entre lo Floydiano y el paradigma de los históricos AGITATION FREE. Una segunda parte vira drásticamente hacia un nuevo ejercicio Canterburyano de matices y swings seductoramente joviales sobre un compás inusual. El previo predominio del órgano se beneficia del empuja diseñado por la batería a la hora de instalar el motif central y ornamentarlo hasta el momento final. ‘The Ornamental Hermit Suite, 4th Movement’, que dura poco más de 11 ¾ minutos, repite la lógica de empezar con calmadas capas de órgano, pero esta sección prologar es más breve porque el esquema de trabaja demanda el pronto arribo de un groove animado sobre el cual puede la guitarra elaborar unas líneas refinadamente gráciles. Una vez reforzada la ingeniería básica de la composición, observamos una nueva serie de motivos musicales que evocan ecos reactualizados de POTEMKINE, EGG y HAPPY THE MAN. Aquí está lo más árido del disco, posiblemente la exuberancia del tema #1 y la extroversión muscular del Segundo Movimiento de ‘The Ornamental Hermit Suite’ fueron los pilares premonitorios para este último Movimiento. Una mención especial va para el prolongado solo de guitarra que emerge a poco de pasada la frontera del octavo minuto: es todo un homenaje al legado del maestro Phil Miller, además de ser el idóneo acicate para el grandilocuente clímax que la suite merecía. La coda es un aterrizaje en terreno líquido, un despliegue de flotantes ensoñaciones sónicas marcadas por un campaneo de iglesia. 

Todo esto fue lo que se nos brindó con “Tom Penaguin II”, un testimonio cabal del permanente genio creativo del maestro titular en éste, su nuevo trayecto. TOM PENAGUIN reafirma su sitial en la primera línea de la escena retro-progresiva de su país y el mundo entero: la imagen en la portada que le muestra en estado de gozo mientras toca su guitarra de doble brazo a campo abierto se equipara a nuestro gozo de disfrutar de este nuevo disco que él ha perpetrado. ¡Totalmente recomendable! 


Muestras de “Tom Penaguin II”.-