HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR
INCA.
Hoy presentamos el nuevo disco del prolífico y
misterioso ensamble retro-progresivo pagano noruego TUSMØRKE, el cual se titula
“Balderdom” y fue publicado por el sello Karisma Records el último 20 de marzo, tanto en CD como en vinilo verde. El
centro conceptual de este nuevo álbum es sobre el paso del tiempo, no en un
proceso lineal, sino como un ciclo de perpetuo retorno del día a la noche y
viceversa. En palabras de Benediktator, el líder musical e ideológico del grupo: “¿El día brota desde la oscuridad de
la noche que le precede o la noche devora la luz del día cuando retorna?
¿Estamos escapando del pasado o acomodándonos al futuro?” – “La noche pertenece
al día, cada amanecer más glorioso que el anterior, en la repetición de lo
eterno por siempre jamás hasta que el engranaje gire para hacer que un nuevo
sol brille en un nuevo horizonte.” No un retorno al punto de partida, sino
a un nuevo punto, una vuelta en espiral ascendente donde el ascenso significa
mejoría. La alineación de TUSMØRKE que gestó el disco que hoy nos convoca consta
del ya mencionado Benediktator [bajo, voz, guitarra eléctrica, Mellotrón M4000D,
sintetizadores Moog Minimoog Model D, Roland SH-2 y Roland TR-08, glockenspiel,
percusión, efectos y palmas], Kusken [batería en los cuatro primeros temas], Selve
Kraften [órgano Hohner Symphonic 30, Pianet T, piano eléctrico Fender Rhodes, Mellothor,
piano Yamaha y efectos], Krizla [flauta, flauta dulce y sintetizador Minimoog
Model D] y Brennesle [batería, percusión y guitarra eléctrica en el último
tema]. El coro Oslo Badstukor, dirigido por Judith Utz, también aparece apoyando ocasionalmente al grupo. Los procesos de
grabación de este nuevo material tuvieron lugar entre los años 2023 y 2025, la
mayor parte de ellos, en Det Ytre Rommet, siendo el ingeniero de sonido y productor
Benedikt Momrak. Las partes de teclados tocadas por Kraften fueron registradas
en el Spectral Tape Studio y en Valberg Laboratorium, en el año 2025. La ulterior
labor de masterización estuvo a cargo de Christian Obermayer en el estudio
Strype Audio.
Veamos ahora los detalles concretos del disco que hoy nos convoca. Los primeros 4 minutos y pico del álbum están ocupados por ‘Svensk Drøm’, una canción bien insertada en el discurso de la retro-psicodelia, algo así como una canción perdida de THE ZOMBIES que fue remodelada por GILES, GILES & FRIPP. Funciona aquí una calidez otoñal adecuadamente asentada sobre un compás a medio tiempo mientras el cuerpo central se refuerza con plenitud consistente. Los arreglos corales ostentan un aire misterioso a través de su ostentosamente jovial musicalidad. A continuación, llega el turno de la canción homónima ‘Balderdom (Tres Jolie)’ sigue adelante con esta línea retro-psicodélica que se emparente tanto con el estándar general de los cuatro primeros álbumes de Kevin Ayers como con el proyecto de Arthur Brown KINGDOM COME. Con los aditamentos percusivos que refuerzan el cándido groove de la batería y los opprtunos colores de flauta que entran a tallar en algunos pasajes estratégicos, la agilidad expresiva y el colorido están suficientemente garantizados sobre la base del paradigma progresivo de viejo cuño. ‘Rerun Of Forever
(Stravinsky)’ nos muestra a la banda dispuesta a trabajar con un esquema más sofisticado: se trata de un ejercicio jazz-progresivo bastante animado cuyo despliegue de ludismo caleidoscópico suena como una mezcla de los GONG del primer álbum y la faceta más humorística de los SOFT MACHINE de 1968-69 con algunos retazos Zappianos. ‘Vi Er Et Kollektiv’ concluye la primera mitad del repertorio haciendo un viraje hacia una espiritualidad más solemne, preservando incólumes la gracilidad y la exuberancia de raigambre jazz-progresiva que ya habían signado la estructura de los arreglos nucleares de la pieza precedente. Si estas cuatro canciones fueron
compuestas durante una celebración del solsticio de invierno en noviembre de
2022 (lo cual motivó la idea general del disco) por Benediktator, la suite que ocupa toda la
segunda mitad de “Balderdom” tiene su origen en maquetas de los años 90. El flautista-teclista Kristoffer Momrak (cuyo apodo es Krizla) es el autor del concepto general; el
grupo trabajaba esporádicamente en varias versiones de la misma a lo largo de los años hasta llegar a ésta, por fin, la
definitiva.
Dicha suite dura poco más de 20 ¾ minutos y se titula ‘Lidskjalv’. Ya desde el punto de partida emergen unas vibraciones ágiles que se sitúan en un intermedio entre GRACIOUS!, ELK y BEGGARS OPERA, siendo así que las partes cantadas emiten un vigor ceremonioso. Podemos advertir ciertas convergencias con otros nombres escandinavos recientes como RING VAN MÖBIUS y JORDSJØ. Los índices folclóricos que alimentan a esta lúcida combinación de jazz-prog y psicodelia primitiva son cruciales para impulsar el groove general, siendo así que el rol prioritario de los órganos y los sintetizadores dentro de la maraña instrumental concreta una grandilocuencia muy especial. Poco antes de llegar a la frontera del octavo minuto, la permanente magnificencia gira efímeramente hacia algo denso en un breve puente que nos lleva hacia un desarrollo temático nuevo donde lo suntuoso se resalta aún más. Ya cuando se bordea la frontera del minuto 12, el aura de sofisticación se eleva aún más en el enriquecimiento melódico y la ingeniería rítmica por igual: incluso el resaltamiento de los riffs y bases armónicas de la guitarra ayuda a incrementar la musculatura colectiva en este camino hacia un exultante clímax. Una vez alcanzado éste, la banda regresa a una danza folclórica de tenor pastoral mientras preserva algo de la fuerza recientemente ganada; a partir de allí, se gesta un crescendo que se enfila hacia un segundo clímax, el mismo que abre camino a un epílogo ágil y envolvente que incluye algunos matices cósmicos. Todo esto es lo que se nos brinda con “Balderdom” desde los cuarteles del infatigable grupo TUSMØRKE, entidad campeona de la mentalidad postmoderna retroactiva y pagana dentro del actual escenario del rock progresivo noruego. Se trata de un disco que pone sobre la mesa un vigor renovado para un patrón de rock progresivo que ya tiene bastante tiempo de estar bien asentado dentro del panorama escandinavo actual. TUSMØRKE ha concretado aquí un muy buen disco en torno a la noción de los ciclos del sol y la oscuridad con prioridad de esta última: de verdad, se trata de un ítem muy recomendable para cualquier fonoteca de rock progresivo y afines.
Muestra de “Balderdom”.-


