Friday, July 24, 2026

Lo que viene después, o sea, ahora para el dúo alemán CHOCLAT FROG

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy presentamos lo nuevo del dúo alemán CHOCLAT FROG, conformado por los hermanos Tim [bajo, guitarras, teclados, programaciones y voz] y Rainer Ludwig [voz, batería, percusiones, teclados, programaciones, kazoo y arpa de boca]. “What’s Next?” es el elocuente título de este tercer álbum de CHOCLAT FROG, el cual se lanzó al mercado el 17 de julio último (hace muy poco). Las sesiones de grabación para el álbum que hoy nos ocupa tuvieron lugar entre noviembre de 2023 y febrero de este año 2026 en los Homerun Studios; allí se realizó también la labor de masterización de parte de Rainer Ludwig. Ludwig se hizo cargo de la imagen de la portada y del diseño artístico. El dúo recibió las colaboraciones vocales ocasionales de Mira Ludwig, Monica Ludwig, Floyd Anthony y… alguna mujer desconocida. En líneas generales, la banda se aferra a su alevosamente extravagante visión musical de explorar varias zonas vanguardistas del diverso discurso progresivo dentro de un todo colorido donde la elegancia, la osadía y el sentido de travesura conviven dentro de un vórtex sonoro marcado por un consistente dinamismo. Bueno, centrémonos ahora en los detalles estrictamente musicales de “What’s Next?”.


Todo empieza con el no muy largo tema ‘Reroot’ (sólo dura 2 ¼ minutos), una obertura marcada por capas y armonías de teclados donde se fusionan lo sombrío y lo evocador, estando lo segundo marcado por fraseos en clave de jazz contemplativo. A partir de allí emerge la pieza justamente titulada ‘What’s Next?’, una explosión de garra sofisticada donde el nervio neurótico es la fuerza rectora y el sofisticado swing de la batería es el cimiento impulsor de todas las variantes expresivas que se van hilando. Lo que suena es el matrimonio perfecto del paradigma Crimsoniano con la soltura extravagante del math-rock, todo ello sazonado con varios recursos jazz-rockeros. En el último tercio hay también algunos devaneos con el prog-metal. Muy impresionante este primer arrebato de luz. ‘Dangerous Ignorance’ sigue a continuación para instaurar un lirismo bien definido bajo coordenadas un tanto humorísticas, tal vez en afinidad con FROGG CAFÉ y BUBBLEMATH. La furia rockera en curso se enfila por una sistemática sofisticación donde conviven el punk-jazz y el avant-metal. Aunque el índice temático parece coquetear con la música de circo o de cabaret, el ensamble se las arregla muy bien para que los arreglos complejos lleven esta aureola burlona hacia una excelencia típicamente progresiva. ‘Cruel Ballad’ tiene un groove más pausado, siendo así que el cuerpo central de la pieza ostenta un refinamiento jazz-progresivo que no puede evitar seguir la estrategia sónica vigorosa sustancial al dúo. A mitad de camino, unas florituras melódicas del bajo impulsan la pieza hacia una tormenta momentánea antes de regresar definitivamente al motif principal. La traviesa incursión del kazoo invita nuevamente a lo humorístico. Cuando llega el turno de ‘Stampin’ And Toilin’’, el grupo se dispone a recrear una versión cálida del estándar de los STICK MEN, añadiendo algunas vibraciones Crimsonianas al modo de la fase 2000-03. Los aportes del teclado resultan fundamentales para añadir una candidez colorida al asunto que establece una rara, aunque, sin duda, efectiva, conexión con el patrón prog-sinfónico. Tal vez, el cénit crucial del álbum. 

‘The Poet’ se instala en un lugar intermedio entre la socarronería estilizada de la tercera canción y la excelencia señorial del segundo tema, lo cual se traduce en una muy fluida maraña de instancias joviales con otras más solemnemente preciosistas. También hay que hacer notar que el grupo sabe hacer combinaciones extrañas con inteligencia estructural: ceremoniosas escalas de piano interrumpidas por golpes metaleros de guitarra y batería, inserción de parlamentos airados en medio de un croquis gentilmente sinfónico. De hecho, hay un trasfondo dadaísta en estas motivaciones musicales específicas, pero sus realizaciones se ciñen a una ingeniería tan rigurosa como dinámica. ‘Joe Umpf’ sí se sitúa alevosamente en una posición más cercana a la de ‘Dangerous Ignorance’, dándose aquí la peculiaridad de que el vigor rockero a cargo de la concreción de la arquitectura musical es, en comparación, menos compleja y más punzante. La presencia de las voces es más persistente y eso colabora con el hecho de que el swing general sea más frontal que en otros temas anteriores del disco. Otra vez emergen los momentáneos solos de sintetizador para irradiar su esbelta prestancia dentro de la controlada explosión sonora en curso. ¿Cómo actuarían los PRIMUS imitando a TOOL usando una composición perdida de Frank Zappa de la etapa 1981-83? Pues así. El cierre del repertorio llega de la mano de ‘Eau (O)’. La aureola cibernética que se impone en la sección prologar pronto abre paso a un motif serpenteante que reactiva y amplía los aspectos más tensos y neuróticos de la propuesta musical del grupo, algo así como una síntesis de las vibraciones más fulgurosas de los temas #2, #5 y #6. También hallamos aquí uno de los mejores solos de guitarra del disco; también se luce el bajo, más puntilloso que nunca en su recorrido a través de los diversos ambientes que se van manifestando en el camino.* “What’s Next?” es el preclaro manifiesto del aquí y ahora de CHOCLAT FROG. Su vitalidad y su creatividad son cruciales para mantener a la escena progresiva alemana en un sitial destacado dentro de la escena mundial. Muy recomendable este disco, la verdad que sí.


Muestras de “What’s Next?”.-  


* De hecho, el bajo que suena aquí es un Rickenbacker que Peter Latsch prestó a Tim Ludwig, algo que se le agredece explícitamente en los créditos.

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