Monday, September 07, 2026

ONSÉGEN ENSEMBLE: un cuento pacifista en clave progresiva



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

Tenemos la buena noticia de que el colectivo finlandés ONSÉGEN ENSEMBLE tiene un nuevo disco en el mercado desde el último 26 de junio. “A Tale” es el título del ítem fonográfico en cuestión y se trata de un álbum conceptual sobre la diversidad inherente a la idea de paz, un mensaje de conciencia social que inspira esta nueva serie de composiciones. La alineación del ONSÉGEN ENSEMBLE que gestó el disco que hoy nos ocupa consta de Heikki Hallanoro [percusiones], Tuuli Jartti [violin], Merja Järvelin [coros], Esa Juujärvi [bajo y voz], Samuli Lindberg [batería], Joni Mäkelä [guitarra], Vilma Pesola [voz], Mikko Vuorela [flauta, armónica y soundscapes] y Jarmo Väärä [trompeta]. Esta nutrida y cambiante alineación es una nueva concreción de la eterna preocupación de parte del ONSÉGEN ENSAMBLE de introducir elementos novedosos en su logística mientras mientras camina por la senda de la inspiración creativa. “A Tale” es un álbum conceptual centrado en la idea de la paz, tal como dijimos antes: en palabras del propio grupo, “se siente como el único valor que todavía sigue siendo significativo en el mundo actual” dado que “la paz es diversa, a diferencia de lo que nosotros nos atrevemos a ser”

El repertorio de “A Tale” se inicia con ‘Garden Of Celestials’, una pieza que comienza con un ceremonioso prólogo marcado por un parco campaneo, unas suaves escalas de guitarra acústica y unas solitarias líneas de armónica. Ya con la emergencia común de la flauta y la guitarra, el cuerpo central revela un armazón cinematográfico de carácter post-rockero con añadidos matices de acid folk. La inusual estructura rítmica impulsa un señorío sistemático para el bloque general mientras la atmósfera preserva su estilizada densidad. Acto seguido, llega el turno de ‘To Be Led By The Lost’, una pieza que comienza con agradables tonalidades bucólicas bajo la guía de la flauta. Una vez instalado el ensamble íntegro, el ambiente general se mueve dentro de una inspirada cruza de psicodelia y jazz-prog. La interconexión de las guitarras y la trompeta es la firme columna que sostiene la persistente expansión del motif central, el cual ostenta un embrujo especial. La dupla de ‘A Thought’ y ‘The Word’ sirve para que el grupo siga explorando su logística musical. La primera de estas piezas mencionadas sigue una pauta expresiva semejante a la de la pieza precedente, pero con un talante más melancólico. También se advierte un elemento inquietante en el empleo de capas de sintetizador durante el armado de la sección epilogar. En lo referente a ’The Word’, aquí se manifiesta una agilidad vitalista que algo tiene de celebratorio. La acuciosa labor de la batería llena meticulosamente todos los espacios de los cimientos de este ritual expresionista donde el elemento psicodélico asume una asertividad más aguerrida. Aquí hallamos confluencias con lo que hacen bandas como SEVEN IMPALE y KAYO DOT. ‘Oldest Father’ sirve para que el grupo regrese a la senda contemplativa a través del enfoque parcialmente etéreo que definió a los temas #2 y #3. La estructura temática es un poco más sencilla, mas eso no impide que el esquema sonoro porte un aura ilustre que ya podemos reconocer de inmediato.

‘The First Casualty’ exhibe un motif tan ceremonioso como vivaz cuyos colores intrínsecos son manejados con un muy bien perfilado cauce orquestado. Hay algunos resabios cinematográficos a lo Western en el modo en que la solemnidad colectiva capitaluza el potencial de fulgor sónico. El disco se cierra con su tema más extenso, ‘Crystal Waters Of Spring’ el cual dura 8 ½ minutos. Tras una larga secuencia prologar basada en ondas de percusión tonal de las cuales surge un manto etéreo, emerge otro esquema ondulatorio donde los instrumentos actuantes concretan un armazón más lleno. En esta instancia, el aire de expectativa se conserva, pero se nota una luminosidad realzada; así las cosas, el grupo prepara el terreno para el rotundo epílogo. El uso de un complejo juego de síncopas impulsa la majestuosidad de este clímax final del tema y del disco. Ésta es la experiencia de “A Tale”, una lúcida expresión musical de la narrativa pacifista del ONSÉGEN ENSEMBLE. A fin de cuentas, se trata de un ítem bastante recomendable para cualquier buena colección de rock progresivo y afines.


Muestras de “A Tale”.- 

Saturday, September 05, 2026

El quinto vuelo musical de YUKA & CHRONOSHIP


 
HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
En esta ocasión nos complace presentar la quinta obra fonográfica de YUKA & CHRONOSHIP, excelente ensamble instrumental japonés dedicado a cultivar una modalidad modernizada de prog sinfónico. Publicado a inicios de mayo del pasado año 2025 por el sello Cherry Red Records en asociación con Omp Company, el disco en cuestión se titula “Ribbon Butterfly” y es el quinto de este cuarteto fundado en el año 2009 por iniciativa de su lideresa y principal compositora Yuka Funakoshi. Ella tenía ya varios años con actividades solistas desde antes de decidir trabajar en un contexto grupal. La formación vigente del ensamble contiene a la susodicha Yuka [piano, sintetizadores, programaciones y canto] y Shun Taguchi [bajo, guitarras, programaciones y coros]. Como se ve, las partes percusivas están programadas cibernéticamente; adelantamos que este detalle no es óbice para el desarrollo de ambientes musicales solventes y orgánicos. Colaboradores ocasionales son Takashi Miyazawa (guitarra eléctrica), Sayaka Noguchi (saxos tenor y alto), Yoshitaka Shimazu (guitarras acústica y eléctrica) y Takanri Tokutake (mandolina). Veamos ahora los detalles del repertorio contenido en “Ribbon Butterfly”.
 
Todo comienza con la pieza homónima, la cual dura casi 9 ¼ minutos y es la más extensa de todo el disco. ‘Ribbon Butterfly’ se centra sólidamente en un ostentoso despliegue de vigor progresivo tanto en los armazones melódicos como en la estructura grupal mediante la cual se concreta la ingeniería sónica. El centro temático está muy bien definido dentro de unas coordenadas Yessiano-Camelianas de fines de los 70 donde el impacto de los riffs de guitarra ayudan a dar un vigor especial al bloque íntegro. Las leves variantes de groove permiten que el desarrollo melódico se mantenga fresco a través de su extenso espacio de vigencia, terminando todo con un cristalino epílogo de piano. A continuación, llega el turno de ‘Aunt Clairvoyance’, una pieza un poco más relajada que se apoya en unos ceremoniosos aires románticos que se dan maña para centrar el núcleo melódico en gráciles aires folclóricos. Coqueteando con lo Tulliano mas situándose en mayor cercanía con THE ENID (y sus ilustres paisanos de MUGEN), el ensamble maneja el colorido jovial de la composición con impoluta estilización. La díada de ‘Children Of Yewtree’ y ‘Hourglass Cove’ permite al colectivo seguir explorando sus proyecciones sinfónica. El primero de estos temas mencionados se centra claramente en el múltiple despliegue de teclados bajo un manto bien nutrido de colores folclóricos: un motif de órgano asentado sobre una marcha marcial, unos exhaustivos efluvios de piano marcados por un incendiario romanticismo y un refinado armazón de sintetizadores. Se nota aquí una ingeniería rítmica más compleja que la que se gestó para ‘Aunt Clairvoyance’. En cuanto a ‘Hourglass Cove’, se trata de un nuevo viaje sinfónico donde confluyen los mundos de EMERSON, LAKE & PALMER, YES y los antes mencionados THE ENID: energía señorial, barroquismos modernizados y calidez melódica encadenándose a través de una pulida arquitectura musical. El peso de la sección rítmica tiene suficiente garra como para hacerse notar dentro de la ingeniería musical en curso. ‘Chronofish’ tiene un prólogo focalizado en lo atmosférico cuya masiva y envolvente calidez no tardará mucho en impulsar un viraje hacia el sinfonismo ágil. El trasfondo de mareas ayuda a realzar el carácter evocador de la pieza, guiado mayormente por el piano mientras el fulgor inherente a la composición se realza con el entusiasta compás que se asienta cómodamente dentro de la arquitectura global. Más adelante, el bloque sonoro se torna más denso sin borrar una molécula de la gentil agilidad que es la esencia misma de la pieza.
 
‘Polar Dark’ significa un ahondamiento en el factor atmosférico con un enfoque romántico. El aura principal de la composición es contemplativa, aunque también hay espacio para las momentáneas emergencias de puentes gráciles signados por una robustez mesurada. Cuando llega el turno de ‘Sleeping Girl In The Stained Glass’, el ensamble se concentra en el retorno a la serena magnificencia que marcó a la pieza homónima inaugural, esta vez con una placidez más marcada en lo referente al armado del ambiente general. Eso sí, la serie de solos de guitarra, sintetizador y órgano que agitan las aguas cerca del final añaden un oportuno toque de reciedumbre al asunto. ‘Planetary Cleansing’ va aún más lejos, sintetizando la majestuosidad cristalina del tema #1 y la extroversión palaciega de los temas #3 y #4 a través de una meticulosa ingeniería donde los momentos de cálida pureza bucólica y los de exaltación expresionista en clave sinfónica se van concatenando con exquisita fluidez. Los recovecos del laberinto multitemático están asentados con un material muy fino para que la musicalidad camine casi como flotando en el aire mientras exhibe una agilidad distinguida. ‘Mummy And Daddy’ transita por una senda más vulnerable, al modo de una nana en clave de vals sinfónico que se reviste de tela de oro mientras hace gala de un entrañable talante contemplativo. El arribo de la miniatura ‘Do All Human Beings Dream The Same Dream’ cierra el telón del disco: su textura de caja musical que se va apagando es el epílogo perfecto para el sueño plasmado por la pieza anterior, fuese cual fuese. Todo esto fue lo que se nos brindó con “Ribbon Butterfly” desde los cuarteles de YUKA & CHRONOSHIP en mayo del pasado año 2025. Llega un poco tarde esta reseña, pero todos los elogios en ella vertidos son honestos. Este disco es muy recomendable para cualquier buena fonoteca actualizada dedicada al rock progresivo sinfónico de ayer, hoy y todos los tiempos.
 
 
Muestras de “Ribbon Butterfly”.-
Ribbon Butterfly: https://www.youtube.com/watch?v=0iNrfg2XXGs
Hourglass Cove: https://www.youtube.com/watch?v=YqzFq8xigSQ
Planetary Cleansing: https://www.youtube.com/watch?v=PKg3KVjm1ZU

Wednesday, September 02, 2026

La travesura solar en clave avant-progresiva de MONSIEUR THIBAULT



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

Hoy presentamos una novedad especial desde la vanguardia francesa de hoy en día: el nuevo disco de larga duración del grupo MONSIEUR THIBAULT. “Port-Cucu” es el título del mismo y su fecha de publicación data del 3 de abril pasado, tanto en formato digital como en vinilo. Este ensamble actualmente conformado por Míriam Bovis [bajo y voz], Philippe Delgrange [bajo, vibraphonette y voz], Frédéric L’Homme [batería, sintetizadores y voz] y Paul Muszynski [guitarras y voz] cultiva una modalidad ágil y traviesa de avant-prog que absorbe elementos de jazz-rock experimental y math-rock. Para este disco, el cuarteto recibió el apoyo ocasional de Simon Lannoy (cello), J-B Rubin (saxofón barítono) y David Lamblin (trompeta). Charly Mirioz se hizo cargo de dirigir las sesiones de grabación de “Port-Cucu” en el Bora Lustral Studio, además de la mezcla; la ulterior labor de masterización estuvo en manos de Remy Boy. Raoule La Moule hizo el arte gráfica. Repasemos ahora los detalles estrictamente musicales del disco que hoy nos ocupa.


Todo comienza con ‘Ah!’, una exultante pieza cuyos flagrantes aires de satírica algarabía ya nos ponen en alerta clara sobre el tipo de dinamismo expresivo que será predominante en la misión estética de la banda. A través de un hermanamiento con las bandas compatriotas ULTRA ZOOK y LE GRAND SBAM, el ensamble realiza una labor deconstructiva de unas agitaciones rítmicas que oscilan entre el Latin jazz y la psicodelia, todo ello bajo la guía triangular de batería, guitarra y percusión tonal. Este circo Zappiano asentado sobre un vaivén de plena luz y nocturnidad misteriosa revela un vitalismo muy aventurero que, en principio, debe llamar la atención del oyente prestamente. ‘Cartoone’ sigue a continuación para llevar esta jovial neurosis hacia un terreno un poco más contenido, no muy lejano del paradigma de los legendarios COS, realzando el potencial jazz-progresivo de un motif engañosamente parsimonioso. Sobre el trasfondo de las ceremoniosas cadencias armadas desde el núcleo de la ingeniería rítmica opera una extroversión situada entre lo burlón y lo mágico. A poco de traspasar la frontera del segundo minuto, emerge un breve puente onírico del cual no tardará de emerger una reconstrucción mucho más aguerrida del motif inicial. Esta vez, con una columna rítmica más asertiva y una garra más suelta de parte de la guitarra, el grupo tiende puentes con el paradigma de BENT KNEE para brindarnos un ejercicio de vibraciones surrealistas cargadas de un espíritu urgente y unas sonoridades alevosamente densas. hay algo de terrorífico aquí, pero no llega a ser tétrico, es más bien como un sortilegio cuyo fulgor está más allá de cualquier racionalización. La estilizada orquestación electrónica del final cierra todo con un recurso dadaísta inesperado. ‘BBT (Beddy-Bye Time)’ se acerca al estándar del blues con trazas de math-rock en su empleo de un groove bastante mecanicista a la hora de instalar la atmósfera central. Ésta comienza con una aureola solemne, pero el ulterior aumento de gracilidad en el swing variable permite a la pieza asumir un talante más  sofisticado mientras retiene celosamente su solemnidad fundamental. Siendo el tema más extenso del repertorio con sus cerca de 7 minutos de duración, ‘Papanari’ desarrolla un peculiar aire festivo donde late algo de ansiedad en medio del jolgorio. La combinación de tonalidades de Latin jazz, síncopas de math-rock y ornamentos cibernéticos hace que los destellos estructurales de la pieza se traduzcan a un gozo señorialmente extravagante. El epílogo nos toma de sorpresa mientras decide aterrizar en un área de flotante minimalismo que ostenta una cualidad etérea, una clausura bastante ingeniosa. En líneas generales, este tema funciona como un cénit fundamental del disco.

‘Maze’ regresa de lleno a la exaltación expresionista del primer tema, esta vez con una musculatura muy aumentada que se sitúa en un híbrido de punk-jazz, math-rock y vanguardia a lo MR. BUNGLE. Tan incendiario como es el encuadre visceral de la composición, se asienta con un hálito distinguido que revela el bien perfilado refinamiento de los arreglos instrumentales. Cuando llega el turno de ‘C’est Bien’, el colectivo decide aumentar la dosis de complejidad en el armazón rítmico mientras regresa a la dimensión más cálida de su visión estética. No falta el delirio lúdico, claro que no. La díada de ‘I-É-Oh-Ah’ y ‘La Meureingue’ trae consigo el cierre del repertorio: ambas piezas duran poco más de 6 ¼ minutos. La primera de ellas comienza con un extraño pero cautivador sortilegio vocal acompañado de suaves gotas de rocío bajo la forma de percusión tonal. Una vez establecido el ensamble entero, su labor se enfila por la senda del jazz-prog a paso firme y con una estilizada estrategia melódica, la misma que incluye algunos parajes intensos. Los complejos fraseos del bajo son cruciales para completar el majestuoso foco sonoro. Otro cénit del álbum. Algunas similitudes hay con el patrón de JAGA JAZZIST. En lo referente a ‘La Meureingue’ ofrece una vivaz síntesis de los grooves centrales de los dos temas precedentes: la vivaracha agudeza de uno atravesada por el señorío sistemático del otro. El empleo de algunos recursos misteriosos en ciertos lugares estratégicos ayuda a realzar la elegancia general. He aquí esta genial travesura musical perpetrada por el ensamble francés MONSIEUR THIBAULT: “Port-Cucu” es un ejemplo perfecto de magna música avant-progresiva para nuestros tiempos. Totalmente recomendable para cualquier buena fonoteca actualizada en propuestas excitantes del rock experimental contemporáneo. 


Muestras de “Port-Cucu”.-