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Monday, June 21, 2010

El alfabeto progresivo de ADRIÁN ZÁRATE











HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión me toca hablar de ADRIÁN ZÁRATE, quien es uno de los más destacados jóvenes talentos musicales que han surgido en la vanguardia mexicana durante esta última década: su instrumento más habitual es la batería, pero también es un teclista bastante solvente, es más, también gusta de desarrollar su talento musical en composiciones de material para bandas sonoras de documentales, música incidental para piezas de danza contemporánea y eventos artísticos varios, etc. Dentro del mundillo progresivo de su país, ya elaboró maravillas desde su rol de baterista en el grupo SAENA (liderado por el maestro JOSÉ LUIS FERNÁNDEZ LEDESMA y gestor de un excelente disco debut que fue uno de los mejores ítems del progresivo mundial hace un par de años). Como solista, a fines del año pasado, ADRIÁN ZÁRATE nos ha brindado “De La A A La Z” a través del sello Luna Negra: se trata de una obra ecléctica donde el gran peso que tienen alternadamente el jazz-rock “progresivizado” y el RIO los convierten en los dos centros estilísticos de la misma.

El primer tema, ‘...Y Tres Hacen Todas Las Cosas’, nos muestra a ZÁRATE desdoblándose en batería, teclados y percusión: es una ejecución exclusivamente solista, no por un trío, y ello repercute en ampliar tremendamente los méritos del mismo ZÁRATE, pues se trata de un ítem alucinadamente complejo, lleno de disonancias y quiebres en fiel seguimiento de las pautas RIO enarboladas por el HENRY COW del “Western Culture”. Esta introducción es un prodigio de cómo se puede acomodar ideas musicales chocantes dentro de un esquema refinado y delicado, pero no es un indicio de una línea de trabajo unívoca, pues lo que sigue inmediatamente después es una serie de temas más concienzudamente enfocados en el factor jazzero: ‘Dónde Es’ ofrece climas introspectivos e intimistas, ‘Coincidencias’ sube la dosis de extroversión sobre una cadencia funky emparentada con la fusión de los 70s (MAHAVISHNU, RETURN TO FOREVER) y ‘Heavy Mental’ se concentra en la polenta propia del jazz-rock de tendencias contemporáneas. Como antesala a esta última pieza que mencionamos, la breve pieza homónima elabora un ejercicio de chamber-rock bastante pulcro. La ideología de la continua novedad se proyecta con el arribo de ‘Banda De Rock’, un rock’n’roll burlón que satiriza directamente la lógica del mercado rockero: una composición como ésta no hubiera desentonado en un disco de FRANK ZAPPA de los últimos 70s (p.e., “Zoot Allures”). La breve aventura dadaísta ‘Avándaro’ (notas sueltas de piano y un raro monólogo) sirve de puente entre ‘Banda De Rock’ y ‘Dunkellicht’, hermosa pieza de corte RIO cuyo suntuoso esquema académico le permite proveernos de un momento de lirismo en medio de su explícitamente bizarra naturaleza.

‘Luz Vestal’ es una pieza académica para violines, viola y contrabajo (se usa una violectra para reemplazar materialmente a la viola) que toma el lirismo de la pieza precedente y lo lleva hacia una dimensión poética. ZÁRATE no toca nada en esta pieza, pues deja que su colega de SAENA Alejandro Sánchez se haga cargo de casi toda la instrumentación, pero ADRIÁN enarbola arreglos crucialmente misteriosos para esta pieza en cuestión. Ello responde precisamente a la necesidad de abrirnos las puertas a la extravagante secuencia de los tres siguientes temas: ‘Grrins Liivs’ (surrealista deconstrucción de la famosa cantata renacentista inglesa ‘Green Sleeves’ en base a tarareos inescrutables y aleatorios adornos percusivos), ‘Memorias Del Origen’ y ‘Florece’ (sendos ahondamientos sesudos en la ideología RIO de fuerte componente digital). Los últimos 8 ½ minutos del disco están ocupados por ‘Estuve En Tiempo Encerrado’, pieza que exhibe un encanto muy peculiar, encanto basado en su mezcla de fusión con predominancia percusiva y experimentación crimsoniana a lo BRUFORD/LEVIN: los juguetones coloridos que ZÁRATE sabe extraer de sus rototoms y demás recursos percusivos se explayan sólidamente sobre el swing peculiar que él mismo establece desde su batería, mientras que el invitado de lujo Hugo Santos ( otro colega en SAENA) aporta ideas gravitantes desde su Stick. Así concluye el ecléctico viaje musical que ADRIÁN ZÁRATE ha forjado en este bizarro alfabeto progresivo titulado “De La A A La Z” – especialmente recomendado a los melómanos de mentalidad abierta y curtida.

Saturday, June 05, 2010

"Coyote", la nueva fiera exquisita de KAYO DOT











HOLA AMIGOS DE AUTOOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy traemos a colación a una exquisita fiera progresiva engendrada por las expertas mentes y manos de KAYO DOT, ensamble estadounidense liderado por la dupla Toby Driver-Mia Matsumiya y que, hoy por hoy, encarna una de las expresiones más lúcidas y osadas de la vanguardia rockera estadounidense. Dicha fiera se titula “Coyote”, un concept-disc que se inspira en la visión de la propia mortalidad tal como se trasluce en las letras escritas por Yuko Sueta, narradora y artista visual amiga de la banda que estaba luchando sus últimas batallas contra el cáncer mamario que le afectaba: ella falleció mientras este álbum estaba en post-producción, por lo que naturalmente está dedicado a su memoria. La formación actual de la banda incluye a David Bodie (batería y percusión), Daniel Means (saxo alto), Terran Olson (teclados y saxo tenor) y a Tim Byrnes (trompeta), además de los ya mencionados Toby Driver (quien canta y reduce su aporte instrumental al bajo) y Mia Matsumiya (quien no luce tanto su principal ítem, el violín, y lo alterna con intervenciones a la guitarra eléctrica).

KAYO DOT comenzó como un derivado de MAUDLIN OF THE WELL, y al igual que éste, se propuso generar climas densos y atmosféricos impulsados desde lo gótico y lo metalero y encuadrados dentro de una mixtura de post-rock y progresivo experimental. Así podemos describir, grosso modo, los rasgos más distintivos de los dos primeros discos “Choir Of The Eye” y “”. Tras un notoria revolución interna, el tercer disco “Blue Lambency Downward” expuso una reorientación hacia una recurrencia de climas ensoñadores y sutilmente inquietos, producto de una refinada confluencia de post-rock, free-jazz y chamber-rock. Y bueno, ahora con “Coyote”, tenemos a KAYO DOT enfocado hacia el afinamiento del trabajo realizado en el disco precedente por vía del reforzamiento de la línea chamber-rock. Al menos, eso es lo que advertimos sin mayores dificultades en el tema de entrada ‘Calonyction Girl’, el cual instala de manera frontal e inapelable la aureola de exquisita tensión que habrá de ser norma recurrente de la obra integral: el asunto musical está tremendamente focalizado en el estándar del RIO francófono, y si no fuera por el canto casualmente urgente de Toby Driver, sería fácil confundirse con un disco cualquiera de UNIVERS ZERO o VORTEX. El efecto claustrofóbico del esquema sonoro global se sostiene en buena medida en las notas sostenidas emitidas por la dupla de saxo y trompeta. Poco antes de llegar a la barrera del 5to minuto, el esquema instrumental se suelta un poco más para llevar la tensión reinante hacia una dimensión más ágil, pero lejos estamos de llegar a un aligeramiento de la atmósfera psicológica. ‘Whisper Ineffable’ está a cargo de ocupar los siguientes 11 minutos y pico, y ciertamente conforma un pico de fastuosidad dentro del repertorio. El preludio de 3 minutos establece una larga expectativa donde la densidad se puede casi tocar a través del aire: la personalidad de Tim Byrnes impone una fuerza especial incluso desde antes que la batería ingrese para armar un esqueleto adecuado para la acción conjunta de todo el ensamble. Cuando ello efectivamente sucede, el grupo desarrolla una sonoridad retorcida donde el ambiente general en clave post-rock se nutre crucialmente de cadencias jazzeras vanguardistas y climáticos ornamentos de corte space-rock. ¿Y qué hay del canto de Toby Driver? Parece un trovador urbano en trance que hace que su voz expresen confusión y rabia al unísono. En el séptimo minuto, las cosas transitan hacia un pasaje lánguido marcado por pulsaciones convenientemente dispersas que fluidamente preparan el terreno para la coda orquestada, muy a lo RIO también.

A continuación siguen las dos piezas de la sección ‘Abyss’. La primera, ‘Sleeping Birds Sighing in Roscolux’, expresa los primeros momentos de auténtica extroversión sónica del disco: se trata de un viaje psicodélico bien llevado por el enérgico solo de órgano distorsionado de Olson, mientras que las cadencias semi-tribales de la batería impulsan casi todo el tiempo un logrado clima industrial. La segunda parte, ‘The Shrinking Armature’, conforma el segundo momento fastuoso del disco, y me animo a señalarla como la cúspide inapelable del disco. El viaje orquestal que el ensamble desarrolla durante los primeros 4 minutos y medio es excelso y sublime, marcado por un sentido controlado de la pomposidad y con una clara herencia de los 3 primeros discos del añejo UNIVERS ZERO. Cuando emerge la breve sección cantada, el esquema sonoro vira hacia un surrealista clima post-rock envuelto en calculados climas cósmicos, resultando algo similar a lo que podríamos escuchar en una escena de “Mulholland Drive” o “Lost Highway”. Después sigue una nueva secuencia instrumental notablemente signada por juegos disonantes de metales, órgano y violín, ágilmente trasladados por la móvil arquitectura rítmica de Bodie, quien genera su mayor lucimiento en el presente repertorio. La tensión está latente todo el tiempo, no muy difícil de notar, y sin embargo hay una ingeniería siempre serena en el sendero instrumental marcado por los músicos. Más aún, la pieza logra desarrollar un descenso refinado durante su último minuto y medio, evocando así la imagen de algo que se está alejando o desvaneciendo de a pocos. La última canción del disco, ‘Cartogram Out Of Phase’, es una triste e intimista elegía a ritmo de lento blues que el ensamble sabe reelaborar en clave de free-jazz contemplativo. Posiblemente yo hubiera deseado que durara un poco más esta canción de despedida, pero sin duda que está muy bien articulada para cumplir a la perfección su papel de epílogo para este disco.

En fin, el balance general de “Coyote” es altamente positivo: la renovación musical plasmada en este disco no implica una chocante ruptura con lo anterior sino una continuidad coherente con lo que hasta ahora es la historia viviente de KAYO DOT. Una última pregunta: ¿por qué no dura ni siquiera 40 minutos?

Wednesday, March 17, 2010

"Clivages" y la plenitud perpetua de UNIVERS ZERO



Todavía no concluye el primer cuarto del año 2010 y ya tenemos a “Clivages”, el trabajo más reciente de UNIVERS ZERO, como un miembro necesario e irremediable del Top 5 progresivo del año. UNIVERS ZERO, a despecho del ritmo pausado de su producción fonográfica desde su reformación que tuvo lugar a fines de los 90s, se mantiene persistentemente como un monarca indiscutible de la vertiente progresiva RIO. En verdad… ¡qué gran disco que es “Clivages”! – todo un regreso a sus raíces más tenebrosas tal como quedaron desarrolladas y plasmadas en sus primeros cuatro discos (desde “1313” hasta “Uzed”). Los sortilegios atmosféricos que tuvieron una fuerte presencia en discos inmediatamente anteriores a “Clivages” ya no tienen una presencia tan relevante, siendo así que este ensamble belga se enfila más concienzudamente hacia la construcción de ambientes poderosos en un calibre oscuro muy fiel al típico estilo histórico de la banda. Con la constante guía del baterista/percusionista Daniel Denis y la estrecha cooperación del oboísta/fagotista Michel Berckmans como leal lugarteniente, el grupo ha creado todo un clásico instantáneo del RIO. El guitarrista Andy Kirk no se dio abasto para continuar su membresía en UZ (ahora un sexteto), pero antes de dejar sus filas, coopera tocando en dos temas e incluso componiendo uno de éstos.

Vayamos ahora al repertorio mismo. Los primeros cuatro minutos y pico del disco están ocupados por el grácil tema ‘Les Kobolds’, el cual destila aires vanguardistas bien equipados bajo una arquitectura sonora muy sensible a las tonalidades exóticas de raigambre indoeuropea – la clave de la pieza se centra en los ágiles colores dibujados por las maderas y el violín. A continuación sigue uno de los dos temas épicos del disco, ‘Warrior’, compuesto por el guitarrista Andy Kirk, quien fuera miembro de la banda y ahora solo es un invitado (de lujo) ocasional. Sobre un trasfondo casi “mecanizado”, el preludio genera un aire de expectativa que poco a poco prepara la emergencia de oscura languidez que se instala desde antes del minuto 2. El violín empieza ocupando un lugar central en la instrumentación, lo cual ayuda bastante a sustentar el clima tétrico tan oportuno para el momento. No se puede negar el uso de reminiscencias tanáticas a la etapa del “Heresie” y el “Ceux Du Dehors”. Bajo una apariencia de solemne monotonía se realiza un inteligente juego de variantes sobre ciertas cadencias básicas que se va robusteciendo hasta que poco después de la barrera del sexto minuto, se genera un clímax encendido que aterriza en otra demoledora sección misteriosa en la que el fagot y el clarinete bajo comparten el rol central; a partir de ahí, se arma otro clímax, menos explícito pero igualmente denso. ‘Vacillements’ entra en acción para incorporar algo de fresco lirismo al asunto después del despliegue de tensa oscuridad que tuvo lugar con la pieza precedente. Por su parte, ‘Earth Scream’ se basa en el sampleo de masivos sonidos industriales, un experimento de musique concrete en su estado más primigenio a cargo del maestro Daniel Denis; en este aparente desbalance entre la evocación naturista del título y el talante industrial del esquema sonoro, me parece que el título satiriza la capacidad del hombre de enajenar el ser natural del mundo y convertirlo en una extensión de las máquinas (en fin, especulaciones mías). ‘Soubresauts’ nos despierta a majestuosos sobresaltos que emergen desde enérgicas cadencias académicas perfectamente sobrellevadas a través de variados juegos de matices que me hacen recordar un poco a “Uzed”. Las maniobras de síncopas que se elaboran a partir de los 4 3/4 minutos son sencillamente impresionantes.

No me canso de repetir que estamos ante una labor de recuperación de la esencia primigenia de UZ, y temas como ‘Apesanteur’ y ‘Three Days’ se encargan de realzar esta idea infinitamente – los ágiles juegos de las maderas en el primer tema hallan un efectivo cimiento en la impecable dupla rítmica de Denis y Evers, mientras que la arquitectura tímbrica de las cuerdas y maderas en el segundo se explayan en una belleza misteriosa, muy a lo Rachmaninov con Stravinsky y Grieg. A continuación sigue ‘Straight Edge’, el otro tema épico del disco. El doliente solo de violín con que comienza el tema se ve pronto acompañado de amenazantes escalas de piano, y así empieza a armarse el cuerpo central. A poco de pasada la barrera de los 3 minutos, el grupo ya se halla en un trance espectacular, el cual se extiende hasta el minuto 7, que es cuando el ensamble pasa a recorrer unos senderos más sutiles, reposados aunque inquietantemente intrigantes. Cuatro minutos después, lo intrigante abre su ventana para que la oscuridad exterior se apodere de todo, permitiendo que el cuerpo central se retome en un magnífico reprise intensificado. El golpe final de ‘Straight Edge’ es brutal, y puesto que no se trata de la última pieza del disco, es de agradecer que ‘Retour De Foire’ nos brinde una brisa un poco más refrescante a través de sus climas más reposados. De todas maneras, el gusto por lo grisáceo y lo tenso no desaparece realmente, y ciertamente, prestando atención al armado del compás lento de este tema uno puede imaginar una triste procesión en el purgatorio. Todo tiene su fin, y el fin de “Clivages” llega con ‘Les Cercles d’Horus’, tema que nos muestra a un invitado especial en la batería - Nicolas Denis, hijo de Denis. El tono lánguidamente marcial de esta pieza patentemente minimalista le permite operar como un pertinente complemento al tema inmediatamente precedente, siendo así que el tono elegíaco se siente, a la vez, reforzado y más etéreo.

“Clivages” es una gozada de principio a fin que no defraudará para nada a los seguidores acérrimos de las vertientes más decididamente vanguardistas del género progresivo, y en especial, de UNIVERS ZERO.

Saturday, December 05, 2009

MIRIODOR avanza en su reinado progresivo con una joya progresiva del 2009





HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

El grupo canadiense MIRIODOR, como para no perder la costumbre, ha vuelto a lucirse con una nueva joya fonográfica titulada “Avanti!”, la misma que supone para mí una integrante necesaria del Top 5 progresivo para el presente año 2009. Publicado por el sello Cuneiform, “Avanti!” nos muestra a esta banda convincentemente afianzada en su faceta más poderosa, siendo así que su propuesta de R.I.O. modernizado se beneficia de un uso más recurrente de sonoridades y arreglos musculares. Contando actualmente con el formato condensado de cuarteto, Bernard Falaise se encarga de las guitarras, bajo sin trastes, mandolina, banjo, teclados y efectos de tornamesa; Pascal Globensky, de los teclados, piano y sintetizadores; Rémi Leclerc, de la batería, percusiones y sampleos; y Nicolas Masino, del bajo, piano y teclados. Los invitados ocasionales a los vientos (incluída la ex- miembro Marie Chantal Leclair en el saxo soprano) hacen notar sus aportes con prestancia y habilidad debidas.



‘Envoutement’ abre el disco con una cadencia lenta y densa, explícitamente marcada por aires psicodélicos donde el bajo distorsionado asume un protagonismo inapelable dentro del esquema instrumental global. Cuando llega la segunda sección, el tema torna hacia climas más gráciles, basadas en juegos amables de disonancias en una suerte de confluencia entre UNIVERS ZERO, MANEIGE y GENTLE GIANT. La precisión arquitectónica en las interrelaciones de los músicos es admirable, lo cual no obstaculiza la expresión de calidez. ‘Bolide Debile’ se estructura sobre una sólida cadencia jazzera, con lo cual se gesta un esquema constantemente extrovertido sobre el cual los diversos motivos transitan con impecable fluidez. El solo de guitarra final es todo un tributo a Fred Frith. ‘La Roche’ guarda una aureola más contenida, incluso nostálgica: a pesar del tono decididamente experimental de su desarrollo temático (con algunos retazos inesperados a lo ZAPPA), el compás calmado permite que prevalezca y se afiance la sensación de dulce melancolía, incluso en aquellos pasajes donde lo tétrico parece apoderarse de la atmósfera general. ‘Écart-type’ se destaca, para empezar, como la pieza más extrovertida de todo el álbum: el clima juguetón que la atraviesa de forma sistemática parece diseñado para desarrollar un espíritu celebratorio. Una vez más, cabe destacar el fuerte peso que las herencias de MANEIGE y GENTLE GIANT tienen en le esencia particular de MIRIODOR, así como algunos factores procedentes del Canterbury de HATFIELD & THE NORTH y NATIONAL HEALTH. ‘À Déterminer’, con sus casi 10 ½ minutos de duración, resulta el tema más extenso del disco. Mayormente desarrollado sobre estructuras rítmicas contenidas, el tema despliega una majestuosidad a veces penetrada por una sensación de denso misterio, otras veces ordenada bajo la lógica de la tensión y la neurosis, siempre muscular, nunca chocante, sabiamente articulada a través de sus comedidos vaivenes internos hasta llegar a una conclusión alegremente traviesa. Los últimos 16 minutos del disco están ocupados por dos temas que conjuntamente completan un clímax perfecto para el mismo. El primero es el tema homónimo, el cual establece un esquema de jazz-progresivo que tiene tanto que ver con el estándar de MANEIGE y SLOCHE como con el nervio psicodélico del KING CRIMSON 73-74 y la ágil sofisticación de GENTLE GIANT, además de su momentánea sorpresa zappiana. El último es ‘Réveille-matin’, pieza contenida bajo una armazón evocativa en donde el núcleo melódico incorpora texturas exóticas. En buena medida, este tema captura una perfecta síntesis de los sonidos y ambientes que han ido predominando a lo largo del repertorio íntegro del álbum, y teniendo en cuenta que hay un espíritu primordialmente ceremonioso en esta pieza en particular, está correctamente ubicado al cierre.

“Avanti!” es un despliegue espectacular de imaginación progresiva. Teniendo una trayectoria tan extensa y un esquema sonoro tan férreamente definido, MIRIODOR no es hoy en día tanto una banda dispuesta a generar inauditas sorpresas para quienes ya la siguen desde hace tiempo como una banda capaz de recrear nuevas vitalidades a lo largo del camino – que tiene suficiente maestría como para lograrlo en proporciones geométricas con cada nuevo disco, es una intuición que se confirma a plenitud y con creces tras unas pocas escuchas detenidas de “Avanti!”.


Muestra de “Avanti!”.-
La Roche: http://vimeo.com/25809418

Sunday, November 22, 2009

THE MUFFINS - Repasando dos discos de este excelente ensamble progresivo estadounidense

HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión quisiera sacar a colación a una banda estadounidense llamada THE MUFFINS, banda que he descubierto hace poco. Dada su veteranía y lo especialmente relevante que ha sido y sigue siendo su marginal aporte al enriquecimiento de la vanguardia rockera de su país, debo decir que el nombre de dicho grupo debe quedar registrado con suma urgencia en las agendas de los melómanos progresivos que aún no tienen nada de ellos en sus respectivas colecciones. Hasta ahora, lo que tengo de ellos se reduce a su disco debut de 1978 “Manna / Mirage” y el disco del año 2004 “Double Negative” (el segundo tras su reunión a fines de los 90s), dos trabajos fonográficos lo suficientemente distanciados entre sí como para poder apreciar sus orígenes tanto como su posición actual.

“Manna / Mirage” es un disco un tanto artesanal que, a pesar de no contar con un trabajo óptimo de producción sonora, refleja un genuino interés por realzar el potencial de la vanguardia progresiva desde el Canterbury, el rock in opposition y el estándar del jazz-rock fusión planteado por nombres como WEATHER REPORT y RETURN TO FOREVER. El grupo ya había estado por un par de años en salas de ensayo y estudios de grabación, registrando temas mientras aún andaban en busca de un contrato discográfico permanente. Cuando esto finalmente sucedió, el baterista del grupo era otro que el original y ya no había guitarrista en su alineación: es por ello que los teclados y los vientos ocupan un lugar tan patentemente crucial dentro del sonido global de grupo, y de hecho, esta circunstancia se constituirá en un eje esencial en torno al cual se irá desarrollando la obra de THE MUFFINS a través de su intermitente trayectoria.

‘Monkey With The Golden Eyes’ ocupa los primeros cuatro minutos del disco, creando texturas otoñales de directa orientación minimalista: con las cadencias de piano eléctrico y los medidos retazos de la flauta y otros vientos, se arma una base fértil para un ingenioso juego de texturas delicadas, líricas, ensoñadoras, que poco a poco elaboran un clímax otoñal bastante aventurero. Cabe decir que, a pesar del carácter esencialmente contemplativo de esta pieza, nos logra introducir inconfundiblemente en la exquisita mezcla de energía y estilización de la cual el grupo va a hacer gala de aquí en adelante. Una vez concluido el clímax del primer tema, emergen las deconstrucciones frontalmente free-form que dan inicio a ‘Hobart Got Burned’.

Esta introducción es todo un manifiesto contra nuestras ideas habituales de estructura a favor de la idea de caos coyuntural. Para decirlo de una forma más clara, se trata de un tema desestructurado que debe mucho al HENRY COW 73-74, y de manera indirecta, a las líneas de trabajo más bizarras del free jazz. Una vez que se asienta un esquema rítmico más cohesivo, las cosas se ponen bastante vibrantes, revelando influencias del SOFT MACHINE post-Wyatt sin hacerlas hiperbólicas. ‘Amelia Earhart’ comienza con una breve introducción de percusiones tonales y concretas, la cual precede a un entusiasta cuerpo central que conjuga una cálida confluencia entre GILGAMESH y WEATHER REPORT. El bajista encuentra dos o tres espacios para lucirse en medio de la amalgama sonora global, y realmente se muestra dispuesto a ostentar las influencias recibidas del maestro Hugh Hopper. En general, se nota que el grupo ha sacado buen provecho del espacio que se ha otorgado a sí mismo para explorar su faceta más extrovertida y reciclarla con la debida sofisticación inherente a toda intencionalidad progresiva genuinamente ambiciosa – en este caso, hay una sección lánguida que emite una sensación de misterioso peligro, la misma que el oyente puede especular que refleja la soledad de quien realiza un vuelo sobre el océano, o tal vez sea más bien una elegía en homenaje a la aviadora que terminó estrellándose sobre aguas misteriosas.

La total segunda mitad del disco está ocupada por una épica composición de más de 22 minutos titulada ‘The Adventures Of Captain Boomerang (For Mike Forrester)’. En muchos aspectos, hallamos aquí ambientes y arreglos instrumentales similares a los que ya habían marcado el desarrollo del tema anterior, aunque cabe señalar también que hay adornos tipo ZAPPA que permiten a esta pieza aumentar el sentido de aventura. Hay cambios de motivos y ambientes durante el largo desarrollo de la pieza, pero el grupo se resiste a jugar con contrastes: los giros y sorpresas se insertan convincentemente en una travesura fluida y grácil. Los últimos pasajes son juguetones con un cierto elemento de tensión incorporado, el cual motiva un efectista final abrupto.

Cuando después paso a “Double Negative”, se me revela un grupo que tiene ya total control sobre las técnicas para transmitir con total fluidez su oficio e ingenio creativo, contando además con medios más adecuados de producción.

‘The Highlands’ comienza con envolventes ambientes cósmicos signados por una combinación de capas de sintetizador y líneas de saxos, para que luego el cuerpo central reelabore estas atmósferas con un fulgor más extrovertido, casi como una cruza entre HAPPY THE MAN y SHADOWFAX. ‘Writing Blind’ exhibe una sonoridad más muscular, con un destaque de las secciones donde se da el notable realce de la dupla rítmica y los alucinados solos de saxo. La alternancia con interludios un poco más suavizados completan un cuadro de refinada sofisticación. ‘Choombachang’ tiene un título graciosamente zappiano, y fíjense por dónde, se puede describir como un eficaz ejercicio de reciclamiento del FRANK ZAPPA de big band. ‘The Ugly Buttling’ guarda una actitud más evocativa a través de su convincente armazón disonante tan propio del RIO. La secuencia de ‘The Man In The Skin Painted Suit’ y ‘Childhood's End’ muestra un talante especialmente calmado dentro del bloque general del álbum, mientras que ‘Exquisite Corpse’ – a contrapelo de su título idílicamente necrofílico – resulta una pieza bastante alegre y marchosa: el uso de climas fingidamente tétricos en sus arreglos de metales (a ratos afines al prototipo de ‘Peter Gunn’), guitarra eléctrica y percusión está diseñado para ensalzar lo humorístico, sin por ello perder un ápice de estilización. ‘They Come On Unknown Nights’ sí está lleno de sordidez, aunque no es chocante ni impenetrable, sino que es un exquisito ejercicio de chamber-rock; su conciso epílogo se engarza con el siguiente tema, ‘Cat’s Game’, el cual recoge un dinamismo híbrido entre ZAPPA y THINKING PLAGUE.

A partir de este punto, el disco pasa a focalizarse prioritariamente en esquemas sonoros más recurrentemente relajados - ‘Stethorus Punctum’ explora suaves esquemas disonantes con aires tipo Canterbury, mientras que ‘Dawning Star’ se apunta hacia un sendero más cándido de corte World Music, aunque no exento de efectivas dosis de densidad, y ‘5:00 Shadow’ tiene un groove simultáneamente sensual y relajante sobre el que superponen climas sonoros propios de la banda sonora de un film noir con moderados matices R.I.O. A pesar de que este tema daba en sí mismo como para un desarrollo más largo, el controlado deconstructivismo que prosigue con el siguiente tema, ‘Metropolis’, redondea los climas claroscuros con un uso inteligente de la raíz originaria del free jazz cálidamente instalada en un esquema rítmico sobrio y pulcro. ‘Angel From Lebanon’ combina secciones evocativas con otras un poco más áridas, para finalmente desembocar en un ágil jam honestamente inspirado en el estándar de HATFIELD & THE NORTH y el SOFT MACHINE post-Wyatt. La dupla de ‘Frozen Charlotte’ y ‘Maya’ porta un lirismo cautivante e irresistible, llenando un espacio de calma envolvente en medio del inteligente despliegue de eclecticismo del álbum, siendo así que el terreno está preparado para que ‘The Two Georges’ cierre el álbum con un nuevo ejercicio de progresivo jazzeado a lo Canterbury con ciertos ornamentos R.I.O. – mención especial para su bizarra introducción de órgano gótico.

En fin, ¿qué más puedo decir en este momento sobre THE MUFFINS? Pues que recomiendo fuertemente que los melómanos progresivos que aún no tienen nada de ellos en sus respectivas colecciones privadas que anoten su nombre en una agenda de próximas compras prioritarias. ¡¡No se habrán de arrepentir!!

Tuesday, June 09, 2009

Nono Belvis celebra con los ángeles


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.
Una vieja gloria del progresivo y el free jazz se ha ido a otra dimensión: me refiero al guitarrista argentino NONO BELVIS. Él fue famoso principalmente por su participación en ese poblado y genial ensamble argentino que fue M.I.A., cuyos discos “Transparencias”, “Mágicos Juegos del Tiempo” y “Cornostipicum” conforman sendos clásicos del progresivo sudamericano y aún hoy en día reciben ampliamente favorables reseñas entre coleccionistas y reseñadores en la red. También cabe destacar su dúo con el baterista/percusionista KIKE SANZOL, con quien grabó “¿Qué Están Celebrando los Hombres?” – este disco es todo un prodigio de desafiante eclecticismo donde conviven la fusión, el free jazz, la psicodelia pesada y la vanguardia deconstructivista.

Desde inicios de los 80s, Belvis concentró su creatividad en el área del jazz, con una prolífica trayectoria que incluyó a formación de El Umbral, cuarteto rosarino que formó con los hermanos Luis y Mariano Suárez y Fernando de la Riestra, con un currículo de cuatro discos y varias giras nacionales e internacionales. La causa de su muerte fue un accidente cerebrovascular fulminante que sucedió a algunos otros que sufrió en el pasado reciente.
Ahora, a modo de homenaje póstumo de mi parte, transcribo mi vieja reseña (publicada originalmente en La Caja de Música) sobre el disco “¿Qué Están Celebrando los Hombres?”, tremenda obra del dúo de NONO BELVIS y KIKE SANZOL.

NONO BELVIS / KIKE SANZOL “Qué Están Celebrando los Hombres” (1982)

Durante los últimos años de existencia del excelso colectivo musical argentino M.I.A., las cosas iban intensificándose más y más en lo que respecta a la experimentación sonora, pero los fractales que se fueron formando hicieron que el mismo colectivo se disolviera por el peso de las circunstancias. El dúo conformado por el guitarrista Nono Belvis y el baterista-percusionista Kike Sanzol conformaba uno de tales fractales, generando una oferta musical bastante aventurera y dando varios conciertos que incluían a veces performances de danza moderna. “Qué Están Celebrando los Hombres”, editado en 1982, es el único testimonio en vinilo de su música – el sello Viajero Inmóvil lo ha reeditado con la adición de dos temas bonus.

A pesar del reducido formato cuantitativo de dúo al cual se limitan Belvis y Sanzol, la diversidad de colores vertida en sus ideas y la infinita diversidad en los arreglos de los que se valen para reciclar tales ideas les permite crear paisajes sónicos constantemente desafiantes e impredecibles. Bajo la influencia del jazz de vanguardia, la psicodelia, el folklore latinoamericano, la cámara contemporánea y el RIO, el dúo se pasea por una foresta de sonoridades en un alucinado viaje que parece no tener reglas ni dirección, pero que con una escucha atenta y sensible, devela una lógica diferente y una arquitectura inteligente dentro de las cuales se encuadran oportunamente los recovecos musicales que los músicos utilizan para enriquecer sobre el camino las ideas básicas y, en simultáneo, estimularse mutuamente en un clima de explosivo desafío.

Las tres primeras piezas están elaboradas en un formato acústico. ‘Lazos Reales’ es principalmente un flujo mágico de acordes de guitarra y retazos inquietos de vibráfono, guardando una cadencia lúdica de principio a fin. ‘Blanca Presencia’ es más reposada, con la guitarra a cargo de la creación de climas sonoros reflexivos, casi coqueteando con la melancolía. Lo lúdico regresa en todo su esplendor con ‘Al Acecho’, una pieza donde la guitarra y las congas asumen el control de una celebración de la soltura y la simple alegría, llegando incluso al delirio en los momentos en que Belvis enarbola los fraseos más exaltados. El dúo logra reformular los colores del folklore afro-brasileño a través de la fusión experimental con un implacable nervio que se mantiene constante hasta el abrupto clímax. La segunda mitad del repertorio oficial es la más abiertamente experimental. ‘Una Especie de Hueco’ es una sutil aventura onírica iniciada por un sobrio juego de acordes emanados por la guitarra eléctrica, los mismos que el vibráfono complementa dejando algunos espacios vacíos bastante efectivos. La segunda mitad se enfoca en un solo de guitarra sutil, espartano, como evocando una introspección que se hunde en su propio misterio para refugiarse en un rincón apartado del alma. El tenor misterioso adquiere ribetes de tenebrismo con la nebulosa secuencia de adornos percusivos vertida en ‘Lengua de Gato’, la cual se despliega en una estepa aleatoria de platillos, persianas y gongs en comunión con los quejidos inescrutables de cornetas. El tremendo solo de batería que conforma ‘Cucú’ sirve de puente entre la niebla solipsista de ‘Lengua de Gato’ y la llama exorbitante que se desata en la imponente explosión psicodélica del tema homónimo. La guitarra de Belvis se divide entre el frenesí hipnótico hendrixiano y la neurosis inapelable de Fripp, mientras que la batería y las percusiones de Sanzol completan con infinita soltura los efluvios caóticos que van tanteando y demoliendo su propio orden interno sobre el camino. Este final climático aterriza en un contundente final marcado por golpes finales de tambor y emisiones de cornetas.

El material extra tiene una mayor afinidad con la primera mitad del disco. ‘Mínimo de Quietud’ nos devuelve al dueto de guitarra acústica y vibráfono manejando una base melódica y armónica que nos muestra la faceta más cálida y ensoñadora del ensamble. Por su parte, ‘Rumbe Rumbé’ juega con cadencias propias de la bosanova y el folklore tropical con un sentido lúdico honesto y sobrio: el formato instrumental es ahora de guitarra eléctrica y vibráfono. De esta manera concluye nuestra escucha de “Qué Están Celebrando los Hombres”: se trata de toda una joya recomendada a los acérrimos amantes de la música de libre expresión y múltiples recursos.


¡¡Descanse en paz, Maestro Belvis!! ¡¡Gracias por la música!!

Enlace de la reseña original: http://www.dlsi.ua.es/~inesta/LCDM/Discos/mia_cornonstipicum.html

Friday, May 01, 2009

Cheer Accident - Fear Draws Misfortune



Humanizing the Distance (menos vientos y vocales)
Si este no es uno de los top 5 albumes del 2009, este año seguramente tendria que ser fuera de serie. Fear Draws Misfortune es un album muy maduro, fruto de mas de 20 años de experimentar practicamente todas las formas musicales del siglo 20.

La música del legendario grupo de Thymme Jones nos impresiona cual criatura exuberante, deslumbrante de creatividad. Luego de varios trabajos avant /experimentales anteriores, del cual destacan el muy eclectico "Introducing Lemon" y "Babies shouldn't Smoke", Cheer Accident nos zambulle en un océano convulsionado que fluye entre la continuidad sin fisuras, olas grávidas de prog-jazz, guitarra de espasmos volcánicos, coros etereos y percusión en metricas muy irregulares. Es ciertamente un organismo de RIO, visible por que aun conserva las formas de la escena de Chicago '90, dispuestas en una escala cuadriculada que va del noise-rock hasta el math rock hasta el avant, que recorre el espectro desde el extremo refrescante hasta el mas opresivo, del típico fade-in de la batería, los riffs atonales de guitarra, y las trompetas, hasta la secuencia melodiosa al piano.

Cheer-Accident es una banda progresiva experimental del Chicago underground, con 16 albumes a la fecha, conocida por muchos por sus gestos surrealistas y dadaistas, por su desviación ocasional hacia lo zappanesco y lo lúdico, en permanente búsqueda de la chispa de originalidad que atrape al escucha para siempre. “Fear Draws Misfortune”, primero en el sello Cuneiform, es un discazo progresivo, que trabaja en multiples niveles y estratos, mas denso y mas detallado que The Mars Volta, pero mucho mas facil de escuchar gracias a progresiones que si funcionan y mejores vocalizaciones.

Los miembros son Thymme en la bacteria y teclados, Jeff Libersher en la guitarra, y el fabuloso bajista Alex Perkolup, quienes son acompañados por una orquesta de amigos del American underground de avant/rock/jazz/clasica, incluyendo a Carla Kihlstedt de Sleepytime Gorilla Museum en violin y coros.

El album abre con “Sun Dies”, enfrentandonos con un rechinido, dando paso a un ritmo angular Crimsoniano que nos lleva a una modulante atmósfera de cabaret entre guitarra rispida, trompetas languidas, batería en tiempos irregulares y coros extraños. Siguen casi seis minutos de vibrante vorágine instrumental, el ritmo galopa como una mula con la pata rota, atropellado y amenazante, mientras unas voces femeninas en sincronizada armonía al estilo de Koenjihyakkei nos subliman con texturas de candencias Zeuhl, que dan paso al suave elixir nostalgico de trompetas y toques de violin para luego explotar en ritmos de bajo y bataca en persecucion continua apoyandose en notas progresivas de un teclado hasta desembocar en un remanso de luz y brillo multicolor al son de la marimba que gradualmente acalla los lamentos que repiten sin parar "dies, dies...dies...dies"..

Luego sigue “Mescalito” (1:06), nombre que esconde el secreto del Peyote, una corta pero brillante composición al bajo de Alex Perkolup, intercalando ritmos de alta complejidad con un intenso Thymme al piano y marimba en magnifica ejecución.

"And Then You Realize" (1:31) suena, se podria decir, como el soundtrack para una pelicula de accion, el piano en persecucion con bataca y bajos a maxima velocidad.

La expresionista "Blue Cheadle" (5:47) contrapone una guitarra de sonoracion angular a ritmo funky del bajo en repetida secuencia y a un piano keithjarretiano que se acompaña de progresiones ascendentes del bajo para terminar con cuerdas de violin de tintes atonales. Despues de todo esto, casi siempre llegan a ese misterioso lugar donde se oyen los drones y las baterias en suave retemblar.

"Disenchantment" (3:42) es un largo drone con la bataca todavia en el ritmo de su predecesora "Blue Cheadle", interrumpida con explosiones atinadas de noise-rock y melodias de organos de aire en contrapunto con voces angelicales sobre piano y bajo en emocionante persecucion.

El pastiche Dada hace eco en "The Carnal, Garish City” (4:17), una compleja composicion con trompetas y cellos en tono de jazz, la bataca funky, coros y un saxo, sobrepuesta la angelical voz femenina de Marketa Fajrajzlova casi recitandonos en una lengua este-europea.

“Humanizing the Distance” (6:54) es el remolino de nuevos conocimientos obtenidos gracias a la multiplicación de la combinación. El trombon de Mike Haggedorn y el saxo de Doug Abram se enamoran de la voz de Lauta Boton y entrelazan con la expresiva guitarra de Jeff, la bataca irregular de Thymme y un excelente trabajo de Alex Perkolub al bajo, una suculenta melodia de largo alcance, en mi opinion junto con "Your Weak Heart" los mejores ejemplos de la progresividad avant-garde de Cheer Accident.

En “According to the Spiral” (2:48) las progresiones ludicas de piano oscilan a través de un prisma rítmico cuadrangular y crean por la fusión con una flauta (Beth Yates) que perfila, un espacio figurativo de dinamicas luces y sombras asomandose juguetonas entre las intersecciones de planos arquitectónicos.


According to the Spiral

En la surrealista "Your Weak Heart” 9:41), despues de una suave balada en voz de Thymme, logran configurar tensos y paranoicos pasajes minimalistas, sonámbulos y melódicos, melancólicos o trágicos y ocasionalmente atonales, entrelazados con inagotable imaginación. Patrón mnemotécnico-sónico (bajos de piano y viola catatonicos, batería, sintetizadores, guitarras, instrumentos de viento) en progresión infinita parecen partículas en un remolino de liquidos que gira y cae con beligerante urgencia hasta el fondo de una pintura de Dalí.

Crear música asi es la aspiración de muchos, la nostalgia vista a través de la lente empírica y absurda del inconsciente, donde las fantasías y abstracciones piden prestado a las traumáticas y exuberantes miniaturas sónicas del cubismo.

Un album que nos quita el aliento, Fear Draws Misfortune es un trabajo esencial para quienes quieran saber hasta donde puede llegar el math-rock o al avant progresivo de finales de década.