HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA
CÉSAR INCA.
El 8 de mayo último sacó al mercado el grupo canadiense
KARCIUS su nuevo trabajo fonográfico “Black Soul Sickness”,
tanto en CD como en vinilo, de forma independiente: es el séptimo de su carrera iniciada a comienzos del (no tan) nuevo milenio. Este ensamble prog-metalero afincado en
Montreal está conformado por Sylvain Auclair [voz y bajo], Thomas Brodeur [batería,
percusiones y diseño sonoro], Sébastien Cloutier [pianos acústico y eléctrico
Wurlitzer, sintetizadores, mellotrones y demás teclados] y Simon L’Espérance [guitarras,
sintetizadores, percusiones y loops]. Auclair es el autor de todas las letras
mientras que toda la música es de la autoría de L’Espérance. El material
contenido en “Black Soul Sickness” fue grabado en el Wild Studio de
Saint-Zénon, el Oakfloor Studio de Sainte-Sophie y en los estudios domésticos
de los propios integrantes de KARCIUS en Montreal. L’Espérance estuvo a cargo
de la ingeniería de sonido mientras que la mezcla fue realizada colectivamente
por el grupo; la ulterior labor de masterización estuvo en manos de Tony
Lindgren en los Fascination Street Studios de Suecia. El arte gráfica es de Michael
Cloutier. Repasemos ahora los detalles estrictamente musicales del disco que
hoy nos convoca.
El repertorio de “Black Soul Sickness”
empieza con ‘Wallow’, su tema más largo al ocupar un espacio de casi 13 ½ minutos. Todo empieza con suaves notas de piano y guitarra sobre el trasfondo de un viento distante. Cuando aparece el canto, las cosas se intensifican de a pocos mientras se preserva la parsimonia inicial, la cual bebe del manantial de THE PINEAPPLE THIEF. Cuando irrumpe la pesadez estilizada con la que se habrá de armar el cuerpo central, nos encontramos en un terreno afín a los de RIVERSIDE y OPETH con una dosis extra de agitaciones tanáticas. El nervio de la batería mantiene un perfil estilizado mientras las variantes temáticas van surgiendo a lo largo del camino. Tras un excelso solo de sintetizador se arma una sección epilogar electrizante y visceral, la cual se reviste de robusta majestuosidad. Gran inicio de álbum. ‘Out Of Nothing’ sigue a continuación para elaborar una versión un poco más matizada de la garra rockera de la primera canción sobre uns ingeniería rítmica más extrovertida. El breve prólogo marcado por armonías de guitarra acústica es el modo perfecto de iniciar las cosas mientras el bloque rockero asienta su elegante pesadez con adecuada premura. La dupla de ‘Darkest Heir’ y ‘Slow Down
Son’ permite al grupo seguir expandiendo su paleta sonora. La primera de estas
canciones mencionadas traslada la pesadez estilizada que se ha venido afianzando a lo largo de los dos primeros temas hacia un dramatismo incrementado. Los riffs tienen un nervio cortante y los pasajes intrépidos se insertan fluidamente entre los pasajes más contenidos. El factor OPETH sigue siendo predominante e incluso hay ciertas confluencias con los LEPROUS de los primeros discos a la hora de armar la ingeniería rockera diseñada para la ocasión. En cuanto a ‘Slow Down Son’, se trata de una balada bastante ceremoniosa cuya aura ensoñadora asume una cualidad grisácea merced a las vibraciones melancólicas de su centro melódico. No dura mucho, pero deja una huella importante en la expresividad nuclear de la canción siguiente.
En efecto, ‘Rise’ es una poderosa canción a medio tiempo que empieza expandiendo el talante evocador del cuarto tema para remodelarla drásticamente a través de una majestuosidad razonablemente sofisticada, la misma que hace gala de una convincente furia existencialista. La batería elabora una inspirada síntesis de las más complejas acentuaciones y grooves que ha utilizado en casi todas las piezas anteriores. Cuando llega el turno de ‘Awakening
The Spirit’, el ensamble se dispone a desplegar una aureola vulnerable para este nuevo ejercicio de prog-metal melódico con su justa dosis de ácida garra. A veces nos hace acordar a los primeros años de PAIN OF SALVATION en ko concerniente a ese uso de apasionamientos expresionistas bajo el masivo manto de distinguidas erupciones metaleras armado por el bloque instrumental. El cierre del repertorio lo trae ‘Dusting My Coat’, canción de menos de 4 minutos de duración con la que el grupo da un nuevo giro de tuerca a su faceta más lírica: cerca del final emerge un robusto despliegue de fuego sónico dentro de una ingeniería razonablemente sofisticada. Lo que suena aquí es como una cruza entre PORCUPINE TREE y THRESHOLD con persistentes guiños a OPETH. Todo esto fue
lo que la gente de KARCIUS nos brindó con “Black Soul Sickness”, un nuevo indicio de la particular trama progresivo-metalera que el mencionado grupo propone para el escenario rockero de este año 2026. Su alma musical está en el lugar correcto.
Muestras de “Black Soul Sickness”.-
Wallow: https://karcius.bandcamp.com/track/wallow
Awakening The Spirit: https://karcius.bandcamp.com/track/awakening-the-spirit
No comments:
Post a Comment