Tuesday, August 25, 2026

ANTHONY PHILLIPS: el piano bajo el signo de Géminis



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da la muy especial ocasión de hablar sobre el maestro ANTHONY PHILLIPS, tremendamente prolífico compositor y multiinstrumentista británico a quien siempre se reconoce primordialmente por haber sido el guitarrista co-fundador de GENESIS. Con todos sus añosde trayectoria por su cuenta (y asociaciones esporádicas con otros músicos), esto suena peculiar y hasta injusto. Bueno, lo concreto es que el buen ANTHONY tiene un disco nuevo en el mercado: lo que nos brinda este maestro en el año 2026 se llama “Gemini – Pieces For Piano”, un doble CD con piezas de piano solo registradas entre octubre de 2022 y octubre de 2025.  El instrumento es un piano Steinway que el buen ANTHONY compró varios decenios atrás. El sello Cherry Red records se hizo cargo de su publicación el pasado 10 de abril. Se trata del tercer álbum de PHILLIPS con formato de piano solo tras “Private Parts & Pieces VI: Ivory Moon” (1986) y “Private Parts & Pieces X: Soirée” (1999). Todas las piezas contenidas “Gemini – Pieces For Piano” son de la autoría de PHILLIPS y las sesiones de grabación tuvieron lugar en sus Englewood Studios; James Collins fue el ingeniero de sonido. Lincoln Seligman es el autor de la imagen de la portada. Salvo una composición composición concebida para tres manos y otra para cuatro, todas se centran en el piano solista. El buen ANT nos dice que tardó tres años en completar los registros de las 44 piezas aquí incluidas porque le sobrevino un serio dolor en su muñeca derecha: no afectó sus habilidades para la guitarra, pero para hacer estas sesiones de piano lo más fluidas posible, recurrió a medicamentos y al hielo.* Salvo unos breves sonidos de MIDI, todo es piano aquí.  


El primer volumen comienza con ‘River Of Serenity’, una composición que hace honor a su título en cuanto a la atmósfera general, pero cuyos índices temáticos se enfilan por una sobria luminosidad. Luego, llega el turno de ‘Sanctum’ con sus apuntes solemnes marcados por una sedosidad crepuscular; una pieza gentilmente introspectiva. La subsiguiente tríada de ‘Oblique’, ‘Testament’ y ‘Twister’ permite un flujo muy natural de las atmósferas predominantes. El primero de estos temas mencionados revive los aspectos más ágiles de la pieza inaugural con una espiritualidad más sofisticada. Mientras tanto, el segundo se enmarca dentro de un clima romántico a lo CHOPIN. ‘Twister’ es parco y misterioso, coquetea con la oscuridad mientras mantiene un aura aristocrática. ‘Solitude’ se abre a un colorido más amplio mientras exhibe una aureola melancólica bastante amable. ‘Kaleidoscope’ sigue en parte esta senda, pero con una mayor dosis de gracilidad, lo cual le permite explayarse en una cristalina extroversión. ‘Spring Fair’ es la pieza más extensa del repertorio con sus poco más de 6 ½ minutos de duración: también tiene la peculiaridad de ser una composición para cuatro manos. Las diversas ondulaciones y capas armónicas que van emergiendo se concretan dentro de una sólida majestuosidad que oscila entre el romanticismo y el impresionismo. Transita fluidamente entre el fulgor y la neblina, siendo así que un pasaje minimalista ostenta una circunspecta asertividad con bastante eficacia antes del esplendoroso epílogo. ‘Gravitas’ condensa los espíritus de los temas #1 y #3, acercándose un poco más a la solemnidad de éste mientras exhibe una muy sutil agilidad en las escalas que definen el motif central. ‘Piece For C.S.’ ahonda más acuciosamente en lo solemne por vía de una confluencia entre lo entrañable y lo melancólico. En algunos parajes del trayecto, la melancolía reinante asume una peculiar gracilidad.** ‘Odyssey Of A Somnambulant’ se caracteriza por ilustrar un paisaje fastuoso con la suficiente contención como para hacer valer las inclinaciones impresionistas de su foco compositivo. Hay bastante de gozoso en su despliegue melódico, pero con su justa medida de sobriedad expresiva que bastante debe al paradigma de DEBUSSY. Los aristocráticos oleajes que signan a la sección epilogar son simple y llanamente magníficos. Hemos disfrutado de dos cénit consecutivos del álbum. 

‘Confessional’ y ‘Penitence’ conforman una dupla muy especial. La primera de estas piezas se asienta convincentemente bajo su aura de inconmensurable nostalgia, mientras que la segunda se explaya en una espiritualidad contemplativa enfilada hacia un mero relax espiritual. Cuando llega el turno de ‘Lost Love’, PHILLIPS se dispone a usar una expresividad triste bajo coordenadas muy cuidadosamente estilizadas. ‘Cradle Of Night’ es más asertivo desde el paradigma romántico, siendo bastante asertivo en el preámbulo al epílogo. Al llegar el turno de ‘Golden Days’, las cosas se calman notablemente para volver de lleno al enfoque contemplativo. Durando 5 minutos y pico, ‘Empyrean’ exhibe un sólido retorno a la faceta más suntuosa del disco. ‘Dying Star’ y ‘Forest Green’ están unidos por una atmósfera crepuscular, uno siendo más elocuente y el otro, más ermitaño. El cierre del volumen 1 llega de la mano de ‘Memoir’, pieza encargada de expresar una aureola reflexiva recogiendo algunos de los recursos impresionistas mostrados en varias piezas precedentes. El segundo volumen comienza con la pieza justamente titulada ‘Gemini’.*** Ella emana un hálito muy reposado, incluso parco en sus instancias iniciales, dejando que los índices temáticos se edifiquen con un destello estilizado en su intermedio definitorio. El retorno a lo parco en el epílogo redondea la faena eficazmente. ‘Hymnal’ tiene algo de místico en la articulación de su meditabundo núcleo melódico, por enésima vez, inserto en el patrón impresionista. Es el mismo enfoque de ‘Frost Flower’, aunque con una expresividad más introvertida, mientras que ‘Pablo Farceur’ realiza una nueva exploración en la faceta serena del romanticismo. La secuencia de ‘Labyrinth’, ‘Sanctity’ y ‘Fathomless Caverns’ nos muestra a un PHILLIPS envuelto por su propio entusiasmo versátil. El primero de estos temas mencionados manifiesta otra serie de vibraciones solemnes con una soltura mesurada que permite a las escalas fundantes del cuerpo central sustentarse solventemente. El segundo se enfila por una exhalación misterioso donde los espacios vacíos apoyan a las notas reales dentro de un enclave intensamente crepuscular. En fin, el tercero impone una gravedad sistemática, apelando a una mezcla de impresionismo y argucias abstractas. Es como si la oscuridad insondable fuese evocador por una exclamación distinguida que parece revelar una augusta inquietud. 

‘Perdita’ vira radicalmente hacia una dulzura cristalina; a partir de allí, emerge ‘Faded Glory’ con un talante grisáceo que funciona como un eficaz contraste frente a la emotividad precedente. ‘Marking Time’ se sitúa en un área intermedia con sus inteligentes juegos de escalas, diciendo algo muy concreto en un espacio de poco más de un minuto. ‘Lady Moon’ regresa a la afabilidad dulcemente luminosa, mientras que ‘Sundowner’ se enfoca en reflejar un atardecer relajado. ‘Canticle’ se sitúa en una zona mixta entre las tres piezas precedentes, ostentando un centelleo renovado. El enfoque de la miniatura ‘Crossed Lines’ es flotante, rayano con lo abstracto bajo la forma de un ensueño seráfico; hay un clavicordio junto al piano en la elaboración de los cristalinos arpegios. La secuencia de los temas #15 a #20 conforman las seis secciones de ‘Chansons Sans Mots’. Las melodías perpetradas por el piano transitan desde la sencilla dulzura hasta la intensidad expresiva, y de allí hacia la nostalgia desnuda. La cuarta sección goza de una particular magnificencia en su desarrollo melódico y su encuadre expresivo. ‘In Repose’ da una nueva vuelta de tuerca al factor contemplativo. Por su parte, la miniatura ‘Sliding Doors’ exhibe otra serie de ondas etéreamente abstractas en reversa con un truco de la consola de grabación. La dupla de ‘Pool Of Memory’ e ‘Into The Firmament’ completa este amplísimo repertorio con adecuada consistencia: aquél desarrolla una remodelación de la sedosa introversión que fue tan predominante en varias composiciones anteriores, mientras que éste se explaya en un manso minimalismo centrado en un fulgor apacible. Notas sosegadas que cierran el telón de manera muy adecuada. Todo esto fue lo que gestó el maestro ANTHONY PHILLIPS para el año 2026, una magna obra donde se abre una numerosa serie de exploraciones al piano con variedad y consistencia. “Gemini – Pieces For Piano” es, ante todo, un testimonio de compromiso con la belleza del arte musical en cualquiera de sus formas y resulta ser un ítem bastante recomendable para cualquier buena fonoteca. 


Muestras de “Gemini – Pieces For Piano”.-
Chansons Sans Mots (iv):


* Incluso PHILLIPS está manejando la idea de hacerse una operación, pero, por ahora, todavía se ciñe a los medicamentos para manejar esta situación. Más detalles en estos reportajes publicados en el blog Louder Sound publicados en los pasados meses de abril y junio, respectivamente:  https://www.loudersound.com/music/albums/anthony-phillips-gemini / https://www.loudersound.com/bands-artists/if-id-been-sacked-or-left-over-musical-differences-id-have-felt-a-right-flunker-genesis-ex-anthony-phillips-on-why-he-really-quit-and-why-hes-not-their-version-of-the-beatles-pete-best

** Esta pieza está dedicada a la memoria de un gran amigo de PHILLIPS que se llamaba Colin Sturge. También está Pablo Farceur, que está dedicada al también amigo fallecido Pablo de la Guerra.

*** Esta pieza tiene un origen muy particular. Resulta que el maestro PHILLIPS la compuso como un dueto de pianos para la afamada pianista argentina Martha Argerich . El debut de la composición tuvo lugar en Valencia en enero del 2018, siendo el italiano Gabriele Baldocci el otro ejecutante. Lo que nos presenta aquí el buen ANT es su modesta y más relajada versión de su propia idea original.

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