Friday, June 24, 2016

VAULTS OF ZIN: música de las cavernas de la vanguardia estadounidense


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos la grata ocasión de presentar al muy peculiar e ingenioso grupo estadounidense VAULTS OF ZIN, cultor de una propuesta robustamente ecléctica donde confluyen avant-metal, rock-in-opposition de tradición francófona, Zeuhl, oscurantismo Crimsoniano y vigor de tenor stoner: de hecho, todo esto se traduce en una de las más tenebrosas y apabullantes propuestas del rock artístico que hemos disfrutado en bastante tiempo. Este cuarteto asentado en la localidad texana de Denton está conformado por Rob Buttrum [batería], Greg Dixon [guitarra y violín eléctrico], Shane Hutchinson [bajo y voz] y Stephen Lucas [sintetizador]. Tanto el nombre de la banda como el título de este segundo disco revelan un interés por la literatura fantástica de H. P. Lovecraft: Kadath es el nombre de la inmensa ciudad escalonada donde habitan los Grandes Dioses, mientras que los Pasadizos de Zin es el nombre de una inmensa caverna en el mundo inferior, situada cerca del cementerio de los gigantescos gugs. Es un hecho que “Kadath” – el segundo disco de VAULTS OF ZIN tras el disco homónimo del año 2011 – está llamando mucho la atención en las redes virtuales de difusión del género progresivo alrededor del mundo desde su publicación en la segunda mitad del pasado mes de marzo, dos años después de sus sesiones de grabación. Dicho sea de paso, también se publica en formato de casete. Tomemos un poco de aire, relajémonos en silencio por un minuto… e inspeccionemos los horados y grutas musicales que se encapsulan en este trabajo. 



Ocupando los primeros 13 ½ minutos de “Kadath”, ‘Amduat’ nos muestra una increíble tormenta musical cuyos implacables filos de aguerrida furia expresan una ostentosa confluencia de PRESENT, los paradigmas de MAUDLIN OF THE WELL, SLEEPYTIME GORILLA MUSEUM y THE PAX CECILIA, la nueva escuela Zeuhl francoparlante (UNIT WAIL, RHÙN) y el modelo jazz-avant-metalero de CARTEL CARNAGE. El desarrollo de las ilaciones multi-temáticas está diseñado para mostrar la versión más descarnada de los temores y ansiedades más oscuras del hombre moderno, perdido en un mundo cuya faz cruel no es sino la cosecha de su propia siembre. Con el sonido rotundamente distorsionado del bajo y la fiereza cuasi-cósmica de los teclados, podemos advertir que el modus operandi del grupo también tiene ciertas confluencias con el modelo avant-progresivo japonés – estamos pensando específicamente en HAPPY FAMILY, DAIMONJI y KOENJIHYAKKEI. Con una furia más controlada pero igualmente genuina desde sus entrañas más torturadas, ‘Mons Atanua’ permite a la banda explorar más a fondo los rincones abstractos de su electrizante propuesta musical; de hecho, los sonidos de órgano emitidos por el teclado se hacen notar más en medio de las dos columnas majestuosamente impetuosas que construyen respectivamente los guitarreos y la dupla rítmica. Esto quiere decir que, a fin de cuentas, algunos recursos de retorcido sinfonismo entran a tallar dentro del entramado sonoro, aunque sin duda los aires de familia con la vanguardia progresiva japonesa antes mencionada siguen forjando el enfoque central de esta pieza. ‘Anasazi’ vuelve de lleno a la línea de trabajo del primer tema en estado puro, pero esta vez con menos ambiciones expansivas, pues apenas se acerca a los 3 ½ minutos de duración. Neurosis extrema y vitalismo llamativo se conjugan en un despliegue de esplendor torturado. ‘Lankotan’ despliega un acercamiento más sistemático al legado de UNIVERS ZERO, aunque con ese matiz filudamente punzante que le acerca al antes mencionado modelo del avant-prog japonés.

Tras este perpetuo clímax oscurantista con sistemático ribetes infernales que se exhibe en la primera mitad del álbum emerge una pieza diseñada para ocupar toda la otra mitad: nos estamos refiriendo a ‘Moongate / Heart Girth With A Serpent’. Ocupando el maratónico espacio de 22 minutos, esta pieza desarrolla los matices más eclécticos del mundo musical de VAULTS OF ZIN. Si se mantiene persistente la presencia de todas las referencias estilísticas que impactaron en la inspiración para el repertorio precedente, también advertimos aquí una ampliación aventurera y osada de otros recursos que provienen tanto del kraut guitarra-céntrico (GURU GURU, AGITATION FREE) como del post-rock, además de algunos rudimentos densamente tensos tan propios del KING CRIMSON de la etapa 73-74. Su pasaje inicial es majestuosamente arquitectónico, como si evocara la inteligencia mórbida de un monarca monstruoso, mientras el siguiente se expande en un swing más libre, coqueteando con los parajes más profundos de una árida estepa cubierta por una neblina infernal. A medio camino entre la engañosa languidez y la deconstrucción, la fuerza vital del grupo apuesta por lo tenue y lo atmosférico en la frontera del décimo primer minuto, lo cual – descubriremos después – otorga un momento de densa introspección para recargar baterías y gestar una ulterior arremetida de demencia espantada que no puede dejar de torturarse con su propia oscuridad infernal. Por lo pronto, esta colisión de KING CRIMSON, UNIVERS ZERO y GODSPEED YOU! BLACK EMPEROR llega al punto de germinar una ambientación incierta elaborada con sobria creatividad… y eso que hablar de algo sobrio en este contexto musical puede sonar un poco incongruente. Cuando los últimos golpes completan el tanático ramalazo de pasión rockera, advertimos que “Kadath” es un disco tan difícil como motivador, tan torturado como liberador: sin duda, es toda una experiencia descubrir a VAULTS OF ZIN, y en tanto tal, nos ha complacido bastante. Música para oídos valientes y espíritus curiosos por entender el lado más salvajemente luciferista de la experimentación rockera.  


Muestras de “Kadath”.-


Tuesday, June 21, 2016

La cifra binaria para la oferta progresiva de AKT


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da la muy placentera ocasión de presentar el tercer disco del grupo italiano AKT, el cual se titula “II”: este detalle del título tan peculiar para un tercer álbum se aclara inmediatamente cuando decimos que se trata de un disco conceptual en torno a la lógica de lo binario, y así, resulta que el número 3 se traduce en el dibujo de  unidades (11=3). Este grupo formado a fines del milenio pasado en la localidad de Boloña históricamente había operado como trío conformado por Marco Brucale, Simone Negrini y Alessandro Malandra, pero ahora aumenta al doble su membrecía con los respectivos ingresos de Elianto Puro [piano, melódica, sintetizador Moog y mellotrón], Achille Ottani [guitarra eléctrica y banjo] y Paolo Fiandra [vibráfono, xilófono, flautas dulces y traversa]. Brucale se centra en el canto y las guitarras acústica y clásica, mientras que Malandra hace lo propio con los bajos eléctrico y acústico, y Negrini sigue focalizado en sus funciones de cantante, baterista y percusionista. El esquema de trabajo del ensamble resulta, obviamente, beneficiado con un aumento en las dosis de dinamismo interior y expansiones sónicas. De hecho, si anteriormente la gente de AKT practicaba estándares del art-rock en el jardín de las vibraciones reflexivas sobre un pasto de serenidad contemplativa, ahora usa sus incrementados recursos musicales para aventurarse hacia un eclecticismo patentemente vitalista que, a fin de cuentas, redunda en una especie de refrescante renacimiento para la visión estética de la banda.

‘Coincidenze’ es la canción que abre el disco: su espacio de 5 minutos y pico. Su carácter diversos se muestra frontalmente con su introducción de claro tenor avant-progresivo, el cual ulteriormente se enriquece con recursos de un sinfonismo cálido y apasionado que entran a tallar mientras emergen las primeras secciones cantadas. Para la segunda mitad de la canción, el grupo gesta dócilmente un clímax rockero encuadrado en una ingeniería robusta; es una pena que tal clímax sea tan breve, pero también se agradece que el aterrizaje final llegue en base a la triangulación de bajo, percusiones tonales y flauta. La segunda pieza se titula ‘Stazione’ y su misión inicialmente consiste en suceder a la impactante canción de entrada con una extensa ambientación de estaciones ferroviarios y gente paseando, algo muy acorde con su título. Pasa un rato antes de que se abra campo a la misma actuación del ensamble, el cual elabora un desarrollo temático instrumental que empieza de forma exultante y termina con un talante introspectivo. Durando 9 ½ minutos, la canción homónima se centra en una perfecta combinación de sinfonismo de vieja escuela y jazz-prog, abriendo caminos a sonoridades modernas que guardan cierta empatía con lo que hacen sus compatriotas de GRAN TURISMO VELOCE. El grupo engarza con suprema fineza recursos que proceden de diversas fuentes como las escalas de guitarra acústica, las vibraciones tribales de las percusiones y las texturas de sintetizador, antes de que se termine de instaurar un hermoso cuerpo central que se siente tan envolvente como enérgico. Para dar forma completa al desarrollo de este cuerpo, el grupo crea un intermedio de tenor expectante (aunque se pueda sospechar en un inicio que sea sombrío, pero no resulta así): de este modo, se refuerza el esquema instrumental con miras a una fastuosa clausura. El momento de ‘Frenetica Dialettica Dell’Etica’ es uno de calidez sinfónica al modo de un CAMEL contaminado por aires de FINISTERRE sobre la base de un esquema rítmico complejo: durando 2 ¾ minutos, su misión principal es la de anunciar el próximo arribo de ‘Convoglio’, canción que se caracteriza por una placentera aureola reflexiva que es patentemente típica del paradigma prog-sinfónico italiano en las últimas tres décadas. La inserción de un excéntrico interludio instrumental entre los dos últimos estribillos establece un oportuno aire de sorpresa al más puro estilo progresivo. 

‘Scambio’ es una delicada balada de corte acústico cuya serena emotividad aparece debidamente envuelta por retazos de guitarra eléctrica y capas de sintetizador, mientras la sección percusiva se reparte entre cristalinas notas de glockenspiel y medidos golpes de percusión electrónica. ¿Podría tal vez definirse esta canción como una remodelación del paradigma de RADIOHEAD bajo una iluminación neo-progresiva? ‘Binario Morto’, por su parte, refleja un dinamismo contenido que en parte está signado por las vibraciones reflexivas ya expuestas en ‘Scambio’: evocando por igual a estándares de CAMEL, NODO GORDIANO y LABIRINTO DI SPECCHI, el grupo desarrolla un sólido híbrido de sinfonismo, avant-prog y psicodelia modernista en la cual se exhibe una musculatura cautivadora. No falta espacio para algún breve pasaje pastoral, pero éste sirve eficazmente como preámbulo al clímax conclusivo. Cierra el repertorio del álbum ‘Passaggero’, canción que también es la más larga del disco con sus 12 ½ minutos de duración. Centrándose cabalmente en recursos propios del prog sinfónico, su primera sección consiste en una bella sonata basada en escalas de guitarras acústicas sobre las cuales se extienden capas y orquestaciones de teclados (al modo de una cruza entre la faceta pastoral de PREMIATA FORNERIA MARCONI y el modelo esencial de GENESIS), siendo así que el cuerpo central despliega un esquema sonoro más fastuoso, aunque sin romper en lo absoluto con el aura contemplativa que se impuso desde el prólogo. El paso sosegado del compás en 6/8 realza la vibración melancólica reinante. Poco antes de pasar la barrera del quinto minuto, el grupo elabora un breve momentum cibernético desde el cual se anuncia la próxima emergencia de la segunda sección, en la cual la guitarra eléctrica adopta una dimensionalidad Gilmouriana y asume un posicionamiento protagónico. El cuerpo central regresa en todo su esplendor mientras añade ocasionalmente algunos ornamentos jazzeros a su desarrollo temático. Nos toma por sorpresa la vitalidad neurótica que adquiere la instrumentación en sus instancias finales, pero un segundo repaso de la misma nos hace advertir que esta irrupción se dio de forma muy calculada. El epílogo está marcado por efectos de bajada del tren y apertura de las puertas de la estación, cerrándose todo con etéreos ornamentos de sintetizador.

Con este disco que más que obra sonora parece una labor de orfebrería, AKT demuestra que no solo se expande cuantitativamente sino también cualitativamente: el grupo ha logrado plasmar en “II” el cénit creativo que surge desde el centro de su mente colectiva y la pasión de sus almas asociadas en una comunión progresiva de gran envergadura. En este trayecto musical por el que nos ha guiado la gente de AKT, realmente nos hemos sentido como pasajeros privilegiados.


Muestras de “II”.-

Friday, June 17, 2016

STICK MEN + DAVID CROSS: una prodigiosa asociación


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

¡Hay que ver qué maravilla tenemos en nuestras manos hoy! Se trata del doble álbum en vivo “Midori” firmado por el trío STICK MEN más un invitado muy especial, el violinista-teclista DAVID CROSS: este fenomenal ítem publicado por el sello MoonJune Records en acción conjunta con Unsung Productions recoge las dos actuaciones que hizo el mencionado colectivo cuatripartito en un mismo día – 10 de abril del 2015 – en el Billboard de Tokio, Japón. El consistentemente electrizante viaje musical que nos brindan Tony Levin [Stick y voz], Pat Mastelotto [batería, percusiones acústicas y electrónicas] y Markus Reuter [Touch Guitars, soundscapes y teclados] junto a Cross hace paradas en ciertos momentos cumbre del KING CRIMSON de las etapas 73-74 y 81-84, además de marcar algunas improvisaciones signadas por tonalidades desafiantes y atmósferas densas, y también hace algunas paradas en el propio catálogo de los STICK MEN: también hay alguna pieza académica de IGOR STRAVINSKY por allí, pero más adelante entraremos en ese peculiar detalle. Cada ítem de “Midori” había sido publicado como descarga digital en la página web de los STICK MEN en dos momentos separados del pasado año 2015: ahora tenemos a esta gozada en una fina edición física. Este disco doble es indudablemente un fabuloso muestrario de cómo se puede modernizar el legado Crimsoniano para darle nueva vida a algo que de por sí se permeabiliza en el ámbito de lo inmortal.


El primer volumen de “Midori” comienza con el soundscape titulado ‘Gaudy’, el cual se prolonga por 10 ½ minutos en una otoñal amalgama de capas cósmicas que se van tornando gradualmente en un sortilegio diabólico; de esta forma, se abre camino a la improvisación colectiva ‘Blacklight’, la cual muestra a un ensamble focalizado en explorar una atmósfera de denso sosiego para darle nueva vida por vía de un groove psicodélico poderosamente exquisito. Las huellas del PROJEKCT THREE se hacen sentir plenamente en esta pieza. El primer manifiesto rectamente articulado viene con la tercera pieza, titulada ‘Hide The Trees’, fabulosa composición del trío nuclear de los STICK MEN que procede del álbum “Deep” (2012). Con un número tan intenso y arquitectónico como éste, el grupo se siente a sus anchas elaborando sonoridades gráciles en complejas pulsaciones rítmicas. El soundscape que inicia el segundo volumen se titula ‘Cyan’. ‘Breathless’ es un estándar Frippiano original del “Exposure”, primer trabajo solista de ROBERT FRIPP: el cuarteto le rinde pleitesía a punta de ingeniosa musculatura, respetando racionalmente el esquema de la pieza original mientras le insufla una vivacidad renovada. No solamente hay una coincidencia en la tríada inicial de cada volumen (soundscape introductorio–improvisación–tema estructurado a partir de un catálogo ya existente) sino que además, cada uno termina con la misma dupla de ‘The Talking Drum’ y ‘Larks Tongues In Aspic, Part 2’, todo un inmortal estándar del universo Crimsoniano. En el segundo volumen tenemos la versión más larga y electrizante de las dos, lo cual tal vez se deba a la adrenalina acumulada durante los dos conciertos: también es verdad que el antecedente de ‘Firebird Suite’ – del cual hablaremos más tarde – puede fungir también como un agente provocador. Otra estupenda coincidencia está en el jam ‘Shades Of Starless’, que consiste en un una expansión tan intensa como crepuscular de ese clásico definitivo del KING CRIMSON 73-4 que es ‘Starless’. En el caso del primer volumen, tenemos que el ensamble se toma su tiempo para desarrollar los cimientos de la ambientación nocturna y la espiritualidad noctámbula que se imponen para la ocasión mientras el motif central procura hallar su propio paso; en el caso del segundo volumen, tenemos una versión ligeramente más breve donde el ensamble se decide muy pronto a instaurar el motif central, y de hecho, el despliegue de la ambientación central goza de una musculatura especial. 

Centrándonos en el primer volumen de nuevo, notamos que los temas 4 y 5 nos ofrecen 18 minutos de pura grandeza psicodélica. En efecto, la improvisación ‘Moth’ exhibe una tensión cósmica sólidamente apoyada en un groove de matices fusionescos mientras las cuerdas y las percusiones exhiben capas y efectos cibernéticos: una fosforescente mezcla de calidez y modernismo. A partir de aquí se instala una versión remodelada de ‘Industry’, una de las delicias más sublimes del KING CRIMSON 80ero en su faceta abstracta: el cuarteto ofrece una ingeniería renovada que no pretende cuestionar a la versión original del “Three Of A Perfect Pair” sino proponer una alternativa refrescante a partir de un esquema de trabajo más férreamente arquitectónico. ‘Cusp’, otro ítem del “Deep”, sigue a continuación para devolvernos a los momentos marcados por grooves ágiles y atmósferas luminosas... aunque nunca plácidas, que no hay que olvidar que los STICK MEN y su invitado de turno están principalmente preocupados por explorar las aristas más inquietantes del lenguaje del rock. En cuanto al segundo volumen, la improvisación de la pista #4 se titula ‘Moon’ y la pieza que ocupa la siguiente es otro clásico del KING CRIMSON 80ero, ‘Sartori In Tangier’. ¡Otra hermosa coincidencia! En el caso de ‘Moon’ tenemos un jam parsimonioso cuya fase preliminar hace leves citas a la segunda sección de ‘Moonchild’, mientras que ‘Sartori In Tangier’ exhibe una robustez que va a contrapelo con la ligereza exótica a lo TALKING HEADS que iba en el original: sí, en manos de este cuarteto, la pieza en cuestión se inserta soberbiamente en el vigor esencial del rock sin tapujos de ningún tipo. Tal vez el momentum del volumen 2 está en la tríada de ‘Crack In The Sky’, ‘Shades Of Starless’ y ‘Firebird Suite’. ‘Crack In The Sky’ (otro tema original del disco “Open”) instala un aura de mágica sensualidad arropada bajo un manto de sonoridades flotantes y cautivadoras, algo que viene muy bien antes del vuelo espiritual inmenso que ha de llegar con ‘Shades Of Starless’. En cuanto a la paradigmática suite sinfónica del maestro ruso IGOR STRAVINSKY, el grupo brinda una gloriosa síntesis de la misma sacando buen provecho al espacio de 10 ¾ minutos que le ocupa tan magna misión. Respetando los delineamientos básicos de la estructura de esta pieza, la banda se centra en establecer una nueva vitalidad a partir de la implementación de recursos de electrizante vigor y la elaboración de un esquema rítmico poderoso.


Prodigioso, simple y llanamente así es cada volumen de “Midori”, un monumental agasajo progresivo que nos brinda esta asociación de los STICK MEN con DAVID CROSS en un prodigioso despliegue de ingenio artístico. “Midori” es de forma instantánea un clásico de la experimentación progresiva, uno de tantos que han venido emergiendo de los bosques de la ideología musical que KING CRIMSON y todas sus instancias sucedáneas desde aquellos lejanos fines de los 60s. Muchas gracias a los Sres. Levin, Mastelotto, Reuter y Cross por algo tan grandioso como esto.


Muestras de “Midori”.-


Tuesday, June 14, 2016

Segunda explosión prog-psicodélica de CHOLO VISCERAL


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

El glorioso ensamble peruano CHOLO VISCERAL, una de las nuevas voces más autorizadas del movimiento progresivo peruano que se ha venido desarrollando desde inicios del nuevo milenio, vuelve a la carga con su segundo trabajo fonográfico, el cual se titula apropiadamente “Vol. II”. La agrupación pasa de quinteto a sexteto con la incorporación de Slvana Tello al Theremín, el canto y las percusiones, mientras que Israel Tenor ingresa en reemplazo de a las guitarras y los efectos; de esta manera, Tenor se halla en su enésima asociación con Arturo Quispe, con quien ya ha tenido periplos creativos en RAPA NUI y THE TERRORIST COLLECTIVE. Los que permanecen desde el primer álbum son el baterista Joao Orosco, el bajista Manuel Villavicencio (también aportando algo de voces y guitarra electro-acústica) y el susodicho Quispe a las guitarras, el sintetizador, los efectos y las voces. Todos los temas del álbum se gestaron como composiciones colectivas del sexteto excepto ‘Jarjacha’ (autoría de Villavicencio) y ‘El Paso Entre Las Lomas’ (Quispe). El repertorio de “Vol. II” fue grabado entre los meses de agosto y diciembre del año 2015, estando disponible en Bandcamp a fines de abril pasado y gozando de su respectiva edición física en CD en el presente mes de junio por vía de una labor asociada de los sellos Necio Records, Cuaderno Roto y Tóxiko Productores. Anticipamos que la ambiciosa duración de este nuevo repertorio se equipara a las mil maravillas con el tipo de ambición estética que el grupo ha proyectado para la composición del mismo. Bueno, veamos ahora el repertorio mismo de “Vol. II”, ¿vale?


Las cosas se ponen en marcha a lo grande con ‘Explosión Del Misti’, un despliegue telúrico de fuego, lava y bruma convertido en una ingeniería sónica vibrante e inquietante, un viaje pletórico de espectaculares recursos de dinamismo rockero llevado a elevadísimas potencias. En un espacio de 12 minutos y pico, los guitarreos nos regalan generosas dosis de filuda musculatura y los ornamentos de saxofón se hacen eco de estas vibraciones tan aguerridas; los vuelos del Theremín se expanden libremente mientras la dupla rítmica asienta las bases para que se juegue con diversos motifs. Conviven ágilmente la magia peculiar del KING CRIMSON de la era 73-4, la sórdida bravura del GURU GURU de los tres primeros discos y la prestancia sólida del avant-prog contemporáneo (pensamos en los ya extintos PERHAPS así como en los japoneses de HAPPY FAMILY) junto a los destellos aparatosos del HAWKWIND de la etapa 1971-3; un gran punto de inicio resulta este despliegue de electrizantes polimorfismos progresivos. ‘Muca’ cumple con el peligroso deber de suceder a tan tremenda pieza apertura, y lo hace elaborando en su pasaje inicial una rutina de psicodelia pesada que, sin duda, recibe el eco de la rabiosa médula sónica de ‘Explosión Del Misti’. De todos modos, la cosa no queda allí pues en una segunda sección el grupo se centra en un dinamismo más sobrio que se articula sobre un swing de tenor fusionesco: el solo de saxo resulta tremendamente evocativo, motivando la emergencia de una guitarra compañera mientras el bajo elabora una atractiva base armónica. El epílogo de esta pieza nos toma de sorpresa al llevarnos, bajo la guía de una de las guitarras, a un paraje reposado marcado envuelto bajo una neblina otoñal. El tercer tema del álbum es también el más largo del mismo – dura 16 ½ minutos – y se titula ‘Cholacos’. Esta maratón musical se centra en explorar con una estrategia más comedida las esferas de complejidad psicodélica que se explayaron en las piezas precedentes con el fin de ahondar en su potencial más épico: de este modo, se concreta un cénit decisivo del disco. Con el refuerzo de elementos math-rockeros operando en el entramado musical reinante, la banda conquista una refrescante vivacidad para sus aventuras sónicas. Todo fluye naturalmente mientras mantiene su pulso robusto, culminando en un aterrizaje relativamente estoico donde lo luminoso ostenta su más pura serenidad. 


Tras las cruciales variantes de ecléctica musculatura psicodélica que se nos ha brindado en los primeros 37 minutos y pico del álbum, ‘Jarjacha’ varía drásticamente de registro al remontarse a climas introspectivos bajo la guía primordial de las guitarras acústicas, elaborando así un acercamiento al modelo del acid-folk. El canto de Silvana asume un rol ritualístico mientras los retazos de guitarra eléctrica exhiben una mágica inquietud. La pieza que precisamente se titula ‘Cholo Visceral’ nos brinda un retorno a las expansiones rotundas de la energía expresiva del ahora sexteto. Comenzando con un vivaz ritmo andino y con un claro ánimo festivo, el jolgorio no tarda mucho en estallar en un carnaval psicodélico agresivo que se sostiene sobre un compás fusionesco de inspiración afro-peruana. En la frontera del tercer minuto vuelven las vibraciones andinas bajo un ropaje más sofisticado, pues lo que se anuncia aquí es el pronto nacimiento de dos poderosos jams sucesivos que nos remiten a la esencia más recurrente del grupo: el primero de éstos se sostiene sobre un esquema rítmico abiertamente complejo mientras que el segundo se apoya en una garra más visceral, aunque sin renunciar al perfeccionismo típicamente progresivo. Nos acercamos al final del disco y nos topamos con ‘10 Años De Terror’, pieza que al igual que ‘Cholo Visceral’ dura poco más de 11 minutos. Su esquema de trabajo va claramente por la línea de las dos primeras piezas del álbum, aunque con una ingeniería similar a la del tercero en cuanto a la búsqueda de refinamiento y contención a lo largo de la ilación de los diversos motivos. La última sección de ‘10 Años De Terror’ se centra en una oscurantista languidez en clave post-metalera con ribetes space-rockeros: el solo de guitarra que entra a tallar es simplemente exquisito. El broche de este repertorio llega de la mano de ‘El Paso Entre Las Lomas’, ejercicio de minimalismo grisáceo que coquetea con el estándar post-rockero de unos GODSPEED YOU! BLACK EMPEROR: durando un parco tiempo de 4 ¾ minutos, está claramente diseñado para exorcizar reflexiones solipsistas mientras se da la bienvenida al anochecer.

  

Todo esto fue “Vol. II”, una honesta declaración de principios sobre el deseo de crecer artísticamente y el ímpetu por retratar las esferas más sórdidas e inquietantes de la psique humana con las bien nutridas paletas que brinda el lenguaje del rock psicodélico. La gente de CHOLO VISCERAL ha demostrado fehacientemente que ocupa un sitial de gran alcurnia en la actual escena de la vanguardia progresiva peruana y latinoamericana. ¡Recomendado el 100%!


Muestras de “Vol. II”.-

Saturday, June 11, 2016

TUSMØRKE: la autoridad de una voz joven en la escena paleo-progresiva noruega


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

TUSMØRKE es la banda noruega que presentamos en esta ocasión so pretexto del reciente lanzamiento de su tercer trabajo fonográfico “Ført Bak Lyset”, el cual fue publicado a mediados del pasado mes de marzo por el sello. La alineación de TUSMØRKE consta de Marxo Solinas [teclados], Benediktator [bajo y voz], Krizla [flauta y canto], HlewagastiR [batería] y DreymimaðR [guitarras]. Este grupo paleo-progresivo (una mezcla de folk-prog y retro-sinfonismo con uan actitud de veneración a las culturas premodernas) debutó en el año 2012 con el álbum “Underjordisk Tusmørke”, sucedido dos años después por “Riset Bak Speilet”. Recién hemos tenido la feliz ocasión de conocer al grupo con esta obra “Ført Bak Lyset”, pero podemos estar seguros de que ésta es una estupenda vía de entrada a su mundo musical, el cual se alimenta simultáneamente de los legados de la primera escuela sinfónica escandinava (BO HANSSON, RAGNARÖK), el acid-folk y el rabioso jolgorio propio del folk-rock progresivo (JETHRO TULL, FAIRPORT CONVENTION… incluso HOELDERLIN). Este término de lo paleo-progresivo está inspirado en la visión artística del cineasta y poeta Alejandro Jodorowsky, preocupado como estaba por explorar surrealistamente los recovecos de los mitos y leyendas antiguos. Vayamos ahora al grano, o sea, a los detalles del repertorio de “Ført Bak Lyset”.


Ocupando los primeros 5 ¾ minutos del disco, ‘Ekebergkongen’ despliega un vigor extrovertido contagioso desde el punto de partida. Incluyendo algunas citas de ‘En el salón del rey de la montaña’, una de las melodías más famosas de Edvard Grieg – orgullo patrio que le llaman –, el motivo central de la flauta instaura las bases para un clima de jolgorio pastoral. También es de notar cómo las ajetreadas líneas de bajo simultáneamente completan el swing general de la canción y complementan a los aportes del teclado y la guitarra. Una vez pasada esta danza llega la hora de ‘Et Djevelsk Mareritt’, una canción más sosegada que cumple con insuflar algunos sólidos aires sinfónicos a las cada vez más imponentes atmósferas juglarescas: estamos realmente en terreno Tulliano dentro de un ambiente grácil donde lo céltico y lo vikingo se unen en una hermandad cuya creciente luminosidad se manifiesta abiertamente en la vitalista sección intermedia. Tenemos aquí un cénit decisivo del álbum, y la pieza titulada ‘De Reiser Fra Oss’ debe cumplir con la tarea de sucederle, y para asumir dicha función con prestancia y eficiencia, se mete de lleno en una colorida mezcla de fuentes progresivas de vieja escuela: desde el BO HANSSON del “Magician’s Hat” hasta el legado de OCTOPUS (grupo que solo publicó un concept-album titulado “Thærie Wiighen”), pasando por el HOELDERLIN del “Clowns & Clouds” y el GROBSCHNITT del “Rockpommel’s Land”. El asunto es que aquí tenemos un boato fresco cuya patente polenta rockera es manejada con un vigor convincente; además, sus obvias vibraciones de tenor retro resultan entrañables, gestando una complicidad peculiar con el oyente siempre nostálgico de la primera generación del rock sinfónico europeo. Un cénit tras otro cénit. Con el arribo de la pieza que da título al disco, el grupo se dispone a seguir adelante con la exploración de sonoridades y grooves heredados de la fase germinal del sinfonismo europeo, pero esta vez con un tenor más calmado: los aires de familia con la primera época de BEGGAR’S OPERA y el paradigma de GRACIOUS! son fáciles de notar… y no puede faltar un arrebato danzarín en un pasaje crucial del intermedio, antes de que la culminación temática de la canción regrese al clima inicial.


‘Spurvehauken’ es la canción más relajante del repertorio de Ført Bak Lyset”, y de hecho, la introducción de piano nos hace anticipar una balada fastuosa a lo PROCOL HARUM (de la época 68-70), pero más bien nos topamos con una cálida exhibición de climas sosegados, al modo de un intermedio entre las últimas nieblas otoñales y los primeros fragores primaverales. Una cruza entre BO HANSSON, el JETHRO TULL del “Benefit” y el PROCOL HARUM del primer álbum puede ser una buena descripción de la onda de ‘Spurvehauken’. Ya nos vamos acercando al final del álbum cuando emerge ‘Nordmarka’, una canción que dura 7 ½ minutos con una patente luminosidad extrovertida que vierte desde el primer instante. En muchos sentidos, retoma los recursos sonoros que signaron la dinámica colorida de De Reiser Fra Oss’, pero al destacar sus pautas individuales, aquí notamos una presteza más intensa en la armazón rítmica de sus diversos motivos hilados, así como un uso más controlado de la vivacidad potencial que es tan propia del híbrido de sinfonismo y folk-rock. Poco antes de llegar a la frontera del quinto minuto, el bajo instaura un viraje temático que resulta crucial para el desarrollo de la sección final. ‘Vinterblot’ es la pieza más extensa del disco – dura poco más de 8 ½ minutos – y también es la que se encarga de cerrarlo. Al igual que la canción inmediatamente anterior, la canción erige una vitalista extroversión desde el mismo arranque. Esta vez contamos con un motif central cuyo esquema de trabajo consiste en un sinfonismo amable animado sobre un swing jazz-rockero, casi funk (al estilo del antes mencionado referente noruego OCTOPUS). En algún momento se abre paso a un breve interludio en clave acid-folk, pero básicamente se trata de un momentáneo reposo ante el motif inapelablemente dominante. En muchos aspectos sentimos que la penúltima pieza hubiera servido como un mejor broche para el álbum, pues su mayor garra es idónea para establecer un clímax realzado para el momento final, pero si el grupo quería concluir el repertorio con una atmósfera de ligera iluminación, pues la opción de ‘Vinterblot’ resultaba la correcta.

  

Todo esto fue “Ført Bak Lyset”, una muy pulida joya de música retro-progresiva... perdón, paleo-progresiva que nos brinda la gente de TUSMØRKE desde la siempre inquieta escena del art-rock escandinavo. Esta banda noruega nos ha gustado mucho y lamentamos haberla conocido tan tarde, pero esto será motivo para seguir indagando en el currículum vitae que tiene hasta ahora.


Muestras de “Ført Bak Lyset”.-

Wednesday, June 08, 2016

El reinado space-rockero de VESPERO continúa


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos el placer de centrar nuestros oídos en el nuevo trabajo de los rusos VESPERO, figuras destacadas de la nueva generación del space-rock progresivo, por motivo de su reciente nuevo disco “Lique Mekwas”, el séptimo ítem de su catálogo de estudio. VESPERO se asienta como sexteto con las coordinadas presencias de Ivan Fedotov [batería, percusión y wave drum], Alexander Timakov [percusión y wave drum], Arkady Fedotov [bajos y sintetizadores], Alexandre Kuzovlev [guitarras y piano eléctrico], Alexey Klabukov [teclados, sintetizadores y efectos] y Vitaly Borodin [violín]. Con las ocasionales participaciones del saxofonista invitado Pavel Alekseev, el sonido grupal se enriquece con incrementados coloridos con los que se pueden explayar los esquemas musicales diseñados para la ocasión. Publicado por el sello R.A.I.G. en la segunda mitad del pasado mes de marzo, “Lique Mekwas” es un disco conceptual basado en la historia de un joven a quien se asignó la misión de proteger al Príncipe de Abisinia como su protector-imitador, y tras pasar por muchos avatares y situaciones de riesgo, se revela como un hombre con auténtico espíritu de rey.


Durando la maratónica cantidad de 16 ¼ minutos, ‘The Course Of Abagaz’ abre el repertorio con un intenso groove afro-tropical que nos remite a aquellos tiempos de los tres primeros discos de SANTANA y la vitalidad exótica de OSIBISA, añadiéndose elementos de psicodelia ruda al estilo de los primeros años de los legendarios OZRIC TENTACLES (especialmente en la etapa que va desde “Sliding Gliding Worlds” hasta “Strangeitude”). La presencia del saxo añade matices jazzeros al asunto mientras el reinante frenesí se asienta soberbiamente… hasta poco antes de llegar a la frontera del séptimo minuto, que es cuando hay una parada en el camino para la exhibición de unas capas flotantes de múltiples sintetizadores centrados en crear una ambientación cibernética. Es a partir de aquí que la dupla rítmica sobriamente introduce un compás jamaicano inspirado en el dub-reggae: ahora el frenesí muscular inicial es reemplazado por un encantador sosiego espiritual mientras se instaura la nueva modalidad de space-rock exótico. Para los minutos finales, la primera sección es retomada con una convicción fresca y contagiosa. Y así, como quien no quiere la cosa, han pasado más de 16 minutos. Cargando sobre su espalda la misión de suceder a una pieza de apertura tan extensa, ‘Ras Dashen’ ocupa un no desdeñable espacio de 9 ½ minutos. Abordando ritmos y texturas de África del Norte y del Oriente Próximo en su primera sección, la pieza  comienza focalizándose en la faceta etérea del ideario musical de la banda, desarrollando un encuadre global en medio de las capas de teclado y los cálidos arreglos percusivos; luego, el grupo elabora un esquema un poco más robusto en cuanto a lo rockero pero sin dejar de recibir los ecos de la dinámica reflexiva instaurada al inicio. El violín cumple a la perfección los sucesivos roles de cómplice de la guitarra y colorista acompañador de los sintetizadores. ‘Oromoo’s Flashing Eyes’ propone una vitalista mezcla de reggae y jazz-rock que bajo el gobierno de la psicodelia progresiva se traduce en una expansión de sonoridades pletóricas de fervor y cadencias extrovertidas.

  

‘Abyssinian Ground’ sigue de cerca a la aureola de majestuosa distinción de la pieza precedente, y también en parte, al dinamismo reflexivo y sereno que marcó a la primera sección de ‘Ras Dashen’, dando como resultado una maravillosa expansión de la vitalidad sofisticada para la cual el esquema sonoro de VESPERO siempre ha sido terreno fértil. Estableciendo nexos claros con la tradición del jazz-fusion estadounidense y con el modelo del PIERRE MOERLEN’S GONG, el colectivo ruso nos regala un hermoso viaje jazz-progresivo en el cual lo psicodélico pasa a ser un factor secundario. ‘Isidore’s Prophet’ se dedica a centrarse en lo introspectivo aunque no por ello resulta una pieza lánguida y cándida: por el contrario, el magnífico y consistente groove instaurado por el trío rítmico y la permanente presencia protagónica de la guitarra nos remiten a una voracidad propia del rock, aunque en este caso ella viene filtrada a través de la maraña de sofisticación cósmica exigida por la pieza desde sus entrañas esenciales. De todas maneras, más tarde o más temprano, el ensamble pasa a gestar un viraje hacia consonancias más filudas. Uno que hubiera estado orgulloso de haber gestado esta pieza e incluirla en su catálogo compositivo es STEVE HILLAGE, y lo mismo vale para ED WYNNE, el eterno jefe de OZRIC TENTACLES. ‘Follow The Fitawrari’ está más metido en la musculatura del estándar progresivo psicodélico, perpetuando así el legado de esos primeros años densamente ácidos de los OZRIC TENTACLES, y también por ello, a otras bandas jóvenes veteranas como QUANTUM FANTAY e HIDRIA SPACEFOLK. Dando un viraje inesperadamente perturbador al álbum en sus instancias finales, la pieza que ocupa los últimos 11 ½ minutos del mismo y que se titula ‘The Emperor’s Sescond Self’ instala un clima oscurantista y nebuloso, al modo de un paseo por los límites entre el Limbo y el Purgatorio. Tras comenzar con un groove exótico en clave sosegada, el esquema rítmico termina transitando sobre un terreno sobre el cual se siente presto a ser deconstruido en cualquier momento. Por su parte, los ornamentos de sintetizador y guitarra se vuelven crecientemente densos, haciendo que la inquietud espectral antes latente se haga patente hasta el punto de llenar todos los espacios posibles hasta la saciedad. Tenemos aquí el resurgir de algunos modelos del krautrock (GILA, GURU GUR, AGITATION FREE), ni más ni menos. Un broche sorprendente, y sobre todo, soberbio para un repertorio impresionante.


  

Han sido 75 minutos de magia space-rockera de parte de un grupo que, por lo visto, no sabe cómo enfrentarse a un periodo de crisis, pues todos los discos que ha venido haciendo hasta el día de hoy les muestra en un continuo estado de gracia creativa. Los artesanos musicales que conforman VESPERO nos han brindado con “Lique Mekwas” un trabajo de ingeniería musical meticulosamente diseñado y ornamentado. Definitivamente, queda claro que los VESPERO siguen siendo monarcas irremplazables de la provincia psicodélica dentro del gran cosmos progresivo de nuestros días ¡Disco recomendado al 200!


Muestras de “Lique Mekwas”.-


Sunday, June 05, 2016

La tercera epifanía gloriosa de HERD OF INSTINCT


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy presentamos el nuevo trabajo fonográfico del ensamble estadounidense HERD OF INSTINCT, el cual se titula “Manifestation” y ha sido publicado por el sello Firepool Records a mediados de marzo pasado. Para esta ocasión, el colectivo de HERD OF INSTINCT solidifica su estructura como quinteto con la acción colectiva de Mark Cook [Warr Guitar, guitarras con y sin trastes, bajo sin trastes, mellotrón, thumb piano, sintetizador y sampleos], Gayle Ellett [mellotrón, sintetizadores, órgano Hammond y guitarra], Mike McGary [mellotrón, piano, piano eléctrico Fender Rhodes, órgano Hammond, clavinet, sintetizador y campanas], Rick Read [Chapman Stick, bajos con y sin trastes, y pedales Moog Taurus] y Ross Young [batería]. Hablando del nuevo baterista Ross, se nota que en la producción de este disco todavía se estaba dando una etapa transicional en el ensamble pues todavía se hace presente el baterista Bill Bachman en tres de los diez temas del repertorio; también operaron como colaboradores el violinista Stephen Page (en cuatro temas) y el flautista-saxofonista Bob Fisher (en dos). Las claves centrales para entender el modo en que ha venido evolucionando el esquema sonoro de HERD OF INSTINCT en estos tres discos que hasta ahora conforman su currículum vitae son estas: a) la asociación de Gayle Ellett, figura protagónica de DJAM KARET, con Mark Cook se afianza cada vez más, y; b) el ensamble está interesado en contar consistentemente con una ingeniería musical explícitamente asentada en la sensación de plenitud colectiva.

  

Curiosamente comienza el repertorio del álbum con la segunda parte del concepto de la pieza homónima: ‘Manifestation (Part Two)’ brinda una dinámica fluida y llamativa a través de un uso moderado del punche rockero con el que se articula la sucesión de motifs. Centrando el esquema de trabajo en una cruza entre los modelos de KING CRIMSON y HAPPY THE MAN, la banda gesta una exhibición de gráciles coloridos musicales para comenzar la jornada con el pie derecho. Sigue a continuación ‘Gridlock’, pieza diseñada para exponer un vigor extrovertido con base jazz-rockera, y justamente en esta base hallamos matices a lo GORDIAN KNOT prestos a empapar la luminosidad reinante con sobrios recursos oscurantistas. El momento de ‘Baba Yaga’ es uno de sosiego inquietante, y decimos inquietante porque el ropaje con el que se recubre el candor sosegado del cuerpo central ostenta un cromatismo sutilmente tenebroso. El cuarto tema es el que precisamente completa el concepto de ‘Manifestation’ retrotrayéndose a su motivación primigenia: para los efectos de mantener la coherencia dentro de la descolocación cronológica, el tema en cuestión se tiene que titular ‘Manifestation (Part One)’. Su esquema de trabajo consiste en retomar la sofisticación musical de la Parte Dos y elevarla a un más intensivo espectro de coloridos sónicos, especialmente en lo que se refiere a la presencia de los guitarreos. Con todo, la magia inherente a los coloridos perpetrados por los múltiples teclados operativos se mantiene como un sólido recurso de vibraciones orquestadas en torno al elegante y sólido swing armado por la dupla rítmica; otro color a tener en cuenta es el de la flauta, que emite un par de breves pero relevantes solos a mitad del camino, estratégicamente ubicados entre flotantes solos de guitarra.

  

Durando 7 minutos, ‘Saddha’ se erige como la pieza más extensa de “Manifestation”, y también es uno de los temas más destacados del mismo. Su musicalidad sobriamente robusta y su complejo lirismo se hacen eco de las huellas dejadas por las dos instancias de ‘Manifestation’, a la par que aumentan la dosis de dinamismo jazz-rockero en el seno del bloque sonoro. ‘Nocturne’, tal como alude su título, es una pieza melancólica y misteriosa en la que el hermanamiento de violín, guitarra y sintetizadores crea una amalgama ensoñadora cubierta por una agradable neblina otoñal. Por su belleza tan etérea, es una pena que su duración se limite al minuto y tres cuartos de duración, pero según parece, su misión consiste en anticipar la inmediata emergencia de ‘Dybbuk’, una pieza grácil y extrovertida que nos remite simultáneamente a los estándares de AT WAR WITH SELF y el DJAM KARET de la etapa 1997-2005. De todas maneras, se siente en la sección final que resurge el aura de misterio que anteriormente había marcado a ‘Nocturne’, solo que ahora asume una densidad épica en su resolución sónica. La dupla que sigue a continuación está compuesta por ‘Time And Again’ y ‘Shatterpoint’, siendo así que está a cargo de mantener la ágil extroversión que había inspirado a la mayor parte del desarrollo temático de ‘Dybbuk’, aunque esta vez renunciando a cualquier recurso de densidad. Ambos temas son clásicos ejemplos de prog psicodélico cuya electricidad inherente está pautada por un cuidado lirismo y esquemas rítmicos vivaces de tenor jazz-rockero, sin que falte algún matiz Crimsoniano por allí y por allá. Cierra el álbum ‘Waterfalls And Black Rainbows’, pieza caracterizada por una llamativa calidez melódica en el desarrollo de su motif central, la misma que se empalma pulcramente dentro de una sólida ingeniería. Aunque sin duda hay un espíritu alegre aquí, su jovialidad es más contenida que en los dos temas precedentes; por su parte, la dupla rítmica instaura un groove contagioso que busca  darle un dinamismo especial al cuerpo central. La verdad que esta pieza tiene un enorme gancho, y es por eso que su duración se siente muy corta a fin de cuentas… pero sería injusto hacer algún tipo de reproche al grupo por brindarnos tal broche de oro para este álbum, solo son válidos para este caso los elogios de ocasión.


El colectivo de HERD OF INSTINCT ha vuelto a dar un paso de gigante para el ideal contemporáneo del rock artístico norteamericano con “Manifestation”, un catálogo que es una auténtica manifestación de talento creativo, vigor y sentido del color. Se trata, no nos cabe duda, de un trabajo muy notable para la producción progresiva del año 2016: tercera epifanía gloriosa de este colectivo campeón de la actual escena progresiva mundial. ¡Recomendado al 100%!


Muestra de “Manifestation”.-


Thursday, June 02, 2016

ZHONGYU y su catálogo de eclécticos manjares jazz-progresivos


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da la ocasión de presentar al ensamble jazz-progresivo ZHONGYU por ocasión de la publicación reciente de su homónimo disco de debut, un trabajo muy exquisito y, a la vez, muy enérgico y repleto de ecléctica vitalidad vanguardista. Aunque el nombre del colectivo es nuevo, sus integrantes no lo son, por el contrario, son individuos veteranos en las escenas jazz-rockera y progresiva de la zona oeste de los Estados Unidos. El grupo está liderado por Jon Davis [Chapman Stick, guzheng, mellotrón y sintetizador ARP 2600], Dennis Rea [guitarra eléctrica y resonator guitar], Alicia DeJoie [violín eléctrico], James DeJoie [saxofón barítono, flauta y clarinete bajo] y Randy Doak [batería y percusión]; en el penúltimo tema del álbum colabora como invitado especial el trompetista Daniel Barry. Por supuesto, conocemos a Rea, DeJoie y Dejoie por ser integrantes de la enorme banda MORAINE, pero en este caso es Jon Davis quien tiene la batuta. Y es que el significado de la palabra china que designa al grupo y al álbum significa “finalmente”, o sea, que por fin el músico Jon Davis está a cargo de dirigir un grupo que tiene la intención de operar como entidad estable, al menos por un tiempo. Davis pasó un puñado de años viviendo en la capital china de Beijing, y cuando volvió a la ciudad de Seattle en el año 2009, tuvo la idea de formar un grupo donde se trabajara un equilibrio “entre los opuestos de la música: composición e improvisación, serenidad y caos, armonía y disonancia, complejidad y simplicidad, lo eléctrico y lo acústico”. Para ello, el esquema de trabajo debía incorporar “aspectos del jazz y la cámara contemporánea en algo que se parezca vagamente al rock progresivo” en un balance entre lo cerebral y lo emocional. Pues bueno, tenemos aquí unas correctas descripciones de la misión musical y el modus operandi del colectivo de ZHONGYU en las propias palabras de Davis; veamos ahora los detalles del repertorio de “Zhongyu”, ítem publicado por MoonJune Records a fines de abril último, en relación con estas declaraciones de principios estéticos.


‘Apple Of My Mind’s Eye 2’ inicia el repertorio con una cadencia de pulsaciones flotantes que portan un innegable cariz ácido, inquietante y exótico a la vez; de este modo, se abre el camino para la irrupción de ‘Torture Chamber Of Commerce’, pieza diseñada para ostentar un vibrante groove Crimsoniano con añadidos matices fusionescos donde predominan tonalidades arábigas, especialmente en lo que brinda la labor del violín. Con el aura etérea que se proyecta desde el Stick para la coda de esta segunda pieza del álbum nos vamos preparando para el ejercicio de candor sonoro que nos muestra la bella pieza ‘Iron Rice Bowl has Rusted’, la cual destila una encantadora espiritualidad contemplativa: el entramado de cuerdas, violín y flauta es simplemente mágico, llenando bastantes espacios mientras se ajusta al sobrio esquema rítmico en curso con impoluta precisión. Ocupando un espacio de 8 minutos, ‘Hydraulic Fracas’ se erige en el tema más extenso del disco. El prólogo es establecido por un robusto y relativamente extenso solo de flauta: mientras poco a poco se le unen capas leves de guitarra y Stick, se arma el esquema rítmico pletórico de frenesí celebratorio y envuelto en una misteriosa intensidad. Algo así como un híbrido de UPPER EXTREMITIES, PRESENT y MORAINE, justamente. Poco antes de llegar a la frontera de los 3 ¾ minutos, la guitarra asume algo de protagonismo mientras que la dupla de violín y flauta se hace cargo de explayarse en texturas arquitectónicas que apropiadamente refuerzan el cariz esencialmente exótico del jam. Con el segundo solo de guitarra, la pieza y el álbum conquistan un clímax rotundo y envolvente. El quinto tema, titulado ‘Tunnel At The End Of The Light’, despliega un vigoroso ejercicio de combinación de avant-jazz y fusión contemporánea, haciendo vívidas alusiones a la faceta más muscularmente neurótica del paradigma Crimsoniano – estamos pensando en esos jams de la etapa 73-74. Anticipándose al ecuador del disco, ‘Apple Of My Mind’s Eye 1’ emerge como una brisa cálida y relajante: el trío de guzheng, violín y clarinete bajo es fascinante, para decirlo de una forma clara y directa.

Abriendo vías para la segunda mitad del álbum y en abierto contraste con esta exquisita miniatura, ‘Half-Remembered Drowning Dream’ evoca los etéreos delirios de una remembranza angustiada que se esconde tercamente en las cavernas más recónditas del espíritu. El explayamiento en masas informes donde los sonidos se engarzan para señalar algo que se prefiere no mencionar directamente logran expresar lo que parece ser una amenaza en ciernes pero nunca explota como tal. Conectado con este ejercicio de impresionismos grisáceos e inescrutables que coquetean abiertamente con el paradigma del RIO francófono, ‘Sleepwalking The Dog’ surge para establecer un vigor dinámico con – una vez más – muchas referencias al paradigma Crimsoniano. El imperante compás en 7/4 está muy bien aprovechado en su inherente tensión, mientras que la guitarra nos regala uno de sus solos más majestuosos de todo el disco: dicho solo establece un campo intermedio entre ROBERT FRIPP y FRED FRITH. Por su parte, las recurrentes capas de mellotrón dan abrigo a las relevantes intervenciones del violín y el saxo barítono, refinadamente diseñadas para instaurar los matices definitivos de este fabuloso tapiz jazz-prog-psicodélico. ‘Wanderland Wonderlust’ vuelve de lleno a las raíces más profundas de los campos del Extremo Oriente, gestando una moderadamente vitalista prestancia fusionesca. La flauta es esta vez el instrumento que más sale al frente mientras la armazón rítmica sustenta solventemente la ambientación contemplativa reinante. Mientras nos vamos acercando al final del disco, la breve pieza ‘Cat Hair All Over It’ instala un momento de majestuoso caos que nunca se hace chillón… solo intensamente deconstructivo, y con eso basta para que el ensamble saque filo a las aristas más anárquicas de su propuesta musical. La función principal de esta pieza consiste en anunciar a ‘MMBL’, magnífico ejercicio de hibridización de jazz-rock y rock-in-opposition en compás de 13/8. En esta pieza disfrutamos de una grácil confluencia entre los estándares del WEATHER REPORT pre-Pastorius y del HENRY COW de los dos últimos discos, añadiéndose algo de pesadez a lo PRESENT cuando llega el momento para el lucimiento de la guitarra de Rea.

Jon multitasking at rehearsal

El broche del álbum llega de la mano de ‘All Food Comes From China’, casi 6 ½ minutos de esplendor psicodélico-fusionesco que en cierta medida nos remite al inmortal legado de los JADE WARRIOR de la etapa 1974-8 así como a las facetas orientadas a la World Music de los discos solistas de TONY LEVIN y TREY GUNN. Dado que el inicio de esta pieza brota del fade-out de la penúltima, es justo calificarla como el retrato sonoro del cándido manto del anochecer que se expande desde los últimos instantes de un agitado atardecer. Así fue nuestra experiencia con “Zhongyu”, un sólido y muy inspirado ejercicio de contrates sonoros entre lo luminoso y lo turbio, con generosas incursiones en áreas intermedias y un pródigo despliegue de ingenio musical. Apreciamos enormemente este catálogo de eclécticos manjares jazz-progresivos que nos brinda ZHONGYU y esperamos que no sea el último.


Muestras de “Zhongyou”.-


Monday, May 30, 2016

Ciclos y collages de LES MINOTS


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos toca prestar atención al grupo argentino LES MINOTS, un ensamble jazz-progresivo que tiene la peculiaridad de contar con dos bajistas en su alineación: de hecho, son estos dos bajistas, Federico Ruhl y Mario Ardiles, los instigadores de la creación de este grupo tan peculiar. Dicho sea de paso, también es justo calificar a este grupo bonaerense de talentoso y fabuloso, pero por lo pronto, sigamos con nuestro breve repaso histórico introductorio: el blog de Bandcamp de la banda señala que la motivación primigenia de su origen fue “la necesidad de compartir ideas y sentimientos musicales entre Federico Ruhl y Mario Ardiles”, pero pronto la armazón del proyecto fue más allá de la simple presencia dialogal de ambos bajistas para abrir campo al piano como recursos melódico importante y cimentar el aspecto rítmico con un baterista. Así pues, la primera alineación estable de LES MINOTS se completó con el pianista Claudio Loisotto y el baterista Francisco Paz. Los bajos interactúan intercambiando roles de precisar fijaciones de grooves y crear elegantes ornamentos melódicos, todo ello en nombre de una propuesta que busca establecer una voz nueva dentro de la vanguardia fusionesca contemporánea de la siempre inquieta y prolífica escena musical argentina. “Pequeños Ciclos” es el ítem con el que LES MINOTS hicieron su primer acto de presencia en el mundo fonográfico: grabado entre setiembre del 2011 y febrero del 2012, salió al ojo del público a inicios de diciembre del mismo año 2012. Una característica peculiar del disco es que su lista de temas se conecta con ruidos ambientales de un bosque en horas nocturnas (grillos, brisa ligera, todo eso), lo cual expone la idea de que la música contenida en el disco es el fondo de lujo para una relajada excursión forestal, un paseo por el mundo que es también un paseo por los recovecos del yo interior. Los colaboradores itinerantes del cuarteto en este disco fueron el vocalista Jorge Palabecino (más bien un amigo permanente), el bandoneísta Norberto Vogel, el guitarrista francés Jean Christoph Maillard y el percusionista Gustavo Pérez.


Estando a cargo de abrir el repertorio de “Pequeños Ciclos”, ‘Camilo’ nos muestra una serie de elegantes texturas fusionescas dentro de un esquema rítmico que se siente genuinamente sosegado a contrapelo del talante extrovertido que no esconde. Los dos bajos se hermanan ágilmente a través del groove que alimenta el jam básico de la pieza. ‘Detrás Del Jardín’ nos remite en sus primeras instancias a horizontes cándidamente introspectivos, holgadamente complaciéndose en flotar en una lánguida placidez, pero más adelante se ilumina la travesía con un revuelo sobriamente alegre cuando el ensamble utiliza un vibrante compás de 5/4. Este interludio no es muy extenso pero ejerce suficiente influencia como para dejar una huella sutil en la sección epilogal, la cual regresa de lleno a lo introspectivo. Ocupando el ecuador del álbum, ‘Mille’ también instaura un cénit del mismo. Durando poco más de 7 minutos, esta pieza explora colores y vibraciones tangueras no solo con el armado de un intimista swing porteño sino también con la inclusión del bandoneón y la guitarra acústica dentro del entramado sonoro. Los sofisticados ornamentos percusivos que realiza el baterista estimulan el despliegue señorial del bagaje instrumental en curso. La razón del título de este bellísimo tema es que interviene en él el guitarrista Jean Christophe Maillard, quien forma parte del ensamble liderado por el acordeonista francés Daniel Mille. ‘Para Alagoas’ vuelve a la dimensión intimista del grupo, pero no al modo de la placidez reinante en la primera sección de ‘Detrás Del Jardín’ sino al modo de la revelación sistemática de una tensión interior. De este modo se explica que la dupla de bajos exhiba, con la exquisitez habitual, sus filos más robustos durante el desarrollo del jam. Cierra el catálogo del álbum ‘Gema’, pieza que en su espacio de 6 ½ minutos desarrolla un viaje minimalista que nos recuerda en parte al paradigma de TORTOISE, así como al estándar de la psicodelia progresiva, aunque como siempre, es manejada con la sobriedad arquitectónica a la cual el grupo es irrefrenablemente adepto.

les minots - les minots

El año 2015 nos trae la segunda placa fonográfica de LES MINOTS, la cual se titula al igual que el grupo. Ahora transformado en quinteto con la incorporación de Jorge Palabecino al canto y las percusiones, y dos nuevas incorporaciones a bordo, el bajista Federico Suárez en reemplazo de Ardiles y Alejandro Romero en lugar de Paz, el grupo apunta a una serie de explayamientos sónicos más definida dentro de su fielmente preservado esquema sonoro; todavía se advierte con total claridad es confluencia de ingenio y agilidad que apreciamos en el disco de debut. En todo caso, este aumento de fulgor en el paisaje sonoro esencial de la banda permite a sus inquietudes fusionescas gozar de más espacios para asentarse y añadir un poco más de robustez a los grooves y atmósferas creados para cada pieza particular. El disco fue grabado entre los meses de mayo y setiembre del año 2015, un tiempo prudencial para dejar que el madurado bloque sonoro de la banda cuaje en sus manifestaciones planeadas para los poco menos de 50 minutos que dura “Les Minots”. Los primeros 7 minutos del repertorio de este disco homónimo están ocupados por ‘Nuevo Sol De Otoño’, una pieza cadenciosa en la cual el piano y los bajos cuentan con espacios suficientes para respirar sin romper con el aire de mayestática sobriedad con el que el motif central se instala y refuerza. El swing básico porta un talante expresionista que está claramente alimentado del folklore criollo sudamericano, a veces intensificando sus cadencias en algunos pasajes estratégicos. Con la dupla de ‘Collage A La Rossini’ y ‘Metamorfosis’, la banda asienta firmemente su voz mientras se dispone a enriquecerla durante el trazado del camino para sus diversas expresiones. ‘Collage A La Rossini’ – una de las piezas con letra del álbum – combina grácilmente tintes argentinos y brasileños en su armazón global, estableciendo una atmósfera de sobria extroversión; por su parte, ‘Metamorfosis’ se centra en aires reflexivos que primero se focalizan en una vibración introspectiva, para luego soltarse un poco y proyectarse a una agilidad serena desde la cual lo reflexivo adquiere una dinámica un poco más luminosa.

  

Cuando llega el turno de la pieza titulada ‘Pesadilla De Un Sarandí’, la gente de LES MINOTS decide a explorar a fondo sus recursos de testimonio introspectivo, usando la clave rítmica del blues para realzar eficazmente la languidez y la onírica emotividad que marcan el desarrollo temático. Algunos aires de familia notamos con las épocas jazzeras de LITTO NEBBIA. ‘De Mi Río’ tiene unos afluentes musicales que surgen del solipsismo intimista que signó a la pieza precedente, pero se nota que hay un explayamiento de colores sonoros más vibrantes. El entramado de los dos bajos y el piano es simplemente delicioso. Si con la secuencia de los tres primeros temas el quinteto había hecho una especie de “declaración de principios”, los dos siguientes logran establecer un plan de pautas regulativas para el asentamiento de las coordenadas eclécticas bajo las cuales emergen las ambientaciones más recurrentes del álbum. ‘El Gris’ trabaja con una atmósfera otoñal bajo un tenor amable: los recursos de calidez vienen de parte de las bases de piano y de las percusiones, mientras el canto refuerza el candor evocativo en torno al cual se articula el desarrollo temático. ‘Esperanza De Negro’ intensifica el nervio pulsátil del ensamble pero no para llevarlo al terreno de lo extrovertido sino para catapultar la misma ambientación otoñal que caracterizó a ‘El Gris’ hacia los senderos de una extraña ansiedad que parece ansiar que algunas heridas del ayer se cierren de una buena vez. A través de la sobria elegancia que resulta inapelablemente esencial al esquema de trabajo del grupo se siente una inquietud espiritual decidida a expresarse con pleno vigor. Siendo la pieza más extensa del álbum con sus casi 8 ¾ minutos de duración (además de la cuarta con letra), ‘Niña Luna’ cierra el álbum con una exhibición de vitalidad fusionesca, la cual aparece oportunamente alimentada por algunos grooves de inspiración funky (un poco a lo HERBIE HANCOCK). En esta circunstancia, no es de extrañar que la batería se haga notar de manera especial dentro del entramado instrumental. Todo esto fue “Les Minots”, un catálogo de casi 50 minutos de duración que nos confirma a todas luces que el ensamble de LES MINOTS encarna una de las personalidades más señoriales de la avanzada jazz-fusión-progresiva de Argentina en el momento presente.


Definitivamente, “Pequeños Ciclos” y “Les Minots” son ítems obligados en toda buena colección de vanguardias eclécticas contemporáneas. ¡Aguardamos más trabajos musicales de su cosecha en el futuro cercano!


Muestras de LES MINOTS.-
Mille [en vivo en Ojo Rojo]: https://www.youtube.com/watch?v=Wf1TOXwNj2Y

Friday, May 27, 2016

GEPH: la prestancia de una nueva magia progresiva en la escena estadounidense


Una de las novedades más placenteras que nos trae la agenda progresiva mundial del presente año 2016 es el disco de debut del trío estadounidense GEPH, el cual se titula precisamente igual que el grupo. Publicado a fines de marzo pasado, “GEPH” nos brinda un hermoso catálogo de piezas jazz-progresivas gestadas por el tripartito equipo ingenieril de Josh Goldberg [Chapman Stick], John Tyler Kent [Chapman Stick] y Josh Merhar [batería]. Sí, solos dos stickistas y un baterista hacen falta en el mundo musical de GEPH para concebir, desarrollar y ejecutar su propuesta musical, una de las más dinámicas y electrizantes que hemos tenido oportunidad de conocer y disfrutar en estos últimos meses. Este trío originado en la ciudad de Boston (Massachusetts) reúne las inquietudes jazzeras y rockeras que tienen en sus mentes y corazones estos tres músicos de formación académica: el rock progresivo les brinda el esquema de trabajo necesario para congregar y organizar las ideas catalogadas en el repertorio de “GEPH”: pasemos ahora a los detalles de este repertorio.


Durando poco menos de 6 ¼ minutos, ‘The Trouble With Doorways’ inicia con mucha polenta las cosas, exhibiendo una mezcla de espíritu jovial y grooves robustos en una suerte de asimilación de las influencias de GORDIAN KNOT, HERD OF INSTINCT y el proyecto Bruford-Leviniano UPPER EXTRIMITIES. Hay dos secciones bien diferenciadas en esta pieza de entrada: la primera está enmarcada en una aguerrida ingeniería de síncopas y riffs, mientras que la segunda desarrolla un motif desde el cual la psicodelia progresiva tiende puentes con el jazz-rock; finalmente, en la coda el grupo retoma la primera sección. ‘Splinter’ sigue a continuación para mantener esta línea de trabajo con solidez e ingenio, aunque esta vez se nota un poco más de soltura en la armazón del motif central, lo cual permite que los espacios sonoros que se abren: permanecen la línea de parentesco con el paradigma de GORDIAN KNOT y se añade nexos con SCALE THE SUMMIT y CANVAS SOLARIS. La breve pieza ‘Yocto’ empieza con un ejercicio de space-rock altamente cibernético y termina con una excursión lírica y sosegada: respecto a esto último, es de apreciar la manera en que los ornamentos de la batería amenazan continuamente con arrollar a las plácidas escalas de uno de los Sticks. El rol central de esta pieza es el de preparar el terreno para el siguiente, el cual se titula ‘I Am The Lamp That Stomps’: aquí el trío regresa de lleno a su magia arquitectónica, con un potencializado margen de expansión para el aura de distinción del cual ya hizo gala en las dos primeras piezas del álbum. Innegables los aires de familia con AT WAR WITH SELF y, una vez más por supuesto, GORDIAN KNOT. El quinto ítem del álbum es el más largo del mismo, durando 9 ½ minutos: se titula ‘Mawhktarr Da’ario’ y fue registrado en vivo en The Record Company. Se trata básicamente de un laberinto sónico muy vitalista en el que el grupo explora sucesivamente su faceta jazz-rockera y sus indagaciones en esquemas progresivos de matizadas connotaciones psicodélicas, culminando el trayecto en un trance jazz-metalero: algo así como un híbrido de DJAM KARET y ATTENTION DEFICIT. La pieza es gloriosa sin apelaciones, además de amena, trasmisora de vibraciones ora luminosas, ora grisáceas, alternando parajes de grácil soltura con otros marcados por una inescrutable densidad que a veces sabe hacerse incendiaria.


Nos vamos acercando al final de “GEPH” cuando emerge la miniatura ‘Planck’, una ominosa exaltación de climas sórdidos sobre un complejo compás de tintes marciales. En fin, los últimos 6 ¾ minutos del disco están ocupados por ‘Manifest Destiny’s Child’, pieza que está a cargo de redondear la faena con impulsiva coherencia, brindando un despliegue de texturas y síncopas que reconocemos en el estándar Crimsoniano 80ero-90ero a través de los filtros de GORDIAN KNOT, STICK MEN y los discos solistas de TREY GUNN (en su aspecto más aguerrido). Siempre hay momento para dejarse llevar por recursos de calidez lírica, momento en el cual la banda vira hacia una amable sutileza con ribetes jazzeros aunque sin dejar de aferrarse al canon Crimsoniano. Todo esto fue lo que nos ofreció el trío GEPH en el disco “GEPH”: son dos nombres a ser anotados en nuestras agendas de próximas compras progresivas. GEPH es, ante todo, sinónimo de prestancia dentro del polivalente paradigma del rock progresivo. ¡Recomendamos el disco al 100%!


Muestras de “GEPH”.-