Tuesday, September 01, 2015

GOBLIN: el renacer continúa


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

 Volvemos al universo musical de los legendarios maestros italianos de la música de terror progresiva GOBLIN para remitirnos a esta entidad denominada GOBLIN REBIRTH, la cual está dirigida por la dupla rítmica tradicional de la fuente madre: el bajista Fabio Pignateli y el baterista-percusionista Agostino Marangolo. El quinteto se completa con los dos teclistas Aidan Zammit​ y Danilo Cherni, y el guitarrista Giacomo Anselmi. De hecho, este grupo ya tiene 5 años de formado, y desde el punto de partida se dio a conocer el circuito underground de su país con un repertorio de temas clásicos de GOBLIN y alguna que otra pieza menos llamativa de sus tradicionales bandas sonoras para películas de terror. Con su continua labor de nuevos arreglos para todos estos viejos temas, la banda se dio pronto maña para crear un nuevo material a partir de jams y composiciones individuales, mirando hacia el futuro como una entidad musical de carácter autónomo. Hace poco, a fines del pasado mes de junio más exactamente, GOBLIN REBIRTH ha convertido en una realidad física el registro de su material nuevo: el sello Relapse Records publicó, tanto en formato de vinilo como de CD, este disco titulado también “Goblin Rebirth”. Hace poco reseñamos en este mismo blog el disco de GOBLIN “Four Of A Kind” – conformado por el quinteto clásico menos Claudio Simonetti – y, teniendo ahora en nuestras manos a “Goblin Rebirth”, nos atrevemos a expresar nuestra preferencia por este último, pues nos impacta de una manera especial esa mezcla de magia y vigor que expresa el ensamble de Pignatelli, Marangolo, Zammit, Cherni y Anselmi a través de este repertorio de ocho piezas.


Abre el álbum la pieza ‘Requiem For X’, un tema signado por un aura ceremoniosa desde la cual sus atmósferas esencialmente tenebrosas se manejan con una mezcla de vibración fastuosa y espiritualidad etérea. Aires de RICK WAKEMAN y CAMEL entran a tallar eficazmente en el moldeamiento de una idea típica de GOBLIN. ‘Back In 74’ sigue a continuación para explayarse en un dinamismo más extrovertido: la vivacidad imperante sirve como contexto idóneo para el grupo explore más a fondo su filo rockero, el cual de por sí es inocultable. Algunas de las intervenciones del teclado nos recuerdan un poco al TANGERINE DREAM de fines de los 70’s, pero como decíamos, esta pieza tiene como signo principal el punche rockero, especialmente en aquellos pasajes donde se hermanan la guitarra y el órgano Hammond. Con la dupla de ‘Book Of Skulls’ y ‘Mysterium’ disponemos de nuevos recursos de deleite melómano con los que la banda explora matices renovados de su rectamente definida propuesta. En efecto, ‘Book Of Skulls’ engarza pasajes marcados sobre un groove de inspiración jazz-rockera con otros donde prevalece un tenor de rock duro melódico, para posteriormente virar hacia una atmósfera plácida bastante típica del paradigma sinfónico en su faceta reflexiva. Este repaso sucesivo de estándares de CAMEL, DEEP PURPLE y THE ENID culmina con una ágil retoma del pasaje intermedio para la coda. Por su parte, ‘Mysterium’ nos devuelve en parte a los aires de ‘Requiem For X’ pero con una sobriedad refrescada por vía de una ingeniería roquera excelsa: la densidad propia de la idea musical en curso es manejada con una elegancia envolvente merced a la estrategia de auto-contención que emplea el ensamble en su expresividad. ‘Evil In The Machine’ nos lleva por otro lado, uno más notoriamente extrovertido, apelando a un groove marchoso en clave de jazz-funky sobre el que se exhiben atractivas capas de teclado, llamativos riffs de guitarra e intervenciones del canto con vocoder. Así sonaría una pieza perdida de GOBLIN en manos de THE ALAN PARSONS PROJECT (en una suerte de híbrido de las épocas del “Eye In The Sky” y del “Stereotomy”)… y también hay un curioso detalle en el empleo de una secuencia armónica cuasi-Crimsoniana en 9/8.  


La secuencia de las tres últimas piezas del álbum se inicia con ‘Forest’, una pieza lenta que explora paisajes sonoros melancólicos con una buena dosis de nervio. En el momento en que el solo de guitarra ocupa el rol central de la instrumentación, la tensión emocional contenida parece desatarse en un arrebato de pasión abrumadora antes de volver a esconderse en las cuevas de su yo interior. Algo de STEVE HACKETT vemos como influencia en el armado del esquema global de ‘Forest’. Luego sigue ‘Dark Bolero’, un tema que remite parcialmente a los estándares de MIKE OLDFIELD. A pesar de su título, no se trata aquí de instalar un desarrollo melódico oscurantista sobre un esquema rítmico marcial, sino de un ejercicio de fusión contemporánea con base en aires mediterráneos dentro de un contexto puramente fiel al paradigma sinfónico. Los últimos 7 ½ minutos del álbum están ocupados por ‘Rebirth’, una pieza simplemente fantástica que instaura un adecuado broche de oro para el álbum. Efectivamente, aquí se explora a fondo esa faceta estilizada esencial al sinfonismo, añadiendo recursos de grooves fusionecos en algunos pasajes estratégicos: es casi como un homenaje a la escuela originaria progresiva británica que se remodela oportunamente con esa vibración melódica tan propia del sinfonismo italiano, amén de algunos ornamentos densos que siempre cabe esperar del universo Gobliano. Ésta fue nuestra experiencia con “Goblin Rebirth”, un catálogo de poco menos de 45 minutos que nos encara con una modernización vigorosa de la esencia más pura del GOBLIN de siempre, el GOBLIN inmortal. GOBLIN REBIRTH no es realmente el producto de un renacimiento en el sentido más estricto de la expresión, sino más bien el de una remodelación que conserva una oportuna fidelidad a las raíces originarias mientras proyecta una nueva luz desde dentro de sí.


Muestras de “Goblin Rebirth”.-


Saturday, August 29, 2015

GUAPO: la incepción de las ciencias oscuras en el discurso avant-progresivo


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

GUAPO vuelve a la carga con una nueva exhibición de su pericia en la ciencia de la música progresiva oscura: de hecho, el disco nuevo de la banda se titula “Obscure Knowledge”. El cuarteto de Emmett Elvin [piano eléctrico Fender Rhodes, órgano y sintetizadores], Kavus Torabi [guitarra], David J. Smith [batería, percusión, teclados y efectos] y James Sedwards [bajo] ha perpetrado este buen disco que ya conforma el noveno de su discografía en sesiones realizadas en el mes de junio del 2014, siendo así que el sello Cuneiform Records lo ha publicado a fines del pasado mes de mayo. Colaboradores especiales en esta aventura son el vientista Michael J. York y el teclista Antti Uusimaki. Es la misma alineación que gestó “Histiry Of The Visitation” un par de años atrás pero, hoy por hoy, Sam Warren (un tipo que, dicho sea de paso, se parece físicamente mucho a Smith) es el reemplazante de Sedwards. El repertorio de “Obscure Knowledge” consiste en la suite titulada igual, la cual dura poco menos de tres cuartos de hora: el concepto de su creación se basa en la observación que hace Smith (también escultor) sobre los trances místicos que tienen lugar en rituales de las poblaciones nativas norteamericanas, los que exigen una actividad psíquica especialmente enérgica al entregarse a una labor de acceso a un conocimiento más allá de los límites de las estructuras mentales moldeadas según las normas sociales, un conocimiento obscuro. Estableciendo un sólido esquema de vanguardia progresiva predominantemente sustentada en  atmósferas punzantemente oscuras de inspiración R.I.O., la gente de GUAPO se mete también en terrenos del space-rock, la psicodelia, el minimalismo modernista y el avant-jazz-rock, demostrando así que sabe explorar nuevas vías y paisajes sonoros a través de un enfoque creativo bien enraizado en su propio paradigma, un paradigma que se inició a fines del milenio pasado. Veamos ahora los detalles de este disco nuevo, ¿vale?


Durando poco menos de 25 ¾ minutos, ‘Obscure Knowledge [Part I]’ propone las principales líneas de acción que hemos de degustar a lo largo de la obra integral. Empieza con un ceremonioso y relativamente tenebroso pasaje de órgano cuya misión consiste básicamente en dar el empuje inicial al ensamble integral para explorar un motivo jazz-progresivo con tendencia Zeuhl. La bien cuidada secuencia de los fraseos de guitarra se hermana a la perfección con las poderosas capas del teclado mientras la dupla rítmica da rienda suelta a unos grooves extraordinariamente macizos. La siguiente sección nos lleva a un ejercicio de machacante minimalismo donde el aire de expectativa se manifiesta con una musculatura contenida, patente, cierto, pero contenida dentro de un esquema alevosamente repetitivo. Las pulsaciones combinadas del órgano y de la guitarra instauran un tic-tac delirante que parecen reflejar las vibraciones de un cerebro atenazado por la atemorizante visión de un horrible futuro inmediato. Alrededor de la frontera del noveno minuto, se insinúa el acercamiento de un nuevo pasaje donde los músicos van a exhibir mayor soltura, aunque todavía queda bastante rato para que el repetitivo esquema minimalista se siga asentando con machacona entereza. Es a poco de llegar a la barrera del minuto 13 que se da efectivamente un giro hacia un nuevo motivo, el mismo que se centra en explorar recursos de densidad expresiva que, en parte, nos recuerdan a la intensidad marcial del estereotipo de PRESENT, así como al groove oscurantista propio de la nueva generación del Zeuhl (encarnada por bandas como NEOM, SETNA y RHÙN). Poco después nos topamos con otro pasaje repetitivo, esta vez signado por aires inconfundiblemente Crimsonianos, y después de eso, una vibración cacofónica intensa a lo VAN DER GRAAF GENERATOR. Con el retorno de la sección inmediatamente precedente, el ensamble se prepara para capitalizar su vigor intrínseco y explorar más a fondo su constante faceta tenebrosa.

 

Obscure Knowledge [Part II]’ dura poco más de 4 ½ minutos y consiste en una serie de capas minimalistas que ostentan una sórdida luminosidad, como si algo aterrador saliese a la luz, no con un afán destructivo sino como una revelación edificadora para la mente. Dado que la base aguda del delirio minimalista en curso resulta inherentemente chillona, la atmósfera espiritual que se instaura resulta solemne en vez de aterradora. Así las cosas, ‘Obscure Knowledge [Part III]’ se hace cargo de remodelar el filo rockero del grupo cruzando los modelos de KING CRIMSON y de PRESENT, además de añadir algunas vibraciones marciales lo MAGMA con el fin de instaurar alguna neurosis radical dentro del entramado sónico. De hecho, es en los momentos de mayor densidad cuando la batería se suelta con una lucidez escalofriante, haciendo que el ensamble suene como un anunciador de inminentes desastres cosmológicos: toda esta tormenta rítmica azota al resto de la instrumentación, motivando una agitación contundente en las capas de teclado y en los guitarreos mientras el bajo distorsiona sus aportes con miras a sostener el caos pujante dentro de límites prefijados por los músicos. También cabe resaltar que hay algo de amenazante en las intervenciones del vientista invitado Uusimaki, quien se da mañana para hacer notar los aportes de su instrumento en medio de los delirantes riffs y fraseos que Torabi impone con sórdida elegancia dentro de una arquitectura inapelablemente robusta. El clímax se impone para cerrar el disco con un fulgor incandescente que, además de musculatura, exhibe una explosividad mística que brota de la emoción de haber descubierto algo inasible por un misterioso instante.


Todo esto fue el testimonio de la vitalidad actual de GUAPO, un grupo que sabe cómo refrescar su visión musical y su propuesta sonora con cada nuevo disco: sin duda, en el presente caso de “Obscure Knowledge”, el cuarteto de Smith, Torabi, Elvin y Sedwards refuerza el posicionamiento de la ciencia del rock-in-opposition contemporáneo dentro de la escena progresiva actual.


Muestra de “Obscure Knowledge”.-


Thursday, August 27, 2015

Recordando a aquel trío argentino que se llamaba WASABI


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión traemos a colación a un trío vanguardista argentino que existió alguna vez bajo el nombre de WASABI: sí, adoptaron su nombre del condimento de la culinaria japonesa. Conformado por Maia Illa (teclados, flauta, melódica y voz), Pancho Corrao (bajo y voz) y Augusto Urbini (batería, efectos, percusión y voz), el grupo tiene dos discos en su haber: “Antimonio” (2005) y “Febrero” (2007). Este ensamble se caracterizaba por ser aventurero hasta niveles de temerario, dueño de una propuesta musical con una fuerte base jazzera (avant-jazz, nu-jazz, free-jazz) pero que implosiona continuamente merced al empleo de recursos y modelos derivados de la influencia de otras fuentes de estímulo experimental como el krautrock, el R.I.O., la musique concrete y el post-rock ambiental a lo TORTOISE. Apreciando sus dos discos en bloque, se puede sintetizar que la música de WASABI porta un tenor vibrante a pesar de no valerse de las sonoridades más grandilocuentes de la experimentación progresiva ni desarrollar ostentaciones complicadas propias de otras variedades de lenguaje jazzero.   


Empezamos con “Antimonio”, un estupendo inicio de carrera para WASABI. Grabado en los días 11 y 12 de diciembre del 2004, fue publicado al año siguiente. ‘Mme. Dubois’ abre el disco con una grisácea aura de ensoñación que se sustenta sobre un groove marcado por una extroversión constreñida, muy a lo trip-hop. Luego sigue la dupla de ‘El Enanito’ y ‘El Bosco’, orientada para expandir los recursos sónicos del trío. ‘El Enanito’ establece un ambiente sutilmente denso, penetrado por una suavidad que se siente casi engañosa: se aprecia aquí una cruza entre el WEATHER REPORT de los dos primeros álbumes y el estándar del nu-jazz, una simbiosis entre lo viejo y lo nuevo que el grupo recrea con buen pulso, ‘El Bosco’, por su parte, nos remite a un perturbador, y a la vez, fascinante paisaje deconstructivo de oscuras nieblas e inciertas ocurrencias dentro de un encuadre alevosamente abstracto. El solo de flauta que entra a tallar en algún momento instaura un talante desafiante a través de sus gráciles sonidos, y lo mismo vale para los ominosos arreglos vocales. Cuando emerge ‘La Clásica’, el grupo se dispone a construir una idea concreta y bien delineada, aunque sin abandonar la tensión ante la expectativa misteriosa que ha venido marcando el esquema esencial de sus estrategias sonoras, y por tanto, resulta natural que el quinto tema, titulado ‘¿Por Dónde Quieren Andar? (Mate)’, se oriente por un dinamismo electrónico en no poca medida parametrado bajo las coordenadas del krautrock. El engarce continuo con ‘Beduino’ es muy apropiado porque esta pieza específica replantea el esquema electrónico hacia una fusión moderna de base arabesca: las retorcidas líneas de flauta son simplemente encantadoras, aportando un recurso de calidez frente a los derroteros modernistas encarnados en los instrumentos eléctricos y los samplers de voces. Ya en la segunda parte del jam básico sobre el cual se arma esta pieza, la soltura de la batería, la sobriedad de la guitarra y las crípticas capas del teclado viran hacia un híbrido de AGITATION FREE y HARMONIA. A propósito, se trata de la pieza más extensa del disco con sus 9 minutos de duración.

‘Uma 8’’ (que suponemos hace alusión a la película “Jennifer 8” protagonizada por Una Thurman) es un ejercicio de jazz-fusion muy en línea con las etapas primigenias de WEATHER REPORT y RETURN TO FOREVER pero con una aridez muscular propia de la vanguardia jazz-rockera contemporánea. Luego sigue un tema con un título muy simpático, ‘Soy La Nena’: algo que pueda sonar muy bien para un hit de bailanta o Latin-rap en realidad es la etiqueta de un viaje sonoro muy metido en los recovecos inquietos del free jazz en el seno de una relajada espiritualidad crepuscular. Esta dupla de temas tiene como principal misión hacer más explícita que nunca la vitalidad pletórica de exquisitez que alimenta a la unión de las mentes de Illa, Corrao y Urbini dentro de una misión musical tremendamente compacta. ‘Parque Jazz’ y ‘Caratocar’ son los temas más breves de “Antimonio”: el primero nos ofrece una vibrante mezcla de CAN y TORTOISE al modo de una neurótica celebración, mientras que el segundo ofrece una versión deconstructiva de avant-tango con una melódica que ocupa el lugar del bandoneón mientras la dupla rítmica elabora un esquema notoriamente etéreo. ‘6 Habitaciones’, tras un prólogo basado en el manejo intenso de grooves anárquicos, muy a lo musique concrete, desarrolla un cuerpo central signado por un espíritu meditabundo dentro de un ambiente otoñal. Los últimos 6 ½ minutos del disco están ocupados por ‘Mme. Dubois II’, la clausura que aplica una cirugía transformativa al colorido peculiar de la primera pieza del álbum aplicando las pistas de abstracción modernista dejadas por ‘El Bosco’ y ‘6 Habitaciones’, llevando dichas piezas hacia un minimalismo mágico y sugerente.


El segundo disco de WASABI se llama “Febrero” y, en comparación con “Antimonio”, pone un énfasis más sistemático en la fundación y desarrollo de climas etéreos, algo que se nota de inmediato desde el tema de entrada ‘Traje De Buzo’, el cual empieza como un ejercicio de avant-jazz intimistamente suave y luego vira hacia abstracciones electrónicas cuyas coordenadas se dibujan entre el krautrock y el nu-jazz. La secuencia de ‘Quien Mire’ y ‘Flota Rota’ prosigue en el ahondamiento en lo abstracto con una convincente espiritualidad minimalista, con lo cual ya tenemos una buena muestra de las pautas que se plantea el trío en la revitalización de su visión artística. Hay densidad e inquietud en estas aventuras sónicas, pero no con disposición de crear una tensión abrumadora, sino más bien de señalar hacia marismas misteriosas de una realidad a la que la mente no parece ser capaz de asirse de forma plena. ‘Entre Hermanos’ es un breve interludio signado por la flauta de Illa que prepara el terreno para la emergencia de ‘Se Pierden’, pieza marcada por una estrategia de psicodelia deconstructiva donde el grupo calibra atmósferas de corte R.I.O. en medio de una vibración free-jazzera. El engarce con ‘After Vudú’ lleva a una dinámica tribal fulgurante de dadaísta intensidad, lo cual sirve para que el grupo muestre confiadamente las aristas más ácidas de su propuesta. Así las cosas, con el optimista ejercicio de avant-jazz en ‘Entre El Reflejo’ y el misterioso dinamismo constreñido que transita por vías de gradual soltura en ‘El Incomenzado’, tenemos una estrategia de reformulación de las atmósferas etéreas donde había focalizado sus pensamientos e instintos al comienzo mientras recicla las huellas dejadas  por ‘Se Pierden’. Con sus 13 ¼ minutos de duración, ‘Tuco’ se erige como la pieza más extensa del disco. Contando con tanto espacio de expansión, el grupo se siente listo para elaborar aureolas de sofisticación expansiva a partir de una exploración progresiva y psicodélicamente capitalizadora de su esencia nuclear: la labor del baterista brinda un vitalismo crucial para este rito de bizarra luminosidad cósmica que el trío perpetra con pulso firme e ingenio vigoroso, y en particular, cabe destacar el modo en que las tres individualidades agudizan milimétricamente su poder intuitivo para crear y desmenuzar las interacciones que se van sucediendo en esta larga aventura.

El breve retazo de jazz alegre en ‘Canica’ abre efímeramente la ventana hacia destellos de juguetona luz antes que ‘Reloj Detrás De  Un Libro / 3 Peces’ nos devuelva al encanto flotante y brumoso de los primeros tres temas del álbum. A continuación sigue una secuencia de temas breves que se inicia con ‘Hombre Momia (Qué Laburo)’, el cual nos devuelve al espíritu de ‘Entre Hermanos’; luego llega ‘El Sonido De Febrero’, que consiste en… una palabra dicha por el baterista (minimalismo extremo); ‘Pito’, una miniatura jazzera donde la melódica se encarga de solear; y finalmente ‘Una Caja Dentro De Otra Caja’, una nueva oportunidad para que el trío explore sus perspectivas dadaístas. Los últimos cuatro minutos y pico del álbum están ocupados por ‘Bajo En Medrano’, un número bastante sereno donde la nebulosidad crepuscular inunda el ambiente con un aura de misterio otoñal, al modo de la melancolía propia del caminante que vaga por un sendero que lleva a un periodo de hibernación. Se trata de una pieza muy mágica, por lo que su conclusión se siente muy abrupta, pero ello indudablemente tiene sentido dentro de la sensación de misterio que ha atravesado todo el repertorio integral de “Febrero”.  


Bueno, la obra de WASABI fue efímera pero está disponible para los curiosos que quieran meterse a fondo en los mil y un recovecos de la vanguardia argentina de las dos últimas décadas. Que sepan todos/as que este trío de Illa, Corrao y Urbini ha gestado dos obras sumamente exquisitamente desafiantes y pródigas en musicalidades diferentes. ¡No se debe dejar en el olvido a WASABI!

Monday, August 24, 2015

HOOFFOOT: estrella ascendente de la nueva avanzada progresiva sueca

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da la ocasión de presentar a HOOFFOOT, ensamble jazz-progresivo sueco que en febrero pasado ha publicado su disco homónimo de debut a través del sello Paura Di Niente, con distribución de Kommun 2. La edición es en formato de vinilo. Este sexteto asentado en la localidad de Malmö y conformado por Pär Hallgren [bajo], Jacob Hamilton [batería y percusión], Joakim Jönsson [guitarra], Mikael Ödesjö [guitarra], Bengt Wahlgren [piano eléctrico, sintetizador y órgano Hammond] y Ola Eriksson [sintetizador y órgano Hammond], se precia de ser una fuerza musical que rompe las barreras de las etiquetas mientras juega algunas de sus reglas en un eclecticismo vitalista y fulgurante. En efecto, su arquitectura sónica fusiona jazz, el rock y psicodelia en una ingeniería progresiva muy modernista... modernista a pesar de sus evidentes deudas con diversas figuras grandes de la vanguardia rockera de los 70’s. Tal como señalan orgullosamente en su página web y en su perfil de Facebook, “¡hay que conformarse solamente con la no-conformidad!”. En el disco, los HOOFFOOT se hacen acompañar por dos invitados: Gustaf Sörnmo a la trompeta e Ida Hollgrem al saxofón barítono.


El primer tema del álbum dura 18 ½ minutos y se titula ‘Last Flight Of The Ratite’. Tras una breve fanfarria que nos remite brevemente a esos momentos de efervescente vanguardia jazz-rockera de fines de los 60’s, llega un primer motivo central reminiscente del ZAPPA de la época 69-72. Mientras una guitarra dibuja grooves jazzeros y la otra delinea efectos cósmicos, la trompeta se complace en dibujar elegantes solos mientras en una matriz subterránea, los fraseos del piano eléctrico fluyen cuales caudales fluviales primigenios. Cuando las cosas se vuelven más musculares, llega el turno para que las guitarras ocupen el rol protagónico y marquen la evolución temática del momento. Poco antes de llegar a la frontera del séptimo minuto y medio, las cosas viran hacia el terreno del Canterbury space-rock, al modo de una sincronía entre los paradigmas de GONG y KAHN; se trata básicamente de un interludio, pero su poder es tal que la retoma del groove inicial empieza a sonar más robusto a causa de su impacto, lo cual se concretiza especialmente en los espectaculares solos de órgano y de guitarra que se suceden a partir de la barrera del minuto 10. Finalmente, el grupo se retrotrae a un dinamismo sutil y etéreo bien sostenido por un loop continuo de piano eléctrico – un poco a lo MAGMA – antes de que el reprise de la fanfarria inicial, en una versión remodelada, signe la conclusión de la pieza. La otra mitad del álbum está ocupada por ‘Take Five… Seeven, Six, Eight And Nine’, tema que dura 16 minutos. Sus aires iniciales nos remiten perfectamente a las líneas de trabajo del Canterbury (GILGAMESH, NUCLEUS, tal vez algo del SOFT MACHINE post-Wyatt). Apelando a una fluidez impecable y un nervio meticuloso, la banda va enriqueciendo gradualmente la paleta sonora con elementos fusionescos que generan un colorido formidable. En la frontera del noveno minuto y medio, el grupo vira hacia un frenético interludio marcado por una ingeniería neurótica, la misma que nos hace recordar al GONG de la etapa del “Camembert Electrique” pero con una aureola de extravagante exquisitez que nos remite a los modelos de SUN RA y ORNETTE COLEMAN. Con este travieso interludio se abren las puertas para que se sucedan otros breves pasajes variados en clave de psicodelia progresiva y free-form antes de que se retomen los aires Canterburyanos iniciales. Dada la atrapante calidez del motivo retomado, da hasta pena darnos cuenta de que falta poco para que termine esta pieza, y con ella, el álbum.

  

Bueno, pues qué otra conclusión podemos elaborar para la presente reseña aparte de que el nombre del grupo HOOFFOOT y el de éste, su disco homónimo, conforman ítems obligatorios en la lista de las más agradables sorpresas progresivas del año 2015. Sin duda, se trata de toda una revelación.


Muestra de “Hooffoot”.-

Friday, August 21, 2015

Abramos los oídos ante lo nuevo de ECHOLYN


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

¡Abramos los oídos! ¡Aquí vienen los ECHOLYN otra vez! El quinteto de Raymond Weston [voz y coros], Brett Kull [guitarras, voz y coros], Christopher Buzby [teclados y coros], Paul Ramsey [batería, percusiones y coros] y Thomas Hyatt [bajo y coros] nos trae su nueva oferta fonográfica “I Heard You Listening” desde fines de julio pasado, dispuesto, como es usual, a llenar de energía y distinción a la escena progresiva mundial. El proceso de grabación y postproducción de “I Heard You Listening” fue desarrollado con oportuna calma, entre setiembre del 2013 y abril del presente año; además, el grupo gozó de la presencia de la cantante Jacque Varsalona en los coros para un par de canciones del álbum. Este disco fue recibido con tremenda expectativa por los fans infatigables de la banda, y en general, por los conocedores que saben que el nombre de ECHOLYN es sinónimo de brillantez dentro del estado de cosas en la música progresiva de los últimos 35 años. De hecho, el pre-order del disco – tanto en formato de CD como de vinilo – se llevó a cabo durante las dos primeras semanas de julio pasado, siendo así que los compradores obtuvieron el beneficio de descargar una canción extra que no aparece en el CD normal, la misma que se titula ‘Love Why Weren’t You Missed’. En conjunto, el disco se puede apreciar cabalmente como una continuidad clara y prístina de la línea de trabajo y atmósferas generales de los dos discos previos, los cuales, a su vez, implicaban, en parte, cosechas musicales de algunas de las pautas del disco de retorno “Cowboy Poems Free”, ese disco de fin del milenio que encarnaba una nueva juventud para la banda. Pues bueno, estos aires de nueva juventud siguen vigentes en el paisaje musical de ECHOLYN, y este trozo de paisaje que significa “I Heard You Listening” contiene detalles relevantes que ahora pasamos a describir.


Da inicio al curso de las cosas ‘Messenger Of  All’s Right’, canción que exhibe desde el mismo punto de partida una majestuosidad emotiva en clave contemplativa. A través de un constante compás lento en 6/8, la banda se permite ostentar su tradicional e inamovible talento para crear atmósferas poderosas a partir de una musicalidad envolvente. Luego sigue ‘Warjazz’, una canción muy animada que nos lleva a áreas jazz-progresivas plagadas de una imponente extroversión y esquematizadas sobre la solidez de un groove exquisito, el mismo que sabe incorporar algunos momentáneos enfoques comedidos y algunos quiebres sofisticados con el fin de gestar oportunos efectos dramáticos. Los arreglos de los teclados (órgano, sintetizadores y piano) se erigen como protagonistas en el entramado melódico, mientras los arreglos vocales se explayan en una expresividad muy motivadora para el oyente. Durando poco más de 9 ¼ minutos, ‘Empyrean Views’ está a cargo de establecer un contraste frente a la canción inmediatamente anterior y volcarse hacia una vibración melancólica, aunque la atmósfera relajada que se proyecta a lo largo de las diversas ilaciones melódicas de la canción no es lánguida ni mucho menos: se trata, más o menos, de un ensueño vivaz que se enraíza en el interior del yo y nunca se desborda hacia el mundo exterior. Estilísticamente hablando, tiene muchas líneas de parentesco con los dos discos precedentes de la banda. Como dato anecdótico respecto a esta canción, Weston asume el rol de bajista mientras canta y Hyatt apoya a Kull en la segunda guitarra. Por su parte, ‘Different Days’ vuelve a la extroversión cálida e inapelable de ‘Warjazz’, y dado que dura dos minutos más, cuenta con más espacio para delinear, ajustar y completar los coloridos sónicos que la banda perpetra para la ocasión; también hay algún pasaje en donde el grupo baja un poco los decibeles para crear recursos de diversidad en el desarrollo temático. Alusiones al paradigma de “The End Is Beautiful” hay, sin duda, pero también las hay a esa jovialidad distinguida que hallamos en ese glorioso álbum de regreso que fue “Cowboy Poems Free”. Sin duda, esta secuencia de ‘Empyrean Views’ y ‘Different Days’ conforma un doble clímax del álbum.

 

‘Carried Home’ tiene un aire más ligero al de cualquiera de las canciones precedentes, al modo de una semi-balada jazz-rockera con algunos matices de R.E.M. y algunos otros que nos recuerdan a WILCO: sirve como relax sin mayores tensiones ni sorpresas. Cuando emerge ‘Once I Get Mine’, el grupo vuelve a mostrar su vivacidad más colorida, y de hecho, el esquema rítmico utilizado para esta ocasión goza de un viril frenesí en varios pasajes. Si podemos imaginar una cruza entre el KANSAS clásico, el GENTLE GIANT del “Interview” y THE EAGLES de la época 75-76, entonces podemos hacernos una idea de a lo que va esta canción. ‘Sound Of Bees’ se refugia en otro momento de lucidez introspectiva, como un corazón que se revuelve en su etérea soledad, expresando la fuerza vitalista de su individualidad mientras se esfuerza muy poco por esconder sus vulnerables añoranzas. Estilísticamente hablando, se sitúa a medio camino entre la reflexividad majestuosa de ‘Messenger Of  All’s Right’ y las vibraciones nostálgicas de ‘Empyrean Views’. Nos vamos acercando al final de “I Heard You Listening” cuando emerge ‘All This Time We’re Given’, canción que parcialmente perpetúa el aura reflexiva de ‘Sound Of Bees’ pero con una orientación distinta, la cual consiste en mostrar una especie de ansiedad dentro de una actitud contenida. Es en esos momentos donde se hacen notar los riffs de guitarra y complejos esquemas rítmicos cuando la ansiedad está menos escondida, y eso funciona muy bien a la hora de incorporar algo de dramatismo al asunto. Parte de la letra nos dice que “the end is beautiful”, en clara alusión al disco del año 2005. El repertorio del álbum se cierra efectivamente con ‘Vanishing Sun’, canción que nos sorprende en el punto de partida con el riff de un bajo sumamente distorsionado, y aunque aquello con lo que nos toparemos no es precisamente un canción heavy, sin duda sí ostenta una musculatura contundente y rotunda, muy cercanamente emparentada con los pasajes más luminosos del álbum anterior. Se trata, sin duda, de un broche muy eficaz para completar la experiencia melómana con este álbum.


Bueno, esta experiencia con “I Heard You Listening” ha sido fabulosamente placentera, a pesar de que no nos haya impactado tanto como su segundo álbum homónimo de tres años atrás: es fabuloso por sí mismo, según nos parece. Más vale que estos señores veteranos y astutos de ECHOLYN oigan a mucha gente escuchando esta nueva creación porque, en verdad, se trata de una parte importante de lo mejor que han brindado las tierras norteamericanas al escenario mundial actual del rock progresvo. ¡Recomendado al 100%!


Muestras de “I Heard You Listening”.-
Warjazz:  http://echolyn.bandcamp.com/track/warjazz
Empyrean Views: https://www.youtube.com/watch?v=DgDfPRtEzWc
Different Days: https://www.youtube.com/watch?v=0zYKe3aP5wY

Tuesday, August 18, 2015

BREŽNEV FUN CLUB: la música como felicidad de las deconstrucciones progresivas


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Es una gran noticia que el colectivo italiano BREŽNEV FUN CLUB vuelva al ruedo con un nuevo disco bajo el brazo, pues es garantía de que se nos brinda una ocasión única para disfrutar de una propuesta progresiva peculiar y osada. El disco nuevo en cuestión se titula “Il Misantropo Felice” y ha sido publicado por el meticuloso sello AltrOck Productions en el último mes de mayo, siendo el segundo de BREŽNEV FUN CLUB; el material contenido en él fue registrado en varias sesiones repartidas entre julio y agosto del 2011, abril del 2012, julio y agosto del 2014. Todas las piezas de este disco han sido compuestas, orquestadas y producidas por Rocco Lomonaco [guitarras eléctrica, acústica y clásica, banjo], quien se hace acompañar por un voluminoso ensamble que incluye también a Simona Armenise [guitarras eléctrica, acústica y clásica, mandolina], Giuseppe Manfredi [teclados], Michele Fracchiolla [batería, vibráfono, marimba, percusiones], Tomasso De Vito Francesco [bajo eléctrico, contrabajo], los violinistas Duilio Maci y Grazia De Vito Francesco, la cellista Paola Di Candia, la mezzosoprano Giuliana Di Mitrio, los vientistas Antonio Dambra, Francesco Lorenza, Francesco Manfredi, Michele Motola, Gianfranco Menzella, Riccardo Rinaldi, Vito Vernì, Francesco Panico, Francesco Tritto y Alessio Anzivino. Todo esto se ve muy abundante en el papel y, efectivamente, suena así de abundante en el disco: la propuesta de este colectivo se sitúa en un rock-in-opposition hiperbólicamente estructurado bajo la influencia de la cámara contemporánea mientras se atiene a las atmósferas y esquemas propios del discurso del rock progresivo. En todo caso, en comparación con el primer álbum de hace algunos años, este nuevo material pone más énfasis en el factor académico. El concepto del disco se refleja en los títulos mismos de las piezas, anotándose cada uno de ellos como una sección determinada de ‘Il Misantropo Felice’: repasemos ahora sus detalles respectivos.

La primera sección ‘A Window Closes’ se encarga de abrir el repertorio del álbum comenzando con unos breves artilugios percusivos cuya función es la de poner en marcha el engranaje de un masivo arreglo de jazz orquestal en clave vanguardista. Cuando emerge la segunda pieza, titulada ‘Putamen’, llega la hora de trasladar el excéntrico lirismo con que nos abordó el tema de entrada hacia una dimensión más abiertamente fastuosa, alternando momentos de luminosa serenidad y grisácea tensión a través de unos ampulosos desarrollos temáticos que nos remiten a una suerte de cruza entre el ZAPPA 69-72, el HENRY COW de “Western Culture” y las facetas más amables del primer disco de UNIVERS ZERO. De este modo, los aires de familia con las bandas compatriotas SKE y YUGEN se revelan a flor de piel con una magnificencia imponente. ‘Beginners Dance Lesson’ exhibe una alegría tan precisa como extraña, lo cual permite al tortuoso desarrollo temático aferrarse a una genuina gracilidad que en varias ocasiones resulta conmovedora para e oyente empático. Con el arribo de ‘Petit Déjeuner Chez Picabia’ regresa la fastuosidad bizarramente esquemática que ya apreciamos en ‘Putamen’, pero con los resabios de grácil alegría que disfrutamos en ‘Beginners Dance Lesson’; atendiendo a su grácil confluencia de coloridos y dinámicas deconstructivas, esta pieza llega a erigirse en un cénit especial del álbum. El turno de ‘Sperduto Nella Camera Isterica’ es uno de alternancias entre pasajes extrovertidos y otros misteriosos, casi lúgubres podría decirse: teniendo en cuenta que nos ubicamos más allá de la mitad del disco, entendemos que el rol de esta pieza consiste en sintetizar el variado registro de paisajes sónicos que el ensamble ha venido elaborando desde el primer instante del primer tema. Los tenues juegos de maderas y percusiones en los instantes finales generan una sensación de expectativa bastante idónea para mantener nuestras conciencias en alerta ante lo que seguirá después. Otro cénit, sin duda.


La antepenúltima sección se titula ‘Le Furieux Hipothétique’ y se caracteriza por un lirismo etéreo en la mayor parte de su desarrollo temático, antes de que la coda brinde algo de matices oscurantistas y tensiones inesperadas. ¡Y cómo se van a aliviar esas tensiones en la sección siguiente! ‘Tzig Tzag Tzara’ encarna, en su mayor parte, un momentum de puro frenesí; exquisita neurosis encapsulada en una perfectamente delineada ingeniería orquestal en la que las maderas ocupan el rol protagónico con intensa robustez. Hay un momento en el que la unión de loops de varios instrumentos parece reflejar el impetuoso brillo de un mediodía primaveral, aunque la instancia final se centra en una espiritualidad reflexiva y reposada. Durando casi 11 ¾ minutos, ‘After The Last Silence’ es la sección más extensa del disco y está cargo de cerrar el mismo, suponiendo un broche de oro realmente fabuloso. Asumiendo en su primera parte un cálido aire introspectivo bajo la guía de los sutiles fraseos de la guitarra clásica y el acompañamiento de cuerdas (el mismo que se condice con la coda de piano de ‘Tzig Tzag Tzara’), la pieza continúa reelaborando este mismo talante para darle un enfoque un poco más pomposo, aunque sin desatarse nunca. La segunda parte deriva hacia un travieso juego de alternancias entre pasajes coloridos e introspectivos, los mismos que retoman varias ideas de la primera pieza ‘A Window Closes’. Es como si la ventana musical del grupo se abriera, buscando con ello cerrar el viaje en círculo con el que se diseñó el repertorio. La guitarra clásica vuelve al ruedo en el rol protagónico para reinstaurar el motivo inicial con un colorido renovado, lo cual refleja muy bien la noción de dejar que la mente se centre en el paisaje que se abre ante nuestra ventana abierta.

Todo esto fue “Il Misantropo Felice”, una bellísima muestra de lo que todavía pueden dar de sí las vertientes más vanguardistas del polícromo discurso del rock progresivo en nuestros días. El nombre de BREŽNEV FUN CLUB permanece bien asentado dentro de la primera línea de la avanzada musical italiana, no nos cabe la menor duda sobre ello.


Muestras de “Il Misantropo Felice”.-


Sunday, August 16, 2015

LOCUS AMOENUS: poderoso e idílico rock progresivo desde Italia


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos toca presentar al grupo italiano LOCUS AMOENUS so pretexto de su disco “Clessidra”, el mismo que fue publicado en setiembre del 2013 por vía independiente. El grupo, conformado por Alessio Vito [voz, guitarras y flauta], Raffaele Purgante [guitarras], Antonio Di Filippo [saxofones], Alessandro Ragano [bajo] y Mauro Cefalo [batería], se originó en la localidad de Irpinia en el año 2010. El repertorio de “Clessidra” no fue diseñado para completar un disco conceptual en sí, pero insiste en un tema recurrente: el tiempo, explorando a veces su carácter cíclico, otras veces lo efímero de los momentos, y otras su poder de crear memorias y añoranzas en nuestras mentes. El grupo practica un eclecticismo sólido sostenido en una ingeniería donde se equilibran el sinfonismo de vieja escuela, el prog-metal, la psicodelia refinada y el jazz-rock: esta actitud refleja cabalmente las diferentes biografías musicales de cada integrante antes de que existiera el grupo. De hecho, la ausencia de teclados y el núcleo conformado por las guitarras duales garantizan que el grupo se mantenga firme bajo las coordenadas de eso que se ha dado por llamar progresivo pesado. El nombre del grupo se traduce como “lugar idílico”, y ciertamente el disco “Clessidra” es un sueño idílico para el oído empático con las propuestas de renovación del ideal progresivo que nunca parecen cesar de brotar desde la vanguardia italiana. Bueno, vayamos a los detalles de su repertorio de una buena vez, ¿vale?


‘Tra La Mente E Gli Infiniti Inverni Dell'Anima (Preludio)’ abre el álbum ocupando un espacio de casi 7 ½ minutos con un despliegue íntegramente instrumental que transita desde pasajes pesados de carácter moderadamente machacón hasta otros más cadenciosos, poniendo énfasis en la creación de atmósferas diversas en base a bien armados esquemas armónicos. Luego sigue ‘Inverno’, la pieza más extensa del álbum con sus 12 ¼ minutos de duración. Su talante melancólico se hace notar a lo largo de todas las variantes temáticas que se suceden en su cuidado desarrollo melódico, el cual nos remite a los legados de MUSEO ROSENBACH y BIGLIETTO PER L’INFERNO en simultáneo, aunque con un enfoque notoriamente contemporáneo que enlaza al grupo en un parentesco con MALIBRAN y CHIAVE DI VOLTA. La fuerza de carácter se expresa de forma inequívocamente maciza, pero el grupo lo focaliza con una actitud de auto-constricción necesaria para no permitir que el apasionamiento sonoro bloquee los espacios necesarios para que los motivos respiren y se instauren con la debida claridad. Otras dos piezas de generoso espacio – entre los 10 ¾ y 11 ½ minutos – son las que justamente se suceden a continuación: ‘Il Suono Di Lei’ y ‘Lettera Di Un Folle’. ‘Il Suono Di Lei’ ostenta un talante más optimista que la canción que le precede, a la vez que cede ciertos espacios al manejo de motivos centrados en la guitarra acústica. Pero no nos equivoquemos, la robustez de las guitarras eléctricas y la imposición de las robustas armonías de saxofón entran a tallar de una forma decisiva para habilitar el delineamiento del sofisticado vigor rockero con el que el grupo decide concretar el clímax de la primera mitad de la canción. Tras una breve secuencia de efectos de sonido que emulan cambios de emisoras radiales, el grupo retorna al frente para hacer un juguetón jam jazzero cuyas sistemáticos juegos de atonalidades tienen algo de surrealista. ‘Lettera Di Un Folle’, por su parte, ofrece inicialmente un pasaje intimista y sereno para luego derivar a otro muy distinto donde se refleja una espiritualidad caótica e incierta: la inspiración Vandergraafiana para este segundo pasaje es muy clara de notar. El grupo eventualmente elabora un puente instrumental de talante etéreo con miras a preparar el terreno para la retoma final del primer motivo. 

‘Amleto’ es el segundo instrumental del álbum (consistiendo las intervenciones vocales solo en recitaciones aleatorias): la estrategia para armar este viaje musical está enraizada en factores de free-jazz dentro de un engranaje psicodélico que procura dar continuidad y cohesión a los aportes de cada músico. Si imaginamos una mezcla de Cantebury en versión “alocada” y cosas a lo PICCHIO DAL POZZO podemos hacernos una buena idea sobre qué va esta pieza. En contraste, la canción ‘Anima’ se ofrece como una balada sinfónica muy bien construida, partiendo sobre la base de un motivo central evocativo para que el arreglo grupal enfatice a punta de sofisticación la melancolía reinante; también se arma a medio camino un clímax en el que el grupo explora su vitalismo energético, siempre al servicio del desarrollo melódico en curso. Cierra el álbum ‘I Segni Del Mio Tempo’, canción que recrea solventemente el aura reflexiva de la canción precedente y le añade una musculatura rockera vibrante. El fade-out de guitarra acústica concluye la canción poco antes de llegar a la barrera de los 6 ¼ minutos, pero nos espera todavía un lapso de dos minutos de silencio antes de que arribe la coda, que consiste en la repetición de un breve pasaje del instrumental que había abierto el álbum.  


Todo esto fue “Clessidra”, la declaración de principios progresivos de LOCUS AMOENUS, un grupo que nos ha encantado con su manera tan ingeniosa de mezclar energía electrizante, viajes espirituales conmovedores y recursos de osado eclecticismo. Este grupo ha sabido desbordarse en sus mecanismos estilísticos sin que nota o compás alguno se le escapara de control. Tras la buena impresión que nos ha causado este disco, tenemos que recomendarlo para cualquier buena colección progresiva, además de señalar la propiedad de seguirle la pista a este quinteto. 


Muestras de “Clessidra”.-

Friday, August 14, 2015

MAGNETIC SOUND MACHINE: una retrospectiva de accidentes cromáticos


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy vamos a hacer una retrospectiva sobre el grupo italiano MAGNETIC SOUND MACHINE en base a dos de los tres discos que tienen catalogados en el mercado fonográfico hasta ahora. Formado en 2005 en la localidad de Treviso (cerca de Venecia), el quinteto italiano de jazz-fusión progresivo MAGNETIC SOUND MACHINE insuflaba nueva sangre y vigor joven a la escena jazzera de su país – literalmente. Cuando el grupo grabó y editó su álbum debut “Elements”, de forma autoproducida y con una difusión independiente, en el año 2006, las edades de sus componentes oscilaban entre los 19 y 21 años: sus nombres eran Stefano Volpato [bajo], Alessandro Caldato [teclados], Giacomo Girotto [guitarra], Andrea Massarotto [saxo y flauta] y Riccardo Pestrin [batería]. El segundo álbum “Chromatic Tunes”, publicado en el 2008, empezó a darles cierto renombre más allá de la escena jazzera y rockera local, mientras que “Chances & Accidents”, del año 2010, completó solventemente la misión que se proyecta el grupo para reciclar sus influencias más recurrentes (las escenas de la fusión estadounidense de los 70s y 80s y las locales representadas por PERIGEO y ARTI + MESTIERI, los aspectos más directamente líricos del Canterbury), además de algunos ornamentos propios de la tradición prog-sinfónica y ciertos recursos contemporáneos que proporcionan una conveniente frescura al sonido integral.


Comencemos el repaso de su obra fonográfica con su álbum debut “Chromatic Tunes”. Es justamente la pieza que titula al disco la que lo abre, estableciendo desde el punto de partida una dinámica muy marchosa y efectiva a partir de una magnífica confluencia entre el WEATHER REPORT del “Black Market” y el RETURN TO FOREVER del “Hymn Of The Seventh Galaxy”. ‘So Fusion’ varía de registro inmediatamente para insertarse en un clima introspectivo, el cual oscila entre climas etéreos y expresiones de densidad contenida. Aunque la mayor parte del tiempo, la dupla rítmica ostenta una actitud sutil y calma, recurre también a sabios ornamentos propios del lenguaje jazz-rockero, los cuales se incrementan oportunamente durante el clímax intermedio. La tercera pieza se titula ‘Bubble Trouble’ y ocupa un espacio de más de 11 ½ minutos. Curiosamente, nos reencontramos con un arreglo diferente en el décimo y último ítem del disco, además de estar dividido en cuatro secciones con títulos autónomos cada una: ‘Perigeo’, ‘Bathroom 53’, ‘Air Universe’ y ‘Apogeo’, respectivamente. Bueno, ¿qué escuchamos en el primer ‘Bubble Trouble’? La vitalidad serena que el quinteto comienza armando para la ocasión nos recuerda mucho al SOFT MACHINE del “Seven” y del “Bundles”, así como a WEATHER REPORT (una vez más). En una segunda instancia, el ambiente se intensifica sobre un esquema rítmico más frenético en el que el bajo se luce una barbaridad con unos fraseos complicados que son ejecutados con una limpieza increíble. El tercer motivo ostenta una espiritualidad misteriosa, más metida en la psicodelia progresiva de tendencia space-rockera que en el predominante discurso jazzero de antes: la flauta dulce ingresa dentro del cósmico entramado instrumental con inusitada fuerza de carácter, siendo así que las sencillas capas de sintetizador tienen el rol de guía para el ensamble global. Finalmente, el grupo elabora un estándar de jazz para rematar la faena con un reprise enriquecido del primer motivo. El segundo ‘Bubble Trouble’ es el más extenso – dura más de 15 minutos – y eso se debe a que varios interludios y atmósferas reciben  espacios mayores para sus respectivos desarrollos, lo cual redunda en que el quinteto pueda abrir campos para las sucesivas instalaciones de las ideas musicales en curso. Eso sí, se nota que el frenesí inherente a la segunda sección aún no está totalmente pulida… y no aparece la flauta dulce en la tercera sección.


Hay más gemas que mencionar y describir del “Chromatic Tunes”. El cuarto tema, titulado ‘Blue Sensation’ (¿será una parodia de ese hit de INXS ‘New Sensation’’?) nos muestra una dinámica brutal al modo del paradigma de ALLAN HOLDSWORTH: la guitarra le saca todo el jugo al rol protagónico que asume con una ebullición electrizante. Es una pena que este tema no llegue siquiera a durar tres minutos, pues su llama sonora porta una intensidad muy atractiva, pero el swing sigue adelante con ‘Free #2’, un tema muy en línea con las exploraciones latinas que el maestro CHICK COREA hizo en varios de sus discos solistas más relevantes. Pero también hay elementos rockeros exquisitos que nos remiten fácilmente al CAMEL del “Rain Dances”, lo cual muestra que a pesar de su título, en realidad se trata de una pieza que ostenta una arquitectura tremendamente meticulosa. ‘Acoustic Image’ es una bella composición con un groove jazz-funky donde la guitarra y el piano eléctrico alternan momentos de protagonismo: su clave está en hacer confluir los mundos de JEFF BECK (época del “Wired”) y el WEATHER REPORT del “Mysterious Traveller”. Una vez más… ¡tenemos que el espacio otorgado a la expansión expresiva de esta pieza nos resulta demasiado corto! En fin, es momento de que emerja ‘Space-Maze’ con su peculiar manera de elaborar un bloque de psicodelia pesada dentro de un enclave jazz-rockero macizo y bien perfilado. ‘Freak Is Back’ es simple y llanamente una exhibición de alegría celebratoria, ejecutada con esa dinámica excelsa propia de estos jóvenes maestros. ‘Walking In The Sun’ también se proyecta hacia una extroversión juguetona y optimista, aunque esta vez la intensidad patente de las vibraciones alegres en curso se organizan en un groove un poco menos vitalista que el de ‘Freak Is Back’. Estas dos piezas son ocasiones doradas para el particular lucimiento del baterista Pestrin.   



Repasaremos a continuación el repertorio del segundo disco “Chances & Accidents”. Para esta ocasión, el bajista Volpato añade el contrabajo a sus funciones, además de algunos aportes a la guitarra e-bow. ‘Camel Trouble’ y ‘Quaenova’ ocupan los primeros 10 minutos y pico del álbum, marcando la lógica de swing dinámico y fluidez melódica que ha de estructurar integralmente el repertorio. El primero porta una herencia del WEATHER REPORT con Pastorius en su aspecto más alegre (“Black Market”-“Heavy Weather”), mientras que ‘Quaenova’ tiene una asociación más clara con el jazz-fusión estándar de los primeros 80s. ‘Le Chat Noir’ tiene un aire Canterburyano sobriamente matizado, aunque siempre apelando a un swing dinámico donde la batería llena espacios con solvencia: son los aportes del teclado y del bajo los que le dan algo de densidad al asunto en ciertos momentos (vemos en este detalle específico la influencia del inmortal Alan Gowen, de GILGAMESH y SOFT HEAP). ‘Chansis’ comienza con un pasaje psicodélico encuadrado entre texturas de teclado y el dinamismo tribal de la batería, abriendo así espacio para la futura expansión de un cuerpo central colorido y energético. El grupo empieza a motivarse para explorar vías de creciente sofisticación sonora, y eso se nota en el armado de estructuras rítmicas complejas y la reemergencia del aspecto psicodélico en aras de asentar el reprise del cuerpo central en el momento final. Con la presencia ocasional del percusionista invitado A. De Marchi, la trama rítmica se siente pletórica. ¡Una excelente cima del disco! ‘Axidents’ se hace eco de buena parte de la energía vitalista desarrollada y explayada en el tema anterior, aunque su swing básico tiene un parentesco más estrecho con el de ‘Quaenova’. Tal vez ésa sea la misión de ‘Axidents’: crear una síntesis equilibrada entre ingeniería delicada y robustez expresionista.


‘Night Bell’ comienza estableciendo un retorno en pleno a las coordenadas comunes de las dos primeras piezas del álbum, y básicamente ésta es la estrategia para crear la composición y recrearla con sus sucesivos arreglos, pero también cabe señalar un momento de alegre extravagancia disonante donde el vientista Massarotto se luce en la flauta con una tremenda fuerza de carácter. Por su parte, ‘900 BILLS’ y ‘Karizma’ se encargan de perpetuar sucesivamente las pautas de vibración alegre y energía llamativa por enésima vez, haciendo que la buena onda emanada de la interacción entre los músicos resulte contagiosa para el oyente. En el caso del primero de estos temas mencionados, el quinteto se hace acompañar del trompetista Piero Dada Art, mientras que en el segundo se añade las presencias del trompetista F. Perin y el saxofonista M. Barbon. ‘Wake Up With Me II’ tiene un aire a PERIGEO con matices de jazz ecléctico moderno a lo FONDERIA: en cuanto a ofrecer colorido alegre, ya no es para nada una novedad en la articulación del repertorio de este álbum, pero sí se nota en esta pieza que el lirismo se ahonda un poco más. Los 8 ½ minutos que dura el tema pasan como volando, una clara muestra de la vitalidad cautivadora que continuamente ostenta esta máquina quíntuple de hacer sonidos magnéticos. El álbum cierra con el calmado epílogo ‘Everyone Can Sing A Jazz Rock Song Under The Shower’, el cual consiste justamente en lo que indica el título del tema: un ensamblaje de tarareos sobre un suave fondo de piano eléctrico y bajo el ruido del agua de la ducha. El motivo es hermoso, por lo que el evidente sentido del humor desplegado en este epílogo no resulta realmente satírico sino cándido.


“Chances & Accidents” es un disco muy bonito y muy elegante: la gente de MAGNETIC SOUND MACHINE sabe que su esquema de trabajo colectivo gira principalmente en torno a estas dos cualidades y, por ende, sabe realizar labores coherentes de creación y performance por esta vía. El repertorio de este álbum es un testimonio inequívoco de ello. Evaluando en bloque esta dupla de “Chromatic Tunes” y “Chances & Accidents”, debemos concluir que la visión musical de MAGNETIC SOUND MACHINE supone un aporte sólido y colorido a la avanzada jazzera de Italia y Europa: este grupo es infaltable en una buena colección de jazz y art-rock, no nos cabe duda de ello. Hoy por hoy, MAGNETIC SOUND MACHINE siguen activos dando esporádicamente conciertos donde no solo difunden su material propio sino que también hacen versiones de clásicos del prog sinfónico y el Canterbury de aquellos viejos años 70’s: desde fines del 2010 que el grupo se quedó como cuarteto de Caldato, Girotto, Volpato y Pestrin, tras la partida del vientista Massarotto. Como sea, ojalá vuelvan pronto al ruedo fonográfico con un disco nuevo bajo el brazo.


Muestras de “Chromatic Tunes”.-
Bubble Trouble – Apogeo [en vivo]: https://www.youtube.com/watch?v=fYqDUzBqp_w

Muestras de “Chances & Accidents”.-

Tuesday, August 11, 2015

Nuevos trazos de música progresiva de EL CÍRCULO DE WILLIS


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy centramos toda la atención de nuestras mentes y oídos al grupo español EL CÍRCULO DE WILLIS por motivo de “Retales”, su más reciente obra fonográfica; para ser más específicos, el disco en cuestión salió al mercado en el primer día de mayo pasado. Se trata, permítasenos adelantarlo, de un disco fenomenal. En efecto, el grupo madileño conformado por Iván Pozuelo del Castillo [batería y percusiones], Tomás Fernández Girón [bajo y sintetizadores], Sergio Segovia Hoya [guitarras, órgano Hammond y piano] y Gonzalo Solas Fernández [flauta, saxo tenor y Ewi] se luce a su antojo creando una música excitante y enérgica desde su reducto vallecano. En tres de los cuatro temas que conforman “Retales” colabora el guitarrista Álvaro Espinosa, lo cual ayuda bastante a reforzar la musculatura sónica que se tiene diseñada para este nuevo repertorio. Se nota en esta nueva placa que la congregación de mentes que tiene lugar en el seno de EL CÍRCULO DE WILLIS se hace cada vez más explícita en las diversas facetas expresivas con las que cuenta su energía creativa: en este caso, música progresiva psicodélica con abierta afinidades con el jazz-rock, la fusión, el space-rock y ciertas vertientes vanguardistas del género progresivo. Bueno, vayamos ahora a los detalles del disco, ¿vale?


Durando casi 19 minutos, ‘Puerta 186’ abre el disco con una magnificencia vitalista que toma al oyente de la solapa de su camisa para retarle a dejar su mente y su espíritu a dejarse llevar por la aureola de frontal extroversión que se dispara por todos lados desde los efluvios de los vientos, el dinamismo sofisticado y ágil de la dupla rítmica y los ingeniosos trazos psicodélicos que incansablemente emanan de la guitarra y del sintetizador. Los aires a OZRIC TENTACLES (pre-2000) y QUANTUM FANTAY son fáciles de notar, aunque las dosis de punche rockero que se desarrollan a partir de las vibraciones rítmicas de la batería y las intervenciones de la guitarra apelan también a la evocación de la tradición space-rockera instaurada por GONG en su etapa clásica; la forma en que el saxo entra e nación, alternando momento de compenetración con la guitarra con otros de fraseos solistas, también es un indicio claro de esta última instancia. Y con todo, el grupo se da buena maña para manifestar una fuerza de expresión genuinamente propia, un posicionamiento de sus inquietudes estéticas específicas. Luego sigue ‘El Hombre En La Multitud’, tema que ostenta una profundización más sesuda en el estándar del jazz-fusión de centralización latina, aunque exhibiendo también  ciertas tendencias hacia el Canterburyen cuanto a ciertos arreglos de vientos que salen a colación. Ocupando un espacio de menos de 2 ¾ minutos, ‘Fractura’ saca buen provecho del mismo elaborando un trayecto sonoro simultáneamente colorido y denso, al modo de una cruza entre el FRANK ZAPPA de fines de los 70’s y SLIVOVITZ.


‘Nube 9’ cierra el disco al modo de un énfasis en la faceta jazz-rockera de la banda, bien metida ésta en la fusión moderna, aunque todavía manejando recursos psicodélicos en los arreglos globales del ensamble. La manera en que se inserta un elegante solo de guitarra acústica en medio de la guía melódica del saxo tenor ostenta una elegancia especial, la misma que saca provecho a la calidez del momento, pero es justamente desde este pasaje cálido que el grupo se dispone a gestar lo que será el clímax conclusivo de la pieza. El momento final es frenético, desplegando una espiritualidad festiva que se complace en ensalzar ese lado neurótico que tiene toda alegría celebratoria: en manos de este cuarteto, esta idea se plasma con una exquisitez rotunda e inapelable. Definitivamente, “Retales” es una obra estupenda que hace resaltar su propia luz sonora dentro del escenario actual del rock progresivo hecho en la Península Ibérica y el más grande escenario del rock progresivo mundial. ¡Qué gusto da sentir que EL CÍRCULO DE WILLIS sigue siendo una banda con una frescura tan potente y una creatividad tan bárbara como para hacer nuevos trazos de música progresiva de tan buen calibre! Recomendamos a “Retales” con los ojos cerrados para que ingrese en cualquier buena colección de rock experimental contemporáneo... porque, para decirlo con la mayor simpleza posible, es un pedazo de disco. 


Muestra de “Retales”.-

Saturday, August 08, 2015

Cuarta semblanza del universo musical de HYACINTUS


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

HYACINTUS vuelve a la carga tras varios años de ausencia en el escenario fonográfico progresivo argentino con un muy bonito disco conceptual titulado “4th Universe”: bueno, todos sus discos precedentes han sido gestados con una guía conceptual, ya sea narrativa o filosófica, por lo que esta línea de trabajo es la regla invariable de la forma de crear y hacer música de Jacinto Miguel Corral. Éste es el nombre civil de HYACINTUS, quien para esta ocasión, además de repartirse colosalmente en las labores a las guitarras eléctrica, clásica y acústica, teclados, bajo, violonchelo, viola y percusiones Midi, añade a la mandolina, el charango y la citarina dentro de su arsenal instrumental. En lo que se refiere a la producción de sonido y la modalidad de trabajo tal como está plasmada en las piezas del álbum, podemos decir que, en cierto modo, tenemos aquí una continuación de las exploraciones estilísticas del segundo y tercer discos, “Fantasía En Concerto” y “Sinkronos” – de los años 2004 y 2008, respectivamente – a la par que acoge nuevos recursos estilísticos a fin de impulsarse hacia un eclecticismo sabiamente renovado. De hecho, ésta es la clave mayor del disco. “4th Universe” puede ser apreciado como una muy inspirada cosecha de las muchas siembras musicales que HYACINTUS ha estado proyectando en sus trabajos precedentes, pero, a su vez, también indica un camino nuevo donde se amplían y redefinen ansias eclécticas – todo esto en nombre de una lucidez convincente que se trasluce a lo largo de los diez temas del álbum. La narración fundante del concepto de “4th Universe” fue escrita por Gustavo Bolasini (gran promotor del rock progresivo de la escena argentina, además de productor del programa radial El Retorno Del Gigante). La susodicha narración se puede leer en el enlace http://hyacintus4u.blogspot.com/2015/06/la-historia-completa.html: se trata de la historia de un músico veterano y de renombre que encuentra una antigua partitura incompleta en los archivos de un monasterio español. La partitura le encanta y la copia para encontrar su sentido e inspiración en base al número 4 con la ayuda de un matemático, y a partir de allí, viajar a lugares de Oriente y Sudamérica, para luego volver a tierras europeas, visitando recurrentemente el monasterio donde comenzó esta investigación, ya una obsesión. Las fatigas de la vida que le llevaron a intentar completar la cuarta parte de la obra inconclusa también le llevan a su lecho de muerte, en la cual, antes de dar su último suspiro, canta las notas del cuarto movimiento esperando que deje una huella en la humanidad que le sobrevive.


‘Obertura’ abre las cosas con un esplendor épico que refleja una especie de pomposidad oscurantista: las líneas de la guitarra se dan maña para crear un resplandor sónico vital en medio de las imponentes orquestaciones. La primera secuencia cuatripartita empieza con ‘Preguntas A Los Monjes (Rayo Delta)’, pieza que goza de una polenta rockera muy vibrante, oportunamente alimentada por el fragor propio del esquema melódico creado para la ocasión. Notamos ciertos aires de familia con lo que a veces hacen ensambles compatriotas como WILLIAM GRAY y JINETES NEGROS, pero con un barroquismo pronunciado que nos remite en parte al paradigma de RICK WAKEMAN y a la actual fase de STEVE HACKETT. Luego sigue ‘Origen’, cuya esencia nuclear es ceremoniosa, apelando a climas místicos para el engarce de los teclados (capas, orquestaciones y efectos cósmicos) con las bien dibujadas líneas de las múltiples guitarras, mientras los arreglos percusivos aportan una base fastuosa muy apropiada para la ocasión. El tercer ítem de este tetraedro progresivo es ‘Idea Fija’, al cual desde ya denominamos como un cénit decisivo del álbum. La exultante ingeniería sónica de esta pieza es toda una celebración del fragor del mediodía que realza el destello dorado de un viejo palacio medieval. Desarrollándose sobre un predominante compás de 7/8, el motivo central instaura su llamativo gancho con mayestática voluntad de poder. Apoyándose sobre el imponente momentum de ‘Idea Fija’, ‘El Sabio Y La Humanidad’ vuelve a los senderos antes andados por ‘Preguntas A Los Monjes (Rayo Delta)’ con una actitud de acentuación del factor Hackettiano. Los fraseos de la guitarra flotan con un señorío imponente mientras el piano sostiene el desarrollo temático con un refinado oficio de constricción, lo cual permite al vitalista esquema rítmico hacerse notar con su groove tan marchoso.

El segundo tetraedro del álbum comienza con ‘On The Bridge’, pieza empapada por aguas exóticas, bañada en aromas bucólicos, explayada bajo exóticas brisas primaverales. Los instrumentos de cuerda acústicos y los arreglos percusivos marcan la pauta mientras las orquestaciones de teclados y los sobrios fraseos de la guitarra eléctrica (muy a lo MIKE OLDFIELD) añaden matices signados por una magistral elegancia. Luego se suceden ‘El Viejo Monasterio’ y ‘Después De La Razón’, piezas diseñadas para seguir abriendo caminos de fastuosa expresividad dentro de los caleidoscópicos paisajes sonoros donde habita el espíritu creativo de HYACINTUS. En efecto, ‘El Viejo Monasterio’ se centra en desarrollar una arquitectura sinfónica pomposa y frondosa, al modo de un jardín idílico donde reina el Dios Sol cuyo gobierno se basa en equilibrar la magia colorida de lo primaveral con el poderoso fuego de lo estival. Los fraseos de la guitarra eléctrica prácticamente son un fiel reflejo de la luz veraniega hecha sonido. Por su parte, ‘Después De La Razón’ tiene un inicio sereno e introspectivo, signado por el diálogo entre la guitarra clásica y las orquestaciones de los teclados; más adelante, vira hacia una excursión arábiga marcada por una vitalidad espectacular que es el resultado de la continua triangulación entre las cuerdas y las percusiones a la hora de reforzar la cadencia general. ‘Sé Y Sabrás’ concluye esta secuencia con una actitud tremendamente solemne, marcada por un espíritu de nostálgica magnificencia: en lo referente a su arquitectura sónica, nos recuerda en algo al paradigma de THE ENID, así como al OLDFIELD del “Ommadawn”, aunque de hecho notamos aquí ciertas huellas del modus operandi que se desarrolló en las secciones más impresionantes de “Sinkronos”. El disco termina con ‘Final’, una pieza que traduce la pomposidad de ‘Obertura’ hacia un aura de solemne tristeza. 

El balance general de “4th Universe” tiene que ser muy positivo de nuestra parte pues nos hallamos ante una obra máxima en lo que va de la carrera fonográfica de HYACINTUS, una obra en la que el autor en cuestión investiga en nuevos recursos eclécticos dentro de una línea de trabajo bien definida que él maneja a la perfección. ¡Disco totalmente recomendado!


Muestras de “4th Universe”.-