Monday, November 24, 2014

Los vaivenes progresivos de MARANIA


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos toca presentar al trío argentino MARANIA, sólido cultor de una inquieta variante psicodélica del rock progresivo y que fue fundado allá en el año 2005; el trío en cuestión ha publicado hace poco su álbum debut “Los Vaivenes Del Entorno” en su página de Bandcamp [https://marania.bandcamp.com/releases]. Bajo la guía de Ariel Raguet [bajos, sintetizadores, percusión], Pablo Andaloro [guitarras eléctrica y acústica, percusión] y Gabriel Falciola [batería, percusión], la música de MARANIA se explaya sólidamente en un eclecticismo contundente y convincente donde la ley del caos ordenado determina los estándares de vigencia de cada idea particular y las arquitecturas que las agrupan en cada pieza individual del repertorio. Puestos a hacer algunas analogías aproximativas, vemos en este grupo una segura afiliación a líneas de trabajo seguidas por bandas compatriotas como LA MUJER BARBUDA, o los mexicanos de DELTA RED, o sus vecinos uruguayos del TRÍO VILARDEBÓ; de todos modos, hay que valorar a este grupo por su propia esencia bien delineada, y es con esta mirada que observamos los detalles del repertorio de  “Los Vaivenes Del Entorno”.


El disco empieza con una serie de retazos abstractos que conforman el etéreo prólogo de ‘Sinapsis’. Poco antes de llegar a la frontera del primer minuto y medio, la dupla rítmica instaura la base para el cuerpo central, el cual se arma y resuelve en un sólido ejercicio de comunión de fraseos Crimsonianos y grooves jazz-rockeros, solamente interrumpido momentáneamente por la emergencia de un interludio ceremonioso y sutilmente tétrico. El segundo tema, ‘Una Noche En La Catedral’, ostenta una arquitectura sónica bastante dinámica durante buena parte del tiempo, expandiéndose en una expresividad electrizante sobre una vigorosa armazón rítmica. Para cuando llegamos al pasaje final, el desarrollo temático vira hacia un compás más lento, aprovechando la ocasión para armar un cierre fastuoso, un poco a lo GENESIS con JEFF BECK. Con un suave diálogo de bajo y guitarra se anuda el último lazo de este hermoso paquete musical que desde ya anunciamos como un primer cénit del disco. Con el peculiar título de ‘Balada Para Un Sordo’, MARANIA nos obsequia un sereno ejercicio de jazz melódico y cautivador – un poco a lo PAT METHENY – sobriamente ataviado con atmósferas progresivas que tal vez tienen algo de Floydiano. ‘Mahi Mahi’ es la cuarta pieza y está a cargo de impulsarse a partir del aura intimista del tema precedente y crear un colorido más intenso a partir de ahí. Marcado inicialmente por un estupendo solo de sintetizador que suena a una cruza de Jan Hammer y Kit Watkins, poco después se abre campo a la guitarra para que geste una serie de solos evocativos que pasan como flotando alrededor de un lago donde se reflejan imágenes provenientes de un lejano lugar del yo. El segundo de estos solos se explaya sobre un compás intensificado en un tempo inusual, lo cual exige que se le dé más musculatura a los fraseos. Sin duda, otro cénit del álbum.


El tema que ocupa los últimos 13 minutos del álbum es justamente el que le da título a éste. La primera sección se basa en aleatorios juegos percusivos donde los golpes continuos se expanden a granel mientras el teclado y el bajo anuncian el arribo de una instrumentación más articulada. Una vez que las capas se hacen más sólidas, el terreno está preparado para el arribo de una lenta sección rockera basada en un ritmo folclórico, para luego pasar a una instancia un poco más enérgica. Ésta no dura mucho, pues pronto es interrumpida por una exploración cósmica que abre camino a una nueva excursión fusionesca; finalmente, el trío se vuelve a instalar en la palestra rockera con un jam intenso y una coda ceremoniosa que ostenta una sobria magnificencia. Así concluye el repertorio de “Los Vaivenes Del Entorno”, una muy inspirada apuesta por la vertiente más aventurera de a psicodelia progresiva que llega a nuestros oídos de la mano de MARANIA. Hay que prestar debida atención a este grupo, pues su vitalidad y su creatividad son grandes activos para la escena progresiva argentina y de Latinoamérica, en general.


Muestras de  “Los Vaivenes Del Entorno”.-

Friday, November 21, 2014

La segunda ronda belga de ARANIS


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Qué buena noticia es que la gente del ensamble belga-flamenco ARANIS haga un nuevo disco, aunque en verdad se trata siempre de una buena noticia. Esta entidad señera del rock-in-opposition contemporáneo acaba de publicar en octubre pasado “Made In Belgium II”. Tal como señala el título, se trata de un nuevo tributo a las ideas que continuamente emergen en la vanguardia belga; sucede al “Made In Belgium” publicado dos años atrás. Esta vez, el repertorio seleccionado proviene de integrantes de bandas como FES, CRO-MAGNON, MAXIMALIST!, AURÉLIA, etc., además de algunos interludios escritos por algunos integrantes del ensamble mismo. La formación de ARANIS sigue constando de Stijn Denys [guitarra], Joris Vanvinckenroye [contrabajo], Marjolein Cools [acordeón], Liesbeth Lambrecht [violín, viola y violinofón], Pierre Chevalier [piano y canto] y Jana Arns [flautas y canto obsceno… ¿canto obsceno?, pues sí, eso…]. Como invitado aparece en un par de temas Pierre Vervloesem a la guitarra eléctrica. La apuesta del grupo es la de seguir elaborando matices de vanguardia progresiva a su estructura de cámara, una apuesta para la cual cuentan con suficientes niveles de destreza y creatividad como para jugar a ganar. Vayamos a los detalles de este disco.





  

Los dos primeros temas son ‘Skip XXI’ y ‘Hit’, respectivamente: al durar cada uno de ellos más de 6 minutos, ofrecen a la audiencia un generoso margen sonoro como muestra aproximativa de lo que nos espera en el repertorio entero. ‘Skip XXI’ es una pieza extrovertida – incluyendo una pícara risotada en el mismo inicio – donde el contrapunto y la síncopa se hermanan en una fuerza expresiva única y compacta; por su parte, ‘Hit’ tiene una cualidad pictórica única, siendo así que todos los instrumentos involucrados fungen como pinceles que coordinan magistralmente sus movimientos individuales para gestar un paisaje rotundamente colorido. Tras un breve ejercicio de soledad reflexiva de parte del piano para ‘Intermezzo I’ (de autoría de Chevalier), el ensamble saca de sí su capacidad para crear musicalidades sarcásticas y desafiantes en ‘Tolles Pferd’, una pieza que suena a algo así como una retorcida danza de cabaret con algunos coqueteos leves con el modelo de los dos primeros discos de ART ZOYD. En las intervenciones cantadas sale a flor de piel el filo expresivo, en cierto sentido atemorizante, que caracteriza a esta pieza tan grácil y solemne a la vez. Cambiando totalmente de registro a continuación, ‘DSK’ nos sitúa en un paseo relativamente calmado por una serie de sublimes lugares dentro de lo que perece ser un bosque envuelto por una serena atmósfera otoñal. Los diferentes motivos se hilan con perfecta fluidez, manteniendo siempre una constante de suavidad aunque sin llegar nunca a la calidez. La siguiente pieza, ‘Kablamo’, se enfila ahora hacia los ritmos y ambientes de la tradición tanguera, pero claro está, con esa obsesión retorcida por los quiebres y síncopas bizarras que supone uno de los tantos elementos cruciales del paradigma del chamber-rock. Los instrumentos se enlazan y separan bajo la lógica de una aventurera norma de ingeniería sumamente compleja, lo cual permite al oyente captar nítidamente el lirismo inherente a los retorcimientos del cuerpo central.


‘Intermezzo II’ es un misterioso solo de contrabajo – compuesto por Vanvinckenroye – que prepara el camino para ‘Boki’ II, otra muestra de compleja y osada extroversión que ya conocemos dentro del estándar histórico de ARANIS. Los efluvios del piano, que van armándose cuales oleajes de un salvaje río, forman la base sobre la cual se van sosteniendo los aportes bien amalgamados de las cuerdas y maderas. Los momentos más oscuros nos recuerdan inevitablemente al legado de UNIVERS ZERO, pero por lo general, la espiritualidad de esta pieza nos recuerda principalmente al tipo de magnificencia sónica que hemos hallado en el catálogo anterior de la banda, específicamente, en los álbumes “Aranis II” y “Roque Forte”. ‘Chanoi’ es luminosidad pura, una expresión de calidez que ARANIS articula con la maestría de siempre, aunque no por ello supone esta pieza una agradable sorpresa dentro del repertorio. ‘La Vague’ es el primer tema donde aparece como invitado Vervloesem, y se nota, pues la garra del ensamble sale a todo dar durante el desarrollo y afianzamiento de los recovecos inapelables a lo largo de los cuales se construye el motif de la pieza en cuestión. Tras el relajantemente envolvente ‘Intermezzo III’ (regresa el piano pues se trata de una composición de Chevalier), ARANIS se prepara para abordar el tema más extenso del álbum: ‘Cell Stress’ dura poco menos de 10 minutos. Cerrando el disco, ‘Funambul’ regresa de lleno a recursos de lirismo, un lirismo sofisticado y limpio a la vez, donde la arquitectura visionaria de la banda sale a relucir por enésima vez, para beneplácito del oyente. Al modo de un vals con talante folclórico que a lo largo del camino se torna en 5/4 para incrementar su esencial preciosismo, ostenta una otoñal candidez simplemente encantadora.



En ésta, su segunda ronda de tributos musicales a la vanguardia de su país, el ensamble belga ARANIS luce los mejores recursos de su arrollador encanto artístico, recursos que los vienen reforzando continuamente como una de las mayores fuerzas vivientes del chamber-rock de los últimos diez años y más. “Made In Belgium II” es un ítem altamente recomendable para cualquier fonoteca progresiva.


Muestras de “Made In Belgium II”.-

Thursday, November 20, 2014

Nuevas historias de THE DEAD-END ALLEY BAND


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da la ocasión de apreciar el segundo disco del grupo peruano THE DEAD-END ALLEY BAND “Odd Stories”. Con un talante más colorido y una tendencia un poco más pronunciada a sonidos pesados, el grupo encuadra un nuevo repertorio que cimenta con justicia su buen nombre en la comunidad internacional de amantes de la psicodelia retro. Como siempre, los co-fundadores Javier Kou [voz, guitarras y bajo] y Sebastián Sánchez-Botta [voz, órgano y teclados] conforman el núcleo creativo del grupo, el cual opera ahora como trío con la presencia añadida del baterista Jaime Díaz. “Odd Stories” ha sido publicado en edición de vinilo, en primer lugar, por el sello alemán Nasoni Records, mientras que el sello local Inti Records ha hecho lo propio en formato de casete, y también está en los planes inmediatos del grupo tener la versión de CD del disco en cuestión, por vía de Tóxiko Records, también peruano. Vayamos ahora a los detalles del repertorio de “Odd Stories”.


‘The Nightmare Goes On’ inaugura el repertorio con un despliegue vitalista de vigor sonoro, un vigor desarrollado a través de una rigurosa sofisticación en cambios de ambiente muy efectivos: comenzando como un blues-rock de espiritualidad tétrica, el intermedio vira hacia un jam intenso y ácido que nos remite a la época seminal del space-rock… aunque pudo ser más largo para explotar cabalmente su innegable gancho. El concepto general de esta pieza de entrada se conecta con algunas ideas vertidas en el disco debut. ‘Devil’s Mask’ y ‘Blue At Distance’ son canciones más cortas donde el grupo elabora grooves concisos y bien delineados: en ‘Devil’s Mask’ disfrutamos de un ameno ejercicio de garaje rock, mientras que ‘Blue At Distance’ nos remite a lánguidas observaciones introspectivas en un marco cósmico. La primera mitad del álbum se cierra con la canción más larga del repertorio: ‘Lost Again’, que ocupa un espacio de 8 minutos. Este tema nos muestra el tipo de legado Floydiano que la gente de THE DEAD-END ALLEY BAND hace parte de su esquema artístico; el jam lento que sirve de cuerpo central refleja un sano equilibrio entre serenidad y tensión emocional. Por su parte, ‘The Cosmic Cry Out’, un alucinado vuelo instrumental, abre la segunda mitad del álbum en clave de blues-rock progresivo donde se reincide en el factor Floydiano, aunque también con matices de la psicodelia primigenia de fines de los 60s. Con la grácil espiritualidad al estilo de THE DOORS de ‘Distress’ y el tenebrismo etéreo de ‘Silvergreen Theme’ nos muestra la banda nuevos recursos para seguir la pista de su propuesta. Los aportes del guitarrista invitado Leonardo Alva a la primera guitarra son cruciales para concretar el resultado final.


Acercándonos al final del disco, ‘Look Away & Fake (A Green Breeze’s Odd Story)’ elabora una explayamiento de la languidez intensa y bien remozada que antes habíamos disfrutado en ‘Devil’s Mask’ pero con una electrizante emotividad propia de ‘Lost Again’. Es como el eslabón recobrado entre estas dos instancias temáticas, y como tal, gesta un cénit particular del álbum. Este cénit se perpetúa eficazmente en la última canción, titulada ‘Half Dead’: en efecto, esta canción se basa en un llamativo ejercicio de psicodelia pop de vieja escuela, mezclando fluidamente los legados de THE DOORS (sonido de su álbum “Strange Days”) y IRON BUTTERFLY, dándole un filo un tanto tenebroso al asunto para reforzar el gancho y el vigor inherentes a la pieza. Todo esto fue “Odd Stories”, el álbum que refuerza el posicionamiento de THE DEAD-END ALLEY BAND como una referencia a tomar en cuenta dentro de la escena retro de la vanguardia rockera del momento.


Muestras de “Odd Stories”.-


Monday, November 17, 2014

MY BROTHER THE WIND, en un nuevo tiempo y un nuevo espacio


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da la afortunada ocasión de virar nuestras mentes y oídos a unos suecos que conocemos de antes, los del cuarteto MY BROTHER THE WIND: hacemos esto por motivo de su nuevo registro fonográfico de estudio “Once There Was A Time When Time And Space Were One”, publicado por el sello Free Electric Sound (en asociación con Laser’s Edge) a inicios de octubre, tanto en formato digital como de vinilo. La formación actualmente operativa consta de Mathias Danielsson [guitarras eléctricas y acústica de 12 cuerdas, flauta dulce tenor], Ronny Eriksson [bajo], Nicklas Barker [guitarras eléctricas y acústica de 12 cuerdas, mellotrón] y Daniel Fridlund Brandt [batería, percusión]; o sea, el grupo cuenta ahora con nuevo baterista. De hecho, la presencia de Brandt ya quedaba registrada en el disco en vivo “Live At Roadburn 2013”. La dinámica para elaborar y registrar este material de “Once There Was A Time When Time And Space Were One” ha sido la misma que en los dos discos precedentes – “Twillight In The Crystal Cabinet” y “I Wash My Soul in the Stream of Infinity” –, o sea, encerrarse en el estudio en un solo día (en este caso, un día de enero del 2013) y hacer estructuraciones improvisadas de ideas musicales mínimamente delineadas, gestando así aventuras psicodélicas al ritmo del flujo de las ideas del momento.


El repertorio del álbum se abre con ‘Prologue’, que es justamente eso, un breve prólogo cósmico que gentilmente desata las cuerdas del navío de ‘Song Of Innocence’ para que se explaye en su crucial odisea. Esta composición que consta de dos partes – expandiéndose sucesivamente en un total de 11 ¾ minutos – instaura tempranamente un punto de referencia para el repertorio integral. La primera parte es contemplativa, ostentando un nivel sabiamente contenido de aguerrida expresividad sobre un medio tiempo que ayuda a capitalizar la ambientación ensoñadora predominante; la segunda parte emerge como un vendaval visceral que brilla con una luminosidad agresiva, notoriamente influida por el modelo del HAWKWIND pre-1974 y, hasta cierto punto, también de GURU GURU. El carácter extrovertidamente afilado de la segunda parte de ‘Song Of Innocence’ alimenta idóneamente la expectativa ante la furia space-rockera que articula el siguiente tema, ‘Into The Cosmic Halo’, una furia que no se niega a incorporar grooves propios de la tradición del stoner. El solo de guitarra que entra a tallar a poco de pasada la barrera del cuarto minuto grita la influencia del paradigma de BLACK SABBATH. Para ‘Misty Mountainside’, Fridlund Brandt y Eriksson intercambian roles con el primero tocando el bajo y el segundo aplicándose a las congas; mientras los otros dos se reparten la guitarra acústica y la flauta dulce, el ensamble está listo para regalarnos un viaje sonoro etéreo en clave de acid-folk, muy en onda con el legado de AMON DÜÜL II y los patrones de la psicodelia con raíces étnicas exóticas.


La otra composición larga del disco es ‘Garden Of Delights’, y de hecho es la más larga, durando 12 minutos. El grupo empieza a dejar la vitalidad robusta y cruda del space-rock para asentar sus nuevos paseos sonoros por las carreteras destellantes del krautrock, repletas de punzante espiritualidad, envuelta por una bruma mágica: ASH RA TEMPEL y AGITATION FREE son los principales referentes inspiradores para las armazones incansables de los guitarreos y el groove solemne concretizado por la dupla rítmica. El pasaje final, al estar marcado por capas de mellotrón, aviva la ilusión de estar metidos en un ensueño iluminado por las llamas de algún tipo de pentecostés; también se nota un cierto aire Crimsoniano en esta atmósfera conclusiva (etapa 73-74). ‘Thomas Mera Gartz’ funge como una especie de coda de ‘Garden Of Delights’ con sus capas minimalistas que parecen inundar el espacio en una serie de ensoñadores surcos de maelstrom, a la vez que prepara el terreno para la penúltima pieza del álbum, justamente la homónima. La estructura de ésta nos devuelve al área de la psicodelia étnica, reclamando sobriamente los ecos krautrockeros heredados de ‘Garden Of Delights’ (como una cruza entre AGITATION FREE y GILA). Engarzándose con ‘Once There Was A Time…’, ‘Epilogue’ se encarga de cerrar el repertorio con un jam penetrado por una estupenda ambientación flotante sobre un ágil esquema rítmico en 6/8: dueño de un vitalismo elegante, este epílogo ahonda en el aspecto íntimamente lírico de la banda.


Como resumen final, casi tres cuartos de hora de esplendor prog-psicodélico nos brinda el repertorio de “Once There Was A Time When Time And Space Were One”… como no podía ser de otro modo, teniendo en cuenta que se trata de una obra gestada por MY BROTHER THE WIND. Esta asociación de Matthias Danielsson, Ronny Eriksson, Nicklas Barker y Daniel Fridlund Brandt ha gestado un aporte sumamente valioso a la hora de gestar nuevos tiempos y nuevos espacios para el estándar del rock progresivo psicodélico contemporáneo. ¡Sumamente recomendado!


Muestras de “Once There Was A Time When Time And Space Were One”.-
Song Of Innocence [grabando el tema en el estudio]: https://www.youtube.com/watch?v=GHXgmjaZDmo

Friday, November 14, 2014

La maquinaria de R-11 nuevamente en acción


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos topamos con el nuevo trabajo del grupo italiano R-11 “Waschmachine”, el mismo que ha sido publicado a inicios del presente año 2014. Este trío oriundo de la localidad de Parma y que en sus inicios se llamaba ROUND 11, aún está conformado por Andrea Silvestri [guitarras], Michelle della Malva [bajos con y sin trastes, contrabajo] y Roberto Reggiani [batería]: su maquinaria sónica instaura una excelente propuesta jazz-progresiva sensible a la incorporación de elementos y cadencias del math-rock, el nu-jazz, el post-rock y la experimentación psicodélica, y esto se traduce en el hecho de que “Waschmaschine” resulte un idóneo sucesor de su álbum debut “Lupus In Fabula” (del 2012). La portada, que muestra simple y llanamente una lavadora en una imagen inspirada en los patrones del pop-art, exhibe inequívocamente la visión futurista que los R-11 adoptan como posición estética. Vayamos ahora a los detalles del repertorio de este nuevo trabajo, publicado a inicios del presente año pero que recién ahora nos damos abasto para comentar.




‘106’ ocupa los primeros 3 minutos del disco abordando una intensidad expresiva inquieta y sorprendente, alternando pasajes frenéticos y sutiles con una pasmosa fluidez: desde el mismo punto de partida los integrantes demuestran su habilidad de crear ingenierías improbables con rotundísima precisión. El siguiente tema es el homónimo, explayándose solventemente por un espacio de 7 minutos en un groove llamativo sobre el cual se abren varios campos para el lucimiento de incendiarios fraseos de la guitarra, arduas armazones de bajo a lo PRIMUS, además de ciertas atmósferas constreñidas donde el trío explora matices etéreos un tanto reminiscentes de TORTOISE. ‘Le Commisaire’ sirve para que los ROUND 11 sigan trabajando con contrastes de la forma tan abierta y osada en que le gusta hacerlo: la presencia de aspectos psicodélicos en algunas secciones y la acrecentada intensidad de los mencionados contrastes permiten al grupo dar mayor rienda suelta a la genial extravagancia desde donde se articula su visión musical. Tras estos 15 minutos de continuo esplendor sonoro llega el cuarto tema, el mismo que se titula ‘Fame’ y apuesta por recursos de colorido vitalismo, no ajenos a estándares math-rockeros. ‘Boaga’, por su parte, se enfila por los senderos del jazz-fusión  utilizando una base rítmica que incluye varias cadencias tribales: los intensos efectos psicodélicos de varias partes de guitarra ayudan a generar una atmósfera surrealista durante el desarrollo del núcleo temático, y con ello, asientan para éste una rara y bella magia.




El concepto de ‘Black Rondò’ viene en dos partes: la primera parte se adentra seriamente en las arenas del post-rock, aunque con un dinamismo más intenso del habitual en esta vertiente merced al groove jazz-rockero que insufla Reggiani a su batería; en tanto, la segunda parte se enfila hacia una majestuosa arquitectura jazz-progresiva donde el flujo de los motivos se hila a punta de buen pulso y nervio inspirado. Sin duda, este ‘Black Rondò Pt. 2’ conforma un cénit decisivo del repertorio del mismo modo que antes lo plasmó ‘Waschmaschine’. Nos acercamos al final con ‘Zen’, un tema que no llega a los 2 ½ minutos de duración pero que exuda sofisticación musical por todos sus poros a través del pulcro manejo de contrastes entre pasajes serenos y aguerridos sobre una base rítmica consistente. Y el final lega efectivamente de la mano de ‘Slow F.’, otra pieza no muy extensa que cumple con elaborar un ejercicio de jazz-rock psicodélico sobre un compás centralizado en cadencias de reggae. Ya llegamos al final de “Waschmaschine” y sus poco más de 41 minutos de explayamientos sónicos. A fin de cuentas, nos hemos complacido en hacerlo, pues se trata de un gran trabajo de parte de R-11: este trío, desde su posicionamiento dentro de la vanguardia italiana, refuerza su rol como importante fuerza creativa desde su cuartel musical de Parma.



Muestras de “Waschmaschine”.-


Tuesday, November 11, 2014

TRÍO VILARDEBÓ o la grandeza pura del prog uruguayo actual


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy presentamos el DVD “Composiciones Impuras” del grupo prog-psicodélico uruguayo TRÍO VILARDEBÓ: este DVD nos muestra una fabulosa presentación en vivo a cargo de Daniel Tolosa [guitarra y efectos], Sandro Trombotti [bajo y efectos] y Daniel Pereira [batería y percusión]. El concierto en cuestión fue registrado en la Sala Zitarrosa, que queda en Montevideo, en la noche del 19 de marzo del 2011. En esa misma ocasión, los argentinos de ÜNDER LINDEN compartieron cartel con el trío uruguayo, y de hecho, el grupo argentino también publicó un DVD de aquella ocasión, pero por ahora, concentrémonos en el TRÍO VILARDEBÓ, ¿vale? Este espectáculo era particularmente ambicioso, pues incluía la proyección de varias escenas del clásico de Andrei Tarkovsky “Stalker”, imágenes de pinturas de José Cúneo y algunas recitaciones a cargo de la actriz Gabriela Brum. Como anécdota entrañable, este DVD está dedicado a la memoria del señor Paul Labora, alias “El Polaco”, quien se encargó de las labores de proyección en el evento. En líneas generales, vemos al TRÍO VILARDEBÓ ejerciendo con total solvencia su oficio prog-psicodélico ecléctico donde confluyen y se contrastan recursos del space-rock, el jazz-rock, la vanguardia postmodernista y el estándar Crimsoniano: vayamos ahora a los detalles del repertorio de “Composiciones Impuras”.


El show comienza con un breve preludio aleatorio desde donde el trío arma suficientes recursos de tensión para que se pueda, finalmente, focalizar en la arquitectura robusta de ‘Despertar De Julio’. La atractiva y, a la vez, compleja estructura rítmica de esta pieza la hace idónea para que empezar a explorar convenientemente en la garra esencial de la banda. El segundo tema, ‘Bizarrix’. Se impulsa a partir de la expresividad ambiciosa del primer tema y gesta un carácter más electrizante para la misma, logrando así congeniar los estándares de KING CRIMSON y MAHAVISHNU ORCHESTRA dentro de un encuadre psicodélico bien logrado (tal vez receptor de los paradigmas de GURU GURU y ASH RA TEMPEL). ‘Ptero Verde’ incluye la primera recitación del evento mientras se explaya el pasaje introductorio. Una vez situado y asentado el cuerpo central de la pieza, nos topamos con un enérgico y sofisticado ejercicio de complejas musicalidades osadamente progresivas donde la psicodelia pesada y el rock-in-opposition se hermanan fluidamente: cadencias y atmósferas, no desarrollos melódicos, son quienes marcan la pauta de la ingeniería sónica en curso, la misma que está a cargo de exponer una mezcla de lo etéreo con lo muscular. Así las cosas, tan climáticas como se han puesto a través de la lógica del caos ordenado, llega el momento para que ‘Las Lunas De Cúneo’ establezca un viaje jazz-progresivo con notorios resabios space-rockeros. Los cambios de ritmo y ambiente que tienen lugar a lo largo del generoso desarrollo temático son menos chocantes que en los dos temas previos. Para quien quiera cuanto antes una efectiva perpetuación del clímax inicialmente instaurado por ‘Ptero Verde’ y se traduzca a una dimensionalidad un poco más fastuosa, la quinta pieza ‘Los Relojes Inmutables’ viene de perlas. Con una nueva recitación teatralizada que se manifiesta durante el preludio – basado en cadencias de guitarra que imitan el tic tac de un reloj – se abre camino para lo que será otro ejercicio de punche aguerrido y sofisticado de parte de TRÍO VILARDEBÓ, quienes a estas alturas ya están manejando con pulso firme el ambiente psicodélico del concepto del concierto. Los poderosos riffs y bases armónicas de la guitarra fungen de efectivo sostén para la instrumentación global.


‘Julio Sueña’ comienza con una pasaje guiado por las percusiones étnicas tonales manejadas por Pereira, explayando espacios para los efectos creados por los otros dos músicos. Un nuevo pasaje nos muestra una tensa y tortuosa serie de capas de guitarra, un segundo preludio que nos guía directamente a un envolvente cuerpo central marcado sobre un consistente compás de 7/8. El elemento Crimsoniano está muy fuertemente presente en las ideas desarrolladas por el grupo en esta ocasión: este despliegue de vigor rockero alucinado y esquematizado en una ingeniería osada conforma otro clímax exquisito del concierto. Lo desquiciado de la deconstrucción se orienta sólidamente bajo una racionalidad nueva. Con ‘Posible’, el trío se orienta más hacia la psicodelia pesada, incluso coqueteando abiertamente con el estándar del stoner por un buen rato, pero no se trata de una pieza stoner en sí pues su armazón y desarrollo temático revelan, a fin de cuentas, un eclecticismo sano y filudo. Un eclecticismo típicamente progresivo, apropiado para el dramatismo narrativo del momento. ‘Secuencia De Fricción’ incluye la tercera y última recitación del evento durante su prólogo, y de hecho, es la más solemne de todas… ¿No será el anticipo de que un nuevo clímax musical está a punto de acaecer? Pues sí, ‘Secuencia De Fricción’ elabora una musicalidad vitalista, grisácea y relativamente atormentada, usando mayormente un compás de 5/4 para sus arreglos esenciales. Algunos de los mejores solos de Tolosa aparecen aquí. La traviesa coda surrealista se siente demasiado efímera, pero sin duda resulta eficaz para filtrar toda la tensión acumulada a lo largo del tema a través de un recurso de luminosidad sonora. El espectáculo de “Composiciones Impuras” habrá de terminar con ‘El Pozo 2’ (hay un tema llamado ‘El Pozo’ que pertenece al primer disco de la banda “Ojos Territoriales”). Esta pieza conclusiva es generosa en bizarros juegos disonantes y deconstrucciones temáticas inasibles, todo un himno al dadaísmo en la música desde donde se conjuga la musculatura alucinada del space-rock y la rebeldía abstracta del rock-in-opposition, un último ejercicio de caos ordenado que nos invita y desafía a la vez.   


Hay unos bonus tracks en este DVD, ‘La Caja De Pandora’ y ‘El Hombre De Mil Cabezas’. El primero de éstos se centra en un ejercicio de robusto space-rockero sobre un esquema rítmico de corte avant-jazzero; por su parte, el segundo desarrolla un clima psicodélico bastante bien delineado desde el cual el encuadre de batería y guitarra proporciona una columna vertebral para el bloque integral. Realmente, este catálogo de “Composiciones Impuras” refuerza más que nunca el sitial que tiene el TRÍO VILARDEBÓ como figura representativa de la pureza de la grandeza creativa progresiva en Uruguay en particular, y en la escena latinoamericana en general.


Muestra de “Composiciones Impuras”.-

Saturday, November 08, 2014

Temporada de elevaciones progresivas para TAURUS


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

El proyecto chileno TAURUS, forjado por el talentoso compositor y músico chileno Claudio Momberg (también director de SETI y un tercio de QUARKS) es lo que traemos ahora a colación so pretexto de la publicación de su más reciente oferta “Opus IV: Elevations”, por vía de Mylodon Records. Últimamente ha estado ocupado el Sr. Momberg, habiendo gestado el disco anterior de TAURUS y formado un trío prog-electrónico llamado QUARKS en el transcurso del año pasado, y ahora sigue dando señas constantes de creatividad en pos de mantener andando la maquinaria de música progresiva en Sudamérica. Podemos adelantar que este nuevo disco de TAURUS refleja, al unísono, un trabajo sistemático bajo varias de las pautas centrales del prog sinfónico y una retrospectiva reconstructiva de las estrategias sonoras desarrolladas en los tres discos previos, pero mejor vayamos al repertorio mismo, ¿vale?


Ocupando los primeros 9 ½ minutos del álbum, ‘Avernuss’ comienza con un clima sigiloso donde el estándar del sinfonismo se maneja desde un esquema Floydiano: pomposo pero contenido por una serenidad ceremoniosa mientras el esquema rítmico y las capas de teclado se toman su tiempo para acomodarse y asentarse, siendo así que cuando lo hace, la cosa se pone en plan de KARMACANIC con RICK WAKEMAN. No hay variaciones dramáticas de ritmo o ambiente, pero sí un sólido trabajo de evolución de los motivos centrales. Luego sigue ‘Phlegra’, que está cargo de mostrar ambientes introvertidos en clave de un romanticismo sereno, no ajeno al estereotipo de THE ENID. Con la dupla de ‘Ceraunius’ y ‘Nepenthes’, Momberg nos lleva por más senderos musicales: el primero de estos temas se orienta hacia una extroversión colorida donde se da rienda suelta al reciclaje de los dinamismos esenciales de YES y GENESIS, mientras que el segundo se basa en una ingeniería rítmica exótica para trabajar climas etéreos y envolventes, siempre con esa majestuosidad estilizada propia del sinfonismo. Cuando llega el momento en que emerge ‘Tharsis’, disfrutamos de un medio tiempo muy común en varias de las piezas más pomposas de THE ALAN PARSONS PROJECT, aunque aquí notamos un innegable tufo Genesiano en el modo en que se arreglan las armazones instrumentales con las cuales se articula el desarrollo del cuerpo central: los solos de guitarrs eléctrica tienen mucho de STEVE HACKETT y el de sintetizador está influido por el modelo de TONY BANKS, en efecto, aunque cuando llegamos al momento del solo de órgano (demasiado breve para nuestro gusto), la cuestión se pone muy a lo WAKEMAN. Momberg sabe darse buena mañana para hacer confluir todos estos ingredientes en una sonoridad moderna y propia.

Durando poco menos de 4 minutos, ‘Ortygia’ nos lleva a un ensamblaje de órgano de fuelles, orquestaciones y corales sintetizadas, concretando así una atractiva labor de reactivación del paradigma WAKEMAN a través del modelo que el mismo TAURUS estableció en su Opus I “Dimensions”. Tras este pasaje de vibraciones reflexivas, llega la armazón rítmica de ‘Deuteronilus’, sostenida exclusivamente en secuencias de percusiones diversas que ostentan su groove de corte Latin-jazz; esta exploración sonora dura menos de 2 ¼ minutos pero sabe dejar la marca de su sensual frenesí en la mente del oyente. Luego sigue ‘Euripus’, elaborando un contrapunto de elegancia virginal frente a la pieza anterior: el talante manierista del piano y las orquestaciones solemnes que surgen para arropar a éste se acoplan a la perfección al consistente compás de 7/8. El momento de ‘Zephyris’ es uno de jolgorio rockero, no muy distinto del que disfrutamos anteriormente en ‘Ceraunius’, pero con un fragor más pronunciado en los guitarreos. Finalmente, ‘Arsia’ nos exhibe un fastuosos retrato de introspecciones melódicas donde confluyen lo sinfónico y el new-age, algo muy afín a la labor general del “Opus III: Research”. Este broche del álbum nos recuerda que el concepto global de este proyecto sigue coherentemente afianzado en su bien definido norte musical.


Todo esto fue “Elevations”, un decisivo manifiesto prog-sinfónico de TAURUS que funciona como gestor de una especial revitalización para su misión artística. Gracias a Claudio Momberg por no guardarse nada en este nuevo flujo de inspiración musical que le sobrevino y que ha plasmado en este disco que no dudamos en recomendar ampliamente a los prog-melómanos de todo el mundo.



Extractos de “Elevations”: https://www.youtube.com/watch?v=ioU6Gaz47V4

Wednesday, November 05, 2014

La divinidad máxima de HAPPY FAMILY, figura cumbre del prog japonés de los últimos tiempos


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

¡Qué buenas noticias nos trae el personal del sello Cuneiform Records! Éste ha publicado en el día 30 del último setiembre el disco de retorno de los japoneses HAPPY FAMILY, el mismo que se titula “Minimal Gods”. Conocemos a HAPPY FAMILY por su aporte al revival progresivo de los 90s desde las canteras del Zeuhl de nueva generación, logrando colocar a sus discos “Happy Family” y “Toscco” como pilares fundamentales de la música avant-progresiva japonesa de las dos últimas décadas. El grupo consiste actualmente de Kenichi Morimoto [teclados], Takahiro Izutani [guitarras], Keiichi Nagasse [batería] y Hidemi Ichikaw [bajo]: o sea, los tres primeros son los mismos que hemos encontrado en los discos anteriores, mientras que el bajista es el nuevo vecino del barrio. Vayamos a los detalles del repertorio de este disco mientras aún contenemos con adulta sobriedad el ardiente y salvaje entusiasmo que nos causa la sola idea de que este brillante cuarteto haya vuelto a poner manos a la obra en el mundo presente del rock progresivo.


Durando 5 minutos, ‘Slide’ abre el disco con una portentosa fiereza amalgamada en una muy refinada arquitectura basada en los inteligentes juegos de síncopas de la dupla rítmica. El solo de guitarra que emerge hacia el final es lo suficientemente incendiario – al modo de un ALLAN HOLDSWORTH rebautizado en la religión del heavy – como para subir un poco más la caliente temperatura sónica del momento. Acto seguido llega ‘No Talent, No Smell’, un tema patentemente vigoroso pero menos denso que el de apertura; su enfoque es el de mezclar el groove de unos WEATHER REPORT con la oscura vitalidad de la psicodelia pesada (un poco afín a sus congéneres de BONDAGE FRUIT). Hay un solo de sintetizador que nos remite al paradigma de JAN HAMMER. Poco menos de 11 minutos ha pasado y ya podemos advertir que lo que nos traen los HAPPY FAMILY es una oferta grandiosa de una manera renovada. Y, en efecto, el arribo de ‘Rodrigo’ refuerza esta sensación al exhibir una versión metalizada de jazz-rock desde un enfoque lo suficientemente ágil y sofisticado como para abrir espacios de coqueteo con los estándares del math-rock. ‘Portal Site For Sightseeing’ nos muestra más fehacientemente ese groove experimental jazz-rockero que hallamos en la tradición del Zeuhl, convirtiéndolo en un vehículo para los arreglos explosivos de un motivo central que es, en esencia, cálido y envolvente: el tipo de reconstrucción dialéctica que el cuarteto hace entre lo cálido y lo tenso conlleva el meticuloso uso del nervio performativo para vigilar que las dosis de esos dos elementos se mantengan bien equilibrados. ‘Doggy-Human Contest’ es la pieza más larga del álbum, durando casi 7 ¼ minutos, el cual nos ofrece una recapitulación sintética de ‘Slide’ y ‘No Talent, No Smell’ con una dosis añadida de densidad, principalmente proveniente de un interludio relativamente lento donde el grupo elabora un jam diseñado para aludir a sensaciones sórdidas y atmósferas amenazantes con un pulso Crimsoniano. Y cómo olvidarnos de hacer una mención especial al aguerrido solo de órgano que tiene lugar durante esta fracción.


‘Animal Spirit’ nos brinda un momento de alegre vivacidad con reminiscencias Canterburyanas, operando un poco como contrapeso al exquisito ejercicio de retorcida extroversión plasmado en la pieza anterior. Cabe hacer una mención especial al jam intermedio donde se hace una referencia no demasiado sutil a la intensidad lisérgica de GONG, cumpliendo así con la misión de brindar un recurso de densa variación al asunto. ‘Cat Riding On Roomba’ está más plenamente orientado hacia el terreno del jazz-rock, pero siempre con esa remodelación vigorosa y furiosa netamente derivada del prog vanguardista: los momentos de exhibicionismo estilizado nos recuerdan a TRIBAL TECH, en cierta medida. Una vez más, los aires de familia con bandas compatriotas como BONDAGE FRUIT y KOREKYOJINN salen a flote. ‘Celestial Illegal Construction’ muestra un talante casi igual de urgente, casi igual de electrizante, imponente en el desarrollo temático que se despliega grácilmente sobre un complejo juego de síncopas que debe tanto al math-rock como al legado de la psicodelia pesada. Con esta iniciativa, la banda cubre parcialmente bajo un manto de sutileza el nervio tan rotundo que se explaya en el groove general. Por su parte, ‘Tibidabo’ apela a la reutilización del punche rockero en los guitarreos esenciales, mientras que la siempre esforzada dupla rítmica se enfila por los senderos del jazz-fusión: es como una partitura perdida de WEATHER REPORT que ha sido reavivada y reconstruida por unos ZAO. Durando poco menos de 7 minutos, ‘Fau De Joie’ cierra el álbum con un ambiente marcado por el compás más lento que se ha empleado a lo largo de todo el álbum, una parsimonia densa y expectante sabiamente alimentada con ciertos momentos de quiebre estratégicamente ubicados para generar sorpresa… un truco muy a lo ZAPPA. De hecho, podemos hacer un paralelo entre esta sección y ‘For Calvin (And His Next Two Hitch-Hikers)’ (del fabuloso “The Grand Wazzoo”), con un matiz añadido de post-rock. Hay un interludio travieso en el que el grupo vuelve a poner toda la carne en el asador, sacando a colación aires de MAGMA (época del “Üdü Ẁüdü”) antes de reconstruir el motivo inicial con un revestimiento cautivadoramente épico.


“Minimal Gods” es, para ponerlo a modo de síntesis final, una de las obras progresivas más magistrales e imponentes del año, una obra que reitera y hasta redefine hacia nuevas magnitudes el rol de los HAPPY FAMILY como gigantes irrefutables de la vanguardia japonesa del Sol Naciente. Gigantes irrefutables que se apropian de un aura de divinidad máxima. 


Muestra de “Minimal Gods”.-

Sunday, November 02, 2014

KENSO vuelven a la carga como lo que son: un magnífico destacamento progresivo japonés


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

KENSO vuelven a la  carga; sí, damas y caballeros, el grupo japonés formado a mediados de los 70s y que desde el año 1980 ha venido gestando una voluminosa e impresionante discografía vuelve a la carga en el presente año 2014 con un álbum  titulado “Uchinaru Koe Ni Kaiki Seyo”. Esto supone una irrefutable bendición para todos los apreciadores de la vertiente jazz-progresiva que existen en el mundo. KENSO, que ha sido un pilar para la gestación de una sólida escena progresiva en el underground nipón de los 80s y para el revival prog mundial de los 90s parece incombustible; en realidad, es lo que parece. Con la alineación conformada por el guitarrista Yoshihisa Shimizu, la dupla de los hermanos teclistas Kenichi Oguchi y Kenichi Mitsuda, el bajista Shunji Saegusa y el baterista-percusionista Keisuke Komori, el grupo demuestra con este disco su perpetua capacidad de demostrar que se mantienen frescos y con robustos signos vitales a despecho del tiempo de descanso que se pueda haber tomado entre este disco y el precedente. Pero esta sensación no s precisamente nueva: si “Utsuroi Yuku Mono” nos causó una impresión tremendamente positiva en el 2006 cuando apareció en el mercado 4 años después del disco anterior (“Fabulis Mirabilibus De Bombycosi Scriptis”), pues “Uchinaru Koe Ni Kaiki Seyo” pone a nuestras mentes y oídos en un idéntico estado de gracia. Como detalle especial, cabe mencionar la participación de la cantante Miwako Handa haciendo algunos aportes vocales en un puñado de temas del repertorio.


‘Wakaki Hi No Watashi E’ abre el álbum con 5 ½ de pura exquisitez sonora sobre una ingeniería rítmica de medio tiempo con talante ágil: los fraseos de guitarra y los múltiples ornamentos de teclado (bases armónicas, capas, solos complementarios) se hermanan en una exhibición de infinito lirismo, evocando viejos legados de NATIONAL HEALTH y WEATHER REPORT dentro de un marco pulcramente coherente. Luego sigue la sucesión de ‘Shinjuku Kōsei Nenkin Ni Sora’ y ‘Kō Tenbosetsu’, diseñada para perpetuar la muy buena impresión que causó la pieza de entrada. ‘Shinjuku Kōsei Nenkin Ni Sora’ persiste en jugar con un medio tiempo, pero esta vez el grupo pone sobre el tapete una dosis un poco más elevada de punche rockero al asunto, así como un empleo un poco más sofisticado de adornos en el desarrollo temático; por su parte, ‘Kō Tenbosetsu’ se interna en paisajes sónicos introspectivos, flotando sobre las alas de un motivo central relajado y sereno, sabiamente llevado por la guitarra acústica y el piano en el núcleo instrumental. El cuarto tema es el primero en portar un título en inglés: ‘Voice Of Sankhara’. La vitalidad de esta pieza es llamativa, incluso contagiosa: su orientación está marcada hacia un predominio del elemento sinfónico, con enclaves seriamente asentados en los estándares de YES, CAMEL y GREENSLADE, pero con ciertos aires modernizados que nos hacen recordar a bandas como A TRIGGERING MYTH… o al KENSO de siempre, par expresarlo de una forma más directa.

‘Shu Ni Majiwareba Redo’ parece el resultado de una interesante cruza entre HAPPY THE MAN y TRIBAL TECH, con un manejo enormemente pulido de las difíciles ilaciones entre pasajes etéreos y robustos. Hay un pasaje intermedio que se siente particularmente sofisticado, dueño de una complejidad ágil y bizarra, bien sostenidos por la tremendamente hábil dupla rítmica. Acto seguido surge ‘Nōkō Minzoku Ni Tsugu!’, impulsándose soberbiamente sobre el punche del tema precedente y asentando nuevos senderos de expresividad extrovertida para el álbum. Algunos resabios de los estándares de NATIONAL HEALTH y de HAPPY DE MAN siguen haciéndose notar en los interludios sobrios, pero sin duda se trata esencialmente de una pieza en la que los músicos focalizan sus energías en sacar a relucir los coloridos más rotundos de sus respectivos instrumentos. El séptimo tema se titula ‘Kokoro Wa Kako E Mukau’, y consiste básicamente en un collage de 2 minutos donde un dramático solo de guitarra – casi Frippiano – se explaya en sus misteriosas escalas sobre capas de efectos sonoros armadas con distorsiones varias de instrumentos de teclado y percusión. Cuando llega el turno de ‘Song Of Hope’, la sorprendente tensión previa se desvanece en pos de un ejercicio de limpio lirismo: el destacado rol de la vocalista Miwako Handa redunda eficazmente en el talante abiertamente evocativo de esta canción, cuya inicial dimensionalidad sinfónico-pastoral permite a KENSO hermanarse momentáneamente con otras personalidades venerables del prog japonés como PAEGANT y NOVELLA. Luego, cuando ya el ensamble entra a tallar en pleno, el asunto se pone en plan de jazz-rock melódico envuelto dentro de una dinámica progresiva: el asunto se pone ahora en consonancia con bandas como INTERPOSE y MR. SIRIUS. Como bonus track (pues la información impresa en la contraportada del disco solamente contiene listados 8 temas) tenemos un noveno tema que no es sino la versión instrumental de Song Of Hope’, la misma que se caracteriza no solamente por carecer de canto sino que también se desprende de ciertos ornamentos instrumentales que hemos detectado en la octava pista del disco.


Bueno, todo esto fue “Uchinaru Koe Ni Kaiki Seyo”, un disco realmente maravilloso, un agradable muestrario de música jazz-progresiva de gran nivel y rebosante de creatividad que vuelve a poner a los veteranos KENSO en la cresta de la ola de la música progresiva japonesa del momento. 



[Gracias a Jackie Suárez por haberme mostrado este gran disco – a ella va dedicada la presente reseña]

Friday, October 31, 2014

Todos los colores de la música, pintados por ZEPTELAR


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos la agradable ocasión de presentar al ensamble jazz-progresivo chileno ZEPTELAR, formado en la localidad de Valparaíso ya hace algunos años por iniciativa del guitarrista Camilo Acevedo. La alineación se completa con Tomás Carrasco [flauta y saxo alto], Edmundo Castro [bajo], Javier Portilla [teclados], Valentina Mardones [voz y sintetizador] y Andrés Ibáñez [batería]. “El Color De Las Cosas” es el título de su disco debut, publicado por primera vez en el año 2013 por vía de la iniciativa independiente y ahora, en el 2014, el sello Mylodon Records se está encargando de su distribución a un nivel más expansivo. Bueno, más vale tarde que nunca cuando se trata de descubrir, apreciar y maravillarse ante la buena música progresiva del momento que se sigue haciendo en todas las partes del mundo.


La dupla de ‘De La Esquina A La Plaza’ y ‘Futuros Recuerdos’ pone a funcionar la maquinaria grupal, haciendo que ésta luzca sin tapujos de ningún tipo sus colores, grooves y cadencias, todos ellos organizados dentro de una ingeniería tan ágil como compleja, expandiéndose a su gusto a través de un espacio compartido de 9 ½ minutos. En ‘De La Esquina A La Plaza’ con un esplendor luminoso ágil y un tanto travieso, mientras que en ‘Futuros Recuerdos’ el ambiente predominante es de cálido y alegre sosiego. El canto de Mardones se ajusta milimétricamente a las florituras del viento o el teclado cuando no gesta retazos por su cuenta con miras a completar las comisuras y texturas latentes del motivo melódico en curso. En general, lo que encontramos en estos dos temas de entrada es una fluida confluencia de los estándares de PAT METHENY GROUP, HATFIELD & THE NORTH y el FULANO de los dos primeros discos. Para cuando llega el turno de ‘5 De 3’, el esquema sonoro se vuelve un poco más oscuro, con una llamativa acentuación de las bases del piano eléctrico que refuerza la labor rítmica de Castro e Ibáñez, mientras las florituras de la flauta aportan elementos intensamente celebratorios. Hay un interludio mesuradamente aguerrido que sirve para aliviar la tensión reinante. Ciertos aires de familia con el paradigma de ESKATON y ZAO hay, pues se trata casi de una aproximación al Zeuhl a través del camino del jazz-rock. El cuarto tema del álbum es justamente el que le da título, y ahora el grupo se pone a coquetear con el modelo RIO de HENRY COW (primer disco), además de enfatizar sus cercanías con la tradición del Canterbury. Los complejos juegos de disonancias con los que se arma el cuerpo central son simplemente fabulosos, siendo así que el talante constreñido de la base rítmica ayuda a mantener la densidad musical bajo un severo control en la expresividad. Las cosas se tranquilizan un poco con el arribo de ‘Estrellazos’, tema que sirve para explorar la faceta contemplativa del jazz-fusión, muy a tono con WEATHER REPORT y KENSO, aunque también ostentando algunos matices juguetonamente bizarros propios del Canterbury en su aspecto más ambicioso.


La pieza más larga del disco es ‘Sangre’, durando 8 ¼ minutos. Su dinámica general nos recuerda mucho a la de ‘Futuros Recuerdos’, así como a la de ‘5 De 3’, pues incorpora recursos ocasionales de inquietante densidad a través de la expansiva calidez que es tan abiertamente patente en el desarrollo del motif central. Dicho sea de paso, Acevedo elabora una de sus intervenciones más impresionantes del disco cuando hace un fantástico solo en dos claves sucesivas, una de jazz etéreo y otra al modo del rock progresivo: un solo muy extenso que guía la estructuración de la sección final de la pieza. ‘Piletismos’ es un preludio de tenor space-rockero que sirve de preparación para ‘La Pileta De Pájaros Gigantes’, el tema que sigue a continuación: éste se inserta rotundamente en las arenas del jazz-rock de los 70s con un sutil matiz de vigor psicodélico dentro del entramado sonoro. ‘Destapes’, por su parte, regresa al terreno del Canterbury remodelado con grooves avant-progresivos, o dicho de forma más específica, un ágil híbrido de NATIONAL HEALTH y ESKATON. Acercándonos ya al final, ‘Persecuciones’ cierra el repertorio oficial con una delirante manifestación de jolgorio que se hace debido eco del tema precedente pero con ciertos resabios Zappianos. En efecto, hay un “no sé qué” surrealista que empapa al cuerpo central mientras éste se va reforzando.

  

Pero hay algo más. En efecto, durando poco menos de 6 ½ minutos, el décimo primer tema – un bonus track titulado ‘Espejismos’ – da el verdadero broche de oro a este bello disco; este tema es un pretexto para que la banda, en un bloque netamente instrumental, explore a fondo su faceta más sutil, exponiendo luminosos climas reflexivos a través del desarrollo temático del motivo central. El swing sólido y sofisticado de la dupla rítmica resulta crucial para que los dibujos y trazos del teclado, la guitarra y el saxo se desarrollen e hilen con una fluidez de lo más exquisita. Se puede notar, tal vez, similitudes con HAPPY THE MAN. Todo esto es “El Color De Las Cosas”, la impactante carta de presentación de ZEPTELAR, una de las más brillantes entidades que ha emergido en los últimos años de la escena vanguardista chilena, y sin duda, una voz señorial dentro de la música jazz-progresiva sudamericana del momento. ¡Imperdible este disco!


Muestras de “El Color De Las Cosas”.-

Wednesday, October 29, 2014

KOTEBEL sobre el escenario de la resistencia progresiva


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

KOTEBEL siempre nos sorprenden gratamente con un disco de estudio excelente y excelso tras otro… y ahora es el turno de mostrar su forma de engrandecer el momento actual del rock progresivo en el contexto de una actuación en vivo. “Live At Prog-Résiste” – por ahora solo disponible en Bandcamp [enlace: http://kotebel-music.bandcamp.com/album/live-at-prog-r-siste] mientras no llega el momento de darle su debida edición física – puede describirse justamente así, un ejemplo inapelable de engrandecimiento del ideal del rock progresivo como experiencia vital y directa. Ése es el guión para el curso de acción de los KOTEBEL cuando se suben al escenario: crear música desde la grandeza de mentes musicales para engrandecer la espiritualidad estética oyente. Las dinámica de este guión reposa solventemente en la manera en que Carlos y Adriana Plaza se reparten los recursos de hiperbólico colorido en los teclados, en la mezcla de vigor y fineza con que César García Forero elabora su imponente labor a la guitarra, t cómo no, también en el exquisito nervio que utiliza la dupla rítmica de Jaime Pascual y Carlos Franco a través de todas las variantes que tienen lugar a lo largo del repertorio del concierto.


Es simbólico – y de una forma muy grata – que sea ‘Hades’ el tema escogido para abrir el repertorio, pues es el mismo tema que abría el tercer disco de KOTEBEL “Fragments Of Light”, el cual significó la apertura definitiva de su flor sonora. Once años después tenemos un jardín completo, repleto de colores sólidamente instalados y diseñado con surcos meticulosamente sinuosos. En efecto, la ejecución de esta pieza, que aquí tiene un arreglo más reducido a fin de abrir la experiencia sin saturar de entrada al público, se siente genuinamente vibrante a la par que los instrumentistas cuidan sigilosamente con respetar la arquitectura global desde su posicionamiento específico. Lo que sigue sí es un ejercicio de esplendor progresivo puro y duro sin recortes ni reservas: el ‘Concerto For Piano And Electric Ensemble’ entero, sí, con todos sus cuatro movimientos. La meticulosa fastuosidad de ‘Adagio Maestoso’ y de ‘Allegro Moderato’ sigue sonando cada vez mejor, así como la colorida ceremoniosidad de ‘Lento Cantabile’ y el swing cálidamente sofisticado de ‘Vivo Scherzando’. Después de esta extensa aventura, los KOTEBEL siguen exhibiendo el orgullo que sienten por su más reciente álbum de estudio ejecutando otra pieza del mismo: “The Flight Of The Hippogriff, Part II”. El grupo logra plasmar con solvencia y pasión las variaciones de ambiente de la pieza bajo el calor del momento.


La secuencia final de ‘Satyrs’, ‘Simourhg’ y ‘Amphisbaena’ nos remite a esa otra obra maestra Kotebeliense que es “Ouroboros”. El vigor ágil de ‘Satyrs’ y el eficaz dinamismo complejo de ‘Simourgh’ se suceden en una ilación musical desde donde los KOTEBEL gestan un cénit increíble para esta actuación en vivo. Así las cosas, la función de ‘Amphisbaena’ consiste principalmente en darle un nuevo giro a dicho cénit a través de la estilizada belleza que ostenta en sus perfectamente articuladas ilaciones de motivos. Y todo esto es “Live At Prog-Résiste”, el perfecto documento oficial para dejar testimoniado con la claridad más infinitamente posible que KOTEBEL es mucho más que una banda de rock progresivo del nuevo milenio: es una de las más notables e imprescindibles bandas del género en los últimos 25 años, es una fuerza de la naturaleza dentro de ese cosmos sonoro que se llama música. 


Muestras audiovisuales del “Live At Prog-Résiste”:


Sunday, October 26, 2014

ECCENTRIC ORBIT: rock progresivo para humanoides


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Es momento de prestar atención al grupo norteamericano ECCENTRIC ORBIT por motivo de la reciente publicación de su segundo disco “Creation Of The Humanoids”. El cuarteto está formado por Tom Benson [violín eléctrico, mandolina sintetizada y guitarra sintetizada], Bill Noland [bajo], Madeleine Noland [teclados y sintetizador de viento] y Rick Landwehr [batería]. Este último reemplaza al baterista original Mark Cella, quien murió en 2010 víctima de un tumor cerebral, y a cuya memoria va dedicado el disco que nos ocupa ahora. La presencia de Cella en el primer disco “Attack Of The Martians”, que data del año 2004, queda como su legado más importante para la vanguardia progresiva actual. El esquema musical de ECCENTRIC ORBIT se basa en un eclecticismo multicolor donde se organiza ingeniosamente los roles de instrumentos inusuales como el violín eléctrico, el sintetizador de viento y la mandolina sintetizada: el aspecto cibernético parece importante y relevante dentro del sonido grupal, y de hecho, la banda admite su devoción e inspiración en las banda sonoras para películas de ciencia-ficción, pero no hallamos en su estilo una orientación esencialmente electrónica sino un empuje por explorar nuevas cosas dentro de una misión estética evidentemente aventurera. La fuerza centrífuga que dio origen al grupo a fines del pasado milenio está en la inquieta mente del talentoso bajista Bill Noland, y todavía en “Creation Of The Humanoids” se advierte su rol como principal compositor de ECCENTRIC ORBIT. Bueno, ahora vayamos a los detalles del repertorio de este disco en cuestión.


Ocupando los primeros 7 minutos del disco, ‘Breaking Osiris’ abre con una prestancia exótica abrumadoramente efectiva en base a un jam de corte raga donde la presencia protagónica del violín se alimenta de la gradual emergencia de ornatos de sintetizador y guitarra eléctrica. Todo ello instaura la base para un poderoso colorido sónico que pronto deriva hacia un excelso desarrollo temático de cadencias space-rockeras empapadas de fastuosidad típicamente progresiva: lo que suena parece un raro pero efectivo híbrido de HIDRIS SPACEFOLK y PÄR LINDH PROJECT. Tras este despliegue de exotismo estilizado y modernizado, ‘Stellar Attraction’ nos obsequia una esplendorosa exhibición de sinfonismo soberbiamente ensalzado con arreglos razonablemente complejos que nos recuerdan a los estándares más intrincados de los cánones de HAPPY THE MAN y YES, pero con unos aires de familia compartidos con bandas como KBB y SYMPOZION. La pieza homónima es en realidad una suite de cinco secciones que se extiende hasta los 19 ½ minutos de duración. Los títulos autónomos de las cinco partes son, sucesivamente, ‘Atomic War’, ‘Rise Of The Robots’, ‘The Order Of Flesh And Blood’, ‘In Rapport’ y ‘Perfect Machines’. El hecho de que esta pieza maratónica se incluya en el centro mismo del repertorio hace que éste se dibuje como una montaña ladeada por colinas en sus sendos costados: el oyente debe prepararse para una exhibición impresionante de esplendores y destellos sónicos articulados dentro de un atractivo entramado de motivos. Desde el inicio se nos brinda un estilizado juego de tensiones donde las robustas sonoridades del bajo fuertemente distorsionado y las exigentes síncopas de la batería señalan el camino de tenebrosas explosiones emotivas. La segunda sección adopta un aura tribal para encaminarse hacia una mezcla de space-rock y chamber-rock, mientras que la tercera se basa en un jam robusto apoyado en un medio tiempo. La cuarta sección suena a un híbrido de GENTLE GIANT y JEAN-LUC PONTY, lo cual significa que llegamos a un momento de extraño lirismo. En fin, la quinta y última sección regresa a un ambiente parecido al de la tercera pero con un groove más intenso, no necesariamente más agresivo porque el baterista mantiene un tenor jazz-rockero en su swing. Eso sí, las intervenciones de los teclados son eficazmente pomposos, tal como amerita la ocasión.

  

Después de este monumental cénit que encarna la suite ‘Creation Of The Humanoids’ viene la dupla de ‘Marilyn Monrobot’ y ‘By Air Express To Venus’, temas diseñados para abrir nuevos recursos de interés artístico tras el vendaval inmediatamente anterior. En el caso de ‘Marilyn Monrobot’ disponemos de un ejercicio de dinamismo sinfónico donde la vieja y la nueva escuelas del rock progresivo se hermanan floridamente: notamos recursos de GENTLE GIANT y YES funcionando de forma fluida durante los desarrollos temáticos mientras éstos se remodelan con aires contemporáneos similares a lo que encontramos en A TRIGGERING MYTH y DRUCKFARBEN. Como suele suceder en estos casos, el sintetizador y la guitarra crean espacios de lucimiento al servicio del dinamismo global de la instrumentación. Por su parte, ‘By Air Express To Venus’ porta un talante más netamente vanguardista, incluso metiéndose en terrenos de densa expresividad propias del rock-in-opposition de raíces galas, aunque a través de los filtros de unos FAR CORNER y de unos PARALLEL MIND – en cuanto a estos último, nos referimos al punche jazz-rockero que se maneja en varias secciones de este extenso tema. El grupo sabe explotar la ambientación recurrente de la pieza sin hacer que se sature.

   

Todo esto fue “Creation Of The Humanoids”, la obra por la cual nos hemos empezado a familiarizar con ECCENTRIC ORBIT. Aunque todavía no ha logrado esta banda el tipo de proyección que otros héroes del prog contemporáneo han concretado desde hace varios años – THE FLOWER KINGS, SPOCK’S BEARD, TRANSATLANTIC, por poner los primeros ejemplos que se nos vienen a la cabeza –, no es inoportuno señalar que este cuarteto merece gozar de un posicionamiento similar, y de hecho, nos alegra que este disco ya coseche grandes elogios en varias redes importantes de difusión del género progresivo. ¡Recomendado!


Muestras de “Creation Of The Humanoids”.-