Monday, August 18, 2014

ILUVATAR regresa desde el silencio


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy prestamos toda nuestra atención al quinteto estadounidense ILUVATAR y su nuevo disco “From The Silence”, el cual emerge efectivamente de un silencio fonográfico que se inició en 1999 cuando se publicó su tercer trabajo “A Story Two Days Wide…”. “From The Silence” fue grabado entre 2012 y 2013 por la formación clásica del grupo: Glenn McLaughlin [voz y percusión], Dennis Mullin [guitarras], Jim Rezek [teclados], Dean Morekas [bajos, pedales bajos y coros] y Chris Mack [batería y percusión]. 10T records ha sido el sello encargado de publicarlo en junio de este año 2014. Los músicos no han estado inactivos desde aquellos años de inicios del milenio: por ejemplo, Rezek y Mack han estado asociados con los maestros de HAPPY THE MAN Frank Wyatt y Stan Whitaker tanto en su proyecto PEDAL GIANT ANIMALS como en la conformación de OBLIVION SUN. Lo que nos ofrecen los resucitados ILUVATAR es una entusiasta confluencia del punche vigoroso de “A Story Two Days Wide…” y la elegancia colorida de “Children”, justamente los dos discos más apreciados por los fans. Imaginamos que lo que quiso ILUVATAR fue explorar su esencia a partir de los discos de los cuales estaban más orgullosos. En todo caso, a pesar de todo este orgullo, el vocalista Glenn McLaughlin anunció que dejaba el grupo (en buenos términos) después de culminarse las sesiones de grabación de este disco, decidiendo los demás seguir adelante. Pero bueno, vayamos ahora al repertorio del disco en cuestión.


‘From The Silence’ es un breve prólogo que dura menos de un minuto que empieza con ruidos de interferencias radiales y deriva en un breve adelanto de lo que será más adelante la canción ‘The Silence’. Con la inicial secuencia de escalas de sintetizador empieza la primera canción propiamente dicha, ‘Open The Door’, un ejercicio vibrante de sinfonismo moderno donde se aprecia a la perfección el gusto de ILUVATAR por crear climas intensos y llamativos, así como su agilidad para manejar fluidamente compases inusuales y cambios de ritmo a lo largo del desarrollo de una sola canción. ‘Resolution’ prosigue por esta senda de magnética intensidad aunque con un vigor rítmico más comedido: en todo caso, seguimos expuestos a pasajes sónicos incendiarios como el esplendoroso solo de guitarra que se inicia alrededor de la barrera del tercer minuto. Todavía no vamos por el primer cuarto de hora del disco y ya nos damos cuenta de que este nuevo amanecer de ILUVATAR está valiéndose de toda su luminosidad para hacerse notar. ‘Le Ungaire Moo-Moo’ es un arquetípico instrumental en 7/8 que suena a un híbrido entre IQ y el SPOCK’S BEARD 95-97, portando una musicalidad exultante bien sostenida por la dupla rítmica en un juego de moderada tensión. Este instrumental pone un lazo para cerrar el dinamismo explayado en los dos temas anteriores, pues cuando emerge ‘Across The Coals’ nos enfrentamos a un momento de introspección donde la gente de ILUVATAR explora los legados de GENESIS y CAMEL a través de un filtro contemporáneo que los emparenta con bandas como GREY LADY DOWN y AGENTS OF MERCY, siempre abriendo espacios para el inteligente manejo de variedad de motivos y ambientes, incluyendo además un hermoso solo e guitarra acústica en uno de los pasajes instrumentales. Se puede decir que con esta pieza y ‘Resolution’ se arma el cénit decisivo del repertorio integral. Durando casi 4 minutos exactos, ‘The Storm’ nos muestra un gancho inapelable sobre un tenor casi hard-rockero y un vibrante tempo de 7/8: definitivamente, aquí nos ha pasado que nos han metido en los tiempos del MARILLION pre-“Clutching At Straws” y del IQ de la primera etapa con Nicholls. 

  

La dupla de ‘Favourite Son’ y ‘Between’ se encarga de empujar la segunda mitad del repertorio. En ambas canciones se destaca la presencia de las guitarras acústicas, siendo así que la primera tiene una tendencia folk-rockera cálida, mientras que la segunda tiene una orientación de semi-balada progresiva con estilizada actitud filuda, algo así como una mezcla de los estándares del GENESIS de los últimos alientos de los 70s y el RUSH de la primera mitad de los 90s. Así las cosas, ‘Favourite Son’ hace valer una serenidad alegre (realzada en el solo de sintetizador final) mientras que ‘Between’ ostenta una melancolía fastuosa que aguarda el momento para explotar con flameantes colores, logrando generar otro cénit del repertorio. Con el final de ‘Between’ se inserta el inicio de ‘The Silence’, el cual muestra un solemne esquema cósmico en su preludio Floydiano para luego dejar paso a un cuerpo central armado sobre un groove sencillo y un tanto etéreo – esto va muy en onda con los dos primeros discos de la banda, y en general, con la faceta más “ligera” del paradigma neo-progresivo. También cabe notar un filo psicodélico que comparten los flotantes fraseos de la guitarra (a lo HACKETT) y las gruesas cortinas de sintetizadores, lo cual ayuda enormemente a la pieza a reflejar un sólido dramatismo. ‘Older Now’ es una balada sencilla e intimista que sirve principalmente como puente hacia la pieza de cierre titulada ‘Until’, una canción a medio tiempo que comienza explayándose por el tenor meditabundo de ‘Older Now’ para terminar revistiéndose de un esplendor rockero macizo donde los instrumentistas ornamentan el desarrollo melódico. Su ambientación general se sitúa en un intermedio entre ‘Between’ y ‘Resolution’. Como detalle curioso, el cuerpo central de esta canción termina poco después de pasada la barrera de los 4 ½ minutos, pero tras unos segundos de silencio se arma un reprise donde se reitera el clímax final y se regresa a los sonidos de interferencias radiales con las que había comenzado el álbum.

  

Como dijimos antes, McLaughlin dejó al grupo, por lo que ahora ILUVATAR cuenta con Jeff Sirody como nuevo frontman. Él ya ha debutado en los escenarios desde su rol, resultando especialmente significativa la actuación de la banda en el Prog Day Festival de 2012. Con el nuevo material contenido en “From The Silence” y el peso del repertorio de sus discos anteriores, ILUVATAR cuenta con suficientes recursos para manejar solventemente sus próximas misiones musicales. Nada ha decaído en esta banda que en su momento fue puntera del revival neo estadounidense: esto es un retorno a lo grande, sí señor.


Muestras de “From The Silence”.-


Friday, August 15, 2014

NATHAN MAHL, con un espíritu renovado bajo una luz infinita


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

NATHAN MAHL ha vuelto al ruedo, lo que es lo mismo que decir que Guy LeBlanc ha vuelto al ruedo. Tras un periodo sumamente gris en su vida donde perdió a su primera esposa y batalló contra el cáncer, finalmente he logrado recobrar la salud perdida, rehacer su vida sentimental… y en lo que concierne a los prog-melómanos esparcidos alrededor del mundo, ha creado un nuevo disco para seguir manteniendo vigente la carrera de NATHAN MAHL. En vez de hacer el truco que hizo Andy Latimer de organizar una nueva versión de un viejo clásico de CAMEL, Guy Le Blanc nos brinda siete nuevas composiciones que se asocian conceptualmente a la idea de la lucha entre el bien y el mal. Tocando teclados y flautas dulces, y asumiendo el rol de cantante en ciertos momentos, LeBlanc se hace acompañar de David Campbell [guitarras, teclados adicionales y canto], Tristan Vaillancourt [guitarras y bajo] y Don Prince [batería, percusión y canto], además de contar con su amigo de años Andy Latimer (sí, el líder perenne de CAMEL) como invitado especial para el último tema. 


El disco se abre con ‘Tantrik Kobbler’, una pieza vigorosa e intensa que se desarrolla fluidamente a través de sus sucesivos parajes rápidos y lentos. Teniendo en cuenta con cuánto nervio maneja el ensamble la espiritualidad filuda del tema, dando ingeniosas vueltas a una idea melódica sencilla en clave de jazz-rock potente, parece que el grupo le da un guiño a los tiempos del “Exodus”. Los nexos con TRIBAL TECH y CAB están ahí, latentes con parcial sutileza, aunque también hay momentos en que los diálogos amablemente desafiantes entre la guitarra y el sintetizador nos llevan al territorio paradigmático de RETURN TO FOREVER. Luego sigue ‘Deception’, el cual se hace eco del colorido expresivo del tema anterior pero con una vibración extrovertida un poco más comedida y una ambientación más cálida, plasmando una recta combinación equilibrada de estándares del sinfonismo y del jazz-rock. Su espacio de 8 ½ minutos está muy bien aprovechado, dejando que cada motivo en curso se expande y asiente apropiadamente mientras la voluptuosa fastuosidad de la arquitectura multi-temática se va revelando de una forma cautivadora. Sin duda, aquí hay aires de familia con lo que la banda hizo en los tiempos de “The Clever Use Of Shadows”; a su vez, ciertos pasajes relajados que forman parte de esta arquitectura nos recuerdan a los paradigmas de HAPPY THE MAN y del CAMEL 75-78. ‘It Tolls For Thee’ es el primer tema cantado del álbum: se trata de una balada emotiva y envolvente. ‘Spirit’ – durando también alrededor de 8 ½ minutos – nos devuelve al esplendor electrizante con el que nos topamos a inicio del álbum, situándose más cerca de la luminosidad controlada de ‘Deception’ pero ostentando un swing vibrante que nos recuerda colateralmente a ‘Tantrik Kobbler’. Posiblemente sea justo percibir a esta pieza como el cénit del disco.

‘Ballad Of An Angry Man’ porta un engañoso aire de pastoral en sus instantes iniciales, pero pronto se revela como un ejercicio de refinada musicalidad sinfónica que busca proyectar una aureola introvertida bajo una armazón alegre. Es fácil encontrar nexos estilísticos con el paradigma Yessiano de los mejores tiempos, y sobre todo, entramos en la parte del disco donde Guy LeBlanc y sus secuaces empiezan a dar prioridad al factor prog-sinfónico. El pasaje intermedio dirigido por el piano y adornado con etéreas capas de sintetizador, aunque breve, consigna un impacto importante en el desarrollo temático que habrá de proseguir hasta el final de la canción; cabe añadir que la mayoría de los solos está a cargo de la guitarra eléctrica. La canción homónima tiene un espíritu de semi-balada en las partes cantadas mientras que los pasajes instrumentales sirven para que los músicos elaboren grooves más sueltos, abriendo a su paso espacios para que se vuelva a dar una intensa alternancia de solos de guitarra y sintetizador. ‘Infinite Light’ ocupa los últimos 5 minutos y pico del disco; tal como dijimos en el primer párrafo, el legendario Andy Latimer funge de invitado especial, trayendo consigo su espiritualidad contemplativa y sabiduría melódica, algo que viene muy bien para brindar un aire de candidez a esta balada progresiva, la cual apunta a una tendencia a preciosismos plenos pero no la lleva hacia lugares extremos. Las alusiones al modelo del GENESIS 76-78 y al CAMEL de los últimos discos son fáciles de observar; definitivamente, esta canción cumple a cabalidad con la función de completar el repertorio con una actitud reflexiva, aunque tal vez nos hubiera gustado que el rollo instrumental se desarrollara con un poco más de ahínco. Como sea, es lo que hay y está bien, a fin de cuentas.


Es una noticia buena, y hasta entrañable, el hecho de que Guy LeBlanc emerja a la escena pública para reactivar su actividad como ejecutor y creador de música progresiva, como viene haciendo desde la primera mitad de los 80s cuando NATHAN MAHL publicó su primer álbum de estudio. Más de 30 años han pasado desde entonces y el nuevo disco “Justify” es una muestra inequívoca de que la esencia artística del grupo tiene el mismo vigor de siempre y una nueva frescura.


Muestras de “Justify”.-


Wednesday, August 13, 2014

Hola otra vez, AMOEBA SPLIT


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy traemos a colación al grupo español AMOEBA SPLIT, el cual ha sacado recientemente una re-edición de su primer disco de larga duración “Dance Of The Goodbyes” a través del sello mexicano Azafrán Media. En el tiempo en que se grabó este disco, la alineación de AMOEBA SPLIT consistía en: Alberto Villarroya [bajo y guitarra], Ricardo Castro [teclados], Pablo Añón [saxos], María Toro [flauta y canto] y Fernando Lamas [batería]. En el enlace http://autopoietican.blogspot.com/2010/10/amoeba-split-danza-progresiva-en-clave.html, que data de octubre de 2010, encontramos una reseña de la edición original del disco en cuestión, una reseña muy entusiasta que celebra la manera tan enérgica con que AMOEBA SPLIT ha revitalizado su particular visión del legado progresivo del Canterbury y de otras vertientes de experimentación jazz-rockera enraizadas en los 70s. Por ejemplo, se destacó en ‘Turbulent Matrix’  su explayamiento en cadencias jazzeras con aires a lo WEATHER REPORT; además, “en algún momento la pieza vira hacia una especie de homenaje al SOFT MACHINE del “Vol. 2” antes de retomar el motivo central para el cierre”. Respecto a ‘Blessed Water’ se dijo: “Comienza con una calidez romántica y envolvente, y mientras va evolucionando su desarrollo melódico y secuencias de solos de guitarra y vientos, lo romántico va reforzándose por niveles más intensos y coloridos. Suena casi como una balada de ROBERT WYATT reciclada por un conglomerado de músicos de CARAVAN y CATAPILLA; el breve interludio blues-rockero a lo TRAFFIC que tiene lugar antes del último estribillo aporta un conveniente momento de extroversión al asunto. El canto de la Srta. Toro es sumamente gravitante a la hora de completar la intencionalidad majestuosa del tema: su registro me suena a un punto intermedio entre Anna Meek (CATAPILLA) y Barbara Gaskin (leyenda del canto en la escena Canterbury). ‘Blessed Water’ es, para decirlo con palabras simples, una pieza particularmente brillante.”


Por supuesto, también resulta placentero reencontrarse con la extensa pieza ‘Flight To Nowhere’, sobre la cual se dijo lo siguiente: “Tras una breve introducción densamente psicodélica, se nos viene una primera sección cantada elaborada a través de un esquema melódico reflexivo y sencillo, seguido por un jam muy a lo CARAVAN temprano donde la flauta de la Srta. Toro se luce como quiere. Con el siguiente jam, más tirado hacia la onda de HATFIELD, las cosas empiezan a adquirir un colorido más vivaz: esta vez hay solos alternados de guitarra y saxo, además de la consolidación de la amalgama instrumental. Una nueva sección calma ofrece nuevos climas envolventes que sirven de cobijo para otro solo de flauta, esta vez portador de una serena belleza pastoral que nos puede remitir más al prog italiano tipo PFM que a otra cosa. Tras un tiempo pertinente de desarrollo para esta sección sinfónica, el grupo vira de nuevo hacia el jazz-prog elaborando una suerte de clímax parcial antes de asentar la nueva porción cantada. La atmósfera está armada para generar una sonoridad gradualmente fastuosa, ahora que el tema se va acercando a su final: el rol del órgano es vital para que el esquema instrumental opere hacia esta dirección. En el vigésimo primer minuto y medio, la música se detiene dramáticamente para dar paso a los últimos latidos de un corazón… y tras un momento de silencio, una secuencia de piano se solaza en impetuosos y disonantes acordes en una coda inquieta.”


La presente re-edición de Azafrán Media trae un bonus track y ése es su detalle más atractivo. Se trata de una modificación ampliada de ‘Qwerty’, tema que en la primera edición consistía en una grácil travesura minúscula, y que ahora se duplica tras ‘Flight To Nowhere’ bajo el título de ‘Qwerty Revisited’ con una duración un poco mayor. Ostentando su nueva alineación de sexteto con el cuarteto nuclear de Castro, Villarroya, Añón y Lamas más otro saxofonista llamado Eduardo ‘Dubi’ Baamonde y el trompetista Rubén Salvador, la banda le da una dimensión más llena a la idea central de ‘Qwerty’, aprovechando la ampliada presencia de los vientos a fin de que el bloque de instrumentistas desarrolle variaciones con una vibración más “orquestal”. Actualmente, AMOEBA SPLIT se encuentra reparando el que será su segundo disco desde 2013: el grupo se está tomando su tiempo, pero sin duda, esta re-edición de “Dance Of The Goodbyes” resulta un excelente aperitivo musical mientras esperamos.


Muestra de AMOEBA SPLIT en vivo (A Coruña, FNAC 24.3.2012).-

Sunday, August 10, 2014

TOM MOTO - llama y furia de la vanguardia italiana del momento


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos el placer de acercarnos al grupo italiano TOM MOTO, trío conformado por Marco Calcaprina [trompeta y sintetizador], Giulio Tosi [bajo y guitarras] y Juri Massa [batería], so pretexto de su nueva obra “Allob Allen”, una de las más brillantes aventuras progresivas del año. Seis años después de “Junk” (otra gozada), Lizard Records publica este catálogo de exaltaciones sonoras y cerebrales celebraciones surrealistas que es “Allob Allen”. Siendo la escena italiana jazz-progresiva una tan repleta de talentos creativos de primer nivel, TOM MOTO sabe darse maña para establecer su propio nicho, caracterizado por una muscularidad peculiar y un manejo muy original de ideas musicales sencillas que en los diálogos musicales concretos se tornan en tirabuzones musicales bastante dinámicos y absorbentes. “Allob Allen”, lo decimos de entrada, es un disco pletórico en vibraciones sonoras que establecen un nuevo norte para el ideal del avant-jazz contemporáneo. La secuencia de todos los temas del repertorio sigue una ilación, síntoma de que la gente de TOM MOTO tiene un especial interés por retar al melómano de turno respecto a su capacidad de absorción. Vayamos ahora a los detalles del repertorio de este disco en cuestión, ¿vale?


Iniciando el álbum con una ingeniosamente dosificada visceralidad neurótica, ‘Ampullaria’ empieza su ingeniería sónica oscilando entre la grisácea solemnidad del primer UNIVERS ZERO y la psicodelia free-form. Ya a poco de pasada la frontera del segundo minuto, pasamos a un cuerpo central patentemente vitalista que muestra los aires de familia que la banda sostiene con otros grupos compatriotas de la vanguardia jazz-progresiva: ROUND 11, CALOMITO, BREZNEV FUN CLUB – es una sonoridad ruda y fastuosa a la vez, ostentando orgullosamente su híbrido de jazz-rock, psicodelia y recursos Crimsonianos. La dupla subsiguiente de ‘Calcamoto’ y ‘Esenia Foetida’ se encarga de preservar y capitalizar el momentum cristalizado por la pieza inaugural. ‘Calcamoto’ porta un aura extrovertida electrizante y robusto, desarrollado magníficamente a través de la sucesión de sus diversos motivos. Poco antes de llegar a la barrera del noveno minuto, emerge un interludio marcado por una ambientación oscurantistamente lánguida, propia de una procesión de almas perdidas en algún purgatorio. Tras recuperar la extroversión perdida en un siguiente pasaje, se nota que el trío no deja atrás del todo los ecos de la opresiva niebla anterior, y de hecho, no tarda en resurgir el motivo del interludio para impulsar el cierre de la pieza, esta vez con un inconfundible aire a lo PRESENT. Tras los 16 minutos y pico que duró ‘Calcamoto’, ‘Esenia Foetida’ se erige como una exploración de aires festivos en tono surrealista, creando un groove llamativo a través de complejos esquemas rítmicos y desafiantes juegos atonales protagonizados por los metales de Calcaprina. En un pasaje posterior, los rasgueos de guitarra guían a la amalgama grupal hacia una suerte de clímax donde el grupo parece coquetear con la tradición del stoner, sin romper con la magia progresiva que se va armando para esta pieza en particular. Para estos dos temas, el trío ha contado con las colaboraciones especiales de Alice Casarosa e Irene Rametta en aportes vocales, lo cual también se reiterará en ‘XXL’. El inicio de este tema se engarza con las últimas notas flotantes de trompeta del tema anterior. ‘XXL’ tiene algo de apabullante vigor en su primer cuerpo, lindando seriamente con la faceta ácida del rock psicodélico, pero luego, en un segundo motivo, el asunto vira hacia un intermedio entre el R.I.O. de la vanguardia gala actual y la neurosis pomposa del paradigma Zappiano.

La adustamente calculada  interrupción del vuelo instrumental abre la puerta a un epílogo donde el arreglo vocal vuelve a exorcizar imágenes de purgatorio, y es cuando el arreglo vocal se vuelve juguetón que se da inicio al siguiente tema, titulado ‘D P’, el cual nos muestra una acabada síntesis de lo que ya pudimos apreciar en ‘Calcamoto’ y ‘Ampullaria’: demoledoras exhibiciones de virtuosismo integrado de parte del trío en torno a ideas musicales que se sienten adustas y majestuosas a la vez, alimentadas por una espiritualidad cortante que no deja de ostentar una luminosidad bizarra. Los últimos 11 ¼ minutos del disco están ocupados por la pieza homónima, la cual no ofrece nada nuevo al menú musical de TOM MOTO pero que cumple eficazmente con regalarnos más expresiones de soltura, sofisticación y vigor. El extravagante preludio sintetizado que suena como una máquina perdiéndose en un estropicio es en realidad el anuncio de una nueva aurora de sonoridades jazz-progresivas armadas en torno a una febril arquitectura neurótica. Los fraseos de guitarra que añade el bajista Tosi ocasionalmente operan como un contrapunto de extraña calidez frente a la perpetua incandescencia de la trompeta y la incandescencia inagotable de la dupla rítmica.


En resumen, lo que tenemos en “Allob Allen” es una manifestación del dinamismo más enérgico que late en el seno de la vanguardia progresiva más radical de la actual escena italiana. TOM MOTO reafirma así su posición prominente dentro de la experimentación progresiva del momento a nivel mundial. ¡Disco mil veces recomendado!


Muestras de “Allob Allen”.-

Thursday, August 07, 2014

Las aventuras de POIL


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da la ocasión de presentar el nuevo disco de un grupo francés que hemos descubierto un tanto tardíamente: POIL. El disco en cuestión se titula “BrossaKlitt”, el tercero del grupo, publicado en mayo pasado en co-producción de los sellos Dur Et Doux y AltrOck. El grupo está conformado por Antoine Arnera [teclados y voz], Boris Cassone [bajo, guitarra y voz] y Guilhem Meier [batería, percusión y voz], asociados desde el año 2006 en este proyecto mientras cada uno semana tiene activo en otros donde también se explota cabalmente la aventura de experimentar con los conceptos y límites de la vanguardia rockera. Dándole giros nuevos a las influencias de FRANK ZAPPA, SAMLA MAMMAS MANNA, ETRON FOU LELOUBLAN, MAGMA y RUINS, POIL es un grupo que también se siente cómodo dentro de la gran familia de las nuevas generaciones de agrupaciones reformadoras del Zeuhl y del rock-in-opposition que efervescentemente han venido surgiendo en la escena francesa (y también mundial) en lo que va del nuevo milenio.


Durando casi 10 ¾ minutos, ‘Fionosphère’ abre el álbum con un ímpetu contundente y complejo donde los momentos de desgarro electrizantemente furioso (a lo DOCTOR NERVE con matices de THE CARDIACS) se entrelazan con otros pasajes marcados por un colorido cacofónico (al modo del paradigma del Zeuhl). El tono oscurantista de los claramente satíricos cantos aporta un oportuno acento dadaísta a las osadas aventuras musicales que se van desarrollando en el hilo de la instrumentación. Algunos compases compartidos por la batería y el canto recitado muestran afinidades con recursos del dub rap (algo no ajeno a varios grupos avant-progresivos de la actualidad como, por ejemplo, CHROME HOOF y MIRTHKON), lo cual ayuda a fortalecer la aureola anarquista de la pieza. ‘Introklitt’ es un breve relato femenino sobre una mínima capa de teclado que sirve como puente hacia la canción homónima, la misma que refleja un énfasis en los elementos satíricos del tema de apertura. Esto suena a una versión posmoderna de SAMLA MAMMAS MANNA con las logísticas compartidas de RUINS y GUAPO. ‘Patachou’ nos remite acto seguido a un dinamismo aún más exacerbado que en los temas primero y tercero, el mismo que utiliza varios interludios instrumentales que ostentan un refinado lirismo arquitectónico. El manejo del swing organizado por la dupla rítmica muestra una especial atención a la organización sofisticada del bloque sonoro de la banda: toda la extravagancia que sigue caminos desde lo circense a lo torturado y de regreso se arropa de fineza extrema en cuanto al delicado equilibrio superpuesto a través de las interacciones entre los tres músicos. No hay duda de que ‘Fionosphère’ y ‘Patachou’ instalan sendas columnas para la focalización de la organización del repertorio global del álbum. ‘MAO’ es una excursión cuasi-popera de poco menos de 3 ½ minutos de duración donde nos topamos con una mezcla de tecno y electro-house (a lo MADONNA del “Blood On The Dancefloor”, sí, en efecto) donde el trío aprovecha el barullo alevosamente trivial para darle un nuevo giro a sus caricaturescos cánticos.

‘Goddog’ es un ejemplo más de las fraternidades estilísticas que POIL guardan con DOCTOR NERVE, MIRTHKON y THE CARDIACS. Esta vez la dosis de travieso dadaísmo en los cantos es menos notoria que en las canciones precedentes, y de hecho, el despliegue instrumental (particularmente intrincado con sus inescrutables desarrollos temáticos e incansables quiebres rítmicos) nos vuelve a confirmar cuán meritoria es la idea de crear toda esta complejidad a seis manos. ‘Dins O Klitt’ es otra pieza breve, esta vez consistente en efectos sintetizados impregnados de minúsculas viñetas que simulan tanteos por varias emisoras radiales. Por supuesto, su función principal es la de oficiar como intermedio entre la canción anterior y la siguiente, ‘Pikiwa’, a la sazón, la más larga del disco con su espacio de 14 minutos. El primer cuerpo central consiste en una delirante reinstauración del dadaísmo avasallador de ‘Fionosphère’, mientras que el segundo está centrado en un impetuoso jam de tendencias space-rockeras (al modo de una vigorosa cruza del GONG pre-“Angel’s Egg”, ESKATON y CAN). La tercera y última sección establece una ilación de ideas basadas en complejas síncopas que pone al oyente en estado de catarsis expectante, llevando todo ello a un abrupto final, más abrupto que la nota final de una danza cabaretera o el cierre del telón de un circo. Así las cosas, ‘La Balade Des Gentils Minouchoux’, una pieza amable que se apoya en una gentil armazón rítmica cuya compleja estructura es manejada pulcramente por Meier y Cossone mientras el motivo se basa en la repetición de una sofisticada progresión atonal, bien plasmada en el piano eléctrico de Arnera. Los ornamentos de guitarra y sintetizador añaden un innegable tono mágico al asunto, culminando así un efectivo broche de oro para el álbum.

 

Bueno, todo esto fue “BrossaKlitt”, en pocas palabras, una celebración de la osadía y la extravagancia en base a una concepción dadaísta de la música progresiva de ayer y hoy: POIL es una banda que merece ser investigada y descubierta por parte de melómanos y coleccionistas. ¡Disco altamente recomendado!


Muestras de “BrossaKlitt”.-

Monday, August 04, 2014

RICHARD PINHAS y OREN AMBARCHI: una asociación para trazos y rectificaciones musicales


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

¡Tremendo aquelarre musical el que organizan los visionarios RICHARD PINHAS y OREN AMBARCHI al decidir armar juntos un proyecto para gestar alucinantes vuelos musicales posmodernos y recopilar parte de ellos en el disco “Tikkun”! Ambos músicos son veteranos experimentadores que se especializan en reinventar el lenguaje de la guitarra eléctrica y crear osados horizontes artísticos para los sintetizadores y demás recursos cibernéticos. PINHAS tiene ya más de 40 años como líder de HELDON y gestor de una inagotable trayectoria solista que lo ha erigido como un notable veterano de la avanzada francesa, mientras que el australiano AMBARCHI cuenta también con un vasto currículum en las áreas del noise, el drone doom y el progresivo electrónico, siendo así capaz de tratar de tú a tú a PINHAS a pesar de ser un par de décadas más joven que él. Apoyados por unos cuantos músicos colaboradores – Joe Talia a la batería, Eric Borelva también a la batería en ciertos pasajes, Masami Akita organizando loops y trucos ruidistas, Duncan Pinhas manipulando efectos y trucos ruidistas – el corso PINHAS y el australiano AMBARCHI. Cuneiform Records (sí, es el mismo sello que publicó este mismo año un disco a dúo de PINHAS y YOSHIDA TATSUYA) se encargó de publicar una selección de registros en vivo de esta asociación.

 

‘Washington, D.C. – T4V1’ ocupa un espacio de más de media hora, brindando lo que finalmente se nos revelará como un orgiástico despliegue de las nieblas más opresivas dentro de esta intensa oscuridad sónica que atraviesa el repertorio global del álbum. El dúo nuclear y sus colaboradores de turno cuentan con bastante espacio para fabricar un aura de persistente tensión que se nutre de las secuencias computarizadas que vibran inapelablemente en el centro neurálgico. Las capas de guitarra y efectos ruidistas se acumulan cuales soles metálicos mientras la batería establece pulsaciones tan disciplinadas como insanas por bastantes minutos. Recién alrededor del octavo minuto es que emergen de sus tambores y platillos algunos coqueteos con grooves jazz-rockeros. Una vez que se termina de instalar esta dinámica, la vitalidad del bloque sonoro se revitaliza para generar una vitalidad más expansiva a la interminable tensión. Pero bueno, sobre la frontera del vigésimo minuto se van minimizando gradualmente las capas para llegar a una especie de sosiego cósmico, un momento de relax que nos recuerda a la faceta contemplativa del krautrock sintetizado. Ya los últimos cinco minutos están focalizados en un reposo signado por ambientes aleatorios, ocasionalmente agitados por algunos recursos de intensidad.


‘Tokyo – T4V2’ es el viaje menos extenso de los tres que recoge “Tikkun”. La articulación de este viaje sónico goza de una arquitectura más precisa, aplicada sobre el complejo groove que arman las dos baterías de Talia y Borelva, respectivamente. La vitalidad Frippiana de las múltiples capas de guitarra no solo llena espacios por doquier sino que giran sobre sí mismas para generar una luminosidad auditiva que nos impregna de una lumbre inquietantemente densa. En lo que respecta al aire cuasi-tribal que asume el esquema rítmico para esta ocasión, notamos varios aires de familia con lo que HELDON hizo en su momento en una de sus indiscutibles obras cumbre: “Un Rêve Sans Conséquence Spéciale”. En fin, ‘San Francisco – T2V2’ cierra el disco con una majestuosa capa de cadencias electrónicas sobre las cuales los músicos arman y magnifican vibrantes retazos maquinistas donde la furia optimista del futurismo y la rabiosa desazón del posmodernismo se hermanan y funden. La batería recién entra a tallar poco antes de llegar a la barrera del octavo minuto, y cuando lo hace, nos remite nuevamente a los pasajes más robustos de ‘Washington, D.C. – T4V1’, aunque con un nivel de tensión un poco menos apremiante. Eso sí, las capas sónicas que cortan el aire cuales sierras eléctricas y los loops que emergen de vez en cuando forman una celebración de lo oscuro a través del arte del ruido. La coda es minimalista y reposada, pero no con calidez precisamente, sino al modo de una fuerza amenazante que se toma un descanso indefinido.


Todo esto fue “Tikkun”, una exhibición de rock forjado bajo el fuego de la vanguardia contemporánea y con el vigor ansioso de la más genuina visión futurista del arte. Este dúo de RICHARD PINHAS y OREN AMBARCHI ha dignificado infinitamente la idea de aventura dentro del arte del ruido.



Muestra de Pinhas y Ambarchi tocando en vivo en L’Espace B – 9 de abril de 2013: https://www.youtube.com/watch?v=j3NePnR1x9s

Friday, August 01, 2014

RICHARD PINHAS y YOSHIDA TATSUYA, asociados en torno a la plenitud del vacío


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

¡Qué placer nos da hoy hablar de esta asociación del corso más famoso de la vanguardia prog-electrónica y del creador japonés más trabajólico de los últimos 20 años! No resulta muy difícil adivinar que nos estamos refiriendo a RICHARD PINHAS y YOSHIDA TATSUYA: respectivamente, el guitarrista-sintetista gestor de una vertiente avant-rockera cíber-punk-progresiva a través HELDON y una vasta trayectoria solista, y el baterista líder de presencias progresivas tan legendarias como RUINS y KOENJI HYAKKEI, además de trabajólico obsesionado con las formas más iconoclastas de rock progresivo desde varios frentes (KOREKYOJINN, SOFT MOUNTAIN, DAIMONJI, SEIKAZOKU, ZLETOVSKO, etc.). “Welcome… In The Void” es el ítem resultante de esta asociación de mentes ácratas, el mismo que ha sido publicado a fines de mayo pasado por el sello Cuneiform Records. PINHAS se acredita la guitarra loop stereo y la guitarra stereo loop – lo cual imaginamos que tiene que ver con el tipo de conexión que cada guitarra tiene con la PC o entramado de enchufes utilizado para la ocasión – mientras que YOSHIDA se acredita la batería y las percusiones. El repertorio de “Welcome… In The Void” fue grabado en dos sesiones que tuvieron lugar en Tokio y París, respectivamente, estando la mezcla final a cargo de PINHAS en el Heldon Studio, en el otoño de 2013.



Durando “solamente” 4 ¼, ‘Part One – Intro’ abre al álbum con una secuencia envolventemente nutrida  de capas de guitarra y loops sintetizados sobre los cuales la batería de YOSHIDA se explaya orgiásticamente en un tempo de 7/8, muy a lo free-jazz la verdad. Mientras PINHAS es el creador de armazones y texturas, su colega japonés se luce en el núcleo central del bloque sonoro como protagonista real del asunto. El segundo tema ‘Part Two – Core Trax’ ocupa un maratónico espacio de 1 hora y casi 4 minutos. Los primeros efluvios de efectos computarizados se nos vienen encima como un alud que se prolonga atosigadoramente, un alud a través del cual emergen ruidos mecánicos como sierras eléctricas y acordes de guitarra soltadas al aire como si vinieran para anunciar algo. Y ese algo emerge sobre la barrera del cuarto minuto: capas flotantes agudas de guitarra que arman un primer paisaje sonoro donde reconocemos ese paradigma cibernético-Frippiano del que PINHAS se ha apropiado desde el primer disco de HELDON. Se toma unos minutos YOSHIDA para entrar en acción, pero una vez que lo hace, reitera su alucinado dinamismo en 7/8 que permite a su colega rearmar los últimos climas guitarra-computarizados del primer tema. A poco de pasada la barrera del décimo tercer minuto, el dúo arma una explosión caótica donde el loop sintetizado y las extravagantes cadencias de la batería se asocian en una desafiante disociación: máquina y pulmón conectándose en desencuentros mientras las capas de guitarra pintan retazos que se proyectan hacia un paisaje entero. Dicho paisaje se empieza a asentar tres minutos y medio después, cuando la batería se calma y los colores se amontonan en un orden robusto. Así las cosas, la segunda irrupción de YOSHIDA es breve pero rotunda, incluso salvaje, acomodándose a la robustez de las cada vez más nutridas capas de guitarra y llevándola a un nivel más intenso de expresividad. En el minuto vigésimo nos topamos con una tercera sección marcada por una pauta rítmica más lenta – sin renunciar a la exuberancia y el punche – y eso resulta útil para que PINHAS elabore un pasaje solista cósmico y conmovedor.

  

Una vez que se vuelve a detener la batería de YOSHIDA, las capas cósmicas se explayan por un par minutos para ir preparando un nuevo viraje para ‘Part Two – Core Trax’, esta vez doble: una sección marcada por una armazón rítmica de tenor tribal y otra posterior que parece de naturaleza stoner, o sea, vigorosa y comedidamente lenta. La ilación de estos diversos ambientes se siente perfectamente fluida, a la par que se notan bien instalados los pasajes intermedios entre ellos. Cuando menos nos damos cuenta, la batería vuelve a revolcarse sobre sus propias ansias de caos, oscilando entre el simple vigor anarquista y el free-jazz, mientras que las capas de guitarra generan una nueva montaña sónica de aguerrida densidad. Se arma así un cénit electrizante donde la osada musicalidad del dúo ostenta con precisión milimétrica todas las aristas de su neurosis surrealista. Desde antes de llegar a la barrera del minuto 42 se empieza a armar un pasaje abstracto muy tirado hacia lo minimalista: YOSHIDA se limita a jugar con texturas de algunos de sus platillos mientras PINHAS elabora una etérea maraña de repeticiones de fraseos puntuales y capas de guitarra. Por supuesto que esta sección es tan solo un breve paraje de lo que queda de este bosque musical: pronto reemergen los tambores y la faceta extrovertida del dúo se remodela volviendo a la mezcla de capas densas y entusiastas swings jazz-rockeros, los mismos que no pueden aguantar las ganas de acelerarse y desacelerarse en un despliegue de juguetona demencia. Una vez que las cosas se calman un poco se da un instante de descanso… y es solo un instante porque nos topamos con la enésima demostración de caos compartido donde YOSHIDA se muestra más desatado que nunca, aunque posteriormente vuelve a aplicar una pauta rítmica de tendencia stoner. Una vez que se detiene, PINHAS se concentra en ahondar en climas opresivamente oscuros para las últimas capas de sonido que crea desde su guitarra computarizada: el esquema minimalista que él usa para este epílogo es como el manto de la noche que extiende su negritud tocando una nota única y solipsista mientras las estrellas refulgen cuales ornamentos sutiles.


“Welcome… In The Void” ha sido, en efecto, un delirante trayecto sónico hacia el vacío más fulguroso después de atravesar los lugares más incendiarios de la plenitud del ser: el arte mecanicista posmoderno de RICHARD PINHAS y la musicalidad osadamente rabiosa de YOSHIDA TATSUYA han congeniado de una manera insólita, logrando así motivar una electrizante renovación para la vanguardia rockera extrema del nuevo milenio. Dos viejos zorros se han enseñado mutuamente nuevos trucos ante nuestros oídos y podemos decir que lo hemos gozado en grande.


Muestra de “Welcome… In The Void”.-


Wednesday, July 30, 2014

Libre comunión peruano-chilena de TETÉ LEGUÍA y EDÉN CARRASCO


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La asociación peruano-chilena conformada por el bajista TETÉ LEGUÍA y el saxofonista EDÉN CARRASCO (aunque en la portada aparece el apellido como CARRAZCO) ha creado un muy interesante trabajo de jazz experimental de tendencia psicodélica. LEGUÍA es un músico inquieto dentro de la vanguardia peruana dentro de sus diversos enclaves de avant-jazz, psicodelia e improvisación free-form (TRÍO NUNA, LIQUIDARLO CELULOIDE, TRECTORUM). Por su parte, CARRASCO cuenta con un currículum vitae impresionante que incluye membrecías en URANGALILA, LA PICHANGA, AKINETÓN RETARD (bajo el nombre de EDÉN OCSARRAK), LAKUT, etc. El disco “Teté Leguía & Edén Carrazco” recoge una viaje musical registrado en vivo en el 4 de abril de 2014, en el contexto del evento Improvisación Sonora II, en Youth Experimental Studio, un local de Lima (distrito de Miraflores): su título es ‘Yes’, al modo de las iniciales del estudio donde tuvo lugar el despliegue sónico en cuestión. Con una portada predominantemente roja (diseño gráfico de autoría de LEGUÍA) y un disco de color verde claro, tenemos de entrada un agradable impacto visual. Analicemos ahora el impacto musical en sí.


Tras unos breves instantes de ruidos incidentales donde escuchamos un silbido casual y algunos pasos de los músicos acercándose a sus instrumentos, el bajo empieza a jugar con texturas discretas mientras que el saxo se detiene en ciertas notas para hacerlas flotar como ramalazos de inquietantes colores. La ausencia de batería o secuencia rítmica es aprovechada al máximo por el dúo para explorar todo el espectro de lo amorfo a fin de hacer de las combinaciones de ruido y silencio la estrategia de ingeniería definida para esta aventura musical. A poco de pasada la barrera del quinto minuto, el saxo de CARRAZCO empieza a intensificar su paleta sonora, mientras que LEGUÍA permanece apegado a sus texturas sutiles, dando mil y una vueltas al vacío, dejando que éste sea también un recurso de expresión. La sensación de estar atrapados en un limbo envuelto de densa niebla se alimenta de estos penetrantemente oscuros diálogos entrecortados que establecen los dos músicos con un pulso impecable: hace falta un sabio manejo del pulso creativo para no dejarse desesperar por el influjo del silencio. En la frontera del noveno minuto y medio, el ambiente vira hacia una electrizante neurosis movida por una agresividad misteriosa que vibra desde las cuerdas del bajo; el saxo prontamente se hace eco de este momentum inesperado y también saca su filo expresivo de acuerdo a la situación. Así las cosas, el terreno está preparado para que se arme una intensidad conjunta, algo que los dos músicos se toman su tiempo en articular y reforzar desde la soltura propia de la libre expresión: la sensación de misterio no desaparece, pero sí se nota una creciente luminosidad a medida que este groove dadaísta va progresando hasta su punto culminante, alrededor del minuto 20 y medio. Los últimos minutos de esta aventura se concentran en un ambiente parecido al del inicio de la neurosis que antecedió a la explosión central.  

  


Lo que nos ofrece este dúo de TETÉ LEGUÍA y EDÉN CARRASCO es, ante todo, una aventura, una aventura de quienes la emprendieron y una aventura como misión de quien quiera detenerse a escuchar este registro fonográfico. Hay una magia en este despliegue sonoro que es innegable, un ejemplo de cómo se puede sembrar música interesante a partir de semillas de osadía posmoderna. 


Para escuchar a Yes:  http://buhrecords.bandcamp.com/album/br63-tet-legu-a-ed-n-carrasco

Tuesday, July 29, 2014

Explorando sonidos con PAUCHI SASAKI y JUAN PABLO ARAGÓN


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El disco al cual prestamos atención ahora es el resultado de la asociación de dos excelentes músicos peruanos: PAUCHI SASAKI [violín, loops y recursos electrónicos] y JUAN PABLO ARAGÓN [guitarra y efectos]. Ella es una músico versátil que cuenta con estudios formales en Perú y los Estados Unidos, involucrada en varios proyectos de música electroacústica como partícipe principal o invitada, además de componer bandas sonoras y ser parte de proyectos multimedia; por su parte, él es principalmente conocido por conformar una mitad del grupo de rock experimental PILOTOCOPILOTO. Lo que aparece registrado en “Pauchi Sasaki & Juan Pablo Aragón” es el resultado de una improvisación en vivo desarrollada en un festival de improvisaciones musicales que tuvo lugar en el local Iris Pub el 11 de junio del 2014, en el distrito limeño de Miraflores. Publicado por el sello peruano Buh Records, la portada del disco contiene una bella foto tomada por ARAGÓN (también experto en artes visuales). Contiene solo una pieza, titulada ‘PSJA’.

La pieza en cuestión apuesta primordialmente por juegos de capas minimalistas que se entrelazan y /o superponen a fin de diseñar y dibujar paisajes cósmicos con una soltura voraz, una soltura afín al sentido de aventura del volar y no a las formas de la arquitectura. Algo muy propio de la tradición del krautrock sintetizado del TANGERINE DREAM pre-“Rubycon” y de CLUSTER, así como del paradigma de FRIPP/ENO, si vale poner paralelos en la descripción. Sasaki y Aragón manejan sus instrumentos y artilugios estableciendo diálogos continuos con una actitud contemplativa, siempre a la expectativa: la naturaleza minimalista de este proyecto se beneficia de ello, y de hecho, entre los minutos 3 y 9 se despliega un retrato sónico de flotante y envolvente serenidad. Sobre la barrera del minuto 9’30”, Aragón introduce una sencilla escala de guitarra sobre la cual se construye un motivo nuevo, haciendo de la reiteración de dicha escala el foco central de los nuevos ensueños sonoros en curso. El crescendo que se va dando genera una luminosidad atrapantemente hermosa que cambia lo envolvente por lo absorbente: en efecto, los sonidos llena espacios alrededor del lugar vital donde se encuentra el oyente.  


“Pauchi Sasaki & Juan Pablo Aragón” es un trabajo de muy buena factura donde se dignifica las concepciones contemporáneas de vanguardia musical a través del énfasis en atmósferas y texturas. Infaltable para quienes perciben y sienten a la música como aventura estética en el sentido más radical de la expresión: SASAKI y ARAGÓN se ofrecen como jefes de expedición para esta aventura de exploración.



TRÍO NUNA y su aventura de un 7 de junio


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TRÍO NUNA es el nombre del ensamble peruano conformado por Marco Antonio Mazzini [clarinete], Teté Leguía [bajo] y Pedro Fukuda [batería] para crear una tipología especial de free-jazz embebida de orientaciones psicodélicas, lo cual hace que el sonido grupal asume un nervio muy especial mientras mantiene la elegancia en las interacciones sónicas al modo de la fabricación de una refinada pieza de orfebrería. Su  disco “07.06.2014” contiene un único tema, titulado precisamente ‘Nuna’, la cual perfila una navegación aguerridamente armonizada entre los tres aventureros musicales a bordo. Tal como indica el título de este disco publicado por Buh Records, lo que suena en él fue registrado el día 7 de junio de 2014 en la casa Shehan del distrito limeño de Barranco, en el contexto de un festival de improvisaciones experimentales que congregaba a varios artistas de la escena vanguardista local.


En fin, ‘Nuna’ es una expansión sonora que brilla con pura excelencia. La batería y el bajo inician las cosas con un cierto sigilo, siendo así que cuando el clarinete entra a tallar empiezan rápidamente a asentarse los diálogos sucesivos dentro de una atmósfera de total comprensión intuitiva entre los tres músicos. A poco de pasada la barrera del tercer minuto ya tenemos un swing vigoroso reconocible en curso sobre el cual las líneas del clarinete y los bizarros grooves del bajo se conectan y desafían mutuamente. Leguía sabe cómo hacer lucir su instrumento en aquellos momentos en que se erige en protagonista, mientras que Mazzini hace dibujos sónicos con el suyo. Poco antes de llegar a la barrera del séptimo minuto emerge un delicado momento de caos, el cual no es sino un puente hacia un esquema rítmico robusto y frenético que parece una rara mezcla de JOHN ZORN y ASH RA TEMPEL. Llega un momento en que Fukuda genera chispas de una hoguera con sus tambores y bombos, armando un momentum intenso para que el trío en bloque arme un sortilegio psicodélico arrollador. El grupo sigue jugando con variantes sin perder el pulso de la intensidad ya conquistada y colonizada, abriendo espacios de caos desde donde se puede crear nuevas ideas a ser explotadas con oportuno sentido de lo efímero. Poco antes de llegar a la barrera del minuto 18, el trío se concentra en un motivo más relajado, no ajeno a ciertas tensiones, pero ahora más focalizado en texturas misteriosas que en explosiones sónicas: de esta manera, el grupo se prepara para culminar apropiadamente su aventura tan bien compenetrada. Este disco es simplemente imperdible… ¡y ojalá contemos en el futuro con más y más extensos registros del TRÍO NUNA!    




Saturday, July 26, 2014

FABIO ZUFFANTI y sus múltiples espejos progresivos


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El talentoso y trabajólico multi-instrumentista italiano FABIO ZUFFANTI (especialista en bajo desde sus tiempos en la legendaria banda FINISTERRE, y diversificándose un poco más en grupos posteriores como LA MASCHERA DI CERA, HÖSTSONATEN, LAZONA, etc.) nos brinda su sexto trabajo solista “La Quarta Vittima”, un disco conceptual basado en el libro  “Der Spiegel im Spiegel” (“El Espejo en el Espejo”) de Michael Ende, una selección de relatos surrealistas que giran en torno a la preocupación por lo que pasa cuando un espejo refleja lo que se refleja en otro espejo, y así sucesivamente. Además de ser una valiosa pieza literaria por sí misma, este disco “La Quarta Vittima” resulta también excelente para los apreciadores del rock artístico. Y lo más curioso de este caso es que ZUFFANTI no toca el bajo (asigna las funciones de este instrumento y del contrabajo a Riccardo Barbera), sino que se concentra en los teclados, pedales bajos, efectos, samplers y el canto. La numerosa agrupación de colaboradores de ZUFFANTI en esta ocasión incluye a la guitarrista Laura Marsano, los teclistas Emanuele Tarasconi y Alberto Tafuri, su socio de toda la vida Agostino Macor tocando algo de Theremin, los bateristas Saverio Malaspina Paolo Tixi, Carlo Carnevali y Simona Angioloni en los coros, el vientista Gian Marco Pietrasanta, etc. El disco fue publicado por AMS records en enero de este año 2014, el mismo que marca el vigésimo aniversario de la trayectoria musical de ZUFFANTI.


Yendo ahora a “La Quarta Vittima” en sí, ‘Non Posso Parlare Più Forte’, que dura casi 12 minutos, abre el disco con un vigor claroscuro y una vitalidad sofisticada donde las variantes de motivos y ambientes se suceden de forma compacta. Las secciones que exudan un tenebrista frenesí nos recuerdan bastante a lo que hizo el proyecto L’OMBRA DELLA SERA, y tangencialmente, al modelo escandinavo de ÄNGLAGÅRD y SINKADUS. Otras secciones más serenas nos remiten a la lánguida tranquilidad de CAMEL y a la melancolía estilizada del PINK FLOYD 73-75. ‘La Certeza Impossibile’ sigue a continuación al modo de una balada grisácea, moderadamente densa, un tanto a lo STEVEN WILSON, aunque el peso musical está particularmente centrado en la guitarra acústica y los teclados, no tanto en capas y riffs de guitarra eléctrica. El tercer tema, titulado ‘L’Interno Di Un Volto’, se encarga de reivindicar a la guitarra eléctrica como instrumento proveedor de atmósferas y núcleos temáticos a la par que mantiene la influencia WILSON dentro del actual devenir musical. La densidad y la aureola tenebrosa son marcas relevantes en la ilación temática y la atmósfera plasmada en la arquitectura de todos los instrumentos activos: aunque predomina el medio tiempo, da la sensación de que el frenesí rítmico es mayor, lo cual habla muy bien de la manera en que ZUFFANTI y sus colaboradores han armado el clima general de la pieza. La pieza homónima es la más corta del álbum, durando poco más de 4 ½ minutos: su talante jazz-progresivo melódico sazonado con cierto groove funky alude a las bandas sonoras de las series televisivas de acción de los 70s: en efecto, es casi como si la gente de HATFIELD & THE NORTH y de PERIGEO se hubiera asociado para hacer un jam que sirva como música incidental para un capítulo de la serie “Shaft” o “S.W.A.T.”.

 

‘Sotto Un Cielo Nero’ es la composición más neurótica del álbum, pero no por cuestiones terroríficas sino por su desafiante amalgama de elementos sinfónicos, psicodélicos y free-jazzeros a través de la juguetona ilación de sus diversos motivos. La sección jazzera merece una mención especial por la manera tan sólida que tiene de reciclar y deconstruir los pasajes coloridos que le anteceden; emerge como un duende travieso vestido de etiqueta. ‘Il Circo Brucia’ es un tema aún más extrovertido que el anterior, haciéndose eco de su intensidad expresiva y jugando con atmósferas más oscuras, con lo cual volvemos a los fantasmas y neblinas del prog escandinavo revivalista (ANEKDOTEN, SINKADUS), así como a ciertos trucos netamente Crimsonianos y algunos recursos heredados de la faceta más agresiva de LA MASCHERA DI CERA. La verdad que ‘Sotto Un Cielo Nero’ e ‘Il Circo Brucia’ no son solo canciones sino trípticos pictóricos donde cada una de las múltiples escenas aporta su luminosidad específica dentro de un todo magníficamente tortuoso. La última pieza del álbum, ‘Una Sera D’Inverno’, es una balada intimista dominada por armonías sencillas de piano (acústico o eléctrico, según el momento): el aura contemplativa e introspectiva se plasma en una cálida combinación de post-rock jazzeado (a lo TORTOISE) y sinfonismo inspirado en la vieja escuela italiana.


Como ya muchos prog-melómanos sabemos, el buen ZUFFANTI anunció su partida de LA MASCHERA DI CERA para así disponer de más calidad de tiempo para promover y desarrollar su obra en otros proyectos musicales, lo cual significa que él piensa poner a su obra solista como el centro neurálgico de todo lo demás que él pretenda hacer de ahora en adelante. De hecho ya ha venido dando algunas actuaciones como solista con su banda de apoyo a lo largo del año (cómo no, tocando el bajo, los pedales bajos y cantando cuando no se enrolla en largos pasajes instrumentales como le gusta hacer). Tomando en cuenta lo bien que ha resultado “La Quarta Vittima” en cuanto expresión de música progresiva de nuestros tiempos, siendo efectivamente el más ambicioso de todos sus discos solistas hasta el momento, resulta lógico augurarle más temporadas de intensa y magnífica inspiración desde donde él pueda seguir honrando este estilo que tanto amamos con su maestría habitual.


Muestras de “La Quarta Vittima”.-

Thursday, July 24, 2014

GNU QUARTET: el karma progresivo de la música de cámara


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GNU QUARTET es un ensamble de músicos de cámara italianos que responden a los nombres de Francesca Rapetti [flauta], Roberto Izzo [violín], Raffaele Rebaudengo [viola] y Stefano Cabrera [cello]. Formado en el Conservatorio de Palermo y actuales residentes en la ciudad de Génova, GNU QUARTET – bajo el nombre de GNU QUARTET IN PROG – ha grabado y publicado en abril pasado un disco de tributo al género progresivo titulado “Karma”. De hecho, el inicio de este grupo tuvo lugar en un contexto netamente progresivo: en febrero de 2006, para telonear a PREMIATA FORNERIA MARCONI en un concierto especial de homenaje al cantautor FABRIZIO DE ANDRÈ, Rapetti, Izzo, Rebaudengo y Cabrera prepararon un par de temas que fueron bien recibidos por el público, y de paso, les dejó pensando en la idea de asociarse formalmente como grupo


“Karma” debe ser apreciado como una excursión bien planificada por lugares legendarios, y qué mejor manera que empezar esta excursión que con ‘Peaches En Regalia’ de FRANK ZAPPA y ‘Roundabout’ de YES. La primera de estas piezas es el patrón definitivo de colorido arquitectónico dentro del variopinto ideario Zappiano, convirtiéndolo GNU QUARTET en un ejercicio de estilizada vitalidad, mientras que la segunda ve su swing remodelado ingeniosamente por la amalgama de cuerdas que se desarrolla de principio a fin. Cuando llegamos al clásico de PINK FLOYD ‘The Great Gig In The Sky’, el cuarteto se recoge dentro de la solemnidad exigida para el caso, incluyendo el uso de una máquina de ritmos a cargo de Rapetti: la cantante invitada Durga McBroom-Hudson hace una labor decente para que el bloque sonoro logre aproximarse efectivamente al modelo original. ‘Stereotaxis’ es la composición original que se nos ofrece en este disco. Escrita por el cellista Cabrera, empieza con nebulosas líneas de flauta para que luego el ensamble entero entre en acción con un esplendor conmovedor e intenso. En su brillante ilación de diversos motivos y atmósferas, además de las vibraciones rockeras que advertimos en ciertas líneas de flauta y cello, se nota que el paradigma del prog sinfónico ha sido inspirador de esta pieza, alternando ambientes propios de un PHILLIP GLASS con ideas que podían muy bien haber sido de las cosechas de ISILIDUR’S BANE (etapa de los álbumes “Mind” y “Mind Vol. 2”) y RAMBLIN’ ORCHESTRA.

  

La suave calidez del clásico Genesiano ‘Hairless Heart’ (compuesto por el maestro STEVE HACKETT) queda ahora en manos del liderazgo de la flauta, mientras que la versión del ‘Allegro’ que abría el ‘Concerto Grosso 1” de NEW TROLLS guarda más fidelidad con el original de 1971. Andrea Maddalone aporta la guitarra eléctrica para llenar el bloque sonoro en toda su explosividad y así brindar un definitivo clímax al repertorio de “Karma”. Vale la pena adquirir y atesorar este disco como lo que es, una inspección de la tradición del art-rock desde las raíces de sus inspiraciones académicas, una labor que GNU QUARTET han realizado con suprema maestría. Definitivamente, los elogios hechos al grupo por parte de músicos tan diversos como STEVE HACKETT, PONCHO VIDALES y VITTORIO DI SCALZI (debidamente publicados en la página web de GNU QUARTET: http://www.gnuquartetinprog.com/) son totalmente merecidos. ¡Qué pena que este disco solo dure media hora!


Muestras de “Karma”.-
Peaches In Regalia [en vivo]: https://www.youtube.com/watch?v=SfXlk9DOcLY

Monday, July 21, 2014

La nueva estrategia maestra de MATS/MORGAN


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MATS/MORGAN (que a veces firman como THE MATS/MORGAN BAND) es un dúo conformado por  dos suecos geniales, el baterista Morgan Ågren y el teclista Mats Öberg (este último, invidente de nacimiento). Los traemos a colación ahora porque el sello Cuneiform Records ha editado a fines de mayo pasado su nueva oferta fonográfica, “Shack Tati”, la cual amenaza seriamente con provocar unánimes elogios así como lo han hecho sus discos anteriores. El último de ello data de 2005 (“Thanks For Flying With Us”), por lo que este retorno al ruedo del dúo es bienvenido con creces. La asociación de Ågren y Öberg empezó cuando ambos eran aún colegiales (¡el segundo ni siquiera había cumplido 10 años de edad!) tras unas actuaciones en eventos escolares. Sus reputaciones como niños prodigio y la magia de su asociación escalaron a niveles estratoféricos cuando formaron ZAPPSTEETOOT en 1984 (ya había dos dígitos en la edad de Óberg por entonces) con el propósito de hacer versiones del vasto repertorio de FRANK ZAPPA. La incredulidad y buenas vibraciones de ZAPPA al respecto están bien documentadas, sobre todo por esa entrañable anécdota en que el genio californiano les invitó a tocar como parte de su banda de apoyo en un concierto que dio en Estocolmo en 1988. Mucho ha llovido hasta ahora, muchos discos han publicado con material propio, en muchos proyectos se han metido estos dos músicos por su cuenta, y ahora nos toca describir y evaluar los detalles de este disco de reencuentro.


La experiencia de “Shack Tati” comienza con ‘Rubber Sky’, tema que dura poco menos de 3 minutos: su colorido vitalista y juguetón nos recuerda al paradigma Zappiano en los tiempos del “Jazz From Hell”. ‘Walk Here’ se orienta más por el terreno del nu-jazz con fuertes resabios de tenor trance, mientras que ‘The Swedes’ se mete a una extravagantemente jovial versión cibernética de R.I.O. donde la prestancia de unos RASCAL REPORTERS y la magia de unos AKSAK MABOUL se mezclan fluidamente. Con sus poco más de 6 ¼ minutos de duración, ‘Mr. Piccand’ se erige en la pieza más larga del álbum: su talante contemplativo se explaya en una serenidad crepuscular revestida de recursos electrónicos etéreos. Esto mismo sitúa al dúo muy cerca al TANGERINE DREAM de la etapa 75-77 así como al VANGELIS de fines de los 70s, aunque es claro que las progresiones armónicas del teclado y los retazos de la armónica se encuadran dentro de los estándares del jazz. Con el final de este tema se engarza el frenesí rotundo de ‘Rappel’, pieza que nos devuelve al vigor colorido de ‘Rubber Sky’ pero con una dosis más vitamínica de polenta expresiva. La dupla de ‘Dracul Of Nancy’ y ‘Tati Bake 2’ sirve para solidificar aún más el bloque sonoro que el dúo sigue recreando con solvencia e ingenio: ‘Dracul Of Nancy’ se apoya en un groove ágil que sabe mantener una espiritualidad sobria (estableciendo así un paralelo con JAGA JAZZIST), mientras que ‘Tati Bake 2’ regresa a la remodelación electrónica de deconstrucciones R.I.O. en base a un esquema rítmico que debía ser humanamente imposible… pero no, es algo concreto que solo pueda hacer el Sr. Ågren. Éste a veces aporta partes de teclado y percusión programada a partir de aplicaciones computarizadas, pero es su socio quien asume los aportes musicales de los sintetizadores en su inmensa mayoría.

‘DJ Fetisov’ brinda una grácil mezcla de la faceta frenética y la faceta sofisticada del álbum, desarrollando a lo largo del camino una ambientación neurótica, mientras que la secuencia de ‘Vinyls & Pusherman’ y ‘The Curse Of Knowledge’ se centra en el dinamismo colorido que el dúo sabe manejar a su antojo. El primero de estos temas ostenta una vivacidad rotunda a través de una sencilla base melódica diseñada con pulcritud; el segundo, por su parte, se orienta hacia un medio tiempo signado por un groove un tanto funky (al estilo del HERBIE HANCOCK de la segunda mitad de los 70s), debidamente sazonado con complejidades nítidamente progresivas. Con la pieza titulada ‘Russian Tourists Not In Line’, el dúo explora nuevamente los terrenos de extravagante fastuosidad que antes vimos plasmada en ‘The Swedes’ aunque con un vigor más neurótico y una ebullición rítmica más sofisticada. En fin, la pieza homónima se encarga de cerrar el álbum con una aureola juguetona que lejos de invitar a simplezas simpáticas nos permite apreciar un nuevo giro de tuerca en la traviesamente retorcida visión musical de la banda: los aires de familia con el ZAPPA 80ero y de JAGA JAZZIST vuelven a salir al frente para esta ocasión. La cita final del primer tema del álbum cierra el círculo musical de una forma entrañable. 


“Shack Tati” es simple y llanamente una delicia, un delicatessen sonoro donde se conjugan aventuras inescrutables y coloridos llamativos: MATS/MORGAN es una dupla mágica e incombustible que encuadra una inacabable fuente de ingeniosa música jazz-progresivo. ¡Disco altamente recomendado!


Muestra de “Shack Tati”.-