Sunday, December 21, 2014

Las titánicas sesiones progresivas de GLAZZ


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy es el momento de presentar al grupo español GLAZZ por motivo de su más reciente trabajo fonográfico “The Jamming Sessions: Take II”. GLAZZ se ha formado en el Puerto de Santa María, dentro de la bella provincia andaluza de Cádiz, en los inicios del nuevo milenio, con la misión de hacer música jazz-progresiva sensible a eclecticismos con la psicodelia, el space-rock, la fusión y las vanguardias improvisacionales; lo conforman Javi Ruibal [batería, percusiones y Kaos Pad], José Recacha [guitarras, sitar eléctrico y teclados] y Daniel Escortell [bajos y sintetizador Moog]. El material de “The Jamming Sessions: Take II” fue registrado a partir de improvisaciones colectivas en un cálido día de julio del 2013 a las afueras de la ciudad de Tarifa, en plena temporada veraniega… ¡a 40ºC! también hay algunos registros adicionales grabados en los Estudios Lo Suyo del Puerto de Santa María. La energía incandescente del ambiente en el cual desarrollaban sus ideas los tres músicos se ha trasladado muy bien a las sonoridades concretizadas a través del repertorio del álbum, cuyos detalles pasamos a repasar de inmediato.



‘Act I’ abre con el expectante vigor de ‘Neptune’s Anger’, armado bajo las coordenadas típicas del space-rock con algunos ribetes stoner. El jam en sí mismo no es muy largo pero tiene una personalidad suficientemente arrolladora como para asentar fehacientemente la atmósfera propicia para la irrupción siguiente de ‘Giant Dune’, un monumental ejercicio de psicodelia clásica al estilo Hendrixiano ornamentado con abundantes grooves exaltados propios del jazz-rock y el krautrock guitarra-céntrico (ASH RA TEMPEL, GURU GURU). Si en la primera sección teníamos una manifestación de intensa extroversión, aquí esa intensidad adquiere niveles ígneos, logrando así gestar un cénit decisivo del repertorio íntegro. Los integrantes del trío se manejan con inteligente sentido de la libertad mientras van dialogando durante las variaciones de motivos y ambientes. Con la dupla de ‘Annexation’ y ‘Meet My Gods’, el trío pasa a explorar unos matices más contenidos, generosos en vibraciones cósmicas y misteriosas, y lo hace manejando las transiciones con buen pulso. Para este caso, el factor jazz-rockero gana presencia y eso permite a la banda hacer gala de su visión arquitectónica, a veces hasta sigilosa… eso hasta que los recursos de vitalidad psicodélica vuelven a imponerse dentro del esquema grupal. Luego, ‘Baco’s Garden’ elabora un dinamismo bien dibujado y centrado, preparando el camino para los coqueteos funky-rock de ‘Modern Life’. La sexta y última sección de ‘Act I’ es ‘Exile’, una pieza lenta y melancólica donde notamos nexos con el paradigma Floydiano pre-1973 y el esplendor conmovedor del estándar del rock sinfónico en sus momentos más ceremoniosos: incluso las ocasionales capas de teclado ayudan a reforzar estos nexos. Los ornamentos aleatorios del pasaje final ensalzan la imagen del final definitivo de algo grandioso, marcado por el despliegue de variopintos ímpetus que han tenido lugar durante el poco menos de media hora que ha durado este Acto inicial.

‘Act II’ incluye una sola sección, la misma que se titula ‘Mare Nostrum’. Dura 12 minutos y se centra en un modus operandi donde el space-rock y el jazz vanguardista se mezclan en atmósferas etéreas, no exentas de ciertas dosis de inquietud en varios momentos de las expansiones temáticas; también se notan ciertos aires arábigos en algunos pasajes dirigidos por la guitarra, y de alguna manera, también algún filo propio de la faceta más abstracta del inmortal FRANK ZAPPA. Una vez más, los músicos hacen gala de su exultante capacidad de comunicación manejándose como tres individualidades que se congregan mientras arman y desarman las pautas de su permanente comunión: los GLAZZ dominan esta forma de dinámica musical con un temple bárbaro. ‘Act III’ se extiende por un espacio de 38 minutos, y justamente su sección de apertura ‘The Legion’ dura poco más de 11 minutos, y su estrategia consiste básicamente en retomar las atmósferas atrapantes e intensas de ‘Giant Dune’ y ‘Annexation’ para proveerles una dosis un poco mayor de densidad rockera. Enfilándose hacia paisajes sonoros sombríos, la segunda sección ‘Zama’s Battle’ comienza con atmósferas de oscuridad y retraimiento bajo la poderosa guía del bajo, tornándose luego hacia una manifestación de exaltación cósmica de obvias familiaridades krautrockeras, pero con un ropaje estilizado más afín al modelo de la psicodelia progresiva de nuestros tiempos. Se trata de una pieza muy guerrera, lo cual no es anecdótico pues se inspira en la batalla de Zama, la que dio el desenlace de la Segunda Guerra Púnica. Estas dos primeras secciones de ‘Act III’ conforman indudables pináculos del álbum, el cual de por sí guarda una creatividad muy homogénea en su expresividad.


La breve sección ‘Desertion’ tiene las misiones sucesivas de capitalizar por un rato más el vigor expresivo de ‘Zama’s Battle’ y redondear la faena con un descenso gradual hacia una languidez contemplativa. La razón de eso está en el inmediato engarce con la penúltima sección, titulada ‘The Oracle’, la cual se regodea en capas abstractas al modo de retazos de viajes a través del limbo. Incluso en ocasiones como ésta, el grupo no pierde oportunidad de mostrar su fuerza esencial, pero queda claro que no es tiempo de edificar tormentas rockeras sino de trazar manchas que puedan expandirse o retraerse según sea lo oportuno en cada instante preciso. A pesar de que su lugar es principalmente el de remodelar la herencia de temas precedentes, también es justo señalar que ‘The Oracle’ ostenta una personalidad propia. ‘Idiosyncrasy’ cierra el tercer Acto y el álbum con un nuevo viaje hacia la dimensión jazz-rockera de la banda, empezando con una actitud serena y sigilosa para luego enrumbarse hacia una ambientación poderosa con elementos de blues-rock: los legados de JEFF BECK y WEATHER REPORT asientan muy bien dentro del encuadre jazz-progresivo con el que Ruibal, Recacha y Escortell elaboran el perfecto broche para “The Jamming Sessions: Take II”, un disco genuinamente titánico. 


Todo esto es lo que nos ha dado GLAZZ para el año 2014, tal vez el disco más logrado de esta temporada para la vanguardia progresiva española. Como ahora los GLAZZ están trabajando en el que será su siguiente disco y están presumiendo de las “medallas” de su reciente periplo en escenarios japoneses, pues solo nos queda felicitarnos de que podamos gozar de más genialidad de este trío en el futuro cercano.


Muestras de “The Jam Sessions: Take II”.-
Exile [en vivo en las ruinas de Baelo Claudia, Tarifa]: https://www.youtube.com/watch?v=6QYapDmRQl8
Zama’s Battle [en vivo en las ruinas de Baelo Claudia, Tarifa]: https://www.youtube.com/watch?v=DHZszTvh1SU


Thursday, December 18, 2014

Las batallas de JETHRO TULL... 40 años después


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

¡JETHRO TULL es todo! Cosas así nos dan ganas de exclamar cuando redescubrimos, en sendas reediciones de lujo de doble CD y DVD doble, obras fundamentales del legado eterno de JETHRO TULL como “A Passion Play” y “WarChild”. Hoy es el turno de este último titulado oficialmente como “WarChild – The 40th Anniversary Theatre Edition”, realizado por el omnipresente Steven Wilson y publicado a fines de noviembre pasado. Wilson hace una estupenda labor equilibrando los lugares de los instrumentos, permitiendo así que los guitarreos de Martin Barre se hagan sentir más en comparación con la experiencia original, y eso implica manejar con delicada sutilidad los ricos arreglos orquestales que se reparten en varias piezas del álbum; por supuesto, siendo tales arreglos tremendamente exuberantes, su presencia siempre está llena de magnificencia y pomposa estilización. Y claro... tenemos también su meticuloso tratamiento de los bonus, sobre cuyos detalles iremos entrando en próximos párrafos de esta reseña.


“WarChild” fue el LP originalmente publicado en octubre de 1974 donde el grupo volvía al formato de canciones no muy largas tras esos dos ambiciosos y exhaustivos álbumes conceptuales “Thick As A Brick” y “A Passion Play”. Para este nuevo momentum del grupo, Ian Anderson seguía expandiendo su colección de saxos ara nunca más volver a utilizarla (soprano, sopranino y tenor) mientras mantenía sus roles en la flauta y la guitarra acústica. Los demás socios también añadían ítems interesantes para la capitalización de la paleta sonora de la banda: Martin Barre a las guitarras eléctricas y española; John Evan al piano, órgano Hammond, sintetizadores y acordeón; Jeffrey Hammond-Hammond al bajo y contrabajo; Barriemore Barlow a la batería y diversos instrumentos percusivos como el glockenspiel, el marimbáfono, tarola, campanas tubulares, castañuelas, cascabeles, etc. Y por si todo eso fuera poco, la labor del entonces David Palmer (actualmente Dee) en el armado de las orquestaciones para casi todas las canciones del álbum completaba una armazón sónica que se regodeaba alegremente en su propia fastuosidad. Pero aquí no acaba la labor de Palmer en esta fase de la historia de JETHRO TULL, pues el proyecto inicial de “WarChild” incluía una película para la cual debía haber una banda sonora con grupo y orquesta, y resulta que él se encargó de hacer avances con la música orquestal que debía servir como fondo incidental para la susodicha película. Aún sin película, los demos de estas grabaciones orquestales se recuperaron y estuvieron en manos de Steven Wilson para mostrárnoslos en todo su esplendor. ‘The Orchestral WarChild Theme’ es una fastuosa expansión de un par de motivos de la canción mentada en clave de ELGAR y con un rol destacado del piano de Evan en algunas secciones, mientras que ‘The Mime Sequence’ es un bello desarrollo de climas manieristas en base a un motivo compuesto por Martin Barre a la guitarra clásica. ‘Field Dance’ es una breve muestra de bellísima soltura extrovertida, mientras que en ‘Waltz Of The Angels’ – que conocemos como ‘WarChild Waltz’ en una reedición anterior de este álbum – muestra la devoción de Palmer por los estándares de TCHAIKOVSKY y CHOPIN: justamente en el fade-out de ‘Waltz Of The Angels’ se reconstruye el motivo céltico introductorio de ‘The Third Hoorah’, el cual cuenta con su propio arreglo orquestal autónomo y completamente desarrollado. Las dos secciones de ‘The Beach’ también trabajan con la inspiración del colorido meticuloso de TCHAIKOVSKY. Sí, el terreno empezaba a prepararse para que Palmer se convirtiera pocos años después en algo más que un socio ilustrado de Anderson.

  

Volvamos al quinteto protagónico de todo esto. El ensamble de JETHRO TULL funciona a las mil maravillas, como una maquinaria elegante y extravagante, terriblemente lúdica y aplicadamente seria, colorida como ninguna y focalizada como pocas. Por ejemplo, el líder Ian Anderson disfrutaba de añadir el saxo alto a la última manifestación de su arsenal de vientos ajenos a la flauta: una y otra vez ha manifestado su arrepentimiento por haber hecho tan gran uso de estos tubos de metal, pero como decimos, siente un aprecio especial por el alto en medio de todo. El maestro Barlow sigue haciéndose merecedor del apelativo de “mejor baterista de Gran Bretaña” que le endilgaron varios colegas prestigiosos al seguir afilando sus conocimientos técnicos a disposición de sus versátiles conceptos de musicalidad, afianzando así una voz propia inconfundible en la batería y una soltura tremenda en los recursos percusivos. Hammond-Hammond y Evan, como ya señalamos en el párrafo anterior, tocaban más instrumentos que en discos anteriores, siendo el caso del primero de ellos especialmente meritorio debido a que era el integrante con menos consistente formación musical… y aún así, se dio maña para manejar con solvencia el contrabajo, cosa que repetirá también en el disco y gira siguientes. Fue justamente la gira del “WarChild” aquella donde el buen Jeffrey inauguró su inmortal atuendo de rayas blancas y negras (terno, sombrero, bajo, contrabajo… incluso una cebra de rayas blancas y negras que en algún momento defecaba pelotas de tenis, por supuesto, rayadas en blanco y negro). Por su parte, Evan vuelve a ser objeto de elogio por su creatividad musical, especialmente en el testimonio del ingeniero de sonido y asistente técnico de la banda David Morris: “él era simplemente un loco, pero adorable al mismo tiempo – él era un gran músico propiamente dicho, pero también gustaba de hacer travesuras”. Una de las violinistas que formaron parte del cuarteto de cuerdas femenino que acompañaba al grupo en la gira, Bridget Procter, dice de John que “era un tipo brillante. Siempre hacía bufonadas pero se notaba que tenía muy buena preparación”. Tanto estas chicas como Morris tienen palabras de elogio y agradecimiento para con la banda por su cordialidad y accesibilidad: bueno, por lo visto, Ian se hizo muy amigo de Morris pero no socializaba con las integrantes del cuarteto de cuerdas tanto como los otros cuatro. Barre y Barlow eran definitivamente los más conversadores y chistosos tras bambalinas. Palabras de Morris: “¿Os imagináis lo que es trabajar en una empresa donde el jefe está allí todos los días, una organización multimillonaria sometida a constante presión, y resulta que te llevas realmente bien con él y con todos los demás tipos, y te tratan realmente muy bien? Ojalá todos los empleadores fueran como JETHRO TULL en el modo en que tratan y lidian con la gente.”

   

El alevosamente ecléctico repertorio del “WarChild” contiene dos canciones ya completamente concebidas de las fracasadas sesiones en el Chateau d’Herouville – ‘Skating Away On The Thin Ice Of The New Day’ y ‘Only Solitaire’ – y otra cuya incepción original data de las sesiones para el emblemático “Aqualung” – ‘Two Fingers’, antes ‘Lick Your Finfers Clean’ – canciones que se enfilan hacia el lado acústico y folclórico de la banda. Pero además, las nuevas composiciones del momento nos agasajan con viajes hacia el burlesque con la canción homónima que abre el álbum y hacia la cámara de aires aflamencados de ‘Ladies’, pasando por la sarcástica alegría de los cantos de piratas que se encarna en ‘Queen And Country’. En este último caso, la imaginería de Anderson al equiparar las pillerías de los piratas con las que realizan los jefes bursátiles de la macroeconomía de la sociedad moderna es impecablemente ingeniosa. Desde siempre nos ha parecido que el culmen del álbum está en la electrizante dupla de ‘Back-Door Angels’ y ‘SeaLion’, y ahora tenemos en esta reedición una espléndida confirmación de este favoritismo personal. Es que cada vez que escuchamos ‘Back-Door Angels’ nos parece que la alternancia de triste lirismo en las partes cantadas y aparatosa magnificencia rockera en las partes instrumentales, bajo el encuadre de las genialidades realizadas por la guitarra de Barre y la batería de Barlow, es capaz de dar energía eléctrica a una gran ciudad por tres noches seguidas. Y dado el ingenioso engarce con la estilizada farsa pródiga en vibrantes cromatismos que se da en ‘SeaLion’, la gente de JETHRO TULL logra trasladar toda la tensa pasión de la canción anterior a un ambiente febrilmente lúdico, definitivamente surrealista, pero haciendo que esa inquietud propia de lo surrealista se proyecte con un aire de complicidad para con el oyente: “Look how we balance the world on the tips of our noses, like SeaLions with a ball at the carnival”. Aunque los orígenes de la idea para esta canción se remontan hacia las sesiones francesas previas a la grabación del “A Passion Play”, esta versión definitiva se derivó a una cosa muy diferente. Algo que descubrimos en el libro es que tanto esta canción como ‘Skating Away…’, que abría el lado B, tratan con la deflagración del medio ambiente. Tomando cada canción por separado, podemos interpretar la calidez pastoral de esta última como un acto de serena reflexión mientras que ‘SeaLion’ resulta todo un acto de rebeldía bajo un revestimiento de jolgorio. ‘Bungle In The Jungle’ fue el hit del álbum en las radioemisoras estadounidenses, y de hecho, Anderson admite que esta canción le agrada pero le parece demasiado “atractiva” para su gusto, incluso diciendo que a lo mejor sonaba más adecuada para que la cantara Paul Rodgers (de FREE y BAD COMPANY) o Lou Gramm (de FOREIGNER). En fin… cosas del muy peculiar humor del buen Ian; eso sí, su letra que retrata la perversidad de la competitividad en la sociedad moderna encaja muy bien con el aura de conflicto que se trasluce en las letras de ‘WarChild’, ‘Queen And Country’ y ‘The Third Hoorah’. La última de estas tres canciones vuelve de lleno a la idea de lunática festividad en su estructura musical, esta vez con el esquema de una danza céltica. Cómo no, la atmósfera de vitalidad lúdica se perpetúa exitosamente para el cierre que brinda ‘Two Fingers’.


¿Y cuál es el asunto con los bonus tracks? Pues bueno… ¡nos parecen fabulosos!... y de hecho, nos parece genial que sean tan abundantes, abriendo un espectro muy amplio para que se nos revelen todas las facetas del cosmos musical ecléctico de JETHRO TULL. Muchas de estas canciones se grabaron con la mira puesta en la producción de algún single y no tienen nada que ver – enfatiza Anderson – con el concepto del álbum “WarChild”. Para el grupo, grabar un single implicaba necesariamente apartarse del modus operandi de la concepción de un long-play, a pesar de que a veces han extraído simples de discos, claro. Los dos primeros bonus, ‘Paradise Steakhouse’ y ‘Saturation’, son sendos ejercicios de rock al estilo Tulliano, en cierto sentido, guardando cercanos aires de familia con el espíritu general de las piezas más filudas del “Benefit”: los guitarreos de Barre son simplemente fabulosos, feroces, fantásticos. ‘Tomorrow Was Today’ es una canción que también se ajusta muy bien a esta línea de definición, estableciendo nexos con la etapa pre-“Thick As A Brick”, pero esta vez se notan ciertos arreglos musicales festivos, muy a tono con el espíritu general del “WarChild”… especialmente por esos interludios donde las partes de teclado están al acordeón y la dupla rítmica adopta un ritmo que parece circense. Algo muy parecido podemos decir de las también estupendas canciones ‘Good Godmother’ y ‘Rainbow Blues’, siendo éste el menos misterioso de los bonus tracks debido que lo conocemos desde el recopilatorio “M.U.”, del 1971. El groove llamativo, las florituras de flauta en medio de los riffs de guitarra y los sobrios arreglos orquestales provistos por David Palmer convierten a esta canción en una joya autosuficiente, una gema que merece valorarse más dentro de la vasta producción del grupo. ‘Glory Row’ tiene un carácter más metido en el estándar del folk-rock, un elemento siempre presente a lo largo de toda la trayectoria del grupo: la presencia de la guitarra acústica como marcadora de la base temática de la canción la hacen incluso “extrañamente” anticipadora del espíritu predominante en la etapa 77-79. Esos diálogos de flauta y guitarra eléctrica en el pasaje final son simplemente deliciosos, enérgicos y gráciles de un modo que solo puede resultar a partir de la esencia artística de Ian Anderson & cía. ‘March, The Mad Scientist’ es la intimista balada acústica que nunca falta… y nunca es mala hora para decir cuán genial letrista ha sido siempre Ian Anderson: “What would you like for Christmas: a new polarity? / You’re binary, and desperate to deal in higher figures / that lick us with hotter flame.” Esto es para medalla de oro, vamos.


Con los bonus cuarto, quinto y sexto tenemos una curiosidades muy pero que muy peculiares:  ‘SeaLion II’ es un experimento de entretenimiento; otro entretenimiento, ‘Quartet’ es otro entretenimiento, un instrumental donde se mezclan jazz suave, cabaret y manierismo, una deliciosa farsa en la que el magistral Evan se luce sucesivamente al piano, clavicordio, órgano y sintetizador, mientras las percusiones tonales añaden color a las líneas dirigidas sucesivamente por el saxo y la flauta, y con mención especial al arreglo coral de Hammond-Hammond; ‘WarChild II’ es una versión más breve y con instrumentación un tanto alterada de la canción que da título al álbum, una ocurrencia sobre cuyos detalles Anderson no recuerda mucho, y solamente se pone a especular que se trató de un intento de grabar un single para las radioemisoras. ‘Pan Dance’ es una estupenda danza palaciega en 3 /4 compuesta para el pequeño show del ensamble PAN’S PEOPLE, designado para abrir los conciertos de la gira del “WarChild” con una secuencia de danza y pantomima. Dicho sea de paso, hay información curiosa y amena sobre el involucramiento de este grupo de danza moderna en la gira, incluyendo menciones obligatorias a su atuendo tan farsescamente lascivo.


El libro incluye, como dijimos antes, un testimonio al ingeniero de sonido David Morris y una entrevista a algunas integrantes del cuarteto de cuerdas femenino que acompañó al grupo en la gira. Morris no solo cuenta cómo se hicieron los efectos electrónicos de explosiones y bombazos para la canción “WarChild”, sino toda una meticulosa revisión de su etapa formativa y todas las labores que hizo para la gente de JETHRO TULL a lo largo de los años, dentro y fuera del negocio musical. Pero hay dos anécdotas especialmente llamativas: la primera consiste en describir cómo su primer trabajo para JETHRO TULL fue formar parte de una de las coreografías de la película de “A Passion Play” (sí, ‘The Story Of The Hare Who Lost His Spectacles’) por sugerencia de Hammond-Hammond; la otras es cómo él era uno de los dos asistentes que se vestían de cebra para una de las rutinas del mismo Hammond-Hammond. El libro incluye también una meticulosa transcripción de las ideas básicas que tenía Anderson para el argumento de la película: una joven llamada Evelyn muere y seguidamente se encuentra en el más allá, en medio de los tejes y manejes del conflicto cósmico entre el Paraíso y el Infierno. Cualquier parecido con el concepto del “A Passion Play” es cualquier cosa menos coincidencia. ¡Cómo no, también hay una copiosa cantidad de fotos del grupo luciendo su carisma inmenso y sus extravagantes vestuarios sobre el escenario! El diseño definitivo del “Lechero Favorito de Todo el Mundo” que ostenta John Evan es un fuerte competidor frente al atuendo Gran Bufón de la Corte que ostenta Ian Anderson, con el cual le daba su propio matiz personal a la imagen del rockero glam, pero nada supera al excelso ropaje a rayas de Jeffrey Hammond-Hammond, llevando la expresión “circo del rock’n’roll” a su máxima expresión. Verlo asumir a ratos el rol de frontman mientras canta una versión de ‘How Much Is That Doggie In The Window?’ o juega con las pelotas de tenis vertidas tan poco respetuosamente por la cebra… ¡fotos imperdibles! También es imperdible la anécdota que cuenta Ian Anderson de su primera experiencia como productor, específicamente, para el disco de STEELEYE SPAN “Now We Are Six”. Ian Anderson, mientras estaba en preparativos el álbum "WarChild" de JT, fungió de productor en el álbum de Steeleye Span "Now We Are Six", siendo así que en una de las canciones del álbum se convocó a David Bowie para que tocara saxo como invitado especial. Para Ian fue muy difícil ese día porque al ser Bowie el que tocaba saxo, no solo todos los músicos del grupo querían estar en el estudio sino también amigos del susodicho rock star llenaban el estudio de grabación. Bowie hizo su parte en dos tomas, muy buenas las dos, y no hizo ningún reclamo de dinero. Años más tarde, Ian se encontró con David en un aeropuerto y le dio las gracias por su generosidad y camaradería, las cuales le inspiraron a él mismo para no cobrar nunca cada vez que tocara de invitado - usualmente la flauta. La respuesta de David fue algo así como: "¿Qué? ¿Mi mánager de entonces nunca te envió el recibo por mis honorarios?"
  
 


De los dos DVD que forman parte de este ítem, cabe destacar el segundo porque contiene un vídeo-clip de ‘The Third Hoorah’ con imágenes de conciertos del 1973, y sobre todo, imágenes de la conferencia de prensa que brindó el quinteto en la ciudad suiza de Montreux a mediados de enero del 1974. Esa conferencia sirvió para que la banda anunciara sus planes de hacer un disco y una película con el concepto de “WarChild”, pero también para donar las ganancias de un concierto benéfico realizado un par de años antes en Zurich al Ayuntamiento de Montreux a fin de que se utilice para crear un centro de actividades musicales para la juventud local. Los graciosos comentario que hace el mismo Ian Anderson y la música de fondo que proviene de ‘Quartet’ le dan un tono jocoso a este importante pero mudo documento fílmico de la banda: las imágenes donde se ve a los cinco músicos posando para la prensa antes de que la conferencia comenzara nos muestran el humorístico desparpajo y amplia camaradería que por entonces reinaba entre los integrantes de una de las más veneradas alineaciones de JETHRO TULL. Bueno, concluiremos esta reseña volviendo a exclamar como al inicio: ¡JETHRO TULL ES TODO!


Muestras de la reedición del “WarChild”.-
The Third Hoorah (con imágenes de conciertos del 1973): https://www.youtube.com/watch?v=1Saw_2AD4co
Waltz Of The Angels (antes WarChild Waltz): https://www.youtube.com/watch?v=gh9NtSUMJ0U



[Dedico esta reseña al maestro baterista-percusionista Jorge González por ayudarme a conceptualizar el genio musical de JETHRO TULL en algunas expresiones vertidas en la presente reseña.]

Tuesday, December 16, 2014

El periplo islandés de IAN ANDERSON


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Un año tremendamente Tulliano ha estado siendo el 2014 que ya se nos va: un disco nuevo y gira de IAN ANDERSON, la edición de un DVD en vivo que documenta su gira anterior, y dos reediciones de lujo de los clásicos “A Passion Play” y “WarChild” bajo el comando técnico de Steven Wilson. En esta ocasión nos centramos en el mentado DVD en vivo, “Thick As A Brick – Live In Iceland”, registrado a partir de un concierto en la capital islandesa de Reykjavík en el 22 de junio del 2012, en una de las primeras fechas de su gira mundial donde hizo el doble espectáculo de la inmortal gema progresiva de JETHRO TULL “Thick As A Brick” y su secuela “Thick As A Brick 2: Whatever Happened To Gerald Bostock?”. Junto a IAN ANDERSON en sus usuales roles de líder, cantante, flautista y trovador de guitarra acústica, están el guitarrista Florian Opahle, el baterista Scott Hammond, el teclista John O’Hara, el bajista David Goodier (también tocando a veces el glockenspiel) y el actor Ryan O’Donnell aportando mimo, recursos teatrales varios, canto adicional y algunos sampleos instrumentales. Puesto que Goodier y O’Hara fueron parte de la alineación de JETHRO TULL en sus últimos años de actividad, es justo decir que la actual senda solista del maestro IAN ANDERSON se alimenta del ímpetu de la época crepuscular del gigante progresivo originado en Blackpool a partir de los aportes de sus compañeros de viaje y no solamente por el repertorio de sus actuaciones en vivo. Mientras sigue vigente la gira mundial “Ian Anderson Plays The Best Of Jethro Tull”. Echemos un vistazo a este DVD en formato Blue-ray “Thick As A Brick – Live In Iceland” publicado a fines de agosto último por vía de Eagle Records.


Los momentos de mayor brillantez escénica se concentran justamente durante el desarrollo del mayor esplendor musical, y por supuesto, nos estamos refiriendo a la parte centrada en el “Thick As A Brick”. La introducción fílmica con el inicio de la sesión psicológica del buen Gerald Bostock en manos del doctor interpretado por el mismo ANDERSON ofrece el monólogo perfecto para el legendario inicio de la suite Tulliana: “You really did mind, didn’t you?” – una vez puesta en marcha la maquinaria del grupo sobre el escenario, la dinámica de la pieza original se muestra con una vivacidad renovada. El rol de Ryan O’Donnell como cantor-mimo coronado como alter ego monárquico de ANDERSON resulta un recurso idóneo para no agotar más de la cuenta la ya gastada voz del legendario Bufón de la Gran Corte Progresiva, y también para dar más campo abierto a sus intervenciones a la flauta. Un momento particularmente entrañable es la readaptación del gag de la llamada telefónica. Si en el show original el ring interrumpía un momento candente del primer pasaje instrumental en 5/4, ahora interrumpe el inicio del pasaje de boy-scout; quien llama es la violinista Anna Phoebe, la misma que promete conectarse en dos minutos por vídeo-conferencia de Skype y no seguir interrumpiendo el momentum musical… y justamente eso es lo que sucede, pues en la pantalla de fondo surge su imagen en vivo tocando el violín haciendo segunda voz a las líneas de flauta. Además de cargar a su pequeño hijo, lo cual da un aire de espontaneidad hogareña, también se ve un momento donde se asoma alguien disfrazado de ladrón: un guiño a una de las noticias del falso periódico que se elaboró en la portada de aquel disco del 1972. 

Una interesante novedad es el gag que se realiza en el descanso entre las dos partes de la suite original; un simulacro de revisión de la próstata por vía rectal actuado por dos “espontáneos” del público bajo la guía del siempre carismático ANDERSON, culminado con unos consejos prácticos muy serios y la proyección de fotos de estrellas del rock y el jazz que murieron de cáncer a la próstata (entre ellos, HERBIE MANN y FRANK ZAPPA) como parte de las pulsaciones que impulsan el inicio de la segunda parte. Una pregunta obligatoria respecto a la supervivencia de esta segunda parte en el nuevo milenio se refiere a cómo se desempeña el baterista Scott Hammond en su rol de “Barriemore Barlow” durante el solo de batería: podemos responder que el Sr. Hammond se porta muy bien, logra desarrollar un despliegue de fuerza y groove bastante solvente, aun cuando se nota que no llega al nivel del semidios Barlow, pero bueno, eso era de prever. Un detalle más importante aún es la ejecución de la sección renacentista “The poet and the wise man stand behind the gun”, la cual nunca tuvo lugar durante la gira original del 1972 e inicios del 1973. Una buena ocasión para reivindicar este momento, uno de los más mágicos y envolventes de la suite, con un lirismo delicado y bien dibujado – las minúsculas pero relevantes líneas de clavicordio brillan con un fulgor cristalino, y sobre todo, cabe destacar cómo O’Donnell brinda una pasión nueva a su canto de las dos últimas estrofas, llegando a donde ya no llega ANDERSON pero sin imitar su timbre (nos recuerda más bien a un híbrido de PETER GABRIEL y RAY DAVIES).


Tras el final de “Thick As A Brick” llegan las emocionadas ovaciones del respetable, como cabe esperar… ¡y bien merecidas que son! Pocos minutos antes de que el ensamble vuelva al ruedo, se proyecta sobre la pantalla una imitación de reportaje sobre la vida rural, por supuesto en clave de parodia, y con un ANDERSON amulando a un septuagenario terrateniente que celebra las peculiaridades de la calidad vida agrícola. El terreno está preparado para la parte del show dedicada a “Thick As A Brick 2: Whatever Happened To Gerald Bostock?”. En su momento reseñamos este disco señalando que no lograba mantener la gracia monumental de la primera obra, pero ahora notamos que su puesta en escena le permite levantar grandemente sus réditos musicales: toda la parafernalia teatral organizada por ANDERSON y en la cual el talentoso actor O’Donnell ocupa un rol protagónico le da una dimensión expresiva interesante a lo que está escrito en las partituras. Por supuesto, el colorido musical de ‘From a Pebble Thrown’ y su inmediata extensión instrumental, así como la dupla de ‘Upper Sixth Loan Shark’ y ‘Banker Bets, Banker Wins’, contienen un solvente atractivo musical muy a tono con la esencia prog-folk del JETHRO TULL clásico. También se siente un dinamismo especial en el groove al estilo de marcha de boy-scouts de ‘Wootton Bassett Town’, el vigor épico de ‘A Change Of Horses’ y la grácil picaresca de ‘Kismet In Suburbia’: este último caso queda bien sazonado con la aparición de O’Donnell con su atuendo de sacerdote, asumiendo posturas ceremoniosas y recogiendo limosna. El final del show está graciosamente marcado por la interrupción del antes mencionado terrateniente, quien comete el descaro de decir las palabras finalesde la última canción, y en tono más cordial, presentar a los músicos. Es obvio el autobombo de ANDERSON, pero también es obvio que el mismo protagonista de la situación se lo toma a broma.


Dentro de los extras tenemos una entrevista al buen IAN para un medio periodístico islandés, la interpretación de ‘Banker Bets, Banker Wins’ en el Montreux Jazz Festival del 2012 – repetimos que se trata de una de las canciones más destacadas del “Thick As A Brick 2” – y, sobre todo, un entrañable recordatorio del ya desparecido armonicista suizo y fundador del Montreux Jazz Festival Claude Nobs. Se trata de un jam muy extenso y muy ameno de ‘Some Day The Sun Won’t Shine For You’, el mismo que tuvo lugar durante un taller sobre armónica en el blues dirigido por el mismo Nobs: se ve a Claude disfrutando a sus anchas con ANDERSON y su banda de apoyo, además de una segunda flautista que también sabe lucirse en varios momentos. Este clima de alegría y camaradería refleja muy bien el tono celebratorio que tiene todo el DVD en sí, a través de todas sus secciones. “Thick As A Brick – Live In Iceland” es un ítem muy pero que muy recomendable, una revelación inconfundible del nivel de vitalidad y entusiasmo que IAN ANDERSON todavía tiene dentro de sí y que sigue dispuesto a dejar aflorar a cada momento.

Muestras del DVD.-
Sección de la primera parte de “Thick As A Brick”: https://www.youtube.com/watch?v=TZpu5Ml1jX8


[Dedico esta reseña a Jackie Suárez con inmenso agradecimiento.]

Sunday, December 14, 2014

BÚHO ERMITAÑO se enfilan hacia un horizonte de odiseas e impresiones psicodélicas


HOLA,AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy presentamos al grupo peruano BÚHO ERMITAÑO, uno de los más sólidos exponentes de la vanguardia psicodélica peruana de los últimos años. Formado en el año 2008 por la iniciativa conjunta de Franz Núñez y Diego Pando, el grupo ha pasado por varias alineaciones hasta llegar al sexteto formalizado y bien asentado que se puso a grabar este primer registro titulado “Horizonte”. El sexteto en cuestión está conformado por Franz Núñez [guitarra eléctrica, bajo, charango y quenacho], Diego Pando [guitarras eléctrica y acústica, bajo y charango], Irving Fuentes [guitarra eléctrica, sintetizador y bajo], Leonardo Pando [guitarra eléctrica, sintetizador y bajo], Juan Camba [batería] y Ale Borea [djembé, bongoes y güiro]. Además, el baterista Aldo Castillejos (exintegrante de los legendarios SERPENTINA SATÉLITE) funge de invitado especial en cuatro de los temas del repertorio de “Horizonte”, y de hecho, él tiene un rol muy especial en estas esporádicas intervenciones porque él formó parte de sus respectivos procesos compositivos. Ahora, con el orgullo de tener a “Horizonte” publicado por el sello griego G.O.D. Records, la gente de BÚHO ERMITAÑO procura mantenerse activa promocionando este primer aporte oficial de su parte al cosmos de la psicodelia progresiva. Sigamos el hilo del repertorio del susodicho disco.


‘Kharasiri’ abre el álbum exhibiendo una prestancia abrumadora y misteriosa a la vez mientras sus atmósferas y grooves se asientan cómodamente sobre un esquema rítmico exuberantemente exótico, al modo de un híbrido entre danza tribal india y celebración afro-tropical. A poco de pasada la barrera del sexto minuto, las percusiones se detienen para que algunos soundscapes de guitarra preparen el terreno para el segundo jam, más punzante en su groove y con un manejo del encuadre sonoro más inclinado hacia los estándares tradicionales del space-rock (casi a lo STEVE HILLAGE): de este modo, el ensamble redondea la faena con una buena dosis de nervio rockero. ‘Odisea En El Espacio’ nos remite directamente a aquellos lejanos tiempos del krautrock explorador de atmósferas fusionescas (DZYAN, IBLISS, EMBRYO) así como al HAWKWIND de los dos primeros álbumes. La exhibición de vigor con la que el bajo se regodea en sus precisas líneas recurrentes aporta en gran medida la base para la consistencia muscular de la instrumentación global. Para la sección final, el grupo aumenta los decibeles con la amenaza de explotar en sonoridades incendiarias, pero lo que al final se da realmente es una variación contemplativa del cuerpo central. Tras el breve interludio ‘Kundalini’ – armado en base a capas minimalistas de órgano – emerge ‘Impresiones De Marcahuasi’, un viaje musical cuya primera parte se arma en base a rasgueos de charango, fraseos arábigos de la guitarra y cadencias ceremoniales del trío rítmico que se acoplan mutuamente dentro de una atmósfera tan grisácea como intensa, una atmósfera que se llena de estilizada densidad por obra y gracia de la labor del sexteto. La segunda parte se mueve en una bruma onírica donde el charango ocupa un lugar protagónico dentro del paisaje sonoro, sirviendo como una especie de tránsito hacia la ceremoniosa y cósmica languidez de la tercera parte, muy a lo PINK FLOYD (etapa del “Ummagumma”).


Todo el ímpetu acumulado tras los desarrollos de ‘Odisea En El Espacio’ e ‘Impresiones De Marcahuasi’, el grupo está listo para dar un efectivo golpe de timón a su faceta más extrovertida y darle un dinamismo nuevo, más refrescante: es la hora de ‘Camino A La Montaña’, pieza que debe ser justamente apreciada como un cénit decisivo de “Horizonte”. A la par que se genera una vibración electrizante renovadora en su cuerpo central, esta pieza ofrece también una continuidad sólida a las atmósferas que se van madurando mientras avanzamos en el repertorio. Su parte final se mueve en una atmósfera un poco más constreñida, al modo del paradigma de AGITATION FREE. Para los últimos 16 minutos del disco tenemos a la dupla de ‘Estampida De Elefantes’ y ‘Asunción’. ‘Estampida De Elefantes’ establece un panorama abrumador y engullidor con unos guitarreos filudos y un dinamismo rotundo que se compenetran nerviosamente para reflejar la perpetua ansiedad de una huida visceral y sin fin. En algún momento, el grupo baja un poco el ritmo para reacomodar sus elementos integrales y reinstaurar el groove dominante. En fin, ‘Asunción’ completa el repertorio del álbum con un aura flotante que nos vuelve a remitir al paradigma del krautrock de tendencia fusionesca, y en esta ocasión específica, al aspecto orientalista de unos AMON DÜÜL II. El bloque sónico se siente robusto en su bien definida atmósfera.


Todo esto fue “Horizonte”, el canto de BÚHO ERMITAÑO al amanecer de su obra fonográfica, la misma que esperamos que se expanda ampliamente en el transcurso del futuro cercano. Mientras tanto, estamos seguros de que ha logrado asentarse como una presencia líder dentro de la vanguardia peruana contemporánea.  


Muestras de “Horizontes”.-


Thursday, December 11, 2014

BARRACUDA TRIANGLE: el lado oscuro del progresivo retro-sinfónico


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy centramos nuestra atención al súper-grupo sueco BARRACUDA TRIANGLE, formado por veteranos integrantes de importantes ensambles progresivos como THE FLOWER KINGS, KARMACANIC, KAIPA y THE TANGENT: Tomas Bodin [teclados], Jonas Reingold [bajos, pedales bajos] y Felix Lehrmann [batería]. Estos señores se han agrupado para dar rienda suelta a esquemas más oscuros y agresivos del esquema retro-sinfónico con el cual suelen trabajar, enriqueciendo el menú sonoro con elementos heavy y stoner, cuando no avant-progresivos; así, como una reunión de amigos músicos que estaban jugando con ideas frescas en el estudio, se fue dando el plan para gestar el repertorio del álbum “Electro Shock Therapy”. Se trata, a fin de cuentas, de un disco netamente metido en los cánones del género retro-progresivo, sumamente poderoso y excitante en la elaboración de sus recursos sonoros, un disco que Reingold se ha encargado de producir a través de su propio sello Reingold Records. Vamos a entrar a los detalles de  “Electro Shock Therapy” a partir del siguiente párrafo.


Durando 5 minutos, ‘Black Days’ abre el disco con una parsimonia majestuosa y pletórica de vigor expresivo, un vigor que se alimenta de las densas capas y atmósferas sonoras de las que se envuelve el sencillo motivo central, el cual se puede muy bien describir como un híbrido del EMERSON, LAKE & PALMER del primer álbum y el DEEP PURPLE de la época del “In Rock” trastocado con un groove decididamente stoner. ‘Tumoro’ comienza prosiguiendo con esto de manejar esquemas rítmicos no muy ágiles pero esta vez con una combinación de space-rock y jazz-rock en sus atmósferas y cadencias: el portentosamente distorsionado bajo se siente perfectamente idóneo como contrapeso para las medidas intervenciones del sintetizador y el piano eléctrico. Para su segunda mitad, la pieza se eleva hacia una dimensionalidad extrovertida inundada de llamativa luminosidad, al modo de NIACIN. Ni la diversión ni la diversidad tienen dónde parar con la gente de BARRACUDA TRIANGLE, y con el tercer tema del álbum, ‘Acid Rain’, nos brinda un ejercicio de musicalidad jazz-progresiva en clave reflexiva y distante, elegantemente remozada con aires sombríos a lo GOBLIN. Los bien calculados pasajes de mellotrón exploran exitosamente el aire de misterio que siempre viene bien en composiciones como ésta, e incluso son responsables de armar al unísono con el órgano el impresionante clímax conclusivo… un clímax muy Crimsoniano, dicho sea de paso. Cuando emerge ‘Caressing The Moment In Tranquilized Ecstasy’, nos topamos en su primera mitad con una creativa síntesis de ‘Black Days’ y la sección final de ‘Acid Rain’, aportando como novedad la construcción de un lirismo bien delineado. Una vez más, la segunda mitad trae un viraje temático hacia una atractiva mezcla de estándares Emersonianos con otros más contemporáneos que nos remiten a KARMACANIC así como a varios trabajos solistas del propio Bodin. Por su parte, ‘Tears In Blue Rain’ brinda un momento de reposo a partir de una espartana red de acordes de piano que van flotando a través de capas minimalistas de sintetizador; este momento de contemplación serena parece cerrar una parte del álbum para empezar a mentalizarnos para la siguiente.

La sexta pieza del álbum es justamente la que le da título. Su onda es la de darle nuevos giros a la tuerca de languidez densa y potente que la banda convierte en marca de fábrica. La inclusión de algunos trucos sonoros cuasi-circenses y la esquematización de ciertas sonoridades tenebrosas (a medio camino entre el KING CRIMSON 73-74 y PRESENT) ayudan al grupo a mantener la frescura del momento a lo largo de toda la pieza. Mostrando una vibración más extrovertida, al modo de un sol otoñal vespertino que deja bien en claro que el momentum del mediodía no está muy lejano, ‘Too Much Therapy’ utiliza ambientes góticos que van desde lo majestuoso hasta lo sombrío, los mismos que son reciclados a través de un esquema psicodélico que el ensamble maneja con solvente nervio. Aires de familia con la nueva generación prog-psicodélica escandinava hay, sin duda, así como con el TANGERINE DREAM 75-76. ‘Strom’. Ocupando los últimos 5 ¾ del disco, ‘The Last One’ – un título apropiado realmente – elabora una meditativa semblanza jazz-progresiva de una idea conmovedora que bien pudo extraerse de algún demo perdido de JON & VANGELIS: sosteniendo la candidez de la propuesta del mencionado dúo, el grupo le da un aura sinfónica que nos recuerda vagamente a la melancolía sistemática de CAMEL y a la faceta etérea de RICK WAKEMAN, pero aún así, el boato progresivo se mantiene en un nivel muy sutil. Un muy bonito cierre, sin duda.



Hay que agradecer a los BARRACUDA TRIANGLE que nos hayan ofrecido nuevos ases bajo sus mangas progresivas con miras a enriquecer el momento actual del género progresivo desde un enfoque más filudo que el que habitualmente gestan en los grupos donde estos tres músicos gozan de largas membrecías. Sin duda, son creadores de gran nivel y este encuentro de sus mentes ha dado resultados óptimos. 

Monday, December 08, 2014

Las exploraciones y semblanzas del maestro JORDAN RUDESS


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos abocamos a la más reciente producción en solitario del mago estadounidense de los teclados JORDAN RUDESS, titulada “Explorations” y publicada a inicios de marzo pasado. La suite tripartita que inicia el disco, “Explorations For Keyboard And Orchestra”, es una obra que ya tiene varios años como entidad compuesta por RUDESS, y de hecho, éste la estrenó como su primera composición de música de cámara en Venezuela, el 19 de noviembre del 2010, acompañado de la Orquesta Sinfónica Juvenil de Chacao, teniendo como director al turco Eren Başbuğ, un joven académico que tiene mucho entusiasmo por el rock progresivo y el prog-metal. Él mismo se encargó ahora de escribir las partituras para que la Sinfonietta Consonus abordara su participación en la grabación de este material en sus definitivas versiones de estudio. Este grupo de cámara polaco ya tiene experiencia con la música de DREAM THEATER al haber grabado un disco de tributo orquestal titulado “Symphonic Theater Of Dreams”, siendo el director Michał Mierzejewski. El hecho de que este disco haya sido posible con toda la logística que exige contar con una orquesta de cámara apoyando en la musicalidad se debe a la campaña de crowdfunding que organizó el buen RUDESS en el año 2013, y ahora vemos sus frutos en “Explorations”.



Comenzamos con la suite ‘Explorations For Keyboard And Orchestra’. ‘First Movement’ empieza con recursos de intensa expresividad sin mayores preámbulos, siendo así que el piano de RUDESS se mueve y expande en llamativas florituras a través de las sólidas y majestuosas armazones de cuerdas y maderas. Todos los trazos y recovecos dibujados por el piano nos remiten claramente al alucinado paradigma de Rachmaninov. ‘Second Movement’ se mete en un terreno muy diferente, más contemplativo, y más dado a la elaboración de recovecos manieristas en combinación con emotivas capas sonoras cuya estilizada fastuosidad nos remite al romanticismo. Es en relación con esto último que los momentos más explosivos nos hacen recordar al paradigma de THE ENID. Para el pasaje final, un hermoso solo de sintetizador libera toda la intensidad emocional contenida con el propósito de gestar una conclusión diferente y un poco inesperada para la idea global del presente movimiento. ‘Third Movement’ despliega una calidez enorme, casi logrando igualar el aura de pasión ostensible que había signado al primero de estos movimientos, aunque con un talante más optimista, un manejo más “domesticado” de la osada musicalidad a la que es tan dado el maestro RUDESS cuando se libera a sus anchas. Collin Leijenaar se encarga de la batería en las tres secciones, además de algunos otros temas que vienen después.


‘Screaming Head’ inicia la serie de piezas autónomas con una ambientación optimista fluidamente articulada dentro de una intrincada arquitectura donde los colores sónicos brillan a discreción. Las alusiones al estándar del RICK WAKEMAN metido en un espíritu orquestal son fáciles de advertir, este luminoso boato palaciego es un hito innegable de la tradición progresiva. El gran Guthrie Govan (THE ARISTOCRATS, DOCKER’S GUILD, colaborador de STEVEN WILSON y muchos otros) se encarga de la guitarra. ‘Shouri Now’ es una pieza solista de piano donde RUDESS exorciza a su antojo los fantasmas Emersonianos y Wakemanianos que forman una parte importante de su propio ideario estético. La combinación de efluvios y groove con que se desarrolla el cuerpo central de la pieza refleja la más pura expresión de espiritualidad extrovertida y optimista, algo que va a contrapelo del talante recogido e introvertido de ‘The Untouchable Truth’, otra pieza con el piano como (casi) exclusivo protagonista. La expresividad de ‘The Untouchable Truth’ se explaya, en efecto, a través de una atmósfera de serena levedad, casi como retratando la caída de una hoja de otoño en su más pura intimidad. Puesto que originalmente se incluía en el disco del 2013 “All That Is Now”, esta nueva versión trae como adición un suave arreglo orquestal escrito por Eren Başbuğ, lo cual sirve para darle un matiz estilizado al asunto. ‘Over The Edge’ regresa en buena medida al tipo de esplendor estilizado que ya hemos apreciado en ‘Screaming Head’ y la última de las ‘Exploraciones’… ¡y lo lleva hacia dimensiones aún más ambiciosas! De hecho, la idea del autor era componer una musicalidad progresiva con estructuras lo más locas posibles, con enredadas estructuras rítmicas y variantes rítmicas aún más enredadas. Para hacernos una idea de cuán antigua es la idea original de esta grabación, este tema fue estrenado por el dúo RUDESS-MORGENSTEIN. Aquí el contexto es de piano y orquesta, pero sin duda, hay una espiritualidad rockera que exuda en cada poro de cada motivo y cada sección por el que transita el desarrollo de la pieza. En fin, ‘A Pledge To You’ cierra el álbum con una espiritualidad serena e intimista, y de hecho, resulta obvio el talante conmovedor de esta pieza en particular dado que RUDESS la compuso como gesto de agradecimiento a todas las personas que le brindaron su apoyo económico en la campaña de crowdfunding.


Cuando está más cerca de los 60 que de los 50 años, JORDAN RUDESS n da muestras de decadencia ni declive, sino todo lo contrario, una capacidad de regenerar sus ideas y motivos musicales para dar una frescura siempre nueva a cada uno de sus aportes personales a la actual escena del rock artístico. “Explorations” es un disco fabuloso, sin desperdicio alguno, una celebración de las cualidades más esenciales de este músico.


Muestras de ·Explorations”.-

Los 3 movimientos de Explorations For Keyboard And Orchestra: https://www.youtube.com/watch?v=I32FO0UI_Dw

Saturday, December 06, 2014

MOORDER o el art-rock como diversión


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Ésta es la ocasión para concentrar nuestra atención en el grupo avant-progresivo italiano MOORDER so pretexto de su segundo trabajo fonográfico “Moorder II”. Este grupo está formado por el guitarrista Alessandro Lamborghini , el bajista Michele Zanni , el baterista Daniel Dencs Csaba, y además, dos vientistas cuyos roles no son muy habituales en el mundo del rock: Alberto Danielli a la tuba y Simone Pederzoli al trombón. Formado en la localidad de Cento (Ferrara) con la misión de crear formas poco convencionales de rock instrumental, el grupo tuvo su debut fonográfico en el 2008 con un disco homónimo, y ahora, “Moorder II” llega a nosotros desde mayo pasado por vía del sello Lizard Records.


Durando poco menos de 3 ½ minutos, ‘Jesus Zombies Crew’ abre el álbum de una forma sumamente traviesa, instalando un preludio tétricamente dadaísta antes de elaborar el cuerpo central sobre una base de surf-rock psicodélico. ‘Flat Kick’ sigue a continuación para establecer un ejercicio solemne de jazz-rock sofisticado al modo del ZAPPA más serio, algo que encuentra de inmediato su contrapelo en el tercer tema, titulado ‘Disco In Ferro’. En efecto, en esta pieza tenemos una deconstrucción graciosa y ágil del estándar de la música disco pero con una estructura rítmica inusual (alternado 4/4 y 7/8) y unos arreglos de metales que apuntan más hacia la expresividad tensa que hacia la alegría frívola. Incluso hay un breve interludio en clave de blues-rock que surge como una sorpresa efectiva. ‘’Pipum’ sirve para que la dupla rítmica y la tuba conformen un frente único en torno al cual se arman tanto el cuerpo central como el groove de la primera sección; luego, la segunda sección cambia totalmente de registro y se enfila hacia una suerte de big band Crimsoniano. Por su parte, ‘Moztri’ elabora un grácil ejercicio de psicodelia progresiva con un rol predominante de la guitarra, la cual hace gala de su vigor incandescente casi a cada momento. El grupo se cuida de sonar demasiado ostentoso a lo largo del desarrollo temático, dejando que la expresividad propia de la pieza se revele de una manera relativamente cáustica. ‘Afro Bones’ es, para decirlo simplemente, extroversión pura y dura: ahondando un poco más en la idea, es un electrizante ejercicio de jazz-rock con matizados elementos rítmicos africanos: el breve solo de guitarra es brutal, pero también cabe mencionar especialmente a la dupla rítmica por sustentar el swing con tanta distinción.

‘Fiscia’ comienza con un talante serio, casi oscurantista, en base a la sobria dupla de los metales… pero en una segunda instancia explota en efluvios gráciles donde la visceralidad del momento está manejada con buen pulso, evitando caer en recursos de densidad sónica. ‘Omocodia on Square’ nos devuelve a la dinámica Zappiana. Cuando llega el momento de ‘Firecrap’, nos topamos con un ejercicio de swing funky-jazzero aumentado con bien delineados dibujos a cargo de los vientos, y sobre todo, un uso ingenioso de esquemas y quiebres rítmicos. El tema no llega siquiera a durar tres minutos pero en su arquitectura rítmica son muchas las cosas que van pasando, estimulando así la expresividad vitalista de cada instrumento dentro del bloque global. ‘Abcd’ es un despliegue de visceral alegría rockera, no ajena a ciertas vibraciones poperas, pero aún así, sabiamente suministradas sobre una razonablemente compleja armazón rítmica; acto seguido, ‘Mini Spiders’ nos remite a una rara pero tremendamente efectiva mezcla de PRIMUS y Canterbury, gestando un dinamismo llamativo para el despliegue de juguetona complejidad que se encarna sin tapujos en el desarrollo temático. Cerrando el álbum, ‘Beef Ice’ comienza con un aura de rock’n’roll psicodélico y se llena con un aire festivo rural que nos recuerda parcialmente al estilo de ALMAAILMAN VASARAT.


Todo esto fue “Moorder II”, un muy buen disco, aunque se hace demasiado corto con sus 36 ½ minutos de duración. De todos modos, la experimentación ecléctica de estos músicos de MOORDER en su propia visión peculiar del rock progresivo encuentra varios nortes, lo cual hace que valga la pena seguirles la pista, no nos cabe duda de ello.


Muestras de “Moorder II”.-

Thursday, December 04, 2014

Por la vía del mantra con AIRE LÍQUIDO ENSAMBLE


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy presentamos al nutrido colectivo musical AIRE LÍQUIDO ENSAMBLE, el cual acaba de publicar hace poco su trabajo “Mantra” – más exactamente, a inicios de junio pasado. Encuadrad dentro de las coordenadas de música contemporánea renovadora con excelsa base académica que también comparten otras asociaciones como ORQUESTA METAFÍSICA, COMPAÑÍA OBLICUA y LA MÁQUINA CINEMÁTICA, lo que nos ofrece este colectivo al cual nos referimos ahora es una propuesta que revitaliza de una forma cautivadora y original el prototipo del chamber-rock (en oaralelo con lo que hacen bandas como ARANIS y GATTO MARTE en el continente europeo). Tal como se indica en su página web, AIRE LÍQUIDO ENSAMBLE fue fundado “en marzo de 2010 por Cristian Luzza con la premisa de funcionar como ensamble escuela, potenciar la musicalidad de sus integrantes e interpretar obras de música contemporánea de autoría propia” y gusta de “mixturar el repertorio musical con proyecciones visuales”. Eso último se nota también en la presentación física de “Mantra”, al modo de un libro de fotos con un papel muy elegante y una óptima definición de colores. Los paisajes forestales ocupan un lugar predominante, pero también podemos ver una bandada al atardecer, raíles de ferrocarril, además de una foto de familia del ENSAMBLE junto a varios aldeanos. El libro es una obra de arte en sí misma, en propalcote. Otro dato relevante es el personal tan nutrido que se hizo cargo de la instrumentación del repertorio de este disco: el baterista Diego Moreno, los guitarristas Cristian Luzza y Juan Flores, el bajista Facundo Geli, Sofía Repetto al canto, Sebastián Sarobe a los sintetizadores, los violistas Diego Navarro y Lucas Neyra, las violinistas Catalina Neyra, Agustina Sala, Lara Moccio, Sofía Tapiella, Eliana Calvete y Natalia Villar, un trío de flautistas con Juan Larribaud, Manuela Rodríguez y Ailin Sofía Barsanti, y bronces completados por el saxofonista Nicolás Della Valentina, el trompetista Nicolás Cerrato y la trombonista María Mello. Bastantes ejecutantes realmente, todos ellos creando sonoridades articuladas y explorando diversos recursos de magnificencia a lo largo y ancho del disco.


Durando poco más de 6 ½ minutos, la pieza homónima pone en marcha el repertorio del álbum con un pasaje inicial marcado por una tremenda maquinaria orquestal que ostenta su esencial fastuosidad con desgarradora liberalidad. El guitarreo inicial parece orientarse hacia modismos Crimsonianos pero en realidad su labor es la de pautar la cadencia general de las cuerdas y maderas. Con el surgimiento de un pasaje etéreo y flotante, se prepara el terreno para el clímax conclusivo de una pieza que cumple cabalmente con asentar una introducción impresionante a la experiencia del AIRE LÍQUIDO ENSAMBLE. ‘Antena’, el siguiente tema, instaura un clima de alegría majestuosa, basado en no poca medida en el peso que tienen las cuerdas a la hora de sostener el desarrollo temático. Si ‘Antena’ era manifestación de alegría, ‘Apolo’ es manifestación de ceremoniosa extroversión, algo que se explaya a todas luces sin dejar de lado la seriedad, una seriedad destinada a dejar que un designio grave del orden del universo se manifieste sin tapujos. El interludio moderadamente sombrío contrasta abiertamente con las saltarinas líneas de flauta que habían dado inicio a la pieza; la sección final combina espiritualidad grave y dinamismo extrovertido con una magnificencia totalizante y envolvente. ‘Lengua Muerta’ ostenta un groove más ligero, dejándose llevar por el factor alegre con una arquitectura musical bien llevada sobre los hombros de la dupla rítmica, en plan celebratorio. ‘Pequeña’, por su parte, regresa a la actitud de solemne gravedad, pero renunciando a lo sombrío, oponiéndose a él, creando una luminosidad imponente que se instala perfectamente sobre la cadencia de la batería. ‘Sangre’ sí aporta una cierta aureola de sombrías vibraciones a través de su arquitectura sónica tan exuberante: definitivamente, el dramatismo de la ocasión se halla sólidamente acentuado mientras la intensidad de los arreglos de cuerda se acrecienta, culminando finalmente con espartanas escalas de una solitaria guitarra. ‘1979’ cierra el repertorio fungiendo como su perturbador epílogo: las capas minimalistas de cuerda se expanden y agitan como una niebla de Purgatorio en un momento de oscura pesadez, al modo de una tristeza cósmica cuyos ecos nunca se llegan a apagar. 


“Mantra” es, ante todas las cosas, una belleza de álbum, una belleza suprema, demoledora y conmovedora; a través de los continuos derroches de cerebral conceptualización en cada una de las composiciones del repertorio de este disco, el personal de AIRE LÍQUIDO ENSAMBLE se muestra siempre comprometido con la estimulación de imágenes y evocaciones en la mente y el espíritu del oyente. A prestar debida atención a este ensamble tan fabuloso… no merece menos.


Muestra de “Mantra”.-


Monday, December 01, 2014

PASAJERO LUMINOSO nos traen su catálogo de destellos hechos sonido


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy presentamos al cuarteto argentino PASAJERO LUMINOSO, cultor de una propuesta sumamente elegante y evocativa de música jazz-progresivo, por motivo de la publicación de su homónimo disco de debut. El cuarteto está conformado por Juan Pablo Moyano [guitarras], Leopoldo "Pepo" Limeres [teclados], Pablo Valotta [bajo] y Fabián Miodownik [batería y percusión], siendo de hecho los tres primeros los compositores. Limeres y Valotta, viejos camaradas en ORQUESTA JABALÍ, fueron los iniciadores de este proyecto, uniéndose los otros dos poco tiempo después; en setiembre del 2013 entraron los cuatro al estudio de grabación para empezar a gestar esta maravilla que es “Pasajero Luminoso”, un catálogo de ingeniosas y emotivas confluencias de jazz-rock, musicalidades progresivas y cadencias propias de la fusión contemporánea de raíces sudamericanas. El esquema sonoro del grupo es ecléctico bajo un sistema estético rigurosamente coherente, dando un orden preciso a cada motivo, cada ritmo, cada base armónica, dentro del cuerpo central de cada composición. Vayamos ahora a los detalles del repertorio de este disco.


La pieza que da título al álbum y nombre al ensamble abre el repertorio con un talante señorial imbatible. El grupo hace gala de su pulcritud y espíritu exquisito al elaborar la sobria y contemplativa atmósfera en la que se basa la primera sección del tema. Luego, la pieza gira hacia una manifestación de vigor donde pone mucha de su carne Canterburyana en el asador: elementos de GILGAMESH e ISOTOPE se hacen notar fácilmente cuando apreciamos el esquema sonoro en curso. El segundo tema, ‘Montaña De Crudo Y Queso’, ostenta una elegancia magnífica en todo su groove, no en poca medida marcado por los legados de WEATHER REPORT y RETURN TO FOREVER. El amplio campo que se da al sintetizador para que arme y afiance sus fraseos solistas permite al bloque instrumental íntegro sostener un balance expresivo bien perfilado: sin duda, ésta es una de las piezas más destacadas del álbum. ‘Despertango’, tal como insinúa su título, se mete en el área del tango-fusión en cuanto a los timbres y desarrollos armónicos de su cuerpo central. El ensamble traduce la permanente actitud de contemplativa reflexión a una serenidad intimista. ‘Sonrisa De Ojos’ porta una gracilidad fácil de notar en su atmósfera general, pero la serenidad y el manejo de esquemas rítmicos relajados siguen marcando las patas por las que se mueven las sonoridades del ensamble. En todo caso, los elementos Canterbury que ya se habían hecho notar en el primer tema regresan aquí en todo su esplendor: GILGAMESH con ciertos toques suaves de Latin-jazz, así se puede describir a esta pieza. ‘Chacareropa (El Amague)’ sigue por esta misma onda perfectamente, incluso portando un groove un poco más ágil.

‘Ekeko’ ofrece un momento idóneo para que el grupo empiece a soltar un poco más esa expresividad extrovertida que solamente muestra de forma dosificada en lo habitual. Al igual que con ‘Chacareropa’, el guitarrista Moyano es quien está a cargo de dirigir el encauzamiento del desarrollo temático. Aires de familia con el PAT METHENY GROUP se hacen sentir hasta cierto punto. ‘Confuso Como Un Héroe’ vuelve a la influencia de RETURN TO FOREVER, y lo hace creando un dinamismo especial para los pasajes más extrovertidos del desarrollo temático. Además, la inclusión de un solo de batería a modo de interludio abstracto sirve para crear un oportuno recurso de variedad dentro de la refinada arquitectura sonora de la pieza. Con ‘Capitán De Sueños’, el cuarteto se sumerge en los rincones más intimistas de su ideario musical, elaborando un motivo central sereno y melancólico: las notas del piano eléctrico y la guitarra parecen flotar con etérea gentileza. ‘La Odisea De Horacio’ instaura un clímax particular del disco cuando éste se acerca su final: con una acentuación de esquemas rítmicos propios de la tradición latina y una expresividad colorida muy afín a la que anteriormente percibimos en ‘Confuso Como Un Héroe’, esta pieza permite a la banda explayarse en su faceta más vitalista. Todo ello para que el último tema, titulado ‘Paso De Elefante (Contravientos)’, pueda poner un oportuno broche al repertorio con un ejercicio de solemne magnificencia: los elegantes fraseos de la primera guitarra y las ingeniosas capas del órgano se sostienen sólidamente sobre la armazón rítmica, creando así un ambiente general innegablemente fastuoso. Podemos advertir huellas del modelo de HAPPY THE MAN, siempre a través del filtro propio del grupo.  


Poco nos queda añadir en esta conclusión… muy posiblemente, nada. PASAJERO LUMINOSO es una fantástica entidad musical que se sitúa en la cima de la escena progresiva argentina del momento. ¡¡Recomendamos “Pasajero Inmóvil” al 150%!!


Muestras de “Pasajero Luminoso”.-