Wednesday, January 28, 2015

La permanente vigencia de GONG


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

GONG sigue vivo y coleando… y sacando nuevos discos, como es el caso de “I See You”, obra publicada en la primera quincena de noviembre pasado, tanto en formato de CD como de doble LP, por el sello Madfish. Tras ese maravilloso momento de reencuentros musicales de gran altura que supusieron la grabación del “2032” y su consiguiente gira con Daevid Allen, Steve Hillage, Gilli Smyth, Miquette Giraudy y Mike Howlett, entre los años 2009 y 2010. Tras esta aventura especial, GONG han seguido activos con una regularidad no exhaustiva pero sí sostenida. Para esta ocasión presente del nuevo disco “I See You”, los compinches de Allen conforman un ensamble muy cosmopolita donde interactúan los guitarristas Kavus Torabi y Fabio Golfetti (de GUAPO y VIOLETA DE OUTONO, respectivamente), el saxofonista-flautista Ian East, el bajista Dave Sturt y el baterista Orlando Allen. Este último es hijo de Daevid Allen y Gilli Smyth, y cabe señalar que Smyth también participa en el álbum aportando susurros y tarareos cósmicos aquí y allá. El proceso de grabación del disco se ha realizado juntando archivos de los diferentes inputs que se grabaron en diferentes estudios repartidos en varios lugares del mundo: nada extravagante para un grupo que siempre tuvo alineaciones cosmopolitas. De todas maneras, la oportunidad estaba dada para que casi todos ellos coincidieran geográficamente en los conciertos de la gira de promoción del álbum en varios lugares del Reino Unido y de Europa continental, pero… la actual quimioterapia que está siguiendo el maestro Allen para combatir el cáncer que le afecta le obligó a quitarse de en medio. Si bien la idea de un GONG sin Allen fue discutida y aceptada por todos los involucrados, resulta que al final tampoco se realizó la gira completa porque el cambio de planes supuso una larga cantidad de postergaciones en la agenda inicialmente acordada: de todas maneras, fue un gusto que el nuevo ensamble – en su mayor parte – pudiera dar algunos conciertos a inicios del año 2014, incluyendo algunas fechas en escenarios brasileños y chilenos. Por lo que queda ahora de concreto, solo tenemos el nuevo disco de estudio de GONG a la mano; eso no está del todo mal, y de hecho, se trata de un excelente disco que ahora pasamos a revisar detalladamente.


La canción homónima abre el álbum elaborando desde el punto de partida un groove ágil en clave Latin-jazz, el mismo que opera como motor crucial para el ensamble instrumental y el canto particular de Allen. El tono juguetonamente cósmico que llena a la aureola oriental de esta primera canción encuentra su oportuno contraste cuando emerge ‘Occupy’, un viaje sofisticado de casi 3 minutos de duración donde el grupo explora recursos contundentemente pesados en alternancia con algunos interludios más constreñidos que sirven para aportar una interesante diversidad al asunto; los momentos pesados nos recuerdan al tiempo de “Camembert Electrique” y, en cierto modo, a HAWKWIND. ‘When God Shakes Hands With The Devil’ trabaja con un dinamismo funky dentro de una modalidad serena de jazz-rock; así, el ensamble puede explorar campos más sutiles de expresión, especialmente en los elegantes ornamentos provistos por los vientos de East. Por su parte, ‘The Eternal Wheel Spins’ se enfila clara y consistentemente en un tempo frenético en el cual Allen y sus compinches crean un dinamismo tan rotundo como llamativo, logrando así tender puentes bien definidos con el tipo de expresiones space-rockeras que hemos disfrutado en los últimos trabajos de GONG. Hay ciertos resabios de influencias del maestro Steve Hillage en los abundantes fraseos protagónicos de las guitarras, absortas en un inocultado frenesí. Con la secuencia de ‘Syllabub’, ‘This Revolution’ y ‘You See Me’, la banda nos remonta ahora a los tiempos del “You”, y con esto nos referimos a los cánticos farsecos sostenidos por complejas armazones de síncopas y el empleo de un jam fusionesco para dar campo a la exhibición del saxo (‘Syllabub’), además del llamado a la conciencia que solemnemente evoca Allen sobre flotantes capas de sintetizador, guitarra y saxofón (‘This Revolution’), para finalmente llevarnos a la vitalidad cuasi-circense de ‘You See Me’ dentro de un encuadre que se siente luminoso e inquietante a la vez. A través de toda la extravagancia patente y combatiente de esta propuesta musical de GONG se trasluce una actitud de optimismo de la mente humana ante el espectáculo global del Universo, un optimismo que halla su correlato sónico en la electrizante amalgama de guitarras y saxofón que se refuerza en los últimos pasajes de ‘You See Me’.


‘Zion My T-Shirt’ se explaya enfáticamente en climas exóticos, comenzando con un preludio de cánticos que emulan los coros infantiles del Extremo Oriente, y luego reforzándose con un complejo viaje suntuosamente ornamentado con aires arábigos sobre un groove propio de los estándares jazz-progresivos. Se trata, de hecho, de una de las composiciones más complejas que ha hecho GONG desde aquel año 1974 cuando el grupo completaba su trilogía de “Radio Gnome Invisible” y Allen dejaba la banda junto a su compañera Gilli Smyth. ‘Pixielation’ nos lleva a una cuidada armazón jazz-rockera de extravagancias farsescas alternadas con exploraciones de cadencias psicodélicas, algo propio de la época de “Flying Teapot” y “Angel’s Egg”. ‘A Brew Of Special Tea’ es un breve puente marcado por un diálogo entre un ser extraterrestre y el mismo personaje de Daevid Allen, el mismo que nos lleva hacia ‘Thank You’. Esta pieza se sostiene bajo un clima permanente de blues-rock psicodélico, con inteligentes manejos de claves disonantes en las interacciones entre las guitarras de Torabi y Golfetti: nos suena un poco a FRANK ZAPPA, pero también a los momentos más agrestes de aquel lejano “Bananamoon”, el primer disco solista de Allen. La segunda parte de la letra sirve para que el líder de esta maquinaria musical dé las gracias a muchas cosas, casi como mirando a su carrera y su vida desde una perspectiva totalizante que entiende algo como acabado desde todos sus aspectos y fronteras. En general, la grandeza de ‘Thank You’ reside en que logra hacerse eco de ciertas preocupaciones urgentes de quien lleva la voz cantante mientras utiliza una atmósfera campechana reciclada con suficientes dosis de sofisticación progresiva. Mark Robson colaboró en los teclados en este tema.


Tras todo esto, quedan 9 ½ minutos del repertorio que son llenados por ‘Shakti Yoni & Dingo Virgin’: lo que tenemos aquí es un epílogo minimalista donde la legendaria guitarra glissando de Allen, junto con los efectos de sintetizador y las ensoñadoras vocalizaciones de Smyth, parece proyectarse hacia un viaje metafísico que trasciende a los confines de la vida terrenal. Pero, a fin de cuentas, ¿qué significa toda esa serie de muestras de agradecimiento en ‘Thank You’?, ¿acaso una retrospectiva de una vida ya vivida? ¿Y qué simboliza esa muralla de sonidos cósmicos en ‘Shakti Yoni & Dingo Virgin’?, ¿acaso la partida hacia una vida más allá del mundo terrenal? Muchas suspicacias pueden despertarse en nuestra mente al ir escuchando estos últimos pasajes de “I See You”, pero lo que nos parece claro y distinto, sin lugar a dudas ni suspicacias,  es que se trata de una gran obra que dignifica y revitaliza el legado de GONG, instaurándolo como parte real y consistente del presente de la vanguardia rockera mundial.


Muestras de “I See You”.-
Zion My T-Shirt: https://www.youtube.com/watch?v=Rb7oiIkQym4

Sunday, January 25, 2015

La nueva danza progresiva de DAAL


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

DAAL, el poderoso y creativo dúo progresivo italiano conformado por el teclista Alfio Costa y el baterista-percusionista Davide Guidone, vuelve a la carga y lo hace con un nuevo disco bajo el brazo. El disco en cuestión tiene el título de “Dances Of The Drastic Navels” y fue publicado a fines del año 2014 por Agla Records. Grabado y mezclado entre los meses de abril y octubre del año pasado, este disco está diseñado principalmente para acoger la tercera y última parte del concepto de ‘Dance Of The Drastic Navels’ que ya tuvo sus dos primeras suites en los discos “Disorganicorigami” y “Destruktive Actions Affect Livings”, respectivamente. Esta alucinante historia de un hombre que se enamora de una bruja mitad-mujer mitad-robot, y que termina convirtiéndose en juguete de ella, llega a su conclusión aquí: de hecho, fue la motivación por concluir la historia el factor que inspiró a Costa durante su encierro de una quincena para pensar en el nuevo disco de DAAL. Por supuesto, la banda no quería quedarse en ello sino que además quería crear y desarrollar otras ideas a fin de completar un repertorio debidamente extenso, siempre centrado en atmósferas mágicas e inquietantes... por no decir ansiosas. Para completar todo el input musical, Costa y Guidone contaron con las colaboraciones recurrentes del guitarrista Ettori Salati y el bajista Bobo Aiolfi.


‘Malleus Maleficarum’ da inicio al disco con una expresividad rotunda, generando polenta electrizante desde el primer momento a partir de una atmósfera relativamente tétrica. Manejando con tacto la fuerza inherente al primer motivo central, poco antes de llegar al límite del quinto minuto, el grupo vira hacia una atmósfera cósmica extraña que parece crear una bruma nueva en el ambiente; es cuando se origina y desarrolla un jam lento muy al estilo Floydiano, un jam no muy largo que sirve de intermedio para preparar la retoma del primer motivo en torno a la cual se centra la finalización de esta pieza. Tras este interesante inicio del álbum sigue ‘Elektra (An Evening With…)’, un tema cuyo preludio está diseñado bajo coordenadas de minimalismo electrónico, no ajeno al modelo del krautrock atmosférico del TANGERINE DREAM clásico; luego, se abre campo a un cuerpo central tremendamente ceremonioso, a medio camino entre la psicodelia relajada y el sinfonismo. Los arreglos que aporta Guidone a su labor en la batería ayudan mucho a mantener el interés en el recurrente núcleo temático de ‘Elektra’, pues transita fácilmente entre ejercicios de robustez bien calculada a un groove de tenor jazz-rockero, incluyendo algunos extraños pero efectivos redobles que marcan ciertas cadencias estratégicas. También cabe destacar el uso efectivo de recursos Crimsonianos en varios pasajes de la guitarra solista. ‘Lilith’, que dura 4 ¼ minutos y resulta el número más breve del álbum, expone una interesante mezcla de PINK FLOYD y GOBLIN: en efecto, disfrutamos aquí de un momento marcado por atmósferas reflexivas inundadas de vibraciones etéreas y remozadas con un tenebrismo triste que sabe hacerse notar.    


En la cuarta instancia del álbum es donde hallamos a la suite ‘The Dance Of The Drastic Navels’, que, tal como dijimos en el primer párrafo de la presente reseña, es el leitmotiv del mismo. Tras una introducción que emula el ruido de alguien subiendo por las amplias escalinatas de una misteriosa mansión gótica, la primera sección de esta suite se centra en un híbrido de GOBLIN y el PORCUPINE TREE de la etapa 93-96 para gestar un cuerpo central ceremonioso y macizo, definitivamente tétrico, aunque mayormente tiene más de dramático. Lo tétrico sin tapujos se da frontalmente en la segunda sección, la cual nos enfila hacia climas Crimsonianos manejados con una vibración estilizadamente densa que resulta más propia del retro-prog escandinavo; esas capas de mellotrón nunca fallan a la hora de preservar y capitalizar la atmósfera sombría requerida. La tercera sección vira hacia algo totalmente diferente: soundscapes y secuencias electrónicas a lo TANGERINE DREAM surgen para focalizar en torno a sí una vibración ágil que se sazona con efectos apuntes y acentuaciones percusivas. La última sección ofrece una dinámica síntesis de las dos primeras, dando prioridad a los climas Crimsonianos señalados más arriba. Tras este largo muestrario de elegantes musicalidades diversas emerge ‘Inside You’ para cerrar el álbum. Retomando buena parte de la triste oscuridad de ‘Lilith’ pero llevándola hacia un área más profundamente lírica, esta canción se beneficia enormemente de los aportes de las invitadas Tirill Monh y Letizia Riccardi al canto y al violín, respectivamente. Esta balada que cierra realmente la suite fue dispuesta en el repertorio como una canción autónoma, lo cual permite a los oyentes centrarse específicamente en su cálida emotividad, una calidez revestida sutilmente por matices sombríos. Si nos suena un poco escandinava esta canción puede deberse a que la cantante formó parte de la alineación de WHITE WILLOW en su aclamado disco debut “Ignis Fatuus”. Esta balada en cuestión derrama serenidad desde una actitud contemplativa que observa las secuelas de un drama con un afán de internalización.

  

En líneas generales, debemos afirmar que “Dances Of The Drastic Navels” no ostenta la misma riqueza colorida de los dos primeros álbumes de DAAL ni tampoco iguala la excitante dinámica de atmósferas integradas en ingenierías perfeccionistas que se dio en “Dodecahedron”, pero para nada resulta una decepción o un bajón. Muy por el contrario, lo que nos brinda “Dances Of The Drastic Navels” es una nueva demostración del tipo de magnificencia del que DAAL dispone para dar un brillo especial a la escena actual del rock progresivo italiano.


Muestra de “Dances Of The Drastic Navels”.-

Thursday, January 22, 2015

ANIMA MORTE - estilización y pulcritud de lo tenebroso en el rock progresivo sueco


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

A fines del pasado año 2014, el ensamble sueco ANIMA MORTE volvió al ruedo con un nuevo trabajo bajo el brazo, el mismo que se titula “Upon Darkened Stains”. Este grupo conformado por Daniel Cannerfelt [guitarras], Fredrik Klingwall [teclados, mellotrón y piano eléctrico], Stefan Granberg [bajo, bouzouki, guitarras y teclados adicionales] y Teddy Möller [batería y percusión] vuelve a la carga insistiendo en su misión de reanimar el prototipo de las bandas sonoras de cine de horror y giallo creadas por GOBLIN para transplantarlo a un sinfonismo denso y tenebroso con la más pura esencia escandinava. Además, para aumentar más ingredientes a esta fórmula musical de por sí bastante rica, el cuarteto se vale de las colaboraciones ocasionales de varias figuras del medio procedentes de GÖSTA BERLINGS SAGA, NECROMONKEY, WHITE WILLOW Y KAUKASUS: el baterista Mattias Olsson (también famoso por sus días en ÄNGLAGÅRD), el flautista Ketil Einarsen, el violinista Jerk Wååg y el teclista David Lundberg. Olsson no solo produce el álbum sino que aporta algunos adornos al Persephone (un sintetizador de última generación que emula la tecnología de los sintetizadores con controladores de cintas de los años 1920) y efectos sonoros. Grabado a mediados del 2014 y publicado en noviembre del mismo año, “Upon Darkened Stains” nos demuestra que la gente de ANIMA MORTE cuenta con talento y energía suficientes para seguir enriqueciendo y ampliando sus ideas compositivas dentro del esquema de trabajo tan bien definido que se planeta. Bueno, vayamos a los detalles del disco en cuestión, ¿vale?


Bajo la guía de las bases de piano, ‘Blessing Of The Dead’ abre el album con una ceremoniosidad avasalladora, rebosante de elegantes musicalidades mientras introduce en el ambiente una inequívoca aureola de fatalidad; así las cosas, ‘Illusion Is The Catalyst’ emerge con una fuerza de carácter rotunda, mostrando un pulso absolutamente vigoroso a la hora de manejar los diversos motivos y ambientes que tienen lugar a lo largo de sus 7 minutos de duración. Si en ‘Blessing Of The Dead’ la orquestación llenaba espacios con actitud impositiva, en ‘Illusion Is The Catalyst’ lo que tenemos es una ingeniería multicolor idónea para hilar sucesivos escenarios, un recurso que abre caminos para los dos siguientes temas, ‘Ephemeris’ y ‘Fear Will Pass Over Your Mind’. El primero de ellos porta un lirismo bien cuajado dentro de la densidad emocional que insinúa su desarrollo temático; la presencia de la flauta ayuda a completar cabalmente dicho lirismo. Por su parte, ‘Fear Will Pass Over Your Mind’ vuelve a los climas de inquietante ensueño oscuro que antes inundó a ‘Illusion Is The Catalyst’, pero esta vez el filo psicodélico está más matizado. ‘Wakeless’ ostenta una serenidad especial, una espiritualidad calma que resulta muy apropiada para que el grupo dé rienda suelta a su faceta contemplativa a partir de una estrategia netamente sinfónica. ‘Interruption’ es etéreo, portador de un dinamismo sabiamente contenido pero para nada escondido, bien patente en su sólido asentamiento sobre el exótico esquema rítmico empleado para la ocasión – nos recuerda un poco a la onda de los franceses SYRINX.


‘The Darkest Pattern’ es uno de esos temas donde los ANIMA MORTE rinden intenso homenaje a GOBLIN respecto al empleo de ciertos modismos propios de los pasajes más climáticos de sus bandas sonoras más celebradas. Claro está, nuestro cuarteto escandinavo está bien metido en los estándares del retro-prog del nuevo milenio, y no lo dejan de mostrar en los momentos donde se acercan más a los estándares de CAMEL y GENESIS (etapa 76-77). Lo que hallamos en ‘The Carrion Crow’ es una profundización en el lirismo sinfónico con un boato electrizante y efectivo: el sencillo y recurrente esquema rítmico en curso sirve para sostener los diversos matices que se suceden para mantener la vivacidad del motif. Acto seguido, ‘Echoing The Red’ se explaya alegremente en melodías y climas grisáceos, trabajándolos con un vigor rockero que antes disfrutamos en ‘Illusion Is The Catalyst’ y ‘Fear Will Pass Over Your Mind’, casi aproximándose a una versión prog-metalera del revival escandinavo (ANEKDOTEN, LANDBERK). Mientras nos vamos acercando al final del disco, ‘Isomorphia’ expone cálidas atmósferas llenas de agilidad y revestidas con una versión sinfónicamente estilizada de la densidad, mientras que ‘First Snow On The Last Ashes’ aporta una actitud contemplativa, correctamente plasmada por las bases armónicas de teclado que conforman la columna vertebral de la pieza. El repertorio concluye con ‘Halls Of Death’, pieza que elabora una estupenda síntesis de los momentos más pesados y los más líricos del álbum, hilvanando una ingeniería melódica sólida: el carácter ensoñador del pasaje final invita a mirar hacia la recién llegada noche con una mirada pacífica.

 

Bueno, a fin de cuentas, el catálogo que nos ha brindado “Upon Darkened Stains” nos revela a unos ANIMA MORTE pletóricos de ingenio musical a partir de los referentes preferenciales sobre cuyos legados crea su propuesta musical. Si el grupo se siente en sus anchas caminando sobre manchas oscurecidas, el trazo de sus pasos es impoluto y fulgente: disco muy recomendado.


Muestras de “Upon Darkened Stains”.-

Monday, January 19, 2015

KERMIT: faro progresivo malagueño para el litoral de la vanguardia española actual


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy es el turno de la banda malagueña KERMIT por motivo de su trabajo “Litoral”, el cual fue grabado en los últimos tres meses del año 2013 y publicado en el año siguiente por vía del sello Ítaca Records. Esta banda española oriunda de la bella ciudad de Málaga ha llamado la atención de varios medios de prensa locales desde su formación en el 2011 y ya cuenta con dos discos en su haber: el que acabamos de mencionar y “Autoficción”, del 2012. Los integrantes de KERMIT son Gonzalo Presa [guitarra, voces, batería y sampler], Miguel Seguí [guitarra, sintetizador y sampler], Francisco Trujillo [bajo y textos] y Álvaro Parada [batería, voces y saxofón]. El repertorio de “Litoral” está conceptualmente centrado en la revista del mismo nombre que se fundó en Málaga en el año 1926 y que sirvió como importante tribuna para la Generación del 27; el aspecto literario está muy presente en todo el disco con las narraciones de textos de Allen Ginsberg, George Orwell, Roberto Bolaño, etc. Además, está el hecho significativo que el diseñador del arte gráfica del álbum sea justamente Lorenzo Saval, quien dirige actualmente a la revista desde 1975. En los créditos del disco, la banda también hace mención al hecho de que han llegado a un litoral, a tierra firme tras la travesía reflejada en el primer disco. Veamos ahora los detalles de este litoral musical.


‘1926’ abre el disco explayándose en climas etéreos en clave post-rockera en un sugerente híbrido de TORTOISE y MOGWAI, siendo así que en las secciones más agresivas el grupo ostenta un filo orgulloso. Acto seguido, ‘Samhain’ exhibe una vigorosa muestra de psicodelia jazz-progresiva sobre un groove urgente y sofisticado: ya empieza la maquinaria de KERMIT a exhibir su luminosidad sónica con mayor liberalidad. Lo que encontramos en el tercer tema ‘Circumpolares’ es una inteligente estrategia de sintetizar el aura flotante del primer tema y la vitalidad sofisticada del segundo, con lo cual el momentum inicial del álbum todavía conserva el poder de su impacto por un rato más. Algunos de los mejores solos de guitarra de “Litoral” los encontramos aquí, además de un manejo creativo de la furia rockera del grupo en el pasaje conclusivo, portador del algún tufillo Crimsoniano que se siente bien integrado para realzar el motivo en curso. Todo un clímax en verdad – ‘Circumpolares’ es un pico indiscutible del álbum. ‘We-tripantu’ emerge un poco a contrapunto de la retahíla de las dos piezas previas para brindarnos una mezcla refinada de la psicodelia Floydiana estilizada y recursos del nu-jazz. El ingenio creativo del baterista se luce cabalmente para beneficio del colorido sonoro amalgamado por el ensamble íntegro.


‘Ingeborg’ puede ser descrito básicamente como un ejercicio con estándares del RADIOHEAD de la etapa 96-99 en clave jazz-rockera sobre un compás de 7/8 manejada con una soltura especialmente grácil. Los aires arábigos del sintetizador resultan particularmente refrescantes, eficazmente evocativos en su exotismo modernizado. Una vez más, se abre campo en algún momento para el desarrollo de un fabuloso solo de guitarra que genera una luminosidad electrizante. ‘Magnitizdat’, por su parte, se enfila entusiastamente hacia un space-rock de tendencia fusionesca (al modo del GONG de la etapa 72-74 y los primeros ítems solistas de STEVE HILLAGE), sin renunciar a los matices de tenor post-rockero. El marchoso esquema rítmico está muy bien aprovechado, y en medio de todo este jolgorio se luce un intenso solo de saxofón. ‘1927’ es la pieza más extensa del disco y también la que se encarga de cerrar el mismo. Ostentando predominantemente una aureola reflexiva, también incluye otro solo de saxofón en un momento dado. Contando con un largo campo de expansión musical, ‘1927’ contiene tres secciones: la primera está signada por una atmósfera introspectivamente ensoñadora, aunque no del todo exenta de cierta inquietud; la segunda es donde la atmósfera se densifica para que el grupo se siente a sus anchas explorando ornamentos prog-psicodélicos según el modelo del PINK FLOYD 73-75; en fin, la tercera sección es una coda donde el factor introspectivo se retoma al modo de una búsqueda de una luz de lucidez en medio de la noche oscura del alma.


Todo esto fue “Litoral”, un muestrario de musicalidades sólidas y bien articuladas con el que la gente de KERMIT demuestra cabalmente cuán relevante es su propuesta para dignificar y ensalzar el inmortal ideal de hacer música progresiva en la actual escena rockera de España. No cabe duda de que Andalucía es un terreno muy fértil y productivo para este tipo de ambiciones artística, y definitivamente, este cuarteto malagueño tiene su litoral bien asentado aquí. ¡Disco muy recomendado para los/as coleccionistas de rock artístico!


Muestras de “Litoral”.-

Saturday, January 17, 2015

La caminata progresiva de FOBOS


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

FOBOS es el grupo que hoy exponemos para presentar su disco homónimo. El grupo está conformado por tres multi-instrumentistas, a la sazón, Pablo Cordes [guitarras eléctricas, programación de batería, piano, mellotrón, voz y coros], Bruno Caamaño [bajo, guitarra española, programación de batería, sintetizador Mini-Moog y coros] y Baty Tutaglio [sintetizadores, órgano Hammond, piano, mellotrón, Mini-Moog, programación de batería, voz y coros], todos ellos amigos desde hace bastante tiempo y unidos, entre otras cosas, por el amor al rock sinfónico y a las modalidades más recientes del género progresivo en sus aspectos más centradamente melódicos. En mayo del 2014, el trío publicó su disco homónimo, un trabajo conceptual en torno a la búsqueda de la propia identidad a través de una ordalía de pensamientos y emociones: la línea de trabajo de la banda se da en una confluencia de sinfonismo clásico, neo-prog y la tradición del art-rock argentino, lo cual exige de los músicos una labor afinada y meticulosa en el armado y desarrollo de ideas melódicas a todo momento. Hoy por hoy, el grupo opera como cuarteto cuando sube a los escenarios al unirse, como invitado, el bateristas Mauricio Scarafia. Vayamos ahora a los detalles del repertorio de “Fobos”.


El no muy largo instrumental ‘Aurora’ abre el álbum en clave Genesiana (al estilo del “And Then There Were Three”) para asentar el terreno ante el arribo de ‘El Sol Ya No está Acá’, canción portadora de un dinamismo llamativo y no demasiado complejo que está a medio camino entre el hard-rock melódico y el neo-prog. El mismo recurso de dinamismo opera un poco más adelante en ‘Gran Señor Tretas’, aunque su cromatismo melódico porta evidentemente mayores dosis de sofisticación (muy a lo GENESIS-con-CAMEL), y además, incluye un pasaje ceremonioso muy en línea con sus compatriotas de HÁBITAT. En medio de estas dos canciones se sitúa ‘Vuelta Atrás’, una balada muy al estilo Floydiano, aunque sin duda se nota en su desarrollo temático la marca inconfundible de ese lirismo propiamente argentino que se aprecia en canciones clásicas de un INVISIBLE o un AQUELARRE. Durando poco menos de 7 ½ minutos, ‘Mi Oscuro Fantasma’ es un ambicioso viaje progresivo donde el grupo exorciza entusiastamente varias atmósferas propias del sinfonismo: solos de guitarra y sintetizador bien dibujados, transiciones pulcramente ordenadas entre diversos motivos y atmósferas, un sentido dramático bien controlado a través de las ilaciones de las diversas secciones. Con ‘Gran Señor Tretas’ y ‘Mi Oscuro Fantasma’ tenemos un clímax combinado para la primera mitad del repertorio.

  

‘Amanecer’ es un bello paraje de guitarra clásica que queda convenientemente ornamentado con un breve solo de Mini-Moog y cálidas capas de mellotrón. Cumple con la función de pasadizo de relajante serenidad que nos lleva hacia la ceremoniosa pasión de ‘Ángel De La Guarda’, que es una pieza lenta y relativamente fastuosa que se sitúa a medio camino entre GENESIS y SERU GIRÁN (gran leyenda del art-rock argentino). Los solos de guitarra son simplemente hermosos, correctamente ligados a la atmósfera general de la pieza. ‘Legado’, por su parte, se mueve en terrenos más ágiles en base a un medio tiempo en clave rockera con una actitud muy domesticada en los arreglos del motivo central: no es demasiado impresionante en sí esta canción, pero sirve para hacer contraste con el espíritu nuclear de la canción precedente. Ocupando un espacio de casi 7 minutos, ‘Hay Luz’ cierra el álbum a lo grande al modo de un tributo al CAMEL de la época 76-78, algo así por el estilo: el truco está en crear una armazón melódica limpia al más puro estilo sinfónico y luego darle un groove ágil en clave jazzera, acercándose al Canterbury mientras mantiene la expresividad del primer diseño. Los diálogos que tienen lugar entre guitarra y sintetizador en ciertos pasajes estratégicamente ubicados son simplemente deliciosos. Así, con este climático esplendor, termina “Fobos”, un catálogo de preciosismos sinfónicos que debe ser el anticipo de otras grandes cosas que las mentes de Cordes, Caamaño y Tutaglio deberán proyectar para futuros trabajos fonográficos. Por lo pronto, felicitamos a FOBOS por haber empezado con buen pie esta caminata progresiva propia.


Muestras de “Fobos”.-

Thursday, January 15, 2015

Un nuevo día para FERNANDO REFAY


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

El teclista y compositor argentino FERNANDO REFAY volvió a la carga a fines del 2014 con un nuevo disco solista que sucede a “Paradox” (del año 2011) y se mete en medio de la agenda que también lo une al grupo VANISHED FROM EARTH: el disco en cuestión se denomina “The Day We Came To Realise” y se trata de un concept-album ambientado en un escenario post-apocalíptico, con un argumento y unas letras inspiradas en reflexiones sobre el carácter destructivo y autodestructivo de las sociedades humanas y la necesidad de mantener la fe en el futuro de la humanidad, un nuevo futuro. A lo largo del disco, REFAY se hace cargo de todos los teclados y programaciones de ritmos, además del Kaossilator y el sintetizador Ipad. Le acompaña su eterno socio de aventuras progresivas Rodrigo San Martín a las guitarras, Ignacio Gulich al bajo, además de una alineación de vocalistas que asumen roles en la ilación temática del álbum: David Minian, Osvaldo Mellace y Craig Kerley. También aparece el guitarrista Lukas Argen en la canción homónima.


Con irrefrenables ganas de poner toda la carne musical en el asador del álbum desde el primer instante, REFAY y sus colaboradores abren el álbum con la suite de 25 minutos ‘Balad’. Comenzando con una narración apoyada sobre una instrumentación solemne y etérea – en afinidad con lo que vemos en varios discos de RICK WAKEMAN –, el boato instrumental se suelta del todo con en una electrizante confluencia de los legados de WAKEMAN y KEITH EMERSON con una óptica moderna que oscila entre la pesadez paradigmáticamente estilizada de DREAM THEATER y la narrativa ambiciosa de los proyectos de ARJEN LUCASSEN y los discos más recientes de SYMPHONY X. Con la secuencia de las secciones segunda y tercera (‘Waking Up In The Midst Of Chaos’ y ‘Let’s Fllow Richie!’) tenemos a nuestra disposición un tránsito desde una atmósfera Floydiana pasada por un filtro heavy-progresivo a otra donde se desarrolla una poderosa exaltación rockera con un punche ampuloso y sofisticado… muy en onda con los compatriotas de RETSAM SURIV y FUGHU. REFAY sabe hacer gala de su extraordinaria fineza performativa en sus solos de piano eléctrico y acústico en medio de los de la guitarra. Hablando del piano acústico, éste abre campo al desarrollo temático de la sección ‘Plight’, casi con estructura de power ballad pero con una magia típicamente sinfónica que facilita la claridad en el asentamiento de las secciones restantes; en efecto, las variaciones de motivos y ritmos que van desde ‘Rush To The Gates’ hasta ‘Too Late’ fluyen cómodamente bajo el estándar del prog-metal melódico, culminando en un reprise de varios pasajes de la primera sección. ‘Travelling Backwards’ es un breve pasaje narrado sobre capas electrónicas de teclados desde el que abre un puente para otro momento particularmente ambicioso del álbum: la pieza homónima, la misma que ocupa un espacio de 10 minutos. Tras un preludio melancólico que, una vez más, nos recuerda al modelo de WAKEMAN, el cuerpo central de la canción se explaya dentro de un esquema sólidamente encuadrado en una confluencia entre el DREAM THEATER de la época 92-94 y el de la época del “Octavarium”.


‘Dire Need For Solution’ comienza con capas cósmicas de teclado y un sobrio solo de bajo antes de que irrumpa el cuerpo central con un despliegue de vigorosa arquitectura melódica. Mostrando aires de familia con los modelos de ARENA y los ya mencionados FUGHU, el encuadre instrumental resulta tremendamente cuidado sin por ello perder un ápice de su fuerza esencial. Por su parte, ‘Flight Over Water’ recoge esta pericia arquitectónica y la lleva hacia una expresividad serena, bien articulada dentro de un sinfonismo ensoñador que nos remite a las facetas reflexivas de unos YES o unos GENESIS. El instrumental ‘Counter-attack’ se sustenta sobre una ilación de diversos motivos aunque con un relevante núcleo basado en uno recurrente donde REFAY exorciza con ingenio y destreza sus “fantasmas” modelados bajo la figura del maestro MICHAEL PINNELLA: academicismo intensivo atravesado por un fuego rockero químicamente puro. Así las cosas, el terreno está preparado para que ‘Last Song’ cierre el álbum con oportuna magnificencia, haciendo que los desarrollos temáticos y los diversos ambientes conjuguen una bella síntesis de los recursos estilísticos y atmósferas sonoras que han ido inundando el repertorio integral del álbum. Haciendo de la fórmula del rock sinfónico la raíz para crear un árbol musical, REFAY y sus compinches alternan lo emotivo y lo pomposo con una fluidez completamente pulcra. Hay un solo de sintetizador en el medio que merece especial mención por su forma tan poderosa de centrar sobre sí los trucos manieristas que se despliegan continuamente en el bloque instrumental íntegro.


Todo esto fue “The Day We Came To Realise”, una obra ambiciosa y magnífica que supone un nuevo día en el destino de constante evolución de la escena progresiva argentina: FERNANDO REFAY es un creador de primer nivel que sabe caminar a paso firme a través de los senderos musicales que se ha trazado dentro del lenguaje del rock artístico.


Muestras de “The Day We Came To Realise”.-


Tuesday, January 13, 2015

PROTOFONIA o la vanguardia progresiva como fuerza de impacto


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

Hoy es el turno de presentar al trío brasileño PROTOFONIA, integrado por tres músicos afincados en Brasilia: André Chayb [guitarras, flauta dulce y Theremin], André Gurgel [bajo, pedales bajos, flauta dulce y Theremin] y Janari Coelho [batería, percusiones, flauta dulce y Theremin]. Su disco homónimo ha sido publicado en el 2013 en coproducción por los sellos Editio Princeps y Masque Records, revelándose como un estupendo catálogo de rock progresivo experimental ecléctico donde conviven la fusión, el rock-in-opposition, la tradición del free jazz, la psicodelia, el paradigma Crimsoniano y recursos varios que van de lo pesado a lo dadaísta con una fluidez espeluznante. Como se puede ver, es una mescolanza amplia y ambiciosa la que manejan Chayb, Gurgel y Coelho, y definitivamente han podido llevar esta mescolanza por muy buen puerto, focalizándolo en una dinámica sonora que se hace perfectamente reconocible tras algunas escuchas detenidas de su hasta ahora único disco. Mucha agua ha corrido bajo el puente de este grupo desde aquel jam que tuvo lugar en 2006 con el trío de Gurgel, Coelho y el guitarrista Reynaldo Frota, la ampliación del grupo a quinteto con el ingreso de Chayb y un percusionista, y finalmente, el trío que conocemos actualmente. “Protofonia” recoge material grabado en sesiones distintas de los años 2008 y 2009, siendo finalmente mezclados y aumentados en algunos detalles en el 2013. PROTOFONIA ha sabido gestar una propuesta con personalidad muy propia; esta noción se nos hará más clara cuando vayamos repasando los detalles del repertorio del disco.


‘Jardim De Maytrea’ da inicio a este bizarro viaje musical con un blindaje ceremonioso desde el cual se articula una dinámica contenida y, a la vez, robusta. La alternancia de momentos psicodélicos y otros signados por una vigorosa modalidad de jazz-rock se articula con sublimes dosis de inteligencia y osadía: la textura se prioriza absolutamente sobre la melodía o la indulgencia fácil. ‘Antropofagia Moderna’ pone las cosas más picantes al elaborar un groove llamativo y encantador en clave de Latin jazz, haciendo que la tensión abstracta abrasadoramente manifiesta en el primer tema se resuelva en una explosión de alegre luminosidad. ‘Cavalgando A Máquina Flexivel’, la tercera pieza, se focaliza en un jam jazz-progresivo suficientemente extrovertido como para mantener una dinámica semejante a la de ‘Antropofagia Moderna’, pero hay en ella un aire de inquietud que finalmente termina soltándose en un pasaje conclusivo caótico. El caso de ‘Eugênia, A Ingênua’ es de instaurar una pica en el Flandes más aventurero del trío: su estructura ostensiblemente surrealista, donde se alternan exhibiciones de musculatura coordinada con otros marcados por recursos dadaístas de golpes instrumentales aleatorios y vocalizaciones extravagantes, refleja una ágil mezcla de vitalidad y garbo a la hora de desafiar patrones comunes del arte musical. Si alguien soñó alguna vez con una mezcla del KING CRIMSON 73-74, krautrock a lo FAUST y MASSACRE, pues aquí tiene ese sueño hecho realidad. Así las cosas, ‘Não Conte Nada Pra Sua Irmã’ expone varias ideas insertas dentro de los impredecibles esquemas del avant-jazz, dando espacio tanto a climas serenos con un swing pulcramente marcado como a otros climas más aguerridos donde se intenta hacer una versión stoner de la MAHAVISHNU ORCHESTRA, además de algunos trucos aleatorios propios de la psicodelia que logran generar un adecuado clima de oscura inquietud.


‘Triturador De Dejetos’ es la pieza más breve del álbum y también la que ostenta un mayor sentido del humor: comienza y termina con un tempo blues-rockero no ajeno al paradigma de LEZ ZEPPELIN, conteniendo un frenético interludio de rock duro que en parte nos remite a la exquisita farsa de unos PRIMUS. Mientras nos vamos acercando al final del disco emerge ‘No Palco Atrás Dos Olhos’, tema que está a cargo de volver a ostentar los torrentes y neblinas de espiritualidad vanguardista que el trío siempre tienen tan a flor de piel. Su parentesco con otros temas como ‘Eugênia, A Ingênua’ y ‘Não Conte Nada Pra Sua Irmã’ son fáciles de notar, aunque cabe señalar que los pasajes más serenos gozan de un lirismo más pronunciado en la comparación. Cerrando el álbum, ‘Doce Carne (Suite Flesh)’ nos regala más de 7 ½ minutos de electrizante magnificencia y exultante ingenio. La sucesión de motivos se regocija juguetonamente en su propia variedad, un festín progresivo donde vamos reconociendo influjos de WEATHER REPORT, FRANK ZAPPA y KING CRIMSON, además de algunos pasajes desafiantemente abstractos que nos remiten a la musique concrete y al kraut. A estas alturas del partido, no nos sorprenden los altos niveles de destreza y osadía que es capaz de emplear el trío a la hora de armar un puzle musical inteligente organizando un conglomerado tan dadaísta en su conjunto integral. En medio de estos tremendamente cerebrales parajes musicales se expresa una vitalidad firme y tormentosa, como si dentro de toda esta ingeniería latiera un corazón pletórico de volcánica expresividad.


Un poco tardíamente hemos descubierto a PROTOFONIA, pero ahora que lo hemos hecho al fin, no tenemos más remedio que hacer una celebración por ello: la música vertida en este disco homónimo es algo que debemos atesorar como testimonio viviente de la perpetua vigencia de la vanguardia progresiva sudamericana, una vanguardia que da vitalidad y relevancia al estado actual del género. El nombre del grupo proviene de una terminología estética originalmente propuesta por el musicólogo Carlos Lopes para designar la grandiosidad impactante de los preludios sinfónicos de la óperas; pues bien… ¡que sigan más discos en el futuro de parte de estos amos grandiosos que conforman PROTOFONIA!


Muestras de “Protofonia”.-

Sunday, January 11, 2015

HELIOPOLIS: sinfonismo moderno para el sol


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos toca presentar al grupo norteamericano HELIOPOLIS, un quinteto formado en el año 2012 en Los Ángeles. Los integrantes de este grupo proceden de pedigrís progresivamente interesantes como MARS HOLLOW, ROCKET SCIENTISTS y TEN JINN: ellos son Jerry Beller [batería y coros], Matt Brown [teclados y coros], Kerry Chicoine [bajo, pedales bajos y coros], Mike Matier [guitarras eléctricas y acústicas] y Scott Jones [primera voz]. El sello 10T Records ha publicado en setiembre del 2014 el disco debut de HELIOPOLIS, titulado precisamente “City Of The Sun” (traducción inglesa de la mítica ciudad del sol que el grupo adoptó como nombre en base a una de las ciudades más antiguas del imperio egipcio).


Durando poco más de 10 minutos, ‘New Frontier’ abre el álbum con un esplendor pomposo bien logrado, pletórico de calidez melódica. El prólogo instrumental se basa en una electrizante mezcla de estándares Crimsonianos y Emersonianos sobre un medio tiempo efectivamente desarrollado, y ya cuando entramos de lleno en el cuerpo central nos transportamos cómodamente sobre terreno Yessiano. Notando que hay ciertos momentos donde la garra rockera se suelta solventemente, esta referencia sinfónica pasa por un filtro a lo CAIRO. Los solos de sintetizador que emergen en sitios estratégicos son simplemente fabulosos, pues más allá de su patente y notorio virtuosismo, dibujan recursos de dinamismo idóneos para el momento. El siguiente tema, titulado ‘Take A Moment’, se sitúa en terrenos expresivos un poco más comedidos aunque aún llenos de efectivas dosis de sofisticación musical. Construido al modo de una semi-balada expandida, ‘Take A Moment’ establece nexos con el prog moderno de bandas compatriotas como ENCHANT y SPOCK’S BEARD pero sin dejar de mantener alguna aureola retro con raíces firmemente asentadas en los legados de YES y GENESIS en la primera mitad de los 70s. Los movidos interludios instrumentales están muy bien armados dentro del desarrollo temático, incluyendo el primero de éstos un atractivo solo de órgano Hammond. ‘Mr. Wishbone’ es un instrumental que dura 3 ½ minutos; su posicionamiento está en las aristas más pesadas del modelo sinfónico en cuanto al arreglo general, mientras que los motivos básicos sin duda se basan en estándares de GENTLE GIANT reformulados bajo la lógica ostentosa de EMERSON, LAKE & PALMER.


‘Elegy’ es la canción con arreglo más sencillo de todo el repertorio, sonando a una mezcla del RUSH de los 90s con el lado más pomposo del neo-prog (a lo BIG BIG TRAIN, o también a lo ILUVATAR). Durando 14 minutos y segundos, ‘Love And Inspiration’ es la canción más extensa del disco, y de paso, se encarga de ponerle broche de oro. Podemos decir que esta pieza tiene como enfoque central el de extrapolar la ceremoniosidad vitalista que antes hallamos expuesta en ‘Take A Moment’ hacia la estilización cándida de  ‘New Frontier’, añadiendo además algunos interludios propios del prog duro a lo RUSH de aquella etapa 77-81. Los momentos más lentos son aprovechados para trabajar el filo épico del momento, remitiéndonos al paradigma Yessiano además de trazar líneas de contacto con otras fuentes de inspiración setenteras como NEKTAR y CATHEDRAL. Así llegamos al final de “City Of The Sun”, un disco muy atractivo dentro de las amplias y numerosas ofertas de rock sinfónico retro que se dan año tras año dentro del gran escenario mundial del rock progresivo. HELIOPOLIS nos brinda una propuesta llamativa desde su propio reducto, y esperamos que éste sea solo el comienzo de un camino de crecimiento musical para beneplácito de todos/as los/as amantes del género.


Muestra de “City Of The Sun”.-


Friday, January 09, 2015

La segunda recarga de sonidos progresivos de DRUCKFARBEN


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da la ocasión de prestar nuestra atención al grupo canadiense DRUCKFARBEN, fundado en la ciudad de Toronto a través de la congregación de varios músicos que compartían un entusiasta aprecio por el ideal y las metas del género progresivo – algunos de ellos eran amigos desde mediados de los 80s. DRUCKFARBEN está conformado por Ed Bernard [guitarras eléctrica, steel y acústica, violín eléctrico, mandolina, banjo], Troy Feener [batería, percusión], Phil Naro [voz, guitarras acústicas], Peter Murray [bajo, voz] y William Hare [piano, órgano, sintetizadores]. “Second Sound” es su segundo disco, siendo el primero el trabajo homónimo que publicaron hace tres años: en marzo del 2014 salió a la venta “Second Sound”, dando una muy buena impresión a todos los fieles seguidores del progresivo sinfónico de todos los tiempos y lugares. Veamos ahora los detalles de este disco que tenemos en nuestras manos. 

 

Durando casi 7 minutos, ‘An Answer Dreaming’ abre “Second Sound” con un esplendor convincente y cautivador a través de su aureola plenamente extrovertida. Los aires de familia con los modelos de SPOCK’S BEARD, BRIGHTEYE BRISON y KARMACANIC se amalgama muy bien con otros recursos nostálgicos inspirados en el YES de fines de los 70s. Los arreglos vocales son simplemente una delicia, manejados solventemente en sus líneas complejas y armonías múltiples; y cómo no, las ilaciones de motivos y cambios de ambiente fluyen dentro de una ingeniería sónica tremendamente compacta. ‘In Disbelief’ y ‘Dandelion’ son los dos temas que vienen a continuación estando a cargo de capitalizar el impacto positivo y estimulante de esta primera canción: el primero de ellos se estructura en una dinámica menos compleja en su estructura global pero con suficiente punche y con groove suficientemente ingenioso como para meter algo de atractiva sofisticación al asunto, mientras que el segundo se explaya en cadencias de rock duro y cierto groove jazz-rockero en la armazón rítmica, logrando así conectarse más a fondo con los paradigmas del rock progresivo clásico (YES, KANSAS). En el caso específico de ‘Dandelion’, es de notar que la presencia del violín eléctrico y el empleo de ciertas atmósferas sombrías en las orquestaciones de teclado aportan una musculatura especial al bloque instrumental. ‘Liberated Dream’ se basa en una vitalista confluencia de los espíritus de las dos canciones previas mientras que ‘Long Walk Down’ se mete en el terreno de la balada sinfónica, muy en onda con la tradición de GENESIS, y posiblemente también SAGA.

   

‘Surrounds Me’ nos devuelve de pleno a esa mágica combinación de gancho y sofisticación de la cual había hecho gala el quinteto en ‘An Answer Dreaming’, incluso con mayor cantidad de trucos inesperados en las expansiones temáticas: pasajes disonantes de piano, capas cósmicas de sintetizador, etc. Por supuesto, los estereotipos de SPOCK’S BEARD y KARMACANIC siguen siendo los referentes de mayor peso en una canción como ésta. ‘Another Day’ comienza como una balada pastoral (bajo la guía de la mandolina de Bernard) pero pronto el cuerpo central se revela como una nueva excursión en atmósferas variadas y polivalentes, estructuradas en torno a los modelos de GENTLE GIANT y EMERSON, LAKE & PALMER tanto en sus exigentes vericuetos instrumentales como en sus arreglos vocales. Durando cerca de 19 minutos, la pieza homónima está a cargo de cerrar el repertorio del disco. Se inicia apenas termina el último arreglo coral de ‘Another Day’ y el ruido de unas llaves abriendo la puerta de una celda abre paso a unas hermosas escalas de piano, lo cual a su vez inicia un motivo muy a lo HAPPY THE MAN. Eso sí, cuando los motivos cantados empiezan a armarse, volvemos a los referentes habituales de siempre. A través de la variedad de ambientes y atmósferas por los cuales nos trasladan las diversas secciones de esta suite, la gente de DRUCKFARBEN sabe conservar la lógica del colorido musical y de la expresividad cálida de manera perfectamente uniforme. Justamente antes de la coda emerge una sección instrumental ampliamente guiada por el patrón de GENTLE GIANT, la manifestación más fabulosa del dinamismo esencial de la banda, y finalmente la coda consiste en un breve reprise del motivo inicial de piano, esta vez apoyando un dueto de guitarras acústicas y el canto de Naro.


Todo esto fue “Second Sound”, un disco lleno de carácter y expresividad con dosis suficientes como para convencernos de que los DRUCKFARBEN conforman una presencia importante dentro del rock sinfónico del nuevo milenio. Disco altamente recomendado.


Muestras de “Second Sound”.-

Tuesday, January 06, 2015

PULSAR – los 3 primeros álbumes


HOLA, AMIGO DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy abordamos una labor de arqueología progresiva dentro de la escena francesa para redescubrir y celebrar los primeros tres álbumes de PULSAR, uno de los máximos exponentes del rock progresivo de ayer y hoy en el país galo, cuya trilogía inicial de “Pollen”, “The Strands Of The Future” y “Halloween”, publicada entre inicios del 1975 y fines del 1977. Esta banda originaria de Lyon es hasta el día de hoy una de las figuras más veneradas del área francesa de la historia del rock progresivo por coleccionistas de todo el mundo y todas las edades; confesamos que es nuestra banda francesa favorita de todos los tiempos, pero bueno, eso ya es asunto de gustos personales. La prehistoria de PULSAR comienza en 1966 cuando el guitarrista Gilbert Gandil, el bajista Jacques Roman (también experto en teclados y guitarra, pero por ahora, solo bajista) y el baterista Victor Bosch se asocian para formar SOUL EXPERIENCE, haciendo versiones de R’n’B y rock duro; para 1968, con la entrada de un bajista y el paso de Roman a los teclados, la banda se rebautiza como FREE SOUND y empieza a hacer versiones de rock psicodélico y progresivo, haciendo versiones de PINK FLOYD, SOFT MACHINE y THE NICE. Ver una actuación de PINK FLOYD en Lyon en 1969 es toda una experiencia de aprendizaje para la banda, que por entonces tiene como bajista al hermano de Roman Philippe, el mismo que pasó un par de año en el Liceo estudiando guitarra clásica. El primer concierto importante de FREE SOUND tuvo lugar como telonero de FAMILY, tocando frente a 5,000 personas: el repertorio de la banda no solo incluía versiones de grupos británicos sino ya un par de composiciones propias. Antes que de terminara el año 1971, el grupo se rebautizó definitivamente como PULSAR y empezó a codearse con más gente grande la avanzada rockera nacional mientras aumentaba su repertorio propio, focalizado en una óptica space-rockera del género progresivo con elementos añadidos de sinfonismo. En 1974 aparece Roland Richard para aportar sus dotes a la flauta y los sintetizadores al grupo, completando así su formato de quinteto clásico con Gandil [guitarras eléctricas y acústicas de 6 y 12 cuerdas, canto], Jacques Roman [órgano, piano, sintetizadores, mellotrón], su hermano Philippe [bajo, canto] y Victor Bosh [batería, percusión].


“Pollen”, el disco debut de PULSAR, fue el primer disco de un grupo de rock francés publicado por un sello británico, a la sazón, Kingdom Records, sello que publicaba a CARAVAN y KHAN: grabado en noviembre y diciembre del 1974, salió a la venta en enero del 1975 y les hizo automáticamente acreedores del apodo de “PINK FLOYD francés”, un apodo que puede servir para indicar algunos rasgos precisos de su música pero que no se debe tampoco tomar al pie de la letra. El estilo de PULSAR poseía ya unos matices muy propios, enraizados evidentemente en el espíritu francés que les hacía tener cierto parentesco estilístico con CARPE DIEM y ATOLL. A pesar de no contar con la magistral delicadeza exhibida que habrá de llenar de especial dinamismo a sus obras maestras próximas, el hecho es que “Pollen” resulta un disco bastante efectivo y coherente dentro de su propuesta: los arreglos de las composiciones no sufren el mismo desnivel de fineza del que adolecen los discos debut de otras bandas importantes del progresivo, pero definitivamente la ingeniería de sonido todavía se siente muy rústica en las secciones más relajadas del disco. La pieza que da nombre a la banda abre el disco irrumpiendo como un vuelo astral pletórico de pasión, con una constante pulsación que queda eficazmente condensada en la sencilla armazón temática desplegada en tres minutos clavados. Acto seguido, ‘Apaisement’ apela a una alternativa a la expansión mental, la de la de la retrospección. En esta pieza tan particularmente lánguida, el canto de Philippe Roman y la amalgama de las cortinas de teclado portan la patente huella de la melancolía, una melancolía que emana desde la dejadez que asume una especie de fatalidad inevitable; cuando surgen los efluvios de flauta, dicha melancolía asume matices coloridos envolventes. Luego sigue una de las piezas más complejas del disco, ‘Puzzle / Omen’: ésta comienza con una fanfarria progresiva liderada por la potente guitarra de Gandil, majestuosa y cósmica, seguida luego por un motivo en 5/4 donde la cadencia jazzera entra por el lado de la sección rítmica; los coloridos vertidos por los teclados, la guitarra y la flauta terminan aterrizando en una sección lenta y ceremoniosa, apropiada para que la invitada Carmel Williams enuncie la profecía del título; una vez concluida esta sección, el tema termina con un reprise de la fanfarria inicial elaborado a plena furia.

 

La segunda mitad del disco, que es donde se concentra el aura más enigmática del mismo, comienza con ‘Le Cheval de Syllogie’, una pieza marcada por una ambientación misteriosa y sombría que explota con intensa energía la esencial tendencia cósmica del grupo. Esta ambientación queda realzada por la distorsión de la recitación, la cual suena como un híbrido entre un robot y un brujo alucinado. La pieza homónima con la que termina el disco es también la más larga, con sus 13 minutos de duración. Se trata de una hermosa balada progresiva extensa, deudora en buena parte de la ambientación nostálgica de ‘Apaisement’, provista del mismo romanticismo austero e introspectivo. Debido a la particular extensión del tema, el grupo se hace cargo de usar efectivos ornamentos de sintetizador, flauta y guitarra líder de tal manera que conserven la línea de la pieza sin hacerlo anodino y, efectivamente, la banda logra conservar la atención del oyente de una manera sutil, y a la vez, imponente. Las labores de Roman y Richard resultan vitales para concretizar la etérea grandiosidad de ‘Pollen’, no exenta de cierta grandiosidad. El final de efectos sintetizados que emulan golpes de olas sobre rocas es una oportuna extensión del carácter contemplativo de esta canción, y definitivamente, un cierre excelente para un muy buen disco. Cabe señalar que algunas letras del material de PULSAR estaban a cargo del académico François Artaud, amigo de la banda, pero otras estaban a cargo de Philippe Roman, quien lograba con esto aumentar el impacto de sus recursos de creatividad para la visión artística del grupo.


Yendo ahora a “The Strands Of The Future”, hay que empezar afirmando que es uno de los discos más macizos y fascinantes que el progresivo francés haya aportado jamás para enriquecer el género a través de su historia y su expansión mundial. La promesa brillante y excitante que PULSAR había concretizado tan entusiastamente en su debut “Pollen” se cumple más allá de cualquier expectativa en este grandioso álbum. Y decimos grandioso en referencia a varias cosas: las ideas musicales, el diverso ingenio invertido en los arreglos, el afiatamiento del ensamble instrumental, esa robustez sonora que solo puede producir la química creada entre los músicos como por arte de magia. El todo y cada elemento del mismo destilan grandiosidad. El sonido de PULSAR sigue siendo el mismo, basado en una mixtura de vibraciones espaciales contundentes y colores bucólicos, pero esta vez dicho sonido resulta más maduro y fluido. Cabe anotar anecdóticamente que, durante la grabación de este disco, PULSAR operaba como un cuarteto tras la partida del bajista Philippe Roman, siendo simplemente reemplazado por su hermano Jacques mientras conservaba su rol de teclista. En realidad, casi todo el nuevo material fue compuesto mientras Philippe seguía en el grupo, pero éste se sentía estresado por la vida en la carretera, harto de llevar una agenda de tantos conciertos, ensayos y grabaciones de maquetas, y es por eso que su involucramiento en las sesiones de arreglos musicales era decreciente. Otra anécdota de ese periodo es que Peter Hammill, quien entonces lideraba a los reformados VAN DER GRAAF GENERATOR, mostró interés por cantar en algunas canciones del próximo álbum de PULSAR por lo tanto que le había gustado el primero… pero eso terminó en nada porque el hecho de que ambos grupos pertenecieran a sellos distintos imposibilitaba esta promisoria hermanada musical.



La suite homónima que abre el disco ocupaba los 22 minutos del lado A del vinilo. Se trata de la pieza musical de PULSAR por excelencia, y no me refiero a su ambiciosa estructura ni a su extensión, sino simplemente al hecho de que encapsula a la perfección los ingredientes típicos del sonido nuclear del grupo en su más pulcra expresión. Los primeros 2 ½ minutos consisten en un prefacio etéreo a lo JEAN-MICHEL JARRE con TANGERINE DREAM de la época 75-76, dando lugar a un interludio de space rock progresivo enérgico: los inteligentes juegos de síncopas que se arman desde la dupla rítmica sostienen cabalmente el boato bien alimentado de los teclados y los oscuros riffs de guitarra, elaborando un motif sólido y llamativo que más adelante volveremos a escuchar en el tercer gran desarrollo temático. Luego sigue una breve sección cantada basada en lo bucólico y complementada con un motivo sinfónico muy floydiano, logrando así asentar lo que será buena parte de la espiritualidad del disco íntegro. Ya empezado el minuto 9, y siguiendo todo el trayecto hasta el 19, nos topamos con una serie cohesivamente hilada de secciones musicales atractivas que alternan la magia orquestal del sinfónico con la dimensión onírica de lo espacial: el segundo desarrollo temático se encauza por un swing de talante jazz-rockero sobre el cual los PULSAR exorcizan los fantasmas de PINK FLOYD y GENESIS con una solvencia ingeniosa, traduciendo lo foráneo en una nueva forma de ser uno mismo; por su parte, el tercer y último desarrollo temático comienza con un reprise del primer motif rockero de la suite y deriva en otros recovecos de tenor sinfónico donde lo ágil y lo reflexivo se fusionan cálidamente. Los últimos 3 minutos están ocupados con una coda pastoral, en la cual los arpegios de guitarra y las líneas de flauta borran cualquier indicio de misterio o inquietud marcado por todo lo que vino antes: se trata de una contemplación intelectual final, una apreciación del sentido de la vida tras el transcurso de una intensa ilación de eventos. La única sección cantada es en francés, a diferencia de las dos piezas cantadas de la segunda mitad del álbum, que están en inglés.

  

Tras este espectacular despliegue de ingenio progresivo, el resto del material corre el grave riesgo de verse opacado: bueno, es verdad que ‘The Strands Of The Future’ es lo mejor que hay en el disco al cual da título, pero las tres piezas restantes están muy lejos de ser sombras o pretextos para completar el espacio del disco. El instrumental ‘Flight’ es una bonita y juguetona pieza de progresivo con base medianamente jazzeada, marcada por coloridos retazos de sintetizador y mellotrón en el motivo principal, y con un interludio hipnótico – el solo de flauta que emerge cerca del final merece una mención especial por lo efectivas que resultan sus florituras a la hora de añadir cuotas extra de gracilidad. Los músicos de PULSAR le sacan mucho el jugo a los breves 2 ½ minutos que dura el tema. ‘Windows’, por su parte, reitera la vibración melancólica y languidez meditabunda que ya se hizo presente en la faceta más introspectiva del disco debut. Por último, ‘Fool’s Failure’ cierra el álbum combinando magistralmente el aura misteriosa de la suite inicial y la languidez del tema inmediatamente anterior. ‘Fool’s Failure’ incorpora en ciertos momentos texturas tenebrosas que surgen casi cada vez que el sonido grupal se pone áspero y filudo; también resulta que el canto del guitarrista Gandil se pone un poco Hammilliano a ratos. Los momentos en que los fraseos y riffs de guitarra salen al frente, se saca a colación una sonoridad ácida que explota inteligentemente el patrimonio de densidad emocional que se encapsula en esta canción de principio a fin, pero sin duda es en las armonizaciones de mellotrón y sintetizador Solina donde se asiente la atmósfera general de la pieza, dándole una dimensionalidad cósmica a una ansiedad melancólica que parece brotar de las más hondas cavernas de la mente – este relato de escapismo lunático es toda una obra maestra de la vieja escuela progresiva. Después de la conclusión de la música misma, el epílogo parece un homenaje a la coda del ‘Welcome To The Machine’ de PINK FLOYD.


En conclusión, “The Strands Of The Future” resulta uno de los discos más importantes y relevantes dentro del movimiento progresivo francés, así de simple, y todavía queda otra señal de imbatible gloria en el mundo musical de PULSAR, pues en noviembre del 1977 aguarda la emergencia de su tercera obra, el concept-album “Halloween”, otra obra maestra. “Halloween” poco o nada tiene que envidiar a “The Strands Of The Future” en cuanto a tener cualidades fascinantes y majestuosas: es simple y llanamente, una obra maestra, punto. Para la gestación y grabación del material de “Halloween”, el grupo volvía a los estudios como quinteto con la presencia del bajista Michel Masson, uiqen había ingresado para la gira de promoción del “The Strands Of The Future”. Vamos, que este disco fue todo un éxito de ventas dentro de la escena vanguardista francesa, siendo solo superado por el disco que sacó en ese mismo año 1976 por los ANGE (los no. 1 “obligatorios” de la hinchada rockera gala). PULSAR veían complacidos cómo su trabajo duro y constante ya empezaba a rendir debidos frutos en el negocio fonográfico, y ahora los sellos nacionales que al comienzo les cerraban las puertas empezaban a interesarse por ellos a sabiendas de que su contrato con el sello británico Kingdom Records estaba finiquitado. Así pues, la sucursal francesa de la CBS los acogió con miras a producir el tercer disco de la banda. Gandil, Roman, Bosch, Richard y Masson habían crecido invididualmente en estos tres años en direcciones disímiles, teniendo cada uno sus grupos favoritos del momento y hablando sobre sus propios conceptos mientras aclaraban sus ideas sobre la orientación estilística que habría de concretizarse en ese tercer LP; así, llegaron referentes comunes en la música de GUSTAV MAHLER y el romanticismo tanático de la genial película de LUCCHINO VISCONTI “Muerte En Venecia”. 


Lo que se hizo en “Halloween” fue un álbum conceptual basado en un relato del baterista Bosch, centrado en la evocación de viejos espectros y la curiosidad casi fetichista por desentrañar los misterios que guarda objetos significativos: en este caso, un botón con el que una niña desarrolla un diálogo imaginario como si estuviese hablando con una persona. Es por ello que, a pesar del título, el concepto del disco no está en el horror sino en la perturbación que ocasiona la develación de la persistencia de ciertas huellas del pasado en el presente, especialmente huellas en objetos. “Halloween” fue grabado y mezclado en el otoño del 1977, PULSAR volvieron a utilizar los Aquarius Studios de la localidad suiza de Ginebra (donde también grabó Patrick Moraz su primer disco solista “The Story of i”), lanzado al mercado a fines del mismo año. Al igual que en el caso el disco anterior, las partes cantadas son en inglés y están a caro de Gandil.


Ahora se da un empleo de instrumentación aumentada: Richard introduce el aporte adicional del clarinete y el piano de cola a sus habituales roles a la flauta y el sintetizador; los arsenales de teclados y percusiones son más abundantes; los efectos de guitarra eléctrica son más saltantes en varios de los momentos más emocionalmente intensos. También hay invitados en voces (la niña Sylvia Ekström tarareando “Danny Boy” sobre una secuencia básica de acordes de piano en el prólogo del disco, Jean-Louis Rebut emulando a un castrato sobre las capas finales de sintetizadores), violonchelo (Jean Restori) y congas (Xavier Dubuc). Con todo esto, la estructura programática del material puede proyectarse a favor de un realce de lo épico dentro del estilo sinfónico-espacial del grupo. ¡Y vaya si el grupo logra concretar su cometido con creces! Los variados pasajes musicales se engarzan sucesivamente en fluidas transiciones que van desde la introspección nebulosa (‘Sorrow In My Dreams’, la sección introductoria de ‘Tired Answers’) hasta la agresividad inescrutable (la densidad tribal de ‘Fear Of Frost’, la sección rockera de ‘Tired Answers’), y de allí a la conmovedora vulnerabilidad del alma desnuda ante sí misma (las partes cantadas de ‘Lone Fantasy’, ‘Colours Of My Childhood’) y a lo terrorífico (sutil en el prólogo de ‘Lone Fantasy’, manifiesto en los paisajes oníricos de ‘Misty Garden Of Passion’). La capacidad que muestra el grupo por hacer todos estos pequeños viajes con tanta soltura y naturalidad es una muestra de cuán fuerte es su compenetración como ensamble, así como de su capacidad para hilar diferentes ideas en una esfera sonora compacta. Por supuesto, este espíritu global no quita que se den momentos de impresionante lucimiento: ahí están los Frippianos delirios guitarreros de Gandil en ‘Tired Answers’, y también las maravillas que hace Roman con su Mini-Moog que va flotando en el aire organizando una danza de espíritus torturados a través de la ingeniería rítmica y capas orquestadas de ‘Fear Of Frost’. Como dijimos antes, Richard introduce el clarinete en su agenda de responsabilidades instrumentales, y realmente sabe hacerlo lucir en la secuencia de ‘Lone Fantasy’ y ‘Dawn Over Darkness’.

  

En fin, “Halloween” es una joya musical que goza de la virtud de traducir en sonido el drama psicológico y emocional de un viaje hacia senderos insospechados de nuestro entorno inmediato. Si en “The Strands Of The Future” PULSAR selló su carta de madurez en su búsqueda de una voz propia dentro de la vertiente progresiva sinfónica, con “Halloween” marcaron un derrotero para la continua evolución de dicha voz. Es una pena que “Halloween” no lograra igualar el éxito fonográfico que obtuvo su predecesor, pero sin duda fue un motivo lógico y poderoso para que sus fans les siguieran apoyando con firmeza. Habrán de pasar muchos años más para que PULSAR volviera a sacar un disco al merado, y de hecho, ya era el año 1981, con una obra compuesta para una pieza de teatro y danza moderna (“Bienvenue Au Conseil D'Administration”), pero no ahondaremos en ello, ni tampoco en su largo hiato de los 80s ni en su retorno en el nuevo milenio. Nos quedamos con su trilogía inicial de “Pollen”, “The Strands Of The Future” y “Halloween” para reiterar cuán brillante es el legado de PULSAR para la forja y la instalación de la escena progresiva francesa.



Muestras de PULSAR 1975-1977.-
The Strands Of The Future [fragmento en vivo en un programa televisivo]: https://www.youtube.com/watch?v=gi9KwDnaUJw
Halloween, Part II: https://www.youtube.com/watch?v=RRkOHkKQKtE