Thursday, January 19, 2017

Paseando por mercados y otros lugares con DWIKI DHARMAWAN y sus amigos


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

El talentoso y virtuoso músico indonesio DWIKI DHARMAWAN nos trae un nuevo trabajo discográfico, el CD doble “Pasar Klewer”. Acompaña al pianista DHARMAWAN una nutrida pléyade de músicos: Yaron Stavi al contrabajo, Asaf Sirkis a la batería y las percusiones, Mark Wingfield a la guitarra, Nicolas Meier al glissentar y la guitarra acústica, Gilad Azmon al clarinete y saxo soprano, Boris Savoldelli al canto, Aris Daryono al canto, las percusiones exóticas y el violín de 3 cuerdas, Peni Candra Rini al canto y el colectivo de Gamelan Jess Jegog organizando una orquesta gamelana. Publicado a fines de setiembre pasado por el sello MoonJune Records, este disco fue grabado en su mayor parte en la ciudad de Londres en los días 9 y 10 de junio del 2015, en el EastCote Studio, con otros registros añadidos a partir de sesiones que tuvieron lugar en Italia (para los aportes vocales de Savoldelli), en Bali y en Yakarta. Más de una hora y 35 minutos de jazz contemporáneo manifestado en diversas facetas nos esperan en nuestro repaso del abundante repertorio de “Pasar Klewer”.


La pieza homónima es la que justamente se hace cargo de iniciar las cosas, ocupando un generoso espacio de 12 ½ minutos. El encuadre de piano, batería y guitarra es manejado con una grácil combinación de serenidad y densidad. Cuando se ha superado la barrera del sexto minuto, el segundo de estos aspectos termina imponiéndose para focalizarse en un clímax crucial que es sucedido por un ingenioso viraje fusionesco que se arma en un breve interludio, el cual sirve para que se arme una nueva excursión extrovertida, esta vez en un vibrante explayamiento de expresividades free-jazzeras. El guitarrista Wingfield se luce con su peculiar vigor. ‘Spirit Of Peace’ sigue a continuación para gestar un mágico híbrido de matices arábigos, aflamencados y medio-orientales, siendo así que el clarinete y el violín ayudan cabalmente en el sostenimiento y desarrollo del soberbio motif central. Cuando emerge ‘Campuhan’, el ensamble se apresta a seguir ahondando en las aristas fusionescas que anteriormente se instalaron con autoridad para darles un nuevo vuelo, un impulso hacia juegos más sofisticados de contrastes y tensiones. De este modo, los momentos líricos se permiten resaltar su calidez mientras que los recursos de sonoridad expresionista gestan una luminosidad que tiene algo de desafiante. La dupla de ‘Forest’ y ‘London In June’ sigue ampliando espectros y estrategias sonoras antes nuestros atentos oídos. ‘Forest’, una canción del álbum “Cuccooland” del maestro ROBERT WYATT, sirve para explorar estándares del jazz con una espiritualidad intimista, crepuscular, casi coqueteando con lo sombrío aunque más bien se trata de una observación especialmente relajada sobre el flujo de la vida y el paisaje que la madre naturaleza siempre despliega ante nuestros ojos. El canto de Savoldelli asume una cálida gravedad muy a tono con la espiritualidad bien definida del esquema instrumental en curso. Por su parte, ‘London In June’ desarrolla una vitalidad señorial que nos remite tanto al WEATHER REPORT pre-1975 como al paradigma de NUCLEUS, añadiendo algunos matices del SOFT MACHINE de sus clásicos álbumes #4 y #5. Compuesta en base a un jam de free-jazz centrado en el trípode de DHARMAWAN, Stavi y Sirkis, se trató de la última pieza del lote en ser grabada: el título proviene de la circunstancia de que se grabó en Londres y del hecho de que MoonJune es el nombre del sello fonográfico involucrado en la realización del disco. Mención especial para los alucinados aportes vocales de Savoldelli, los cuales realzan el momentum surrealista.

‘Lir Ilir’ es una pieza del folklore tradicional indonesio que DHARMAWAN trae a colación para transformarla en una orgía jazz-rockera de gran calibre: la sonoridad nuclear de este ambicioso viaje musical de más de 11 ½ minutos de duración abre oportunos espacios para el lucimiento del dinamismo expansivo de la guitarra de Meier y el canto enérgicamente evocativo de Peni. Imaginemos al RETURN TO FOREVER de los dos primeros años trasladado a un ritual del Medio Oriente. ‘Bubuy Bulan’ – balada folklórica readaptada para el lenguaje de jazz vanguardista – sigue a continuación para ahondar en la sólida prestancia de la señorial y fastuosa ingeniería del ensamble. El clarinete es el instrumento que en esta ocasión ocupa un rol coprotagónico en un interesante duelo con el piano de DHARMAWAN, todo ello en medio de la envolvente melancolía que arropa al desarrollo temático. El oyente empático no podrá evitar meterse en sintonía con esta pieza, perdiéndose a sí mismo y reencontrándose tras el irremediable final. Sin desestimar para nada a las dos piezas precedentes (sobre todo porque ‘Bubuy Bulan’ nos pareció conmovedoramente bella)), nos vemos obligados a poner la medalla de oro del segundo volumen de “Pasar Klewer” a ‘Frog Dance’, alucinante pieza dueña de una luminosidad llamativa. Tenemos aquí el perfecto engranaje mutuo entre los universos de PAT METHENY y CHICK COREA dentro de un muy agradable ejercicio de jazz-rock penetrado por un irresistible candor melódico. ‘Life Its Self’ también se caracteriza por una intensidad especial, pero esta vez el swing reinante es un poco más sutil en su patente extroversión, y sobre todo, ya no se resaltan aquí los colores de la primavera sino el matrimonio del último esplendor de verano y la primera bruma de otoño. Wingfield regresa al bloque de invitados para aportar su visión particular dentro del jam en curso. ‘Purnama’ vuelve al sendero de la melancolía convertida en belleza celestial en el arte del sonido: regresa el espectro de ‘Bubuy Bulan’, esta vez con un ropaje un poco más suntuoso, lo suficiente para no romper la magia etérea. El segundo volumen se cierra con una versión instrumental de ‘Forest’, el cual se centra en los matices más explícitamente volátiles y atmosféricos de la pieza original de ROBERT WYATT… pero también tenemos la guitarra de Wingfield para arañar y retorcer la sobria arquitectura grupal en momentos estratégicos.

Todo esto fue “Pasar Klewer” un fabuloso disco doble de DWIKI DHARMAWAN y sus amigos que dignifica a lo grande el universo actual del jazz. Sin duda, Indonesia es una fuente de músicas excelsas y agradecemos mucho a MoonJune Records por poner algunas de sus manifestaciones fonográficas a nuestra disposición. 


Tuesday, January 17, 2017

BATISFERA: inmersión en los círculos interiores del rock progresivo ruso


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy presentamos al grupo progresivo ruso BATISFERA, formado por iniciativa del multi-instrumentista Oleg Anurin en el 2007 y que debutó fonográficamente con el disco “Solar Wind – The Inner Circle”, un álbum conceptual donde se explora el vínculo que hay entre la personalidad astrológica del sol y los planetas con las diversas facetas de la psique humana. Este álbum es el resultado natural de un primer demo grabado a poco de formarse el grupo, el cual llamó la atención de algunos sellos dedicados a la difusión de rock experimental y psicodélico. El repertorio del disco que comentamos ahora está estructurado en un continuum musical atractivo y llevadero, siendo dueño de una musicalidad ágil y ecléctica que siempre nos mantiene alertas. El proceso de gestación de “Solar Wind – The Inner Circle” fue muy duro y prolongado debido principalmente a que Anurin sufrió a poco de formado el proyecto de BATISFERA un accidente que le llevó a tener una de sus manos escayolada por bastante tiempo. Pero bueno, “Solar Wind – The Inner Circle” se convirtió en una realidad tangible bajo la labor de producción realizada por el sello Mals en el año 2012 tras extensivas sesiones de grabación llevadas a cabo en los estudios Silence Records y RGSI. El grupo está armado por el trío de Anurin [voz, teclados, flauta, didgeridoo], Michael Zonov [guitarras, vargan] y Michael Heifets [batería]. En el proceso de grabación de “Solar Winds: The Inner Circle”, el trío contó con los aportes de Vladimir Kislyakov [bajo], Mike Volokh [doudouk], Aleksander Movsesyan [kemancha, kemani] y Roman Savin [vargan]. Nuestra reseña sobre “Solar Wind – The Inner Circle” llega un poco tarde (bastante, en realidad), pero la publicamos ahora porque nos parece justo prestar atención al grupo que lo creó.


Durando casi 14 minutos, ‘The Sun – You’re My Son’ abre el disco con una fabulosa mezcla de soltura y fastuosidad. Comenzando con un delicado y breve prólogo signado por etéreas escalas de sintetizador, el cuerpo central no tarda en emerger para instalar una poderosa mezcla de colorido y vigor que nos remite simultáneamente a los paradigmas de EMERSON, LAKE & PALMER y YES. Las ilaciones entre los pasajes extrovertidos y los calmados son impolutas en su intensiva fluidez, y no faltan los momentos instrumentales en los que el ensamble hace gala de su estupendo manejo de contrastes en las atmósferas y compases inusuales, y cómo no, de la fineza de su creatividad melódica. El empleo de un minúsculo pasaje pastoral poco antes de llegar a la barrera del noveno minuto y medio crea un impulso para el fastuoso esplendor que aún queda por elaborar. El interludio ‘Transition A’ consigna una oportuna continuidad con el cálido vigor expresivo que era esencial para la primera canción, aunque con el matiz de que los teclados asumen un protagonismo especial, mientras abre la puerta a ‘Mercury – Who I Am?’. Esta canción capitaliza el vigor de lo anterior para llevarlo hacia una soltura más muscular, tanto en lo que se refiere a la paleta sonora edificada por el bloque instrumental como a la arquitectura rítmica. Esta vez las confluencias estilísticas son con SPOCK’S BEARD y KARMACANIC, aunque a veces coquetea también con el paradigma de DREAM THEATER (pre-2001). Para las partes cantadas, la intensidad rítmica se calma un poco a fin de que el mensaje pueda ser transmitido con una cómplice ceremoniosidad. La emergencia de ‘Transition B’ es la coda de piano – con añadidos retazos de guitarra eléctrica – brinda una serena conclusión a la imponente luminosidad de ‘Mercury’, estableciendo un solvente ejercicio de cautivador manierismo.

‘Venus – Brought You Roses Every Sunday’ comienza con una cándida armonización de flauta y guitarras acústicas, muy a tono con la faceta contemplativa y pastoral de la más pura tradición Genesiana. Más bien, el talante netamente barroco de la flauta que actúa como catalizadora nuclear de los desarrollos y variantes del motif central nos remite al modelo de THIJS VAN LEER. Mientras la pieza avanza en su agrandamiento, se abre ciertos espacios estratégicamente ubicados para el despliegue de musculatura rockera, pero básicamente se tratan de subterfugios en torno a los cuales se arman las variantes. Poco después de superar la barrera del sexto minuto y medio, las cosas sí se deciden por virar hacia un momento de tensión emocional, recurriendo a esquemas disonantes y tintes densos que nos remiten al Crimsonismo escandinavo (los primeros discos de ANEKDOTEN) así como al heavy prog. Para la escalada final surge un fabuloso solo de guitarra que se sitúa a medio camino entre JEFF BECK y JIMMY PAGE mientras los teclados vuelan a territorio de JORDAN RUDESS, todo ello aterrizando en un solemne epílogo introvertido. En poco más de 3 ¼ minutos, ‘Transition C’ nos devuelve al ambiente pastoral inicial con ciertos ornamentos delicadamente volátiles al modo del GENESIS de la época 70-73. Definitivamente, esta canción y su transición elevan la esencia ecléctica de la banda a niveles de desconcierto sistemático. Si los dos primeros temas nos habían transportado desde el amanecer hasta el entusiasmo del esplendor matutino, ‘Venus’ encarna el cénit del mediodía con su excelente caleidoscopio sonoro. El tema que sigue a continuación, titulado ‘Earth – I’m Walking’, está obligado a hacer algo impactante para no quedar opacado por ‘Venus’, y de entrada nos muestra sus claras intenciones de que no ocurra tal drama con un cuerpo inicial en el que se combinan estándares de JETHRO TULL, HATFIELD AND THE NORTH y YES. La confluencia de robustos barroquismos, gráciles cromatismos folclóricos y fabulosamente complejas cadencias rítmicas en clave jazz-rockera nos anuncian otro cénit inmediato, tal vez el pico decisivo del álbum. La impetuosa ingeniería instrumental que ocupa los primeros 3 ½ minutos tienen vida propia como un potencial ítem autónomo, pero llega la primera sección cantada instalada sobre un compás calmado, para luego ser sucedida por otra sección en clave jazz-progresiva. Todo esto va muy en línea con la tradición de YES y los paradigmas contemporáneos de THE FLOWER KINGS y THE TANGENT.  

‘Transition D’ expone un diálogo libre entre guitarra acústica, piano y bajo, sirviendo de puente entre las conclusivas consonancias introspectivas de ‘Earth’ y el breve prólogo romántico de piano con que se inicia ‘Mars – Four Years Since’. Esta pieza de 12 ¼ minutos de duración se centra inicialmente en una labor sinfónica con sabores y matices folclóricos de Europa del Este y del Oriente Medio, dando prioridad al tempo de 5/4. Posteriormente, el grupo regresa su recurso favorito de mezclar sinfonismo de vieja escuela a lo YES y grooves de inspiración Canterburyana. En los últimos 4 minutos, el grupo hace una efectiva síntesis de estos elementos constitutivos de la canción. Tras la instalación de ‘Transition E’, un ejercicio de exquisito candor melódico bajo la guía de la flauta, emerge la canción de cierre ‘Phaeton – Don’t Touch Me!’, la cual se focaliza en los elementos más filudos de la visión musical de la banda. Aunque hay espacio para el desarrollo de momentos relajados, la estrategia predominante es la de explayarse en los aspectos más aguerridos de lo sinfónico, dejando incluso entrar algunos factores psicodélicos bien calculados en ciertas locaciones concluyentes a fin de que el vigor expresivo en curso – incluido en lo vocal – se pueda explayar a sus anchas a través del bien delineado encuadre melódico. Así concluye nuestra experiencia con “Solar Winds – The Inner Circle”, una experiencia un tanto tardía mas no por ello menos agradecida: ha sido un deleite enorme para nosotros descubrir a BATISFERA y nos morimos de ganas por saber qué nuevos discos podrán hacer en el futuro cercano para plácemes del público progresivo que todavía existe en el mundo.


Muestras de “Solar Winds: The Inner Circle”.-
Earth – I’m Walking: https://soundcloud.com/batisfera/batisfera-03-who-am-i 

Saturday, January 14, 2017

El ecléctico milagro progresivo de COSARARA


HOLA, AMIGO DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy traemos a colación al grupo italiano COSARARA y a su homónimo primer disco, uno de los ítems que más sensación han causado en nosotros durante nuestro disfrute y repaso de la producción progresiva del año 2016. “Cosarara” fue publicado por vía de la asociación de Btf y AMS a poco de pasado el ecuador del año pasado. Este grupo instrumental originario de la ciudad de Asti (Piamonte) está conformado por Andrea Onesti [guitarras], Francesca Goria [teclados y sintetizadores], Aluffi Paul [bajo] y Maurizio Pinna [batería]. Este cuarteto tiene sus raíces en el año 2005 y recién ahora, con una alineación modificada a través de todos estos años, ha podido exponer su propuesta musical al mundo… y nos alegramos mucho por ello. Esta propuesta refleja un interesante híbrido de psicodelia, post-rock, sinfonismo y elementos pesados de la tradición progresiva, pero entenderemos mejor cómo maneja el grupo su propio eclecticismo entusiasta cuando revisemos paso a paso el repertorio de “Cosarara”.

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Durando poco menos de 10 ½ minutos, ‘Havismat’ abre el repertorio con una prestancia envolvente, moderadamente majestuosa, portando un nervio que nunca se sobresalta. Trabajando meticulosamente con un cuerpo central cuyas ulteriores transformaciones son manejadas con grácil fluidez, el cuarteto sabe crear una sensación de elegante tensión que nunca llega a soltarse. El gancho de los sencillos fraseos de guitarra y los múltiples ornamentos de teclado – que van desde el space-rock hasta el jazz – se unen en un matrimonio sónico muy efectivo. Poco antes de llegar a la frontera del séptimo minuto y medio se da un brevísimo momento de reposo desde el cual el grupo capitaliza la máxima expresión de su vigor rockero en camino directo hasta su abrupto final. Luego sigue ‘Serenloonies’, bello y misterioso interludio de piano (acompañado de efectos flotantes de guitarra) donde se parece evocar la memoria de una temporada en el Limbo: añorar y sentirse abrumado al unísono. Cuando llega el turno del tercer tema, el cual se titula ‘Miraggio’, el grupo parece hacerse eco de la otoñal nostalgia del mencionado interludio en su primera sección, claramente diseñada como un híbrido de space-rock y sinfonismo. Para cuando llegamos al cuerpo central, la banda vira hacia algo más explosivo creando una mezcla de psicodelia y post-metal sin abandonar la claridad melódica de talante sinfónico que se había iniciado en el prólogo. Si ‘Havismat’ podía sonar a un jam perdido de HAWKWIND meticulosamente remodelado por una asociación de músicos de RED SPARROWES y MOGWAI, lo que tenemos ahora en ‘Miraggio’ es como si la maqueta de un jam abandonado por el CAMEL de la etapa 76-78 hubiese caído en manos de los músicos de MY SLEEPING KARMA y ellos, junto a un par de invitados de ASTRA, lo hubiesen completado a su modo. Como sea, tenemos en esta pieza un momentum espléndido del álbum, un cénit decisivo con el que la banda muestra su mejor baraja.

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Como si el título estuviera para reflejar el hecho de que la mente musical está proyectándose hacia una observación introspectiva, ‘Io’ desarrolla un clima señorial que es, a la vez, robusto e intimista. Como si se estuviera haciendo una traducción del legado de los PINK FLOYD de la fase 71-75 al lenguaje del post-metal bajo la inspiración de unos RUSSIAN CIRCLES, el cuarteto elabora un jam señorial bajo la imperante guía de la guitarra, la cual se luce como nunca antes en el disco. La sección final es un poco más impetuosa, mostrando lo que resulta cuando una luminosidad espiritual que ha pugnado por varios minutos por mostrarse tal cual logra abrirse campo con la solvencia deseada. ‘Totentanz’, por su parte, nos muestra directamente las facetas más ágiles y extrovertidas del ideario musical de COSARARA. Volviendo a la estrategia de mezclar psicodelia y sinfonismo con un cierto predominio del último en cuanto a la elaboración de los motifs y de sus respectivos desarrollos, la banda nos brinda momentos solventemente expandidos de calidez sonora, calidez que adquiere su debida cuota de sofisticación expresionista con el empleo estratégico de algunos quiebres rítmicos a lo largo del camino. Tras un minúsculo interludio marcado por un sereno recogimiento emerge una coda poderosa en la que el grupo vuelve a jugar con sus inquietudes post-metaleras. En suma, dado el excelente manejo de prestancia ecléctica que se da en ‘Totentanz’, éste resulta un nuevo cénit del disco. Durando poco más de 8 minutos, ‘Innisfree’ cierra el álbum creando una suerte de síntesis entre la magia de ‘Havismat’ y el exquisito refinamiento exhibido en ‘Miraggio’. Una vez más, la guitarra se luce de forma especial durante el desarrollo temático. Por su parte, la dupla rítmica y las texturas diversas de los teclados crean un paisaje sonoro abrumador y contundente no exento de momentos flotantes que vienen muy bien a la hora de airear un poco la intensidad predominante.

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Todo esto es lo que la gente de COSARARA nos ha brindado con su homónimo disco debut, una de las sorpresas más agradables (y para nada rara) que se han
gestado en el variopinto escenario progresivo italiano en el pasado año 2016. Vale la pena anotar el nombre de este grupo y de este disco en nuestras agendas melómanas, y cómo no, seguir la pista al cuarteto con miras a próximas producciones en años venideros.


Muestras de “Cosarara”.-


Wednesday, January 11, 2017

Música y movimiento por obra y gracia de ANWKOZIK


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

Hoy traemos a colación al grupo francés ANWKOZIK, un ensamble instrumental dedicado a cultivar una modalidad jazz-progresiva altamente sensible a la incorporación de elementos psicodélicos, space-rockeros y math-rockeros dentro de su esquema sonoro. La alineación del grupo consiste en Méroje al bajo, Floa la batería, la tríada de guitarristas conformada por Broz, Micki y Kaktus, y el saxofonista Denis: el hecho de que sean tres los guitarristas dentro del ensamble – tres, nada más y nada menos, tres – hace que los operarios de este instrumento se vean forzados y motivados a armar sus propios engranajes autónomos dentro de la maquinaria integral del sexteto. Las texturas, armonías, esquemas rítmicos y solos se suceden dentro de una ingeniería inteligente que abre suficientes espacios para la libertad expresiva que el núcleo jazzero del grupo necesita crear en los arreglos de sus composiciones. El grupo es originario de Sarrebourg, en la región de Lorena (muy cerca de la frontera con Alemania). “Objects In Motion” es el título de su disco debut, publicado de forma independiente a fines de mayo del 2016: veamos ahora los detalles del repertorio contenido en él.
  
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Durando 9 minutos y pico, ‘Love Inspector’ abre el álbum con un señorío tan recio como sobrio, ostentando una ágil mezcla de jazz-rock, post-rock, psicodelia y arquitecturas Crimsonianas (al modo del periodo de los 80s) a través de un generosamente dinámico groove manejado por Floa y Méroje. Aunque el esquema de trabajo se preserva con estricta consistencia de principio a fin, nunca pierda la frescura a través de su liberalmente extensa duración. A continuación sigue ‘L.N.A.’, pieza que cumple con la función de trabajar con las aristas más filudas del sonido grupal. Mientras las tres guitarras refinan majestuosamente su propia amalgama colectiva, el saxofón impone su fuerza de carácter con luminosa soltura; más bien, para el momento del solo de guitarra, el nivel de fragor del entorno baja un poco, volviendo a ascender cuando el saxofón vuelve a compartir el protagonismo con las tres guitarras. Se siente a la banda muy seguramente asentada en el terreno expresivo que ella misma ha edificado cuando emerge ‘Flower Power’, pieza que se desarrolla sobre una base rítmica más compleja que las empleadas en las dos piezas precedentes: la banda empieza a coquetear con el math-rock levemente mientras se aferra a su disciplina sónica habitual. De hecho, notamos también aquí un lirismo más pronunciado. ¿No será ésta una partitura perdida por PAT METHENY que fue recogida y reelaborada por un combo de músicos de TOE y de DON CABALLERO? El solo de guitarra que emerge alrededor de la frontera del quinto minuto y medio nos suena muy afín a los que solía hacer Adrian Belew en el KING CRIMSON de los 80s. Nos atrevemos a aseverar que ‘Flower Power’ encarna el cénit decisivo del disco. ‘Spanish Blues’ no tiene ritmo de blues sino de funky-jazz, así al modo del HERBIE HANCOCK de inicios de los 70s o la faceta más grácil de los WEATHER REPORT.

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Nos vamos acercando al final del disco cuando surge ‘The Art Of Eating Oysters’, tema que realiza una suerte de síntesis entre el extrovertido vigor jazzero de la pieza inmediatamente anterior y la magia elegante de los dos primeros temas del álbum. En algún momento, el asunto vira hacia un etéreo engranaje en 5/4 que instaura un recurso de ensueño moderadamente neurótico dentro del ambicioso espacio que el ensamble se ha proyectado para la ocasión. El asunto regresa poco después al lugar de origen e incluso recurre a un incrementado vigor rockero para ello. Durando poco menos de 11 ¼ minutos, ‘Saint Malo’ concluye el repertorio y se revela como la pieza más extensa del mismo. Su expresionista y entusiasta espiritualidad se centra mayormente en la tríada de guitarra rítmica, bajo y batería, lo cual hace que el ensamble completo ostente una sonoridad de talante cósmico, casi rayano con el estereotipo del space-rock contemporáneo. Vamos, que solo faltan unas capas de sintetizador para que se trate de una pieza de QUANTUM FANTAY o de HIDRIA SPACEFOLK. Pero, con todo, en los fraseos emanados de los solos de saxo o de guitarra que enriquecen al jam se hace inconfundiblemente patente la esencia jazz-rockera del grupo: la cosa es seguir dando vueltas de tuerca al inquieto y entusiasta eclecticismo que la gente de ANWKOZIK instaura como el leitmotiv definidor de su propuesta musical, así que ‘Saint Malo’ resulta el broche perfecto para el repertorio de “Objects In Motion”. Este disco ha sido una de las sorpresas más espléndidas de la producción vanguardista del año 2016 en la escena francesa, y por tanto, debemos anotar el nombre del sexteto ANWKOZIK en nuestra lista de grupos al cual debemos seguir la pista de ahora en adelante.   


Muestras de “Objects In Motion”.-
Flower Power: https://anwkozik.bandcamp.com/track/flower-power

Sunday, January 08, 2017

Opus #2 de CTHULHU RISE


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

El cuarteto ucraniano CTHULHU RISE se hace presente en las vitrinas fonográficas del año 2016 con su segunda placa, la cual se titula justa y concisamente “The Second One”. De la mano de este grupo conformado por Alexander Chub [bajo], Andy “Gone” Prischenko [batería], Ivan “S_D” Serdyuk [guitarras] y Stanislav “Beaver”  Bobritskiy [teclados]. Publicado en la segunda mitad de agosto pasado, cuatro años después de su excelente disco debut “42”, este disco nos muestra a unos CTHULHU RISE que siguen fortaleciendo su vibrante propuesta jazz-prog-avant-metalera con una maestría que no solo carece completamente de visos de agotamiento sino que se retroalimenta con creciente y convincente vigor. Las infinitas dosis de musicalidad y poder expresivo que la banda insufla y potencializa en su nuevo repertorio no deja margen a dudas respecto a lo que acabamos de decir; de hecho, no podemos ocultar nuestro entusiasmo sobre lo que hemos disfrutado en “The Second One” y aún no hemos entrado en sus detalles, por lo que ahora lo haremos para justificar apropiadamente dicho entusiasmo.

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‘Opus 33’ abre el disco con un despliegue de vigor musical que impone
su llamativo carisma dentro del mundo del sonido. 
Ostentando una viril majestuosidad en base al recio hermanamiento de la ingeniería rítmica y los riffs de guitarra, los teclados aportan un diverso colorido que transita fluidamente entre lo jazzero y lo psicodélico. Como dijimos, esta pieza inicio se caracteriza mayormente por un carisma llamativo, y éste recibe un impulso notorio con el señorial solo de guitarra que entra a tallar así como con el gallardo solo de piano. Los ornamentos de piano eléctrico en el pasaje final también merecen una mención especial. A continuación, con la secuencia de ‘Opus 34’ y ‘Opus 35’, el grupo se dispone a desarrollar y ampliar exploraciones más expansivas de su esencial eclecticismo. En efecto, ‘Opus 34’ comienza con una arrolladora y compleja ingeniería que combina jazz-metal con estándares del KING CRIMSON de los 90s, para luego centrarse en un dinamismo jazz-rockero más centrado en claridades melódicas de la guitarra y efluvios sensuales del piano. La alternancia entre tormentas psicodélicas y luminosidades cálidas se proyecta muy sólidamente hasta el arribo de la explosión final. Por su parte, ‘Opus 35’ ostenta una prestancia más celebratoria, como una extroversión que solo quiere mostrarse al mundo tal como es. El manejo de la robustez rockera en los pasajes más directamente filudos y la inserción de un dinamismo de inspiración Latin-jazz en algunos de los pasajes más ligeros nos impresionan bastante: todo parece tan desorbitado en el papel pero estos músicos concretan la magia ecléctica en curso con impoluta solvencia. Incluso los momentos en que se deja resaltar a los poderosos riffs de guitarra se nota que el teclado – especialmente el piano – es quien lleva la batuta del desarrollo temático. ‘Opus 36’ sigue en parte por esta renovada senda de capitalización del factor jazz-rockero, especialmente en lo que se refiere a la armazón del swing en varios pasajes, pero en esta ocasión el esquema sonoro está más repartido en su eclecticismo porque cubre también áreas y detalles propios de los discursos del prog-metal y del sinfonismo en su versión más fastuosa. Hay dos fabulosos solos de sintetizador que conjugan las esencias de KEITH EMERSON y JORDAN RUDESS.

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Durando casi 6 ¼ minutos, ‘Opus 37’ resulta la pieza más extensa del disco, y definitivamente debemos catalogarla como uno de los picos máximos del repertorio que ahora nos ocupa. Su misión consiste en prolongar el brillante dinamismo ecléctico desarrollado inmediatamente antes en ‘Opus 36’ mientras le insufla algunos aires de punche rockero contundente al estilo de las dos primeras piezas del álbum. Cabe señalar que quizá tenemos aquí uno de los mejores solos de guitarra del repertorio (el primero), que se sitúa a medio camino entre el paradigma de STEVE VAI y el estándar de ROBERT FRIPP en su faceta “pesada”. También es impactante apreciar la soltura con la que el baterista maneja la compleja arquitectura rítmica en curso. Las exploraciones sónicas del cuarteto siguen afianzando sus robustas vibraciones en la subsiguiente ilación de ‘Opus 38’ y ‘Opus 39’, temas que ocupan conjuntamente un espacio de 8 ½ minutos y que coinciden en explayarse en una espiritualidad pletóricamente extrovertida con solvente liberalidad. El enfoque que se enfatiza con particular entusiasmo es el factor jazz-rockero, pero se nota específicamente en ‘Opus 38’ una luminosidad de talante celebratorio (un poco a lo LEVIN MINNEMANN RUDESS) mientras que ‘Opus 39’ se inclina más bien hacia lo neurótico, eso sí, con una marca patentemente jovial. Este detalle es potencializado por el generoso empleo de ornamentos y sonoridades propias del estereotipo prog-metalero en muchos pasajes: de este modo, ‘Opus 39’ funciona como una sesuda síntesis de los aspectos más musculares del cosmos musical de CTHULHU RISE. Con la secuencia de ‘Opus 41’ y ‘Opus 42’ se cierra el repertorio del álbum. Tenemos en el primero de estos temas la inclusión de elementos funky dentro del complejo esquema rítmico que el grupo eligió para la ocasión; se trata de una pieza más metida en el área del jazz-rock que en el del prog-metal o de la psicodelia, casi como si se tratara de un tributo a TRIBAL TECH pero con arreglos de guitarra cercanos al paradigma de LIQUID TENSION EXPERIMENT y algunos sonido de teclado propios del súper-trío LEVIN MINNEMANN RUDESS. Por su parte, el segundo de estos ítems se enfoca más hacia un híbrido de sinfonismo moderno y heavy prog, siempre sobre la base de una sofisticada ingeniería rítmica. El solo de órgano sintetizado es abismalmente grandioso, una oportuna guía para la potencia musical general del ensamble

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Todo esto fue “The Second One”, un disco excitante de escuchar que nos arrolla con su perpetua contundencia mientras nos cautiva con su contundente inteligencia musical. La gente de CTHULHU RISE merece todas nuestras ovaciones y este disco nuevo merece una recomendación al 100%. 


Muestras de “The Second One”.-
Opus 35 [en vivo]: https://www.youtube.com/watch?v=Xu2i5AAqBus 
Opus 37 [en vivo]: https://www.youtube.com/watch?v=7t0_GIDrDlU

Thursday, January 05, 2017

DAVID CROSS BAND: bajo un nuevo signo


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos en nuestras manos el más reciente trabajo fonográfico de la DAVID CROSS BAND, titulado “Sign Of The Crow” y publicado a inicios de agosto del pasado año 2016 por el sello Noisy Records. Por supuesto, se trata de la banda de David Cross, el nunca olvidado violinista-violista-teclista del KING CRIMSON de la etapa 1972-4. Acompañan a Cross en este discoMick Paul [bajos con y sin trastes], Paul Clark [guitarras eléctricas y acústicas de 6 y 12 cuerdas], el vocalista Jinian Wilde, el baterista Graig Blundell y el teclista Alex Hall. En realidad, Hall solo toca en tres de las nueve piezas del catálogo de “Sign Of The Crow” pero no aparece registrado en los créditos del disco como mero invitado, e incluso está presente en las fotos del interior. Las partes de teclado de las demás canciones están repartidas entre el jefe, el Sr. Cross, Paul y Clark; de hecho, estos tres se encargaron de producir y componer conjuntamente el material del disco. Todos los acompañantes del violinista estrella provienen de las escenas del neo-prog y del prog-metal, así que él sabe muy bien lo que quiere: gestar vibraciones renovadoras y modernas para su eterna visión progresiva del rock. Cross no es el único sobreviviente de esa fase de KING CRIMSON que aparece aquí: también está el letrista Richard Palmer-James, quien aporta su oscura y cínica poesía a los siete temas cantados del álbum. La verdad es que “Sign Of The Crow” fue un disco que tomó un par de años en realizarse a través de intermitentes labores de grabación, pero como el ensamble ha pasado bastante tiempo tocando sobre los escenarios, la cosa fluyó muy bien hasta llegar a este resultado final. De hecho, han pasado nada menos que 11 años desde el anterior disco de estudio de David Cross y su banda de apoyo, “Closer Than Skin”... pero bueno, tampoco estuvo desocupado pues ha grabado discos a dúo con ROBERT FRIPP y como invitado especial de los STICK MEN. Centrémonos ahora en el repertorio de “Sign Of The Crow”, ¿vale?



Durando poco menos de 6 minutos, ‘Starfall’ abre el disco con un rotundo despliegue de fulgor muscular. Con el manejo de complejos esquemas rítmicos para sostener el desarrollo temático y la patente prioridad de síncopas en el groove general, la canción garantiza solventemente el posicionamiento de su sofisticado vigor inherente, erigiéndose así como una espectacular apertura para el álbum. Aunque su presencia no es absorbente, el violín sabe enseñorearse dentro de la armazón instrumental en cada una de sus intervenciones. A continuación sigue el tema homónimo, el mismo que elabora una continuación del fragor y el groove protagónicos en la primera canción, incluso potenciándolos hasta el punto de coquetear abiertamente con estándares prog-metaleros. Eso sí, la inmanencia de una espiritualidad oscura en los desarrollos temáticos y el empleo de ingeniosos solos de sintetizador a lo largo del camino impulsan una voz propia dentro de este contundente ejercicio de música progresiva pesada. La letra es muy elocuente, y como ejemplo citamos este pasaje: “All our decisions are heart-rending, / our departures are long. / All our adventures find no ending / and our compass is wrong.” El turno de ‘Crowd Surfing’ es uno de capitalizar el punche abiertamente predominante en el esquema de trabajo grupal y llevarlo hacia una dimensión más directa y visceral, aunque en lo absoluto estamos hablando de una canción simplona y ramplona. Tanto en las líneas vocales como en las base de violín se nota el matiz arábigo que delinea el núcleo temático, lo cual resulta muy efectivo a la hora de motivar refrescantes aires exóticos al asunto rockero en curso. 

Con sus poco más de 9 minutos de duración, ‘The Pool’ resulta una de las canciones más extensas del disco, y de paso, aporta una aureola de serenidad espiritual que se siente muy oportuna tras el imparable vendaval de impetuosidad rockera que nos trajo la secuencia de los tres primeros temas del disco. Ahora en ‘The Pool’, una canción relativamente sencilla en su estructura compositiva, Cross y sus secuaces nos brindan una balada progresiva netamente marcada bajo el estándar de la tradición sinfónica, a medio camino entre GENESIS y PINK FLOYD. Clark gesta uno de sus mejores solos de guitarra del álbum mientras que las bases de teclado efectúan una eficaz labor de arropamiento del desarrollo melódico en un clima envolvente; de este modo, el terreno queda debidamente preparado para que el próximo solo de Cross exorcice a los fantasmas de la faceta melancólica del Id. ‘Raintwist’ es el primero de los dos instrumentales que forman parte de “Sign Of The Crow”. Centrado en un medio tiempo y manejado con una vibración rockera mesurada, el tema en cuestión nos abre puertas hacia una excitante cruza entre los mundos del PORCUPINE TREE de los cuatro últimos discos y el multívoco universo Crimsoniano (no estamos pensando tanto en el mismo KING CRIMSON sino en el modelo de los STICK MEN). El resultado final es tan épico como refinado. El otro instrumental porta el muy sugerente título de ‘Water On The Flame’. Durando poco menos de 5 ½ minutos, ostenta una naturaleza atmosférica y volátil a lo largo del desarrollo de su tremendamente lírico motif. Entre estas dos piezas si sitúa la ilación de ‘Spiderboy’ y ‘Mumbo Jumbo’. ‘Spiderboy’ regresa de lleno a la vitalidad electrizante y sofisticada de las dos primeras canciones del disco para la elaboración de su cuerpo central, pero los momentos del lucimiento de los solos de violín cuentan con una ambientación convenientemente sutil. ‘Mumbo Jumbo’, por su parte, exhibe la dimensión más grácil de la visión rockera hacia la cual se proyecta el grupo, esta vez con un talante situado a medio camino entre las tradiciones de LED ZEPPELIN y el KING CRIMSON del periodo 73-74, junto a los consabidos factores del lenguaje prog-metalero. 


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Durando 9 ½ minutos, ‘Rain Rain’ es la canción más larga del disco y también es la que le da cierre. Su esquema de trabajo se enfila seria y convincentemente por el sendero de limpio lirismo que antes se había reflejado cabalmente en ‘The Pool’, pero esta
vez la faceta introspectiva está estratégicamente matizada en su combinación con otras atmósferas más sueltas y gráciles: de hecho, se respiran más aires de calidez y optimismo a lo largo de los atractivos desarrollos melódicos diseñados para la ocasión. 
Otra de las muestras más inspiradas de la poesía de Palmer-James se hallan aquí: “Maybe somewhere above / while I am drowning here below, / sweet charity is happening / and life is long enough.” También es demoledor el párrafo final: “So notify Heaven / it’s raining in Hell / and nobody’s burning now. / No peace neverending, / no story to tell / as long as the rain comes down.” Un final impactante por todos los lados, un estupendo broche para un disco consistentemente fenomenal. Bien es verdad que uno puede tener sus momentos preferidos frente a los demás, y en nuestro caso reconocemos que en las dos primeras canciones, ‘The Pool’ y ‘Water On The Flame’ se encuentran los que a nuestros oídos son los pasajes y esquemas sonoros más robustos de “Sign Of The Crow”, pero en lo principal hay que apreciar e internalizar el repertorio que se abre entre nosotros como un todo íntegro de principio a fin, generoso en cuanto a la oferta de momentos estéticamente estimulantes. Con la DAVID CROSS BAND nuestro espíritu melómano está en buenas manos: agradecemos enormemente a los músicos involucrados por revelarnos esta inspiración que surgió bajo un nuevo signo.


Muestras de “Sign Of The Crow”.-
The Pool [radio edit]: https://www.youtube.com/watch?v=gyWRYXJq7QM

Tuesday, January 03, 2017

ALAN PARSONS y su proyecto sinfónico en una plaza colombiana


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión comentamos el DVD de THE ALAN PARSONS SYMPHONIC PROJECT “Live In Colombia”, el cual registra una actuación del grupo de Alan Parsons con el apoyo de la Orquesta Filarmónica de Medellín que tuvo lugar en el último día de agosto del año 2013 en el Parque Pies Descalzos de la susodicha ciudad colombiana. Esto del SYMPHONIC PROJECT es básicamente un eufemismo para resaltar el hecho de que THE ALAN PARSONS BAND actúa con la compañía de una orquesta. Este ítem recién fue publicado en mayo del año 2016, pero se puede decir que la espera valió la pena dado el despliegue de esplendor musical que tuvo lugar en esa ocasión. El DVD refleja fielmente la gran proyección brindada por la congregación de grupo y orquesta, así como la actitud receptiva del público asistente. Parsons, quien se divide entre los teclados y las guitarras acústica y rítmica, y además asume la primera voz a veces, está acompañado por Alastair Greene [guitarras solistas y acústica, coros y primera voz], Guy Erez [bajos y coros], Tom Brooks [teclados y coros], Danny Thompson [batería y coros], Todd Cooper [saxos alto y tenor, guitarra acústica, coros y primera voz], y cómo no, el leal P. J. Olsson a la primera voz y los coros, quien acompaña al grupo del Sr. Parsons desde el año 2002. La orquesta se porta a las mil maravillas bajo la conducción de Alejandro Posada, y además contiene al Coro del Estudio Polifónico de Medellín, el cual se luce en algunos momentos clave del evento. La calidad del audio encuentra un oportuno paralelo en la calidad del vídeo: es un DVD estupendo, claro que sí. También está a la venta en formatos de Blu-ray y en CD, siempre a través del sello Ear Music.


Pasando al repertorio en sí, el icónico instrumental ‘I Robot’ da el puntapié inicial a las cosas, como es lo usual en los conciertos de THE ALAN PARSONS BAND: claro, con la pompa y ceremonia del caso, ya la orquesta está instalada mientras cuatro de los instrumentistas de la banda van tomando sus respectivas posiciones, dejando el último momento para que el Sr. Parsons haga su ingreso al escenario bajo la entusiasta aclamación del público. Con el aura cósmica que envuelve al preludio de sintetizadores y el arreglo coral que ha de entrar a tallar posteriormente, esta pieza inaugural crea un muy efectivo ambiente majestuoso para el punto de partida. Olsson hace su primer acto de presencia con ‘Damned If I Do’, uno de los más notables ejemplos de combinación de estilización sinfónica y sensibilidad pop en el catálogo de THE ALAN PARSONS PROJECT. Por mucho tiempo esta canción ha sido la segunda de los conciertos de la banda, y lo mismo vale para ‘Don’t Answer Me’, que es cuando Parsons asume por primera vez el rol de primer vocalista en reemplazo de su amigo de la eternidad Eric Wooolfson. Lo que nos toma de sorpresa de una forma sumamente placentera es el popurrí de ‘Breakdown’ y ‘The Raven’, pues antes de que la primera termine se crea un momentum con la realización del fastuoso arreglo coral que le daba un dramático final a la versión original. Un pasaje particularmente esplendoroso del concierto, sin duda. ‘Time’ es un clásico infaltable – el primer hit de TAPP con Woolfson a la primera voz – que pone aquí la primera cuota de vulnerabilidad emocional, mientras que ‘I Wouldn’t Want To Be Like You’ nos expone las aristas más filudas de la tradición musical forjada por Alan Parsons y Eric Woolfson por más de 10 años. Este hit del álbum “I Robot” ve ampliada su magia esencial por vía de la inclusión de un estupendo solo de bajo a cargo de Erez, y claro está, la impoluta precisión del baterista Thompson cumple cabalmente el servicio de sostener el groove y mantener su vivacidad esencial. La verdad que este dúo rítmico se porta de las mil maravillas a lo largo del concierto pero incluso antes de llegar al final del DVD podemos sospechar razonablemente este éxito por lo que vemos en esta canción particular. 

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Por supuesto, el momento cumbre del concierto tiene que ser la suite entera de ‘The Turn Of A Friendly Card’, que es tal vez la composición magna por antonomasia dentro del canon de THE ALAN PARSONS PROJECT. Las partes primera y última son manejadas con los oportunos acentos sinfónicos del concepto primario, y además se incluye un solo de saxofón para la coda tras el de guitarra. Tal vez crea el inconveniente de quitar espacio al ensamble de cellos que sucede al de cornos, pero por otra parte, engrandece el esplendor lírico del solo de guitarra que le precede, convirtiéndose en un aliado melódico único. La sección instrumental intermedia ‘The Ace Of Swords’ ostenta un señorío mayúsculo, mientras que ‘Snake Eyes’ y el epílogo de la cuarta sección ‘Nothing Left To Lose’ ofrecen los momentos más aguerridos de la noche. Antes de esta celestial suite, la banda y la orquesta habían ejecutado una correcta aunque (desafortunadamente) reducida versión de ‘La Sagrada Familia’, la última composición épica del tándem Parsons-Woolfson. En el evento que comentamos aquí, esta composición preserva el núcleo de su belleza melódica pero los recortes no ayudan a replicar con toda la prestancia deseada el dinamismo dramático de la versión original. Una sorpresa mucho más lograda está encarnada en ‘Silence And I’: esta poderosa minisuite que cerraba la primera mitad del disco “Eye In The Sky” hace acto de presencia en el repertorio en este contexto tan idóneo en el que el grupo tiene a toda una orquesta a su disposición. El mismo Parsons presenta la canción señalando que es un privilegio poder ejecutar esta pieza donde los colores orquestales son tan pletóricos y tan esenciales. La ejecución es sublime, calcando a la perfección las vibraciones épicas de la versión original de estudio, culminando en una sobria coda tras el majestuoso solo extenso de guitarra que sucede al último párrafo. Olsson hace una buena labor reemplazando al canto de Woolfson, vale mencionarlo también. Con la ilación de ‘What Goes Up…’ y ‘Luciferama’ tenemos otro pasaje de vibrante comunión entre rock y ensamble académico. A pesar de la connotación abstracta que tiene cualquier pieza instrumental, este popurrí es tan vibrante que justifica el que Olsson y Cooper animen al público a bailar y batir palmas sin parar. Para el turno de ‘Prime Time’, el rock se erige en factor protagonista exclusivo. Además de extendidos solos de guitarra a cargo de un exultante Greene (también a la primera vez) disfrutamos de un bello solo de piano de ribetes jazzeros, y algo que no esperábamos, una cita de la famosa Tocata en re menor BWV 565 de JOHANN SEBASTIAN BACH diseñada para reinsertar el groove rockero de la canción. ¡Más de 7 minutos dura esta versión!

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Tras la falsa primera despedida de la banda llega el bis, el cual comienza con esa hermosa balada que se llama ‘Old And Wise’. Esta canción que exhibe una visión entrañable y candorosa sobre la irremediable fatalidad de la muerte crea otro momento de magia emocional: una mención especial debe ir para el vibrante solo de saxofón, pues aunque Cooper no formó parte de la grabación original (ése fue el maestro Mel Collins), él ha sabido apropiarse de la canción con solvencia. Y bueno, el perfecto punto final viene de la mano de la marchosa canción ‘Games People Play’, la cual marca un adecuado aire festivo para la despedida. Parsons y Olsson se alternan en la primera voz y sus lenguajes corporales muestran su gratitud para con el público por la buena recepción… bueno, todo el mundo que está en el escenario está contento. La idea de incluir pasajes orquestales para ‘Games People Play’ (como se hizo para ‘Eye In The Sky’) está bien lograda, y da buena onda ver cómo varios integrantes de la orquesta mueven sus cabezas al ritmo de esta canción. En el momento de la despedida definitiva al público, ALAN PARSONS y su gente añaden al director Posadas para la reverencia... y realmente merece ese lugar no solo por haber sido el aliado perfecto sino por haber demostrado su amor al legado de TAPP: tanto sus interminables sonrisas como su lenguaje corporal le delataban como genuino fan de la banda. Así concluye la experiencia de ‘Live In Colombia’, una experiencia hermosa para todos los melómanos que hemos seguido la trayectoria de THE ALAN PARSONS PROJECT y la atesoramos como parte importante de nuestras biografías. Bueno, en este caso, resulta más exacto decir que celebramos la iniciativa de THE ALAN PARSONS SYMPHONIC PROJECT.


Muestras de “Live In Colombia”.-
Silence And I: https://www.youtube.com/watch?v=o6o-1N4QoD0

Saturday, December 31, 2016

PRÓSPERO AÑO NUEVO 2017



HOLA A TODA LA GENTE AMIGA DE AUTOPOIETICAN
¡¡PRÓSPERO AÑO NUEVO 2017 A TODOS!!

Para hacernos eco de esta temporada de danza y júbilo mientras celebramos los momentos alegres que tuvieron lugar en el año 2016 que ya se nos va y nos llenamos de expectativas optimistas y luminosas para el año 2017, nos ponemos a disfrutar de ‘In Dulci Jubilo’, una de las más dulces piezas que forman parte del amplio catálogo de MIKE OLDFIELD. Este tema fue lado A de un single que OLDFIELD publicó por sugerencia de los jefes de Virgin Records a mediados de noviembre de 1975, con miras a convertirlo en un éxito de ventas en temporada navideña, cosa que se cumplió efectivamente. El lado B estaba ocupado por la canción 'On Horseback', que todos conocemos por ser la coda del álbum "Ommadawn". Haciendo gala de sus dotes de multiinstrumentista, OLDFIELD toca en ‘In Dulci Jubilo’ guitarras eléctrica y acústica, piano, bajo, sintetizador Arp String y pandereta, haciéndose acompañara por Leslie Penning a la flauta dulce y el kortholt, y por William Murray a la tarola militar.

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El buen OLDFIELD no es el autor original de esta pieza. De autoría anónima que se remonta hasta la Edad Media Tardía  (aunque algunas leyendas sostienen que el autor de la letra y la música era el místico del siglo XIV Heinrich Seuse bajo inspiración directa de unos ángeles cantores, en fin...), en su formato original tenía una letra que combinaba frases en latín con otras en alemán. Más tarde, en la primera mitad del siglo XVII, el maestro Johann Sebastian Bach compuso una cantata navideña (BWV 729) que usaba a la melodía principal de In Dulci Jubilo como preludio. La versiones inglesas más populares son la de John Mason Neale, bajo el título de 'Good Christian Men, Rejoice', y el arreglo vocal polifónico de Robert Lucas de Pearsall, ambas de la primera mitad del siglo XIX. La versión de MIKE OLDFIELD está fluida e ingeniosamente adaptada a la estructura y la vibración de una danza celta, festiva y colorida a su propia manera particular. Por supuesto, el sonido del solo de la guitarra eléctrica en el momento climático porta la mágica belleza que OLDFIELD ha convertido en prototipo dentro del gran universo del rock progresivo: líneas flotantes y contundentes donde se combinan titilación nostágica y lirismo cándido. 




    

EDENSONG: música desde un jardín de delicias progresivas


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos en nuestras manos el segundo disco de la banda estadounidense EDENSONG, titulado “Years In The Garden Of Years” y destacado como una de las obras mejor logradas de la producción progresiva mundial del año 2016. El conjunto está conformado por James Byron Schoen [guitarras y canto], Tony Waldman [batería, percusión, tambores gamelanos, tambor hang y canto], Stefan Paolini [teclados, tambor hang y canto], Barry Seroff [flautas] y T.D. Towers [bajo y canto]. Para el repertorio del álbum, el grupo contó con las adicionales participaciones ocasionales de los cellistas Eric Stephenson y Luna Sky, Malcolm Piper al canto adicional, y también con Adrian Belew (¡nada más ni nada menos!) al canto. Se trata de un disco excelso en cuanto a la inspiración melódica y con mucho músculo, el perfecto sucesor del disco debut “The Fruit Fallen” (del año 2008), el cual permitió a EDENSONG establecer su propio dialecto dentro del gran y diverso cosmos progresivo del nuevo milenio. Este grupo surgió de las cenizas del grupo prog-metalero ECHOES OF EDEN, el cual se mantuvo activo durante los 90s hasta su disolución durante el nacimiento del nuevo milenio. Schoen, siendo presa de un renacer musical en su mente y su corazón, decidió formar este nuevo grupo con la mente puesta en un esquema prog-sinfónico lo suficientemente ecléctico como para incluir también factores pesados, folclórico y académicos. La meta era llevar la idea de lo progresivo hacia una dimensión frontalmente épica: aunque son pocos los que quedan de la alineación que grabó aquel primer disco, el repertorio de “Years In The Garden Of Years” muestra abiertamente que la esencia artística de EDENSONG sigue intacta y con suficiente energía como para seguir cruzando los mares de su ideal estético con el viento a favor. Veamos ahora los detalles de este disco en cuestión, ¿vale?

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A través de la secuencia de títulos autónomos para casi todas las piezas que integran el álbum, cada una de ellas se presenta como una parte específica del concepto de “Years In The Garden Of Years”. Sin embargo, la canción que abre el álbum no es parte de dicho concepto y se titula ‘Cold City’. Ésta nos impacta de entrada con su poderoso y electrizante prólogo instrumental, el cual nos revela una curiosa mezcla de WHITE WILLOW, PORCUPINE TREE (en su faceta pesada) y CLIFFHANGER. Ya en las secciones cantadas, el grupo introduce notables elementos de prog-metal al esquema sonoro, añadiendo factores épicos al estilo de los inolvidables INDUKTI (y tal vez algo de ANTAHEMA). Las dos primeras partes del concepto se titulan ‘End Times In Retrospect’ e ‘In The Longest Of Days’, respectivamente: poco más de 10 ½ minutos de esplendor progresivo para nuestro total deleite. Íntegramente instrumental, ‘End Times In Retrospect’ tiene un cálido preludio de guitarra clásica y cello que pronto es reemplazado por un impetuoso cuerpo central en el que el prog-metal (DREAM THEATER, SHADOW GALLERY) se convierte en el ingrediente principal mas no exclusivo, pues también hallamos algún pasaje marcado por el mellotrón donde surge el paradigma retro-progresivo escandinavo y otro de tenor folk-progresivo. Por su parte, ‘In The Longest Of Days’ nos muestra una vitalista mezcla de los modelos de KARMACANIC y SPOCK’S BEARD. En algún momento gozamos de un solo de sintetizador muy a lo Tony Banks mientras el ensamblaje de guitarra, bajo y batería se mueve en un terreno intermedio entre la tradición sinfónica y el heavy prog de nuestros días. La tercera parte del concepto se titula ‘The Hollowed’ y no solo es una de las canciones más extensas del disco sino que también encarna una de sus máximas expresiones progresivas. En base a una bien perfilada combinación de atmósferas pastorales de tenor prog-folk, elementos renacentistas y recursos manieristas, el grupo gesta una estupenda faena. Alrededor de la frontera del sexto minuto, el grupo elabora, bajo a guía del piano y con relevantes colores aportados por la flauta y los cellos, el camino hacia un glorioso epílogo triunfal. Sin duda, el grupo recibe, en simultáneo, herencias de JETHRO TULL (77-79), MIKE OLDFIELD (78-80), YES y ANTHONY PHILLIPS.

‘Down The Hours’ sucede a las vibraciones coloridamente épicas de ‘The Hollowed’ con un inspirado ejercicio de alternancias entre pasajes extrovertidos e introvertidos, un ejercicio sólidamente instalado sobre complicadas armazones rítmicas. Los aires de familia con la banda compatriota ADVENT son fáciles de advertir, así como con la banda israelí CICCADA. En los pasajes donde se resalta el solo de guitarra, el bloque grupal se torna más aguerrido. Ya a estas alturas del partido estamos convencidos de estar disfrutando de uno de los trabajos progresivos más excelso del año. ‘Chronos’ es otra pieza particularmente extensa dentro del esquema del concepto de “Years In The Garden Of Years”, y en muchas maneras, sigue por el sendero de amables cromatismos de ‘The Hollowed’, pero esta vez el aspecto sinfónico resulta sólidamente afianzado y la batería ocupa un rol mayor en la armazón rítmica. Cabe notar que la batería utiliza algunos recursos jazzeros en el groove que crea, pero los mayores referentes estilísticos aquí son YES, PREMIATA FORNERIA MARCONI (de los discos 2do y 3ro) y THE ENID, junto a la vitalidad retro de los THE FLOWER KINGS de los tres primeros álbumes. ‘Generations’ dura poco menos de 3 ¾ y resulta la canción menos larga del disco: su atmósfera es lánguida, casi minimalista, envuelta en ondulaciones sónicas psicodélicamente deconstructivas. Su aura obviamente tétrica es manejada con sutileza, como si el temor ante una indefinida novedad que está a punto de brotar fuese más imponente que el objeto de temor mismo. Pero lo que surge a continuación no es algo terrible sino señorial: se trata de ‘The Atman Apocalypse’, tercera pieza más larga del álbum cuyo esquema sonoro tiende puentes entre el prog-metal melódico (SHADOW GALLERY), el paradigma de EMERSON, LAKE & PALMER y la vitalidad lúdica de unos JETHRO TULL.

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La octava y última sección del concepto se titula ‘Regenerations’, y básicamente se trata de una balada sinfónica con raigambre folk, bastante inspirada en su desarrollo temático y apropiadamente ornamentada con varios teclados para el fastuoso – y extenso – pasaje final. Esquemas del GENESIS del periodo 70-71 y del YES de la etapa 71-72 entran a tallar como poderosas fuentes de inspiración para la banda. Durando 6 ¼ minutos, ‘Yawn Of A Blink’ cierra el álbum, y es la segunda canción que no forma parte de la secuencia conceptual. Se trata de una pieza llamativa e intensa, dueña de un patente gancho melódico, y tal como sucedió en otras partes del disco, tiene un esquema sonoro enraizado en la encrucijada entre el prog-metal y la vieja escuela del prog sinfónico. Todo esto fue “Years In The Garden Of Years”, un robusto y consistente delicatessen progresivo que pone a los EDENSONG como parte importante de la élite sinfónico-progresiva estadounidense del nuevo milenio.


Muestras de “Years In The Garden Of Years”.-
Regenerations: https://lasersedge.bandcamp.com/track/years-in-the-garden-of-years-viii-regenerations