Monday, October 05, 2026

El número 13 según el maestro vanguardista sueco HÅKAN ALMKVIST



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

Hoy hablamos de “Only Thirteen”, disco cuyo título refleja la elocuente concisión de señalar que contiene justamente trece piezas musicales. El veterano maestro sueco HÅKAN ALMKVIST se hizo cargo de todas las composiciones y todas las ejecuciones aquí plasmadas: guitarras, bajo, teclados, acordeón, samplers, loops, diversos efectos de sonido y de edición de cintas. Cabe añadir que las estructuras rítmicas de las piezas aquí contenidas también se basan en la métrica de 13 con variantes. Conocemos a ALMKVIST principalmente por el legendario ENSEMBLE NIMBUS, pero que conste que cuenta con una amplia trayectoria en varios proyectos (como LOOK OUT, IN THE LABYRINTH y ORIENT SQUEEZERS), en discos solistas y colaboraciones con otros colegas dentro de las vanguardias del rock progresivo y del jazz contemporáneo. Se trata de una obra estrictamente solista: todo lo que está contenido en “Only Thirteen” fue grabado en varias sesiones de los años 2025 y 2026, estando ALMKVIST a cargo de los procesos de mezcla y masterización. 

La serie de estas trece nuevas composiciones se inicia con ‘Big Foot’, una pieza que, desde el primer instante, ostenta un vitalismo sobriamente filtrado a través de la solemne arquitectura del groove diseñado para la ocasión. Las amalgamas armónicas enmarañadas por la guitarra y los teclados cabalgan con soltura a través del camino sonoro. Sigue a continuación ‘Insane’, pieza encargada de plasmar un clima surrealista en una cruza de nu-jazz y avant-prog tras un prólogo abiertamente neurótico. Ahora es el bloque rítmico quien impulsa al núcleo esencial del motif central mientras el acordeón y la guitarra se alternan en el posicionamiento protagónico de las florituras que emergen a lo largo del camino. El tercer tema se llama precisamente ‘Only Thirteen’ y desde las iniciales líneas de bajo muestra una fuerza de carácter bastante peculiar. Los paradigmas de KING CRIMSON, PRESENT y VON ZAMLA se confabulan en una simbiosis tan intensa como ágil. El uso de un compás complejo preserva la capitalización de la tensión inherente a la composición. Un poco más adelante, las cosas se calman para armar un puente sereno y meditabundo, el cual funciona como un recurso variado antes del retorno a la musculatura inaugural. Un cénit del álbum. La díada de ‘Argue’ y ‘Limping’ expande las múltiples posibilidades de experimentación musical trazados a lo largo y ancho de este repertorio. El primero de estos temas mencionados se explaya en uba atmósfera misteriosa generosa en vibraciones densas donde la precisión minimalista del trasfondo contrasta con la aleatoria suntuosidad de los arrebatadores ornamentos de los teclados y samplers. Es una extraña pesadilla revestida de aristocráticos mantos. En cuanto al segundo de ellos, se trata de un contraste frente a lo anterior al elaborar un ambiente distendido al modo de un viaje fusionesco con arreglos cósmicos que coquetean abiertamente con el ambient. Hay un uso muy ingenioso de truco deconstructivos cerca del final. ‘Paperman’ se aventura más a fondo con grooves y texturas extravagantes, dando un peculiar lirismo a ciertos parajes estratégicos. ‘Micha’s Kalimba’ remodela y amplía el factor fusionesco dentro de un contexto de farsa dadaísta. Lo abstracto y lo evocador se dan la mano con firmeza: los monólogos hacen gala de un humor satírico mientras el entramado de percusiones sampleadas arma el sustento idóneo para la persistente aureola etérea.

‘Trendmonger’ desarrolla una especie de cruza entre los enfoques expresionistas de los temas #1 y #3, dándose en este caso un especial énfasis en la exploración del dinamismo jazz-progresivo. Cuando llega el turno de ‘Bone Spurs’, ALMKVIST decide retomar la senda de los colores fusionescos dentro de un inquietante esquema de trabajo basado en el así llamado RIO más una amplia gama de recursos espaciales. A pesar de su patente fulgor, la pieza prescribe una ambientación misteriosa. ‘Mantis’ tiene una cierta cercanía con los paradigmas de PRESENT y ART ZOYD al elaborar un motivo oscurantista en su centro nuclear. Los aportes del acordeón desarrollan recursos de intrigante candor mientras el esquema rítmico se torna más fastuoso. ‘Sound Theory’ refuerza con pulso firme los aspectos más osados de la faceta deconstructiva del disco. Los arreglos generales se enfilan hacia lo atmosférico. ‘Stenopole’ suena como un ritual tribal donde las agitaciones rítmicas operan también como el centro temático. Contiene el que tal vez sea los solos de guitarra más  impresionantes del álbum. Los últimos 4 ¾ minutos del disco están ocupados por ‘Enigma’, pieza diseñada para honrar simultáneamente a lo más sombrío y lo más deconstructivo del repertorio íntegro. En este matrimonio de tensión y exuberancia, los índices de excéntrico esplendor se van hilando en un flujo majestuoso. Todo esto es lo que salió de la fábrica de hacer buena música del crack HÅKAN ALMKVIST con “Only Thirteen”. Dueño de una veteranía muy valiosa y una creatividad  incombustible, este señor sólo podía ofrecernos una obra excelsa y masivamente versátil. ¡¡Totalmente recomendable!!


Muestras de “Only Thirteen”.-  

Friday, October 02, 2026

El nuevo cortejo avant-progresivo de los legendarios BUBU

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
¡Albricias! ¡El colectivo argentino BUBU regresa al ruedo con un nuevo cortejo de excelsa música avant-progresiva! De hecho, su nueva obra fonográfica se titula “El Último Cortejo” y pocas noticias tan grandiosas pueden venir a nosotros desde los cuarteles de uno de los nombres más ilustres de la vanguardia progresiva sudamericana de ayer y siempre. La alineación actual de este ensamble originado en la década de los 70 consta de Agustín “Chino” Ogura [guitarras], Daniel Andreoli [bajo], Paula Estefanía Araujo [flauta], Dante Fisi [teclados y sintetizadores], Pedro Augusto Camerata [saxo alto] y Fito Lema [batería]; se trataría del primer álbum sin violín como parte del sofisticado entramado sonoro de una banda que siempre ha gustado de sonar bastante orquestal, incluso épico. Andreoli es el compositor de todo el nuevo material. Pero para nada supone esto un decrecimiento en la creatividad ni en la exuberancia expresiva, pero ya iremos más adelante con los detalles del repertorio contenido en el disco que hoy nos convoca. Han pasado ocho años desde la publicación del disco del regreso “El Eco Del Sol”, el cual, a su vez, recobró el legado de su legendaria obra magna de 1978 “Anabelas”, un icono incuestionable de la experimentación progresiva de Argentina y el mundo entero. Volvemos al disco actual. Fue grabado en febrero y mayo del año 2026 en los estudios Moscosps y Limonero de Buenos Aires con la asistencia de Marcelo Durazzo y Sebastián Zurakoski, “El Último Cortejo” tuvo su publicación a fines del pasado mes de julio por vía del sello internacional Disques Plusqueréel con una edición limitada de 300 CD y 400 vinilos. La producción ejecutiva es de Ariel Andreoli. La mezcla estuvo a cargo de Marcelo Mascetti mientras que la masterización estuvo en manos de Diego Guerrero “Sr. Warrior”. Gala Altamare es la autora del arte gráfica. Bueno, repasemos ahora la música aquí contenida.
 
‘Camina’ pone a caminar el transcurso del álbum con un despliegue de grooves ágiles y elegantes que se van hilando mientras los índices temáticos desarrollan consistentes amalgamas dialogantes. El breve prólogo ceremonioso abre la puerta a una refinada ingeniería de policromías que se tornan bastante festivas en el último tercio. Tras este gran inicio del álbum emerge ‘Ciudad’, la pieza más extensa del repertorio con su espacio de 8 ¼ minutos. Ostenta en buena parte un aura solemne más penetrante que la del tema inaugural, aún si sus pasajes más vivaces portan una garra más pronunciada. El ensamble sabe cómo trasportar los diversos  niveles de densidad expresiva que se van sucediendo por una senda de persistente vitalismo. El epílogo es exquisitamente épico. Todo un cénit del álbum. ‘Adentro Nuestro’ tiene la misión de perpetuar los recursos de glorioso colorido de las dos piezas precedentes para ir a por todo sobre el sustento del pulcro esquema jazz-progresivo de los grooves en curso. Las maquinaciones instrumentales se asocian a paso firme mientras exploran elementos expresionistas con sólida fastuosidad. El nervio y la garra crecen con el paso de los segundos. Cuando llega el turno de ‘Originarios’, el ensamble se dispone a dejarse llevar por un cálido lirismo mientras recibe generosos ecos de la agilidad sistemática de la pieza anterior. El talante ligeramente sombrío de la sección prologar nos engañó un poco, pero una vez asentado el cuerpo central, se nos revela una innegable luminosidad; lo sombrío regresa para el epílogo bajo un manto misterioso. ‘El Tren De Las Nubes’ exhibe una alternancia entre parajes introspectivos y otros más gráciles en clave fusionesca, junto a otros tantos enmarcados en una tonalidad progresiva que van de la clave Crimsoniana a la línea del jazz-prog al modo de eso que llaman Canterbury. De hecho, este último factor es el que signa el magnífico epílogo que se luce como una aurora boreal de místico esplendor. Otro cénit del disco.
 
El sexto tema del disco es justamente el homónimo y brota con nuevos efluvios de colores radiantes y grooves sofisticados. En efecto, ‘El Ultimo Cortejo’ empieza con un despliegue  de vibraciones otoñales donde el fulgor inherente al entramado sonoro se revela relativamente difuminado hasta que se impone un instantáneo efluvio de inquietudes aristocráticas. Los milimétricos traqueteos de la dupla rítmica y las refinadas superposiciones mutuas entre la guitarra y los vientos generan un armazón aristocrático. ‘Otoño’ mantiene la lógica de la alterbancia entre la espiritualidad contemplativa y el fragor exultante. En todo caso, la pauta general la marcan las ambientaciones fusionescas que, a ratos, muestran una faz de inspiración criolla. El epílogo  avispado carga por enésima vez con la faceta festiva que forma parte de la misión estética del grupo. ‘Vuelan’ trae consigo el cierre del repertorio y lo hace con un ejerció de predominantes encuadres melancólicos donde la serenidad reinante hace lucir sus suntuosos ropajes. No faltan los momentos agitados, mas su función  fundamental consiste en realzar lo evocador, hay otro. Todo esto fue lo que la gente de BUBU nos brindó con “El Último Cortejo” para la segunda mitad del año 2026. este álbum dignifica a lo grande el paradigma histórico de BUBU y también ensalza muy solventemente el ideal de la música avant-progresiva a punta de vigor y garbo.