Friday, October 02, 2026

El nuevo cortejo avant-progresivo de los legendarios BUBU

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
¡Albricias! ¡El colectivo argentino BUBU regresa al ruedo con un nuevo cortejo de excelsa música avant-progresiva! De hecho, su nueva obra fonográfica se titula “El Último Cortejo” y pocas noticias tan grandiosas pueden venir a nosotros desde los cuarteles de uno de los nombres más ilustres de la vanguardia progresiva sudamericana de ayer y siempre. La alineación actual de este ensamble originado en la década de los 70 consta de Agustín “Chino” Ogura [guitarras], Daniel Andreoli [bajo], Paula Estefanía Araujo [flauta], Dante Fisi [teclados y sintetizadores], Pedro Augusto Camerata [saxo alto] y Fito Lema [batería]; se trataría del primer álbum sin violín como parte del sofisticado entramado sonoro de una banda que siempre ha gustado de sonar bastante orquestal, incluso épico. Andreoli es el compositor de todo el nuevo material. Pero para nada supone esto un decrecimiento en la creatividad ni en la exuberancia expresiva, pero ya iremos más adelante con los detalles del repertorio contenido en el disco que hoy nos convoca. Han pasado ocho años desde la publicación del disco del regreso “El Eco Del Sol”, el cual, a su vez, recobró el legado de su legendaria obra magna de 1978 “Anabelas”, un icono incuestionable de la experimentación progresiva de Argentina y el mundo entero. Volvemos al disco actual. Fue grabado en febrero y mayo del año 2026 en los estudios Moscosps y Limonero de Buenos Aires bajo la organización conjunta de Marcelo Durazzo y Sebastián Zurakoski, “El Último Cortejo” tuvo su publicación a fines del pasado mes de julio por vía del sello internacional Disques Plusqueréel con una edición limitada de 300 CD y 400 vinilos. La mezcla estuvo a cargo de Marcelo Mascetti mientras que la masterización estuvo en manos de Diego Guerrero “Sr. Warrior”. Gala Altamare es la autora del arte gráfica. Bueno, repasemos ahora la música aquí contenida.
 
‘Camina’ pone a caminar el transcurso del álbum con un despliegue de grooves ágiles y elegantes que se van hilando mientras los índices temáticos desarrollan consistentes amalgamas dialogantes. El breve prólogo ceremonioso abre la puerta a una refinada ingeniería de policromías que se tornan bastante festivas en el último tercio. Tras este gran inicio del álbum emerge ‘Ciudad’, la pieza más extensa del repertorio con su espacio de 8 ¼ minutos. Ostenta en buena parte un aura solemne más penetrante que la del tema inaugural, aún si sus pasajes más vivaces portan una garra más pronunciada. El ensamble sabe cómo trasportar los diversos  niveles de densidad expresiva que se van sucediendo por una senda de persistente vitalismo. El epílogo es exquisitamente épico. Todo un cénit del álbum. ‘Adentro Nuestro’ tiene la misión de perpetuar los recursos de glorioso colorido de las dos piezas precedentes para ir a por todo sobre el sustento del pulcro esquema jazz-progresivo de los grooves en curso. Las maquinaciones instrumentales se asocian a paso firme mientras exploran elementos expresionistas con sólida fastuosidad. El nervio y la garra crecen con el paso de los segundos. Cuando llega el turno de ‘Originarios’, el ensamble se dispone a dejarse llevar por un cálido lirismo mientras recibe generosos ecos de la agilidad sistemática de la pieza anterior. El talante ligeramente sombrío de la sección prologar nos engañó un poco, pero una vez asentado el cuerpo central, se nos revela una innegable luminosidad; lo sombrío regresa para el epílogo bajo un manto misterioso. ‘El Tren De Las Nubes’ exhibe una alternancia entre parajes introspectivos y otros más gráciles en clave fusionesca, junto a otros tantos enmarcados en una tonalidad progresiva que van de la clave Crimsoniana a la línea del jazz-prog al modo de eso que llaman Canterbury. De hecho, este último factor es el que signa el magnífico epílogo que se luce como una aurora boreal de místico esplendor. Otro cénit del disco.
 
El sexto tema del disco es justamente el homónimo y brota con nuevos efluvios de colores radiantes y grooves sofisticados. En efecto, ‘El Ultimo Cortejo’ empieza con un despliegue  de vibraciones otoñales donde el fulgor inherente al entramado sonoro se revela relativamente difuminado hasta que se impone un instantáneo efluvio de inquietudes aristocráticas. Los milimétricos traqueteos de la dupla rítmica y las refinadas superposiciones mutuas entre la guitarra y los vientos generan un armazón aristocrático. ‘Otoño’ mantiene la lógica de la alterbancia entre la espiritualidad contemplativa y el fragor exultante. En todo caso, la pauta general la marcan las ambientaciones fusionescas que, a ratos, muestran una faz de inspiración criolla. El epílogo  avispado carga por enésima vez con la faceta festiva que forma parte de la misión estética del grupo. ‘Vuelan’ trae consigo el cierre del repertorio y lo hace con un ejerció de predominantes encuadres melancólicos donde la serenidad reinante hace lucir sus suntuosos ropajes. No faltan los momentos agitados, mas su función  fundamental consiste en realzar lo evocador, hay otro. Todo esto fue lo que la gente de BUBU nos brindó con “El Último Cortejo” para la segunda mitad del año 2026. este álbum dignifica a lo grande el paradigma histórico de BUBU y también ensalza muy solventemente el ideal de la música avant-progresiva a punta de vigor y garbo.     

No comments: