HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
Hoy tenemos el enorme gusto de presentar el nuevo trabajo fonográfico del grupo noruego 35 TAPES, el cual se titula “Veil On Life” y fue publicado en el último día del pasado mes de abril por el sello Apollon Records, tanto en CD como en vinilo. La banda conformada por Morten Lund [guitarras, teclados, voz y coros], Jarle Wangen [bajo, guitarra, voz y coros], Andreas Eriksen [teclados y percusión], Jo Wang [teclados y Therevox] y Kai Lundewall [batería y coros] nos brinda otra muestra de su enfoque reflexivo para la música progresiva que, por igual, se sustenta en las influencias de los paradigmas Genesiano y Cameliano, los PINK FLOYD de la fase 73-75 y la faceta más delicada del prog sinfónico moderno de los 80 y 90 (eso que muchos llaman neo-prog). También se nota en su esquema de trabajo una serie de afinidades con entidades contemporáneas tales como RPWL y GAZPACHO. Frank Lewis se hizo cargo de la ingeniería de sonido durante la grabación de este nuevo material en el Frydelund Studio de Oslo, siendo el disco producido por Morten Lund. A su vez, Kai Lundewall es el autor de la portada y del diseño gráfico. Pasemos ahora a los detalles estrictamente musicales de “Veil On Life”.
Hoy tenemos el enorme gusto de presentar el nuevo trabajo fonográfico del grupo noruego 35 TAPES, el cual se titula “Veil On Life” y fue publicado en el último día del pasado mes de abril por el sello Apollon Records, tanto en CD como en vinilo. La banda conformada por Morten Lund [guitarras, teclados, voz y coros], Jarle Wangen [bajo, guitarra, voz y coros], Andreas Eriksen [teclados y percusión], Jo Wang [teclados y Therevox] y Kai Lundewall [batería y coros] nos brinda otra muestra de su enfoque reflexivo para la música progresiva que, por igual, se sustenta en las influencias de los paradigmas Genesiano y Cameliano, los PINK FLOYD de la fase 73-75 y la faceta más delicada del prog sinfónico moderno de los 80 y 90 (eso que muchos llaman neo-prog). También se nota en su esquema de trabajo una serie de afinidades con entidades contemporáneas tales como RPWL y GAZPACHO. Frank Lewis se hizo cargo de la ingeniería de sonido durante la grabación de este nuevo material en el Frydelund Studio de Oslo, siendo el disco producido por Morten Lund. A su vez, Kai Lundewall es el autor de la portada y del diseño gráfico. Pasemos ahora a los detalles estrictamente musicales de “Veil On Life”.
Los primeros 6 ¼
minutos del repertorio están ocupados por ‘Hallway’, una pieza bastante llamativa que sostiene un esquema híbrido de CAMEL y GAZPACHO en lo referente a la logística sonora y los arreglos que enfilan el desarrollo temático. Más adelante, la sobria luminosidad del cuerpo central es reemplazado por un intermedio sosegado de tenor crepuscular desde el cual se prepara el arribo de un motivo nuevo, el cual est¿a signado por un cándido esplendor donde confluyen gozo y melancolía. Muy interesante inicio de álbum. Acto seguido, tenemos la dupla de ‘Water’ e ‘Brise’, dos piezas que
refuerzan y envigorizan la propuesta musical plasmada en la pieza de apertura. El primero de estos temas mencionados se centra en una sofisticada manifestación de suntuosa introversión; lo que suena es como si los PINK FLOYD de los 90 estuvieran rescatando una idea abandonada por los GENESIS de 1978. La patente elegancia de la composición es manejada con lánguida estilización. El segundo de ellos empieza como una semi-balada sinfónica en plena clave moderna que no hubiera estado fuera de lugar en un disco de PENDRAGON o ARENA, pero con el factor añadido de que hay ingeniosos arreglos de la dupla rítmica que permiten al groove predominante adquirir una animación genuina, siempre mesurada, pero con un inocultable fulgor expresivo. Ya a mitad de camino las cosas se agitan un poco más bajo la guía de un hermoso solo de guitarra que empuja al bloque global a una suerte de exaltación antes de llegar al flotante epílogo trazado por una encantadora orquestación de teclados. Quizá hay aquí un cénit del álbum. ‘Borrowed Time’ parece centrarse en una síntesis de los elementos más saltarines de las dos canciones precedentes mientras los guitarreos incrementan el punche inherente a la composición. El empleo de un compás inusual en varios parajes ayuda a mantener la prestancia sónica del grupo mientras el motivo central se va afianzando en el transcurso de la ingeniería sonora. Hay un vitalismo patente que parece haber aguardando hasta este momento específico para brotar con su soltura propia.


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