Thursday, June 04, 2026

THE SWELL BROTHERS: temas avant-progresivos para un western imaginario



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

Hoy tenemos la dicha de presentar el nuevo trabajo fonográfico de THE SWELL BROTHERS, el dúo estadounidense de música avant-progresiva que ahora se puso a componer piezas para un western imaginario. “The Good, The Bad And The Swell” es el título de esta nueva obra fonográfica gestada por los hermanos Dewey y Moses Swell, la cual se publicó en el primer día del pasado mes de mayo estrictamente en formato digital. todo esto es una ficción conceptual de parte del dúo conformado por Dewey (Dave Newhouse a los saxofones, clarinetes, teclados, acordeón, armónica y percusión) y Moses (Michael Bass a los instrumentos virtuales de batería, percusiones tonales y atonales, vientos, guitarra, banjo, bajo y violín) siguen adelante con su misión de crear música para diversos ámbitos cinematográficos y televisivos que existen en un universo paralelo donde la cultura popular se desarrolló de otra manera.* Veamos cuál es la narrativa de este nuevo disco. “Hemos descubierto recientemente el archivo de música incidental para películas de la colección del Gran Tristano. Hay muchas cosas estupendas allí, pero nos impresionó el descubrir un catálogo de música para westerns de THE SWELL BROTHERS. Se rumoreaba sobre la existencia de este ítem, pero no se volvió a hablar sobre ello de los años 50. […] En ese tiempo, THE SWELL BROTHERS estaban en la bancarrota durante su residencia en Hollywood. Muchos de sus proyectos de música de fondo para películas de ciencia-ficción y series televisivas de monstruos habían quedado truncos. Habían oído a la madre de un tal Ray Harryhausen (quien realmente ansiaba expulsarlos de su garaje) sobre catálogos de música y decidieron intentar algo menos específico: como las películas y series televisivas de western eran muy populares en esos años 50, decidieron componer ese tipo de música. Y ésa es la que mostramos aquí.”

Como es habitual con THE SWELL BROTHERS, los procesos de grabación y mezcla del material contenido en “The Good, The Bad And The Swell” tuvieron lugar en los respectivos estudios domésticos de los Sres. Newhouse y Bass, intercambiando archivos de audio y coordinando estrategias para llegar al resultado final deseado. El arte gráfica es de la autoría de Neil Doherty. Repasemos ahora el repertorio concreto del disco que hoy nos ocupa. La miniatura ‘Horses’ inicia el rumbo de las cosas con una serena exhibición de gentiles matices campiranos anunciados por una cabalgada. De este modo, se abre las puertas para el arribo de ‘Squarish Dance’, que es justamente lo que dice el título, una danza festivalera traducida a un lenguaje progresivo bastante jovial, acentuando lo naïf a través de una inmensa sofisticación. Es tan grácil la estructuración misma de todos los insumos sonoros que no hacen falta percusiones para que hasta las vibraciones del aire participen en esta entrañable algarabía. ‘Hymn’ sigue a continuación para instalar un sugerente viraje hacia un ambiente solemne. De hecho, aquí se diseña un desarrollo temático en clave neo-barroca que no hubiera estado fuera de lugar en algún álbum de THE ENID. La dupla de ‘Cows Come Home’ y ‘Gospel Hymn – Don’t Do That’ sirve para que los dos músicos sigan explorando la paleta sonora que tienen a su disposición. El primero de estos temas mencionados elabora un groove jazz-progresivo que coquetea con el Latin jazz mientras los armazones de vientos gestan una meticulosa orquestación signada por una distinguida extroversión. No pasan inadvertidas las citas de la archiconocida canción infantil  Old MacDonald Had A Farm en la sección final, una broma cómplice con el oyente. En cuanto al segundo, se trata de una marcha satírica de claros ribetes Zappianos, una travesura sistemáticamente enraizada en la faceta más dadaísta del avant-prog. ‘Gunfight’ se enfila hacia la nocturnidad sombría sin hacerse demasiado denso; de hecho, el groove y las bases armónicas guardan una razonable ligereza a través de su expectante exterioridad. De todas formas, se nota un abierto contraste frente a los despliegues de color que fueron (y seguirán siendo) predominantes en los temas precedentes. 

‘Temperance March’ es otra marcha, esta vez marcada por una convincente ceremoniosidad, la misma que se revela como un minucioso artilugio de melodías enclavadas y contrapuntos. El esquema rítmico diseñado para la ocasión realza la regia musicalidad del momento. Hasta cierto punto, se nota un aire de familia con el señorío de ‘Hymn’ a pesar de las notorias diferencias de expresividad. Claro está, el título indica un boato santurrón y éste siempre tiene una exuberancia propia, una referencia que THE SWELL BROTHERS acogen con plena lucidez creativa. ‘Dolly’s Song’ juega con el estándar de las melodías sentimentales para un escenario sentimental y lo hace con cálida alevosía. La patente cursilería inherente al centro melódico es bien manejada por el hermanamiento de piano y orquestaciones sintetizadas. Eso sí, hay un interludio grisáceo que hace más  interesante el esquema musical. Cuando llega el turno de ‘Oy, Another Waltz’, el dúo perpetúa los recursos de claridad melódica bajo una atmósfera más palaciega. Los arreglos se ciñen a un clasicismo sobriamente articulado mientras la adición del acordeón añade sutiles matices folclóricos al armazón sonoro. ‘The Train’ es quizás la pieza más ágil del repertorio entero y su entusiasmo estructural se anuncia desde la misma introducción de batería. Con su híbrida confluencia de charleston y ragtime, la pieza se mueve cómodamente dentro de su propia aura de esplendor de salón donde el boato del momento inspira cadencias ágiles. ‘Bandstand In The Park’ prosigue por una línea similar mientras le añade una dosis extra de sofisticación. la misma que procede de aires circenses. La vitalidad aquí reinante eleva el fulgor esencial de la pieza precedente hacia un esplendor caleidoscópico que algo tiene de Zappiano. El final del repertorio llega de la mano de ‘Campfire / Starry Night’, el necesario descanso tras el ascenso de luces musicales que emanaba de la escalinata de los tres temas anteriores. La armónica y el acordeón se hermanan naturalmente con los samplers de guitarra y banjo con un talante complacido, una nostalgia feliz con la que se evoca lo mejor del día que ya está a punto de fenecer. Algunos leves ornamentos de sintetizador evocan a las distantes estrellas del manto nocturno. 

Todo esto fue lo que nos brindaron THE SWELL BROTHERS con su nueva obra “The Good, The Bad And The Swell”. En un espacio de alrededor de 34 ½ minutos, los maestros Dave Newhouse y Michael Bass han gestado un disco donde despliegan los aspectos más gentiles de su peculiar versión de la vanguardia progresiva sistemática. Lo luminoso y lo jovial han sido factores dominantes en este repertorio porque ha habido un enfoque más contemplativo y menos asertivo en esta banda sonora avant-progresiva para un western imaginario: una idea inspiradamente concretada que hace de este disco un ítem muy recomendable. Y ojo, que el dúo ya comenzó su labor creativa para el próximo disco... pero esa será otra historia. 


* El dúo había adelantado en su presentación del disco anterior “Swell Little Monsters” que se iba a Italia para componer la banda sonora de un spaghetti western. Nuestra humilde reseña de ese disco se halla en este enlace: https://autopoietican.blogspot.com/2025/10/musica-avant-progresiva-para-peculiares.html

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