HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA
CÉSAR INCA.
¡Albricias! Llegan buenas nuevas desde la fábrica de hacer buena música avant-progresiva del veterano maestro sueco SIMON STEENSLAND. La noticia concreta es la publicación de su nuevo álbum de estudio “Explosion Of Bad Music”. STEENSLAND es el autor de los dos temas que ocupan este nuevo disco oficialmente publicado por el sello español áMARXE a fines de mayo de 2026. Él, como es habitual, se encarga de tocar el bajo, los teclados y las percusiones tonales y atonales, y está acompañado por una pléyade de insignes instrumentistas: Robert Elovsson (teclados y acordeón), Markus Eriksson (trompeta), Morgan Ågren (batería), Mike Johnson (guitarra), Yann Le Nestour (clarinete y clarinete bajo) y Karolina Weber Ekdahl (violín). También hay aportes vocales de parte de Linda Blom, Elaine DiFalco, Alexandra Zetterberg Ehn, Amanda Krüger, Birgitta Linder, Eva Rexed, Elle-Kari Sander, Maia Hansson Bergqvist y Alexander Ohakas. Además de la composición, el buen SIMON también se hizo cargo de la producción y la mezcla del nuevo material grabado. Buena parte del mismo se registró en el Studio No Klang en varias sesiones de este año y el pasado, aunque algunos aportes fueron registrados en los estudios personales de algunos colaboradores. “Explosion Of Bad Music” fue concebido como el álbum que cierra la trilogía iniciada por “A Farewell To Brains” (2015) y “Let’s Go To Hell” (2021). El repertorio de este nuevo consta de dos suites, una que dura 27 ½ minutos y otra de 26 minutos y pico: en ambas, STEENSLAND sigue explorando a su manera esa senda oscurantista del avant-prog y el chamber-rock (UNIVERS ZÉRO, PRESENT, ART ZOYD, GUAPO, RHÙN, etc.), una constante de su enfoque estético plasmado en varios discos desde la primera mitad de los 90. “Explosion Of Bad Music” es, de hecho, su octavo trabajo de larga duración firmado a solas (también ha hecho discos en asociación con otros).
¡Albricias! Llegan buenas nuevas desde la fábrica de hacer buena música avant-progresiva del veterano maestro sueco SIMON STEENSLAND. La noticia concreta es la publicación de su nuevo álbum de estudio “Explosion Of Bad Music”. STEENSLAND es el autor de los dos temas que ocupan este nuevo disco oficialmente publicado por el sello español áMARXE a fines de mayo de 2026. Él, como es habitual, se encarga de tocar el bajo, los teclados y las percusiones tonales y atonales, y está acompañado por una pléyade de insignes instrumentistas: Robert Elovsson (teclados y acordeón), Markus Eriksson (trompeta), Morgan Ågren (batería), Mike Johnson (guitarra), Yann Le Nestour (clarinete y clarinete bajo) y Karolina Weber Ekdahl (violín). También hay aportes vocales de parte de Linda Blom, Elaine DiFalco, Alexandra Zetterberg Ehn, Amanda Krüger, Birgitta Linder, Eva Rexed, Elle-Kari Sander, Maia Hansson Bergqvist y Alexander Ohakas. Además de la composición, el buen SIMON también se hizo cargo de la producción y la mezcla del nuevo material grabado. Buena parte del mismo se registró en el Studio No Klang en varias sesiones de este año y el pasado, aunque algunos aportes fueron registrados en los estudios personales de algunos colaboradores. “Explosion Of Bad Music” fue concebido como el álbum que cierra la trilogía iniciada por “A Farewell To Brains” (2015) y “Let’s Go To Hell” (2021). El repertorio de este nuevo consta de dos suites, una que dura 27 ½ minutos y otra de 26 minutos y pico: en ambas, STEENSLAND sigue explorando a su manera esa senda oscurantista del avant-prog y el chamber-rock (UNIVERS ZÉRO, PRESENT, ART ZOYD, GUAPO, RHÙN, etc.), una constante de su enfoque estético plasmado en varios discos desde la primera mitad de los 90. “Explosion Of Bad Music” es, de hecho, su octavo trabajo de larga duración firmado a solas (también ha hecho discos en asociación con otros).
‘Not Dragon’ empieza con un brote de aguerrida furia que, aunque no dura mucho, tiene suficiente garra para impulsar una inquietud tensa que habrá de ser explícitamente sistematizada a lo largo de las variaciones temáticas de esta maratón. De hecho, una buena parte de la atmósfera desarrollada a partir de la frontera del primer minuto se apoya en cadencias solemnes de la dupla rítmica que permiten a las capas y bases armónicas de los teclados dirijan el núcleo musical. Más adelante, las cosas se calman un poco para preparar el arribo de una nueva sección extrovertida, la cual añade colores de surrealista jovialidad a la persistente tensión; es como un remanso vespertino que antecede a una explosión de luces y neblina en un atardecer tormentosamente ritualístico. La labor de la batería eleva su nivel de sofisticación mientras los arreglos corales se dejan llevar por una celebración de aquelarre. Todo se detiene a poco de pasada la frontera de los once minutos y medio para volver a la tarea de armar algo nuevo de a pocos: tras un tiempo un tanto prolongado de densa expectativa, surge un arcano y peligroso embrujo donde la tensión monárquica saca a relucir su talante más tétrico, arropándolo bajo un manto crepuscular para que este factor lóbrego sea manejado con particular exquisitez. Eso sí, el oscurantismo vibra sin devaneos ni eufemismos, se manifiesta con genuina pureza sónica. Los aspectos más incisivos de los grooves primordiales aguerridos que han ido yendo y viniendo nos remontan inconfundiblemente a MAGMA, WEIDORJE y UNIVERS ZÉRO. Llega un momento en que se inicia una nueva transición larga, esta vez, hacia un pasaje un poco más candoroso: es como si un fulgor entrase a tallar para remodelar la densidad a fin de que ésta resalte su señorío particular mientras nos vamos acercando al final. El epílogo opera sobre un compás marcial y una atmósfera envolvente cuyo calibre minimalista invita al reposo rematado: la conciencia se arroja al tiempo de lo onírico con elegante gradualidad.
Ahora nos concentramos en ‘Dragon’. Su sección prologar se explaya largamente bajo un aura de grisácea expectativa. Poco a poco, los inicialmente parcos retazos de luz se van ampliando y se gesta un motivo ágil y celebratorio ad portas de la frontera del cuarto minuto. Una variante un poco tirante entra a tallar para dejar una huella de inquietud arcana, la cual termina traduciéndose a una coral arcana. Una nueva sección vuelve a la luminosidad aristocrática por un breve tiempo antes de que una disrupción dadaísta reconstruya el camino para que se abra una procesión notablemente compleja. La suite llega a su ecuador y es el momento de un nuevo ejercicio de lúgubres minimalismos, lo cual motiva el surgimiento de unas armonías de piano sobre las que se arma un momentum crepuscular: en él se fusionan los universos de los MAGMA de 1970-71 y los UNIVERS ZÉRO de 1977-82, y terminan enriqueciéndose con sólidos recursos de suntuosidad que se arman desde el hermanamiento de orquestaciones y arreglos corales. A poco de atravesar la frontera del minuto 22, el entramado sonoro incorpora elementos de avant-jazz en el groove para que regresen a plenitud los aires celebratorios que se había dejado atrás hace bastante tiempo. Teas el golpe que finiquita la celebración, el epílogo queda marcado por un arreglo coral que parece coquetear con lo celestial. Un poco que nos toma de sorpresa, pero se conecta muy fluidamente con la espiritualidad expresiva de la última labor instrumental. En fin, todo esto fue lo que nos brindó el maestro sueco SIMON STEENSLAND con “Explosion Of Bad Music”, un disco desafiante e imponente que despliega liberalmente su gallardía oscurantista. Esta nueva explosión de insigne música avant-progresiva realizada por STEENSLAND y sus compañeros de viejo es de lo más notable que se ha venido produciendo en la vanguardia musical del presente año 2026. Muy aterrador y, sobre todo,... ¡totalmente recomendable!
Muestra de “Explosion Of Bad Music”.-
Not Dragon: https://amarxe.bandcamp.com/track/not-dragon
Not Dragon: https://amarxe.bandcamp.com/track/not-dragon


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