Wednesday, December 19, 2018

MAAT LANDER y el segundo libro de una proyección cósmica progresiva



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión fijamos nuestra atención en el grupo moscovita MAAT LANDER si pretexto de la publicación reciente de su nuevo trabajo de estudio, el cual se titula “Seasons Of Space – Book #2”. Lanzado al mercado en el 5 de noviembre último, este disco nos muestra a la habitual formación triádica de Arkadiy Fedotov [bajo, sintetizadores y efectos], Ilya Lipkin [guitarras eléctricas y acústica, y efectos] e Ivan Fedotov [batería, Wave Drum, máquinas de ritmos y sampleos] ahondando en las exploraciones sónicas macizas del Libro #1 que ya nos habían dejado bastante impresionados en la misma primera semana del mismo mes de noviembre del pasado año 2017. El repertorio del disco consta oficialmente de 7 temas, comunes a las ediciones de CD y vinilo por vía de Colstridium Records, pero hay 2 bonus tracks que también repasaremos en su momento que solo aparecen en el primero de estos formatos. Todo el material recogido aquí fue grabado en varias sesiones organizadas en el Rushus Studio y en el VMS Studio, a lo largo de los años 2016 y 2017. Ya sabemos que este grupo es un proyecto paralelo del bajista de VESPERO (jóvenes veteranos y líderes de la escena space-rock-progresiva rusa y también mundial) que se proyecta hacia una exploración de los aspectos más áridos del fastuoso paradigma space-rockero que el otro grupo mencionado cultiva sesuda y trabajólicamente desde inicios del nuevo milenio, así como hacer algo diferente a THE RE-STONED (donde es integrante Lipkin). Pero aún así también se puede hablar de refinamiento y eclecticismo en el caso de MAAT LANDER. Bueno, pasemos ahora a los detalles de “Seasons Of Space – Book #2”, ¿vale? 



Los primeros 14 minutos del disco están ocupados por la dupla de ‘Realm Of The Firelimbies’ y ‘There, Where The Crystal Image Of The Whole Space Dwells’, los cuales disponen con gran solvencia de la mayor parte de los esquemas de trabajo esenciales del grupo. En el caso de la pieza de apertura, tras un breve prólogo etéreo y levemente grisáceo, disfrutamos de una ambientación exquisita que se explayan sobre una frenética ingeniería rítmica que es manejada con virtuoso preciosismo. La manera en que las fluctuantes capas de los sintetizadores imponen su presencia en medio de los riffs y los solo de guitarra impulsa a la dupla rítmica a reforzar la electrizante y envolvente energía de la pieza. El último solo de guitarra resulta particularmente espectacular. Por su parte, en el caso de ‘There, Where The Crystal Image Of The Whole Space Dwells’, el ensamble centra su cuerpo central en una atmósfera refulgente con una luminosidad un poco más sobria, lo cual hace que las texturas sintetizadas se armonicen más estrechamente con las bases armónicas de la guitarra. El campo está abierto para las emergencias ocasionales de flotantes solos de guitarra y el armazón de un groove a medio tiempo que despliegue un aroma de serenidad cósmica. El jolgorio ha abandonado la plaza para que la reflexión ocupe su lugar... pero solo hasta el último tercio, que es cuando las cosas se agilizan un poco no tanto para crear un recurso de abierto contraste frente a lo proyectado hasta ahora sino para incorporar una breve variante extrovertida antes de que el ambiente central regrese para la coda. La miniatura de medio minuto ‘Galaxy Passage #4’ expone un retrato sonoro de arquetipos meditabundos en base al matrimonio de guitarra acústica y efectos de sintetizador, con lo cual se abre paso a la pieza más extensa del disco: ‘Meteors Serenade’. Durando poco menos de 9 ¾ minutos, sus primeros 6 minutos están centrados en establecer un crescendo meticuloso en base a un foco armónico sencillo donde las sutiles labores de la guitarra y de la  percusión electrónica permiten a las capas y secuencias de sintetizador desplegar cómoda y absorbentemente una aureola de ensombrecida serenidad. El cuerpo central se asienta definitivamente con el encuadre de la batería, la cual inicia un sendero de profundización rockera sobre un compás ceremonioso. Suena como un jam lento perdido de LED ZEPPELIN que fue remodelado por los OZRIC TENTACLES. El epílogo de guitarras acústicas duales es simplemente hermoso.

Tras la delicada maniobra de despliegues épicos que supuso ‘Meteors Serenade’, llega el turno de ‘Klaus, I’m Lost Among The Moleculs’, que es otra gozada especialmente destacada dentro del disco. Recogiendo y replanteando los factores de serenidad contemplativa que eran predominantes en los temas #2 y #4 del repertorio, aquí se le da una dimensión de renovadora sofisticación por vía del empleo de un groove fusionesco durante su primera mitad y otro más al estilo krautrockero a través del filtro del space-rock en su faceta más señorial. Los guitarreos, que ahora asumen un rol protagónico indiscutible en el desarrollo temático, se mueven cómodamente entre los paradigmas de Steve Hillage y David Gilmour en beneficio de la oportuna  explotación de las cadencias enérgicas de la pieza en cuestión. Vigor y majestuosidad convertidas en una sola fuente expresiva de colorido musical. El sexto tema del disco, ‘Quantum Ballad’, cumple con la función de perpetuar el preponderante espíritu contemplativo del álbum con una dirección musical orientada hacia una mezcla de calidez y seriedad. La presencia preeminente de la guitarra acústica y el empleo de suaves arreglos de percusiones étnicas refuerzan ese factor de calidez que acabamos de mencionar. Un poco más adelante, cuando la batería entra a tallar con un swing de tenor jazz-fusionesco, se abre campo a un evocativo solo de guitarra eléctrica que exorciza una especie de ánimo extrovertido dentro de las invariables cadencias introspectivas de la pieza. Todo vuelve al predominio de lo acústico en el último tercio mientras la guitarra acústica elabora algunos bellos fraseos de tenor aflamencado. El repertorio oficial del álbum se cierra con la segunda pieza más extensa del álbum, ‘Space Scum’, la cual dura poco más de 9 ½ minutos. Es como entrar a otro mundo, o al menos, a otro disco. El grupo inicia la pieza elaborando el swing más aguerrido del disco al modo de una cruza entre OZRIC TENTACLES, HAWKWIND y CAUSA SUI con tentáculos sonoros que se conectan con la herencia del hard rock clásico. De hecho, los solos y riffs de la guitarra nos remontan por igual a los modelos de DEEP PURPLE, JIMI HENDRIX y de ASH RA TEMPEL. Mientras progresa la pieza, el swing baja el nivel de explicitación para su nervio inherente, pero éste sigue activando implícitamente las excursiones del bloque instrumental general. De hecho, este nervio y este músculo están mal ocultados pues es inevitable que pronto regresen a sus iniciales niveles de alborotada prestancia: de hecho, eso es lo que sucede en el último minuto y medio  



Tal como señalamos antes hay dos bonus tracks del CD que no aparecen en la edición de vinilo: ‘Galaxy Passage #5’ y ‘The Asteroid Of Living Machinery’. ‘Galaxy Passage #5’ es una miniatura que cuenta con los mismos ingredientes y la misma contextura que ‘Galaxy Passage #4’, mientras que ‘The Asteroid Of Living Machinery’ exhibe un punto intermedio entre los dos primeros temas del disco. Es decir, exhibe un colorido cósmico bastante afilado mientras lo reviste de un aura señorial en base a un vitalista swing de tenor jazz-rockero. Pero también recibe los ecos de los dos últimos temas del repertorio oficial en el sentido de que la guitarra ocupa un rol protagonista dentro del gran entramado sonoro. Bueno, esto es todo lo que se nos ofreció en “Seasons Of Space – Book #2” de la mano del excelso trío MAAT LANDER: una vez más, este trío de Lipkin y los hermanos Fedotov se ha lucido a lo grande y nos deja con ganas de nuevas obras de su parte en el futuro próximo.


Muestras de “Seasons Of Space – Book #2”.-

No comments: