Saturday, January 16, 2021

El segundo centelleo de SOFTEN THE GLARE

 


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se nos da la ocasión de presentar al grupo estadounidense SOFTEN THE GLARE, un trío instrumental compuesto por Bon Lozaga [guitarras], Ryan Martinie [bajo] y Mitch Hull [batería y percusión], so pretexto de lo que fue el lanzamiento de su segundo álbum de estudio “Glint”; eso tuvo lugar a inicios de marzo del pasado año 2020, por vía independiente, sucediendo por tres años al álbum debut “Making Faces. Si los nombres de estos músicos nos suenan conocidos de alguna parte, pues hay buenas razones para ello pues el pedigrí de sus integrantes incluye membrecías en GONG, GONGZILLA y MUDVAYNE: o sea, tenemos en sus diversos currículos individuales un amplio espectro en el jazz-prog, el jazz-fusion y el prog-metal experimental. En concreto, la propuesta de SOFTEN THE GLARE se centra en una ágil confluencia de jazz-rock, heavy prog, fusión contemporánea y math-rock. A lo largo del disco, el trío cuenta con la colaboración ocasional de Linda Angel a los teclados, efectos especiales y percusión adicional así como también con las de Gregory Meckley (violín), Cameron MacManus (trombón), Darrion keck (trompeta) y Chris Peebles (saxofones). La misma Angel se encargó de realizar los arreglos de vientos y cuerdas para cada tema que lo exigiera. Ostentando referencias a POINTS NORTH, BOZZIO LEVIN STEVENS, VITAL INFORMATION, MÖRGLBL, los DON CABALLERO de los tres últimos disco y el legado del JEFF BECK GROUP en su dimensión más  sofisticada, este trío organiza una propuesta musical tan distinguida como amena, repleta de gancho sin dejar de lado la garra y el virtuosismo... y claro está, estos dos factores exigen del oyente una escucha atenta a lo que este grupo en cuestión tiene que ofrecer. Esta reseña, obviamente, es un poco tardía, pero adelantamos que cualquier elogio vertido sobre el contenido de “Glint” es genuino: revisémoslo ahora con los detalles específicos.


La miniatura de un cuarto de minuto ‘M.A.P.’ da inicio a las cosas con unos parcos acordes psicodélicos de guitarra sobre el trasfondo de un soliloquio. A partir de allí emerge ‘Palimpsest’, pieza elaborada sobre un medio tiempo que desarrolla un vitalismo contenido mientras se complace en explorar diversos grooves y juegos de síncopas a través del sutilmente complejo esquema rítmico. El motif central suena como una idea abandonada de los KING CRIMSON de los 80s que fue retomada por KAZUMI WATANABE. Sigue a continuación la dupla de ‘Aposematic’ y ‘Because I Love You’, la cual está diseñada para cobijar a la expansión de ideas musicales del trío. El primero de estos temas mencionados se orienta claramente hacia el jazz-rock de corte funky con mucha lealtad a la vieja escuela: se da una especie de cruza entre los paradigmas de JEFF BECK y los WEATHER REPORT de inicios de los 70s. Asumiendo una personalidad aún más jovial que la del tema precedente, sin embargo, su esquema rítmico es más ceremonioso y su swing es un poco más contenido. El segundo de ellos es mucho más versátil, incorporando una interesante ilación de variantes temáticas y rítmicas, transitando del jazz-prog contemplativo y elegante hacia un jazz-rock muscular y autoritario, además de incorporar un interludio misterioso en algún pasaje de la segunda mitad. El epílogo está signado por un retorno al motivo inicial. Un primer cénit decisivo del álbum. ‘Hedonic 7’ se caracteriza por elaborar una aureola de jazz-rock contemporáneo que se sitúa cómodamente a medio camino entre NIACIN y CAB, mostrando una soltura muy fulgurosa sobre su inusual compás; la batería tiene un lucimiento muy especial aquí, lo cual lleva a un breve solo destacado cerca del final. Por ahora, se trata de la pieza más aguerrida del repertorio, y también se destaca como otro de sus momentos culminantes. ‘Cluck’ es una travesura exquisita e inquietante, una pieza que se centra en frenéticos ejercicios de jazz-rock con temática country que nos remite a una versión anfetamínica de los legendarios DIXIE DREGS con trucos añadidos que se inspiran en el dadaísmo de FRANK ZAPPA. Entre ellos se insertan pasajes intermedios que van del jazz-prog al blues-rock a fin de brindar un sólido contrapeso a la algarabía urgente y absorbente de los pasajes más sólidos. 

  

‘The Adventures Of Ed F.’ es la pieza más extensa del álbum con sus poco más de 7 ½ minutos de duración. Durante los primeros minutos, el factor fusionesco es fundamental a la hora de armar el núcleo central de la pieza, combinando el groove llamativo de lo latino con la vitalidad contundente del jazz-rock en su faceta más alegre. Una siguiente sección se dispone a centrarse en un swing un poco más contenido que permite al núcleo temático incorporar aires de psicodelia progresiva al asunto. Poco antes de llega a la frontera del quinto minuto, las cosas se detienen al modo de una maquinaria que llega a su agotamiento final, un truco muy “surrealista” para permitir el ingreso de un nuevo jam que destila un amable lirismo. Las cosas se redondean cabalmente con un retorno al motif latino del inicio, dando cierre a otro cénit del álbum. ‘… And Her Cousin Too’ regresa al sendero de ‘Hedonic 7’ con una actitud más amable y un despliegue más contenido del vigor rockero: la función principal de este tema consiste en mantener algunos estándares de agilidad expresiva aún activos mientras ahonda en recursos de claridad melódica. ‘La Trampa’, por su parte, se centra en la elaboración de una confluencia entre plácidos climas funky-jazzeros y un amable desarrollo temático que exuda imponente elegancia; es un truco muy simpático el insertar pasajes marcados por un dinamismo estilizadamente filudo que se complace en hacer gala de la complejidad rítmica sobre la que se sostiene. Un poco más adelante, ‘9 Reasons’ capitaliza esta misma amabilidad sobre los cimientos de un swing juguetón que a ratos estalla en un fulgor abiertamente extrovertido. Las cadencias básicas no son muy intrépidas, pero sí abren espacios para el lucimiento del bajo en varios momentos, un lucimiento vital para que la pieza vehiculice adecuadamente su expresividad inherente. En medio de estos dos temas se sitúa ‘Nemo’s Travels’, un tema relativamente sencillo que nos muestra la faceta más frontalmente lírica del trío, comenzando y terminando con un groove sereno mientras que, en medio, el trío crea un ejercicio de musculatura comedida en un evidente coqueteo con el hard rock. ‘Storm Trooper Blues’ sirve básicamente como un desahogo para el factor más directamente rockero del grupo, metiéndose un poco en terreno de LED ZEPPELIN a través de los filtros de DON CABALLERO y BOZZIO LEVIN STEVENS. La secuencia de acordes de la primera parte es fiel a la tradición blues-rockera, pero el dinamismo gestado para el arreglo global es decididamente progresivo; por eso, no nos ha de sorprender que, cerca del final del camino, la banda enriquezca el cuerpo central con una intensidad del groove y la inserción de exultantes recursos jazz-rockeros. 



El cierre del repertorio llega de la mano de ‘Above Ground’, otra pieza de abierto tenor lírico, centrada en dar un nuevo giro de tuerca a la faceta más amable del trío, aunque sin ausencia de variantes temáticas en algunos pasajes estratégicos. “Glint” es, ante todo, un disco ameno y extrovertido... pero no solamente eso, también es una inspirada serie de ejercicios de lúcidas y claras musicalidades enérgicas y cautivadoras que hacen a la gente de SOFTEN THE GLARE merecedora de nuestra más cerrada ovación. Este ensamble sabe hacer música sofisticada y señorial sin perder el brío luminoso de lo divertido, y es por ello que su propuesta musical resulta siempre ideal para ponernos de buen humor mientras exige una escucha concentrada de los detalles relevantes. Va nuestro más sincero agradecimiento a los Sres. Lozaga, Martinie y Hull por brindarnos este estupendo disco, este vibrante centelleo convertido en sonido articulado.  




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