Sunday, August 14, 2016

ANTHONY PHILLIPS y su segunda travesía de sabiduría y creatividad progresivas



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Dos meses antes de publicar la reedición especial de 3 CD + 1 DVD del tercer disco de ANTHONY PHILLIPS “Sides”, se realizó a inicios del presente año 2016 un formato similar para la reedición del disco antecesor “Wise After The Event”, original de 1978. Esoteric Recordings es el sello a cargo de estas maravillosas labores arqueológicas con estos dos discos publicados originalmente por Arista y Passport: en el caso de “Wise After The Event”, la edición original data de mayo de 1978, tras haber sido grabado y producido a lo largo de los tres últimos meses del año precedente. Este disco es el único en el que quien fuera el primer guitarrista de GENESIS canta en todas las canciones y supuso un viraje bien definido hacia el formato de canción tras su espléndida exhibición de creatividad progresiva de carácter prioritariamente instrumental en “The Geese & The Ghost”, disco debut que más bien era de facto un disco a dúo con su amigo y excolega en GENESIS MIKE RUTHERFORD. El mismo PHILLIPS recalca que “Wise After The Event” es el primer disco en el cual se embarcó con la mentalidad de que era un trabajo fehacientemente solista; en él, nuestro héroe se hace cargo de las guitarras, la armónica, los teclados, algo de bajo y algo de percusión, aunque siempre fiel a su estilo humorístico, algunos de estos ítems están acreditados a los personajes que se esconden bajo los seudónimos de The Vicar y Vic Stench (o sea, él mismo). Ésta fue la primera vez que PHILLIPS contó con los servicios de la fenomenal dupla rítmica del baterista Michael Giles y el bajista John G. Perry. También es la primera vez que Rupert Hine cumple con el honor de producir un álbum de PHILLIPS, y no solo eso, también apoya en algo a la logística instrumental tocando percusión en una canción y batería en otra. Otros colaboradores ocasionales dignos de destacar son Mel Collins (con fantásticas contribuciones al saxofón en un tema y la flauta en otro), Robin Phillips (al oboe), Jeremy Gilbert (a los teclados en la bella canción ‘Greenhouse’) y un tal Perkin Alanbeck (realmente el ingeniero de sonido Alan Perkins, al sintetizador en ‘Birdsong And Reprise’).


Que quede esto muy claro: no hay en este disco un viraje propiamente dicho al formato de canción: recordemos que los GENESIS empezaron como cantautores y solo en la época del “Trespass” abrazaron el estándar del entonces adolescente paradigma del rock progresivo británico. Tal como se ve en el librillo que acompaña a esta reedición masiva, el repertorio contiene algunas canciones que estaban compuestas desde el inicio de su periodo post GENESIS, así como material nuevo que se basaba mayormente en la presencia de las guitarras de 12 cuerdas, tanto eléctrica como acústica. También hay palabras de gran aprecio hacia John G. Perry y Michael Giles, quienes dieron un fuerte apoyo y una gran seguridad a  PHILLIPS a lo largo de esta nueva empresa, no solo contribuyendo con arreglos interesantes, sino además contando con un espacio genuino para la voz de mando. En una anécdota tan graciosa como reveladora, Giles le dio a PHILLIPS la orden de practicar un día entero con un metrónomo a fin de que se ajustara adecuadamente a las exigencias específicas de los patrones rítmicos: en palabras del propio PHILLIPS, “¡tantos años de tocar «solo» habían convertido a mi sentido del ritmo en algo así como forma libre!”. Las sesiones de grabación tuvieron lugar entre mediados de octubre e inicios de diciembre de 1977, con la idea de crear suficiente material para un LP y un EP; además, se tenía pensado que casi todas las canciones del LP se vincularan con breves viñetas instrumentales. Mientras se elaboraba la lista de canciones, Peter Cross se hacía cargo del diseño gráfico de la portada, un prodigio de surrealismo entrañable donde se mezclan lo pastoral y lo espacial en torno a la inmensa figura protagónica de una ardilla. Tal como resultaron las cosas tras la incómoda interferencia de los jefes del sello discográfico, se tuvo que anular la idea del EP, lo cual llevó a un serio recorte y una no menos seria modificación del repertorio del álbum. Esto llevó a una ridícula incongruencia en la lista de canciones que aparecía en la contraportada, pero a fin de cuentas, la labor de Cross era demasiado bella como para alterarla en el más mínimo detalle.


Vayamos ahora al disco en sí. Las cosas se inician con la simpática canción ‘We’re All As We Lie’, la misma que se convirtió en el lado A del single promocional. Se trata de una cálida exhibición de ambientes pastorales que se sostiene sobre la confluencia de guitarras acústicas y suavizadas guitarras eléctricas; la inclusión de un hermoso solo de saxofón en el interludio instrumental añade un apropiado recurso manierista al asunto. Sigue a continuación ‘Birdsong And Reprise’, que con una duración más ambiciosa de 6 ¾ minutos, despliega una mayor dosis de sofisticación musical a la permanente estrategia pastoral. Así las cosas, el modelo Genesiano se asienta firmemente en este mundo particular de PHILLIPS mientras las cristalinas amalgamas de guitarras acústicas, los sutiles retazos de la eléctrica y los sobrios ornamentos de los teclados nos remiten a este paradigma tan esencial para la historia del rock progresivo. El clímax final es una explosión de luz hecha sonido antes de que la coda se centre plenamente en lo bucólico. ‘Moonshooter’ también es una canción con suficientemente ambiciosas dosis de musicalidad como para motivar nuestro intelecto de manera especial, y ahora lo hace con una candidez de tenor folk que nos remite a los momentos más reflexivos del “The Geese & The Ghost”. Es un hecho que esta canción destila unas inmensas vibraciones románticas. La canción homónima es la más extensa del álbum, ocupando un espacio de casi 10 ½ minutos. Tras un prevé prólogo con una minimalista capa de sintetizador, se instala la tríada de guitarra-bajo-batería para instaurar un medio tiempo solemne en el que la garra esencial del lenguaje del rock se maneja con oportuna sobriedad. A mitad de camino se baja un poco la intensidad del groove con la finalidad de aumentar la densidad reinante, y así, desde las inteligentes polifonías de múltiples guitarras, se gesta un dramatismo luminoso que se proyecta hasta el final de la pieza, habida cuenta que el bloque instrumental se ha de enriquecer más con la inclusión de capas de teclado. La coda armada por la guitarra acústica de 12 cuerdas y el sintetizador aporta un aire calmadamente elegíaco al esquema global de la canción, aporte que se traduce en un aura de raro misterio.

La segunda mitad del disco se abre con ‘Pulling Faces’, canción diseñada para sacar al frente de una buena vez el potencial rockero de PHILLIPS y sus colaboradores: los guitarreos y las ostentosas ornamentaciones de los teclados brillan a su antojo sobre el mágico sostén aportado por la dupla rítmica. Obediente del estándar Genesiano, su desarrollo melódico está enriquecido con varios giros, y también es de apreciar cómo la ilación de los diversos grooves que acaecen se concreta en una ingeniería progresiva perfectamente pulida. El turno de ‘Regrets’ es uno de conmovedora introspección, en base a un dueto de piano y voz que se acomoda muy bien bajo el ropaje de un ensamble orquestal y con ciertas acentuaciones provistas por el sintetizador. Se respira todo el tiempo la inminencia de una explosión fastuosa, cosa que efectivamente sucede en toda su gloria a partir de la frontera del tercer minuto y cuarto. Las líneas “Regrets, our secret cemeteries / Where loves and loss are silently lain, / The dream is fading faster now / And son you’ll slip beyond my recall” evocan una intensidad dramática muy oportuna para el cierre. El pasaje final se retrotrae a la serenidad inicial tras el impacto climático. Tras esta imponente exhibición de esplendor musical, ‘Greenhouse’ emerge como un simpático ejercicio de folk-rock con sutiles revestimientos progresivos, y acto seguido, ‘Paperchase’ regresa a la candidez romántica que ya habíamos apreciado en ‘Moonshooter’. Los últimos 8 ½ minutos del disco están ocupados por la canción de temática ecologista ‘Now What (Are They Doing To My Little Friends?)’. Básicamente se trata de una extensa balada sinfónica en la que PHILLIPS muestra, a su manera peculiar, la furia y la tristeza que le causa la matanza de animales con fines de lucro. Con la candidez de su canto y la robustez lírica que se arma en el entramado de piano, guitarras y sintetizador, se edifica una intensidad casi cinematográfica en la estructura de la canción. Se puede muy bien describir esta canción como un híbrido de GENESIS, AL STEWART y BARCLAY JAMES HARVEST: este retrato de estilización funciona a las mil maravillas como cierre del disco.


Aunque la ardilla ocupa un lugar protagónico en la portada de “Wise After The Event”, la canción titulada ‘Squirrel’ quedó fuera del repertorio definitivo del LP para ocupar un digno lugar como lado B del single ‘We’re All As We Lie’. La canción llega a nosotros como bonus, revelándose como una sosegada pieza de piano en la que PHILLIPS explora lo romántico centrándose más en las progresiones armónicas que en una férrea arquitectura melódica. El resultado final se siente agradablemente intimista. El CD 2 contiene una generosa cantidad de bonus tracks, comenzando con el breve interludio originalmente planeado para vincular a ‘We’re All As We Lie’ con la siguiente canción, que es en realidad un retazo del pasaje final puesto al revés con mezcla adicional de sitar; sigue la agradable semibalada pastoral ‘Sleeping On An Interstellar Plane’, la idea seminal para lo que posteriormente sería ‘Greenhouse’. Contamos, como es habitual en estos casos, con copiosas versiones instrumentales de ensayos y maquetas de las canciones que conocemos en sus versiones definitivas desde 1978: en el caso de ‘Pulling Faces’ son notables las muestras de dialogal genialidad rítmica entre Perry y Giles incluso en esta situación en que se maneja un esquema rítmico sencillo y lento. Hay una maqueta inicial de la pieza homónima del álbum que también muestra fehacientemente la magia de la dupla Perry-Giles, y de paso, el encanto de los riffs de guitarras de 12 cuerdas (eléctrica y acústica), solamente con una sobrias capas de teclado añadiéndose cerca del final. La gran novedad está en dos breves piezas tituladas ‘Magic Garden’ y ‘Chinaman’, respectivamente: en la primera, el piano se pasea serenamente por escalas diseñadas para mostrar una espiritualidad meditativa, mientras en la segunda, originalmente concebida como interludio para el disco, se destaca un dueto de guitarras de 12 cuerdas cuyo enfoque emocional es de una serena satisfacción. La versión instrumental de ‘Now What (Are They Doing To My Little Friends?)’ exhibe unas breves secciones que posteriormente fueron reemplazadas por otras en la versión definitiva. El CD 3 contiene la remasterización de la mezcla original de estéreo, mientras que el DVD nos brinda la nueva mezcla con tres alternativas de disfrute audiófilo.


En comparación con el siguiente disco “Sides”, “Wise After The Event” se destaca como poseedor de un repertorio más consistente en lo estilístico y en el delineamiento de las atmósferas predominantes. Pero en lo referente a la evaluación de los puntos climáticos, creemos que cualquiera de los cuatro temas que completan la gloriosa segunda mitad del “Sides” porta un carisma más arrollador que cualquier tema de este disco que tenemos ahora en nuestras manos. Tal vez nuestro balance más constructivo nos lleve a considerar que ambos discos deben ser apreciados conjuntamente al modo de un continuum en una temporada de particular creatividad en el currículum vitae de ANTHONY PHILLIPS, dos caras de una misma moneda que PHILLIPS acuñó con oro puro en medio de una temporada de insensatas presiones de parte de la élite corporativa del negocio musical. Sabiduría y creatividad progresivas de primer nivel. A fin de cuentas, es una bendición que el sello Esoteric Recordings nos haya traído esta versión aumentada de “Wise After The Event” pues ANTHONY PHILLIPS es una de las más creativas figuras del art-rock británico desde los años 70s hasta ahora.


Muestras de “Wise After The Event”.-

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