Thursday, April 27, 2017

Un nuevo caminar para las andanzas de GÖSTA BERLINGS SAGA


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy se da el turno – un poco tardío – de hablar sobre el grupo sueco GÖSTA BERLINGS SAGA y su trabajo más reciente, “Sersophane”, el cual fue publicado por el sello Icosahedron Music a mediados de diciembre del 2016, tanto en formato de vinilo como de CD. Se trata del cuarto disco de la banda, cinco años después del antecesor “Glue Works”. La formación de GBS sigue consistiendo en el cuarteto de Einar Baldursson [guitarras eléctrica, acústica y lap steel], David Lundberg [piano eléctrico Fender Rhodes, mellotrón y sintetizadores], Gabriel Hermansson [bajo y pedales Moog Taurus] y Alexander Skepp [batería, percusión y sintetizadores]. Ocasionalmente, el grupo cuenta con la colaboración extra del percusionista Mattias Olsson… sí, nada más ni nada menos que este ilustre exintegrante de ÄNGLAGÅRD que actualmente ostenta una membrecía en WHITE WILLOW. Bueno, centrándonos en GÖSTA BERLINGS SAGA, lo que cabe esperar del repertorio de “Sersophane” es un predominio claro de musculatura y tensión dentro del lenguaje del rock progresivo. Este cuarteto formado en el año 200 en Estocolmo comenzó postulando una ágil mezcla de Crimsonismo, psicodelia progresiva, jazz-rock y Canterbury nostálgico, con ese toque propio del revival escandinavo: sus dos primeros álbumes Tid Är Ljud” y “Detta Har Hänt” eran refinados ejemplos de este sólido eclecticismo. Tras el hiato que siguió a la publicación del antes mencionado tercer disco, los GÖSTA BERLINGS SAGA se han reconstruido como un ensamble heavy-progresivo con afinidades Zeuhl y post-rockeras, aunque preservando el aspecto psicodélico: es un grupo más aguerrido que nunca antes. Pasemos ahora a los detalles de esta logística creativa tal como se han plasmado en “Sersophane”.


No llegando a los tres minutos completes de duración, ‘Konstruktion’ instaura un punto de entrada eficaz debido a su frontal vigor rockero instalado sobre un groove excitante y llamativo. El grupo captura muy bien la faceta más aguerrida de las tradiciones del heavy prog y el space-rock conjuntamente. Acto seguido viene la pieza homónima, la cual dura 8 minutos y pico. El tema en cuestión empieza con una especie de densa calidez que anuncia la no muy tardía emergencia de un jam poderoso a mitad de camino. La banda emplea un motif muy amable en su sección inicial aunque con una carga misteriosa que justamente aporta una rara densidad al asunto. Esta sección inicial no solo marca el motif central en torno al cual habrá de girar la diversa y ostentosa ingeniería musical sino que además anuncia lo que posteriormente habrá de operar como cierre fastuoso. Sin duda que hemos encontrado aquí un pico climático del disco. También durando 8 minutos y pico, ‘Fort Europa’ emerge para mostrar recursos de más pronunciado lirismo dentro del gran bosque sonoro que se ha estado abriendo ante nuestros oídos y espíritus desde el mismo comienzo del álbum. El grupo encuadra su estrategia de trabajo en una encrucijada entre ANEKDOTEN, el paradigma Crimsoniano de la etapa 73-74 y el eclecticismo progresivo-psicodélico de nueva generación (ASTRA, SONIC DEBRIS), incorporando además algunas sobrias dosis de post-rock en el tramo final. Si al inicio del disco disfrutamos de una vitalista construcción de fieros dinamismos lisérgicos, en ‘Dekonstruktion’ hallamos un ejercicio de electrónica al estilo de los primeros discos de KRAFTWERK y KLUSTER: un minimalismo donde el factor machacante está manejado con oportuna sutileza mientras refleja la oscura ansiedad del mundo industrializado. Esta armazón sonora nos ha tomado de sorpresa… una agradable sorpresa, en verdad: en todo caso, su posicionamiento en el álbum le permite cumplir el rol de motivador de sensaciones de relax entre la imponente elegancia multicolor de ‘Fort Europa’ y la grandilocuencia del tema que ha de venir a continuación.   


En efecto, ‘Channeling The Sixth Extinction’, que se erige como la pieza más extensa del álbum con sus 15 ¼ minutos de duración, se posiciona desde el primer instante como el clímax decisivo de esta serie musical. El esquema compositivo es en el fondo muy simple, pero es en las maneras los músicos encuentran para armonizar sus aportes respectivos dentro de la armazón colectiva que los motifs y grooves en curso concretan sus signos vitales. La vitalidad de ‘Channeling The Sixth Extinction’ tiene algo de siniestro y también de místico; nos presenta terroríficas proyecciones sonoras de la niebla del Limbo así como otros pasajes donde se realza el fulgor señorial de un atardecer de inicios de otoño. A través de la eficaz intensidad de este desarrollo multitemático, el cuarteto muestra afinidades con el legado de PRESENT y el paradigma de GUAPO en lo referente al moldeamiento de juegos de persistentes pulsaciones de claro tenor bélico, añadiéndose notorios matices del oscurantismo esplendoroso de unos HYPNOS 69 en la ecuación, así como algo del modelo de los KING CRIMSON de los 80s. El epílogo del repertorio llega con la miniatura ‘Naturum’, la cual está elaborada por una solitaria guitarra acústica encapsulada en su propio lirismo solipsista, un efímero soplo de refrescante brisa en una atardecer primaveral. Inesperado y, a la vez, hermoso cierre para el repertorio de “Sersophane”, un disco que nos agrada mucho y que nos muestras a unos GÖSTA BERLINGS SAGA convincentemente instalados en el renovado derrotero que han trazado en el mapa de su presente musical. Sigamos atentos a lo que este cuarteto nos pueda seguir ofreciendo en el futuro próximo.  



Muestras de “Sersophane”.-


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