HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA
CÉSAR INCA.
Desde antes de que termine el mes de marzo
del año 2025 ya tenemos a nuestra disposición lo nuevo del veterano grupo británico
IQ: se titula “Dominion” y allí aparece el quinteto establecido desde hace más de 10 años, o sea, Peter Nicholls [voz y
coros], Mike Holmes [guitarras, algunos teclados y coros], Tim Esau [bajos,
pedales bajos y coros], Neil Durant [teclados] y Paul Cook [batería y
percusión]. Todo el material contenido en “Dominion” fue compuesto por Holmes y
Nicholls, estando el primero a cargo de la producción (como es habitual desde
hace muchos años). También hay otros colaboradores de larga data presentes en la
concreción de este álbum, el decimosegundo del grupo: el ingeniero de sonido
Rob Aubrey y el diseñador artístico Tony Lythgoe. El proceso de grabación tuvo
lugar entre noviembre de 2023 y diciembre de 2024, en los Aubitt Studios de
Southampton. En líneas generales, podemos advertir que los climas, índices melódicos y atmósferas vertidos en este nuevo material se mantienen rodando por la senda trazada en la ilación de los dos trabajos precedentes, “The Road Of Bones” (2014) y “Resistance” (2019), con algunos matices emotivos que marcaron (en diferentes dosis) a los discos entre 1993 y 2000. Definitivamente, este grupo envejece de las mil maravillas, manteniéndose fiel a lo más perenne de su visión del rock progresivo mientras renueva detalles sónicos; y eso que el grupo pasó por un periodo de hibernación forzada por la pandemia. Eso sí, parece que este trance influyó bastante en la poesía de Nicholls, pues las letras de varias canciones giran en torno a la muerte y la temporalidad de la existencia (en coincidencia con “Ever”, ese fantástico álbum de 1993). De hecho, el título del disco está tomado del poema de DYLAN THOMAS Death shall have no dominion. En suma, es como si se tratara de la compleción de una trilogía iniciada con “The Road Of Bones” donde se decide dar un poco menos de incidencia a los climas crepusculares que fueron tan prevalentes en “Resistance”, pero mejor es que entremos de una vez en los detalles específicos del disco que hoy nos convoca.
Ostentando una duración de 22 ½ minutos, la suite ‘The
Unknown Door’ se asegura de dar inicio al repertorio de la forma más esplendida que sea posible. Sus secciones se titulan ‘Faint Equations’, ‘Many And More
Still’, ‘An Orbital Plane’ y ‘Dream Stronger’. Todo comienza con una fanfarria ceremoniosa y un tanto
distante, seguida en cuestión de segundos por una orquestación cósmica y
transmisiones de voces mientras la fanfarria regresa con una mayor dosis de suntuosidad, todo muy cinematográfico…. Y Nicholls canta sus primeras líneas: “Who should find this unknown door / Shielded from
the light? / Long before a world at war, / Beyond the veil of night.” El centro temático se va asentando mientras avanzan los minutos en medio de un ambiente etéreo que destila una gran amabilidad: el diálogo entre la guitarra acústica y los recursos electrónicos del sintetizador es bastante equilibrado, lo cual permite que la segunda sección irrumpa con un viraje aguerrido sin violentar la fluidez integral del momento. Así las cosas, el ensamble arma un groove llamativo sobre un esquema rítmico ágil que, de manera un tanto sutil, también es complejo. Poco a poco, la cosa va ganando musculatura y poco antes de llegar a la frontera del noveno minuto, la banda asume un poderío rockero señorial y contundente. Ya pasada la frontera del undécimo minuto, emerge un fastuoso solo de guitarra, al cual le sigue un armazón colectivo filudo y electrizante, muy al modo de una cruza entre PORCUPINE TREE y EMERSON, LAKE & PALMER. Tras este clímax, sigue un pasaje cósmico que nos devuelve a esos aires de extraño ensueño con los que comenzó esta suite. Con los rasgueos de guitarra acústica que entran a tallar al poco rato, Nicholls hace lucir su talante reflexivo con total soltura: “Left
alone without reason, / Remind yourself you’re only halfway home. / Is there
someone else I’m recalling made us forget? / Still I’m centered in another
world of you I never knew.” Cuando el ensamble íntegro vuelve al frente, la
pomposidad rockera se reinstala con una majestuosidad extra y un swing más
refinado, y es ahora que el esquema general asevera el reforzamiento del enfoque instrumental, el cual pasa los últimos centrados en la gestación de un ceremonioso epílogo. Las últimas líneas tienen un tenor introspectivo muy adecuado para finiquitar el asunto con un aura distinguida coherente con la intencionalidad épica de esta composición de tan largo aliento; de hecho, es la segunda más extensa de toda la obra de IQ y está genial.
Tras la maratón inaugural llega el turno de
una balada serena e introspectiva titulada ‘One Of Us’. La cercana interconexión entre guitarra acústica y canto marca la pauta melódica mientras los teclados generan unas capas armónicas que, a despecho de su calculada sedosidad, hacen sentir su relevancia a la hora de acentuar la espiritualidad esencial de la composición. ‘No Dominion’ trabaja con climas dramáticos y un tempo lento para gestar una atmósfera imponente y solemne.Vale la
pena apreciar estas partes de la letra: “The wall that’s built around you is undefended,
/ No matter where it ends, no matter when. / If I could make a difference, what
would you have me do? / The heart that broke the best was over you.” – “Death, in its madness above the west
moon, shall have no dominion / With none gone too soon, / So this memory will
run its course. / And I choose to never give up more than I’d dare to lose / Without
remorse.” Más allá de su exterior parsimonioso, la canción se siente bastante vitalista en sí misma. El último solo de guitarra es particularmente emotivo, siendo así que su desaparición abre paso a una coda de teclado que emula una caja musical. Este sonido es muy parecido al de las escalas iniciales de la siguiente pieza, ‘Far From Here’, que es la segunda más
extensa del disco con sus 12 ¾ minutos de duración.* Eso sí, esas escalas abren camino a un clima más grisáceo, incluso con algunas trazas noctámbulas que rayan con lo lúgubre, antes de que la batería entre a tallar al borde de la frontera del segundo minuto y medio para motivar el inicio de un pasaje aristocráticamente enérgico. El canto de Nicholls se torna más agresivo mientras los instrumentistas arman otro ejercicio de refinado dramatismo; una mención especial va para el mágico solo de sintetizador que surge alrededor del quinto minuto y medio mientras el ensamble cambia de groove. Más adelante, algunos recursos cibernéticos inoculan algunos aspectos modernistas al encuadre general, pero el tenor general es el de realzar lo melódico. La sección epilogar es una dulce balada de voz y piano donde los aires de serena introspección vuelven a imponerse. “All the hours I was with you, right by
your side, / With the time escaping us, ever knowing. / I tried to reach you,
to be there / Where you need to be, always in my heart, / And you’re not far
from here.”
Iniciándose con unas capas de teclado que retoman la última nota de la canción anterior, el tema ‘Never Land’ pone el broche final a las cosas con una aureola de relajada melancolía. La manera en que se destaca el bajo sin trastes tras las primeras líneas de Nicholls anuncia que estas nuevas meditaciones vertidas en la letra serán manejadas con una gracilidad elocuente. Nuestras sospechas se confirman en la frontera del cuarto minuto, que es cuando la batería instala un swing razonablemente animado. La estructura melódica, siendo tan sencilla como es, está suficientemente ornamentada como para evidenciar una meticulosa labor de orfebrería musical a través del moto perpetuo. De esta manera, la persistente gracilidad termina asumiendo brotes celebratorios y eclosiones fulgurosas. Las capas finales de los sintetizadores ostentan un hálito cinematográfico donde todo parece flotar sobriamente. Así la experiencia total de “Dominion”, el designio de los nuevos dominios musicales del veterano grupo IQ, el cual ya tiene un catálogo de publicaciones fonográficas de más de 40 años. Al igual que sucedió con los dos discos precedentes, el grupo tuvo una racha tan creativa que había material suficiente para un disco extra, pero esta vez, teniendo en cuenta que habían pasado seis años desde “Resistence”, el grupo no quería pasar un año más en posproducción para el segundo volumen, así que, en todo caso, hay suficiente material para un siguiente disco de estudio sin que tengan que pasar tantos años de por medio.** Así, con un volumen único, “Dominion” funciona bastante bien como ente portavoz de lo que IQ es en esta fase de larga carrera, una carrera con muchos picos que encarnan la esencia del esplendor al que siempre aspira el ideal del rock artístico. En suma, un trabajo muy recomendable.
Muestras
de “Dominion”.-
The
Unknown Door: https://www.youtube.com/watch?v=4UYccCoM89w
No
Dominion: https://www.youtube.com/watch?v=TEUzhZJvK_0
* La inspiración para parte de la letra escrita por Nicholls proviene de su duelo por el fallecimiento de su señora madre, dos años atrás.
** Más detalles sobre esta aseveración en la entrevista que hace poco concedieron Nicholls y Holmes a The Progressive Aspect. Enlace: https://theprogressiveaspect.net/blog/2025/03/28/iq-dominion/ También está la vídeo-entrevista para The Prog Report en el enlace https://www.youtube.com/watch?v=6C7zbj0oTu4