Thursday, April 03, 2025

El designio de los nuevos dominios del veterano grupo británico IQ



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Desde antes de que termine el mes de marzo del año 2025 ya tenemos a nuestra disposición lo nuevo del veterano grupo británico IQ: se titula “Dominion” y allí aparece el quinteto establecido desde hace más de 10 años, o sea, Peter Nicholls [voz y coros], Mike Holmes [guitarras, algunos teclados y coros], Tim Esau [bajos, pedales bajos y coros], Neil Durant [teclados] y Paul Cook [batería y percusión]. Todo el material contenido en “Dominion” fue compuesto por Holmes y Nicholls, estando el primero a cargo de la producción (como es habitual desde hace muchos años). También hay otros colaboradores de larga data presentes en la concreción de este álbum, el decimosegundo del grupo: el ingeniero de sonido Rob Aubrey y el diseñador artístico Tony Lythgoe. El proceso de grabación tuvo lugar entre noviembre de 2023 y diciembre de 2024, en los Aubitt Studios de Southampton. En líneas generales, podemos advertir que los climas, índices melódicos y atmósferas vertidos en este nuevo material se mantienen rodando por la senda trazada en la ilación de los dos trabajos precedentes, “The Road Of Bones” (2014) y “Resistance” (2019), con algunos matices emotivos que marcaron (en diferentes dosis) a los discos entre 1993 y 2000. Definitivamente, este grupo envejece de las mil maravillas, manteniéndose fiel a lo más perenne de su visión del rock progresivo mientras renueva detalles sónicos; y eso que el grupo pasó por un periodo de hibernación forzada por la pandemia. Eso sí, parece que este trance influyó bastante en la poesía de Nicholls, pues las letras de varias canciones giran en torno a la muerte y la temporalidad de la existencia (en coincidencia con “Ever”, ese fantástico álbum de 1993). De hecho, el título del disco está tomado del poema de DYLAN THOMAS Death shall have no dominion. En suma, es como si se tratara de la compleción de una trilogía iniciada con “The Road Of Bones” donde se decide dar un poco menos de incidencia a los climas crepusculares que fueron tan prevalentes en “Resistance”, pero mejor es que entremos de una vez en los detalles específicos del disco que hoy nos convoca.  


Ostentando una duración de 22 ½ minutos, la suite ‘The Unknown Door’ se asegura de dar inicio al repertorio de la forma más esplendida que sea posible. Sus secciones se titulan ‘Faint Equations’, ‘Many And More Still’, ‘An Orbital Plane’ y ‘Dream Stronger’. Todo comienza con una fanfarria ceremoniosa y un tanto distante, seguida en cuestión de segundos por una orquestación cósmica y transmisiones de voces mientras la fanfarria regresa con una mayor dosis de suntuosidad, todo muy cinematográfico…. Y Nicholls canta sus primeras líneas: “Who should find this unknown door / Shielded from the light? / Long before a world at war, / Beyond the veil of night.” El centro temático se va asentando mientras avanzan los minutos en medio de un ambiente etéreo que destila una gran amabilidad: el diálogo entre la guitarra acústica y los recursos electrónicos del sintetizador es bastante equilibrado, lo cual permite que la segunda sección irrumpa con un viraje aguerrido sin violentar la fluidez integral del momento. Así las cosas, el ensamble arma un groove llamativo sobre un esquema rítmico ágil que, de manera un tanto sutil, también es complejo. Poco a poco, la cosa va ganando musculatura y poco antes de llegar a la frontera del noveno minuto, la banda asume un poderío rockero señorial y contundente. Ya pasada la frontera del undécimo minuto, emerge un fastuoso solo de guitarra, al cual le sigue un armazón colectivo filudo y electrizante, muy al modo de una cruza entre PORCUPINE TREE y EMERSON, LAKE & PALMER. Tras este clímax, sigue un pasaje cósmico que nos devuelve a esos aires de extraño ensueño con los que comenzó esta suite. Con los rasgueos de guitarra acústica que entran a tallar al poco rato, Nicholls hace lucir su talante reflexivo con total soltura: “Left alone without reason, / Remind yourself you’re only halfway home. / Is there someone else I’m recalling made us forget? / Still I’m centered in another world of you I never knew.” Cuando el ensamble íntegro vuelve al frente, la pomposidad rockera se reinstala con una majestuosidad extra y un swing más refinado, y es ahora que el esquema general asevera el reforzamiento del enfoque instrumental, el cual pasa los últimos centrados en la gestación de un ceremonioso epílogo. Las últimas líneas tienen un tenor introspectivo muy adecuado para finiquitar el asunto con un aura distinguida coherente con la intencionalidad épica de esta composición de tan largo aliento; de hecho, es la segunda más extensa de toda la obra de IQ y está genial. 


Tras la maratón inaugural llega el turno de una balada serena e introspectiva titulada ‘One Of Us’. La cercana interconexión entre guitarra acústica y canto marca la pauta melódica mientras los teclados generan unas capas armónicas que, a despecho de su calculada sedosidad, hacen sentir su relevancia a la hora de acentuar la espiritualidad esencial de la composición. ‘No Dominion’ trabaja con climas dramáticos y un tempo lento para gestar una atmósfera imponente y solemne.Vale la pena apreciar estas partes de la letra: “The wall that’s built around you is undefended, / No matter where it ends, no matter when. / If I could make a difference, what would you have me do? / The heart that broke the best was over you.” – “Death, in its madness above the west moon, shall have no dominion / With none gone too soon, / So this memory will run its course. / And I choose to never give up more than I’d dare to lose / Without remorse.” Más allá de su exterior parsimonioso, la canción se siente bastante vitalista en sí misma. El último solo de guitarra es particularmente emotivo, siendo así que su desaparición abre paso a una coda de teclado que emula una caja musical. Este sonido es muy parecido al de las escalas iniciales de la siguiente pieza, ‘Far From Here’, que es la segunda más extensa del disco con sus 12 ¾ minutos de duración.* Eso sí, esas escalas abren camino a un clima más grisáceo, incluso con algunas trazas noctámbulas que rayan con lo lúgubre, antes de que la batería entre a tallar al borde de la frontera del segundo minuto y medio para motivar el inicio de un pasaje aristocráticamente enérgico. El canto de Nicholls se torna más agresivo mientras los instrumentistas arman otro ejercicio de refinado dramatismo; una mención especial va para el mágico solo de sintetizador que surge alrededor del quinto minuto y medio mientras el ensamble cambia de groove. Más adelante, algunos recursos cibernéticos inoculan algunos aspectos modernistas al encuadre general, pero el tenor general es el de realzar lo melódico. La sección epilogar es una dulce balada de voz y piano donde los aires de serena introspección vuelven a imponerse. “All the hours I was with you, right by your side, / With the time escaping us, ever knowing. / I tried to reach you, to be there / Where you need to be, always in my heart, / And you’re not far from here.”


Iniciándose con unas capas de teclado que retoman la última nota de la canción anterior, el tema Never Land’ pone el broche final a las cosas con una aureola de relajada melancolía. La manera en que se destaca el bajo sin trastes tras las primeras líneas de Nicholls anuncia que estas nuevas meditaciones vertidas en la letra serán manejadas con una gracilidad elocuente. Nuestras sospechas se confirman en la frontera del cuarto minuto, que es cuando la batería instala un swing razonablemente animado. La estructura melódica, siendo tan sencilla como es, está suficientemente ornamentada como para evidenciar una meticulosa labor de orfebrería musical a través del moto perpetuo. De esta manera, la persistente gracilidad termina asumiendo brotes celebratorios y eclosiones fulgurosas. Las capas finales de los sintetizadores ostentan un hálito cinematográfico donde todo parece flotar sobriamente. Así la experiencia total de “Dominion”, el designio de los nuevos dominios musicales del veterano grupo IQ, el cual ya tiene un catálogo de publicaciones fonográficas de más de 40 años. Al igual que sucedió con los dos discos precedentes, el grupo tuvo una racha tan creativa que había material suficiente para un disco extra, pero esta vez, teniendo en cuenta que habían pasado seis años desde “Resistence”, el grupo no quería pasar un año más en posproducción para el segundo volumen, así que, en todo caso, hay suficiente material para un siguiente disco de estudio sin que tengan que pasar tantos años de por medio.** Así, con un volumen único, “Dominion” funciona bastante bien como ente portavoz de lo que IQ es en esta fase de larga carrera, una carrera con muchos picos que encarnan la esencia del esplendor al que siempre aspira el ideal del rock artístico. En suma, un trabajo muy recomendable.


Muestras de “Dominion”.- 


* La inspiración para parte de la letra escrita por Nicholls proviene de su duelo por el fallecimiento de su señora madre, dos años atrás.  

** Más detalles sobre esta aseveración en la entrevista que hace poco concedieron Nicholls y Holmes a The Progressive Aspect. Enlace: https://theprogressiveaspect.net/blog/2025/03/28/iq-dominion/ También está la vídeo-entrevista para The Prog Report en el enlace https://www.youtube.com/watch?v=6C7zbj0oTu4

Tuesday, April 01, 2025

El cuarteto noruego WIZRD explora por segunda vez sus elementos musicales



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy echamos una mirada atrás al 6 de diciembre del pasado año 2024 y nos topamos con el segundo álbum del colectivo noruego WIZRD, el cual está conformado por Hallvard Gaardløs [bajo y voz], Karl Bjorå [guitarras y coros], Vegard Lien Bjerkan [teclados, acordeón y coros] y Axel Skalstad [batería y percusión]. El disco en cuestión se titula “Elements” y fue publicado por el sello Karima Records tanto en CD como en vinilo rojo transparente. Dag Erik Johansen se encargó de la ingeniería de sonido en las sesiones de grabación que tuvieron lugar en el estudio Athletic Sound, así como de las labores de mezcla en ese mismo estudio. En lo referente al ulterior proceso de masterización, éste estuvo en manos de Espen Høydalsvik en el estudio Oslo:Fuzz. Recapitulando los orígenes de la banda, ésta se inició en el año 2018 con la iniciativa del bajista Gaardløs de formar un grupo con un par de compañeros del Conservatorio de Jazz de Trondheim, siendo así que el ensamble pronto aumentó a cuarteto. Tras un estupendo inicio de trayectoria con el álbum del año 2022 “Elements”, ahora llega el turno de “Elements” para que devele renovadores esquemas musicales dentro del ideario estético de WIZRD. Es oportuno destacar que aquí hay integrantes de SOFT FFOG, MEGALODON COLLECTIVE y la bien recorrida banda KROKOFANT. Bueno, repasemos los detalles del repertorio contenido en el disco que hoy nos ocupa.


‘GT, Me & My 6610’ da el puntapié inicial a las cosas con un despliegue de grooves llamativos que hacen resonar a los bien delineados surcos melódicos sobre los que se instalan los cimientos específicos de la canción. Las vibraciones sofisticadas que tienen lugar guardan una semblanza con aquel legado de los cuatro primeros álbumes de WISHBONE ASH, añadiéndose un toque extra de dinámicas jazz-progresivas. Acto seguido, llega el turno de ‘Mesmerized’, siendo así que su misión consiste en tomar la posta de la pieza de apertura para incrementar el señorío progresivo dentro de una estructura temática donde se incluyen momentos rockeros más potentes. De hecho, el cuarteto desarrolla muy solventemente los contrastes entre los pasajes más potentes y los más relajados, destacándose en particular la dupla de batería y bajo por su labor tan ostensiblemente ornamentada. La fluidez con la que se derrama el talante vitalista de la canción nos suena como una cruza entre SOFT FFOG y los ANEKDOTEN de la fase 2003-07. Un primer punto culminante del álbum donde hay que hacer mención especial al excelso solo de guitarra. ‘The Void’ comienza con un preludio cósmico signado por una imponente aura retro-psicodélica, pasando luego a un cuerpo central que claramente recibe los ecos de virtuosa vehemencia que forjaron la esencia expresiva de la canción anterior. Durando casi 6 ¼ minutos, ‘Fylkesvei 33’ se erige como el segundo tema más largo del disco. Sus instancias iniciales brotan mientras aún no apagan los últimos acordes de ‘The Void’, y una vez instalado, nos topamos con un exquisito ejercicio híbrido de space-rock y nu-jazz con aditamentos de experimentación psicodélica afín a eso que usualmente llamamos krautrock. Si algún día nos hemos puesto a imaginar cómo funcionaría una asociación entre ELEPHANT9 y ELECTRIC ORANGE a la hora de explorar la dimensión jazz-rockera de los GONG de 1971, lo que se manifiesta en esta canción es la respuesta concreta y exacta. Otro cénit del álbum, uno que combina muy bien lo ágil con lo denso mientras preserva un encanto mágico en su esquema sónico. ‘National Day’ es, en buena medida, una retoma de los grooves centrales de la primera canción con una dosis extra de musculatura que procede de las canciones #2 y #3. Una mención especial va para el fabuloso solo de sintetizador que surge a mitad de camino, brindando un fulgor especial al bloque integral.

‘You’re Exposed!’ es una canción plenamente lírica que implica un nuevo regreso a la tradición de la psicodelia de fines de los 60 en una mezcla con el rock duro de los 70. Hay pasajes que nos remiten irremediablemente a los DEEP PURPLE de inicios de los 70, pero también permanecen incólumes esos otros donde el jazz-prog y la psicodelia se fusionan liberalmente. La cuasi-miniatura de poco más de dos minutos que tiene el peculiar nombre ‘!!!’ es un poderoso instrumental donde el ensamble manifiesta sus aristas más extrovertidas. La infatigable y furiosa agilidad de la dupla rítmica da un peso contundente a los complejos juegos de síncopas sobre los que se apoya el jam en curso. ‘Fire & Flames’ es la pieza más extensa del repertorio con su espacio de 6 ½ minutos. El primer cuerpo central se explaya de manera dadivosa en un groove talante razonablemente calmado: las efímeras florituras de piano que se destacan en las primeras instancias anuncian el tenor introspectivo con el que se habrá de guiar la espiritualidad predominante de la canción. Hallamos algunas confluencias con THE FLOWER KINGS de los 90 así como con LANDBERK mientras prevalece esa actitud contemplativa. A poco de pasada la frontera del cuarto minuto, las cosas viran drásticamente hacia un emplazamiento enérgico que es guiado, a dos bandas, por el complejo swing de la batería y por un poderoso solo de órgano; así las cosas, el grupo gesta un potente epílogo antes de volver a los aires introspectivos iniciales para la coda. ‘Kaleidoskop’ trae consigo el cierre del álbum y lo hace con una aureola melancólica que se encarna en una balada etérea no del todo ajena al paradigma del KEVIN AYERS de los tres primeros discos. Todo esto fue lo que se nos brindó a fines del año 2024 en el disco “Elements” desde los cuarteles de WIZRD; he aquí un grupo que ha sabido instalarse a paso rápido dentro de la élite del rock progresivo noruego de última generación. Por lo pronto, el grupo tiene programada una gira nacional en el próximo mes de mayo, así que su actividad está vigente. Como idea final, se trata de un disco bastante recomendable.