Thursday, December 21, 2017

El primer inmobiliario de una gigantesca mansión progresiva... la de los GENTLE GIANT


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.


Hoy venimos preparados para un viaje al pasado progresivo, un viaje a los primeros años de GENTLE GIANT, el grupo que comenzó como sexteto a partir de la iniciativa de los hermanos Derek, Phil y Ray Shulman desde las cenizas de SIMON DUPREE AND THE BIG SOUND. El pretexto para ello es la publicación a fines de setiembre pasado del recopilatorio de sus tres primeros álbumes de estudio “Three Piece Suite” (título que alude en el lenguaje coloquial a un inmobiliario de tres piezas, como por ejemplo, un conjunto de un sofá y dos sillones). Steven Wilson se encargó de las remezclas para cada canción. A Derek [voz, algunos vientos y algunas percusiones básicas], Phil [la mayoría de los vientos y voz] y Ray [bajo, violín, guitarra acústica y coros] se les unió el guitarrista Gary Green (inicialmente espantado porque pensaba que lo estaban convocando como nuevo guitarrista de SIMON DUPREE AND THE BIG SOUND) y el multiinstrumentista Kerry Minnear [teclados, percusiones tonales, cello y voz], recién egresado de la Royal Academy of Music. De la banda anterior permaneció Martin Smith [batería y percusión], cuyo talante amigable al jazz era de gran utilidad en esos primeros días del nuevo grupo. Inicialmente  bautizado como GIANT a secas y contando con los servicios de mánager de Gerry Bron, al poco tiempo uno de los ayudantes de Bron, Colin Richardson, sugirió que el nombre del grupo se ampliara a GENTLE GIANT porque la expresión entera describía a la perfección el sonido integral del sexteto: una faceta altivamente poderosa y enérgica que se alterna con otra más amable y lírica en base al violín y el cello. Una anécdota que se cuenta  en el librillo y que muchos fans de GENTLE GIANT conocen es que un tal Reginald Dwight fue parte de los últimos tiempos de SIMON DUPREE AND THE BIG SOUND y quiso hacer una audición para el nuevo grupo; sí, ese mismo Don Reginald al que luego todo el mundo conoció como ELTON JOHN. Derek recuerda que en la audición él tocó ‘Your Song’ y ‘Skyline Pigeon’ pero el trío de hermanos se sintió poco atraído por algo tan pop. Derek recuerda también, y con mucho afecto, que el futuro ELTON les deseó mucha suerte porque se la merecen al ser músicos tan buenos. Seguimos siendo amigos hasta el día de hoy.



Bueno, el hecho es que el sexteto no quería saber nada con canciones al estilo de Te amo y Nena, nena, quería algo magnífico, pretencioso, ecléctico, refinado y atrevido, algo progresivo. Derek equipara el caso de la metamorfosis de la cual surgió GENTLE GIANT al de LED ZEPPELIN, que surgió de THE BAND OF JOY, y al de la ELECTRIC LIGHT ORCHESTRA, que surgió de THE MOVE. A fines de los 60s, con el año 1970 a la vuelta de la esquina, fue un periodo espectacular, muy ingenio en cuestiones del negocio musical, una escena muy creativa donde no habían murallas limitantes ni caminos predeterminados que seguir. Las primeras composiciones  del grupo fueron muy sencillas, como tanteando el camino a seguir: la canción de esas primeras sesiones de grabación a inicios de 1970 que se incluye en esta recopilación es ‘Freedom’s Child’, escrita por Minnear antes de su ingreso al grupo con miras a que fuese parte de un programa televisivo que a fin de cuentas nunca llegó a realizarse. Concebida originariamente como una balada pastoral, en manos de los hermanos Shulman adquirió tintes más ampulosos con aires a THE BEACH BOYS en los arreglos vocales y un uso prominente del violín, encajando más con el estándar del blue-eyed soul. Aunque el resultado es una balada bella con fuerte carácter evocativo, quedaba claro que no encajaba dentro de la emergente y velozmente evolutiva visión musical de GENTLE GIANT, así que no pasó de la fase de maqueta. El grupo que tan cómodo se había sentido jugando al rock’n’roll y el blue-eyed soul en la época de SIMON DUPREE estaba más que fastidiado al ser encasillado como un grupo de pop psicodélico tras la estela de su hit ‘Kites’: ahora estaban todos frontalmente dispuestos a renegar de la etiqueta original y de la otra etiqueta postiza que siempre detestaron. Los  seguidores de GENTLE GIANT conocimos esta canción por vía del doble CD “Under Construction” del año 1979, pero ahora lo tenemos con la remodelación técnica hecha por Steven Wilson. No sabemos por qué, yendo en contra del orden cronológico, esta canción fue ubicada en penúltimo lugar tras ‘Three Friends’, pero curiosamente resulta muy efectiva a la hora de realzar la aureola imponentemente nostálgica de esa canción homónima del tercer álbum. Cuando los gigantes gentiles primerizos conocieron al productor Tony Visconti (ya famoso por haber trabajado con DAVID BOWIE y T.REX), hicieron una química instantánea: el entusiasta productor convocó al grupo en agosto en los Trident Studios... ¡e incluso se unió por unos pocos días al grupo como séptimo integrante! El disco de debut, titulado igualmente “Gentle Giant”, salió publicado en el 27 de noviembre del mismo año 1970, exhibiendo un sesudo y meticuloso empleo de polifonías, contrapuntos, recursos de música académica y jazzera, alternancia de instrumentos acústicos y eléctricos (con momentos de guitarra pesada y hasta el sintetizador Moog) y complejas armonías vocales dentro de un contexto convincentemente rockero.



La presencia inicial de ‘Giant’ y ‘Nothing At All’ refleja muy bien esta dualidad a la cual se refería la anécdota con la cual terminaba el párrafo anterior. Estas dos canciones del primer álbum homónimo de la banda encarnan perfectamente, en orden sucesivo, el punche magnífico y perturbador de lo gigantesco y la placidez mágica de lo gentil; y sin embargo, ninguna de estas dos canciones se limita a uno de estos dos registros pues en el caso de ‘Giant’, para empezar, tenemos un interludio majestuoso de claro talante sinfónico, incluyendo un arreglo coral angelicalmente fastuoso, el cual asienta un dinámico contraste al vitalismo rockero expuesto en el cuerpo central, por supuesto, un vitalismo ostentosamente sofisticado. Mientras tanto, ‘Nothing At All’ incluye un doble interludio – uno de directrices hard rockeras y otro signado por un solo jazzero de batería al cual acompaña un piano que comienza rindiendo homenaje a Lizst (Liebestraum No. 3) y termina divagando juguetonamente por terrenos del free jazz. La canción más poderosa del primer álbum es ‘Why Not?’, no pudiendo estar ausente de este recopilatorio. Su dinamismo es muy similar al de ‘Giant’ pero con una presencia más sólida de la faceta más feroz del sexteto: los pequeños intermedios barrocos del órgano Hammond y el breve interludio renacentista dibujado por un trío de flautas dulces aportan ornamentos sobriamente señoriales antes de que la ilación de la última sección cantada y el aguerrido epílogo en clave blues-rockera lleven el asunto a niveles de magnética musculatura. Aunque el grupo pretendía ser lo menos convencional posible, se trataba de uno de los primeros riffs que trabajó y se quedó como parte de su ideario primigenio, tal como recuerda el buen Gary. Derek afirma que la letra de ‘Giant’ es una declaración de principios sobre el nuevo comienzo que significaba GENTLE GIANT para todos los músicos involucrados, cerrando la puerta al legado de SIMON DUPREE y vanidosamente anunciando el prestigio y el éxito por venir (The birth of a realization. / The rise of a high expectation.) Una pena que la buena recepción crítica que tuvo el álbum Gentle Giant no tuviera su equivalente en una cantidad impresionante de ventas en el mercado. Kerry, respecto a ‘Nothing At All’, dice que escribió la base instrumental usando una guitarra acústica que Phil tenía en su casa: de hecho, Kerry residió por un par de años en casa de Phil y su esposa en Portsmouth.  


A pesar de la buena recepción de parte de la prensa musical, y muy a contrapelo con las dimensiones aguerridas de la fe en sí mismos que se tenían los integrantes de la banda, el disco homónimo de debut fue un fracaso de ventas, lo cual hizo que los Shulman y los demás integrantes de esta gigantesca maquinaria progresiva se tornaran aún más cínicos y amargados respecto a la industria musical. Phil escribió el famoso manifiesto que ocupa la tapa interior del segundo disco, a titularse “Acquiring The Taste”. Ese manifiesto declara que en el mismo disco se expresa la meta del grupo de expandir las fronteras y constricciones de la música popular aún corriendo el riesgo de volver muy impopular. ; para ello, “hemos grabado cada composición con esta sola idea – que debía ser única, aventurera y fascinante”. Es verdad que el sexteto había abandonado “toda concepción de comercialismo descarado” con el fin de brindar al oyente “algo más sustancial y gratificante de lo usual” desde el punto de partida, pues las ocho canciones que terminaron por ocupar el repertorio de “Acquiring The Taste” se concibieron en los mismos estudios de grabación. Contando con la plena complicidad de Tony Visconti, quien repetía el rol de productor, y con la buena disposición del ingeniero de sonido Martin Rushent (quien comenzaba aquí su larga asociación con los GENTLE GIANT), el grupo visualizó a los equipos de los dos estudios como los recuadros exclusivos de las composiciones que los tres hermanos Shulman y Minnear iban creando en el camino con los arreglos integrados de los seis músicos. En palabras de Gary Green, “fue grandioso el grabar cosas en las cintas del estudio sin tener en cuenta si lo que grabábamos sería  fácil de reproducir en directo o no. Eso nos llevó a pensar en las melodías en relación con su sonido solamente y no en relación con la posible reacción del público”. El grupo estaba evidentemente entusiasmado en el proceso de gestación de este segundo disco, pero no olvidemos que era una idea amarga la que estimulaba a la gente: la decepción ante los entramados puramente financieros que regían la industria musical. La famosa portada con la lengua lamiendo un perineo reflejaba directamente la pordiosera idea de que hay que “lamer el trasero de alguien para salir adelante, y encima, a uno le llega a gustar hacer eso: la portada era una declaración de principios de parte de la banda sobre cómo nunca haría algo así. A pedido del management, la banda ideó la sutileza de convertir el trasero en un melocotón en la contraportada. Tras arduas sesiones de grabación a lo largo de los cuatro primeros meses del año 1971, repartiéndose entre los estudios Advision y AIR, el disco “Acquiring The Taste” salió al mercado en el 16 de julio siguiente.



‘Pantagruel’s Nativity’ y ‘The House, The Street, The Room’ son los dos temas de este disco que fueron escogidos para la presente ocasión. Nos parece en lo personal una pena – o una “especie de pena” – porque se trata de nuestro ítem favorito de la etapa de sexteto de GENTLE GIANT, pero sin duda que esta dupla funciona muy bien a la hora de retratar la línea de trabajo decididamente innovadora que el grupo perseguía en este momento de su carrera. ‘Pantagruel’s Nativity’ establece un serio híbrido de sinfonismo y jazz en su estructura general, siendo así que hay unos ribetes barrocos muy efectivos en el motivo inicial, mientras que el central despliega un vigor más adusto. Este interludio permite a la poderosa voz de Derek guiar el camino de los hermosos arreglos corales a cuatro voces que reflejan a la perfección el carácter intensamente agridulce de la anécdota en la cual  se inspira la canción misma (el nacimiento de Pantagruel junto a la muerte de su madre Babadec durante el parto). Se nos ocurre que el solo de vibráfono retrata las lágrimas de Gargantúa mientras que el solo de guitarra retrata los primeros gemidos furiosos del gigante recién nacido. De por sí, la introducción de Moog ostenta un lirismo tan fascinante como extraño: es una composición de Ray Shulman a la guitarra, siendo así que Minnear reformuló la idea sin alterar su esencia original con capas poliformes del sintetizador al modo de un ensamble de maderas. ‘The House, The Street, The Room’ porta una espiritualidad más picaresca por el hecho de que su letra se refiere a los lugares donde uno compra drogas. Hay diversas ideas y atmósferas fluidamente engarzadas a lo largo de los seis minutos y pico que dura la canción: la sección más notable es la yuxtaposición de hasta 32 instrumentos (órgano, trompeta, vibráfono, clavicordio, sintetizador Moog, celesta, clarinete, flauta dulce, violín, guitarra acústica, etc.), la cual se utiliza en el interludio y en la coda. Pero cómo pasar por alto el extenso solo de guitarra que antecede a la última sección cantada: Green pone en llamas su instrumento en un híbrido de ERIC CLAPTON y JEFF BECK, uno de sus mejores momentos en toda la historia de GENTLE GIANT.



Al igual que su antecesor, “Acquiring The Taste” no hizo cosquillas en las listas de ventas de discos, y de paso, llevó a que el manager Gerry Bron se sintiera confundido respecto a cómo vender la idea de un álbum tan complicado al público potencial. Sin malos modos ni resentimientos, el sexteto terminó su relación profesional con el Sr. Bron y acudió a los servicios de Worldwide Artists. Otro cambio más relevante para lo estrictamente musical tuvo lugar en la banda tras la publicación de “Acquiring The Taste”: para Martin Smith fue particularmente complicado seguir el ritmo de la evolución estilística de la banda, pues su talante de jazz y pop empezaba a ser insuficiente para la efervescente ingeniería ecléctica que ya empezaba a llegar a su forma madura en el cosmos de GENTLE GIANT. El grupo necesitaba un baterista que fuese igualmente receptivo a las complejidades nuevas que se estaban desarrollando pero que, además, tuviese un vigor más vívido y un groove más versátil; tras el despido de Smith y la realización de algunas audiciones, Malcolm Mortimore entró al grupo durante el último tramo del año 1971. Con el ingreso de Mortimore, quien entonces tenía solo 18 años de edad, los integrantes de esta gigantesca maquinaria gentil decidieron conjuntamente que debían dar un paso más hacia la madurez dentro del negocio musical: ellos mismos iban a  ser los productores del siguiente disco. De todas maneras, el grupo no estaba presto a realizar un disco vigoroso y pesado de cabo a rabo, no; por el contrario, a contrapelo con el academicismo extremo movido por el cinismo que inspiró a “Acquiring The Taste”, ahora era un disco inspirado en la nostalgia y la actitud reflexiva ante el pasado y el presente lo que estaba germinando en la mente de Phil Shulman y siendo manejado y macerado por el grupo en conjunto: el resultado se tradujo en el primer disco conceptual de la banda, Three Friends”. El disco fue grabado en los Advision Studios en diciembre de 1971, salió al mercado a mediados de abril del año siguiente, una vez más por vía del sello Vertigo, aunque la distribución norteamericana corrió por cuenta de Columbia. La idea inicial no fue la de utilizar los Advision Studios sino los Command Studios, pero las condiciones acústicas de este local no eran del agrado de la banda, y además, eran unos productores inexpertos que no podían hallar soluciones concretas al respecto. Pero además, hubo un serio accidente de tráfico del que salieron ilesos los hermanos Shulman y Minnear (menos mal) mientras iban rumbo a Command para la segunda semana de (intentos de) grabación. El  coche que conducía el buen Ray quedó inutilizable, pero lo más importante de este preocupante incidente es que la banda interpretó este hecho como una especie de señal de que  el disco había comenzado por el carril equivocado y que había que empezar de nuevo por el carril correcto: volver a casa, o sea, a los Advision Studios, contando con el leal apoyo de Martin Rushent en la ingeniería de sonido principal. La gracia de estos estudios es que tiene muchos ambientes para distintos tipos de acústica: allí se graban comerciales radiales, música de cámara y demás variedades, por lo que el sexteto se sentía realmente cómodo ensayando el material nuevo y grabándolo.



La selección de Three Friends comienza con la grácil ‘Schooldays’, canción que exhibe el protagonismo a tres bandas del vibráfono, la guitarra y el piano eléctrico. Con unos alegres y hasta caprichosos manierismos melódicos, la letra escrita y cantada por Minnear relata los despreocupados avatares de los tres personajes del álbum durante sus años de infancia: hacer las tareas, pasear por las calles, jugar fútbol, subirse a los árboles, etc. Para el etéreo interludio guiado por el piano y envuelto por diáfanas orquestaciones de mellotrón, el grupo contó con la presencia de un invitado muy especial al canto: Calvin Shulman, entonces niño, hijo de Phil. Pero resulta que no se trataba de su debut en su corta carrera musical, pues ya en los tiempos de SIMON DUPREE AND THE BIG SOUND, cuando era aún más retoño, él grabó la risotada inicial de la canción ‘The Laughing Boy From Nowhere’‘Peel The Paint’ es una composición de dos partes que nos vuelve a mostrar la solidez de la unidad de lo gigantesco y lo gentil en la esencia estética de la banda, así como la consistencia individual de cada uno de estos dos aspectos por sí mismo. La fuerte presencia del violín en la primera sección (y eso que, según Minnear, Ray odiaba tocar el violín a despecho de su excelso virtuosismo técnico con este instrumento… ¡una gran sorpresa para el seguidor de GENTLE GIANT!). La primera parte, calmada, retrata el ensimismamiento creativo del artista en el canto de Phil, mientras que la segunda parte, netamente rockera, tiene a Derek a cargo de la primera voz y pone de manifiesto que todos tenemos una mala bestia dentro, dispuesta a estallar en los momentos que nos sacan de quicio. Peel the paint, look underneath. / You’ll see the same, the same old savage beast.” Un buen explayamiento musical de esta idea es el aguerrido dueto de Green y Mortimore, casi como jugando a ser un híbrido de CREAM y BLACK SABBATH. ¡Brutal! 

Claro está, la díada que cerraba “Three Friends” no podía estar ausente en este inmobiliario progresivo: ‘Mister Class And Quality?’ y ‘Three Friends’. La primera canción refleja la autocondescendiente estela de superioridad que se pone el hombre de negocios exitoso: el swing ágil de la pieza va a tono con el tenor farsesco que el grupo quiere utilizar para satirizar de este tipo de actitudes en las que uno se pone medallas a sí mismo. Pero la canción se termina enlazando con la hermosa elegía homónima, la cual señala lo triste que es dejar atrás el paraíso perdido de los placeres y amistades infantiles en el camino hacia la prosperidad. El arreglo coral y el ensoñador encanto irresistible de las capas de órgano y mellotrón sobre los que se instaura el moto perpetuo ostentan el que para muchos es uno de los finales de álbum más bellos de toda la historia del rock progresivo, un final que solo podía culminar en un fade-out, un final indefinido que parece indicar simultáneamente el óbito de la fugaz temporada de la inocente infancia y el declive peregrino de las memorias de un cada vez más nebuloso ayer. “Once three friends / Sweet in sadness, / Now part of their past. / In the end, / Full of gladness, / Went from class to class.” – impactantes e inolvidables líneas de despedida para un álbum majestuoso, el manifiesto perfecto del concepto de nostalgia. A propósito, en el preludio de ‘Mister Class And Quality?’ se anticipa en un compás más veloz el patrón de bajo de ‘Three Friends’, una idea de Minnear que estaba con ganas de presumir de los trucos de composición aprendidos en la Real Academia. Nosotros bien podemos interpretar este truco de anticipación como la idea de que siempre hay algo que se pierde definitivamente en cada victoria, en cada paso adelante, en cada avance a través de la carretera de la vida. Idea llevadera en el trajín cotidiano de nuestras ocupaciones habituales pero que nos enrostra su ansiosa añoranza en los momentos de plácida reflexión solitaria: esa idea nunca se borra.


Teniendo en cuenta los estándares y la fortuna de los GENTLE GIANT, Three Friends” fue su primera especie de éxito, pues llegó a integrar por unas semanas uno de los últimos puestos de la lista de ventas del U.S. Billboard. No se menciona en el libro del disco pero para la segunda y más larga parte de la gira de este tercer álbum ya tenía el grupo un nuevo (y definitivo) baterista en su alineación que respondía al nombre de John Weathers, y es que el buen Malcolm tuvo un serio accidente de motocicleta que le incapacitaba para estar sobre los escenarios a corto plazo. Este accidente no fue un indicio mágico como el del viejo coche de los hermanos Shulman, fue un accidente concreto y claro. En fin, cosas de la vida. Lo que sí se cuenta en las últimas páginas del libro es el proceso de remasterización del material recogido en este disco, con palabras del propio Steven Wilson. También hay algunas reflexiones de Tony Visconti y Gary Green sobre la persistencia de la buena reputación de los GENTLE GIANT entre los coleccionistas y melómanos progresivos de diferentes generaciones hasta el día de hoy. El recopilatorio concluye con una mezcla tipo single de ‘Nothing At All’, centrándose en las secciones románticas y el pesado solo de guitarra, omitiendo toda la parafernalia jazzera protagonizada por la batería y el piano. Aquí termina nuestro repaso de lo que se nos brinda en el CD de “Three Piece Suite”: aparte de la edición de CD solo, también hay una de CD y vinilo doble, y otra de CD con blu-ray, siendo así que este último contiene los tres primeros discos íntegros. Bueno, hemos disfrutado de un esbozo bastante meticuloso y muy generoso de cómo se armó el primer inmobiliario de esta gentil y gigantesca  mansión progresiva  británica... la mansión de los GENTLE GIANT.


Muestras de los primeros discos de GENTLE GIANT.-
Mister Class And Quality? / Three Friends: https://www.youtube.com/watch?v=766rq1O2SWE  

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