Wednesday, December 06, 2017

IQ: del cielo a la tierra y de allí al cielo otra vez


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Es un hábito de IQ hacer conciertos en diciembre con la motivación de convertirlos en sus conciertos navideños, o en el peor de los casos, uno solo. Es eso mismo lo que este veterano grupo británico llamado IQ nos brinda con su blu-ray “Scrape Across The Sky”, tomando como base la actuación del grupo que tuvo lugar en el local De Boerderij, en la ciudad neerlandesa de Zoetermeer, el 6 de diciembre del año 2014. Con la formación del vocalista Peter Nicholls, el guitarrista Michael Holmes, la ya hace algunos años repatriada dupla rítmica del bajista Tim Esau y el baterista Paul Cook y el bien acomodado teclista Neil Durant, el grupo luce su vigor, su color y su refinada creatividad musical con la soltura de siempre. Esau añade labores de corista y sintetizador de pedales bajos, un recurso instrumental de gran utilidad para incrementar la densidad de muchas de las orquestaciones y texturas que salen a colación en los muchos pasajes épicos que forman parte del catálogo histórico del quinteto. Justamente el disco “The Road Of Bones” que se promovía por aquel entonces era el primero con esta alineación donde viejas y nuevas caras se juntaban con las de siempre, y a partir de lo que se aprecia en este documento audiovisual se nota a leguas que hay una profunda camaradería musical entre todos los agentes participantes. Y claro está, el público es muy receptivo: de hecho, los IQ siempre han hecho excelente química con el público de los Países Bajos. A propósito, el título del blu-ray que estamos  reseñando ahora viene de la primera línea de la canción ‘Until The End’, la cual cerraba el concepto de “The Road Of Bones” (en una edición doble limitada, el segundo volumen incluía otras estupendas canciones de temáticas diversas). La existencia de “Scrape Across The Sky” fue anunciada en la página web de IQ a inicios de diciembre del 2016 para ponerse a la venta por la modalidad de pre-order, asignando su salida oficial el mercado al 20 de enero del 2017.

  

La introducción instrumental del show – que aparece acompañada en la pantalla de fondo por cómicas imágenes de los integrantes de IQ, los mismos que aparecen nombrados con seudónimos – es una versión tecno-trance de ‘Troika’, esa sección de la Suite del Teniente Kijé de SERGUÉI PROKÓFIEV que se utilizó en los intermedios instrumentales del villancico de GREG LAKE ‘I Believe In Father Christmas’. En las últimas instancias de la introducción pregrabada los cuatro instrumentistas se suman al motif central para engarzarlo con el inicio de ‘Awake And Nervous’, una de las canciones más llamativas de esos ya muy lejanos primeros años de la historia del quinteto. Imponiendo su gancho y su sofisticación estrucrural, ‘Awake And Nervous’ tiene una letra que, irónicamente, versa sobre la ansiedad y agotamiento tras el éxtasis conclusivo de toda la adrenalina vertida en un concierto. También utilizó el grupo esta canción como entrada para. ‘The Darkest Hour’, la canción que daba inicio a ese brillante comeback album que fue “Ever”, se engarza instantáneamente con los últimos pasajes de ‘Awake And Nervous’. De esta manera, tenemos un inicio extenso y majestuoso en toda regla para un concierto que lleva muy pronto al público asistente a entrar en calor. Con la dupla de los dos temas que daban inicio al nuevo disco de aquel entonces, ‘From The Outside In’ y ‘The Road Of Bones’, el grupo saca la garra rejuvenecedora y el predominio de climas intensos y oscuros que signó buena parte de la esencia sonora del disco en cuestión. En el primero de estos temas, los IQ hacen lucir su garra con el aura distinguida de siempre, mientras que el segundo de ellos es manejado con una sutileza mucho mayor, haciendo que la larga sección inicial atmosférica permita a la explosión rockera posterior lucir su filo tenebroso. Estas líneas son muy elocuentes:  “I do not seek forgiveness, nothing to absolve, / For now the need is met, I almost hate myself. / Almost… but not quite.” Estas otras también: “We dance our unkind, compelling dance, the arcane ritual observed. / I will see this whole thing through if I just keep my nerve.” Ver a Nicholls ponerse guantes y mirar a individuos del público selectivamente, encarnando al asesino en serie que calibra quién podría ser su próxima víctima, es toda una experiencia. 

   

‘Frequency’, que muy bien puede ser considerada como un estándar decisivo del grupo para su catálogo del nuevo milenio, es la quinta pieza del repertorio. Con su mezcla de vibraciones a lo LED ZEPPELIN y dinamismo melódico a lo GENESIS, los IQ logran reforzar la inherencia estilizada de su músculo rockero cada vez que tocan esta canción. Las últimas líneas siempre resuenan con holgada dignidad: “Light and sound conceal me, / They shield me from danger signs.  / Make me understand it. / How can I quit these powerlines?”  Volvemos al espíritu del disco “The Road Of Bones” con su expresión más majestuosa, ‘Without Walls’, la canción que lleva el potencial de emotividad eruptiva y tensión resonante del concepto del susodicho álbum a su máxima expresión. Los diversos cuerpos melódicos y atmósferas se suceden con genial fluidez dentro de una arquitectura ostentosamente majestuosa. Estas líneas nos siguen estremeciendo como la primera vez que escuchamos el disco de estudio en aquel año 2014: “Walls without our self control. / Sleep that brings no guarantees. / Night awake, come take your toll. / Right there's the life and death of me. / High like a permanent sun. / Fly hard through a sky made of thunder.” La serenidad intimista de ‘Ocean’ se encuadra dentro de una dinámica extremadamente sobria que sabe abrir ciertos espacios mínimos a recursos de calculada intensidad a la elocuencia dulce del bello motivo central. La hermosísima canción ‘Leap of Faith’ pone la nueva cuota de lirismo cálido, una canción esencial para el arte del sonido definitorio del rumbo que corrió el grupo a partir de su gran reforma a inicios de los 90s. Ubicado en un lugar que le hace parecer como una síntesis de los espíritus centrales de las dos canciones precedentes dentro de una inquietud épica afín a la de ‘Without Walls’, pero con una serenidad contemplativa que sostiene un razonablemente notorio parentesco con la de ‘Ocean’. La larga coda instrumental está todavía ubicada entre los momentos más sublimes de toda la historia de IQ... o al menos, así nos lo parece. ‘Until The End’ sigue a continuación para completar la presentación íntegra del disco nuevo de entonces. 


  

Una vez terminado el repaso del disco nuevo de entonces, no ha de faltar alguna clásica de ese tremendo álbum de madurez que fue “The Wake”, y en efecto, el grupo nos brinda su canción de apertura ‘Outer Limits’. El vigor cautivador de sus diversos grooves y su tremendamente rica musicalidad no han perdido nada de su encanto desde el año 1985: se notaba entonces que los IQ llegaban  a una cima decisiva de madurez musical y hasta el día de hoy disfrutamos los melómanos seguidores del grupo de su perenne cosecha. Con la canción titular del séptimo álbum de IQ llega la primera despedida del concierto: nos estamos refiriendo a ese prodigio de épica belleza que es ‘The Seventh House’, cántico pacifista ubicado en el contexto de dos veteranos de guerra que en su momento lucharon como enemigos y que nunca superaron las heridas emocionales de esa terrible experiencia a despecho de contarse entre los sobrevivientes de tamaña carnicería. El primer bis es una canción con gancho y magnética magia: ‘Ten Million Demons’. El grupo regresa al escenario con cuatro de ellos llevando gorros navideños rojos y, cómo no, el guitarrista Mike Holmes luciéndose como un ángel con alas y todo: muy simpático el gesto, y no podemos ni imaginarnos cuán pesado debe ser tocar con ese disfraz la guitarra habiendo ya sudado una hora y media con todo lo hecho anteriormente, pero él es un virtuoso y sale, como es obvio, bien parado. Como la canción en cuestión es bastante marchosa, se presta para que Nicholls presente a los miembros de la banda durante su último tramo. Y si el quinteto quiere cerrar la noche a lo grande, pues es una gran idea hacerlo con la mini-suite ‘Widow’s Peak’, uno de los cénits innegables de “The Wake”. Teniendo en cuenta cuán aguerrido es el clímax musical creado para los dos últimos minutos con esos vitalistas interludios instrumentales y las dos últimas estrofas que canta Nicholls como epitafio desesperado para el corazón agonizante de vida y amor, ‘Widow’s Peak’ logra darle un broche adecuado al evento de esa noche: “Lost in love, senses flown. / Diamond hard heart of stone…”  Ésta no es toda la música  almacenada en el blu-ray pues también disponemos, en el jugoso menú de extras,de la versión en vivo de ‘Until The End’ desde la participación de IQ en el Festival de Loreley, Alemania, en julio de ese mismo año 2014. En el contexto de un escenario tan masivo se ve cuán bien recibida es la propuesta musical de IQ por el público asistente: las emocionadas ovaciones tras las últimas palabras cantadas por Nicholls son una innegable evidencia de ello. 

 

Otros extras son un álbum de fotos del concierto neerlandés así como de la prueba de sonido y el ensayo que le precedieron, así como la exhibición de todas las imágenes mostradas en las tres pantallas traseras del escenario durante todo el concierto. O sea, se trata del concierto íntegro de nuevo pero solo con esas imágenes. El extra más peculiar es el diálogo de Nicholls con Tony Lythgoe, el encargado de hacer el arte gráfica del disco “The Road Of Bones”. Una anécdota imperdible que sale pronto a colación es que el título del disco procede del nombre de la Carretera de Kolyma que está en Rusia, y que la música de la futura canción homónima había sido compuesta por Holmes, quien explicó a Nicholls que tenía en mente un ambiente cinematográfico para la historia de un asesino en serie; a partir de allí, la creatividad poética de Nicholls fluyó rápidamente. Las ideas que iba desarrollando Lythgoe para las fotografías y la producción artística del disco procedían de las mismas maquetas preparatorias que la banda iba elaborando sobre el camino, por lo que Lythgoe sabía que lo que se venía era un viraje más sistemáticamente atmosférico para la esencia de IQ, lo cual repercutía en algo también más oscuro y más sombrío. También resulta interesante escuchar a Lythgoe explicar su agónico proceso de reinvención del logo de IQ, logrando finalmente a la idea de diseñar la I y el rabo de la Q como balas de pistola. En suma, la experiencia de este documento audiovisual de esta magnífica banda que impone su señorío de más de 35 años en el oficio de hacer música progresiva entre fines del pasado milenio y el presente es una excelente travesía melómana del cielo a la tierra y de regreso al cielo. Es verdad que con las expansiones tan épicas de que gozaba el material de “The Road Of Bones”, los repertorios de otros discos inmortales de IQ tuvieron que ser relegados en el repertorio escogido para el concierto de este blu-ray: es notorio que no haya ninguna canción del doble concept-album “Subterranea” ni de “Dark Matter”, pero bueno, así se dio la situación y no hay motivos para quejarnos de lo que se brinda aquí. “Scrape Across The Sky” es toda una gozada adictiva, de apreciación obligada para los melómanos infinitamente acérrimos al grupo y para los apreciadores de la evolución del rock progresivo desde los 80s en adelante.


Muestras de “Scrape Across The Sky”.-
Ten Millions Demons: https://www.youtube.com/watch?v=-d7G0hmCuO0


[Dedicamos esta reseña al Sr. Eduardo, dueño de nuestra discotienda favorita.]

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