Sunday, January 25, 2015

La nueva danza progresiva de DAAL


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

DAAL, el poderoso y creativo dúo progresivo italiano conformado por el teclista Alfio Costa y el baterista-percusionista Davide Guidone, vuelve a la carga y lo hace con un nuevo disco bajo el brazo. El disco en cuestión tiene el título de “Dances Of The Drastic Navels” y fue publicado a fines del año 2014 por Agla Records. Grabado y mezclado entre los meses de abril y octubre del año pasado, este disco está diseñado principalmente para acoger la tercera y última parte del concepto de ‘Dance Of The Drastic Navels’ que ya tuvo sus dos primeras suites en los discos “Disorganicorigami” y “Destruktive Actions Affect Livings”, respectivamente. Esta alucinante historia de un hombre que se enamora de una bruja mitad-mujer mitad-robot, y que termina convirtiéndose en juguete de ella, llega a su conclusión aquí: de hecho, fue la motivación por concluir la historia el factor que inspiró a Costa durante su encierro de una quincena para pensar en el nuevo disco de DAAL. Por supuesto, la banda no quería quedarse en ello sino que además quería crear y desarrollar otras ideas a fin de completar un repertorio debidamente extenso, siempre centrado en atmósferas mágicas e inquietantes... por no decir ansiosas. Para completar todo el input musical, Costa y Guidone contaron con las colaboraciones recurrentes del guitarrista Ettori Salati y el bajista Bobo Aiolfi.


‘Malleus Maleficarum’ da inicio al disco con una expresividad rotunda, generando polenta electrizante desde el primer momento a partir de una atmósfera relativamente tétrica. Manejando con tacto la fuerza inherente al primer motivo central, poco antes de llegar al límite del quinto minuto, el grupo vira hacia una atmósfera cósmica extraña que parece crear una bruma nueva en el ambiente; es cuando se origina y desarrolla un jam lento muy al estilo Floydiano, un jam no muy largo que sirve de intermedio para preparar la retoma del primer motivo en torno a la cual se centra la finalización de esta pieza. Tras este interesante inicio del álbum sigue ‘Elektra (An Evening With…)’, un tema cuyo preludio está diseñado bajo coordenadas de minimalismo electrónico, no ajeno al modelo del krautrock atmosférico del TANGERINE DREAM clásico; luego, se abre campo a un cuerpo central tremendamente ceremonioso, a medio camino entre la psicodelia relajada y el sinfonismo. Los arreglos que aporta Guidone a su labor en la batería ayudan mucho a mantener el interés en el recurrente núcleo temático de ‘Elektra’, pues transita fácilmente entre ejercicios de robustez bien calculada a un groove de tenor jazz-rockero, incluyendo algunos extraños pero efectivos redobles que marcan ciertas cadencias estratégicas. También cabe destacar el uso efectivo de recursos Crimsonianos en varios pasajes de la guitarra solista. ‘Lilith’, que dura 4 ¼ minutos y resulta el número más breve del álbum, expone una interesante mezcla de PINK FLOYD y GOBLIN: en efecto, disfrutamos aquí de un momento marcado por atmósferas reflexivas inundadas de vibraciones etéreas y remozadas con un tenebrismo triste que sabe hacerse notar.    


En la cuarta instancia del álbum es donde hallamos a la suite ‘The Dance Of The Drastic Navels’, que, tal como dijimos en el primer párrafo de la presente reseña, es el leitmotiv del mismo. Tras una introducción que emula el ruido de alguien subiendo por las amplias escalinatas de una misteriosa mansión gótica, la primera sección de esta suite se centra en un híbrido de GOBLIN y el PORCUPINE TREE de la etapa 93-96 para gestar un cuerpo central ceremonioso y macizo, definitivamente tétrico, aunque mayormente tiene más de dramático. Lo tétrico sin tapujos se da frontalmente en la segunda sección, la cual nos enfila hacia climas Crimsonianos manejados con una vibración estilizadamente densa que resulta más propia del retro-prog escandinavo; esas capas de mellotrón nunca fallan a la hora de preservar y capitalizar la atmósfera sombría requerida. La tercera sección vira hacia algo totalmente diferente: soundscapes y secuencias electrónicas a lo TANGERINE DREAM surgen para focalizar en torno a sí una vibración ágil que se sazona con efectos apuntes y acentuaciones percusivas. La última sección ofrece una dinámica síntesis de las dos primeras, dando prioridad a los climas Crimsonianos señalados más arriba. Tras este largo muestrario de elegantes musicalidades diversas emerge ‘Inside You’ para cerrar el álbum. Retomando buena parte de la triste oscuridad de ‘Lilith’ pero llevándola hacia un área más profundamente lírica, esta canción se beneficia enormemente de los aportes de las invitadas Tirill Monh y Letizia Riccardi al canto y al violín, respectivamente. Esta balada que cierra realmente la suite fue dispuesta en el repertorio como una canción autónoma, lo cual permite a los oyentes centrarse específicamente en su cálida emotividad, una calidez revestida sutilmente por matices sombríos. Si nos suena un poco escandinava esta canción puede deberse a que la cantante formó parte de la alineación de WHITE WILLOW en su aclamado disco debut “Ignis Fatuus”. Esta balada en cuestión derrama serenidad desde una actitud contemplativa que observa las secuelas de un drama con un afán de internalización.

  

En líneas generales, debemos afirmar que “Dances Of The Drastic Navels” no ostenta la misma riqueza colorida de los dos primeros álbumes de DAAL ni tampoco iguala la excitante dinámica de atmósferas integradas en ingenierías perfeccionistas que se dio en “Dodecahedron”, pero para nada resulta una decepción o un bajón. Muy por el contrario, lo que nos brinda “Dances Of The Drastic Navels” es una nueva demostración del tipo de magnificencia del que DAAL dispone para dar un brillo especial a la escena actual del rock progresivo italiano.


Muestra de “Dances Of The Drastic Navels”.-

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