Saturday, November 14, 2015

GILGAMESH: figura heroica de la tradición Canterbury


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos remontamos a una inmensa gloria de la tradición jazz-progresiva Canterbury: nos referimos a GILGAMESH, un nombre grande dentro de esta vertiente que se desarrolló globalmente en la avanzada rockera británica de los 70’s. Aunque su figura no es tan celebrada como las de SOFT MACHINE, CARAVAN o HATFIELD & THE NORTH en los círculos internautas de amantes del rock progresivo, la verdad que este el nombre de este ensamble, además del nombre particular de su teclista y co-fundador Alan Gowen (19 de agosto de 1947 – de mayo de 1981) merecen mayores niveles de gloria apreciativa y remembranza que las que usualmente se les otorga. Este año 2015 se cumple el 40mo aniversario de la publicación de su homónimo disco de debut, siendo así que tres años después tuvo lugar la publicación de su segundo y último álbum “Another Fine Tune You’ve Got Me Into”. Con estos 40 años de “Gilgamesh” y 34 años de la desaparición del maestro Gowen – víctima de la leucemia en el 17 de mayo de 1981 – disponemos del pretexto ideal para hacer una retrospectiva de la discografía de este grupo. El nombre de la banda está tomado del protagonista de una leyenda sumeria que es objeto temático de la epopeya más antigua que se conoce en la historia de la humanidad.


GILGAMESH casi siempre funcionó como cuarteto de guitarrista, teclista, bajista y baterista, originándose en el último tercio del año 1972 por iniciativa de Gowen y del baterista-percusionista Mike Travis. El buen Alan Gowen tenía experiencia en la escena Canterbury al formar parte de los grupos ASSAGAI y SUNSHIP (siendo socio de Jamie Muir, pronto a ser integrante de KING CRIMSON): aunque ninguno de ellos llegó a registrar ningún disco, su actividad le granjeó a Gowen un renombre entre sus colegas, además de una tenacidad renovada a la hora de co-fundar GILGAMESH. Antes de que el cuarteto gozara de la ocasión de grabar el disco de debut a través del pequeño sello Caroline (sucursal de Virgin Records), una cantidad de músicos fue entrando y saliendo por la puerta de GILGAMESH: Richard Sinclair, Mott Campbell, Alan Wakeman, Rick Morcombe, Neil Murray… o sea, gente de las canteras de HATFIELD & THE NORTH, EGG y NUCLEUS, así como futuros colegas en los albores de lo que después sería NATIONAL HEALTH. El grupo se mantuvo activo en ensayos mientras creaba composiciones en medio de vendavales mentales muy fructíferos, no solo de parte de Gowen sino de todos sus compañeros de turno. La pena es que las actuaciones en vivo no eran tan numerosas como las que deseaba tener el grupo, y de hecho, el cuarteto original – Gowen, Travis, Morcombe, Sinclair y Wakeman – solo actuó una vez, a fines de enero de 1973 en el British Student Council de Londres. Recién cuando entraron el guitarrista Phil Lee y el bajista Neil Murray a GILGAMESH, éste contó con un esquema de trabajo más estable, aunque siempre con más ensayos y grabaciones de maquetas que conciertos. La partida de Murray llevó a una serie de reemplazantes desde Steve Cook hasta Mont Campbell, pasando por un breve ínterin de regreso de Murray hasta, finalmente, asentarse con Jeff Clyne… quien ya conocía a la banda por haber estado en un par de ensayos al inicio del proyecto, pero ahora tenía la experiencia de haber formado parte de la gran banda ISOTOPE. Hay registros de maquetas de las composiciones que se iban armando y concretando durante esta etapa inicial de la banda, repleta de formaciones tentativas y efímeras: de hecho, estas maquetas se agruparon en “Arriving Twice”, publicación de Cuneiform Records del año 2000. A pesar de su carácter estrictamente primigenio en la cronología de la banda, dejaremos este ítem para la parte final de la retrospectiva que aquí presentamos. Este recuento de la carrera de GILGAMESH en los años previos a la grabación de su primer álbum parece un informe de entradas y salidas en la oficina central de un banco, pero bueno… pasemos ahora a ver su su discografía concreta.


Grabado por la alineación de Gowen, Lee, Clyne y Travis, “Gilgamesh” ostenta en su portada una graciosa versión del juego de serpientes y escaleras con alusiones a las durezas de la vida del músico. En cuanto a lo estrictamente musical, el disco muestra abiertamente aires de familia con ISOTOPE y HATFIELD & THE NORTH, además de algunos aires no tan cercanos con el tipo de lirismo que por entonces Karl Jenkins estaba insuflando en aquel entonces al sonido evolucionado de SOFT MACHINE. Claro está, el ensamble de GILGAMESH sabe crear algo especial, en muchos sentidos inescrutable, pero patentemente centrado en un manejo exquisito de las pautas estandarizadas del Canterbury. Gowen añade ocasionalmente el mellotrón a sus preferidos ítems que son los pianos acústico y eléctrico, y los sintetizadores Moog. La gente de GILGAMESH tuvo mucha suerte cuando firmó su contrato de grabación con el sello Caroline, pues justo al día siguiente pudieron disponer de las facilidades del Manor Studio, que entonces contaba con bastante tiempo libre en su cronograma de actividades, y eso posibilitó que el presupuesto a gastar para grabar y producir el álbum fuese muy pequeño – algo milagroso para una banda tan poco solvente financieramente. El primer tema de “Gilgamesh” comienza muy juguetón, muy a tono con los títulos de su secuencia tripartita: ‘One End More / Phil’s Little Dance – For Phil Miller’s Trousers / Worlds Of Zin’. Incluso señala el camino hacia un crecientemente extrovertido sentido del humor durante sus primeros 4 minutos; ya en los últimos 6, el compás pasa a una cadencia más lánguida y crepuscular, con la guitarra de Lee acompañada en sus evocativas líneas por Amanda Parsons, una de las más recurrentes musas de la movida Canterbury. ‘Lady And Friend’ es como un nocturno, abiertamente nostálgico, pero a la vez mostrando una cierta adustez en su majestuosa aura que le permite focalizar su elegancia intrínseca en una espiritualidad etérea. ‘Notwithstanding’ es una de las piezas más directamente vivaces del disco: en sus 4 ¾ minutos de duración hallamos una de las muestras más patentes del nivel infinito de elegancia de cada músico, así como de su total compenetración en tanto ensamble, lo cual resulta definitorio en la bizarra sección conclusiva del tema. ‘Arriving Twice’ vuelve a mostrar a la banda en una actitud plenamente introspectiva, incluso con más ahínco que en ‘Lady And Friend’: a pesar de sus breves 95 segundos de duración, ‘Arriving Twice’ es una pieza que deja una fuerte huella de evocación emocional en la mente del oyente, con esa manera tan delicada en la cual la guitarra acústica y el piano eléctrico se dejan caer cuales gotas de rocío.


Pasamos ahora a la segunda mitad del disco. Los temas quinto (‘Island of Rhodes / Paper Boat – For Doris / As If Your Eyes Were Open’) y séptimo (‘We Are All / Someone Else’s Food / Jamo And Other Boating Disasters – From The Holiday Of The Same Name’) son, en nuestra humilde opinión, los que mejor ejemplarizan la idiosincrasia colectiva de GILGAMESH: es como si el grupo hubiera optado por dar rienda suelta a su adrenalina sin mayores atenuantes en la primera mitad del disco, y decidido mostrarla de manera más sutil y dosificada para la segunda. Efectivamente, a pesar de la suavidad patente del sonido global, notamos una cadencia intensa muy genuina en los fraseos sólidamente amalgamados de Lee y Gowen en sus respectivos instrumentos. El lucimiento de la sección rítmica, por su parte, se apoya en su capacidad de manejar su rol de ancla para las secciones más calmadas y las más eufóricas con fluidez y consistencia. Al igual que ‘Notwithstanding’, ‘We Are All…’ introduce algunos elementos funky que realzan de forma eficaz la polenta general de la pieza. Las piezas intermedias son sendos diamantes pulidos a punta de refinadas labores de artesanía: ‘For Absent Friends’ es un bello solo de guitarra acústica en el que Lee deja que los silencios entre los acordes resulten tan relevantes como los acordes mismos; por su parte, ‘Just C’ es un envolvente nocturno de piano, que en menos de un minuto cierra el disco con un sabor a nostalgia. Sí, en verdad esta segunda mitad del disco es nuestra parte favorita del mismo. Siendo “Gilgamesh” una joya musical que derrocha belleza y clase a raudales, resulta una circunstancia particularmente dramática el que casi se convirtiera en el único testimonio grabado de la banda; de hecho, a fines de 1975, los GILGAMESH decidieron disolver su asociación musical, un mes después de la publicación del tan ansiado disco. El último concierto de la banda tuvo lugar el 17 de setiembre en el Phoenix Club de Londres, contando con el amigo Dave Stewart como segundo teclista a cargo del órgano eléctrico.

       

De todas maneras, las Parcas del Rock Progresivo Canterbury tenían diseñado un renacer del grupo en el futuro cercano. El asunto es que durante la última gira de GILGAMESH, Gowen y su colega teclista Dave Stewart concibieron la idea de una gran orquesta jazz-progresiva que involucrara a dos guitarristas, dos teclistas y uno u dos vientistas, además de un par de féminas cantantes. La base de tan graciosa ambición estaría en la unión de las resucitadas alineaciones de GILGAMESH y HATFIELD & THE NORTH (esta última había dejado de existir a mediados del mismo año 1975)… y pasó a llamarse NATIONAL HEALTH. Este grupo que estaba llamado a erigirse en una de las últimas expresiones de culminante creatividad dentro del escenario Cantebury tardó lo suyo en concretar su propio contrato de grabación para su primer álbum, y aunque eso no impidió que Gowen colaborara intensivamente en la logística performativa del repertorio de ese primer álbum – titulado como la banda – ya no era integrante oficial del mismo. La cosa es que Gowen, a despecho de la química tanto a nivel personal como musical que tenía con Stewart, se sintió movido a abandonar las filas de NATIONAL HEALTH para gozar de más campo de expansión para el desarrollo de sus más intensas e inmediatas inquietudes estéticas, por lo que el paso lógico era dedicarse a reconstituir GILGAMESH. Para esta ocasión se volvió a juntar con el guitarrista Phil Lee, pero esta vez la dupla rítmica estaba constituida por dos nuevas caras: el veterano baterista Trevor Tomkins y el icónico bajista Hugh Hopper, quien parece especialista en ingresar a grupos para sus respectivos discos segundos [primero SOFT MACHINE, luego ISOTOPE, y ahora GILGAMESH]. Con esta alineación, el grupo creó una nueva rutina de composiciones y ensayos, grabando su nuevo repertorio en el año 1978 para que recién en febrero de 1979 pudiera ver la luz a través del sello Charly Records en el álbum “Another Fine Tune You’ve Got Me Into”. Se trató, a fin de cuentas, de un resurgimiento sólido de ese culmen de fineza y cálido magnetismo que el cuarteto había instaurado como su propio paradigma dentro de la escena Canterbury. En general, se nota que este disco constituye en varios aspectos una continuidad coherente con “Gilgamesh” (1975), pero también se nota más claramente que esta renovada formación se preocupa por reforzar la homogeneidad interna de su esquema sonora mientras trabaja en atenuaciones de la polenta: las atmósferas relajadas con aura evocativa son las absolutas protagonistas del repertorio.
  

‘Darker Brighter’ abre el disco con un ágil y cálido aire de distinción, marcado principalmente por los acordes de piano eléctrico y líneas de sintetizador, así como los exquisitos fraseos de Lee a la guitarra. El carácter compactamente persistente de la atmósfera básica y la muy controlada sonoridad establecida por el ensamble hacen destacar la delicadeza intrínseca de la pieza. Las cosas no varían mucho con el extenso ‘Bobberty – Theme From Something Else' en cuanto a sonoridad se refiere, pero sí se nota un acento un poco más pronunciado en lo etéreo: de este modo, la cualidad melódica y los ambientes evocativos logran explotar la candidez general en el estilo grupal. A partir del sexto minuto, el tema vira hacia un nuevo motivo más ágil aunque igualmente etéreo en su bien armado esquema sonoro: el solo de Moog simple y llanamente parece extraído del mundo de los ángeles, así de sobreterrenal es su vibración global. A través de los poco menos de 10 ¾ minutos que dura la pieza, cada segundo está bien aprovechado en nombre de la musicalidad en la más exquisita expresión. ‘Waiting’ es una superlativamente bella sonata de guitarra clásica en la que Lee vehiculiza una conmovedora amalgama de sólido academicismo y sutiles aires de Latin-jazz. Es una excelente manera de cerrar la primera mitad de este disco, no cabe duda. ‘Play Time’ tiene una prestancia bien definida, articulada con una moderada vivacidad: solamente cuando se abre campo para un par de excitantes solos de Moog es que las cosas ascienden a un nivel mayor de intensidad, pero en realidad se trata de una variante y no tanto de un contraste. Una gran pieza, sin duda, tal vez la más redonda del disco, pronta a ser retomada y reactivada por NATIONAL HEALTH en esa breve etapa cuando Gowen volvió para reemplazar a Dave Stewart (¡la vida es una noria!) y dar algunos conciertos.  


‘Underwater Song’ comienza con un solo de batería muy en la onda de NUCLEUS, pero no se viene una celebración incandescente de vibraciones absorbentes a lo SOFT MACHINE o NUCLEUS, sino más bien un nuevo desarrollo de climas controlados y atmósferas evocativas, con no poca relevancia del mellotrón. Hay un mayor acercamiento a estructuras libres en el solo de Lee, lo cual supone un balance adecuado frente a la muy sostenida dupla rítmica: una vez terminado el solo, la pieza se va desvaneciendo poco a poco en los recurrentes climas flotantes sobre los que se instalaba el motif central. ‘Foel’d Again’ abre espacios de lucimiento para el piano eléctrico y el bajo, instaurando una cierta aureola de misterio, aunque conservando fielmente el ambiente general del disco (esto es, no haciéndose nada sórdido ni bizarro). Ocupando un espacio de casi 3 minutos para el cierre del disco, ‘T.N.T.F.X.’ es un tema que retoma los aspectos más vigorosos del repertorio precedentes, incidiendo un poco en los coqueteos con el free-jazz: una vez más tenemos aquí un tema con un futuro particular, pues fue retomado por el NATIONAL HEALTH que se reformó para homenajear a un Gowen muerto de leucemia (dicho sea de paso, estando Stewart nuevamente a cargo de los teclados y la dirección musical del grupo... ¡que la vida es una noria, caramba!) para el álbum “D.S. Al Coda”. En ‘T.N.T.F.X.’ se lucen particularmente el motivo principal de la guitarra y las sobriamente complejas bases de batería. Aunque dura menos de 3 minutos, el motif aprovecha muy bien su espacio para crear el impacto propio de un broche de oro. Bueno, en líneas generales, aunque personalmente preferimos el primer disco homónimo, “Another Fine Tune You’ve Got Me Into” no nos parece ni mucho menos un disco segundón, sino una pieza de colección que dignificaría cualquier colección de jazz-rock y de rock progresivo. La nueva y definitiva desintegración de GILGAMESH, que tuvo lugar al día siguiente de la última sesión de grabación para “Another Fine Tune You’ve Got Me Into”, se debió básicamente a que Gowen aceptó la oferta de reemplazar a su colega Dave Stewart en NATIONAL HEALTH (tal como señalamos en el párrafo anterior), aunque su asociación con Hopper se prolongó hasta formar un nuevo cuarteto llamado SOFT HEAP, así como hacer un disco a dúo titulado “Two Rainbows Daily”.


El último capítulo de esta retrospectiva de GILGAMESH está centrado en “Arriving Twice”, que es, tal como dijimos en el segundo párrafo del presente texto, la publicación que hizo el sello Cuneiform Records en el año 2000 de dos maquetas del grupo que datan del año 1973, mientras iba tanteando el camino hacia su primera alineación firme, más dos temas grabados para una sesión radial en otoño de 1974 y cuatro para otra sesión radial del año siguiente, justo un mes después del lanzamiento de su primer disco y en vísperas de la disolución del grupo. ¡Y ya estaba empezando a llamar la atención en el circuito comercial! (… por decirlo de algún modo). Bueno, el hecho es que en “Arriving Twice” encontramos versiones de ‘Notwithstanding’, ‘Island Of Rhodes’, ‘Arriving Twice’ y dos versiones de ‘Lady And Friend’, aunque una de ellas amplía ligeramente su título a ‘With Lady And Friend’. Justamente ‘With Lady And Friend’ abre esta recopilación con una aureola expresiva imponente, merced a la vitalidad que Phil Lee genera con sus estupendos fraseos solistas a poco de arrancar el tema. ‘Lady And Friend’ cierra la recopilación con una actitud más constreñida, además de un breve preludio marcado por el piano eléctrico, instrumento que de por sí asume una posición más asertiva en el trasfondo de las lucidas intervenciones de Lee; además, los ornamentos de sintetizador añaden una sobria majestuosidad al asunto. Éste es el arreglo definitivo que quedó como referencia para la versión del primer álbum. Las novedades de este genial rescate arqueológico están en las piezas más largas: la suite de casi 18 minutos de duración ‘You’re Disguised / Orange Diamond / Northern Gardens / Phil’s Little Dance / Northern Gardens’, y ‘Extract’, que dura poco menos de 9 ½ minutos. ‘You’re Disguised’ es un ejemplo de cuán clara tenía ya Gowen su visión musical para el grupo: su serie de amplias improvisaciones en torno a motivos bien definidos dentro de un marco de ágil sencillez se traduce en un viaje sonoro extenso e intenso, al menos intenso bajo el perfil de elegante sobriedad que es marca de la casa. Una de las secciones de ‘Island Of Rhodes’ ya hace acto de presencia en este entramado. Por su parte, ‘Extract’ empieza con una breve sonata de piano de cola y luego abre campo para la instauración del extenso cuerpo central, sustentado sobre un 6/8. Al igual que en ‘Island Of Rhodes’, GILGAMESH opera como quinteto con la inclusión de un segundo teclista llamado Peter Lemer, quien hace solos de piano eléctrico y sintetizador en pasajes cruciales donde el desarrollo temático exige cierta prestancia jubilosa. La edición de Cuneiform Records incluye recuerdos y observaciones hechas por la multitud de protagonistas que formó parte de la primera etapa de GILGAMESH, además de la época previa a la gestación del grupo en sí.  

  

GILGAMESH tuvo una existencia inestable, intermitente y demasiado breve, pero sin duda, lo que hizo supuso un cénit formidable y especial dentro de la escena Canterbury en particular, y la primera generación de avanzada progresiva británica en general. Alan Gowen, Phil Lee y sus compañeros de turno nos han legado una música que no merece ser olvidada… y desde este blog motivamos en algo un reconocimiento para con ellos.


Muestras de GILGAMESH.-
One End More / Phil’s Little Dance – For Phil Miller’s Trousers / Worlds of Zin: https://www.youtube.com/watch?v=o9Fj4Klz6bM
We Are All /Someone Else’s Food / Jamo And Other Boating Disasters (From The Holiday Of The Same Name): https://www.youtube.com/watch?v=sMyyTcXyc8k
Bobberty – Theme From Something Else: https://www.youtube.com/watch?v=jRxmSDc_xDg
With Lady And Friend + Lady And Friend [versiones del “Arriving Twice”] + Lady And Friend [del “Gilgamesh”]: https://www.youtube.com/watch?v=_OpG_bBQF_U



[Esta retrospectiva incluye información originalmente publicada en los enlaces de La Caja de Música http://www.dlsi.ua.es/~inesta/LCDM/Discos/gilgamesh_gilgamesh.html y http://www.dlsi.ua.es/~inesta/LCDM/Discos/gilgamesh_anotherfinetune.html]

No comments: