Saturday, January 27, 2018

El retorno necesario de TÉMPANO a algún lugar y algún tiempo

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HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

¡Buenas noticias desde la tradición progresiva venezolana! En los últimos meses del año 2016 vimos la reaparición del grupo TÉMPANO con el disco “Nowhere Now Here”: más exactamente, el disco salió al mercado a inicios del mes de octubre de ese año en formato digital, con miras a tener su correspondiente equivalente en formato de vinilo. Sin embargo, el tiempo pasaba y tanto la logística como los medios financieros para gestionar esto último estaban aquilosándose, así que la gente de TÉMPANO ha preferido remitirse a la iniciativa del CD mientras pone en un indefinido horizonte futuro el proyecto del vinilo. Cosas de la vida... pero mejor sigamos concentrados en el grupo. La persistente y resistente formación tetrapartita de TÉMPANO sigue estando constituida por Pedro Castillo [canto, guitarras eléctricas y acústicas], Giuglio Cesare Della Noce [teclados, percusiones electrónicas y efectos], Miguel Ángel Echevarreneta [bajo] y Gerardo Ubieda [batería, percusiones, artilugios electrónicos y guitarra de 12 cuerdas]; además, el socio del grupo Alexis Lope Bello se hace cargo de las letras y a dirección artística. En el tema ‘Opposites’ aparece el saxofonista invitado  Jeff Zavac, mientras que el violinista Oman Pedreira hace lo propio en ‘Walker But Not William’. El trabajo de grabación del repertorio de “Nowhere” se repartió entre los Estados Unidos y Venezuela, en  G.Lab, Música Virtual y Atabal Studios. 

Veamos ahora los detalles del repertorio de “Nowhere Now Here”. ‘Nowhere’ abre el disco a guisa de una ilación de reflexiones sonoras a través de la cual los músicos van diseñando diversos motivos de talante predominantemente cósmico, todo ello en busca de un diálogo que abre y renueva sus reglas consistentemente a lo largo del camino. Hay una envolvente sensación de señorío musical imperando en el ambiente hasta que llega la sección final, la cual se focaliza en un jam blues-progresivo de tenor Floydiano. Cuando llega el turno de la segunda pieza, titulada ‘The Night Before The End’, el grupo se explaya a sus anchas en la capitalización de uno de sus estándares más sólidos: mezclar lo sinfónico con lo jazz-rockero dentro de un dinamismo tan luminoso como elegante. Algunos pasajes centrados en los riffs de guitarra añaden matices pesados al asunto, pero tal vez el instrumento protagónico es la batería, con su swing tan sofisticado que se utiliza cabalmente para proporcionar robustas vibraciones al motif central. Sin duda, un cénit del disco, pero todavía queda mucho más por disfrutar. A continuación sigue ‘Walker But Not William’, un instrumental llamativo centrado en melodías y atmósferas del Oriente Próximo: la vitalidad sobria que emana la ingeniería musical diseñada para la ocasión ostenta una magnífica magia cautivadora. ‘Daylight Moon’, por su parte, se mete más de lleno en el terreno del rock melódico pesado con factores progresivos emparentados con los estándares de PORCUPINE TREE y STEVEN WILSON… y por qué no, también hallamos aquí ciertas coincidencias con el neo-prog de ARENA y la línea de trabajo del SPOCK’S BEARD post-Neal Morse. De hecho, aquí tenemos las sonoridades más contemporáneas del disco, aunque lejos de asumir una estrategia complaciente al respecto, el grupo le da su propia orientación melódica que se hallaba bien definida desde los tiempos de “The Agony And The Ecstasy”. En el ecuador del repertorio nos topamos con el breve instrumental ‘Now Here’, que no llega a los dos minutos de duración: con un esquema rítmico que comienza en funky y concluye jazzero, ornamentos espaciales de teclado y guitarreos que oscilan entre el rock duro y la psicodelia, podemos disfrutar de algo tremendamente ameno.

‘Whisper Of The Blade’ expone una agilidad relajada y serena en base a los intrépidos rasgueos de guitarra acústica sobre los cuales se focalizan las bases  armónicas del desarrollo temático. El sonido global de la canción se centra en un sinfonismo moderno cuya máxima expresión de fastuosidad se da en su dinámico interludio, el mismo que ostenta una medida sofisticación en el groove (no muy diferente de lo que harían unos YES en sus momentos más inspirados de los 80s). Las dos últimas piezas del disco son las más extensas del mismo: ‘Acrobat Citizens’ durando poco menos de 8 minutos y ‘When Opposites Meet’ extendiéndose hasta los 9 ½ minutos, y podemos decir que en ellas se prolonga una cima artística del álbum que tenemos en nuestras manos. ‘Acrobat Citizens’ hereda en buena medida el lirismo estilizado la canción precedente, pero esta vez le proporciona una aureola más notoriamente ceremoniosa, y además, abre campo a una mayor presencia de los sintetizadores en las orquestaciones y el armazón temático: esto último ayuda a darle un aire particularmente plácido al esquema  melódico en curso. A fin de no romper el equilibrio de las cosas , el solo de guitarra que emerge en algún momento elabora su expresividad con la debida frugalidad (algo más cercano a MARK KNOPFLER que a STEVE HACKETT); por su parte, la batería mantiene las cosas controladas desde sus arquitectónicos cimientos que se sienten genuinamente exuberantes sin hacer aspavientos de sobra. En fin, tenemos en ‘Acrobat Citizens’ una canción muy bella y es una pena que no dure más a despecho de su razonablemente generoso espacio de desarrollo, pero es que tiene que llegar el turno de la última canción, ‘When Opposites Meet’. Esta está estructurada en una sólida amalgama de jazz-rock, psicodelia y sonoridades sinfónicas, amalgama ágilmente desarrollada en base a extravagancias progresivas donde los teclados hacen convivir ornamentos espaciales y orquestaciones prístinamente arquitectónicas. Una vez más, la batería elabora un esquema lo suficientemente sofisticado como para dotar de un esplendoroso señorío a la amplia excursión ejecutada por los músicos. La guinda de la tarta se ha reservado para esta última canción cuya deliciosa factura la debe convertir fácilmente en un nuevo hito dentro del todavía viviente legado de TÉMPANO.

Todo eso es lo que nos ha ofrecido en “Nowhere Now Here”, un disco que estamos reseñando un poco tarde pero, a fin de cuentas, nunca es demasiado tarde ni demasiado temprano para recalcar cuán grandioso es el grupo TÉMPANO. Este disco perpetúa a todas luces su estadía privilegiada dentro del Parnaso de las mayores glorias del rock progresivo latinoamericano de ayer y de hoy, de cualquier tiempo y de cualquier lugar. 


Muestra de “Nowhere Now Here”.-

6 comments:

Fernando Luis Maldonado said...

Cesar, gracias x tan acertada, profunda y generosa reseña de este nuevo gran disco de Tempaño, a quienes sigo dsd q los vi presentar Atabal Yemal en 1979.

Estoy viviendo ajora en Lima y son gran fan del rock progresivo. Esta semana boy a Cruise to the edge. Pongámonos en contacto. Saludos!

César Inca Mendoza Loyola said...

Vale, será genial. ¿Tienes Facebook?

Y por supuesto, gracias por miles por tus gentiles palabras para con mi humilde reseña.

jose benmaman said...

Excelente reseña. Tuve el privilegio de estar esa formación original de Témpano justo con los integrantes de está extraordinaria producción. Siempre ha sido una combinación maravillosa de talentos. Gracias por darle el merecido reconocimiento!

jose benmaman said...

Excelente reseña. Tuve el privilegio de estar esa formación original de Témpano justo con los integrantes de esta extraordinaria producción. Siempre ha sido una combinación maravillosa de talentos. Gracias por darle el merecido reconocimiento!

Anonymous said...

Esta banda maravillosa la descubrí con la re edición de Atabal Yemal, desde entonces les sigo disco a disco, siempre pienso que cada trabajo es el mejor y nuevamente así lo siento.

Este disco no solo me parece el trabajo mas profesional del grupo, también uno de los mejores trabajos de esta década de cualquier banda del genero y mas allá tambien.

A los integrantes del grupo, gracias y mas gracias, que regalo musical este que nos han hecho, se deja ver que ahora es que tienen creatividad para rato pues a esto no se llega por accidente

Cesar, a ti tambien se te agradece el tiempo que te tomas para darnos tanto placer leyendo tus criticas, siempre puntuales.

César Inca Mendoza Loyola said...

Gracias por miles a quienes exageradamente me agradecen esta reseña: recibo los elogios con la misma bonhomía que se me brinda. Ante todo, gracias a TÉMPANO por la música.