Thursday, November 27, 2025

COMPASSIONIZER: a disfrutar del sonido de DEPECHE MODE



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

En esta ocasión presentamos la más reciente obra fonográfica del ensamble avant-progresivo COMPASSIONIZER, el cual consiste en una colección de versiones de temas de DEPECHE MODE en su etapa 1986-90, portando el idóneo y simple título de “A Tribute To Depeche Mode”. La publicación de este disco tuvo lugar el pasado 28 de septiembre. Tenemos aquí renovaciones muy sugerentes de los aspectos más directamente líricos de ese romanticismo oscuro que impregnó a discos como “Black Celebration”, “Music For The Masses” y “Violator”, el tiempo del creciente reforzamiento del rol de Alan Wilder como arreglista primordial de las composiciones de Martin Gore. Este disco, además de funcionar como el homenaje que es, también sirve para conmemorar el quinto aniversario de COMPASSIONIZER. Bajo el perpetuo liderazgo de Ivan Rozmainsky [sintetizadores], el ensamble se completa con Serghei Liubcenco [guitarras, batería, rubab, doira, dholak, vocoder y percusión], AndRey Stefinoff [clarinetes] y Leonid Perevalov [clarinetes bajos]. Los colaboradores ocasionales fueron Sabina Vostner [canto y ukelele] y Alexey Krupa [Theremin]. Los procesos de mezcla y masterización del material aquí contenido estuvieron a cargo de Alexander Kuzovlev. la portada, como es habitual, es de la autoría de Vyacheslav Potapov (el hombre de VP).

Este catálogo de revisiones Depeche-Modianas empieza con ‘But Not Tonight’, el involuntario hit estadounidense de DP que reemplazó a la mágica canción ‘Stripped’ en la promoción del entonces nuevo LP del año 1986. Cualesquiera memorias del orgullo herido en los Sres. Gore & cía. por esa absurda movida de su sello discográfico quedan relegadas sonoramente en los cautivadores arreglos que perpetra el colectivo de COMPASSIONIZER con una fuerte raigambre étnica. El rol predominante del támden de clarinetes y percusiones realza la intencionalidad telúrica del esquema sonoro en curso: fusión contemporánea en estado químicamente puro que permite al núcleo melódico desplegar su embrujo. La sección epilogar revela una intensidad mágica. Luego sigue ‘World Full of Nothing’, emergiendo con un enfoque cinematográfico que se explaya fluidamente bajo un manto de expectativa y crepuscular misterio. Ahora sí nos acercamos más al estándar histórico del chamber-rock, pero lejos del oscurantismo sistemático de unos UNIVERS ZÉRO o ART ZOYD, más bien dentro de la prestancia arcanamente señorial que conocemos en bandas como FINNEGANS WAKE, ISILDURS BANE y FIVE-STOREY ENSEMBLE. La ulterior emergencia de capas densas de sintetizador y riffs guitarreros de corte gótico crea un clímax embrujadoramente tenso antes de que el epílogo nos devuelva al cristalino lirismo del inicio. Siendo una de las composiciones más atmosféricas no sólo de la etapa de fines de los 80 de DP sino de toda su carrera, ‘The Things You Said’ aparece aquí con un revestimiento radicalmente nuevo, uno más propiamente fastuoso donde los recursos orquestales propios del discurso avant-progresivo se asientan gentilmente sobre un groove que transita entre lo etéreo y lo tribal. Los diálogos de las maderas marcan el canto simbólico con evocadora gracilidad. En general, el grupo reactiva la calidez fusionesca que signó al primer tema del álbum. ‘Blue Dress’ usa más recursos cibernéticos que cualquiera de los temas precedentes a la hora de articular los cimientos de la instrumentación global. La banda reinterpreta la ceremoniosidad inherente a la composición original mientras añade matices flotantes de talante folclórico al asunto. 

‘Sibeling’ es un instrumental residual de las sesiones de “Violator” que finalmente apareció en el lado B del histórico single ‘Enjoy The Silence’. En manos de este cuarteto, esta pieza adquiere una reconstrucción psicodélica con la cual el grupo estira la faceta más densa de su ideario musical. El rigor sistemático con el que los músicos interactúan es muy funcional para la activación de un colorido muy cargado de espesor con amplios matices oníricos. No podía faltar ese himno inmortal que es precisamente ‘Enjoy The Silence’: esta versión que se extiende por un espacio de casi 9 minutos también se encarga de cerrar este álbum... Y lo hace a lo grande. En efecto, este clásico inmortal del tecno-pop realza su poética magia melódica a través de una amalgama muy bien perfilada de lo cristalino con lo refulgente, penetrando en varios momentos en áreas abstractas. Estando una vez más el dúo de clarinetes a cargo de reemplazar las partes cantadas, en él está la dirección de las mudanzas y los estribillos. Los pasajes adicionales armados en torno al doble encuadre de percusiones y sintetizadores impulsan una robusta (aunque sin desbordante) aureola orquestal donde el señorío se impone por su propio vigor. Los arreglos ensoñadores que emergen cerca del final se encauzan hacia una intrigante atmósfera volátil, siendo el cántico femenino de mucha ayuda al respecto. Todo esto es lo que se nos brindó con “A Tribute To Depeche Mode” desde los cuarteles de COMPASSIONIZER, una combinación de transportación y traslapamiento de diversos tiempos y provincias musicales desde el pop electrónico británico de los 80 hasta el chamber-rock progresivo ruso del presente tercer decenio del tercer milenio. Muchas gracias a la gente de COMPASSIONIZER por concretar esta idea tan peculiar que, al fin y al cabo, llegó a buen puerto.


Muestras de “A Tribute To Depeche Mode”.-   

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