Tuesday, March 24, 2026

BIGLIETTO PER L’INFERNO: un ansioso paraíso en la escena progresiva italiana de los 70

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy hablamos de BIGLIETTO PER L’INFERNO, sexteto formado en la localidad de Lecco (al nordeste de Italia) en el año 1972 y que se erigió como una voz ígnea y poderosa dentro del escenario progresivo de su país a mediados de esa década de los 70. Con su álbum conceptual homónimo del año 1974, el grupo puso sobre el tapete un referente importante para el género progresivo, pero es que antes de su disolución a fines del año siguiente, la banda había completado un segundo disco titulado “Il Tempo Della Semina” cuya salida al mercado se hizo muy póstumamente. El sexteto conformado por Claudio Canali [canto, flauta y fliscorno tenor], Marco Mainetti [guitarras], Giuseppe “Baffo” Banfi [órgano Gem y sintetizador Moog], Giuseppe “Pilly” Cossa [piano y órgano Hammond C3], Fausto Branchini [bajo] y Mauro Gnecchi [batería y percusión] llamó la atención muy pronto dentro del underground del país de Dante por su rotunda combinación de fuerza y pomposidad, además de la tanática (tal vez hasta neurótica) teatralidad de Canali. Como dijimos antes, el grupo que hoy nos ocupa surgió en Lecco en el año 1972, y lo hizo de las cenizas de GEE y MAKO SHARKS, respectivamente: inicialmente, su nombre era UN BIGLIETTO PER L’INFERNO, pero el artículo indefinido inicial fue pronto omitido en los carteles de los conciertos. El sello Trident Records, el cual ya había publicado discos de los grupos DEDALUS, THE TRIP y SEMIRAMIS, era muy receptivo de las propuestas progresivas en la escena italiana del momento, y no desaprovechó la oportunidad de fichar a BIGLIETTO PER L’INFERNO, concretándose el álbum debut “Biglietto Per LInferno” en el año 1974. Maurizio Salvadori fue el productor.

 
En su estructura integral, “Biglietto Per L’Inferno” es un álbum conceptual sobre el suicidio, la angustia moral que la precede y el estigma social que la rodea. A pesar de lo que pueda sugerir el título de la canción que da inicio al disco, ‘Ansia’ da prioridad a un barroquismo colorido y vivaz cuya letra proyecta un aura de sobriedad reflexiva, algo así como una idea que recién amanece. La prevalencia de recursos manieristas y el perfil sumamente refinado de los recovecos melódicos nos recuerdan al patrón de BANCO DEL MUTUO SOCCORSO. El ímpetu rockero de la banda se muestra con toda cabalidad en ‘Confessione’, impactante composición que ofrece una improbable pero bien armada confluencia de GENESIS, EMERSON, LAKE & PALMER y DEEP PURPLE. Esta canción se centra en un punto fuerte de la banda: dinamismo muscular y claridad melódica retroalimentándose con solvente fluidez. Los riffs y ocasionales solos de la guitarra saben hacerse notar en medio de las bases armónicas y ornamentos provistos por ambos teclistas; ya en la sección epilogar, sobre la machacona base rítmica, el sintetizador y el piano se alternan en el centro nuclear de la bien perfilada culminación orquestal. ‘Una Strana Regina’ regresa a la estilización palaciega que marcó a la canción inaugural, esta vez con una alternancia entre lo introvertido y lo exultante.  El saltarín epílogo jazz-rockero alivia cualquier tensión emocional precedente; la nota sostenida de órgano con la que la canción llega al fade-out se mantiene en el fade-in de ‘Il Nevare’, la canción que inicia el lado B del álbum. Suponemos que el formato del vinilo exigía este recurso, pero también resulta bastante conectado con el concepto mismo del álbum, pues es con esta cuarta canción que el pathos del protagonista comienza a albergar su amarga certeza. (“Bianche nuvole nel cielo azzurro opaco / Dall’alto guardano i campi con l’aratro. / Non è un dispetto, no, il non bagnar la terra, / Ma forse anche in cielo c’è una piccola guerra.”Con toda su parsimonia estructural en clave de balada sinfónica, ‘Il Nevare’ se alza como un intenso epitafio premonitorio. La dramática parsimonia que implosiona en las mudanzas se alternan un par de veces con interludios instrumentales en clave de blues: los dos órganos se asocian en la dirección del bloque sonoro mientras el canto de Canali nos increpa con cada frase, cada palabra, cada sílaba. La pasión de las últimas palabras y gritos es irrefutable: “Qualcosa nella neve, una piccola capanna / Bianca e solitaria, forse abbandonata. / Lontano un campanile ricordava una preghiera / Sui tetti, antiche ombree festeggiavano la sera.” 
 
  

El golpe final de batería para el cierre de ‘Il Nevare’ abre la puerta a ‘L’amico Suicida’, ambiciosa suite de poco más de 14 ¼ minutos de duración a cargo de brindar el cierre épico que el disco merece. Se combinan todos los fulgores parciales de canciones precedentes en un resplandor sistemático y contundente. Todo empieza con una parsimonia crepuscular que no tarda mucho en abrir un desborde tanático que algo tiene de siniestro. La ambientación parsimoniosa de la primera sección cantada es seguida por otra más intensamente barroca, y ésta por otra de línea folk-rockera con añadidos elementos manieristas. Nunca falta la teatralidad, ni en el canto ni en la manera en que los instrumentos articulan la miríada de sucesivos motivos. Echemos un par de vistazos a la letra:“Il tuo viso cereo e gli impulsi lenti, / Le tue labbra scure mi fanno stridere i denti. / Aspetti pacato / La tua soluzione, / La tua morte in agrodolce dà / Una strana sensazione”“Anche questo ti è negato, caro amico sfortunato, / E il mondo ti condanna, / E ne parla disgustato. / Questo sporco mondo idiota / Proprio lui che t’ha creato.” Pasada la frontera del octavo minuto, se da una larga serie de viajes instrumentales desde un calmado impresionismo hacia un aguerrido sinfonismo de base barroca, luego surgen algunos retazos bucólicos, un exabrupto maquinista con matices dadaístas, una excursión jazz-rockeraera y una danza pastoral con ropaje psicodélico. Una vez que sale al frente la última sección cantada, el grupo vuelve a hacer gala de su capacidad de combinar prestancia melódica y vigor rockero con exquisita musculatura. El nuevo uso de atmósferas siniestras (incluida una coral ultraterrena) y el peculiar color de las capas de sintetizador arman un final incisivo que transmite la fatalidad del vacío irremediable con perfecta idoneidad. Un disco formidable donde el grupo hace brillar su luz contundente y aristocrática con cada nota y cada swing, un clásico innegable de la primera generación del rock progresivo italiano donde el patente despliegue de inteligencia colectiva está simultáneamente al servicio de los meticulosos recovecos de la ingeniería musical y las más extenuantes pasiones existencialistas. Una obra maestra, para decirlo en pocas palabras.


Tal como dijimos al inicio de esta retrospectiva, el grupo tenía listo un segundo disco titulado “Il Tempo Della Semina” para que se publicara en el transcurso de 1975, pero el sello Trident Records terminó su efímera existencia en ese inoportuno momento. Es por ello que el legado de BIGLIETTO PER L’INFERNO recién se pudo completar apropiadamente con la edición de este segundo disco en CD por vía del sello Mellow Records en el año 1992. Eugenio Finardi había sido el productor en esas sesiones originales; para este rescate, Mauro Moroni y Ciro Perrino fungieron como nuevos productores. Este segundo disco comienza con la pieza que justamente le da título: es la más larga del álbum con sus 10 minutos y pico de duración, teniendo poca letra, y ni siquiera cantada, enunciada con una ceremoniosidad pasmosamente artificiosa. ‘Il Tempo Della Semina’ es, en lo primordial, una sucesión de escenas musicales. Un autoritario redoble de batería que parece iniciar la marcha de un batallón inicia lo que será una gallardas sucesión de motivos bien definidos, pero prontamente ese batallón se transforma en un extenso desfile de tenor manierista. Una siguiente sección se sumerge en una atmósfera romántica, la cual abre campo a la recitación antes mencionada: “E come lo specchio mostra agli uomini / Le immagini slegate dell’apparenza, / Le tue risa profumate / I tuoi gesti che ci ritmano il passo / Ci mostreranno quanto sarebbe duro / Percorrere una strada senza fine /Perché ti dovremmo ancora sopportare”. Lo que suena es como un guiño a los BMS de 1973, y ello se refuerza con el subsiguiente arribo de una animada sección rockera signada por un fulgor aristocrático que se completa con la cautivadora cadena de orquestaciones de los teclados. El último motif se despliega sobre un compás complejo, entrando a tallar la flauta para añadir oportunos colores sónicos a la excelsa arquitectura grupal que está dominada por la mancuerna de órgano y guitarra: es en esta última instancia que la banda establece lazos de familia con ALPHATAURUS y MUSEO ROSENBACH. 

  

‘Mente Sola – Mente’ es una excursión en calculadas agitaciones mecanicistas con ribetes circenses bajo una aureola surrealista. Dialogan muy bien los sintetizadores y las percusiones mientras se explaya el mantra susurrado. ‘Vivi Lotta Pensa’ es una canción razonablemente sofisticada cuyo aspecto más vivaz está basado en el tradicional compás de la tarantela. En las instancias finales, la acidez rockera se intensifica hasta que llega el seco golpe final. Ojalá hubiera durado un poco más. A estas alturas, notamos un claro aumento de la logística grupal: más sintetizadores y más  percusiones. Seguimos adelante con el repertorio. ‘L’arte Sublime Di Un Giusto Regnare’ es como una aventura Tulliana desarrollada sobre un complejo armazón rítmico,  añadiéndose algunos artilugios melódicos afines a los PREMIATA FORNERIA MARCONI de 1972-73. El solo de guitarra final es muy elegante. También nos hubiese gustado que durara un poco más, hemos tenido dos canciones con enorme gancho. ‘Solo Ma Vivo’ explora, en su primera parte, las aristas más solemnes y señoriales del ideario musical de la banda: los acordes de la guitarra acústica y la placidez cuasi-pastoral de los sintetizadores delinean un paisaje sereno donde reinan colores  primordialmente introspectivos. Las cosas se agitan más adelante dentro de una exquisita trama sinfónica cuyos destellos sónicos exhiben una muy cuidada orfebrería. Tras un efímero retorno al sosiego inicial, emerge un epílogo entusiasta y machacón: la solemnidad del inicio se expresa ahora con un fulgor contundente y aristocrático. Siendo la segunda canción más larga del disco con sus 9 ½ minutos  de duración, ‘La Canzone Del Padre’ también es la encargada de cerrarlo. Su esquema de trabajo consiste en preservar los recursos de exuberancia de la canción precedente con una incrementada gracilidad. El grupo juega liberalmente con los colores preciosistas propios del paradigma prog-sinfónico, gestando una maciza arquitectura musical donde se sintetizan varias estrategias expresivas anticipadas en las dos canciones precedentes, finalizando todo con un motif picaresco, hasta burlón. Un epílogo bastante efectivo. 


El desencanto con la falta de apoyo para la publicación del segundo álbum y la realización de nuevos conciertos llevó a la fatal desintegración del sexteto. Su música era un fortín señorial, pero no existe nada inexpugnable en esta vida. Una entrañable anécdota de BPI es que el grupo llegó a entablar amistad con el maestro alemán de la experimentación electrónica Klaus Schulze desde fines de 1974, y tan cercana era su amistad que se ofreció a ayudar al sexteto italiano a publicar su segundo disco ante la inminencia de la debacle de Trident. Pero no salió nada concreto de ello, aunque prosiguió su amistad con Banfi mientras éste iniciaba su trayectoria solista en el área electrónica (como J.B. Banfi y Baffo Banfi). Gnecchi, por su parte, trabajó en varios proyectos de jazz y fusión contemporánea; también tocó en un álbum solista de Franco Mussida (ex PFM). Mainetti y Branchini siguieron adelante como músicos de sesión, el segundo incluso se pasó al terreno de los cantautores entre fines de los 80 y mediados de los 90. El frontman Canali, tras pasar un periodo en una comunidad hare krishna, se ordenó como monje benedictino y, como parte de su labor pastoral, usó sus habilidades para las artes plásticas. Por un tiempo, existieron reediciones de “Biglietto Per L’Inferno” con un bonus track que es la versión instrumental del segundo tema, tanto por el sello italiano Vinyl Magic como por el sello japonés Belle Antique. Más adelante, el sello italiano AMS Records realizó ediciones limitadas en vinilo en los años 2021, 2021 y 2024 (esta última, de color blanco). También hizo lo propio con “Il Tempo Della Semina” en el año 2012. Lo más importante es que el legado de BIGLIETTO PER L’INFERNO no se pierda nunca. De hecho, el sello La Vetraia publicó en 2004 una caja con 3 CD (el tercero recoge un concierto en Lecco de mayo de 1974) y un DVD con un documental sobre la historia del grupo. Es más, está vigente una versión remodelada de la banda con una orientación hacia el folk-rock, siendo el otro teclista Cossa el líder de esta entidad junto al baterista-percusionista Gnecchi. Terminamos esta retrospectiva con nuestras palabras de agradecimiento a los integrantes del sexteto original de BIGLIETTO PER L’INFERNO por estos dos excelentes discos. In memoriam Claudio Canali (fallecido en agosto de 2018).


Muestras de BIGLIETTO PER L’INFERNO.-


Sunday, March 22, 2026

Los nuevos artefactos vanguardistas del maestro francés THIERRY ZABOITZEFF

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

En esta ocasión presentamos la nueva obra fonográfica del maestro francés THIERRY ZABOITZEFF, compositor y multiinstrumentista de gran trayectoria en el legendario ensamble ART ZOYD como también en la senda solista. A fines de febrero de este año 2026 se publicó su nuevo EP “Artefacts”, otra muestra de música exquisita articulada en torno a la dimensión más vanguardista del variopinto ideal del rock progresivo. El crack ZABOITZEFF se hizo cargo de todo lo que suena aquí: piano, sintetizadores, violoncellos,  guitarras, bajos, samplers y programaciones. A más de 40 años de “Prométhée”, su disco debut gestado mientras todavía era miembro de ART ZOYD, llega “Artefacts” como verídico testimonio de su vigencia como creador de visiones experimentales en el arte del sonido. No se trata de un álbum conceptual per se, pero sí es de interés prestar atención a estas palabras de ZABOITZEFF que reflejan una idea inspiradora para esta nueva música: “Los artefactos son los susurros del tiempo solidificados. Los objetos creados por manos humanas portan la memoria de gestos, creencias y conocimientos olvidados. Son evidencias, huellas, a veces errores, fragmentos de culturas desaparecidas o espejos de nuestras prácticas presentes. Los fallos técnicos, las reliquias sagradas o las simples herramientas deterioradas: cada una cuenta una historia, la del hombre que quiere entender, crear, sobrevivir y dejar tras de sí una frágil marca en el mundo.” El buen THIERRY se ve a sí mismo, desde su rol de artista, como un continuador de este rol transformador y técnico del ser humano a lo largo de la historia. Revisemos ahora los detalles concretos de este catálogo de nuevos artefactos sónicos.

Durando cerca de 8 ¾ minutos y siendo la pieza más extensa del repertorio, ‘Inexorabilis’ lo abre con fuerza de carácter y una actitud asertivamente sofisticada. Hasta poco antes de llegar a la frontera del segundo minuto, el entramado sonoro se centra en un aura expectante con una rotunda base futurista, apropiadamente sazonada con vibraciones sombrías. Es en base a ello que el centro temático se torna genuinamente fastuoso, estando la instrumentación impulsada por una densidad grisácea que es sostenida por un groove cada vez más sofisticado. Tal vez haya cierta filiación con los UNIVERS ZÉRO de mediados de los 80. Un gran inicio del disco, sin duda. Sigue a continuación ‘Looking For An Open Path’, una pieza más decididamente insertada en el discurso del chamber-rock. La línea académica postmoderna inspira crucialmente las texturas y surcos melódicos con los que ZABOITZEFF edifica este paisaje de retazos crepusculares y enigmas noctámbulos. También hay pasajes explícitamente serenos, especialmente los que tienen al piano como base, pero éstos sirven para enfatizar la idea de que hay una ansiedad escondida bajo la aristocrática elegancia de los sucesivos motivos. ‘Le Lune Du Petit Esprit’ exhibe vibraciones dramáticas desde el primer instante, siendo así que el cuerpo central concreta una ambientación cinematográfica de talante crepuscular. El swing programado se sitúa en un terreno jazz-fusionesco y empiezan a brotar más colores orquestales: todo ello permite al centro temático ganar en fulgor y gracilidad para despejar parte de la bruma inicial. Cuando llega el turno de ‘Lass Uns Tanzen’, un tema no demasiado largo que no llega a completar el espacio de 3 minutos, ZABOITZEFF decide crear una saltarina sonata minimalista centrada en el piano y los violoncellos. Las sistemáticas síncopas que marcan al motif se enriquecen con ulteriores intervenciones del bajo, la guitarra y la percusión.

‘Redrawing Reality’ cierra el repertorio abordando un enfoque emparentado con el ambient electrónico, logrando establecer ciertas conexiones estéticas con la línea de trabajo de ART ZOYD de la segunda mitad de los 80 en adelante, eso sí, con un notable predominio de la espiritualidad evocadora. Es como una síntesis de las aureolas suntuosas y aristocráticas de los temas #1 y #3 con la adición de elementos cibernéticos (casi a lo TANGERINE DREAM): la presencia de éstas se hace sentir si llegar a lo invasivo o lo imponente. Los sintetizadores que imitan cornos y maderas son las principales proveedores de calidez mientras que los neuróticos efluvios del violoncello aportan interesantes recursos ocasionales de tensión. A despecho de este último detalle, se trata del tema más relajado de los cinco. Todo esto fue lo nuevo del maestro francés THIERRY ZABOITZEFF: “Artefacts” es una obra bastante interesante que sólo necesita un poco más de 28 minutos para mostrar la perpetua solidez de la mente creativa de este excelente veterano del rock progresivo de avanzada radical. Más de 70 años de edad y con una energía incombustible que parece ignorar olímpicamente las leyes de la termodinámica astrofísica contemporánea. Bastante recomendable. 


Muestras de “Artefacts”.-

Wednesday, March 18, 2026

SOFT MACHINE y la bendición del número 13



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

La veterana y reactivada banda SOFT MACHINE nos brinda una de las más agradables sorpresas del año 2025: su nuevo disco “Thirteen”, justamente el decimotercero de su amplia discografía iniciada a fines de los 60. Recordemos que los discos de SOFT MACHINE tenían nombres de números hasta el séptimo. La alineación de John Etheridge [guitarras], Theo Travis [saxofones tenor y soprano, flautas, duduk, piano, piano eléctrico Fender Rhodes, mellotrón y efectos electrónicos], Fred Thelonius Baker [bajo sin trastes] y Asaf Sirkis [batería, percusión y piano]. Hoy por hoy, Etheridge es el mayor de todos con sus recién cumplidos 78 años. El cuarteto vigente recibe las ocasionales colaboraciones de Pete Whittaker (órgano y piano eléctrico Fender Rhodes), Nick Utterdige (gong) y hasta el mismísimo Daevid Allen (glissando guitar). Parece que el buen Daevid dejó un buen lote de grabaciones antes de partir al más allá en el ya lejano año 2015, así que en el caso del disco que ahora nos convoca se añade el conmovedor significado de que Allen “vuelve” desde el más allá al grupo del cual fue cofundador (aunque lo abandonó antes del disco debut de 1968). Las sesiones de grabación de “Thirteen” tuvieron lugar en los Temple Music Studios en varias sesiones de abril de 2025, mientras que las labores de mezcla y masterización tuvieron lugar en The Blue Studio: para ambas cosas estuvo Andrew Tulloch a cargo. Travis ejerció el rol de productor. Esta nueva obra publicada por Dyad Records (sello de Etheridge) el 13 de marzo último establece el debut oficial de Sirkis como músico de estudio de esta longeva entidad musical, aunque ya lleva varios años en giras con sus colegas. También se publica como doble vinilo por vía del sello Tonefloat. La portada es de Esra Kirzin Gokcen. De manera colateral, nos recuerda a la del disco de THE KEITH TIPPETT GROUP “Dedicated To You, But You Werent Listening” (1971). Bueno, como sea, vayamos a los contenidos concretos de este fabuloso disco.


La aventura de “Thirteen” se inaugural con ‘Lemon Poem Song’, un tema con un motif bien definido en su cálido lirismo, el mismo que se enriquece crucialmente con los ágiles fraseos de la guitarra y el exuberante groove de la batería, especialmente este último con su aristocrática musculatura. Las líneas del bajo y las bases armónicas del piano completan los matices imprescindibles. Luego sigue ‘Open Road’ con sus delicadas cadencias que nos muestran en su forma más pura el aspecto contemplativo del discurso jazz-progresivo. Sobre una serie armónica sencilla, el desarrollo temático se explaya en una gracilidad magnética donde el saxofón ejerce una labor eficazmente embrujadora. El ensamble saca buen provecho al espacio de 7 ½ minutos otorgado a la edificación de su núcleo temático. Primer culmen del repertorio. La dupla de ‘Seven Hours’ y ‘Waltz For Robert’ sirve para que el ensamble siga abriendo su abanico caminos de expresión. El primero de estos temas mencionados comienza inmerso en un minúsculo punto minimalistamente oscuro que no tarde mucho en generar un crescendo a modo de tornado de formas libres. Este inspirado ejercicio de free jazz se centra en la precisa inteligencia de los diálogos continuos entre los cuatro músicos, estando la batería a cargo de sustentar el vitalismo tormentoso que conforma la esencia de esta creación particular. En cuanto a ‘Waltz For Robert’, se trata de una envolvente balada en 3/4 marcada por las evocadoras líneas de la flauta, posteriormente apuntalada por sinuosos trazos del bajo que añaden cierta gravedad al asunto. Compuesta en honor al veterano cofundador de SM Robert Wyatt, se trata de un hermoso nexo simbólico con el pasado. Durando 13 minutos y pico, ‘The Longest Night’ es la pieza más extensa del repertorio. Ya desde sus instancias iniciales nos percatamos del impacto lírico que se quiere estructurar en su esquema sonoro: el paisaje articulado por los teclados abre campo al lucimiento del saxofón. Cuando la guitarra asume el rol protagónico, Etheridge realiza uno de sus más alucinantes lucimiento dentro del disco. La segunda sección añade un factor psicodélico al armazón jazz-progresivo, lo cual permite a la banda proyectarse a una suntuosidad fulgurosa, contundente y razonablemente densa. La flauta añade colores frescos al entramado sonoro. La tercera sección exhibe un breve momento de refinado frenesí hasta que el epílogo aterriza en un ambiente sereno. Algo muy épico, fenomenal cénit del disco. 

Tras ese magnífico despliegue de fastuosidad jazz-progresiva emerge ‘Disappear’ con su aura cósmica de serena melancolía. La belleza del núcleo melódico se impone sin aspavientos,  como una calma brisa de inicios de otoño que es la imagen perfecta de la introspección. Cuando llega el turno de ‘Green Books’, el grupo se dispone a dejarse llevar por su espíritu más optimista: se trata básicamente de un jam blues-jazzero muy meticulosamente articulado sobre un esquema rítmico razonablemente complejo. La solidez del entramado sonoro ostenta una compacidad tremendamente solvente mientras el swing fluye con total naturalidad. ‘Beledo Balado’ regresa de lleno a lo introspectivo,  esta vez con un muy calnado ejercicio de jazz-fusion con base de cool jazz. ‘Pens To The Foal Mode’ ostenta una gracilidad oportunamente moderada que se sostiene sobre los cristalinos arpegios de la guitarra,  siendo ésta también la impulsora de posteriores variantes. Los colores de la flauta comienzan sutiles y terminan flotando altivamente con una actitud de gentil desafío frente a los fraseos surrealistas de la guitarra. La dupla de ‘Time Station’ y ‘Which Bridge Did You Cross’ sirve para que el grupo siga explorando matices renovadores en espacios no demasiado extensos (ambos temas, al igual que ‘Pens To The Foal Mode’, no llegan a completar los 3 minutos). La primera de estas piezas mencionadas regresa de lleno al lirismo limpio y lo hace sobre el ágil swing de la batería. Su complejo tempo se realza con las florituras del saxo y las ingeniosas líneas del bajo; el solo de guitarra emerge en el momento adecuado para realzar sus propias tonalidades dentro del groove colectivo. La segunda de ellas vira hacia una zona de delirios espaciales cuyas ondulaciones cibernéticas motivan la forja de otro ejercicio híbrido de free jazz y prog psicodélico. La guitarra concreta armonías distorsionadas mientras el saxofón se luce señorialmente; finalmente, ambos se hermanan en la elaboración de la fanfarria conclusiva. ‘Turmoil’ exhibe un vigor expresivo que se edifica con el transcurso de los minutos. Es como si una vieja idea del primer álbum de THE MAHAVISHNU ORCHESTRA hubiese sido remodelada por los preservadores de SOFT MACHINE LEGACY. Los fraseos de la guitarra y el saxo son contundentes, así como los ornamentos ocasionales del bajo; la batería es fuego puro.


El repertorio se cierra con ‘Daevid’s Special Cuppa’, ese ítem que mencionamos en el primer párrafo como el retorno simbólico de Allen, y además, tocando un instrumento (aunque sea como archivo de años atrás). La flotante expansión de los retazos empíreos armados por las capas de su guitarra empujan al esparcimiento de una arquitectura sónica focalizada en las capas de teclados, siendo éstas las columnas que sustentan el desarrollo temático de la despedida del álbum. La aureola exótica es imponente y delicada a la vez. Todo esto es lo que se nos brinda con “Thirteen”, la nueva obra fonográfica forjada en los cuarteles de la incombustible y bendita entidad musical que es SOFT MACHINE. Realmente es el 13 un número bendito para este legendario y multívoco grupo, pues nos parece su disco más logrado dentro del nuevo milenio (incluyendo los firmados por SOFT MACHINE LEGACY), sin restar mérito a los demás. Muchas gracias a los Sres. Etheridge, Travis, Sirkis y Baker por esto. ¡¡¡Totalmente recomendable!!!


Muestras de “Thirteen”.-

Sunday, March 15, 2026

GONG y el perpetuo resplandor de un espíritu musical atemporal



HOLA. AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Hoy tenemos el placer de presentar el nuevo trabajo fonográfico de la atemporal e inmortal banda GONG, pionera del prog psicodélico a fines de esa década de los 60 y, hoy por hoy, una presencia estable y cabalmente renovada dentro de la vanguardia rockera mundial. El nuevo disco en cuestión se titula “Bright Spirit” y ha sido publicada por el sello Kscope el 13 de marzo, hace muy poco, tanto en CD como en vinilo (ediciones limitadas en negro y turquesa traslúcido). El colectivo mantiene su no tan novicia alineación de Kavus Torabi [guitarras eléctricas y acústica, sintetizador, armonio y voz principal], Fabio Golfetti [guitarras eléctricas y voz], Dave Sturt [bajo y voz], Ian East [saxofones y flauta] y Cheb Nettles [batería, percusión y voz]. 
“Bright Spirit” completa la trilogía iniciada en 2019 con “The Universe Also Collapses” y continuada con “Unending Ascending” en 2023. Lo que aparece en “Bright Spirit” fue grabado en los Snorkel Studios, estando Frank Byng a cargo de la ingeniería de sonido, además de la mezcla; también coprodujo el disco junto a la banda. El ulterior proceso de masterización estuvo a cargo de James Plotkin. El colectivo de GONG firma toda la música de estas nuevas canciones, mientras que las letras son exclusivamente de Torabi. Repasemos ahora los detalles del repertorio.


El largo tema de 10 ½ minutos ‘Dream Of Mine’ – de hecho, el más extenso del disco , pone en marcha las cosas con un enclave fusionesco bastante meticuloso. Tras una iniciación en clave de mantra percusivo, el grupo arma un cuerpo central en medio tiempo cuyo bloque temático está marcado por aires arabescos y mesorientales. La cercana fraternidad entre las dos guitarras y las refinadas líneas del sobriamente aventurero saxofón asientan el exótico núcleo melódico sobre el cual se instala cómodamente el canto. Mientras tanto, la dupla rítmica se encarga de preservar una sana dosis de sofisticación para el groove, lo cual incluye ocasionales cambios de tempo. En el último tercio, el sonido grupal se torna más denso, adoptando un fulgor épico hasta el punto de que podría sonar un poco amenazante, pero... no, se trata más bien de la grandilocuencia propia de una exaltación espiritual que resulta muy común en el paradigma histórico del space-rock. Nos recuerda, de hecho, al Steve Hillage de los dos primeros álbumes. Tras este impactante punto de arranque llega el turno del magno instrumental ‘Mantivule’, el cual exhibe un groove más ágil sobre un esquema rítmico más complejo, estableciendo una ingeniosa mezcla de jazz-rock y prog psicodélico. ¿Qué hubiese pasado con una composición de los OZRIC TENTACLES de fines de los 80 hubiese sido remodelada por cinco integrantes de GONG de 1974 bajo la guía de HATFIELD AND THE NORTH? Pues lo que suena aquí. La inserción de elementos pesados en algunos pasajes estratégicos ayuda a reforzar cabalmente el potencial de musculatura que tiene la composición. Un estupendo cénit del álbum. Los dos temas que GONG adelantaron en las redes son ‘The Wonderment’ y ‘Stars In Heaven’: uno cierra la primera mitad del álbum y el otro abre la segunda. ‘The Wonderment’ empieza con un largo prólogo cósmico que se conecta con las fluctuaciones cibernéticas subyacentes al cuerpo central del tema precedente. El canto entra tallar y lentamente se abre la puerta al ingreso de los demás instrumentos, los cuales giran en torno al núcleo de efectos de glissando en las guitarras. ‘Stars In Heaven’, por su parte, es una semi-balada marcada por un lirismo sosegado, casi introspectivo, pero con un talante luminoso que le permite mostrar su particular fuerza de carácter. El solo de guitarra que emerge cerca del final (con oportunos ornamentos de flauta) crea un recurso extra de intensidad emotiva para esta canción.

‘Fragrance Of Paradise’ es la segunda pieza más larga del disco con sus más de 7 ½ minutos de duración y su esquema de trabajo se basa en una nueva exploración de las inquietudes más sofisticadas del quinteto, a la par que se proyecta hacia una exploración más sesuda de las vibraciones emotivas que ya se mostraron fehacientemente en la canción precedente. Tenemos aquí una inspección en el área de la psicodelia progresiva relativamente serena con ornamentos fusionescos que añaden un coqueto colorido al desarrollo temático. Suntuosidad sin exceso de boato, refulgente refinamiento que sabe qué momentos escoger para exhibir breves pasajes de fuego rockero, delineando con sobriedad el filo heroico del ensamble íntegro. Una bella composición, la verdad que sí, y definitivamente, otro momento culminante del disco. ‘Relish The Possibility’ utiliza su espacio de 3 minutos y pico para elaborar una exhibición de ceremoniosidad psicodélica sobre un swing tribal sereno donde las capas envolventes y los ornamentos percusivos articulan conjuntamente la atmósfera adecuada. ‘Eternal Hand’ trae consigo el cierre del álbum y lo hace reforzando el aura contemplativa de la canción precedente, al modo de un llamado a la conciencia para que encuentre su lugar de relax a fin de alcanzar una lucidez especial en su contemplación del universo. Hay una cualidad, por así decirlo, sacerdotal en el canto de Torabi. El grupo maneja el complejo compás con eximia pulcritud mientras procura que los efímeros pasajes marcados por una intensidad y una fastuosidad especiales no quiebren el clima general de sosiego contemplativo. O sea, que estas dos últimas canciones han plasmado sendas fases de la contención espiritual que sigue a la explosión de ideas y emociones. Todo esto es lo que se nos brinda desde los cuarteles de música atemporal de GONG con “Bright Spirit”, la nueva demostración de que la nueva generación de emisarios prog-psicodélicos del Planeta Gong mantiene con total solvencia su lugar preferencial en la élite de la vanguardia rockera del momento. En poco menos de tres cuartos de hora, este quinteto ha desplegado una nueva evidencia de grandiosidad que engrandece a la escena rockera del año 2026. ¡¡Infinitamente recomendable para cualquier fonoteca que se precie de ser buena!!


Muestras de “Bright Spirit”.- 

Friday, March 13, 2026

HATS OFF GENTLEMEN IT’S ADEQUATE: afirmación de una gran certeza en la escena progresiva británica

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Con más de un año de retraso presentamos aquí el hasta ahora último trabajo fonográfico del ensamble británico HATS OFF GENTLEMEN IT’S ADEQUATE; lleva el título de “The Uncertainty Principle” y fue publicado el 4 de marzo del pasado año 2025 por Glass Castel Recordings. El trabajólico dúo de Malcolm Galloway [voz, coros, guitarras, sintetizadores y programaciones] y Mark Gatland [bajo, Chapman Stick, coros, sintetizadores y guitarras adicionales] vuelve a la carga con nuevo material de la autoría conjunta de ambos. “The Uncertainty Principle” es el octavo disco dentro de una carrera fonográfica iniciada en el año 2012 con “Invisible”. Con el paso de los años, HATS OFF GENTLEMEN IT’S ADEQUATE fue ganando adeptos a nivel mundial, especialmente con la secuencia de “Out Of Mind” a “The Light Of Ancient Mistakes” (del cuarto al séptimo), que se concretó desde 2018 hasta 2023. En el disco que ahora nos ocupa, el dúo recibió la asistencia de Kathryn Thomas (flauta y voz) y Ethan Galloway (voz). Galloway y Gatland se hicieron cargo de la producción de casi todos los temas del álbum, salvo un par donde Kathryn Thomas también intervino en esta función. Una vez culminado el proceso de las grabaciones, Galloway asumió las labores de mezcla y masterización del disco; por su parte, Gatland realizó la labor gráfica.  

 

Los músicos explican detalladamente la temática conceptual científica que sustenta al repertorio de este disco: “Hasta el desarrollo de la física cuántica, la ciencia parecía proporcionar una descripción cada vez más precisa de nuestro mundo. Con mejores equipos, nuestra comprensión aumentó. Cuanto más observábamos, más seguros estábamos de la realidad subyacente a nuestras observaciones. El principio de incertidumbre de Heisenberg, propuesto en 1927, revirtió esa percepción. Demostró que, para los objetos más pequeños que podemos detectar, aumentar el conocimiento de un aspecto de la partícula disminuye nuestro conocimiento de otro. Existe una muy famosa demostración de esto en cuanto a la posición y el momento. Aunque el principio de incertidumbre se descubrió en relación con aspectos bastante técnicos de las mediciones de partículas subatómicas, formó parte de una revolución de la incertidumbre en el pensamiento humano. Fundamentalmente, no podemos estar seguros de algunos aspectos del mundo que nos rodea. Mientras los físicos refutaban nuestras suposiciones sobre la naturaleza de la materia, Kurt Gödel demostró en 1931 que cualquier sistema matemático debe tener limitaciones. La psicología demostró que nuestros recuerdos y autopercepciones pueden ser extremadamente inexactos. Y la historia del siglo XX es un testimonio de los peligros de confiar en aquellos que están cegados por la certeza.” Los Sres. Galloway y Gatland concluyen que la física cuántica, a pesar de que pueda parecer una teoría ridícula, es capaz de predecir los más precisos resultados de muchos experimentos científicos de los últimos tiempos. Ciñéndonos a lo estrictamente musical, el repertorio de “The Uncertainty Principle” empieza con la dupla de ‘Certainty’ y ‘Everything Changed’. El primero de estos temas comienza con una exhibición de grisácea solemnidad que queda buen trazada por unos minimalistas  efluvios de teclado. Es a mitad de camino que la garra rockera entra a tallar y lo hace con un ímpetu exquisito que nos recuerda por igual a FROST y a los ARENA de los tres últimos discos. Este impulso ígneo se modula un poco en las instancias finales para que su impacto expresivo culmine con un fulgor fastuoso. En cuanto a ‘Everything Changed’, se trata de uns canción más impetuosa que marca un aura híbrida de hard rock y neo-prog: los riffs de guitarra y la exquisita manera de manejar el groove de base garantizan el gancho con genuina solvencia, pero es cuando entran a tallar los solos de guitarra y de sintetizador que el núcleo melódico completa su potencial. ‘The Ultraviolet Catastrophe’ es un tema relativamente breve que recibe varios de los ecos sonoros de la pieza precedente, pero con algunos ornamentos extra de space-rock y,  sobre todo, con una labor más ambiciosa en el armazón melódico. Cuando llega el turno de ‘Copenhagen’, el ensamble se dispone a explorar una aureola más serena dentro de su ideario musical, acercándose a la faceta ceremoniosa de PORCUPINE TREE: hay una espiritualidad profunda que se manifiesta a través del muro rockero desplegado sobre un sólido medio tiempo. ‘Cause And Effect (But Not Necessarily In That Order)’ es un muy animado instrumental que comienza con un prólogo pesado, pero que pronto se enfila por una senda de sinfonismo moderno donde las orquestaciones y bases armónicas de los teclados guían al desarrollo temático. La ilación melódica es relativamente sencilla, pero el armazón integral de los arreglos instrumentales tiene un aire distinguido que eleva notoriamente las proyecciones artísticas de la composición. El sexto tema justamente lleva el título de ‘The Uncertainty Principle’ y es el más extenso del disco con sus 8 ¾ minutos de duración. Su mezcla de vigor y ceremoniosidad con una clara orientación modernista suena bastante a un híbrido de THE TANGENT y KARMACANIC (se añade el canto como un vínculo estilístico con aquélla). Los cambios de ritmo y ambiente son manejados con impoluta fluidez y hay varios guitarreos que aseguran los cimientos vibrantes de los pasajes más aguerridos. El aura cósmica del epílogo añade matices eficaces para el vuelo progresivo diseñado en esta ocasión. Definitivamente, un cénit decisivo del álbum.

  

‘The Ultraviolet Catastrophe’ es un tema relativamente breve que recibe varios de los ecos sonoros de la pieza precedente, pero con algunos ornamentos extra de space-rock y,  sobre todo, con una labor más ambiciosa en el armazón melódico. Cuando llega el turno de ‘Copenhagen’, el ensamble se dispone a explorar una aureola más serena dentro de su ideario musical, acercándose a la faceta ceremoniosa de PORCUPINE TREE: hay una espiritualidad profunda que se manifiesta a través del muro rockero desplegado sobre un sólido medio tiempo. ‘Cause And Effect (But Not Necessarily In That Order)’ es un muy animado instrumental que comienza con un prólogo pesado, pero que pronto se enfila por una senda de sinfonismo moderno donde las orquestaciones y bases armónicas de los teclados guían al desarrollo temático. La ilación melódica es relativamente sencilla, pero el armazón integral de los arreglos instrumentales tiene un aire distinguido que eleva notoriamente las proyecciones artísticas de la composición. El sexto tema justamente lleva el título de ‘The Uncertainty Principle’ y es el más extenso del disco con sus 8 ¾ minutos de duración. Su mezcla de vigor y ceremoniosidad con una clara orientación modernista suena bastante a un híbrido de THE TANGENT y KARMACANIC (se añade el canto como un vínculo estilístico con aquélla). Los cambios de ritmo y ambiente son manejados con impoluta fluidez y hay varios guitarreos que aseguran los cimientos vibrantes de los pasajes más aguerridos. El aura cósmica del epílogo añade matices eficaces para el vuelo progresivo diseñado en esta ocasión. Definitivamente, un cénit decisivo del álbum. El despliegue de color musical de la pieza homónima halla un adecuado eco de extroversión en el tema siguiente, el cual se llama ‘Inside The Atom’ y elabora un vitalismo muy contagioso desde el primer instante. Con un esquema rítmico diseñado para soltarse en un groove jazz-rockero y unos fraseos de guitarra que parecen acoger esta línea expresiva, los ornamentos y bases armónicas de teclados se orientan por una psicodelia domesticada que se parece mucho al estándar del space-rock. De hecho, casi a mitad de camino, la intensidad rítmica desaparece para que el ensamble pueda explorar esta área con suficiente soltura. Cuando vuelve el esquema rítmico, lo hace con un juego de síncopas bastante adecuado para la radiante ambientación dirigida por el extenso solo de guitarra (tendiendo puentes entre Hackett y Gilmour). Otro cénit del álbum. 


‘The Think Tank’ regresa a la lógica del ímpetu directo que ya hemos apreciado en algunas canciones marchosas precedentes. Una mención especial va para el hermoso solo de sintetizador que surge a mitad de camino, el cual no hubiera estado fuera de lugar en alguno de los primeros discos de IQ o MARILLION. ‘One Word That Means The World (Arkhipov)’ se adentra en una zona musical más sencilla, suponiendo un regreso a la mezcla de hard rock y neo-prog que nos remite al paradigma de IT BITES y, tal vez, también WORLD TRADE. No falta ese solo de guitarra en el intermedio instrumental que refuerza el gancho melódico con una dosis extra de musculatura. Con el arribo de ‘Between Two Worlds’, el dúo nos muestra una balada introspectiva con base de piano, estando las sobrias orquestaciones a cargo de envolver el sencillo núcleo melódico bajo un ropaje de sobriedad etérea. Los últimos 3 ½ minutos del repertorio están ocupados por ‘Living With Uncertainty’, una canción que realmente merecía durar un poco más: tiene un ritmo jazz-pop bastante atractivo, unos arreglos Floydianos de guitarra y teclado bastante cautivadores y un desarrollo temático bastante compacto dentro de un sinfonismo con pretensiones sosegadas.  El protagonismo que asume la guitarra en el transcurso del camino hace que la canción asuma un carácter más fornido hasta que llega el golpe final. Tal vez nos recuerda en algún modo a los PORCUPINE TREE de fines de los 90. Todo esto fue lo que resultó en “The Uncertainty Principle” tal como salió de los cuarteles de HATS OFF GENTLEMEN IT’S ADEQUATE, un disco de elegante y refinada factura que demuestra que el foco moderno de la leyenda del rock progresivo todavía tiene bastante que dar de sí en el actual milenio. Parece que la incesante inspiración que tienen las dos mentes de HATS OFF GENTLEMEN IT’S ADEQUATE es una fuente inagotable de buen rock artístico. Bastante recomendable.
 
 
Muestras de “The Uncertainty Principle”.-
Certainty: https://hatsoffgentlemen.bandcamp.com/track/certainty 

Wednesday, March 11, 2026

THE FOREVER MOMENT: música para los cantos latentes de la gran urbe y las delgadas cortinas que nos protegen

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Hoy tenemos la ocasión de presentar la nueva empresa musical del dúo estadounidense-canadiense de ambient prog THE FOREVER MOMENT, una iniciativa de dos momentos: un EP titulado “A City Singing”, el mismo que fue publicado el pasado 13 de febrero, y otro titulado “Thin Curtains Pause Dawn” que data del día 26 también de febrero. Para el primero de estos ítems mencionados, el ensamble conformado por Steven Leak [sintetizador, efectos, soundscapes y arreglos cibernéticos] y Mark Cook [Warr guitar, guitarra, bajo sin trastes, teclados y percusión] ha realizado las cuatro composiciones incluidas en este EP en base a las obras visuales de la artista Roxanne Denise Flynn, lo cual supuso un cambio notable en el esquema sónico del dúo. De hecho, una novedad importante es la inclusión de voces femeninas: Purpl, Elven Voice y Clxarity. El material aquí contenido, como es usual, fue registrado en Peterborough, Ontario. Canadá, y en Arlington, Texas, EE.UU. La propia Roxanne Denise Flynn es la autora de la portada. En cuanto al otro EP, “Thin Curtains Pause Dawn”, también se apoya en este concepto como su inspiración, pero esta vez realiza composiciones estrictamente instrumentales. Cedemos la palabra a Roxanne Denisse Flynn: “El movimiento del cuerpo, en color y en moción, me inspira. La música es el lenguaje que trasciende a todas las barreras. El arte es su voz hablada a través de la profunda experiencia del Alma. El collage es como yo veo a mi mundo. Capas sobre capas, cada una con su voz propia se une a las otras para crear una nueva manera de ver a la vida. La pantalla es mi lienzo para crearla, acogerla y devolver mi gozo a vosotros.”


Vayamos a la música misma. El tema justamente titulado ‘A City Singing’ pone el rumbo inicial a las cosas del primero de es6tos EP que hoy reseñamos. El swing serenamente cadencioso de la secuencia rítmica permite al bloque instrumental jugar liberalmente con grooves jazzeros bajo la esencial atmósfera en clave ambient. El epílogo flotante exhibe una agradable aura de misterio. Luego sigue ‘The Girl With Neon Eyes’, la pieza más larga del EP con sus 8 minutos de duración. Jugando con ambientes propios del space-rock sobre un groove sólidamente jazz-progresivo, la guitarra asume un rol razonablemente enérgico mientras los teclados y el sintetizador arman un refinado contorno de talante cinematográfico. En algunos pasajes no demasiado largos, la guitarra suelta su furia con un aura aristocrática. Lo que suena aquí no está muy distante de lo que hacen bandas como MAAT LANDER o DJAM KARET. Con su exhibición de elegante vulnerabilidad, el canto femenino aporta la cuota de lirismo con una comedida energía expresiva. Posiblemente está aquí el cénit del repertorio. El viraje cósmico que adopta la sección epilogar permite al canto ensalzar su potencial embrujador. ‘You’re New To Me, Night Drive’ es la segunda pieza más larga con su espacio de 7 ½ minutos. Centrada en una parsimonia noctámbula, su arquitectura sónica resuena desde lo cinematográfico. Cuando entra a tallar, el canto femenino se erige como la principal fuente de carácter mientras los retazos de guitarra y de bajo sin trastes llenan ciertos espacios del centro armónico minimalista. El tema peculiarmente titulado ‘Yes, I’m Selfish, I Can’t Help It’ se encarga de cerrar el repertorio. Su grácil sensualidad suena como SADE a través del filtro del Peter Gabriel de 1992. El canto es tremendamente cautivador, perfectamente complementado con el esquema melódico. 

Pasando ahora a “Thin Curtains Pause Dawn”, su repertorio de tres piezas comienza con ‘The Light We Feel But Cannot See’. Las capas cibernéticas que emergen rápidamente como un amanecer de verano pronto revelan una turbulencia etérea que se asemeja a un fulgor inescrutable, tal vez un masivo flujo de magia negra disfrazado de candoroso encantamiento. Posteriores arreglos de teclado motivan una cierta calma, pero el aura de amenaza metafísica no se desvanece realmente. Si “A City Singing” revelaba la faceta pop de este concepto específico de THE FOREVER MOMENT, “Thin Curtains Pause Dawn” nos devuelve frontalmente a sus masivos juegos sofisticados con atmósferas y grooves que se explayan a través de sugerentes texturas amontonadas unas sobre otras. Misión oportunamente cumplida por ‘The Light We Feel But Cannot See’, el primer tema de este EP. ‘Sailing Into The Silvery Night’ sigue a continuación para ahondar en lo etéreo, pero esta vez, con aura cinematográfica amable que coquetea con lo más cósmico del Vangelis de los 80 y 90. Los últimos 10 minutos están ocupados por ‘Golden Clouds Rain Gems . Sea Of Light’. El espacio reservado para la pieza permite al dúo explorar sus habituales recursos de magnificencia minimalista. El tenor crepuscular de las flotantes orquestaciones es manejado con etérea gentileza, haciendo que lo vaporoso suene algo cálido y también abriendo sendas para efluvios solipsistas que aportan un aire de inquietud. Al final, estos últimos terminan prevaleciendo con miras a facilitar el triunfo del misterio. Todo esto fue lo que salió de los cuarteles de THE FOREVER MOMENT para estos primeros meses del año 2026 con “A City Singing” y “Thin Curtains Pause Dawn”. Dos obras breves cuya fundamento conceptual basado en las artes visuales proveen una nueva muestra del muy creativo aporte al escenario actual de la experimentación progresiva que el dúo de Steven Leak y Mark Cook se plantea como misión estética. 
 
 
Muestras de THE FOREVER MOMENT en 2026.-
The Girl With Neon Eyes: https://theforevermoment.bandcamp.com/track/the-girl-with-neon-eyes 

Sunday, March 08, 2026

Quinto camino de retorno de los veteranos argentinos HÁBITAT



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy presentamos un disco muy especial que se titula “Fifth Return” y el hecho de que sea en sí mismo especial es porque se trata de la manifestación de la quinta alineación de la veterana banda argentina HÁBITAT. Se trata del séptimo trabajo de estudio de este grupo originado en la ya lejana década de los 80: toda una vida dedicada al rock artístico en los márgenes más ambiciosos de la escena rockera argentina de muchas décadas. Justo en los años 2010 y 2014, HÁBITAT gestó sus trabajos más contundentes y notables, “Tratando De Respirar En la Furia” y “Utensilios Y Artilugios”; ahora es el turno para otra manifestación de su estatuto musical, publicada en el primer día de agosto del pasado año 2025. Junto al sempiterno líder y compositor principal Aldo Pinelli [bajo, guitarras, voz, teclados y programación] aparecen aquí Agustín Laspada [teclados] y Gabriel Puig [batería]. Aparecen ocasionalmente Roberto Sambrizzi (batería en dos temas) y Mario Pugliese (batería y sonajas en un tema). Publicado en el primer día de julio del pasado año 2025 por vía del sello connacional Viajero Inmóvil, todos los temas contenidos en él fueron compuestos y arreglados por Pinelli. Casi todo lo que suena en “Fifth Return” fue grabado, mezclado y masterizado en Estudio Melania (Bs. As.) y VICC (Suecia) por el maestro Pinelli. El cuadro de la portada y el logo original son de la autoría de O. Bitz, mientras que el diseño gráfico también fue realizado por Pinelli. El siempre ocupado sello argentino Viajero Inmóvil, constante partidario de la obra histórica de HÁBITAT, publicó el disco que hoy nos ocupa. Veamos ahora los detalles estrictamente musicales del repertorio aquí contenido. 

‘Sombras Del Atardecer’ inicia las cosas con un convincente vigor rockero que se instala sobre un ceremonioso medio tiempo tras una solemne introducción de orquestaciones sintetizadas. El núcleo melódico está bien definido y se refuerza con suficiente agilidad para dar veraz cuenta de su enfoque moderno. ‘Sin Espejos’ sigue a continuación para instaurar un inicial enclave sinfónico sofisticado que se emparenta con los paradigmas de GENESIS y PABLO EL ENTERRADOR. Su encantador lirismo vira en la segunda mitad hacia una exploración pastoral cuya cristalina musicalidad se explaya en un ensueño contemplativo; todo fluye con compacta naturalidad y este doble encuadre se siente más como una metamorfosis. Esta sección tiende hacia lo introspectivo sin perder la luminosidad inicial. Primer culmen del repertorio. La subsiguiente tríada de ‘Vino Con Las Olas’, ‘Noche Húmeda De Buenos Aires’ y ‘Insomnes Y Sonámbulos’ permite a la banda seguir explorando matices variados dentro de su propuesta estética. El primero de estos temas mencionados desarrolla un estilizado motif en 3/4 donde se expande un cándido fulgor Cameliano en clave extrovertida, incluso celebratoria. Las intervenciones del teclado y el bajo sustentan el impacto expresivo del ensamble entero, creando un aire de controlada suntuosidad donde se realzan los índices evocadores del núcleo melódico. El segundo también ostenta una sólida extroversión de tenor sobrio, pero esta vez despliega un colorido sonoro muy particular donde la cristalina delicadeza sinfónica (afín a FOBOS) se combina con aires porteños (afines a lo que hacen bandas como LA GOTA y CANTURBE). Las intervenciones de la guitarra son cruciales para asentar la expresividad integral del bloque instrumental. En fin, ‘Insomnes Y Sonámbulos’ ostenta un talante más relajado, jugando a lo misterioso con su desarrollo temático apoyado sobre estilizadas cadencias. Los ornamentos de los teclados permiten el realce ocasional del colorido melódico en curso. El instrumental ‘El Mundo Secreto De Las Auras’ empieza con un prólogo cósmico antes de que abra paso un solemne cuerpo central. El tempo lento permite a la guitarra eléctrica lucir el grisáceo dramatismo inherente a la composición.

‘Danza V – El Musgo Y La Cascada’ es una breve pieza instrumental que insiste por enésima vez en la devoción de Pinelli por los legados renacentista y barroco. La claridad melódica y la delicada gracilidad del esquema rítmico reflejan a la perfección el espíritu bucólico del momento. ‘El Halo Dorado’ es otra pieza de corta duración, totalmente distinta de la danza precedente: un ejercicio de formas libres a cargo de la batería sobre un trasfondo cinematográfico armado por el matrimonio de bajo y sintetizador. Ojalá hubiera durado un poco más, pero es que llega el turno de ‘Sortilegios’, el tema más extenso del álbum con sus 8 minutos de duración. Tras un prólogo de teclado bastante ceremonioso, la guitarra acústica marca el centro pastoral que habrá de ser predominante a lo largo de la ilación de motivos. Hay pasajes donde se incrementa la intensidad expresiva, creándose un breve clímax intermedio, pero la pieza persiste mayormente bajo una aureola de ensueño, como el sortilegio aludido en el título. El epílogo retoma el motif de órgano inaugural con un envolvente boato. He aquí un triunfo de la atmósfera como guía de los desarrollo melódicos, otro cénit del disco. ‘Transformación’ ostenta una mesurada agilidad rockera y unas vibraciones tenebrosas bastante sueltas, traduciéndose todo en una travesura exquisita diseñada con ingeniosos juegos de disonancias. Regresan los HÁBITAT de la fase 2010-14 con un carisma más exultante, incluso con algunos ribetes cínicos. ‘Ombre Del Tramonto’ pone el cierre del álbum y lo hace perpetuando algunas trazas rockeras del tema precedente mientras reabre el patrón de elegante dinamismo que marcó a las dos primeras canciones del disco. De esta manera, podemos apreciar la secuencia de estos tres últimos temas del álbum como un prolongado cierre a lo grande del mismo. Así fue la experiencia del quinto camino de retorno del veterano ensamble argentino HÁBITAT; como siempre, de la mano de Aldo Pinelli, el colectivo ha concretado con “Fifth Return” una obra refinada y pletórica de colorido donde se dignifica el ideal progresivo dentro de la actual escena rockera argentina. Bastante recomendable. 


Muestras de “Fifth Return”.- 

Friday, March 06, 2026

La reactivación de YOWIE para el año 2025



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

Con una cierta tardanza hablamos del último disco del ensamble estadounidense de rock experimental YOWIE. Su título es “Taking Umbrage” y fue publicado por el sello Skin Graft Records a inicios de octubre del pasado año 2025, tanto en CD como en vinilo azul. La alineación de YOWIE se renueva con los respectivos ingresos de los guitarristas Daniel Ephraim Kennedy “The Quidnunk” y Jack Tickner “Oakie Doke”, con el baterista cofundador Defenestrator (verdadero nombre Shawn OConnor) completando el trío y afirmando su persistencia histórica. Han pasado 9 años desde “Synchromysticism”, generalmente considerado como un álbum esencial para la carrera de esta banda fundada en St. Louis, Missouri, a inicios del milenio. Tras todo este tiempo, el disco dividido con PILI COÏT & LES EXOCRINES de mayo de 2025 ya nos daba indicios de lo que pasaba en el seno de YOWIE: la transición de la conformación con los dos guitarristas Jeremiah Wonsewitz y Jim Hagerty a la que contiene a los dos nuevos. Ojo que Tickner y Kennedy no son novatos: éste es integrante del grupo prog-metal CLERIC y ha tocado en las bandas de John Zorn y Trey Spruance; aquél es miembro de BASIL’S KITE y tiene un área solista en el avant-rock. El estilo de la banda sigue encauzado por la línea del math-rock contaminado con espasmos Crimsonianos, atmósferas siniestras de índole avant-progresiva y arrebatos estilizados propios del así llamado brutal prog. El grupo se encargó de dirigir las sesiones de grabación y también de la producción, en esto último con las ayudas de Matt Hollenberg y James Jones. Los procesos de mezcla y masterización estuvieron a cargo de Rémy “R3myBoy” Deliers. 


El repertorio de “Taking Umbrage” empieza con ‘Hot Water Heater’, un tema idóneamente indicativo de la posmodernista arquitectura de espasmos geométricos con la que el grupo articula sus improbables grooves. Los fraseos y bases armónicas de las dos guitarras se engarzan en una armonía dadaísta movida por la desaforadamente compleja musculatura de la batería. El día del disco comienza en pleno mediodía. ‘Grimgribber’ sigue a continuación para cumplir con la misión de explayarse en el vitalismo radicalmente neurótico de la pieza inicial y elevarlo a una dimensión más sofisticada. De esta manera, se edifica una agilidad aún más compleja, autocomplaciente con sus propias agitaciones diversas a través de los cambios de ritmo que van surgiendo en el camino. ‘Lemon Stroganoff’ sigue a paso firme por la senda de la pieza precedente y le añade unos retorcimientos vivaces que nos gacen recordar a los legendarios primeros discos de DON CABALLERO. Hay un matiz dadaísta en el modo en que los instrumentistas  articulan sus implosiones ingenieriles. Con igual vitalismo, pero con un enfoque un poco más ligero, ‘Skrimshander’ despliega su sofisticación rockera con imponente fulgor. El trío asienta convincentemente su firmeza mientras realiza los complejos grooves con inmenso garbo: en el caso particular de las dos guitarras, se nota claramente que ya tienen bien fortalecido su vocabulario común con todo lo enredado que es. La bizarra aureola que rodea la maraña triangular que define la pieza ostenta un mayor esplendor que la precedente, lo cual le permite lucirse como un cénit decisivo del disco, aunque lo más relevante es que ambas funcionan perfectamente como una ilación. Cuando llega el turno de ‘Museum Fatigue’, el trio se dispone a elaborar una mezcla de la agilidad alucinada del tema #1 con la ácida grandilocuencia de los dos siguientes, esta vez, con un enfoque un poco más adusto en la gestación de los motivos centrales


‘Throckmorton’ instaura una aguerrida remodelación de las aristas más impetuosas del esquema de trabajo grupal, lo cual se traduce en algo incisivamente festivo bajo el perpetuo manto de neurosis. A mitad de camino, se ensalza aún más la reinante aureola de surrealista agilidad. El cierre del álbum llega de la mano de ‘The Road To Gumbone’ y se trata de un final a lo grande con su incesante despliegue de saltarinas vibraciones donde se sintetiza los espíritus expresivos de los tres primeros temas del repertorio. Los matices relativamente  ceremoniosos con los que se forja parte de la sección epilogar sirven para dar una oportuna variedad al implacable incendio sónico. El disco ha concluido en una movilización ascendente. Toda ésta fue la oferta de “Taking Umbrage” desde los cuarteles de la reactivada banda estadounidense YOWIE. En poco más de 36 minutos, este trío se ha dado abasto para darnos una muestra íntegra y detenida de su particular manera de entender las ansiedades experimentales del rock. Nada mal para este grupo formado en St. Louis, Missouri, en el año 2001 que sepa reactivar con gigantesca solvencia su retorcida y desafiante creatividad de siempre: un disco muy recomendable para cualquier fonoteca con espacios para las vanguardias rockeras de cualquier índole.  


Muestras de “Taking Umbrage”.-