HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
Hoy hablamos de BIGLIETTO PER L’INFERNO, sexteto formado en la localidad de Lecco (al nordeste de Italia) en el año 1972 y que se erigió como una voz ígnea y poderosa dentro del escenario progresivo de su país a mediados de esa década de los 70. Con su álbum conceptual homónimo del año 1974, el grupo puso sobre el tapete un referente importante para el género progresivo, pero es que antes de su disolución a fines del año siguiente, la banda había completado un segundo disco titulado “Il Tempo Della Semina” cuya salida al mercado se hizo muy póstumamente. El sexteto conformado por Claudio Canali [canto, flauta y fliscorno tenor], Marco Mainetti [guitarras], Giuseppe “Baffo” Banfi [órgano Gem y sintetizador Moog], Giuseppe “Pilly” Cossa [piano y órgano Hammond C3], Fausto Branchini [bajo] y Mauro Gnecchi [batería y percusión] llamó la atención muy pronto dentro del underground del país de Dante por su rotunda combinación de fuerza y pomposidad, además de la tanática (tal vez hasta neurótica) teatralidad de Canali. Como dijimos antes, el grupo que hoy nos ocupa surgió en Lecco en el año 1972, y lo hizo de las cenizas de GEE y MAKO SHARKS, respectivamente: inicialmente, su nombre era UN BIGLIETTO PER L’INFERNO, pero el artículo indefinido inicial fue pronto omitido en los carteles de los conciertos. El sello Trident Records, el cual ya había publicado discos de los grupos DEDALUS, THE TRIP y SEMIRAMIS, era muy receptivo de las propuestas progresivas en la escena italiana del momento, y no desaprovechó la oportunidad de fichar a BIGLIETTO PER L’INFERNO, concretándose el álbum debut “Biglietto Per L’Inferno” en el año 1974. Maurizio Salvadori fue el productor.
En su estructura integral, “Biglietto Per L’Inferno” es un álbum
conceptual sobre el suicidio, la angustia moral que la precede y el estigma
social que la rodea. A pesar de lo que pueda sugerir el título de la canción que da inicio al disco, ‘Ansia’ da prioridad a un barroquismo colorido y vivaz cuya letra proyecta un aura de sobriedad
reflexiva, algo así como una idea que recién amanece. La prevalencia de recursos manieristas y el perfil sumamente refinado de los recovecos melódicos nos recuerdan al patrón de BANCO DEL MUTUO SOCCORSO. El ímpetu
rockero de la banda se muestra con toda cabalidad en ‘Confessione’, impactante
composición que ofrece una improbable pero bien armada confluencia de GENESIS, EMERSON, LAKE & PALMER y DEEP PURPLE. Esta canción se centra en un punto fuerte de la banda: dinamismo muscular y claridad melódica retroalimentándose con solvente fluidez. Los riffs y ocasionales solos de la guitarra saben hacerse notar en medio de las bases armónicas y ornamentos provistos por ambos teclistas; ya en la sección epilogar, sobre la machacona base rítmica, el sintetizador y el piano se alternan en el centro nuclear de la bien perfilada culminación orquestal. ‘Una Strana Regina’ regresa a la estilización palaciega que marcó a la canción inaugural, esta vez con una alternancia entre lo introvertido y lo exultante. El saltarín epílogo jazz-rockero alivia cualquier tensión emocional precedente; la nota sostenida de órgano con la que la
canción llega al fade-out se mantiene en el fade-in de ‘Il Nevare’, la canción
que inicia el lado B del álbum. Suponemos que el formato del vinilo exigía este
recurso, pero también resulta bastante conectado con el concepto mismo del álbum,
pues es con esta cuarta canción que el pathos del protagonista comienza a
albergar su amarga certeza. (“Bianche nuvole
nel cielo azzurro opaco / Dall’alto guardano i campi con l’aratro. / Non è un
dispetto, no, il non bagnar la terra, / Ma forse anche in cielo c’è una piccola
guerra.”) Con toda su parsimonia estructural en clave de balada sinfónica, ‘Il Nevare’ se alza como un intenso epitafio premonitorio. La dramática parsimonia que implosiona en las mudanzas se alternan un par de veces con interludios instrumentales en clave de blues: los dos órganos se asocian en la dirección del bloque sonoro mientras el canto de Canali nos increpa con cada frase, cada palabra, cada sílaba. La pasión de las últimas palabras y gritos es irrefutable: “Qualcosa nella neve, una piccola capanna / Bianca e solitaria, forse abbandonata. / Lontano un campanile ricordava una preghiera / Sui tetti, antiche ombree festeggiavano la sera.”
El golpe final
de batería para el cierre de ‘Il Nevare’ abre la puerta a ‘L’amico Suicida’, ambiciosa suite de poco más de 14 ¼ minutos
de duración a cargo de brindar el cierre épico que el disco merece. Se combinan todos los fulgores parciales de canciones precedentes en un resplandor sistemático y contundente. Todo empieza con una parsimonia crepuscular que no tarda mucho en abrir un desborde tanático que algo tiene de siniestro. La ambientación parsimoniosa de la primera sección cantada es seguida por otra más intensamente barroca, y ésta por otra de línea folk-rockera con añadidos elementos manieristas. Nunca falta la teatralidad, ni en el canto ni en la manera en que los instrumentos articulan la miríada de sucesivos motivos. Echemos un par de vistazos a la letra:“Il tuo viso cereo e gli impulsi lenti, / Le
tue labbra scure mi fanno stridere i denti. / Aspetti pacato / La tua soluzione,
/ La tua morte in agrodolce dà / Una strana sensazione” – “Anche questo ti è negato, caro amico
sfortunato, / E il mondo ti condanna, / E ne parla disgustato. / Questo sporco
mondo idiota / Proprio lui che t’ha creato.” Pasada la frontera del octavo minuto, se da una larga serie de viajes instrumentales desde un calmado impresionismo hacia un aguerrido sinfonismo de base barroca, luego surgen algunos retazos bucólicos, un exabrupto maquinista con matices dadaístas, una excursión jazz-rockeraera y una danza pastoral con ropaje psicodélico. Una vez que sale al frente la última sección cantada, el grupo vuelve a hacer gala de su capacidad de combinar prestancia melódica y vigor rockero con exquisita musculatura. El nuevo uso de atmósferas siniestras (incluida una coral ultraterrena) y el peculiar color de las capas de sintetizador arman un final incisivo que transmite la fatalidad del vacío irremediable con perfecta idoneidad. Un disco formidable donde el grupo hace brillar su luz contundente y aristocrática con cada nota y cada swing, un clásico innegable de la primera generación del rock progresivo italiano donde el patente despliegue de inteligencia colectiva está simultáneamente al servicio de los meticulosos recovecos de la ingeniería musical y las más extenuantes pasiones existencialistas. Una obra maestra, para decirlo en pocas palabras.
Tal como dijimos al inicio de esta retrospectiva, el grupo tenía listo un segundo disco titulado “Il Tempo Della Semina” para que se publicara en el transcurso de 1975, pero el sello Trident Records terminó su efímera existencia en ese inoportuno momento. Es por ello que el legado de BIGLIETTO PER L’INFERNO recién se pudo completar apropiadamente con la edición de este segundo disco en CD por vía del sello Mellow Records en el año 1992. Eugenio Finardi había sido el productor en esas sesiones originales; para este rescate, Mauro Moroni y Ciro Perrino fungieron como nuevos productores. Este segundo disco comienza con la pieza que justamente le da título: es la más larga del álbum con sus 10 minutos y pico de duración, teniendo poca letra, y ni siquiera cantada, enunciada con una ceremoniosidad pasmosamente artificiosa. ‘Il Tempo Della Semina’ es, en lo primordial, una sucesión de escenas musicales. Un autoritario redoble de batería que parece iniciar la marcha de un batallón inicia lo que será una gallardas sucesión de motivos bien definidos, pero prontamente ese batallón se transforma en un extenso desfile de tenor manierista. Una siguiente sección se sumerge en una atmósfera romántica, la cual abre campo a la recitación antes mencionada: “E come lo specchio mostra agli uomini / Le immagini slegate dell’apparenza, / Le tue risa profumate / I tuoi gesti che ci ritmano il passo / Ci mostreranno quanto sarebbe duro / Percorrere una strada senza fine /Perché ti dovremmo ancora sopportare”. Lo que suena es como un guiño a los BMS de 1973, y ello se refuerza con el subsiguiente arribo de una animada sección rockera signada por un fulgor aristocrático que se completa con la cautivadora cadena de orquestaciones de los teclados. El último motif se despliega sobre un compás complejo, entrando a tallar la flauta para añadir oportunos colores sónicos a la excelsa arquitectura grupal que está dominada por la mancuerna de órgano y guitarra: es en esta última instancia que la banda establece lazos de familia con ALPHATAURUS y MUSEO ROSENBACH.
‘Mente Sola – Mente’
es una excursión en calculadas agitaciones mecanicistas con ribetes
circenses bajo una aureola surrealista. Dialogan muy bien los sintetizadores y las percusiones mientras se explaya el mantra susurrado. ‘Vivi Lotta Pensa’ es una canción razonablemente sofisticada cuyo aspecto más vivaz está basado en el tradicional
compás de la tarantela. En las instancias finales, la acidez rockera se intensifica hasta que llega el seco golpe final. Ojalá hubiera durado un poco más. A estas alturas, notamos un claro aumento de la logística grupal: más sintetizadores y más percusiones. Seguimos adelante con el repertorio. ‘L’arte Sublime Di
Un Giusto Regnare’ es como una aventura Tulliana desarrollada sobre un complejo armazón rítmico, añadiéndose algunos artilugios melódicos afines a los PREMIATA FORNERIA MARCONI de 1972-73. El solo de guitarra final es muy elegante. También nos hubiese gustado que durara un poco más, hemos tenido dos canciones con enorme gancho. ‘Solo
Ma Vivo’ explora, en su primera parte, las aristas más solemnes y señoriales del ideario
musical de la banda: los acordes de la guitarra acústica y la placidez cuasi-pastoral de los sintetizadores delinean un paisaje sereno donde reinan colores primordialmente introspectivos. Las cosas se agitan más adelante dentro de una exquisita trama sinfónica cuyos destellos sónicos exhiben una muy cuidada orfebrería. Tras un efímero retorno al sosiego inicial, emerge un epílogo entusiasta y machacón: la solemnidad del inicio se expresa ahora con un fulgor contundente y aristocrático. Siendo la segunda canción más larga del disco con sus 9 ½ minutos de duración, ‘La Canzone Del Padre’ también es la encargada de cerrarlo. Su esquema de trabajo consiste en preservar los recursos de exuberancia de la canción precedente con una incrementada gracilidad. El grupo juega liberalmente con los colores preciosistas propios del paradigma prog-sinfónico, gestando una maciza arquitectura musical donde se sintetizan varias estrategias expresivas anticipadas en las dos canciones precedentes, finalizando todo con un motif picaresco, hasta burlón. Un epílogo bastante efectivo.
El desencanto con la falta de apoyo para la publicación del segundo álbum y la realización de nuevos conciertos llevó a la fatal desintegración del sexteto. Su música era un fortín señorial, pero no existe nada inexpugnable en esta vida. Una entrañable anécdota de BPI es que el grupo llegó a entablar amistad con el maestro alemán de la experimentación electrónica Klaus Schulze desde fines de 1974, y tan cercana era su amistad que se ofreció a ayudar al sexteto italiano a publicar su segundo disco ante la inminencia de la debacle de Trident. Pero no salió nada concreto de ello, aunque prosiguió su amistad con Banfi mientras éste iniciaba su trayectoria solista en el área electrónica (como J.B. Banfi y Baffo Banfi). Gnecchi, por su parte, trabajó en varios proyectos de jazz y fusión contemporánea; también tocó en un álbum solista de Franco Mussida (ex PFM). Mainetti y Branchini siguieron adelante como músicos de sesión, el segundo incluso se pasó al terreno de los cantautores entre fines de los 80 y mediados de los 90. El frontman Canali, tras pasar un periodo en una comunidad hare krishna, se ordenó como monje benedictino y, como parte de su labor pastoral, usó sus habilidades para las artes plásticas. Por un tiempo, existieron reediciones de “Biglietto Per L’Inferno” con un bonus track que es la versión instrumental del segundo tema, tanto por el sello italiano Vinyl Magic como por el sello japonés Belle Antique. Más adelante, el sello italiano AMS Records realizó ediciones limitadas en vinilo en los años 2021, 2021 y 2024 (esta última, de color blanco). También hizo lo propio con “Il Tempo Della Semina” en el año 2012. Lo más importante es que el legado de BIGLIETTO PER L’INFERNO no se pierda nunca. De hecho, el sello La Vetraia publicó en 2004 una caja con 3 CD (el tercero recoge un concierto en Lecco de mayo de 1974) y un DVD con un documental sobre la historia del grupo. Es más, está vigente una versión remodelada de la banda con una orientación hacia el folk-rock, siendo el otro teclista Cossa el líder de esta entidad junto al baterista-percusionista Gnecchi. Terminamos esta retrospectiva con nuestras palabras de agradecimiento a los integrantes del sexteto original de BIGLIETTO PER L’INFERNO por estos dos excelentes discos. In memoriam Claudio Canali (fallecido en agosto de 2018).
Muestras de BIGLIETTO PER L’INFERNO.-
Il Tempo Della Semina: https://bigliettoperlinferno.bandcamp.com/track/il-tempo-della-semina
Vivi Lotta Pensa: https://bigliettoperlinferno.bandcamp.com/track/vivi-lotta-pensa-2












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