Sunday, March 22, 2026

Los nuevos artefactos vanguardistas del maestro francés THIERRY ZABOITZEFF

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

En esta ocasión presentamos la nueva obra fonográfica del maestro francés THIERRY ZABOITZEFF, compositor y multiinstrumentista de gran trayectoria en el legendario ensamble ART ZOYD como también en la senda solista. A fines de febrero de este año 2026 se publicó su nuevo EP “Artefacts”, otra muestra de música exquisita articulada en torno a la dimensión más vanguardista del variopinto ideal del rock progresivo. El crack ZABOITZEFF se hizo cargo de todo lo que suena aquí: piano, sintetizadores, violoncellos,  guitarras, bajos, samplers y programaciones. A más de 40 años de “Prométhée”, su disco debut gestado mientras todavía era miembro de ART ZOYD, llega “Artefacts” como verídico testimonio de su vigencia como creador de visiones experimentales en el arte del sonido. No se trata de un álbum conceptual per se, pero sí es de interés prestar atención a estas palabras de ZABOITZEFF que reflejan una idea inspiradora para esta nueva música: “Los artefactos son los susurros del tiempo solidificados. Los objetos creados por manos humanas portan la memoria de gestos, creencias y conocimientos olvidados. Son evidencias, huellas, a veces errores, fragmentos de culturas desaparecidas o espejos de nuestras prácticas presentes. Los fallos técnicos, las reliquias sagradas o las simples herramientas deterioradas: cada una cuenta una historia, la del hombre que quiere entender, crear, sobrevivir y dejar tras de sí una frágil marca en el mundo.” El buen THIERRY se ve a sí mismo, desde su rol de artista, como un continuador de este rol transformador y técnico del ser humano a lo largo de la historia. Revisemos ahora los detalles concretos de este catálogo de nuevos artefactos sónicos.

Durando cerca de 8 ¾ minutos y siendo la pieza más extensa del repertorio, ‘Inexorabilis’ lo abre con fuerza de carácter y una actitud asertivamente sofisticada. Hasta poco antes de llegar a la frontera del segundo minuto, el entramado sonoro se centra en un aura expectante con una rotunda base futurista, apropiadamente sazonada con vibraciones sombrías. Es en base a ello que el centro temático se torna genuinamente fastuoso, estando la instrumentación impulsada por una densidad grisácea que es sostenida por un groove cada vez más sofisticado. Tal vez haya cierta filiación con los UNIVERS ZÉRO de mediados de los 80. Un gran inicio del disco, sin duda. Sigue a continuación ‘Looking For An Open Path’, una pieza más decididamente insertada en el discurso del chamber-rock. La línea académica postmoderna inspira crucialmente las texturas y surcos melódicos con los que ZABOITZEFF edifica este paisaje de retazos crepusculares y enigmas noctámbulos. También hay pasajes explícitamente serenos, especialmente los que tienen al piano como base, pero éstos sirven para enfatizar la idea de que hay una ansiedad escondida bajo la aristocrática elegancia de los sucesivos motivos. ‘Le Lune Du Petit Esprit’ exhibe vibraciones dramáticas desde el primer instante, siendo así que el cuerpo central concreta una ambientación cinematográfica de talante crepuscular. El swing programado se sitúa en un terreno jazz-fusionesco y empiezan a brotar más colores orquestales: todo ello permite al centro temático ganar en fulgor y gracilidad para despejar parte de la bruma inicial. Cuando llega el turno de ‘Lass Uns Tanzen’, un tema no demasiado largo que no llega a completar el espacio de 3 minutos, ZABOITZEFF decide crear una saltarina sonata minimalista centrada en el piano y los violoncellos. Las sistemáticas síncopas que marcan al motif se enriquecen con ulteriores intervenciones del bajo, la guitarra y la percusión.

‘Redrawing Reality’ cierra el repertorio abordando un enfoque emparentado con el ambient electrónico, logrando establecer ciertas conexiones estéticas con la línea de trabajo de ART ZOYD de la segunda mitad de los 80 en adelante, eso sí, con un notable predominio de la espiritualidad evocadora. Es como una síntesis de las aureolas suntuosas y aristocráticas de los temas #1 y #3 con la adición de elementos cibernéticos (casi a lo TANGERINE DREAM): la presencia de éstas se hace sentir si llegar a lo invasivo o lo imponente. Los sintetizadores que imitan cornos y maderas son las principales proveedores de calidez mientras que los neuróticos efluvios del violoncello aportan interesantes recursos ocasionales de tensión. A despecho de este último detalle, se trata del tema más relajado de los cinco. Todo esto fue lo nuevo del maestro francés THIERRY ZABOITZEFF: “Artefacts” es una obra bastante interesante que sólo necesita un poco más de 28 minutos para mostrar la perpetua solidez de la mente creativa de este excelente veterano del rock progresivo de avanzada radical. Más de 70 años de edad y con una energía incombustible que parece ignorar olímpicamente las leyes de la termodinámica astrofísica contemporánea. Bastante recomendable. 


Muestras de “Artefacts”.-

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