Monday, June 24, 2013

TAIPUVA LUOTISUORA o la refrescante estilización del nuevo paradigma space-rockero escandinavo


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

Hoy nos toca hablar de nuestra primera aproximación a una estupenda banda finlandesa llamada TAIPUVA LUOTISUORA, la misma que combina space-rock, stoner y rock duro de vieja escuela dentro de un esquema progresivo muy vitalista y tremendamente atractivo. “8” es el título de su más reciente disco, pero no pensemos que se trata de su octavo trabajo fonográfico (es el quinto), solo que contiene ocho piezas en su repertorio. Después de algunos cambios ligeros de formación a través de los 11 años que tienen de fundada la banda, sus integrantes hoy por hoy son la dupla guitarrera de Ville Eriksson y Jani Puistovaara, el bajista Juha Eriksson, el teclista Esko Grundström (que también se encarga del kantele), el violinista Tero Pajunen y el baterista Taneli Korpinen. El grupo surgió en la localidad de Rauma, logrando debutar discográficamente con un EP homónimo en el año 2003. Apoyándose en las influencias de OZRIC TENTACLES,  HIDRIA SPACEFOLK y QUANTUM FANTAY, el esquema musical de TAIPUVA LUOTISUORA aporta una frescura especial al actual escenario space-rockero merced a su empleo de estructuras firmes para orientar el camino y las expansiones de los jams básicos y melodías.   


Los primeros 13 minutos del álbum están sucesivamente ocupados por ‘Volantum Machina’ y ‘Kajaani’… y valgan verdades, suponen ambos temas un entremés consistente y contundente. ‘Volantum Machina’ despliega un vigor fantástico que sabe ornamentarse con bien calculadas variantes rítmicas y realces épicos en momentos estratégicos mientras mantiene incólume el groove que se impone desde el primer segundo. Por su parte, ‘Kajaani’ se explaya en sonoridades rockeras más frontales, haciendo guiños claros al rock duro clásico y el stoner haciendo gala de una intrepidez propia de HAWKWIND pero con la fineza de sus compatriotas de HIDRIA SPACEFOLK. El empleo de un breve interludio de piano eléctrico antes del clímax final es solo una primera muestra del aura de refinamiento que Grundström es capaz de invocar a la hora de enriquecer desde una perspectiva genuinamente progresiva el bloque sonoro que habitualmente está centrado en los guitarreos duales. ‘Adversarius’ prosigue por las exploraciones frontales en el estándar del stoner de vieja escuela a través de su filtro esencial space-rockero durante su primera mitad. La presencia siguiente de ‘Volucris Orbita’ fomenta el enriquecimiento de las coordenadas dentro de las cuales el grupo se ha estado moviendo a la hora de plasmar sus ideas: retomando algunas de las atmósferas centrales de ‘Volantum Machina’,  acentúa los ornamentos cósmicos de su contorno sónico para explotar más a fondo el trabajo de colorido estructurado al cual el grupo es tan afecto.

 

La dupla de ‘Eventa’ e ‘Infinitum’ está a cargo de suavizar un poco la cuestión, pues en estos temas se desarrolla una notoria matización de las labores de los dos guitarristas mientras que se la dupla rítmica desarrolla una dimensionalidad importante por el lado del jazz-rock. En ambos temas, la irrupción de cálidos pasajes de guitarras acústicas en algunos momentos ayuda a realzar el lirismo en torno al cual la labor grupal se concentra de manera especial. ‘Muovia Tehdään Öljystä’ se vuelve a remontar hacia las facetas más extrovertidas del ensamble, y lo hace desarrollando niveles de complejidad compositiva en base a una inteligente y dinámica síntesis de muchas de las atmósferas dominantes en varios temas precedentes… e incluso se da un coqueteo abierto con el modelo clásico del prog sinfónico en ciertos parajes fastuosos. Durando casi 7 minutos, ‘Evomere’ emerge para cerrar el álbum, y lo hace aprovechando el impacto del vigor sinfónicamente fastuoso del tema precedente en confluencia con la delicadeza melódica que antes se había explayado en la dupla de ‘Eventa’ e ‘Infinitum’: el violín se hace notar como guía de los demás instrumentos en varios parajes.


Una vez completado nuestro recorrido de “8”, podemos notar que su primera mitas está concentrada en declarar el posicionamiento del grupo como fuerza space-rockera y la segunda mitad está concentrada en reformular dicha fuerza con una persistente intuición de sofisticación. Para concluir, éste es un disco agradable y marchoso que se hace notar por su manera tan particularmente refinada de estructurar la dinámica propia del estándar del space-rock. Son 46 minutos y pico de deleite progresivo lo que nos brinda la gente de TAIPUVA LUOTISUORA: vale la pena explorar en lo que este grupo ha venido aportando a la avanzada psicodélica de los últimos años, y definitivamente, “8” es un lugar correcto desde donde comenzar la exploración melómana en cuestión.


Muestra de “8”.-

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