Thursday, March 28, 2019

La armadura vanguardista de TOBY DRIVER



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos toca reseñar el más reciente trabajo fonográfico solista de TOBY DRIVER (el líder permanente de KAYO DOT), el cual se titula “They Are The Shield” y ha sido publicado por el sello finlandés Blood Music durante la segunda mitad del mes de setiembre del pasado año 2018, tanto en formato de CD como de vinilo. Las sesiones de grabación de este disco tuvieron lugar en enero del 2018 en el estudio EastSide Sound de Nueva York, siendo así que el ulterior proceso de masterización tuvo lugar en los Turtle Tone Studios, también de Nueva York. DRIVER toca las guitarras y los sintetizadores, y de canta, siendo acompañado por el baterista Brian Chase, los violinistas Conrad Harris y Pauline Kim Harris, y la pianista Kelly Moran; también colabora Bridget Bellavia a la voz en el cuarto tema del disco. DRIVER fue una de las principales fuerzas creativas dentro de ese inolvidable colectivo avant-rockero que fue MAUDLIN OF THE WELL, y sobre todo, tiene bajo su mando la obra de KAYO DOT; además, es partícipe en proyectos como TARTAR LAMB, VAURA y BLOODMIST, así como colaborador de otros grupos (GREGOR SAMSA, SECRET CHIEFS 3, etc.). Este infatigable multiinstrumentista e inquieto compositor nacido en el 29 de setiembre de 1978 en Meriden (Connecticut) es un referente esencial en varias áreas de la avanzada rockera norteamericana del nuevo milenio. El disco que ahora tenemos en nuestras manos es el tercer trabajo de larga duración dentro de su trayectoria propiamente solista, la cual comenzó en el año 2005 con “In The L.. L.. Library Loft” y que tuvo un pináculo relevante en el disco anterior a éste, “Madonnawhore”, el mismo que data del año 2017. Pues bueno, en “They Are The Shield”, el genio de DRIVER se ha vuelto a superar a sí mismo al desarrollar una estrategia de ahondamiento en los aspectos más académicos de su amplia y nebulosa visión musical: la presencia del dúo de cuerdas es muy fuerte a lo largo y ancho del repertorio contenido en este disco, cuyos detalles repasaremos a continuación.


‘Anamnesis Park’, el tema que abre el álbum, dura 10 ½ minutos, y sus primeras instancias expresivas se asientan sobre una actitud minimalista que va escalando en un crescendo majestuosamente parco. A poco de superada la frontera del tercer minuto, pasan dos cosas: 1) la sección prologar alcanza un nivel de inspirado explayamiento contenido en base a las capas de guitarra y violines; 2) los aditamentos de sintetizador guían el camino hacia la instauración del cuerpo central, el cual se caracteriza por ostentar una mística densidad. Así las cosas, esta mística densidad a la cual nos estamos refiriendo pasa de su inicial languidez señorial hacia un dinamismo refinado marcado por una delicada confluencia de chamber-rock y jazz intimista. Cuando por fin entra a tallar, el canto de Driver apela a una actitud evocativa, como anunciando algo muy grave con una espiritualidad rectamente flemática. ‘Glyph’ sigue a continuación (ocupando un espacio poco menor de 8 ¾ minutos) para tomar la posta del primer tema y seguir explorando fehacientemente su semilla de climas etéreos y delicadamente densos. De hecho, se puede decir que aquí hay un énfasis más persistente en la imponente faceta grisácea que hasta ahora impone su ley sonora con mano de hierro. Se da un interesante viraje en la sección final cuando el desarrollo temático apoyado en las cuerdas apunta a una exuberancia incrementada. Lo que se ha elaborado aquí ha sido un cénit definitorio del disco. Así las cosas, el terreno está preparado para que ‘470 Nanometers’ emerja con la misión de brindar una soltura y una dinámica más extrovertidas al esquema sonoro elaborado por el ensamble en base a un grácil uso del tempo en 6/8. La firmeza irrenunciable del groove armado por la batería establece un saludable contraste frente a la delicada elocuencia de los dos violines; de esta manera, mientras la espiritualidad del canto de Driver se conecta con las sobrias capas orquestadas, su actitud se engarza muy bien con el esquema rítmico operante. Una canción muy bella y bastante sugerente en este refrescante y renovador dinamismo. A propósito, la poesía de Driver es brutal, tal como vemos en estas dos estrofas de ejemplo, una de ‘Glyph’, la otra de ‘470 Nanometers’: “Two unexploded bombs in this town. / Satellites around the bottom soaring. / I bathe in dirt, face down, / And you see a man rising.”Tapped by midnight's wand of dew, / The peering eye decumbent / Flared into an aleph hailing. / Starry sputum disassociated, / Cosmic epithelium a-trailing, / He watched a planet drifting through.”

‘Scaffold Of Digital Snow’ retoma los aires evocativos e intimistas de la segunda canción del álbum. La cautivadora suavidad de canto de Bridget Bellavia aporta mucho a la manera en que el encanto embrujador de la atmósfera calmada que llena todos los rincones y matices de esta canción se impone sin apelar a lo aguerrido ni nada que se le parezca. Simple y llanamente le basta con exponer su lirismo cristalino y dramático para adueñarse de todo el espacio que rodea al oyente empático. El ensalzamiento de lo sublime sigue en sostenido ascenso con el arribo de ‘Smoke-Scented Mycelium’, canción que captura muchas de las pautas esenciales esquematizadas y desarrolladas a lo largo de las piezas segunda y cuarta. Además, se añade al esquema sonoro general un sólido swing de raíz jazzera. Perpetuando los más espléndidos índices de magnificencia de ‘Glyph’ y apelando convincentemente a las semillas de cálido lirismo que dejó tras de sí ‘Scaffold Of Digital Snow’, Driver y sus compañeros de viaje elaboran una nueva exploración etérea con una musculatura elegante que muestra su núcleo expresionista con sosegada delicadeza. Otro cénit del álbum, de hecho, es el último punto culminante del repertorio, lo cual habrá de repercutir necesariamente en el tema que ocupa los últimos 4 minutos y pico del disco: ‘The Knot’. Este broche final cumple con la misión de reforzar la aureola contemplativa del álbum en general y completar el espíritu de angelical gravedad que ha marcado a la penúltima canción. La primera estrofa de ‘The Knot’ es demoledora en su exhibición de robusta vulnerabilidad: “Warmth in the west, self-suffocation. / My vision lies in the familiar loop. / Love is my frailty / So I dragged myself up / One time around the carousel / And I aged another decade. / But how I could have stayed / Fever in the eastern dell? / A figure called me from the fresco, / A diffuse monastic in the mirror.”

Todo esto fue lo que se nos brindó en “They Are The Shield”, una obra musical imponentemente ensoñadora e impecablemente cohesiva a través de cada poro de su meticulosa ingeniería sónica. TOBY DRIVER se ha lucido a lo grande en el proceso de creación del material contenido en este disco, el mismo que ha de quedar como una de las obras fonográficas más exquisitas y sugerentes en las que haya estado involucrado DRIVER a lo largo de su carrera. E imaginamos que tiene aún para rato... 


Muestras de “They Are The Shield”.-
Smoke-Scented Mycelium: https://blood-music.bandcamp.com/track/smoke-scented-mycelium

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