Tuesday, February 10, 2026

QUESO SAGRADO: testimonios del orden reptante de la vanguardia rockera mexicana entre 1974 y 1981

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Esta ocasión es muy especial pues nos ponemos a inspeccionar la trayectoria de QUESO SAGRADO, banda legendaria dentro de la vanguardia rockera mexicana en la década de los 70 que duró hasta inicios de la década siguiente. En sí, el grupo no registró una discografía oficial, pero existe una recopilación homónima de material grabado por el ensamble en diversas circunstancias entre los años 1974 y 1981: 1973 es la fecha oficial de su formación. “Queso Sagrado” fue publicado por el sello connacional Kathmandu Records en diciembre del año 2019 como su cuarto ítem fonográfico. Alex Eisenring, el fundador y constante líder del ensamble (nombre completo, Alex Roger Eisenring Castro), fue el encargado del rescate y la producción de todos los vestigios que quedan del reptante orden vanguardista que QUESO SAGRADO adoptó y desarrolló como misión musical. La portada de este tesoro musical es de Flamel y la ilustración es de Alifie Rojas. Mientras trataba de seguir adelante dentro de la escena vanguardista del rock mexicano, QUESO SAGRADO mantuvo una asociación de largo tiempo con  el director teatral Abraham Oceransky. siendo ellos los autores de la musicalización de obras como Simio, Deus Machina, Muerte de un girasol y Frankenstein. De hecho, fue este aspecto de la carrera de la banda lo que le permitió mantenerse bastante activa, ganando una presencia que la propia industria musical no era muy propicia en facilitarle.

  

El disco recopilatorio va en orden cronológico inverso, comenzando con tres temas grabados en el año 1981, poco antes de disolverse el grupo: ‘El Caos Reptante’, ‘Renata’ y ‘El Otoño En Beijing’. La alineación de QUESO SAGRADO consistía entonces en Eisenring [guitarra y sintetizador], Antonio Sánchez “Toñito” [batería], Carlos Vivanco [guitarra], Fabián Reyes [bajo], Alfredo Flores [violín] y Ulises Figueroa [trombón]. También había el apoyo vocal ocasional de Bernardo González, Norma Carrillo y Silvia Candanedo. El primero de estos temas mencionados se mueve ágilmente sobre un compás de 6/8 que luego vira hacia el 5/4 y otros compases; en base a ello, se nos brinda un cálido ejercicio de sinfonismo que parece exorcizar fantasmas de los GENESIS y CAMEL clásicos, añadiéndose cadencias jazzeras a la ingeniería rítmica diseñada para la ocasión. El momento de los alternados solos de trombón y violín exhibe una particular fuerza de carácter desde el bloque instrumental, y, de hecho, se nota que la batería intensifica su swing. Tras un breve intermedio marcado por una sedosa sutileza, el vigor del segundo motif vuelve al frente para edificar un empuje fastuoso que incluye algunos pasajes de tensa disonancia. ‘Renata’ refuerza el factor suntuoso desde el punto de partida con ese autoritario redoble de batería. La ilación de los motivos ostenta una extroversión más pronunciada que en el tema inicial, y sobre todo, abre espacios para interludios densos y contundentes, a veces, coqueteando con lo Crimsoniano, otras, con las deconstrucciones de tipo vanguardista. Cuando llega el turno de ‘El Otoño En Beijing’, el ensamble inicia su viaje con una ceremoniosidad cuasi-circense que abre la puerta a un nuevo ejercicio de eclecticismos gráciles y densos, reforzando la espiritualidad ingeniosamente retorcida que antes signó a ‘Renata’. Hay una furia muy singular en las intervenciones del violín y del trombón, lo cual también se conecta con la pieza que abrió esta recopilación. En general, este bloque de tres temas muestra una visión musical muy claramente definida, una vocación ecléctica manejada con virtuosismo y buen gusto. 

Ahora retrocedemos al año 1980 y nos topamos con ‘Mpdmad’, que es un experimento solitario del maestro Alex al sintetizador. Lo que suena aquí es como una remodelación de lo que hicieron los TANGERINE DREAM de la fase 1971-73, pero con un enfoque oscurantista más cercano a los CLUSTER de los dos primeros álbumes, junto a cierta aridez abstracta de los connacionales DECIBEL. Se nota el enamoramiento con el sintetizador que brota de esta exploración: no nos sorprende del todo que, tras la disolución de QUESO SAGRADO, se volcara al tecno-pop con SYNTOMA. ‘Impro’ es un registro del año 1978 donde Eisenring, a cargo de la guitarra y el piano eléctrico, está acompañado por el también guitarrista René Romero, el baterista-percusionista Jesús González Martín y el bajista Carlos Blázquez. En este viaje en reversa nos damos cuenta de que el impacto Crimsoniano fue muy fuerte a lo largo de la senda evolutiva de QUESO SAGRADO: son inocultables los ecos de la trilogía carmesí de 1973-74 cuando el grupo gesta un preludio aleatorio desesperadamente en busca de un norte fijo para que, al encontrarlo, lo traduzca en una tormenta exquisita donde todo está bastante articulado dentro del fragor global. Los dos últimos temas, ‘Nyarlathotep’ y ‘Odessa’, datan del año 1974: en aquél actúa el trío de Héctor Candanedo [bajo], Luis Rojas Lefort [batería] y Eisenring [guitarra y piano eléctrico], mientras que en el último sólo toca el dúo de Eisenring y Rojas. He aquí el testimonio más próximo a las inquietudes originarias de QUESO SAGRADO como idea real. ‘Nyarlathotep’ elabora una fluida mezcla de sinfonismo y jazz-rock con añadidos matices psicodélicos. Hay un motivo recurrente que se caracteriza por un genuino candor, pero los arreglos estructurales y las expansiones posteriores llevan todo a un área más tensa, coqueteando con lo sombrío mientras preserva un lote de fulgor sónico. Se explora muy bien el contraste entre la compleja musculatura de la batería y la magia crepuscular del piano eléctrico: Eisenring maneja el instrumento con bastante soltura. El último tercio de la pieza muestra a la banda muy firme en su aristocrática robustez. ‘Odessa’ es menos complejo, aunque también tiene un aura distinguida: de trata básicamente de un jam en clave de blues donde los músicos dan rienda suelta a su gusto por la psicodelia pesada sazonada con algunos enclaves jazz-rockeros.

Después de QUESO SAGRADO, Eisenring halló espacio creativos en SYNTOMA, CULTO SIN NOMBRE y DECIBEL, además de algunos proyectos con su colega de los últimos años de QUESO SAGRADO Carlos Vivanco. Ciñéndonos a “Queso Sagrado”, se trata de un gran ítem de colección que, a pesar de las notorias cortedades en lo referente a la calidad audófila del material rescatado, nos muestra una parte importante de la vanguardia progresiva mexicana entre 1974 y 1981. Muchas gracias a la gente de Kathmandu Records por poner esto a la disposición de la gente amante del rock artístico de todos los tiempos y lugares.


Muestras de “Queso Sagrado”.- 

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