Sunday, February 01, 2026

JIZUE: décimo crucero en el mar del jazz-prog japonés

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Llega un poco tarde esta reseña, pero, de todas maneras, tiene que llegar. Hoy centramos nuestra atención en “Mer”, el décimo trabajo de estudio del ensamble japonés de jazz-rock con tintes eclécticamente progresivos JIZUE. Publicado el 21 de mayo del pasado año 2025 por la asociación de los sellos Victor Entertainment y Bud Music, Inc., este disco nos muestra al trío de Noriyuki Inoue [guitarras], Tsuyoshi “Gou” Yamada [bajo] y Katagi “Kie” Nozomiyo [teclados] dando nuevamente rienda suelta a las inquietudes musicales que les mueven desde el año 2006, que fue cuando el grupo se fundó en la localidad de Kioto. El trío asume colectivamente la autoría de todas las piezas contenidas en este disco; en el apoyo a la batería, se turnan Tsukasa Inoue y Genki Hashimoto. Como es habitual, Inoue se hizo cargo de la ingeniería de sonido en las sesiones de grabación, así como de la mezcla y la masterización del disco que hoy nos convoca. Todos estos procesos tuvieron lugar en el Studio DeCO. La evocadora foto en la portada de “Mer” es de la autoría de Takumi Yamamoto. Bueno, veamos ahora los detalles estrictamente musicales de este disco.


‘Rex’ es el tema encargado de abrir el repertorio de “Mer” y lo hace con una inconfundible actitud de expresionismo vigoroso desde esos primeros instantes de unión de guitarra y batería: un poderoso despliegue de jazz-rock con varios aspectos prog-metaleros operando en el entramado sonoro de tal modo que se geste una suerte de híbrido entre LIQUID TENSION EXPERIMENT y TRIBAL TECH, además de algunas cercanías estilísticas con la banda compatriota KENSO en su faceta más aguerrida. No se podía iniciar el disco con más explosividad, en realidad, un truco bastante efectivo. A continuación, surge ‘Ri:ng’, un tema que sabe preservar el fulgor inherente al ítem inaugural, pero con una prestancia más exquisita y un esplendor más cristalino. El boato inherente al sofisticado desarrollo melódico mantiene bastantes estándares de eso que se suele llamar nu-jazz (a lo GOGO PENGUIN), así como de la vieja escuela fusionesca de los RETURN TO FOREVER (etapa de los dos primeros discos) y un oportuno toque de sinfonismo. En medio del protagonismo del piano con sus fascinantes e infatigables efluvios, hay espacio para que la virtuosa labor de la dupla rítmica ocupe un rol relevante dentro del conjunto. Una belleza de composición, un auténtico cénit del disco. La subsiguiente dupla de ‘Obsession’ y ‘Tapetum’ permite al ensamble asentarse en sus persistentes aventuras sónicas. El primero de estos temas mencionados exhibe una lozanía bastante ágil, a veces coqueteando con el Latin jazz, siempre haciendo gala de una coqueta vivacidad que se manifiesta continuamente bajo una aureola primaveral. En lo referente a ‘Tapetum’, se impone una gracilidad razonablemente sosegada que fluye naturalmente a través del bien perfilado lirismo con el que se edifica la composición. Mientras avanza el desarrollo temático, la pieza gana en intensidad expresiva mientras mantiene su candor esencial. ‘Uni’ se centra en lo sereno sin perder los ecos de frugal fulgor que signaron a la pieza precedente. El ensamble se enfoca seriamente en su faceta contemplativa. ‘Thoth’ es la pieza más extensa del disco con sus cerca de 4 ¾ minutos de duración. En abierto contraste con la espiritualidad común de las dos piezas precedentes, el grupo se focaliza en una aristocrática agitación donde los juegos de tensiones y contrastes son manejados con juguetona altivez. Las alusiones exóticas de los bloques melódicos son imponentes, incluso parece que hay algunos recovecos math-rockeros en el complejo armazón rítmico. Otro cénit decisivo del álbum.
 
Cuando llega el turno de ‘Calm’, el ensamble regresa a las exploraciones de su faceta más introvertida, y lo hace con un enfoque muy bien delimitado. El aura ensoñadora emanada del núcleo melódico se centra en lo reflexivo de forma bastante convincente, lo cual quiere decir que el enmarañamiento de los instrumentos está milimétricamente diseñado. El rol protagónico del piano, acompañado por la guitarra acústica en varios pasajes, funciona como una guía firme para el enclave general. Hay calma, sí, pero no falta algún recurso de etéreo dinamismo dentro del entramado sonoro. ‘The Gift’ persiste en esa misión de centrarse en el candor, pero esta vez lo hace con la exaltación de una alegría químicamente pura. La extrovertida luminosidad de las ondas tejidas por el piano es la base para que el ensamble concrete una vivaracha esbeltez con la que se brinda una eficaz fortaleza al desarrollo temático creado para la ocasión. ‘Republic’ prosigue por esta senda de tonalidades y ritmos alegres, volviendo de lleno a la sofisticación estilizada y aristocrática del jazz-fusion con expansiones progresivas. Es como si se hubiese regresado a la potencia risueña del tema #1 con el ropaje de algarabía palaciega con la que se signó al tema #3. Bajo el ameno título de ‘Hilarious’ emerge la pieza encargada de cerrar el repertorio. Su espíritu no es de comicidad, sino de bonhomía: las tonalidades melódicas y el ágil groove reflejan encanto y gentileza, el gozo se eleva lo suficiente sin llegar al arrebato. Todo esto fue 
Mer”, el décimo crucero en el mar del jazz-prog japonés que organizó y perpetró la gente de JIZUE en el pasado 2025. Bastante recomendable para cualquier buena colección de jazz contemporáneo y rock artístico. A propósito, nuestras felicitaciones a la pianista “Kie” Nozomiyo por su reciente maternidad. ¡Y que la maquinaria de JIZUE siga adelante! 
 
 
Muestras de 
Mer”.-  

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