Friday, February 20, 2026

TATSU AKIBA y su tercera revelación en la escena progresiva japonesa



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

Nos llega una estupenda novedad progresiva desde Japón en estos primeros meses del año 2026: la tercera obra fonográfica del multiinstrumentista y compositor TATSU AKIBA, la cual se titula simplemente “Akiba Tatsu” y fue publicada el 28 de enero pasado. La línea de trabajo de este señor se encuadra dentro del área jazz-progresiva con ciertos elementos psicodélicos y de hard rock, sin que falten esos matices propios de eso que se ha dado por llamar Canterbury. Una propuesta sanamente ecléctica, para decirlo de manera concisa. TATSU se hace cargo de las guitarras, los teclados, el bajo, el canto, el contrabajo, el violín y la percusión; colaboran con él Tommy (saxofón alto), Kenji Imai (flauta), Madoka Tsukada (sintetizador), M. Hamada (canto) y los bateristas Tetsu Hattori, Zaragoza Japonicus, Hiromasa Yamagishi, Hiroto Arai y Shingo Yoshida. Además de las labores de composición y ejecución del material contenido en el disco que hoy nos ocupa, TATSU se hizo cargo de la mezcla, además de la realización de la portada y del diseño gráfico. Las labores de masterización estuvieron en manos de Soichiro Nakamura. Bueno, pasemos ahora a los detalles estrictamente musicales de “Akiba Tatsu”.

El repertorio se inicia con ‘Overture, ABC & 123 Song’, una pieza que ostenta un convincente colorido sónico desde su primer arrebato de guitarra, piano eléctrico y batería, una breve manifestación de suntuoso sigilo antes de que entre a tallar el motif central sobre un ágil tempo complejo. El carácter relativamente denso del esquema sonoro colectivo nos remite a los SOFT MACHINE de 1971 y a MATCHING MOLE, pero el espíritu jovial reinante está más a tono con HATFIELD AND THE NORTH. La subsiguiente dupla de ‘Sign 2 Turn 4 Another 1’ y ‘Or O Or I’ se encarga de reforzar tempranamente la visión musical planteada por el protagonista de hoy. El primero de estos temas mencionados es una balada progresiva que hace gala de un candor introspectivo suficientemente mesurado como para permitir que las bases y ornamentos de los teclados instauren la atmósfera adecuada para la fuerza de carácter del canto. De hecho, el vigor expresivo de la canción va en gradual aumento mientras avanzan los minutos. El canto de TATSU está a medio camino entre el talante evocador de Robert Wyatt y la garra de Derek Shulman. En cuanto a ‘Or O Or I’, se trata de una pieza que se sitúa dentro de un ingenioso espacio intermedio entre el cromatismo sistemático de la pieza inaugural y la emotividad envolvente de la segunda, añadiéndose una dosis incrementada de sofisticación progresiva a lo largo de su desarrollo multitemático. De hecho, se trata del ítem más extenso del álbum con sus cerca de 9 minutos de duración. Tras una breve serie de capas de órgano donde emergen disonancias ensoñadoras, el cuerpo central emerge como un palacio a través de una neblina que desaparece raudamente. El canto es como un Sinclair-con-Shulman mientras el bloque sonoro de la instrumentación se inserta dentro de una elástica ingeniería jazz-progresiva. Hay ciertos detalles caleidoscópicos que también nos pueden hacer evocar a los GENTLE GIANT de 1972, pero son SOFT MACHINE y HATFIELD AND THE NORTH los referentes masivamente primordiales para este viaje meticulosamente refinado y encantadoramente aristocrático. ‘AWV 1202’ cumple con la misión de perpetuar las vibraciones reflexivas de la canción precedente, casi como si fuese un apéndice suyo. Los envolventes ornamentos de la flauta añaden un matiz interesante al asunto.

‘ROFLOLed’ usa un ágil riff de guitarra para engarzarse con el final del tema anterior: esta vez, el discurso jazz-progresivo pasa por un proceso quirúrgico musical que algo tiene de Zappiano. De hecho, hay algunos aires de familia con el ensamble connacional DE LORIANS. Con el arribo de ‘I Ain’t AI’, se inicia una secuencia poderosa de manifestaciones jazz-progresivas. Para este tema en particular, TATSU y sus compañeros de viaje regresan de lleno a la lógica de la fastuosidad progresiva, esta vez, añadiendo guiños al estándar sinfónico con profundos aires retro. Una vez instaurado el motif cantado, lo que suena es como una balada Caravanesca remodelada por YES. De inmediato, ‘2389’ se ocupa de ahondar en los matices más gráciles de ‘I Ain’t AI’, siendo así que el ingreso de los solos de órgano impulsa la elaboración de un groove razonablemente sofisticado. ‘ATGC’ cumple con la misión de recibir los ecos de los dos temas precedentes bajo un ropaje un poco más extrovertido. Los aires Caravanescos persisten mientras se incrementan la fastuosidad del desarrollo melódico y el boato del esquema rítmico. Poco antes de llegar a la frontera del tercer minuto, el aura melódica se eleva hacia un fragor contundente que es manejado con solvente refinamiento. Cuando llega el turno de ‘12-15-22-05’, las cosas se calman un poco para que se arme una nueva balada progresiva, esta vez, con un enfoque más centrado en el paradigma de HATN. El sonido del oleaje abre la puerta a ‘BGN 26’, la pieza encargada de cerrar el repertorio. Su espacio de casi 4 minutos está dominado por un nervio rotundo y refulgente, siendo así que los efectos sintetizados de tormenta ayudan a acrecentar la aureola tensa que ahora nos toma por sorpresa. Poco antes de atravesar la frontera del segundo minuto y medio, la sección cantada remodela la intensidad del momento para edificar un clímax opulento con su oportuna dosis de solemnidad. El enclave de las fanfarrias de sintetizador asegura un nuevo resplandor autoritario antes del golpe final de la batería. ¡Qué buen final del álbum! Ésta fue la experiencia de Akiba Tatsu”, el tercer lanzamiento de TATSU AKIBA, un creador musical que merece nuestra atención como exponente de la élite progresiva joven de nuestros días. Muy recomendable. 


Muestras de “Akiba Tatsu”.- 

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