Sunday, May 31, 2009

Homenaje a ULI TREPTE (1941 - 2009)


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

Con la presente viene una nueva triste noticia en el mundo del rock progresivo: el nombre del veterano que ha abandonado la existencia terrenal es Uli Trepte, talentoso y enérgico bajista alemán que fuera miembro de GURU GURU y SPACEBOX. Con el primero de estos grupos, él se erigió como una fuerza creativa tremendamente importante dentro del krautrock centrado en guitarras pesadas. Los tres primeros trabajos de estudio de GURU GURU, “UFO”, “Hinten” y “Känguru”, son expresiones culminantes de esa poderosa mezcla, sólo posible dentro de la vanguardia germana de los 60s-70s, de psicodelia radicalmente lisérgica, jams eléctricos de inspiración Hendrixiana, jazz-rock aventurero y rock pesado proto-industrial. Todo eso con un genuinamente progresivo impulso creativo. 

Nacido en Constanza en 1941, Uli Trepte comenzó su trayectoria musical tocando contrabajo en grupos de jazz que desde los 60s recibían poderosamente el influjo del free-jazz y de las ideas experimentales propias de la vanguardia de la época. Uno de ellos fue el famoso trío de la pianista Irene Schweizer. Tras su estadía en GURU GURU, a partir de 1972 estuvo involucrado en colaboraciones varias con NEU! Y FAUST (entre otros), hasta formar SPACEBOX en 1975, ensamble donde pudo desarrollar incansablemente su ecléctica y desafiante visión musical hasta entrados los 80. Habiendo tenido breves estadías en Japón y los EE.UU., Trepte finalmente se instaló en Berlín para seguir produciendo rock vanguardista. Una etapa especialmente prolífica fue entre 1996 y 2001, donde formó el proyecto musical MODAL GROOVE CONCEPT, donde contó con la colaboración del ex-EMBRYO Edgar Hoffman, entre otros veteranos ilustres del rock y jazz experimentales alemanes. Por lo demás, la ley de la vida se encarga de darnos un plazo definitivo para nuestra existencia terrena y todos los proyectos que durante la misma planificamos, realizamos, logramos, replanteamos, etc. Y el protagonista de la presente retrospectiva no es la excepción. 
En efecto, el maestro Uli Trepte murió en Berlín
este 21 de mayo último, perdiendo su larga batalla contra el cáncer. En homenaje póstumo a este grande del rock progresivo y experimental germano, pasamos a reseñar brevemente los discos del trío originario de GURU GURU – la trilogía conformada por “UFO”, “Hinten” y “Känguru”. El trío contaba con la alineación de Tepte [bajo, efectos electrónicos y radiales y voz], Ax Genrich [guitarra, efectos sonoros y voz] y Maní Neumeier [batería, percusión, efectos sonoros y voz]. “UFO” data del año 1970, “Hinten” es del año siguiente y ambos fueron publicados por el sello Ohr; “Känguru”, por su parte, data del año 1972 y fue publicado por el sello Brain. 


UFO” (1970)

Los tres primeros temas trabajan. al menos parcialmente, con bases rítmicas precisas y contundentes (que no monótonas): los tonos predominantes están inspirados en la psicodelia vanguardista y el blues eléctrico, sazonados con una tendencia fastuosa y tenebrista a la vez. ‘Stone In’ da inicio al disco con todo un despliegue de polenta, explayado a través de ingeniosos diálogos entre los músicos quienes se conducen fluidamente a través de las variaciones originadas en el camino. ‘Girl Call’ asume la misma dinámica pero con una actitud diferente, trabajando con la elaboración de un clímax que va en busca de la neurosis definitiva. Los alocados fraseos finales de la guitarra, tensamente agudos, anuncian el inicio del tercer tema, ‘Next Time See You At The Dalai Lhama’, el cual empuja a las inquietudes de psicodelia free-form de GURU GURU alcanzar un culmen especial para su norte expresivo. Aunque no está pensada como una suite, la ilación de estas tres piezas del lado A del disco funciona en cierta medida como tal. Pero es en los dos últimos temas, ‘UFO’ y ‘Der LSD-March’, donde las potencialidades lisérgicas y alucinadas de la banda están mejor explotadas. En ‘UFO’, los sonidos y riffs de guitarra, los efectos electrónicos, y los golpes de tambores, platillos y gongs no están sujetos a una estructura rítmica definida, y ni qué decir de lo melódico, que es algo a lo que renuncia de entrada el grupo. El ensamble opta aquí por someterse radical e incondicionalmente a la ley del caos en un ambiente irreal y onírico, creando paisajes musicales potentes, oscuros, hipnóticos, dentro de sus cadencias que son innegablemente feroces y siniestras. Algo similar encontramos en ‘Der LSD-March’, aunque aquí se hace uso de una base rítmica explícitamente funcional desde la segunda mitad: la potencia está un poco más “comedida”, pero comparte mucho de la densidad impenetrable que inundaba el tema anterior. Es en esta segunda mitad del disco donde el material alcanza un clímax peculiar, diseñado para desafiar al oyente sin un miligramo de condescendencia estética. Definitivamente, esta segunda mitad nos muestra el punto de llegada hacia el cual el trío se estaba proyectando desde la primera mitad.


El estilo de GURU GURU es similar en algunos aspectos al de ASH RA TEMPEL, es decir, rock agresivamente pesado que absorbe millones de elementos psicodélicos al modo de un hibrido entre el HENDRIX de los dos últimos discos y el "Ummagumma" de PINK FLOYD, asimilando también la tradición de experimentación electrónica y concreta que el academicismo germano de posguerra había puesto en funcionamiento en los ambientes musicales eruditos. Dados los alcances y delineamientos propios de un power-trío con base guitarrera, así como la actitud contestataria que está implícita en las estrategias creativas concretamente practicadas por el grupo, esa vía de experimentación cobra una robustez tremendamente aguda y combativamente ácida, coqueteando con lo anárquico pero sin perder el sentido del diálogo tripartito, apostando por la fuerza del rock con una mentalidad inaudita que sabe operar colectivamente mientras se alimenta consistentemente de los aportes individuales. Con esto dicho, creo que el lector puede ir haciéndose una idea de por dónde va la línea de trabajo de GURU GURU en esta fase primera de su carrera: se trata de una propuesta que apuesta por el lado más visceral y salvaje del así llamado krautrock (mal llamado krautrock, pero bueno, no hablemos de eso ahora). Lo que escuchamos en este disco debut es una especie de explosión onírica que estalla recurrentemente desde los pasillos más grises de los hábitats industriales, llevando la polenta propia del rock hacia terrenos nuevos, mezclados con elementos improvisacionales de raigambre free-jazz y, en varias ocasiones, índices expresivos donde se mezclan lo espacial y lo anarquista. Muy buena la labor del ingeniero de sonido Thomas Müller aquí, pero todo irá para mejor cuando Conny Planck entre a tallar como productor y principal ingeniero de sonido en los dos álbumes siguientes de 1971 y 1972, “Hinten” y “KänGuru”. Repasemos ahora el repertorio del primero de estos discos mencionados.


“Hinten” (1971)

Este segundo disco tiene la portada más peculiar de la historia del grupo y del (así llamado) krautrock: un trasero masculino poco atlético y con un tatuaje muy pedestre del nombre cacofónico de la banda en ambas nalgas, lo cual resulta un homenaje a lo vulgar en medio de una industria fonográfica donde imperaban imaginerías abstractas, idílicas u ostentosamente psicodélicas. Lo que es peor, la funda interior inversa contiene una imagen más cercana de esta parte de la anatomía humana con el perineo situado en la doblez. Esperamos no volver a describir esta cosa nunca jamás. Bueno, yendo a lo estrictamente musical, “Hinten” (que en alemán significa atrás o detrás) encapsula una estrategia sonora que la expuesta en el estupendo disco debut “UFO”, pero lejos está la banda a renunciar a los recursos surrealistas, ambientes contundentes y esquemas rítmicos free-form que permitieron al trío instalarse como campeones de la vanguardia rockera alemana de su tiempo. De hecho, esta mayor canalización de la energía rockera le permite realzarse más en sus embates sónicos específicos. La pieza de apertura ‘Electric Junk’ es un clásico incuestionable de GURU GURU. Ocupando los primeros 11 minutos del disco, comienza con un riff llamativo cuya fluidez cañera nos remite un poco a los TEN YEARS AFTER reciclados por el HENDRIX del tercer álbum, aunque ciertamente esta sensación de festividad rockera no tarda en trastocarse hacia una variación caótica que termina traduciéndose en un breve pero portentoso solo de batería a cargo de un superhumano Mani. Unas recitaciones añaden un cierto aire ceremonioso, pero, a fin de cuentas, lo que hemos escuchado durante estos primeros tres minutos ha sido principalmente un preámbulo al cuerpo central de la pieza, un jam de exultantes tintes pesados en el que el grupo llena espacios y crea texturas lisérgicamente inquietantes a puro fuego. La inclusión de un interludio espacial ayuda a potenciar esa cualidad surrealista propia de estos viajes sonoros articulados por un brío inteligente. 


‘The Meaning Of Meaning’ sigue a continuación, estando a cargo básicamente de perpetuar el espíritu robusto iniciado por el primer tema con un tenor un poco más contenido. Es el tema más largo del álbum con su espacio de 12 ¼ minutos. El compás lento con el que se articula el primer jam despliega unas texturas oníricas para el motivo recurrente esgrimido por la banda; una vez pasada la barrera de los 7 minutos, un recurso cuasi-tribal a cargo de Mani da inicio al segundo jam, el cual va armando gradualmente un clímax bastante interesante, pletórico e intenso, aunque siempre usando una estrategia de contención. La segunda mitad del disco comienza con ‘Bo Diddley’, que es otro clásico inmortal de GURU GURU. El factor Hendrixiano vuelve a ser crucial, sosteniendo un vigor absorbente que gesta ecos de sí mismo dentro de una lógica de incendiaria psicodelia pesada. También hay espacio para algunos recursos vocales burlones. ‘Space Ship’ ocupa los últimos 11 minutos del disco, y tiene un comienzo realmente promisorio con estos efectos cósmicos de guitarra y sonidos de interferencias radiales. Un jam estratégicamente monótono y cortante emerge para evocar imágenes de maquinaria pesada dentro de la base orgánica de guitarra-bajo-batería, hasta que llega el momento de aterrizar en una sección aleatoria empapada de pura psicodelia desestructurada, muy al estilo de los PINK FLOYD de 1969-70. Poco antes de llegar a la frontera del séptimo minuto, se va gestando un efectivo jam bien empapado de inquietos ornamentos tensamente cósmicos, pero no se trata de una aventura muy duradera. Con el arribo del minuto 9, la banda ha sucumbido totalmente al influjo de las musas de la desestructuración, en base al uso exhaustivo de cintas en reversa, lo cual impulsa un bloque sonoro envolvente y bizarro. En líneas generales, la propuesta exhibida en “Hinten” funciona como una manifestación de vitalidad renovada para GURU GURU con miras a llevar esta nueva conquista musical hacia el álbum siguiente, “KänGuru”, al que mucho consideran como el cénit fundamental de la primera etapa del grupo.


Känguru” (1972)

Este tercer disco “Känguru” muestra a un trío un poco menos denso y más interesado en explorar diversas facetas y cadencias del rock desde su óptica innegociablemente experimental. En este momento, el trío empieza a equilibrar ciertas afinidades con otras bandas igualmente inmersas en la lógica del jam como AGITATION FREE, AMON DÜÜL II y ASH RA TEMPEL. Lo notamos ya en el tema inicial ‘Oxymoron’, que tiene un sello irremediablemente bluesero en el jam básico marcado por el riff recurrente. Durante el desarrollo de la pieza, los solos de guitarra, los adornos de bajo y el entramado rítmico planteado y replanteado continuamente por el incansable Mani Neumeier dan buena cuenta del núcleo esencial de la banda, a medio camino entre el jazz-rock, la experimentación lisérgica del PINK FLOYD arcano y la psicodelia pesada de herencia Hendrixiana; mientras tanto, los momentáneos pasajes cantados le dan una impronta un poco burlona al asunto. Se trata de un apertura bastante atractiva, pero en realidad será más adelante cuando nos topemos más claramente con la intensidad propia de GURU GURU. Así pues, el siguiente tema, titulado ‘Immer Lustig’, comienza con un discurso y una marcha militar, la misma que pronto deriva en un blues-rock psicodélico bastante áspero. Su rotundo gancho hace que el abrupto paso a otra sección se sienta un tanto apresurado, pero ciertamente la sección que sigue tiene una vibración bastante magnética, con esa confluencia de swing a lo funk y psicodelia pesada que logra gestar un jam tan atractivo como envolvente. La guitarra de Genrich es el pilar decisivo para este jam con sus variantes de garra, incluyendo sus momentos de aparente escondite donde cede espacios a los instrumentos para que se empoderen dentro del centro nuclear de la pieza. Luego pasamos a una sección cósmica armada sobre guitarreos recortados (a lo psico-rockabilly) que terminan atravesados por capas de ecos lisérgicos. Lo cósmico se perpetúa y ahonda en una nueva sección donde una nueva serie de efectos se explaya sobre un sincopado esquema rítmico. El rock se hace presente con toda su fuerza en el jam semi-Zeppeliniano que emerge al minuto 12 ½, orquestando un dinamismo muy efectivo que llena el ambiente con genuina polenta: el fabuloso solo de guitarra supone una exquisita guinda en la cima de este volcánico y ecléctico pastel prog-psicodélico. La muy aguerrida vitalidad de estos últimos pasajes, aunque estuvo coqueteando con el desborde, en realidad, se mantuvo muy bien encuadrado dentro de su volcánica estructura de base.


‘Baby Cake Walk’ da inicio a la segunda mitad del disco recogiendo la vibración explosiva con la que había concluido el tema precedente, comenzando con un filudo jam pesado que fluye sólidamente a través de cadencias llamativas y un despliegue de pura urgencia rockera. Al llegar el quinto minuto, el trío gira hacia torrentes más etéreos, haciendo que la energía se recicle por otras vías de experimentación rockera en un breve interludio. Terminado dicho interludio, el grupo elabora un nuevo crescendo que comienza con una pauta rítmica marcadamente sincopada que termina produciendo una escalada hacia un frenesí patentemente pesado y sutilmente controlado, en camino hacia una coda entusiasta. ‘Ooga Booga’ comienza con un extrovertido manejo del compás en 5/4 en su prólogo, preparando el camino para una sección fusionesca en 6/8 de inspiración arábiga (incluyendo armazones de percusiones exóticas). El momentum rockero que sigue a continuación recoge esta ambientación y la transforma en un viaje intenso de múltiples solos de guitarra superpuestos en una exhibición de densa magia, firmemente apoyada sobre la bien cimentada base rítmica de Trepte y Neumeier. Nos atreveríamos a jurar que esta sección es la hora cumbre de GURU GURU por siempre jamás… en fin… La siguiente sección es menos sublime y más marchosa, con una incendiaria psicodelia funky que nos recuerda al último HENDRIX. Experimentando con ambientes más misteriosos, el tema cierra con un pasaje ceremonioso a medio tiempo que reitera la típica densidad esencial de la banda, cerrado por una coda cacofónica que empieza arquitectónicamente estructurada y concluye con un caos climático de tenor perturbador. Como dijimos más arriba, “Känguru” encarna la cima de creatividad rockera experimental e idiosincráticamente progresiva de GURU GURU, el disco con el que se cerró el importantísimo capítulo de su trío originario. No se puede establecer verdades absolutas de carácter científico en la experiencia estética, pero, en lo personal, coincidimos con la multitud de los coleccionistas melómanos que afirma que la serie de los tres primeros discos gestados por los Sres. Genrich, Trepte y Neumeier conforman la cima definitiva de GURU GURU.


¡¡GRACIAS POR LA MÚSICA, MAESTRO ULI (Constanza, 27 de setiembre de 1941 - Berlín, 21 de mayo de 2009)!!


Muestras de GURU GURU 1970-72.-
Next Time See You At The Dalai Lhama: https://www.youtube.com/watch?v=WgWmSdY343Y
UFO:  https://www.youtube.com/watch?v=_ob_zDJ3gD0 


[Lo expuesto en esta retrospectiva estuvo inspirado en tres reseñas originalmente publicadas en la página web La Caja De Música. Sus enlaces respectivos son https://www.dlsi.ua.es/~inesta/Prog/LCDM/Discos/guruguru_ufo.html
https://www.dlsi.ua.es/~inesta/LCDM/Discos/guruguru_hinten.html y

Friday, May 22, 2009

El mundo bizarro de FLOR DE LOTO



HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.
Buenas, buenísimas noticias progresivas llegan de la mano del grupo peruano FLOR DE LOTO y su tercera placa de estudio “Mundos Bizarros”, toda una joya progresiva para este año 2009. Se trata también de la primera obra con la membresía del flautista Junior Pacora (el “nuevo miembro” desde el último tercio de 2007), “Mundos bizarros” muestra a un ensamble que perpetuamente va afinando su solidez interna tanto desde lo creativo como desde lo performativo. Parece mentira que esta robustez tan compacta que el grupo va conquistando con cada álbum vaya a contrapelo de las inconstancias que han tenido lugar hasta ahora en la posición del flautista dentro del encuadre instrumental de FLOR DE LOTO, pero ciertamente cabe decir que el rol que cumple Pacora está compactamente engranado dentro de esta rica maquinaria sonora. En cuanto a los más veteranos del grupo, todo sigue igual e incluso mejor que antes: Jorge Puccini sigue dejando constancia de su poderoso dinamismo y Alonso Herrera sigue exhibiendo su total entrega sobre su arsenal de guitarras eléctricas y acústicas, mientras que las intervenciones del bajistaAlejandro Jarrín empiezan a resaltarse mejor en la mezcla global.

La orientación multidimensional del repertorio de “Mundos Bizarros” pone en varios pasajes un especial énfasis en el pulido y reforzamiento de las aristas más concentradamente rockeras de la banda: de hecho, la secuencia de los tres primeros temas transcurre como un vendaval de incendiaria electricidad rockera suministrada con la sofisticación progresiva requerida para ocasiones como ésta. Los abstractos retazos etéreos que signan la breve ‘Intro’ abren cósmicamente el camino para el delirio exquisitamente agresivo de ‘La Fortaleza’, la cual a su vez se engarza con la primera pieza cantada del disco, ‘Volver a Nacer’, rotunda composición bien enmarcada bajo las coordenadas metal-prog con raigambres maidenescas sólidamente patentes. ‘Shamballa’ muy bien se hace eco de este despliegue de vigor y dinamismo pero esta vez atenuando deliberadamente el esquema sónico a fin de explotar más focalizadamente la vertiente exóticamente fusionesca de los sucesivos motivos, a través de sus variables rítmicas. Aquí y en ‘La Fortaleza’ hallamos los mejores solos de flauta traversa a cargo de Pacora, quien es capaz de crear texturas espectaculares y florituras casi imposibles. Los últimos ecos de ‘Shamballa’ se engarzan con los primeros sonidos de flauta y guitarra acústica de ‘Amnesia’, tema cantado donde FLOR DE LOTO Loto despliega su también importante faceta lírica, apoyada principalmente en el predominio de sonoridades acústicas y un evocativo talante romántico. El pasaje eléctrico que emerge durante la segunda mitad mayormente sirve para enfatizar la espiritualidad contenida en las letras. A contrapelo del título de esta canción específica, la siguiente pieza nos remite al recuerdo de uno de los temas más juguetones de “Madre Tierra”, ‘Danza Celta’: esta vez tenemos a ‘Danza Celta (Parte II)’, una nueva manifestación de la onda MAGO DE OZ, a la cual FLOR DE LOTO adeuda buena parte de sus inquietudes cosmopolitas célticas. En comparación, esta segunda ‘Danza Celta’ resulta más poderosa y con un manejo más afiatado de los arreglos finales.

Algo resaltante dentro del repertorio de este nuevo disco es la mayor presencia de Jarrín en el aspecto compositivo, revelándose como un creador de ideas muy poderosas – después de ‘Shamballa’ él nos regala ‘Habitante de un Mundo Imaginario’, una composición muy versátil que da buena cuenta de esa manera tan especial que tiene FLOR DE LOTO combinar IRON MAIDEN y JETHRO TULL con un ingenioso equilibrio entre la fusión y el prog metal, exhibiendo además unas simpáticas cadencias exóticas en el camino. Este punto álgido del disco viene acompañado poco después de otro culmen, ‘Atlantis’, compuesto por Herrera. ‘Atlantis’ es otro favorito personal de “Mundos Bizarros”, siendo así que desarrolla una polenta tan colorida como arrolladora a través de su motivo central en clave céltico-metalera. Mientras que el preciso lirismo de la flauta de Pacora y el dinamismo típico de Herrera constituyen las claves centrales de la pieza, las multivalentes líneas de bajo (alternando lo heavy, lo psicodélico y lo funky) y la soltura impecable de Puccini completan el cuadro sonoro a las mil maravillas. Una mención especial va para el grisáceo interludio psicodélico, el cual aporta un interesante momento de nebulosidad en medio de los predominantes destellos. Alternando con estos momentos patentemente explícitos de disco tenemos otros momentos más intimistas, pautados por Herrera. Uno de ellos lo constituye ‘Nubes Oscuras’, la más larga de las tres canciones acústicas que forman parte de “Mundos Bizarros”: tras un etéreo preludio andino marcado por delicados pasajes de flauta, el cuerpo central se manifiesta bajo un esquema propio de la trova latinoamericana, debidamente sazonado con cadencias fusionescas. ‘Noche Azul’ tiene un desarrollo menos expansivo en aras de enfatizar más concienzudamente el espíritu reflexivo que está operando. Personalmente, hubiera preferido que esta canción se hubiese beneficiado de una elaboración mas extendida de su hermosa coda… pero así son las cosas. ‘La Puerta Dorada’ despliega una conexión con la vertiente telúricamente andina que había contado con un espacio tan grande en “Madre Tierra”: ‘La Puerta Dorada’ exhibe ese colorido potente que ya se nos hace deliciosamente típico de FLOR DE LOTO. El disco cierra con el tema homónimo, que es toda una suite de 11 ½ minutos de duración. Los motivos van oscilando fluidamente entre pasajes cálidos de predominancia acústica y otros más pletóricamente pesados, estableciendo una bien definida claridad melódica a través de estas variantes: la estrategia de fusión mezclada con rock pesado sigue generando muy buenos réditos a la banda, y en ‘Mundos Bizarros’ le permiten explorar unas potencialidades épicas hasta ahora insólitas. Los aires de MAIDEN, TULL y SOLARIS se despliegan de manera efectiva sin caer en redundancias triviales en ningún momento. Con esta mini-suite concluye esplendorosamente “Mundos Bizarros”, bueno, si descontamos la versión editada de ‘Nubes Oscuras’ que aparece como bonus.

En fin, “Mundos Bizarros” significa para FLOR DE LOTO un nuevo afianzamiento de su propuesta musical, logrando renovarse significativamente a la par que recalca su propia voz dentro la escena progresiva local/regional/internacional.

Saturday, May 16, 2009

GARGAMEL asciende con "Descending", gran obra prog para el año 2009

HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.
Siguiendo con nuestra exploración de los aportes recientes que varios grupos están dando al género progresivo con sus discos de 2009, nos topamos ahora con el ensamble noruego GARGAMEL, que para su segunda obra fonográfica “Descending” pasa a ser un cuarteto después de haber sido un quinteto para su disco debut oficial “Watch For the Umbles”.

‘Descending’, el tema homónimo, ocupa los casi primeros 10 minutos del álbum, focalizándose en climas un tanto cáusticos, al modo de un AREKNAMÉS menos endurecido mezclado con el ANEKDOTEN post-“From Within” y el esquema cósmico de METROGNOME. Los viajes instrumentales que se destacan entre los pasajes cantados no son excesivamente complejos pero sí logran edificar una intensa arquitectura neurótica que bebe tanto del VDGG etapa 75-76 como del space-rock y, en menor medida, del stoner. Con la segunda pieza del álbum, la gente de GARGAMEL empieza a soltarse un poco más en sus inquietas búsquedas de sofisticación progresiva: ‘Prevail’, que dura casi 14 minutos, supone un clímax de colorido e intensidad. El tema comienza con un efecto de ventisca psicodélica antes de que el ensamble entre en un robusto despliegue sonoro que me hace recordar a GNIDROLOG en su faceta más agresiva, aunque GARGAMEL lleva esta orientación hacia quiebres un poco más tétricos.
En algún momento, este clima grisáceo al modo de una pesadilla atenuada se traslada hacia atmósferas menos explícitas cuando una procesión liderada por la flauta recrea un aura misteriosa. Con la inclusión de un interludio en clave jazz-rock y el tránsito hacia las siguientes secciones cantadas, ola cosa se pone a tono con la herencia vandergraffiana (una vez más). Poco antes de llegar al noveno minuto y medio, emerge un estupendo clímax semi-cacofónico que, a su vez, desemboca en un épico pasaje cantado en clave de blues progresivo. La incorporación de un solo de trompeta aporta un colorido llamativo al asunto, aunque la mayor responsabilidad de eso está en las calculadamente opresivas cortinas de teclado que se hacen notar sin apelación alguna. ‘Trap’ es la pieza menos larga del disco: comenzando con una cadencia casi tribal en 15/8, la sección intermedia instrumental vira hacia un compás lento antes de que la segunda parte cantada se concentre en una alternancia de psicodelia beat y lánguida solemnidad progresiva.

Los últimos 17 ¾ minutos del disco están ocupados por ‘Labyrinth’, tema que supone un verídico cénit para el disco. Las ceremoniosamente vibrantes cortinas de mellotron y theremin resultan familiares para cualquier melómano familiarizado con el estándar escandinavo, así como el puntilloso esquema rítmico de claras referencias space-rock que completa esta excelente obertura. La primera parte cantada se decanta por un enojo contenido, con un Tom Uglebakken que parece emular a un híbrido de Bowie y Lou Reed. A partir del quinto minuto, el grupo extiende sus pasiones psicodélicas a través de una extensa sección aleatoria que resucita al PINK FLOYD etapa 68-70 y al krautrock en una contundente comunión cósmica. El solo de saxo que se desarrolla desde el minuto 9 abre poco a poco las puertas hacia el proceso instrumental más violento del disco, donde lo cósmico se alía con sonoridades heavy prog y jazz-rock – es como si GARGAMEL quisiera hacer un simultáneo homenaje a KING CRIMSON, EAST OF EDEN y HAWKWIND. Esta explosiva orgía sonora mantiene un sólido nivel de incandescencia que reposa consistentemente en la laboro percusiva de Morten Tornes, así como en los metaleros efluvios que Arne Ton extrae de sus bases y solos de Hammond. El epílogo cantado nos devuelve a un lánguido tempo de ¾, a su vez arrastrando convincentemente el delirio psicodélico que se había estado armando – el añadido del mellotron resulta crucial a la hora de explotar totalmente la efectividad de este epílogo, lo cual redunda en el tipo de broche que debe cerrar “Descending”. Este final tan redondo simboliza muy bien el nivel de musculatura sonora que GARGAMEL ha elaborado en su propio proceso de maduración, ahora manifiesto en este segundo trabajo de estudio. ¡¡Escucha recomendada!!

Monday, May 11, 2009

RETSAM SURIV y su exégesis progresiva



HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN , LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

Con la presente les quisiera hablar de RETSAM SURIV, banda argentina que ya lleva unos cuantos años en la escena progresiva creando música potente y bien definida melódicamente desde su reducto de La Plata. Recién en esta primera mitad del año 2009, después de pasar por algunos cambios de formación, RETSAM SURIV ha podido publicar su obra fonográfica debut a través del sello mexicano Luna Negra: el disco se titula “Exégesys”, y realmente promete ser uno de los ítems progresivos sudamericanos más llamativos del año.

‘Estigma’ da inicio al disco con unos climas espaciales de teclado que se hacen muy floydianos a través de los filtros de AYREON y JORDAN RUDESS; al empalmarse el ensamble, pasamos a una bien amalgamada sonoridad que combina el prog clásico (YES, GENESIS, PINK FLOYD) con elementos más modernos trasladados del neo de vertiente pesada (ARENA) y el prog metal (DREAM THEATER).

La inclusión de algunos momentos específicos de corte jazzero funcionan como un simpático adorno ocasiona, pero más relevante es el majestuoso giro melódico que la pieza adquiere poco antes de llegar al cuarto minuto y medio, el cual conduce finalmente a un muy atractivo cierre del tema. La primera pieza cantada es ‘Lombardía’, y comienza con unos aires floydianos muy similares a los de la primera canción – una vez que llegamos al núcleo de la canción y nos familiarizamos con su desarrollo que lleva un total de 10 ½ minutos, advertimos que este nuevo viaje progresivo tiene un acento ceremonioso más marcado.

El interludio que se desarrolla entre los minutos 7 y 8 destaca por sus etéreas orquestaciones de teclado que emergen entre la robusta labor del baterista y los precisos riffs de guitarra. El final conduce a un clímax efectivo. La pieza homónima sigue a continuación, enarbolando una polenta muy dinámica desde el mismísimo inicio: la labor del teclista exhibe un híbrido entre WAKEMAN y RUDESS en los solos y atmósferas, mientras que la guitarra se maneja muy bien en su registro pesado sin renunciar para nada a la sensibilidad melódica, la cual es bien llevada por la desfachatada pericia técnica de Federico di Santi. A poco de pasados los 3 minutos, la pieza vira dramáticamente hacia un interludio de piano que inadvertidamente anuncia un homenaje al ragtime, el cual a su vez cede el sitio a un hermoso pasaje lírico en clave ensoñadora. Este mismo pasaje cimienta el paso a un pasaje moderadamente pomposo que se engarza a la perfección con el breve reprise que sirve de coda. ‘Recuerdos de Traición’ es básicamente una semi-power ballad con un interludio más veloz que funciona para acrecentar la emoción del momento hacia un clímax momentáneo. ‘Lluvia de Estrellas’, con una base de voz y piano que ocupa casi exclusivamente la mayor parte de la canción, es una serenata compuesta por la vocalista Vilma del Giorgio en memoria de FREDDIE MERCURY.

En ‘Triste Final’, RETSAM SURIV comienza arrojándose de cabeza a la piscina del rock duro “progresivizado” de una manera afín a la de ENTRANCE. Los momentos menos exaltados aportan caminos de variedad dentro del desarrollo temático de la pieza, y de este modo ella evoluciona hacia una parte más sinfónica que contiene un aura bombástica bien definida. Pero si hablamos de algo bombástico, el instrumental que sigue a continuación y que responde al título de ‘Bajo Tu Dominio’ exhibe una dosis exigente de musicalidad, un pico de explosividad progresiva dentro del álbum. ‘Reflejo’, con sus casi 13 minutos de duración, es el tema más prolongado del disco. Los motivos transcurren fluidamente en la sucesión de pasajes pomposos y relajados: yo destaco especialmente el pasaje etéreo que se desarrolla entre los minutos 7 y 9, así como el claroscuro pasaje que le sigue donde el grupo combina un sinfonismo límpido con aires un tanto góticos. Los últimos 9 minutos del disco están ocupados por ‘Ósmosis’, una pieza consistentemente robusta que sigue explorando la faceta más ampulosa del grupo. En cierto modo, se puede describir como un encuentro entre ‘Estigma’ y ‘Bajo Tu Dominio’ con una recepción de los quiebres eclécticos que ya se habían mostrad fehacientemente en ‘Reflejo’; también es posible que aquí hallemos los mejores solos de sintetizador de todo el disco – es un buen final para “Exégesys”.

En el blog que el grupo tiene en Myspace (www.myspace.com/retsamsuriv) se puede escuchar buena parte del mejor material de RETSAM SURIV.

Se puede ver al grupo en acción en los siguientes tubitos:
‘Siento’: http://www.youtube.com/watch?v=xtjLRoUUFwI

‘Exégesys’: http://www.youtube.com/watch?v=P6zOS6qEwas

‘Lombardía’: http://www.youtube.com/watch?v=FkUu-RyRED8 (con invitados en vientos y coros)


Aquí me despido hasta una nueva ocasión.

Friday, May 01, 2009

Cheer Accident - Fear Draws Misfortune



Humanizing the Distance (menos vientos y vocales)
Si este no es uno de los top 5 albumes del 2009, este año seguramente tendria que ser fuera de serie. Fear Draws Misfortune es un album muy maduro, fruto de mas de 20 años de experimentar practicamente todas las formas musicales del siglo 20.

La música del legendario grupo de Thymme Jones nos impresiona cual criatura exuberante, deslumbrante de creatividad. Luego de varios trabajos avant /experimentales anteriores, del cual destacan el muy eclectico "Introducing Lemon" y "Babies shouldn't Smoke", Cheer Accident nos zambulle en un océano convulsionado que fluye entre la continuidad sin fisuras, olas grávidas de prog-jazz, guitarra de espasmos volcánicos, coros etereos y percusión en metricas muy irregulares. Es ciertamente un organismo de RIO, visible por que aun conserva las formas de la escena de Chicago '90, dispuestas en una escala cuadriculada que va del noise-rock hasta el math rock hasta el avant, que recorre el espectro desde el extremo refrescante hasta el mas opresivo, del típico fade-in de la batería, los riffs atonales de guitarra, y las trompetas, hasta la secuencia melodiosa al piano.

Cheer-Accident es una banda progresiva experimental del Chicago underground, con 16 albumes a la fecha, conocida por muchos por sus gestos surrealistas y dadaistas, por su desviación ocasional hacia lo zappanesco y lo lúdico, en permanente búsqueda de la chispa de originalidad que atrape al escucha para siempre. “Fear Draws Misfortune”, primero en el sello Cuneiform, es un discazo progresivo, que trabaja en multiples niveles y estratos, mas denso y mas detallado que The Mars Volta, pero mucho mas facil de escuchar gracias a progresiones que si funcionan y mejores vocalizaciones.

Los miembros son Thymme en la bacteria y teclados, Jeff Libersher en la guitarra, y el fabuloso bajista Alex Perkolup, quienes son acompañados por una orquesta de amigos del American underground de avant/rock/jazz/clasica, incluyendo a Carla Kihlstedt de Sleepytime Gorilla Museum en violin y coros.

El album abre con “Sun Dies”, enfrentandonos con un rechinido, dando paso a un ritmo angular Crimsoniano que nos lleva a una modulante atmósfera de cabaret entre guitarra rispida, trompetas languidas, batería en tiempos irregulares y coros extraños. Siguen casi seis minutos de vibrante vorágine instrumental, el ritmo galopa como una mula con la pata rota, atropellado y amenazante, mientras unas voces femeninas en sincronizada armonía al estilo de Koenjihyakkei nos subliman con texturas de candencias Zeuhl, que dan paso al suave elixir nostalgico de trompetas y toques de violin para luego explotar en ritmos de bajo y bataca en persecucion continua apoyandose en notas progresivas de un teclado hasta desembocar en un remanso de luz y brillo multicolor al son de la marimba que gradualmente acalla los lamentos que repiten sin parar "dies, dies...dies...dies"..

Luego sigue “Mescalito” (1:06), nombre que esconde el secreto del Peyote, una corta pero brillante composición al bajo de Alex Perkolup, intercalando ritmos de alta complejidad con un intenso Thymme al piano y marimba en magnifica ejecución.

"And Then You Realize" (1:31) suena, se podria decir, como el soundtrack para una pelicula de accion, el piano en persecucion con bataca y bajos a maxima velocidad.

La expresionista "Blue Cheadle" (5:47) contrapone una guitarra de sonoracion angular a ritmo funky del bajo en repetida secuencia y a un piano keithjarretiano que se acompaña de progresiones ascendentes del bajo para terminar con cuerdas de violin de tintes atonales. Despues de todo esto, casi siempre llegan a ese misterioso lugar donde se oyen los drones y las baterias en suave retemblar.

"Disenchantment" (3:42) es un largo drone con la bataca todavia en el ritmo de su predecesora "Blue Cheadle", interrumpida con explosiones atinadas de noise-rock y melodias de organos de aire en contrapunto con voces angelicales sobre piano y bajo en emocionante persecucion.

El pastiche Dada hace eco en "The Carnal, Garish City” (4:17), una compleja composicion con trompetas y cellos en tono de jazz, la bataca funky, coros y un saxo, sobrepuesta la angelical voz femenina de Marketa Fajrajzlova casi recitandonos en una lengua este-europea.

“Humanizing the Distance” (6:54) es el remolino de nuevos conocimientos obtenidos gracias a la multiplicación de la combinación. El trombon de Mike Haggedorn y el saxo de Doug Abram se enamoran de la voz de Lauta Boton y entrelazan con la expresiva guitarra de Jeff, la bataca irregular de Thymme y un excelente trabajo de Alex Perkolub al bajo, una suculenta melodia de largo alcance, en mi opinion junto con "Your Weak Heart" los mejores ejemplos de la progresividad avant-garde de Cheer Accident.

En “According to the Spiral” (2:48) las progresiones ludicas de piano oscilan a través de un prisma rítmico cuadrangular y crean por la fusión con una flauta (Beth Yates) que perfila, un espacio figurativo de dinamicas luces y sombras asomandose juguetonas entre las intersecciones de planos arquitectónicos.


According to the Spiral

En la surrealista "Your Weak Heart” 9:41), despues de una suave balada en voz de Thymme, logran configurar tensos y paranoicos pasajes minimalistas, sonámbulos y melódicos, melancólicos o trágicos y ocasionalmente atonales, entrelazados con inagotable imaginación. Patrón mnemotécnico-sónico (bajos de piano y viola catatonicos, batería, sintetizadores, guitarras, instrumentos de viento) en progresión infinita parecen partículas en un remolino de liquidos que gira y cae con beligerante urgencia hasta el fondo de una pintura de Dalí.

Crear música asi es la aspiración de muchos, la nostalgia vista a través de la lente empírica y absurda del inconsciente, donde las fantasías y abstracciones piden prestado a las traumáticas y exuberantes miniaturas sónicas del cubismo.

Un album que nos quita el aliento, Fear Draws Misfortune es un trabajo esencial para quienes quieran saber hasta donde puede llegar el math-rock o al avant progresivo de finales de década.

Friday, March 27, 2009

PETER GABRIEL en Lima - 20 de marzo



HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

Tengo ahora el enorme agrado de reseñar para todos ustedes el extraordinario concierto que PETER GABRIEL ofreció, acompañado de su banda de apoyo, la noche del 20 de marzo en Lima, más precisamente, en la Explanada del Estadio Monumental (distrito de Ate). Este evento resultó una tremenda ocasión de música espectacular, excelentes despliegues visuales, vigor y emotividad conjugados en un ambiente de comunión entre artista y público. El aura de GABRIEL es de por sí algo innegable, y él sabe valerse de su carisma y sensibilidad tan propia para crear puentes de conexión con su público, siendo así que además su propio repertorio histórico tiene grandes niveles de eclecticismo e ingenio como para cautivar a cualquier público que tenga ante sí: esa noche del 20 de marzo el público peruano pudo constatar empíricamente que la reputación de GABRIEL como creador e intérprete estaba justificada con creces. En esto de tender puentes con el respetable también ayudó su manejo de textos en nuestro idioma para exponer los significados de varias canciones, textos que él pudo leer con aceptable soltura.

Encargado no solo de cantar su material, sino también de los teclados en varios pasajes del concierto, el héroe de la noche estuvo acompañado de un sexteto de apoyo compuesto por Tony Levin (bajo, stick, contrabajo eléctrico y coros), David Rhodes (guitarra eléctrica, efectos, percusión y coros), Richard Evans (guitarras eléctrica y acústica, mandolina, percusión y gaita eléctrica), Melanie Gabriel (coros, percusión y samplers), Angie Pollock (teclados y coros) y Ged Lynch (batería y percusión).
Rhodes y Levin son colaboradores de larga data – Levin llega tan lejos en el tiempo como el mismísimo disco debut del Maestro, y dando muestras de que es un público conocedor, el respetable limeño le proveyó de los más intensos y largos aplausos a la hora de presentar a la banda. También es verdad que GABRIEL no puede con su orgullo de padre y artista ante su hija Melanie (quien incluso se hizo cargo del canto principal en la balada acústica ‘Mother of Violence’, gema olvidada del “2”), presentándola en más de una ocasión. Pero más allá de la ágil solvencia de Levin y la fineza de Rhodes, también cabe destacar la firmeza con que Pollock cumplía con su relevante labor en las teclas y la robustez pletórica que Lynch generaba desde su asiento tras los tambores de su batería. Cada componente del ensamble instrumental estaba en su sitio adecuado, sin por ello dejar de hacerse notar a fin de que el colorido del repertorio saliera a relucir tanto en los pasajes más texturiales como en los más enérgicos.

Y bueno, el ambiente estuvo servido desde el inicio, anunciado con una pista de “Passion” (esa estupenda banda sonora que GABRIEL ideó para la película de Martin Scorsese “La Última Tentación de Cristo”), para luego engarzarse con la secuencia sintetizada de ‘Rhythm of the Heat’. Es un rescate de gran altura retomar esta pieza para iniciar un concierto, pues su pulsación neurótica y su intensidad telúrica dan la sensación de que hay algo misterioso que está dejando de ocultarse para mostrarse en toda su magia. La fuerza del clímax de esta canción fue debidamente seguida por ‘On the Air’, pura exhibición de polenta donde lo exquisito y lo potente se conjugan en una sola fuente sonora: primeros lucimientos de Levin haciendo un breve solo de bajo con un sonido distorsionado. ‘Intruder’ aumenta la sensación de inquietud y neurosis instalada por las dos primeras piezas: no es tan frenética pero sin duda es capaz de motivar auténtica excitación melómana con esos ambientes tan oscuros plasmados sobre el esquema rítmico tribal instalado por el baterista. No me esperaba que la última línea “I am intruder” fuera gritada de esa manera, pero ciertamente GABRIEL logró con ese sencillo gesto redondear la idea. La excitación sigue pero esta vez en una clave más amable y pegadiza: ‘Steam’ nos trae parte de lo mejor de GABRIEL en su faceta popera, siendo como es amante del funky y del R’n’B, y gustando como gusta de revestir a su faceta más ligera con ornamentos preciosistas. Es fácil para muchos críticos especializados describir a este tema como ‘Sledgehammer no. 2’, pero en lo personal me parece una canción mejor armada, pues la labor de las guitarras y los arreglos de metales tienen una mayor dosis de expresividad. Siguiendo con el álbum “Us”, GABRIEL ofreció a continuación una de las canciones más sentimentales del mismo – ‘Blood of Eden’, canción auténticamente arquetípica del GABRIEL intimista post-“4”, la cual fue ejecutada con nervio y buen gusto. Menciones especiales van para los llamativos despliegues visuales relativos a estas dos canciones.

El filo rockero regresa con dos canciones del “3”: ‘Games Without Frontiers’ y ‘No Self Control’, ambos beneficiándose de la sonoridad llena aportada por el ensamble instrumental. En su momento, estos temas encarnaron (junto con ‘Intruder’ y ‘Biko’) el surgimiento de la marca musical PETER GABRIEL, y ahora cuentan con armazones particularmente coloridos que les permiten envejecer bien en el nuevo milenio, 28 años después de sus primeros registros. Tal como señalé anteriormente, Melanie Gabriel asumió el rol de cantante solista para ‘Mother of Violence’, canción que supuso un momento de respiro en medio del implacable despliegue de energía que estaba teniendo lugar. Y vaya si no era necesario este momento de respiro, pues cuando el Maestro volvió al escenario, fue el turno de ‘Darkness’. Esta canción volvió a explotar las potencialidades más neuróticas del evento, y justamente su esquema, donde se contrastan abiertamente los pasajes extrovertidos e introvertidos, le permitía transmitir el desasosiego e inquietud inherentes al terror a la oscuridad. El juego de luces arreglado para esta canción estaba milimétricamente ajustado al ambiente de esta canción. ‘The Tower That Ate People’ enfatizó el nivel de energía que el evento había alcanzado en ese momento, claro que esta gema de “Ovo” tiene menos de la grisácea densidad de ‘Darkness’ y tiene raíces más fuertes en el pop-rock étnico que GABRIEL casi ha patentado desde mediados de los 80s. ‘San Jacinto’… bueno, ¡¡‘San Jacinto’ fue el cénit de la noche!! La integración tan fluida entre canción, imagen y atmósfera fue brutal, creando un ensueño viviente sobre el escenario que me hipnotizó hasta el punto de casi hacerme creer que estaba soñando lo que estaba viendo. El ensamble elaboró magistralmente el contenido crescendo que conforma el cuerpo central de la pieza, con un GABRIEL que logró una de sus mejores actuaciones de la velada. La coda redondeó la idea con una magia inapelable: el público reaccionó bien al juego de luces dirigido por el Maestro.

‘Down to Earth’ y ‘Solsbury Hill’, cada uno a su manera, trajo un poco de calidez al asunto: ‘Down to Earth’, canción muy popular por lo de la película “Wall-E”, aportó ese candor pop-fusionesco en compás de 6/4 que lo hace contagioso sin mayores aspavientos; ‘Solsbury Hill’ es ya todo un himno a la vida rural y a empezar de nuevo, una canción que nunca envejece. ‘Secret World’ y ‘Sledgehammer’ se pusieron sobre los hombros el entusiasmo que ‘Solsbury Hill’ había encendido en el público. ‘Secret World’ es una canción típica del GABRIEL que se consagró en la escena pop de la segunda mitad de los 80s y primera de los 90s: esta canción portadora de un romanticismo optimista cala hondo como manifestación especial del sonido GABRIEL. Justamente la marchosa y señera ‘Sledgehammer’ fue la pieza que inició el ascenso por la escalera de la fama, y fue recibido por el público como todo hit lo merece: el tarareo de las armonías iniciales de metales al compás de Levin y Lynch auguraba un nuevo momento de fiesta en el respetable. Pero aún quedaban más momentos de intensidad emocional en reserva: ‘Signal to Noise’ encarna un pico de conmoción espiritual dentro de “Up”, e hizo lo propio en su aparición dentro del repertorio de la noche. A través del sencillo esquema armónico que completa el esquema compositivo de ‘Signal to Noise’, el mayor punche de la pieza está en las densas atmósferas que se van desarrollando en el camino, entre celebratorias y nostálgicas. El espíritu del difunto genial cantante paquistaní Nusrat Fateh Ali Khan fue reavivado a través del recurso del sampleo, mezclado con el canto afanoso de Melanie (aunque ciertamente no fue su mejor momento en la noche, pues ella se vio fácilmente sobrepasada por el canto inmortal de Nusrat). La fuga paulatina de cada miembro del ensamble a medida que se aproximaba la conclusión del tema era un anuncio de que el fin ya se estaba sintiendo en el aire, tras 2 horas de concierto – el primer verdadero conato de despedida llega con ese hermoso himno romántico que es ‘In Your Eyes’, todo un canto de redención y rendición al amor. Esta canción tiene suficiente “personalidad propia” como para hechizar de entrada con esa cadencia rítmica tan típicamente afro-latina y esos acordes básicos de piano. El breve solo de teclado a cargo de Pollock estuvo espectacular, aportando salero a la extensión improvisada. Siguiendo con los climas cálidos de “So”, ‘Red Rain’, otro clásico infaltable de GABRIEL, siguió aportando en esta atmósfera de despedida un motivo para seguir gozando con esos ritmos contagiosos y esas texturas envolventes tan bien dadas a transmitir melancolía en un clima de buena onda. Tras la despedida de rigor (chiste incluido con el septeto haciendo la reverencia de espaldas al público), GABRIEL retornó con Levin (al contrabajo) para tocar la intimista ‘Father, Son’, posiblemente el momento más inmediatamente vulnerable de la noche. Una vez terminada esta mirada hacia el ámbito interior del amor familiar, el grupo completo regresó al escenario para que GABRIEL abordara una mirada final hacia el entorno mundial. ‘Biko’, canción emblemática del mejor rock comprometido, cerró la noche con un esplendor bien llevado: los colores de la gaita eléctrica y el esquema percusivo armaron la excelsa arquitectura global de la pieza, mientras parte del público fervientemente acompañaba al Maestro en su canto. Teniendo en cuenta que el Perú es un país particularmente sensible a la cuestión de los derechos humanos, la inestabilidad institucional, el terrorismo y el abuso de poder, ‘Biko’ es una canción que se presta mucho a ser significativa más allá de su temática específicamente sudafricana.

El repertorio del concierto fue como sigue.-

1) Rhythm of the Heat
2) On the Air
3) Intruder
4) Steam
5) Blood of Eden
6) Games Without Frontiers
7) No Self Control
8) Mother of Violence
9) Darkness
10) The Tower That Ate People
11) San Jacinto
12) Down to Earth
13) Solsbury Hill
14) Secret World
15) Sledgehammer
16) Signal to Noise
17) In Your Eyes
18) Red Rain
19) Father, Son
20) Biko


Bueno, como nota anecdótica, señalo la actuación del grupo telonero THE BLACK SWAN EFFECT, presentado por el mismo GABRIEL antes de su propia actuación. No era un grupo muy llamativo ni tampoco muy original, patentemente enmarcado en la onda “Indie” y sin asumir demasiados riesgos dentro de sus bien definidos parámetros,… mejor lo dejamos ahí.

Siguiendo con PETER GABRIEL, cabe señalar que él hizo algunas variantes en el repertorio durante su periplo sudamericano: por ejemplo, ‘Father, Son’ no fue ejecutado en Caracas; en Argentina, GABRIEL añadió ‘Big Time’; en Chile, GABRIEL disfrutó del apoyo musical de parte del ensamble Inti Illimani para interpretar ‘Wallflower’. Fue un gusto ver a PETER GABRIEL, uno de mis máximos héroes musicales, tan cercano a la sesentena y en tan buena forma, tanto creativa como performativamente. Este repertorio que incluye tantos temas de sus primeros cuatro álbumes (presencia decreciente para sus giras de “Us” y “Up”) tuvo algo de nostalgia, pero mucho más de revitalización. Fue uno de los mejores espectáculos musicales jamás dados en el ambiente limeño.

Me despido con los siguientes tubitos tomados de este evento que acabo de reseñar.-
Steam: http://www.youtube.com/watch?v=VoICWjhW-yA
Solsbury Hill:
http://www.youtube.com/watch?v=S1cgijlf7xM
Sledgehammer:
http://www.youtube.com/watch?v=bUXkIu5LLMM
In Your Eyes:
http://www.youtube.com/watch?v=nTErXgE5rE4
Red Rain:
http://www.youtube.com/watch?v=vIafpYi1IBM
Biko:
http://www.youtube.com/watch?v=vwZ2dgeLiXY

Saturday, February 21, 2009

ROGER HODGSON en Lima, 18 de febrero de 2009


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

La velada que ROGER HODGSON y su banda de apoyo ofrecieron en el estadio Monumental de Lima la noche de l8 de febrero fue mágica, cálida y vigorizante – realmente hubo una conexión bárbara entre el ensamble de músicos y el público. Aunque el local no llegó al lleno total, la atención y recepción al material que HODGSON ofreció al público fueron abrumadoras. Teniendo en cuenta que HODGSON es de por sí una persona muy carismática y comunicativa, no se hizo problemas a la hora de presentar sus temas (en un inglés relativamente pausado), lo cual facilitó la llegada de su mensaje principal: “muchas de estas canciones significan mucho para mí y seguramente les traerán recuerdos, por lo que siéntense libres de acompañarme riendo, llorando, cantando, bailando, etc.” Sus palabras de elogio para con el público peruano incluyeron algunas evocaciones de su anterior venida a tierras peruanas, cuando dio un concierto (con una banda de apoyo que incluía a su hijo Andrew a la batería) en diciembre de 1988, en el Auditorio del Centro de Convenciones del Hotel María Angola. Aquella vez aprovechó un hueco en su agenda para visitar las ruinas cusqueñas de Machu Picchu.

En fin, en esta ocasión HODGSON contó esta vez con otro vástago del clan Supertramp clásico estaba a bordo: me refiero al multi-instrumentista Jesse Siebenberg, hijo del baterista de Supertramp Bob Siebenberg, quien para esta banda de apoyo se ocupó del bajo y los coros (en el Supertramp de los 90s se hacía cargo de la guitarra segunda y las percusiones). Los otros músicos fueron Aaron MacDonald (vientos, teclado y coros), Bryan Head (batería y percusión) y Michael Bluestein (teclados y coros). A pesar de la edad (que nuestro héroe supertrampiano ya está en sus últimos pasos de la cincuentena), HODGSON mostró una vitalidad innegable, y sobre todo, que su sensibilidad como músico y su manejo vocal siguen prácticamente intactos. El esfuerzo que tuvo que emplear para llegar a un par de agudos fue mínimo, y sobre todo, desplegó una garra inapelable. De hecho, HODGSON con su grupo de apoyo demuestra que en él reside la mayor proporción del espíritu original y clásico de Supertramp.
El repertorio del concierto fue ocupado en un 95 % por material del “quinteto de oro”: personalmente, preferiría que él diera más espacio a su repertorio solista, pues también hay allí varias cosas de calidad cuya inserción en un set podía tener bastante sentido. En el Estadio Monumental tocó solamente 3 temas solistas (a diferencia de los 5 que tocó en 1998 en el María Angola): el hermoso ‘Lovers in the Wind’, el simpático ‘You Make Me Love You’ y el cálido ‘Along Came Mary’. Pero bueno, las cosas fueron como fueron y me complacieron bastante. Aquí transcribo el repertorio, con base a otra fuente y con algunas ligeras modificaciones, pues me parece recordar que se acomoda exactamente a lo que se escuchó en el Monumental.

- Take the long way home
- Give a little bit
- Lovers in the Wind
- Hide in your shell
- Easy does it / Sister Moonshine
- Breakfast in America
- Along came Mary
- A Soapbox Opera
- You make me love you
- Child of Vision
- The Logical Song
- Lord is it mine
- Even in the Quietest Moments
- Don't leave me now
- Dreamer
- Fool's Overture

(Bis)
- School
- It's Raining Again

El comienzo con ‘Take the Long Way Home’ creó un momentum muy efectivo, el mismo que fue prolongado eficazmente con ‘Give a Little Bit’. Puesto que en el escenario había un auténtico piano de cola (aparte de los habituales teclados digitales), la primera vez que HODGSON lo abordó fue para el precioso tema ‘Lovers in the Wind’. ‘Hide in Your Shell’ sirvió para retornar al optimismo lírico después de la entrañable melancolía de ‘Lovers in the Wind’. Otro momentum especial fue cuando HODGSON invitó al público a silbar la melodía base de ‘Easy Does It’, engarzada con una versión recortada de ‘Sister Moonshine’. Por su parte, ‘Breakfast in America’ contó con un breve jam en la coda a fin de permitir un poco más de lucimiento para el vientista Aaron McDonald. Definitivamente, este miembro en particular fue el más destacado del ensamble, sabiendo replicar diestramente la dinámica peculiar de John Anthony Helliwell y además, fungiendo de Rick Davies en las voces de apoyo. Una agradable sorpresa fue la inclusión de ‘A Soapbox Opera’, una gema olvidada de los días de “Crisis? What Crisis?". La magnificencia del original quedó bien reflejada en este concierto, al igual que la de ’Fool’s Overture’, en la primera despedida. Ambas piezas son algunos de los ejemplos culminantes de esa mezcla tan equilibrada de rock sinfónico y AOR que Supertramp patentizó con su particular magia.

La inclusión de ‘Child of Vision’ fue también otro momento cumbre: Michael Bluestein se lució en el solo de piano, logrando focalizar muy bien el clímax que la pieza exigía. De hecho, me pregunto si HODGSON tocó este tema a modo de evocación de su primera venida a la capital peruana, cuando justamente esta canción fue el cierre del evento de aquel entonces. ‘Don’t Leave Me Now’ fue interpretado con el punche que ameritaba la ocasión, con una batería punzante oportuna para la peculiar fuerza de esta composición – qué pena que las partes cantadas hayan sido recortadas, pues con ello se quitó algo de espacio a las porciones de saxo (de todas maneras, muy lucido McDonald). ‘Lord Is It Mine’ nos brindó otro momento de ceremoniosa espiritualidad con el uso del piano de cola, mientras que ‘The Logical Song’ y ‘Dreamer’ encarnaron a la jovialidad misma. Con su versión solitaria y recortada de ‘Even in the Quietest Moments’, HODGSON recurrió a lo intimista. Finalmente, los bises de ‘School’ e ‘It’s Raining Again’ llevaron al público limeño a la plenitud de su goce, cerrando con un aire de llamativo optimismo la atmósfera de plena complicidad que HODGSON y cía. habían conquistado en el Monumental.

Aquí cierro mi reseña con los siguientes vídeos que recogen parte de la actuación de ROGER HODGSON:

‘Take the Long Way Home': http://www.youtube. com/watch? v=yrGvtK08YeM
‘Give a Little Bit': http://www.youtube. com/watch? v=G0_fS3j1mhw
‘Hide in Your Shell': http://www.youtube. com/watch? v=65ODaCcrYm8
‘Child of Vision':
http://www.youtube. com/watch? v=ioNPAV4f0Ks
‘Don't Leave Me Now': http://www.youtube. com/watch? v=rMoVoFNU37I

Una muy buena noche con música de Supertramp para nostálgicos que sabían apreciar la fuente de la mayor parte de la esencia de Supertramp.

Un saludo especial para Joal Paiva, Patricia, Carmen y todos/as los/as amigos/as que encontré en el Monumental esa noche.

Friday, February 13, 2009

Homenaje a GONZALO FARRUGIA (1949 - 2009)


HOLA AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

Justo cuando el año 2009 ya estaba asentándose a través de las primeras semanas del mes de enero, se dio la noticia del suicidio del baterista/percusionista LUIS GONZALO FARRUGIA. Habiendo sido miembro del grupo PSIGLO, pionero del rock progresivo y psicodélico de su país, fue en su rol de baterista dentro del grupo argentino CRUCIS que aportó su mayor esplendor artístico dentro de la escena progresiva. Tras la disolución de PSIGLO, se mudó a Argentina donde comenzó trabajando como músico de sesión… ¡y en un clup de estriptiseras! Un encuentro casual en un autobús con PINO MARRONE y ANÍBAL KERPEL lo lleva a CRUCIS.

Somos muchos los que pensamos que la obra de CRUCIS es una de las más destacadas dentro del rock progresivo argentino, latinoamericano y mundial, y fue justamente la labor tan versátil y energética uno de los factores cruciales para la consecución de un estilo tan sólido y electrizante como el de CRUCIS. Su esquema sinfónico, repleto de fulgores rockeros y con notoriamente permeable a las cadencias propias del jazz-rock, es un derroche de pasión y virtuosismo. Y pensar que él fue el último en integrar el grupo… CRUCIS se formó a inicios de los 70s contando en sus filas con un bajista llamado JOSÉ LUIS FERNÁNDEZ. CHARLY GARCÍA, quien por entonces estaba interesado en los nuevos aires de rock sinfónico y tratando de dar un giro por ese sentido a SUI GENERIS, quedó tan fascinado por este grupo que finalmente dejó que la crisis terminara con SUI GENERIS y formó LA MÁQUINA DE HACER PÁJAROS, llevando consigo a FERNÁNDEZ. Este giro del destino supuso una renovación urgente y vital para CRUCIS, que pudo cubrir el puesto vacante de FERNÁNDEZ con GUSTAVO MONTESANO (prolífico autor de casi todo el material del primer álbum); con los explosivos guitarreos de PINO MARRONE (entre AKKERMAN, BECK y HOWE), los multicoloridos teclados de ANNÍBAL KERPEL y el divino punche del Maestro GONZALO FARRUGIA, el sonido CRUCIS emergió para el mundo como un torrente incontenible.


Los discos “Crucis” (1976) y “Los Delirios del Mariscal” (1977) son gemas alucinantes que no deben faltar en una colección progresiva. “Crucis” contiene un repertorio de siete temas, siendo así que los tres primeros (‘Todo Tiempo Posible’, ‘Mes’ y ‘Corto Amanecer’) instalan un manifiesto de potencia y vigor en sendos esquemas ordenados con suprema inteligencia musical: se notan influencias de FOCUS, CAMEL y ELP, así como del rock duro originario y de la faceta más agresiva del jazz-rock (léase, la etapa experimental de JEFF BECK y las aristas musculares del proptipo de MAHAVISHNU ORCHESTRA). ‘La Triste Visión del Entierro Propio’ tiene una ambientación más contenida, centrada en un lirismo de claro tenor melancólico, pero con el arribo de ‘Irónico Ser’, la explosividad rockera regresa en dosis aumentadas. El tempo bluesero es manejado con una pesadez infinitamente ágil, algo que no tiene nada que envidiar al DEEP PURPLE pletórico de los discos "In Rock" y "Machine Head". Los instrumentales ‘Determinados Espejos’ y ‘Recluso Artista’ dan un broche de oro dual: el primero tiene mucho de jam al rojo vivo, una manifestación de la banda en su estado más "salvaje" (como si fuera una fuerza de la naturaleza más que un grupo humano) sin renunciar a las demandas de inteligencia artística propias del ideal progresivo, instrumentos que dialogan en una comunión única mientras explayan sus propias individuales; por su parte, el segundo de estos temas resulta más obediente de las estructuras estandarizadas del sinfonismo, hilando ideas bien esquematizadas dentro de una expresividad que se desarrolla con fluidez y carismática estilización.


“Los Delirios del Mariscal” tiene cuatro temas, siendo el tema de apertura’ No Me Separen de Mí’ el único cantado. Las envolventes capas de teclado y la vibración melódica vertida al unísono por la guitarra y el sintetizador aportan un dinamismo similar al de CAMEL. Luego sigue la pieza homónima, compuesta por KERPEL: su primera sección tiene una languidez contemplativa y melancólica (al modo de una cruza entre el FOCUS clásico y el CAMEL de “Moonmadness”, con ciertos matices a lo SANTANA), cerrando eventualmente con un colorido extrovertido de alusiones casi cinematográficas. La segunda mitad de este disco es una gozada total – ‘Pollo Frito’ y ‘Abismo Terrenal’ encarnan la esencia más pura de CRUCIS, mostrando sin tapujos ese dinamismo electrizante y esa fluidez tan impresionante que caracterizan a su amalgama sonora. ‘Pollo Frito’ es un laberinto de imparable genialidad melódica e infinita solvencia en el manejo de los cambios de ambientes y ritmos a través de una arquitectura osadamente compleja, mientras que ‘Abismo Terrenal’ es la quintaesencia del lenguaje del rock como viaje corporal y mental, un trayecto para cuatro individuos totalmente compenetrados en hacer del arte del ruido una manifestación de fuego metafísico.

Después de CRUCIS, FARRUGIA estuvo en varios proyectos musicales en Argentina, México y su Uruguay natal, y también grabó un disco solista titulado “Stellium” (1999). También colaboró con PORSUIGIECO, ALEJANDRO LERNER, etc.

En Youtube, su viejo compañero de CRUCIS GUSTAVO MONTESANO bajó el siguiente vídeo de homenaje: http://www.youtube.com/watch?v=3LqiMZscVz8


Descansa en paz, MAESTRO GONZALO - ¡¡Gracias por la música!!

Sunday, February 08, 2009

Murio Jorge Reyes, etnomusico profundo

La madrugada de ayer murió el etnomúsico mexicano Jorge Reyes (a los 57 años), artista reconocido que en su obra incorporó instrumentos prehispánicos al rock, jazz y sonido electrónico, hasta la creación de su propio género, el tloque nahuaque.

Reyes estudio primero flauta en Mexico y luego viajo a Alemania (donde estudio musica electronica y jazz) y a la India a hacer estudios de musica Hindu y Tibetana. A su regreso a México formó los grupos de fusion etnica Al Universo y Nuevo México, y luego en 1980 fundó con Armando Suárez el importante grupo Chac Mool, pionero en la escena progresiva mexicana por el uso de variada instrumentación como el violoncello, mandolina, timbales, sintetizadores, flauta e instrumentos prehispánicos.

Despues de que Chac Mool se disolviera en 1985, Jorge comenzó una prolífica carrera de solista que le llevó a ser uno de los músicos mexicanos más reconocidos del mundo.

Se trata de una gran perdida para Mexico. Tuve la ocasion de verlo y escucharlo a principio de los 90s en un par de sus conciertos llenos al tope, uno de ellos con el musico español Suso Saiz y el gran Steve Roach (trabajo que resultaria despues en el magnifico disco de "Forgotten Gods", el segundo de la serie "Suspended Memories" que tambien incluye al magistral "Earth Island"), donde practicamente nos subieron al tunel del tiempo y nos llevaron a experimentar un ritual shamanico de origenes pre-aztecas donde mezclaron sonidos autóctonos y prehispánicos con ritmos mas urgentes donde la guitarra y los sintes crean texturas expansivas donde todo ello se mueve.

Jorge solia aparecer disfrazado como jaguar y emitia de vez en vez sonidos guturales, que lejos de distraernos a los escuchas, nos trasladaban a un mundo fantástico.

Como son las cosas, para conmemorar su partida he puesto en el iPod su album "El Costumbre"(con Steve Roach al sinte y otros invitados), un viaje astral de relajante potencia. La musica sube desde el inframundo y le aulla a la luna. Voces arcaicas corean en patrones circulares y recurrentes hasta llegar al extasis, solo para amenguarse gradualmente y dejar paso a silencios de resonancia planetaria. En esos momentos en que el sonido se disuelve mas alla de todo reconocimiento, el subconsciente es penetrado, y desde la noche profunda se oye un susurro de visiones pintadas en piedra, de memorias de dioses hace largo tiempo olvidados, de shamanes danzantes en estilizada iracundia, y de naguales listos a proteger a la tribu de los espiritus malignos que los acechan. Jorge es el shaman, que se eleva en el halo de la aureola sagrada hasta lo mas alto del firmamento. Desde ahora te digo Jorge, que aun no te has ido, que aun seguimos oyendo los teponaztles y las caracolas que hiciste resonar en el eco profundo del universo.