Thursday, August 19, 2021

KANSAS y su regreso celebratorio al punto sin retorno

 

HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos en nuestras manos el disco en vivo “Point of Know Return – Live & Beyond” de la legendaria y aún vigente banda estadounidense KANSAS. Se trata de un documento que recoge 22 ítems de 12 conciertos que formaron parte, en los años 2019 y 2020, del Point of Know Return Anniversary Tour de KANSAS. El personal ejecutante del grupo consta de Phil Ehart [batería y percusión], Rich Williams [guitarras], Billy Greer [bajo y voz], Ronnie Platt [teclados y voz], David Ragsdale [violines, guitarra y coros], Zak Rizvi [guitarras y coros] y el entonces nuevo integrante Tom Brislin [teclados principales y coros]. Claro está, tenemos aquí la misma alineación que hizo el muy buen álbum “The Absence Of Presence” en el pasado año 2020. Con Chad Singer estando a cargo de la ingeniería de sonido y la mezcla, Ehart y Williams se hicieron cargo de la producción de “Point of Know Return – Live & Beyond”. Inside Out Music se hizo cargo de publicar este ítem el pasado 28 de mayo en varios formatos: CD doble y caja con vinilo triple + CD doble, siendo así que los vinilos podían ser de color negro, blanco con brillo en la oscuridad o turquesa. Poco después de la publicación de este disco, Rizvi anunció su partida de la banda para centrarse en sus labores anteriores de productor y músico de sesión, por lo que el grupo vuelve a ser un sexteto. Desde ya, los fans de KANSAS le agradecemos todo lo que aportó al grupo, muy fundamental para la vitalidad reactivada en la que se halla el ensamble vigente. Conmovedora anécdota: el grupo dedica este disco a la memoria de Christine Brown, quien por muchos años fue directora de arte gráfica para KANSAS... e incluso llegó a vivir para diseñar el empaque del disco que ahora reseñamos.

 

Veamos ahora el contenido específico de este doble álbum. El grupo nos sorprende de entrada con la secuencia de ‘Cold Grey Morning’ y ‘Two Cents Worth’: una vieja composición del grupo que emergió en “Freaks Of Nature” y una canción de “Masque” que nunca tuvo exposición en el largo historial de conciertos de KANSAS. La primera de estas canciones se beneficia de sobrias florituras de guitarra acústica en el intermedio y un final alargado por melancólicas escalas de piano, mientras que el segundo se extiende en un jam donde se alternan solos de violín y de guitarra. ¡Así debió haber sido ‘Two Cents Worth’ en su versión original del ya lejanísimo año 1975! Luego sigue la insigne dupla de ‘The Wall’ y ‘Song For America’, legendarios e inmortales himnos del grupo. Ambas canciones mantienen incólumes sus hechizos respectivos y la banda les da el tratamiento adecuado. En el caso de ‘The Wall’ opera una espiritualidad mística arropada por un barroquismo solemne donde convergen los universos de GENESIS y PROCOL HARUM, mientras que la canción homónima del segundo álbum de KANSAS establece un cénit decisivo dentro de la primera generación del rock progresivo estadounidense. Este himno utópico a la Norteamérica rural con matices ambientalistas recibe el arreglo competo original. Más adelante se dará el turno de otro himno infaltable: ‘Miracles Out Of Nowhere’. Siguiendo por la línea de ‘The Wall’, pero con una exuberancia más marcada y un esquema melódico más ambicioso, esta canción deja clara constancia de su milagrosa lozanía eterna desde el prólogo centrado en la dupla de teclados hasta los golpes orquestales del cierre. En medio de esto está ‘Summer’ (procedente de “The Prelude Implicit”), así como la majestuosa ilación de ‘Musicatto’ y ‘Taking In The View’ (de “Power”, el álbum de 1986 que supuso un breve retorno de KANSAS a la primera final del mercado fonográfico). ‘Summer’ es marchosa y moderadamente sofisticada en su núcleo central marcado por la confluencia entre hard rock melódico y sinfonismo. Por su parte, el instrumental ‘Musicatto’ exhibe una musculatura vibrante que en algún momento inserta ciertos ornamentos célticos (casi a lo JETHRO TULL), mientras que ‘Taking In The View’ muestra su cándida belleza, propia de una balada acústica centrada en la añoranza y la nostalgia.  
  

El segundo CD se explaya en la exhibición íntegra del álbum homenajeado en el momento, “Point Of Know Return”. Este disco recogió la cosecha de grandilocuencia y elegancia del exitoso álbum precedente “Leftoverture” mientras daba prioridad a composiciones más concisas. Terminó teniendo igual o mayor éxito que el LP precedente y reforzó la presencia de KANSAS en la élite del rock estadounidense de la segunda mitad de los 70s. La canción homónima impone su gancho razonablemente sofisticado a través de su prestancia folk-progresiva sustentada bajo una atmósfera country remodelada con grooves heterodoxos. ‘Paradox’ aumenta los decibelios de vigor expresivo en lo que se puede muy bien describir como el homenaje oficial de KANSAS a GENTLE GIANT. La combinación de vigor candente, inteligencia en el manejo de síncopas y la mezcla de armonía y disonancia no falla como idea para diseñar una joya progresiva. Como si esto no fuera suficiente, el fiero instrumental ‘The Spider’ aumenta las dosis de magia ígnea con su complejo esquema rítmico y la autoridad que imponen los teclados a la hora de guiar las intervenciones de los demás instrumentos. Todo lo que sucede en esta pieza de poco más de 2 minutos de duración es como un genuino manifiesto arácnido de cómo se fabrica una maraña progresiva. Lo mejor que ha compuesto en toda su vida el Sr. Steve Walsh. ‘Portrait (He Knew)’, canción inspirada en el genio científico y metafísico de Albert Einstein, es un blues-rock progresivo asertivamente llamativo que concluye con una fuerza contundente y arrolladora. La dinámica extendida de los duelos entre las dos guitarras y el violín le da a la sección final un garbo bien capitalizado. Cuando llega el turno de ‘Closet Chronicles’ – que, admitimos, es nuestra canción favorita de “Point Of Know Return” –, el grupo hace total justicia a los acentos dramáticos de esta oda elegíaca al peculiar personaje Howard Hughes. El cuerpo central con el que se inicia y se cierra esta hermosa canción preserva su cariz épico gracias a los entramados de piano, órgano y sintetizador a los que se acomoda el violín en algunos parajes estratégicos. El dramatismo sistemático de esta canción incluye un fabuloso interludio instrumental en 7/8 que incluye variados vericuetos en los que se resaltan los sucesivos solos de sintetizador, violín y guitarra.

  

La robustez rockera del grupo llega a su cénit absoluto con la emergencia de ‘Lightning’s Hand’, una canción inspirada en la figura mitológica de Thor y que porta a través de su esquema sonoro una pletórica agitación fosforescente. Su garra voraz y su actitud estilizada para manejar las aristas más fornidas del discurso rockero nos remite a un puente entre DEEP PURPLE y un anticipo del estándar del prog-metal… ¡Todavía en 1977! La sección final es una enormidad de furia que se sitúa entre lo celebratorio y lo amenazante. Por supuesto, cuando llega el turno de la balada ‘Dust In The Wind’, el público sabe que está experimentando una nueva evocación del máximo referente popular de la banda. Esta canción nacida a partir de un ejercicio de arpegios de Kerry Livgren se convirtió en un éxito mundial debido a su amplia difusión en medios radiales de diversos tipos como el rock clásico, el pop, el country y el misceláneo. Este cántico a la futilidad de la vida ha sido y sigue siendo atesorada por generaciones de melómanos de variada índole. ‘Sparks Of The Tempest’ es una canción rockera muy llevadera cuya letra está inspirada en la novela de GEORGE ORWELL 1984, pero, en general, funciona como sátira política contra cualquier modalidad gubernamental sustentada por la corrupción, el abuso y el nepotismo. ‘Nobody’s Home’ se encarga de establecer otra excursión a la dimensión más solemne y evocadora del ideario musical de la banda, elaborando un suntuoso lamento por la naturaleza autodestructiva de la naturaleza humana. La letra refleja los sentimientos de frustración y desolación que un extraterrestre benevolente, quien viene a nuestro planeta para transmitir un mensaje de paz y solidaridad, se topa con un escenario post-apocalíptico donde no queda ningún ser vivo. Los teclados dirigen con mano firme el muy inspirado desarrollo temático mientras que el violín se despacha con un infinitamente conmovedor solo en el intermedio instrumental. Este esplendor prog-sinfónico se perpetúa en la última canción del álbum homenajeado, ‘Hopelessly Human’, la canción de temática mística que pone el broche final a “Point Of Know Return”. Sus diversos ejes melódicos se van hilando en un continuum perfectamente orquestado. ‘Carry On Wayward Son’ preserva el avivamiento de la llama que conecta a la hoguera logística del grupo y el deleite fogosamente catártico del púbico. Este primer hit histórico de KANSAS el cierre definitivo y perfecto para cualquier evento del grupo.

                           


Las tres últimas piezas del disco corresponden realmente al inicio acústico del repertorio: son ‘People Of The South Wind’, ‘Refugee’ y ‘Lonely Wind’. ‘Refugee’ es una balada de “The Prelude Implicit”. ‘Lonely Wind’ es la conmovedora balada de aquel lejano disco homónimo de la banda grabado en 1973 y publicado al año siguiente. Las tres últimas piezas del disco corresponden realmente al inicio acústico del repertorio: son ‘People Of The South Wind’, ‘Refugee’ y ‘Lonely Wind’. La primera de estas canciones nos llama la atención por su amalgamiento de melodías alegres y letras melancólicas. Se luce a lo grande Brislin en el intermedio con un rimbombante solo de piano. ‘Refugee’ es una balada de “The Prelude Implicit” que aquí se muestra con una expresividad más ligera que la original. ‘Lonely Wind’ es la introvertida balada de aquel lejano disco homónimo de la banda grabado en 1973 y publicado al año siguiente. Su espiritualidad bluesera, bien ornamentada por un diseño sinfónico en su versión de estudio original, se reajusta aquí a un esquema de tenor country, aunque el señorío del violín es el nexo con el refinamiento de la mentada versión original. Todo esto fue “Point of Know Return – Live & Beyond”, el viaje que hizo la actual conformación de KANSAS a través de uno de sus momentos de máxima gloria dentro de la industria musical cuando aún operaba su sexteto clásico de Phil Ehart, Dave Hope, Kerry Livgren, Robby Steihardt, Steve Walsh y Rich Williams. La verdad que la alineación actual no o hace nada mal, y el entonces novicio Brislin se acomodó rápidamente al histórico paradigma progresivo de la banda. No podemos concluir esta reseña sin evocar la triste partida al más allá de Robert Eugene Steinhardt el pasado 17 de julio de 2021, unos meses después de cumplir 71 años, por causa de una pancreatitis que se sumó a sus recurrentes problemas cardíacos desde hace algunos años. La sola presencia de su violín era un elemento fundamental en muchas piezas clásicas del catálogo histórico de KANSAS, y también tenía una presencia escénica que le permitió convertirse en el frontman sobre el escenario. De paso, fue coautor de la canción homónima del álbum aquí homenajeado. Dedicamos esta reseña a su memoria.


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