Sunday, April 20, 2025

ECHOLYN: acabando con el silencio por partida doble



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Hoy es el turno de presentar dos discos simultáneamente publicados por la legendaria banda estadounidense ECHOLYN por vía independiente: se llaman “TimeSilentRadio II” y “TimeSilentRadio vii”, respectivamente. El 7 de marzo pasado tuvo lugar este maravilloso evento fonográfico que acaba con el silencio donde se cobijó el grupo por casi 10 años (“I Hear You Listening” data de fines de julio del 2015). No se trata, pues, de un doble álbum, sino de dos obras individuales que se fueron gestando en simultáneo bajo nomenclaturas muy semejantes. Hoy por hoy, ECHOLYN está conformado por el cuarteto de Ray Weston [voz, bajo y coros], Brett Kull [guitarras, voz, coros, diseño sonoro, teclados adicionales y percusión ocasional], Chris Buzby [teclados, coros y percusión ocasional] y Jordan Perlson [batería y percusión], y sigue afirmándose como una voz de élite dentro de la escena progresiva estadounidense desde fines de los 80 hasta nuestros días. Habiendo sido históricamente un quinteto, el grupo regresa al formato de cuarteto con Weston asumiendo el rol de bajista, algo que sólo había ocurrido antes con el álbum conceptual “Mei” del año 2002. Con los tres siguientes álbumes, una vez regresado el bajista Tom Hyatt, Weston alternaba con él las labores al bajo y a la segunda guitarra. Hyatt vuelve a irse y también está ausente el baterista histórico Paul Ramsey, pero Perlson no es un extraño: él tocó en algunas canciones de “Cowboy Poems Free”, ese magnífico disco de retorno del año 2000. Para “Time Silent Radio vii”. el grupo contó con las ocasionales colaboraciones de Katie Barbato (coros), Glenn Rosenstein (percusión) y Mike Ostrich (palmas y monólogo). Kull estuvo en la línea de frente de la banda durante los procesos de organización e ingeniería de sonido de las sesiones de grabación del material de ambos discos, además de la producción. Los estudios fueron Chateau Fornance y Catapult Sound. Las ulteriores labores de mezcla y masterización estuvieron en manos de Glenn Rosenstein en los Skylight Sound Studios de Franklin, Tennessee. En total, le tomó a la banda una larga e intermitente serie de sesiones de composición y grabación entre los años 2018 y 2024 para gestar todo este nuevo material. Los títulos de ambos discos hacen alusión tanto a la cantidad de canciones que hay en cada uno como al intervalo de segunda mayor y al acorde de séptima menor.  En lo referente al diseño gráfico, éste fue realizado por William Schwartz en base a fotografías de Weston y Kull. Bueno, ya es hora de repasar los detalles de estas dos obras fonográficas.
 
 
El repertorio de “TimeSilentRadio II” contiene dos piezas de largo aliento. La primera se llama ‘Time Has No Place’ y dura poco más de 16 ½ minutos; sus secciones tienen los títulos autónomos ‘Into Blue And Green’, ‘The Air Of Ivy Hill’, ‘Emerald Garden’ y ‘Forever Evermore’. La segunda se llama ‘Water In Our Hands’ y dura cerca de 29 minutos; ninguna de sus cuatro partes tiene algún nombre distintivo, sólo comienza con Part I y termina con Part VI. Comenzamos con ‘Time Has No Place’. Tras una sección inicial llena de interferencias radiales, entra de lleno el ensamble instrumental para conectarse con una agilidad elegante donde el vigor rockero y la estilización progresiva se funden en una sola luz. La primera vez que entra en acción el canto, el esquema instrumental vira drásticamente hacia una calma pastoral, siendo en realidad un breve momento de relax antes de que la agilidad vuelva a imponerse con la autoridad correspondiente. La labor de los teclados es fundamental para asentar el señorío general de los ítems temáticos que se van sucediendo; mientras tanto, los diversos juegos de síncopas que instaura la batería permiten que el bloque sonoro global fluya con un dinamismo peculiar a lo largo y ancho de sus exhibiciones de colorido extrovertido. Las variaciones de compás se hilan con perfecta fluidez. Poco antes de llegar a la frontera del sexto minuto, la banda se inserta en un área de envolvente introspección sobre un groove bastante calmado. El abundante lirismo que signa tanto al desarrollo de los arreglos instrumentales como a los arreglos vocales asegura que esta espiritualidad contemplativa se manifieste con una delicada certeza bajo un manto otoñal. Más adelante, las cosas se agitan un poco y, además, se vuelven más solemnes mientras el esquema instrumental asume un incremento en su majestuosidad. De esta manera, el terreno se va preparando para el inminente arribo del epílogo, el cual remodela las líneas melódicas centrales y el groove de la sección prologar. Un muy buen cierre del círculo con el que se dibujó esta ambiciosa canción. Prestemos atención a algunos pasajes de su letra: “They sing under the boughs / And gaze up towards some half-hidden face, / Calling from some emerald garden / Where time has no place.” “The stillness between exploding sounds, / Light behind the peppered clouds, / Smell intoxicates and fuels the end. / Metal scars on blemished blue / Rains in bursts on what we knew. / Resignation has no place in time.”
 

‘Water In Our Hands’ es toda una maratón cuyas instancias iniciales están signadas por climas amables que se dejan encapsular por un swing ágilmente señorial y un esquema musical tremendamente refinado. Desde el punto de partida, la labor de la batería hace gala de una meticulosa sofisticación a la hora de reforzar la agilidad inicial, así como cuando llega la hora de jugar con esquemas rítmicos más mesurados poco después. Incluso en estos momentos más relajados, se impone la lógica de la sofisticación estructural; la ingeniería musical no deja de hacer gala de su ambiciosa visión estética. A eso del cuarto minuto, la banda gesta un gentil motif en 5/4 que abre una caja de Pandora de donde emerge una serie de sonoridades animadas que catapultan una serie de resoluciones fulgurosas para la logística instrumental. Lo que suena aquí es una recolección de los ecos de los dos álbumes anteriores de ECHOLYN junto a ciertos resabios de la faceta más introvertida de aquella vieja joya que es “Suffocating The Bloom”; es desde este último punto que hay que apreciar el arribo de pasajes serenos que se dejan recubrir por ornamentos diseñados con mentalidad de orfebre. Alrededor de la frontera del undécimo minuto, los recursos de vitalidad vuelven al frente para remodelar los procesos de cristalina elegancia precedentes sobre la base del nuevo groove. Poco a poco, la suntuosidad va ganando terreno dentro del esquema expresivo y gesta una suerte de clímax, siempre con un calculado enfoque para la energía rockera en curso. Cuando el medio tiempo vuelve a asentar los cimientos de la instrumentación, todo se torna más ceremonioso que antes, incluso, tal vez, con un talante cinematográfico. A su vez, cuando el dinamismo más explícito hace su propia vuelta al ruedo, la banda remodela su esplendor arquetípico, gestando un nuevo clímax sostenido (el cual incluye un reprise del motif en 5/4 que anteriormente nos causó tan buena impresión). Alrededor de la frontera de los 22 ½ minutos, el grupo realiza una nueva inspección en su faceta introvertida, esta vez de forma más masiva, siendo así que ya estamos observando el lento repliegue del epílogo de esta magnífica suite. Las suaves armonías de guitarra y teclado se unen de forma natural mientras el solemne canto da cuenta de sus reflexiones finales.  “Some would say that life’s an occupation of time / Of dreams passing in dreams passing… / What was that you said? / It doesn’t matter anyway / Because every word is swallowed by earth and sky.” Admitimos que es nuestra suite favorita de las dos contenidas en en “Time Silent Radio II”.


Yendo ahora al repertorio de “TimeSilentRadio vii”, éste empieza con el tema ‘Radio Waves’. Al igual que con la épica composición que abrió 
“Time Silent Radio II”, esta canción comienza con una secuencia radial, esta vez, en busca de un índice musical apropiado, el mismo que emerge bajo la forma de un estribillo coral repetitivo. De esta manera, el esquema melódico de la canción tiene dónde asentar sus raíces para el pronto florecimiento del paisaje musical que el grupo tiene en menta en esta ocasión. Lo que suena es como una cruza entre KANSAS, THE DOOBIE BROTHERS y GENESIS con esa aura propia de los ECHOLYN que se reformaron en el preámbulo al nuevo milenio. Algo de la frescura de “Cowboy Poems Free” se siente aquí, aunque con el persistente filtro de la línea de trabajo concretada en los dos discos precedentes. ‘Silent Years’ sigue a continuación para proyectar unas iniciales atmósferas etéreas que van fluyendo en el aire cuales nubes ensoñadoras. Los aspectos densos de la instrumentación se apoyan en la intención de la banda de mantener una garra rockera en los arreglos, y es justamente por eso que la canción no tarda mucho en abocarse hacia un dinamismo contundente. ‘Cul-de-Sacs And Tunnels’ es una canción que comienza como una balada imponente y luego pasa a un convincente ejercicio de agilidades rockeras con atenuado empuje progresivo. En un principio, la canción se orienta hacia climas envolventes signados por una bruma ensoñadora, y más tarde, cambia de registro para centrarse en un dinamismo abiertamente fervoroso. Aquí hallamos uno de los mejores solos de guitarra del álbum, dicho sea de paso. El encuadre de batería, bajo y percusión se basta para asegurar la exuberancia del bloque sonoro íntegro. Cuando llega el turno de ‘Boulders On Hills’, la banda da una nueva vuelta de tuerca a su estrategia de riqueza melódica cargada de vibraciones sofisticadas y refinado lirismo. Esto último se realza eficazmente merced al grácil groove empleado para cimentar el desarrollo del cuerpo central. También hay un pasaje flotante que signa el sendero a seguir para la sección epilogar. ‘Our Brilliant Next’ es una balada de línea jazz-progresiva que perpetúa la emotividad lírica de la canción precedente con un enfoque distinto. Las florituras del piano ornamentan creativamente al cálido centro melódico en varios momentos, lo cual brinda una especial suntuosidad a la ingeniería sónica en curso.
 
  

‘On We Blur’ tiene una cautivadora magia alevosamente ingenia que le permite adentrarse en eso que usualmente denominamos pop-rock sin negar espacios al empleo de estilizaciones típicamente progresivas en la ingeniería instrumental. Hay algo bastante encantador en la combinación de liviandad y señorío que perfila el esquema melódico creado para la ocasión. Con su espacio de alrededor de 8 ½ minutos, ‘Tiny Star’ es el tema más extenso de este disco, y de paso, también es el encargado de cerrarlo. Al igual que la canción precedente, emite vibraciones optimistas y asertivas a partir de su confluencia de encanto melódico y vivacidad rítmica. Se podría decir que en estas dos últimas canciones y la tercera se resucita el espíritu general de “The End Is Beautiful”, siendo el caso particular de la última canción una instancia donde el nivel de majestuosidad rockera es mayor. Todo esto es lo que se nos ofreció desde los cuarteles de la talentosa y veterana banda estadounidense ECHOLYN: una doble explosión de creatividad musical con “TimeSilentRadio II” y “TimeSilentRadio vii”. Acabando con un tiempo de silencio que duró 10 años, la gente de ECHOLYN demuestra que aún cuenta con ese mágico fuego creativo que erigió a la banda como una de las más notables dentro de la escena progresiva estadounidense de los 90. Nada de eso cambió cuando volvieron al mercado fonográfico en el año 2000 ni tampoco ahora, 25 años después. ¡¡Dos discos recomendables al 400%!! (Un ciento por cada integrante.)
 
 
Muestras de ECHOLYN del año 2025.-
Water In Our Hands: https://echolyn.bandcamp.com/track/water-in-our-hands

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