Sunday, August 17, 2025

DISCIPLINE: un aria progresiva para el año 2025



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA. 

El pasado 1 de agosto se dio algo estupendo en la escena progresiva estadounidense: la publicación del nuevo disco de DISCIPLINE, el cuarteto actualmente conformado por Matthew Parmenter [voz, teclados, violín, guitarras y pandereta], Chris Herin [guitarras], Matthew Kennedy [bajo] y Henry Parmenter, hijo de Mstthew [batería]. Breadcrumbs es el título de esta nueva obra fonográfcia, la cual fue publicada por el sello ProgRock.com's Essentials. Para esta banda formada en Detroit a fines de los 80, se trata del quinto trabajo de estudio oficial, aunque también publicó un casete independiente a poco de formarse. El buen Matthew Parmenter, compositor y frontman perpetuo de la banda, se hizo cargo de la producción de este disco, el cual fue mezclado por el aclamado Terry Brown y ulteriormente masterizado por Ray Montford. El no menos aclamado Hugh Syme es el autor de la imagen de la portada. 

La pieza homónima ocupa un espacio de casi 17 minutos y es precisamente la encargada de abrir el repertorio. ‘Breadcrumbs cumple cabalmente la promesa de  grandilocuencia inspirada y dinamismo sofisticado desde el punto de partida cuando se instaura un llamativo groove en 7/8, siendo así que cuando entran a tallar la guitarra y la batería, se termina de concretar el motif inicial. El primer cuerpo central refleja una aureola de solemnidad que se deja engalanar por recursos de teatralidad burlesca. A mitad de camino, sobre el apoyo de una letanía de piano, la atmósfera se torna etérea con matices de flotante ensoñación, aunque se preserva lo esencial del colorido sonoro. El canto es persistente sin llegar a ser abrumador, contando la instrumentación con una previsión de enriquecido embrujo. En una segunda instancia, la canción se vuelve más vivaz, algo a lo que contribuye la emergencia de un mágico solo de guitarra. La extensa sección final vira hacia una ceremoniosidad estratégicamente lánguida donde el compás lento en 12/8 es aprovechado por los instrumentistas para gestar un ambiente señorial de tenor envolvente. Una vez más, tenemos a la guitarra luciendo una hermosa serie de líneas que logran plasmar una espiritualidad evocativa. ‘Keep The Change es la canción que viene a continuación y su misión consiste en explorar una dinámica más acústica, casi coqueteando con el country-rock. La parsimonia reinante permite a Matthew Parmenter enunciar la letra con una emotividad contemplativa que se siente muy a gusto expresándose a través del bloque melódico diseñado para la ocasión, hasta que a poco de pasado el ecuador, el esquema instrumental se desvía momentáneamente hacia un subterfugio de sutil densidad. Aunque es breve, funciona muy bien como mecanismo de momentánea tonificación rockera, la misma que es dirigida eficazmente por los fraseos de la guitarra eléctrica. En nuestro parecer, esta canción muestra ciertas cercanías con los paradigmas de las bandas compatriotas ECHOLYN y RESISTOR. 

‘When The Night Calls To Day inicia la segunda mitad del álbum con una recuperación de algunas de las atmósferas predominantes en la pieza homónima, pero esta vez, con una disposición un poco más grácil. Así las cosas, la batería tiene más espacios donde exhibir recursos de soltura a través del bien delineado desarrollo temático y el esquema rítmico inusual. El instrumental ‘Aloft’ se conecta con el sofisticado swing de ‘When The Night Calls To Day para dar rienda suelta a un jam que colorea eficientemente la paleta sonora de la banda con la inserción de solos de guitarra, violín y órgano sobre la sólida arquitectura armónica gestionada por el matrimonio de piano y bajo. Mientras tanto, la batería añade inteligentes ornamentos rítmicos a fin de animar consistentemente el esplendor elegantemente coqueto del swing en curso. Definitivamente, sólo se puede apreciar adecuadamente una pieza en compañía de la otra. Aria concluye las cosas con una nueva manifestación de inquietudes solemnes y ceremoniosos esquemas melódicos que juegan con lo parco revestido de sobria suntuosidad. Siendo el piano el instrumento protagónico que cuenta con la complicidad del órgano para el refuerzo de las bases armónicas, su aura aristocrática puede remitirnos al paradigma de PROCOL HARUM, algo que no es muy ajeno a lo que Parmenter hizo en sus discos solistas. También podemos rastrear algunas huellas de la faceta más intimista del legendario álbum de 1997 “Unfolded Like Staircase”, especialmente en lo referente a los retazos de espectral densidad e sofisticados recovecos melódicos que van surgiendo a lo largo del camino. Un lento swing cuasi-jazzero en 6/8 abre camino a un epílogo introspectivo donde la guitarra y el piano intercambian turnos en el armazón de tonalidades adicionales para el motif que va rumbo al fade-out. Todo esto fue lo que se nos brindó en Breadcrumbs” desde los cuarteles de DISCIPLINE, un disco muy refinado que sigue fielmente la senda estilística de los dos discos precedentes, tal vez con una aureola más grisácea y una soltura más grácil que el penúltimo disco. Como sea, se trata de un nuevo triunfo artístico para este grupo que tiene merecido un lugar privilegiado del rock progresivo de estas cuatro últimas décadas. ¡¡Muy recomendable!!


Muestras de Breadcrumbs”.-
When The Night Calls To Day: https://www.youtube.com/watch?v=WY9N7WC10KQ

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