HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
Hoy presentamos al dúo francocanadiense ANGINE DE POITRINE y su reciente segundo trabajo de estudio: “Vol. II” es el simple título de esta obra fonográfica que fue publicada por vía independiente a inicios del presente abril (hace muy poco). Sucede por menos de dos años a “Vol. I”, disco que llamó bastante la atención en su momento, y ahora tenemos este nuevo álbum con miras a la consagración de ANGINE DE POITRINE. Este ensamble conformado por KHN de Poitrine [guitarras microtonales, bajo, sintetizador, loops y voz] y Klek de Poitrine [batería, percusión y voz] se inició en 2019 en la localidad de Sigueney, siendo así que su visión musical se centra en la virtuosa travesura de combinar los paradigmas de HELLA, BATTLES y ULTRAZOOK con algunos tintes Zappianos y otros inspirados en el patrón Crimsoniano de los 80. Básicamente, se trata de un híbrido de math-rock y avant-prog con una masiva dosis de jovialidad. El hecho de que los dos músicos gusten de disfrazarse sobre el escenario capitaliza visualmente lo que en la práctica concreta es la realización de una visión dadaísta del rock experimental con orientación progresiva. El material aquí contenido fue grabado en los estudios Gramofaune y Centre d’Expérimentacion Musicale (CEM); Tek de Poitrine se hizo cargo de la mezcla y la masterización. La imagen de la portada es de la autoría de Arielle Corbeau en base a una composición visual de Rémi Sauvé. El dúo agradece el apoyo financiero que recibió de parte del Conseil des Arts du Canada para la producción concreta de este disco (que, en la logística de estudio, estuvo a cargo del grupo junto a Fabien Peterson).
Repasemos ahora los detalles mismos del repertorio. Los primeros 6 ½ minutos
del disco están ocupados por ‘Fabienk’, una pieza que deja constancia plena de su agilidad sistemática desde los primeros instantes. Las pulsaciones iniciales de la guitarra marcan la pauta para lo que pronto implosionará como un ejercicio de sofisticadas síncopas impulsadas por una jovialidad surrealista que algo debe al paradigma de PRIMUS, pero que mayormente se asienta en el estándar math-rockero de los 90 en adelante. Los cánticos juguetones que surgen a mitad de camino apuntalan drásticas tonalidades humorísticas antes de que el bloque sonoro retome el groove inicial. Un estupendo punto de arranque tras el cual emerge ‘Mata Zyklek’, tema que tiene la misión de recoger los ecos de la pieza inaugural y hacerlos virar hacia una ingeniería más tensa y más visceral. Eso sí, el aura traviesa sigue incólume y lo que suena parece una remodelación del no-wave a través de un filtro conjunto de la compacidad muscular de NEU! y la algarabía radical de ULTRAZOOK. El uso del impetuoso esquema rítmico diseñado para la ocasión tiene algo de mecanicista mientras los riffs centrales juegan con bien perfiladas variantes a través del atropellado trayecto; mientras tanto, los juegos polirrítmicos de la batería logran dar consistencia a este despliegue de esquemáticas variaciones. La luminosidad ha estado en aumento. pero ‘Sarniezz’ se encarga de jugar con vibraciones un tanto más ceremoniosas en buena parte de su desarrollo temático, aunque el aspecto del vigor rockero, éste sigue incólume. De hecho, absorbiendo un reciclaje del motorik empleado en varias secciones del tema precedente, acentúa su talante machacante. Cuando
llega el turno de ‘Utzp’ – el tema más extenso del disco con sus más de 6 ¾ minutos
de duración –, el dúo se dispone a jugar con climas y ritmos circenses con algunos matices folclóricos de inspiración eslava. El crescendo que se impone a mitad de camino sirve para reactivar un dinamismo explosivo que pone una amena cuota de metal experimental dentro del constante delirio lúdico.
‘Yor Zarad’ revela una
experimentación con sugerentes aires arábigos en el armazón temático con el cual el grupo quiere volver a hacer un nuevo ejercicio de prestancia intrépida. Básicamente, lo que el dúo perpetra aquí es una síntesis de los espíritus expresivos de los temas #2 y #4, pero se preocupa por brindar algo nuevo dentro de un esquema de trabajo ya reconocible, y el recurso renovador es el empleo de escalas exóticamente cautivadoras para el motif central. Se puede advertir algunos trazos de punk-jazz en los parajes más aguerridos. También cabe resaltar notar que, cerca del final, entra a tallar el solo de guitarra más filudo de todo el álbum: es breve, pero su impacto es muy crucial para completar los matices incendiarios del clímax conclusivo. El cierre del repertorio llega de la mano de ‘Angor’, un tema que remodela los aires señoriales de la pieza #1, esta vez, con un talante un poco más grave: de paso, también notamos una reiteración de las franjas sonoras exóticas que también fueron relevantes para el tema precedente. Una vez más, el enfoque polirrítmico de la batería funciona con una perfecta mezcla de precisión arquitectónica y vitalismo. Todo esto es lo que se nos brindó desde los cuarteles de este peculiar grupo quebequense que es ANGINE DE POITRINE. Durando poco menos de 37 minutos, “Vol. II” exhibe, de manera muy pareja, suficientes dosis de ingenio y fuerza de carácter como para erigirse en un ítem sumamente relevante para la vanguardia math-rockera de este año 2026. Sin duda, muy recomendable para cualquier fonoteca de rock artístico debidamente actualizada.
Muestras de “Vol. II”.-

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