Hoy presentamos a ODISEA TANGO XXII, un joven ensamble argentino de tango-fusión progresivo y su álbum de debut “Y Nosotros Lo Hemos Matado”, el mismo que fue publicado por el heroico sello connacional Viajero Inmóvil a mediados de este mes de abril que ya se nos va. La alineación de ODISEA TANGO XXII consiste en Ulises Thayer (piano), Elías Alem (batería), Mateo Pérez Valente (bajo), Miguel Thayer (contrabajo), Facundo Díaz (guitarra), Agustín Matera (sintetizador) y Franco Bruschini (bandoneón). el material aquí contenido fue grabado en los Estudios Mudras entre septiembre de 2024 y febrero de 2026, siendo todas las composiciones de la autoría de Ulises Thayer. Se trata de una agrupación proveniente de lo profundo del Conurbano Sur del Gran Buenos Aires, integrada por jóvenes de entre 15 y 24 años. Las labores de producción y mezcla estuvieron
a cargo de Ignacio Zavalla, mientras que la masterización fue hecha por Pablo
Gastón Barros. El diseño gráfico es de Fran Pontenpie.
Repasemos ahora los detalles estrictamente musicales de este disco. Durando poco menos de 3 ¼ minutos, ‘Orfeo’
abre el álbum con un despliegue de agilidad colorida y juguetona que sabe conjugar a la perfección las texturas esenciales de la tradición tanguera y el vitalismo señorial inherente al foco distinguido del discurso rockero en su dialecto progresivo. El uso de un swing enmarcado en un tempo sofisticado ayuda a activar liberalmente los colores ínsitos en el desarrollo melódico. Qué gean inicio de las cosas. Sigue a continuación la pieza justamente titulada ‘Y Nosotros Lo Hemos Matado’. El ensamble vira hacia un talante más misterioso, usando una atmósfera y un groove marcados por una espiritualidad otoñal. Hay un ansia introspectiva en el trasfondo de la suntuosidad sónica que se explaya exteriormente. La dupla de ‘La
Mefistofélica’ y ‘Oda A Violencia Rivas’ sigue a continuación para expandir la
paleta sonora del ensamble. El primero de estos temas mencionados retoma las policromías sistemáticas de la pieza inaugural y las remodela con una ceremoniosidad renovadora. El swing de la batería y los patrones temáticos del sintetizador dirigen el enclave colectivo al unísono. El ímpetu final oficia como un cautivador clímax epilogar donde se hacen presentes ciertos matices psicodélicos. En cuanto a ‘Oda A Violencia Rivas’, se trata de un ejercicio de jazz-fusion marcado por un dinamismo mesurado. La voz de protesta del inicio indica el significado social del título.* Esta vez es la guitarra quien asume el rol protagónico dentro de la arquitectura grupal. ‘Los Candiles’ es una pieza de piano solitario donde se elabora una muy inspirada ilación de tonalidades criollas. ‘Brindis Por Pillud’ comienza en un plano muy cercano a la ceremoniosidad grisácea que anteriormente signó al tema homónimo; en este caso, la ingeniería rítmica ostenta una mayor dosis de gracilidad. En la segunda mitad, las cosas se ponen un poco más luminosas, casi al modo del legendario trío ALAS en la época de su segundo álbum.
Con su espacio de 8 minutos, ‘Proyecto
Lluvia’ se erige como la pieza más extensa del álbum. Desde el punto de arranque se nota que la solemnidad es el índice expresivo a priorizar durante su desarrollo temático: la sección prologar marcada por sencillas armonías de piano, orquestaciones impresionistamente etéreas de sintetizador y nostálgicos fraseos de guitarra con talante Floydiano dejan eso muy claro. Una vez que el armazón rítmico instaura su firmeza definitiva, el foco grupal aumenta su suntuosidad para brindar una prestancia aumentada al motif central. Hay mucho de cinematográfico en el manejo de la composición; el grupo logró crear un paisaje sónico inmenso y envolvente a partir de una base armónica estructuralmente simple. ‘Don Sploindor’ se inicia con un solo de batería, abriendo luego una puerta para un centro melódico que combina los aspectos más ágiles y los más estilizados del ideario musical de la banda. Posiblemente podríamos describir esto como una mezcla entre los SPINETTA JADE del primer álbum y aquel añejo paradigma de la GENERACIÓN CERO de Rodolfo Mederos. Ojalá hubiese durado más esta hermosa pieza que parece contentarse con su espacio de 3 ¾ minutos, pero es que llega el turno de ‘Argos’, tema que trae consigo el cierre del repertorio. Su modus operandi sigue adelante con la manifestación más frontal del patrón del tango-fusión de siempre. Claro está, el bandoneón se apodera del rol protagónico en buena parte del esquema compositivo, pero también hay espacio para un introspectivo pasaje de piano solo (una vez más, nos acordamos de los ALAS del segundo disco). Aunque las teclas del piano surcan sus propios efluvios con un paso sereno, se hace notar un fulgor inmanente en el índice temático que va dibujando a lo largo de su caminata; es la preparación para el efímero golpe final colectivo. Todo esto fue lo que se nos brindó con “Y Nosotros Lo Hemos Matado” desde los cuarteles de esta congregación de jóvenes talentos que es ODISEA TANGO XXII. Nada muere en manos de esta agrupación, más bien, todo se reactiva con una vitalidad perpetúa en beneficio del ideal ecléctico del tango-fusión. ¡¡Muy recomendable!!
Muestras de “Y Nosotros Lo Hemos Matado”.-
La Mefistofélica: https://viajeroinmovilrecords.bandcamp.com/track/la-mefistof-lica
Proyecto Lluvia: https://viajeroinmovilrecords.bandcamp.com/track/proyecto-lluvia
* Violencia Rivas un personaje ficticio creado en 2009 por el actor y humorista argentino Diego Capusotto: la biografía de Vilencia es que ella fue una cantante de rock pionera del punk en los 60, y en la actualidad, es una satirista que cuestiona burlonamente el machismo, el consumismo, el abuso de poder, la sociedad del espectáculo, la apatía civil y muchas cosas más.

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