Saturday, April 04, 2026

PLANTOID: segundo resplandor dentro de la nueva generación del rock experimental británico



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
En esta ocasión tenemos la ocasión de presentar al grupo británico PLANTOID, el cual está conformado por el trío de Chloe Coyne [voz], Tom Coyne [guitarras] y Louis Bradshaw [batería]. 
“Flare” es el título de su segundo disco, el cual fue publicado en vinilo por el sello Bella Union a fines del pasado mes de enero; sucede por casi dos años a “Terrapath”, el trabajo anterior donde el grupo operaba como un cuarteto. PLANTOID surgió de las cenizas de MANGO, grupo formado en el 2019 por Chloe y Tom tras mudarse a la localidad de Brighton, logrando dicho grupos ampliarse y cambiar su nombre con el que ahora tienen. Tras llamar la atención de un público de culto, la gente de PLANTOID se ha erigido ahora como una voz importante dentro de la nueva generación del rock experimental británico. Si “Terrapath” fue una exuberante aventura ecléctica confluyente con la psicodelia, el math-rock, el avant-prog y el jazz-rock, ahora “Flare” nos muestra a un grupo que procura volver al sonido más rudo de sus inicios, enfocándose principalmente en el vigor del math-rock y los matices de la psicodelia progresiva, aunque sin abandonar del todo el amor por lo complejo que viene con el rock artístico en sí mismo. El proceso de creación del material aquí contenido y las ulteriores sesiones de grabación tuvieron lugar en Penhesgyn Hall, Anglesey, Gales del Norte. durante el otoño de 2024. Natham Ridley, junto al trío, se encargaron de organizar las sesiones de grabación. Revisemos ahora el repertorio de este disco que ilustra muy bien su título, un destello permanente de energía creativa.


Los primeros 6 ½ minutos del repertorio – o casi – están ocupados por ‘Parasite’, una poderosa pieza que se proyecta hacia una bien hilada alternancia de sobresaltos math-rockeros en la sección prologar y la expansión de elegantes atmósferas jazz-progresivas para el cuerpo central. El canto de Chloe Coyne es cautivador mientras viaja cómodamente a través del moderadamente sofisticado esquema melódico. Lo que suena es como un híbrido entre BENT KNEE y ZEVIOUS en su faceta más sutil. La canción concluye con un breve reprise del motif inicial, cerrando su círculo estructural con perfecta naturalidad. Gran inicio de disco. Sigue a continuación ‘Ultivatum Cultivation’, una canción un más relajada que se apoya en el manejo sobrio del potencial vigor rockero del bloque temático para permitir el lucimiento puro del bloque melódico en clave de jazz-prog. El canto femenino sigue igual de embrujador, haciéndose notar una acentuación del talante introspectivo mientras el desarrollo temático fluye bajo el manto de una atmósfera grácilmente crepuscular. ‘The Weaver’ sigue adelante con la exploración en estas vibraciones jazzeras a fin de remodelar el potencial evocador de las mismas. La batería despliega una creatividad especial en el swing, lo cual motiva a la guitarra a crear renovadas texturas a lo largo de la estructura instrumental. ‘Dozer’ es una pieza particularmente intrépida que saca buen provecho a la naturaleza ácida de sus riffs y grooves. Hay algo peculiarmente conectado con el legado de NEU! a través del filtro stoner en el seguimiento machacón del núcleo temático, el cual resuena como algo más sofisticado de lo que su explícita garra parece mostrar superficial y exclusivamente. La banda suaviza su enfoque en la sección epilogar, lo cual añade un aura un tanto misteriosa al asunto. La segunda mitad del disco se inicia con ‘Good For You’ una canción bastante peculiar por la manera en que empieza con una actitud ensoñadora basada en el estándar del acid folk para luego arrojarse hacia una vibrante ingeniería math-rockera con genuinas pretensiones progresivas. Las majestuosas agitaciones que se apoderan del centro temático son manejadas con un toque embrujador, siendo así que el canto es muy relevante para causar este efecto. El epílogo se inserta en una caverna calmada donde todo parece estar hundiéndose en la nada. Todo un cénit del álbum con su manera aristocrática de arropar al nervio rockero.
 
  

‘Worn’ sirve para que el trío vuelva a explorar la senda de la elegante gracilidad. Las texturas otoñales que se manifiestan en el bloque instrumental mantienen una bien perfilada consistencia que, en algunas instancias, incrementa su aureola de distingión. Después de esta cautivadora canción emerge ‘Splatter’, la cual se sitúa en sus antípodas con su esquemad de trabajo centrado en una coqueta visceralidad. Imaginemos un híbrido de BENT KNEE y SONIC YOUTH a través de un filtro Crimsoniano al estilo de los 80. El empleo de un tempo complejo brinda un peculiar exotismo a la musculatura rockera en curso. Cuando llega el turno de ‘Slow Moving’, la banda regresa a su faceta más jazzera con un buen pulso; el groove fusionesco es manejado con milimétrica precisión mientras los guitarreos de cariz post-rockero proyectan una elegante iluminación de atardecer. Siendo la pieza más extensa del disco con sus cerca de 7 ½ minutos de duración, ‘Daisy Chains’ es también la encargada de cerrarlo. Su misión se centra en sintetizar los espíritus expresivos de los temas #2, #5 y #8. Un híbrido de jazz-prog, post-rock y psicodelia etérea. La inserción de un interludio sutil realza inteligentemente el colorido sonoro, usándolo como un puente hacia un crescendo fastuoso y contundente. Culminante elevación de un impactante cierre de telón. Todo esto fue lo que se nos brindó con “Flare”, el segundo resplandor fonográfico de PLANTOID. Muy importante es el aporte que da este grupo al ideal de la experimentación progresiva de nuestros días desde Gran Bretaña: éste es un disco muy recomendable para cualquier buena colección de rock artístico de todos los tiempos y lugares. 


Muestras de “Flare”.- 

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