Abre el disco ‘Hidden Depths’ y lo hace de una manera muy colorida, desplegando un inspirado ejercicio de dinamismo sinfónico donde la guitarra ayuda a los teclados a mantener una cima expresiva a lo largo del desarrollo temático. El rol rector del piano no está situado permanentemente en el centro del bloque instrumental, pero cumple cabalmente con la misión de instalar el esquema básico para el desenvolvimiento del núcleo melódico y sus minuciosamente estructurados arreglos. Buena apertura del álbum. ‘The Man In The Moon’ sigue a continuación para exhibir la primera muestra de candor melódico del ensamble, aunándose al entramado sónico el expresivo canto de Sanderson. La precisión de la dupla rítmica permite a la guitarra asentar su propio nervio en una instancia mesurada; el terreno está preparado para que, en algún momento, un rutilante solo de sintetizador se adueñe de la situación para activar una renovada extroversión al asunto. Hay ciertos matices de esta canción que nos recuerdan a los mejores momentos de “1984”. Los siguientes 9 ¼ minutos del repertorio están ocupados por la dupla de ‘A Mirage In The Clouds’ y ‘The Creek’, piezas que siguen cargando consigo varios recursos de cristalino lirismo progresivo. El primero de estos temas se enfoca claramente en las pautas de serenidad contemplativa mientras el canto femenino y las muy bien perfiladas escalas de los teclados se hermanan dentro de un estilizado ensueño sónico. Los ocasionales ornamentos de la guitarra acústica completan el paisaje espiritual mientras la dupla rítmica mantiene un groove elegante. En cuanto a ‘The Creek’, se trata de una introspectiva pieza solista de piano donde predominan unas vibraciones de serena melancolía. Otro solo de piano que aparecerá más adelante está en el octavo tema del disco, el cual se titula ‘Just A Memory’: en comparación con el anterior, tiene un talante más meditabundo. ‘My Moonlight Dream’ es el tema más extenso del disco con sus poco menos de 7 minutos de duración. Si bien su esquema de trabajo no aporta muchas novedades respecto al tipo de lirismo estilizado ya desarrollado en los temas #2 y #3, se nota que hay aquí una intención de gestar un colorido más épico para el explayamiento del desarrollo melódico.
‘Only When I Cry’ es una balada acústica centrada en un camino intermedio entre la serenidad contemplativa y la nostalgia por algún pasado indeterminado: el canto femenino se adapta perfectamente a las cadencias particulares que emanan de las sobrias escalas del piano. El resto de instrumentos completa el escenario con la debida tesitura, realzando eficazmente la embrujadora belleza de la composición. ‘Cuban Carnival’ despliega un vitalismo festivo que se basa en una revisión estilizada de algunos estereotipos de la fusión latina: el resultado se traduce a una gentil exhibición de ambient-prog con un esquema rítmico coqueto, algo muy semejante a lo que suele hacer ANTHONY PHILLIPS en sus bandas sonoras. Eso sí, son de destacar los solos de sintetizador que emergen a medio camino, los cuales añaden algo de barroquismo al entramado sonoro, y más adelante, la guitarra aporta su propio lucimiento en términos de un jazz-rock melódico. Cuando llega el turno de ‘The Dinner Party’, el ensamble juega con un medio tiempo para elaborar un ejercicio de fulgor sinfónico donde el patente vitalismo sabe por dónde realizar las alternancias entre los modismos centrales y las bien perfiladas variaciones. ‘A Day Spent On The Pier’ es un asemi-balada que regresa de lleno al candor antes exhibido en el tema #2: la presencia de la guitarra acústica pone el toque pastoral mientras que los solos de sintetizador llenan ingeniosamente los espacios sutilmente dejados en el trasfondo por el piano. ‘The Visitation’ es una canción donde Sanderson se exige en los límites más altos de su registro vocal, lo cual le permite concretar el pathos (contenido al estilo de WAKEMAN) ínsito en la estructura melódica de la canción. Los últimos 3 ¾ minutos del repertorio están ocupados por ‘The Eyes Of A Child’, una balada bucólica en tiempo de vals que se centra de nuevo en la dimensión más introspectiva del ensamble. Una pieza galante y delicada para el final. Todo esto es lo que se nos brindó en 2022 con “A Gallery Of The Imagination” desde los cuarteles de RICK WAKEMAN con el apoyo de THE ENGLISH ROCK ENSEMBLE hace unos años. Un disco bastante interesante que contiene suficientes momentos destacados como para mantener al maestro WAKEMAN en el candelero del rock progresivo del nuevo milenio.



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