HOLA, AMIGOS DE
AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
Hoy presentamos al
grupo japonés NEO ATLANTIS y su disco homónimo “Neo Atlantis”, el cual fue
publicado inicialmente en el mercado nacional en el año 2023, y dos años después, el sello brasileño Masque Records hizo una reedición con intención para una distribución mundial y con una nueva portada. La alineación de NEO ATLANTIS consiste en Makoto Shirakawa [piano], Ayako Asano [sintetizadores], Kazuya Okumura [guitarras], Katunori Hamada [bajo] y Hiromitsu Kaneko [batería]. En tres temas de este disco, Megumi Yamachi es quien se hace cargo del piano. Los orígenes de esta banda se remontan al año 2016 en la ciudad de Osaka, estableciendo la misión de cultivar una propuesta de rock progresivo con dirección sinfónica. Como se dijo más arriba, el grupo pudo, tras varios años dando conciertos y un proceso un poco largo de grabaciones en estudio, registrar y lanzar al mercado su homónimo disco debut un par de años atrás en una edición exclusivamente dirigida al público japonés: gracias a Masque Records, “Neo Atlantis” puede tener ahora un alcance internacional. Repasemos ahora los detalles del disco en sí.
‘Sailing Ship Across The
Sea’ pone el rumbo inicial a las cosas con una ceremoniosidad fulgurosamente estilizada sobre un medio tiempo: tras un breve preludio de órgano de carácter solemne, el cuerpo central se instala a paso firme haciendo gala de su cristalina ingeniería melódica. Aunque es patente que la guitarra ocupa el rol primordial dentro del despliegue del centro temático, las viguerías del bajo también causan un impacto crucial en el señorío del bloque grupal; también hay un momento en que el sintetizador realiza un solo que obliga al ensamble a asumir una aureola de gravedad desde la que se impulsa un groove más impetuoso, siendo así que al oyente se le revela la dimensión más muscular del ideario de NEO ATLANTIS. Todo regresa al swing original con una actitud sistemáticamente refinada. He aquí un encuentro entre los mundos de CAMEL y YES en conjunción con THE FLOWER KINGS. ‘Empty Heated Battle’ sigue a
continuación para dar un nuevo giro de tuerca al vitalismo del grupo, siendo así que desde el mismo punto de arranque, las columnas sónicas de guitarra-teclados y batería-bajo exhiben su capacidad de sostener la solidez del castillo musical que se nos revela. Un pasaje intermedio guiado por el piano pone algo de majestuosa serenidad al asunto, logrando insuflar una oportuna dosis de diversidad al desarrollo temático. ‘Pride Of Warriors’ sigue la misma senda que la pieza precedente con una dosis aminorada de sofisticación progresiva. Los coqueteos con el prog-metal melódico se muestran muy abiertamente, pero la banda se mantiene firme en su senda prog-sinfónica. Cuando llega el turno de ‘Enemy Attack On
The Island’, la banda decide establecer un nuevo ejercicio de variedades melódicas, comenzando con un breve prólogo etéreo antes de que unas intensas florituras de piano den inicio a un centro temático tremendamente ágil. A mitad de camino, hay un viraje hacia un ejercicio sinfónico a ritmo de vals que permite al grupo recargar de a pocos sus fuerzas mientras espera que las magníficas florituras del piano regresen con el magnetismo suficiente como para renovar la faceta mágicamente extrovertida de la pieza.
‘Strange Island’ es una pieza diseñada para instaurar una calma relativa a los aires coloridos y suntuosos que se han plasmado regular y tácticamente en la serie de los tres temas precedentes. De hecho, hallamos aquí algunos lucimientos del bajo que nos remiten al tema que abrió el álbum. La agilidad sigue allí, especialmente saltante cuando llega el turno del solo de sintetizador, aunque se nota que la extroversión reinante es más grácil durante los núcleos melódicos plasmados por la guitarra. Los dos últimos temas
del repertorio son también los más extenso del mismo: ‘Bermuda Triangle’, que
dura poco más de 8 ½ minutos, y ‘Forgotten Forest’, que dura alrededor de 9 ½ minutos. El primero de estos temas mencionados se encarga de remodelar la energía palaciega que signó a las piezas #2 y #3 para que ésta adquiera un vitalismo más vehemente. Mientras esto ocurre, la banda va alternando diversos grooves que oscilan entre lo solemne y lo explosivo. Poco antes de llegar a la frontera del cuarto minuto, todo se detiene momentáneamente para que el piano emerja con unas formas libres delineadas con algunas vibraciones sombrías. A partir de allí, emerge un motif que suena como un encuentro entre los YES de 1983 y los RAINBOW del primer álbum hasta que todo vira hacia una introspección solemne que algo tiene de Floydiana, aunque con el refinamiento romántico propio de lo Genesiano. El minúsculo epílogo explosivo nos recuerda algo de lo que había emergido en los primeros minutos. ‘Forgotten Forest’, por su parte, comienza desplegando un majestuoso despliegue de lirismo reflexivo; entre la guitarra y el piano se reparten, con impoluta fluidez, el llamamiento de las meticulosamente parsimoniosas atmósferas en curso. Un poco más adelante, las cosas se intensifican de una manera que ya nos resulta familiar, haciendo uso de agitaciones estilizadamente graves al estilo de los temas #3 y #4. Para el último cuarto, el piano abre camino a una manifestación de serena candidez de índole Cameliana: el manejo de este motif final es bastante efectivo. A fin de cuentas, es refrescante saber que todavía existen y persisten grupos que se apropian del viejo ideal del rock progresivo sinfónico para darle nuevos aires: éste es el caso de NEO ATLANTIS.
Strange Island: https://www.youtube.com/watch?v=9SDd7YoAZ0M
Forgotten Forest: https://www.youtube.com/watch?v=4SKlR6eHeOo
Forgotten Forest: https://www.youtube.com/watch?v=4SKlR6eHeOo


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