Saturday, September 10, 2016

KOTEBEL y la expresión definitiva de su rol en los escenarios de la resistencia progresiva


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Por fin ha salido al mercado como ítem físico el disco en vivo de KOTEBEL “Live At Prog-Résiste 2013”, y lo hace en formato de CD doble por vía del sello francés Musea Records, con edición limitada. En el año 2014 estaba disponible en el enlace http://kotebel-music.bandcamp.com/album/live-at-prog-r-siste, y ahora es un objeto tangible: han pasado dos largos años pero, a fin de cuentas, el destino estaba escrito a favor del evento de esta publicación. Con la dual labor a los teclados de Carlos Plaza Vegas y Adriana Plaza Engelke, más César García Forero a las guitarras, Jaime Pascual Summers al bajo y Carlos Franco Vivas a la batería y las percusiones, se pone en marcha el guión estético de KOTEBEL: crear música desde la grandeza de mentes musicales para engrandecer la espiritualidad estética oyente. El centro de este ítem es la actuación que brindó en mayo del 2013 el quinteto en cuestión en la localidad belga de Soignies, más exactamente, en el Centre Culturel de Soignies, como parte del cartel de la edición 2013 del Prog-Résiste Festival. Otros dos temas registrados a partir de otros conciertos se añaden al prolijo repertorio contenido en este doble CD, temas en cuyos detalles entraremos más adelante: vayamos por partes y repasemos el primer volumen para empezar.


En su momento* nos sorprendió gratamente que fuese ‘Hades’ el tema escogido para abrir el repertorio así como el primer volumen, pues era algo fuertemente simbólico al tratarse del mismo tema que abría “Fragments Of Light”, el disco que consignó la apertura definitiva de la flor sonora de KOTEBEL en la proyección hacia lo que es hoy por hoy desde hace varios años – una figura señorial dentro de la escena progresiva española. Muchos años han pasado desde entonces y podemos decir que el jardín de KOTEBEL ya lleva muchas temporadas de plenitud, repleto de colores sólidamente instalados y diseñado con surcos meticulosamente sinuosos e imponentes muros blasonados. En efecto, la ejecución de esta pieza, que aquí tiene un arreglo más reducido a fin de abrir la experiencia sin saturar de entrada al público, se siente genuinamente vibrante a la par que los instrumentistas cuidan sigilosamente con respetar la arquitectura global desde su posicionamiento específico. Lo que sigue sí es un ejercicio de esplendor progresivo puro y duro, sin recortes ni reservas: el ‘Concerto For Piano And Electric Ensemble’ entero, con todos sus cuatro movimientos. La pródiga y laboriosa fastuosidad de ‘Adagio Maestoso’ y de ‘Allegro Moderato’ sigue sonando cada vez mejor, así como la colorida ceremoniosidad de ‘Lento Cantabile’ y el swing cálidamente sofisticado de ‘Vivo Scherzando’. Las misteriosas elucubraciones de ‘Lento Cantabile’, no ajenas a momentos de meticulosa intensificación, brindan un razonable contraste frente a los recursos de explícita ampulosidad que se exhiben en ‘Adagio Maestoso’ y ‘Vivo Scherzando’; ‘Allegro Moderato’ se encarga de cerrar la suite con exquisita musculatura. Después de esta extensa aventura, los KOTEBEL siguen exhibiendo el orgullo que sienten por el que entonces era su flamante nuevo disco “Concerto For Piano And Electric Ensemble” ejecutando otra pieza del mismo: ‘The Flight Of The Hippogriff, Part II’. El grupo logra plasmar con solvencia y pasión las variaciones de ambiente de la pieza bajo el calor del momento. El vigor ágil de ‘Satyrs’ despliega una vitalidad caleidoscópica bárbara para cerrar el primer volumen.

La secuencia final de ‘Simourhg’ y ‘Amphisbaena’ con que se cerraba el concierto en Bélgica es la que abre el segundo volumen. Al igual que ‘Satyrs’, estas piezas nos remiten a otra obra maestra Kotebeliense que es “Ouroboros”. El complejo y ardoroso dinamismo complejo de ‘Simourgh’ sigue la senda trazada por el otro tema con miras a mantener un cénit consistente para esta actuación. Así las cosas, la función de ‘Amphisbaena’ consiste principalmente en darle un nuevo giro a dicho cénit a través de la estilizada belleza que ostenta en sus perfectamente articuladas ilaciones de motivos. La cerrada ovación del público es el más que justo premio de apreciación que merece el quinteto por honrar con tanta creatividad al ideal del rock progresivo. Los bonus tracks proceden de otras fuentes: así, la versión en vivo de ‘Mercury Pentacle (Shanti Path)’ ha sido tomada del Gouveia Art Rock Festival del año 2007, mientras que la de ‘Excellent Meat’ se registró en un concierto en Ritmo & Compás en el 2011. Ambos temas pertenecen a “Omphalos”, disco del año 2006 que significa mucho para nosotros pues fue por él que conocimos a KOTEBEL… para convertirnos instantáneamente en fans incondicionales. ‘Mercury Pentacle’ es la tercera sección de la ‘Pentacle’s Suite’ y se destaca por el marcado tenor bucólico en su desarrollo temático, que es todo un sortilegio etéreo con delicados matices fusionescos. El fluido tránsito al épico clímax conclusivo es conmovedor. Como agradable anécdota, Carolina Prieto participa al canto como invitada especial. Por su parte, ‘Excellent Meat’ es un buen ejemplo de la faceta más agresiva de KOTEBEL, llevando su fastuosidad a niveles especialmente intensos de elocuencia rockera. Las florituras a lo GENTLE GIANT-con-EMERSON, LAKE & PALMER de los teclados y las florituras de la guitarra encuentran pronto un norte y lo ornamentan con infinito ingenio: la ulterior irrupción de un minúsculo pasaje sereno sirve para recargar energías con la mira puesta en la sección final.

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Todo esto es, por fin, “Live At Prog-Résiste 2013”, el perfecto documento que testimonia, con la claridad más infinitamente posible, que KOTEBEL es mucho más que una banda de rock progresivo del nuevo milenio: es una de las más notables e imprescindibles bandas del género en los últimos 25 años, una fuerza de la naturaleza dentro de ese cosmos sonoro que se llama música, una visión categórica sobre la preservación del ideal de belleza en la vanguardia rockera del nuevo milenio. Tenemos aquí uno de los mejores discos en vivo de los últimos años: ¡recomendado al 500%! 


Muestras audiovisuales del “Live At Prog-Résiste 2013”:



* Nos referimos a la reseña que publicamos en el año 2014 sobre la versión primigenia de este álbum, en formato exclusivamente digital. Enlace de la susodicha reseña: http://autopoietican.blogspot.pe/2014/10/kotebel-sobre-el-escenario-de-la_29.html

Thursday, September 08, 2016

La distopía de "1984" según ANTHONY PHILLIPS


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Era el año 1981 y muchas nuevas oleadas musicales invadían las esferas masivas de la música pop: también fue el año en que ANTHONY PHILLIPS publicó su álbum conceptual “1984”, tratándose de su primer disco lanzado al mercado tras la expiración de su contrato con el sello Arista. Tenemos aquí el primer álbum de PHILLIPS con abrumador predominio de sintetizadores, un hecho que obedece al interés que tenía nuestro héroe por investigar en las posibilidades del Polymoog y el ARP 2600, habida cuenta que él sentía que no les había otorgado suficiente espacio a sus labores creativas para los dos discos precedentes (“Wise After The Event” y “Sides”). Su arsenal instrumental se centra en estos dos ítems junto a una caja de ritmos Roland CR-78, parcas intervenciones a las guitarras eléctrica y acústica de 12 cuerdas así como al canto con vocoder, y algo de percusión menor. Colaboraron Richard Scott (percusión menor y efectos) y el maestro Morris Pert (percusión principal). Esta labor electrónico-progresiva está muy en línea con algunas pautas que también estaba replanteándose por su cuenta MIKE OLDFIELD en ese mismo periodo, así como con algunas estrategias musicales de JEAN-MICHEL JARRE y TANGERINE DREAM. PHILLIPS se las arregló muy bien para sonar moderno a pesar de estar trabajando con sintetizadores de “vieja generación”, nada de Yamaha, Korg, Oberheim o Casio como los que ya aparecían en los discos de ULTRAVOX, GARY NUMAN, SIMPLE MINDS, KRAFTWERK, TANGERINE DREAM y ORCHESTRAL MANOEUVRES IN THE DARK… por poner tan solo unos seis ejemplos. Tengamos en cuenta un detalle importante que sale a colación en la entrevista a PHILLIPS que aparece transcrita en el enlace http://www.anthonyphillips.co.uk/interviews/1984etal.htm: la idea de plasmar en música la temática de la novela de GEORGE ORWELL surgió tarde, cuando ya casi todo el material estaba compuesto y con el proceso de grabación ya iniciado. Este disco que tenemos en nuestras manos fue reeditado por el sello Voiceprint en el año 2008. En el librillo de la reedición de doble CD, cuenta el ingeniero Chris David que él tuvo que acortar dos viajes de vacaciones con su esposa – el segundo era para la luna de miel – para cumplir con las mezclas del disco, pero más allá de esta leve incomodidad, él y PHILLIPS siguen siendo amigos. Por su parte, cuenta PHILLIPS que la actitud que tuvo el personal de RCA (el nuevo sello encargado de la publicación del material de PHILLIPS en el Reino Unido) fue muy receptiva: la maqueta que les presentó el manager Tony Stratton-Smith hizo que la gente de RCA le diera a PHILLIPS un generoso avance, lo cual le permitió comprar su casa.


Veamos ahora el repertorio del disco. ‘Prelude ’84’ abre el álbum con un aura alegre y festiva, la misma que permite a las orquestaciones y líneas melódicas de los sintetizadores exhibir sus vibraciones saltarinas dentro de una meticulosa ingeniería musical. Algunos fraseos están sobriamente aumentados por la guitarra eléctrica. A continuación sigue ‘1984 Part One’, que ocupa un espacio de 19 minutos y pico. Su magnificencia se muestra desde el mismo punto de partida mientras el primer cuerpo temático se instala sobre un medio tiempo: las fanfarrias y atmósferas se van reforzando con impoluta consistencia mientras PHILLIPS trabaja hábilmente los contrastes de luz y sombra durante el desarrollo melódico. Cuando llega el momento del crescendo medianamente opresivo, sabemos que un viraje rotundo está en el horizonte cercano, y en efecto, poco antes de llegar a la frontera del sexto minuto y medio, pasamos a otro motivo caracterizado por un lirismo tremendamente evocativo, incluso señalando algunos matices folklóricos. Este recurso de extroversión celebratoria no dura mucho tiempo pero sí deja un eficaz impacto hasta el arribo de una nueva sección más sombría donde las sonoridades suntuosas parecen retratar a los círculos más horrendos del poder; cuando la bruma deja paso a una nueva luminosidad, la suntuosidad amenazante adopta un disfraz más amable, sin dejar atrás del todo el aire de amenaza. El motivo final se enfila hacia climas cósmicos mientras recoge algunas pautas de la sección precedente, derivando a una etérea conclusión marcada por una serenidad otoñal. Las bases añadidas de guitarra de 12 cuerdas aporta un matiz de sublime estilización. La segunda mitad del disco se abre con ‘1984 Part Two’, siendo sus dos primeros motivos portadores de vibraciones semejantes a las de ‘Prelude ’84’, aunque con una robustez más urgente propia del talante impresionista. No tardan en emerger nuevos colores folklóricos en el camino para que se imponga algo de candidez antes de que llegue el fade-out con miras a la emergencia de una nueva sección colorida, alrededor de la frontera del noveno minuto y medio. Hay una solemnidad latente que sale al primer plano en ciertos momentos (estupendas amalgamas de sintetizador y vocoder), pero el color grácil impera hasta signar el mágico momento del golpe final. ‘Anthem 1984’ cierra el disco con un despliegue de señoriales atmósferas melancólicas, las mismas que ostentan un aire de duelo a través de su hermoso desarrollo melódico.  


Entre los bonus tracks que aparecen en el volumen 2 hay varios puntos que destacar, como por ejemplo, la solemne pieza ‘Ascension’, la cual fue originalmente registrada en Send Barns tras grabar las dos piezas breves del álbum. La verdad que hay innegables aires de familia entre los primeros pasajes de ‘Ascension’ y el cuerpo central de ‘Anthem 1984’, aunque sin duda la ausencia de caja de ritmos permite a PHILLIPS adentrarse entusiastamente en las vibraciones majestuosas que emanan naturalmente de las imponentes orquestaciones de Polymoog que se están desarrollando, buscando delineamientos mientras transita. Al igual que ‘Ascension’, nos topamos al final de este mismo volumen con otro tema del inmenso catálogo de PHILLIPS que por primera vez ve la luz del día: nos referimos al extenso ‘Poly Piece’, que ocupa un espacio de poco menos de 16 ¾ minutos. Con la parca instrumentación de piano clásico y sintetizador Polymoog, PHILLIPS elabora un magnífico ejercicio de espiritualidad romántica que, a través de una continuna actitud contemplativa, transita fluidamente por pasajes serenos y otros más inquietos (aunque de forma contenida), así como por otros pasajes signados por un talante sombrío. Esta composición data de los tiempos en que PHILLIPS preparaba material para su tercer trabajo de estudio “Sides”, y de hecho, era muy del agrado del productor Rupert Hine, pero los gerentes del sello Arista impusieron su criterio de que el susodicho álbum tuviera, por lo menos en su mayor parte, material en formato de canción, por lo que no quedaba espacio para ‘Poly Piece’. La idea de relegarlo a un álbum instrumental como efectivamente era “1984” también se postergó debido a que nuestro héroe ya había compuesto dos largas suites para ambos lados del vinilo, así que fue enviado al desván de los tiempos perdidos… hasta ahora, que brilla en todo su esplendor como fastuoso cierre de esta reedición del “1984”. Realmente sentimos que la inmensa mancha del pecado de relegar al olvido una pieza tan sublime ha sido limpiada del espíritu del tiempo. Sublimes son, en efecto, los efluvios de piano que marcan las diversas direcciones temáticas que se van sucediendo en ‘Poly Piece’.


Otros ítems interesantes de la lista de bonus tracks son las versiones preparatorias de los temas efectivamente integrados en el álbum, como sucede con la breve primera versión de la Parte Dos, la cual muestra diáfanamente uno de los motifs centrales sin tanto revestimiento, así como una versión de ‘Anthem 1984’ sin caja de ritmos. Pero sin duda, el tercer ítem de gran interés es la serie de seis piezas que ANTHONY PHILLIPS compuso para la serie televisiva Rule Brittania: Pictures of a People Like Us. Recibiendo este encargo de parte del guionista y productor James Bellini en el otoño de 1980, mientras las sesiones de grabación para “1984” estaban bien avanzadas, PHILLIPS interrumpió éstas momentáneamente para crear ideas musicales para atmósferas que el mismo Bellini le indicaba: ironía, violencia, amargura, respeto… El empleo de una banda sonora con instrumentación de sintetizadores fue del agrado de Bellini, quien sentía que “se requería de una música clásica y eterna” y apreciaba “el elemento electrónico que le daba un aire de fines del siglo XX”. Teniendo en cuanta todo esto que se estaba desarrollando en esta fase específica de las exploraciones musicales de ANTHONY PHILLIPS, es grato saber que la prensa musical tuviese una actitud muy positiva con el álbum”1984”. Un crítico dijo que “sus tonos desolados y sepulcrales son tan poderosos que pueden ser rápidamente degustados incluso fuera de contexto”, mientras que otro resaltó el interesante contraste entre los tiempos oscuros y aterradores que GEORGE ORWELL profetizó y la mirada cándida y corazón abierto con el que PHILLIPS contempla a dicho futuro. En perspectiva, para nosotros, “1984” es el perfecto punto inicial para el impulso de la faceta electrónica de la visión musical siempre tan ecléctica y tan progresiva de ANTHONY PHILLIPS, un genuino prócer del art-rock británico que merece ser valorado como algo más – mucho más – que el guitarrista original y cofundador de GENESIS: su carrera solista, que sigue vigente en nuestros días, es una admirable proyección de orfebrerías diversas del sonido. “1984” es la clave para entender y asimilar otros discos posteriores de PHILLIPS con rol predominante de los teclados con su señorial prestancia revestida de exquisitas intuiciones dramáticas; también sirve, claro está, como muestra de su visión orquestal, una de las facetas más ambiciosas de su prolífica trayectoria como compositor. Atención a la iniciativa de Esoteric Recordings que recoge el material contenido en esta doble edición e incluye un DVD extra, publicando este triple ítem en este mismo año 2016, es algo que sinceramente vale la pena.


Muestras de “1984”.-

Tuesday, September 06, 2016

ÁUREA HYBRIDE o la fuerza de carácter como facultad de un alma progresiva

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HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

ÁUREA HYBRIDE, banda prócer y heroica de la avanzada progresiva de la localidad mexicana de Zacatecas, vuelve al ruedo fonográfico con su nuevo trabajo “Facultades Del Alma”. El ahora quinteto agrupado por Carlos Ortega [guitarra], Isack González [guitarra], Rubén Medina [bajo], Alberto Trujillo [batería] y Pais Villagrana [sintetizador] vuelve a lucir su afilada propuesta musical desde aquellos tiempos del disco “Horizontes De Luz”, de cuatro años atrás. Tratándose de un disco conceptual, el repertorio de “Facultades Del Alma” se organiza en las secciones ‘Memoria’, ‘Entendimiento’ y ‘Voluntad’, conteniendo tres piezas cada una para que la ilación del repertorio guarde una estructura interna homogénea. En el disco, el grupo sigue refinando su esencial eclecticismo de vigor metálico, psicodelia y jazz-rock bajo pautas progresivas que se sienten muy modernas, muy propias de los tiempos actuales de la experimentación en el lenguaje contemporáneo del rock: respecto a este último detalle, es de agradecer que se incorpore a la ecuación algunos elementos ocasionales del post-rock. Es una pena que el disco haya tardado tanto en publicarse desde su grabación en el año pasado, y también es una pena que su duración no llegue siquiera a los 35 minutos, pero ya lo tenemos como realidad fáctica: es hora de repasar los detalles de su repertorio, ¿vale?


‘Memoria’ está a cargo de abrir el disco, siendo un breve preludio de un minuto y medio en el que el grupo explora estilizadas atmósferas cósmicas a partir de una ágil armonización entre efluvios de piano y capas de sintetizador. De esta forma se abre la puerta al arribo de ‘Ocaso Lunar’, pieza diseñada bajo una arquitectura donde confluyen el dinamismo robusto del prog-metal y las acentuaciones sofisticadas del jazz-rock (una cruza de SCALE THE SUMMIT y SPECIAL PROVIDENCE con matices a lo FATES WARNING). A poco de pasada la frontera del cuarto minuto se da un incremento de vivacidad en el esquema rítmico, lo cual sirve para impulsar a la pieza misma a terminar con un eficaz corolario épico. Cuando llega el turno de ‘Luciérnaga Fugaz’, la banda se explaya en atmósferas space-rockeras mientras le sigue dando giros de tuerca al engranaje extrovertido y robusto con el cual se había armado el tema precedente. Algún momento de vibraciones funky permite al grupo hacer gala de su pulida elegancia performativa, mientras que la sección final instala el espacio idóneo para un demoledor solo de guitarra. El segundo tercio del repertorio se abre con ‘Entendimiento’, miniatura parcialmente inspirada en el estándar de los OZRIC TENTACLES desde la que se planta la semilla para la consecuente emergencia de ‘Nube De Cometas’: este tema que comienza haciéndose plenamente eco de la lisérgica luminosidad de ‘Entendimiento’ para luego proyectar una musculatura llamativa en base a la recurrencia de un jam que ostenta un gancho rockero auténticamente irresistible. En cuanto a la misión que cumple el siguiente tema, titulado ‘Signos Fractales’, se trata de sintetizar el furioso fuego rockero de ‘Ocaso Lunar’ con el etéreo fragor espacial de ‘Nube De Cometas’, lo cual significa que instaura un clímax musical genuinamente significativo para el esquema general del disco. Se nota el empleo de algunos trucos de inspiración post-rockera antes del arribo de la sección final, al modo del enfoque místico que le dan grupos como EXPLOSIONS IN THE SKY y AND SO I WATCH YOU FROM AFAR.


La última secuencia tripartita se inicia con ‘Voluntad’, un cálido dueto breve de guitarras cuyo motivo pastoral es reciclado en la consola con efectos de transistor viejo y ovaciones. Tras este ejercicio de sencillez lúdica emerge ‘Metamorfosis’, que es la pieza con inicio más incendiario del disco por medio de un riff poderoso sustentado sobre una armazón rítmica contundente. El desarrollo temático incluye algunas variantes sutiles que surgen en el camino pero el peso mayor está en el factor prog-metalero (una vez más, mostrando afinidades con SCALE THE SUMMIT). El epílogo del disco llega de la mano de la breve pieza ‘3 x III = 3’, la cual se caracteriza por una atmósfera de amable candidez en la que el grupo se adentra en las aguas del post-rock, aunque con una actitud más grácil de lo que se habitúa plasmar en esta provincia del rock contemporáneo. “Facultades Del Alma” es, a fin de cuentas, un disco estupendo que deberá mantener a sus gestores AÚREA HYBRIDE en la cima señorial de la vanguardia progresiva latinoamericana: a despecho de su corta duración – mencionada anteriormente en la presente reseña – se trata de un trabajo con suficientes dosis de fuerza de carácter y de eclecticismo como para que se le tenga en gran valía, toda una renovación de las facultades del alma progresiva de este grupo mexicano.


Muestra de “Facultades Del Alma”.-
Nube De Cometas: https://www.youtube.com/watch?v=NjutGA5cfrE

Saturday, September 03, 2016

Una nueva órbita en el cosmos de TRYO


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy contamos la muy buena nueva de que el trío chileno TRYO nos brinda un nuevo trabajo fonográfico para el último tercio del año 2016. A un año de cumplir el 30mo aniversario de su fundación, la asociación progresiva de Ismael Cortez [guitarras eléctricas y acústicas, teclados y canto], Francisco Cortez [bajos con y sin trastes, pedales bajos, violonchelo y canto] y Félix Carbone [batería, vibráfono, marimba, darbuka, gong y otros accesorios percusivos] vuelve a publicar un nuevo repertorio de estudio a 11 años del disco anterior “Viajes”, que tenía un esquema netamente acústico. El grupo no lo hizo todo solo: intervinieron en el disco los invitados Boris del Río [violín], Pascuala Ilabaca [canto], Jaime Frez [djembé y sonajas], Olga Quiroz [canto] e Ignacio Carvajal [cuenco de cuarzo]. “Órbitas” es concebido como un disco conceptual donde se refleja “un viaje a través del Cosmos (el macrocosmos del universo) y el Ser (el microcosmos que es cada uno de nosotros)”, viaje que, a su vez, es “una metáfora para la experiencia humana, espiritual y trascendente, un viaje de aprendizaje que nos lleva de la ignorancia a la sabiduría, de la oscuridad a la luz, y del ego a la cultura del alma, todo ello expresado en el lenguaje universal de la música”. El sello chileno Mylodon Records se encarga de concretar la difusión de este disco, el cual fue grabado en un par de días del mes de octubre del año pasado, en Estudio del Sur, aunque las pistas adicionales se registraron en el mes siguiente en Estudios Mertel: la labor de masterización que tuvo lugar en el primer semestre de este año 2016 dispuso del estado ideal para este material que tenemos en nuestras manos. Tras todo este tiempo de silencio fonográfico resulta alentador que TRYO se muestre capaz de gestar nuevas ideas musicales con la frescura y la vitalidad de siempre, enraizándose coherentemente con las huellas e impactos de sus tres últimos discos mientras desarrolla nuevos recursos de enriquecimiento sonoro. Este disco es una órbita musical deliciosa la que pone a nuestras mentes a girar en torno al sol del ideal de la bella música, pero… mejor será que prestemos atención a los detalles de su repertorio, ¿vale?


Los primeros 5 ½ minutos del disco están ocupados por ‘Viaje Cósmico (Macro Y Micro Cosmos)’, canción que exuda una vitalidad contundente que la banda maneja con impoluta elegancia. La confluencia del dinamismo a lo CAB y la vitalidad señorial del primer MAHAVISHNU ORCHESTRA promueve la gesta y sustentación de un desarrollo temático sólido, marcada equitativamente por la polenta y la distinción. Luego sigue la secuencia de los dos temas más largos del disco, ‘Órbitas (Introspección Y Crecimiento)’ y ‘Crudo (La Batalla Del Ego Y Del Alma)’, los cuales duran un poco más o un poco menos de 7 ¾ minutos. ‘Órbitas’ tiene un prólogo proyectado hacia atmósferas lisérgicas para luego focalizarse en un cuerpo central robustamente asentado en una ambientación jazz-progresiva: las confluencias equitativas con modelos tan diversos como los de GORDIAN KNOT y OZRIC TENTACLES nos hacen recordar al segundo álbum de los también chilenos MAR DE ROBLES (especialmente su segundo álbum “Indígena”) así como a lo que los mismos TRYO hicieron en su disco azul “Patrimonio”. Por su parte, ‘Crudo’ – cuyo título es el mismo que tenía el segundo álbum de la banda, cosa curiosa – se orienta hacia coqueteos con el heavy prog mientras preserva la mezcla de jazz-rock y psicodelia con la cual había perpetrado los muy efectivos temas precedentes. Eso sí, en este primer instrumental del disco tenemos una exhibición de crudeza sonora muy bien manejada por el pulso virtuoso que los tres músicos poseen en dosis inconmensurables: resaltando cuán genial es el modus operandi del ensamble, se destaca especialmente la labor del bajo, prolijo en llamativas florituras que enriquecen monumentalmente al exigente groove global. Sin duda, con la dupla de ‘Órbitas’ y ‘Crudo’ el disco conquista un cénit especial en el que la musculatura se cubre de distinguidos y brillantes mantos.


El cuarto tema se titula ‘Cyan (Amor, Equilibrio Y Esencia)’ y su misión consiste en dibujar un paisaje fusionesco pródigo en colores cálidos en base al predominio de instrumentos acústicos. La notable presencia de invitados al violín, percusiones adicionales y canto femenino ayuda a potenciar las calibraciones evocativas que crecen naturalmente en la siembra de las pautas melódicas creadas para la ocasión. Un tema bellísimo en la que la exuberancia se muestra con una suerte de surrealista sensualidad forjada por una magia mística. Tras ‘Cyan’ siguen otros dos temas acústicos. El primero de ellos, ‘La Montaña (Buscando La Verdad Y La Comunicación)’, parte del colorido envolvente de la pieza anterior y lo lleva hacia un terreno introspectivo en el que lo exuberante es reemplazado por lo meditativo. Los diálogos entre la percusión tonal y el violín son muy efectivos a la hora de asentar un oportuno interludio en medio de los dos momentos en que se instala el motif central. El otro, titulado ‘El Despertar (Iluminación E Intuición)’, bosqueja un retrato de serenidad en una tarde primaveral: alegría contenida y serenidad relajada hallamos en las cándidas interacciones de violonchelo y violín que marcan el motif de la pieza. Dicho sea de paso, con sus 3 ½ minutos de duración resulta la pieza más corta del disco. Ocupando un espacio de poco menos de 6 minutos, ‘Condensación (El Espiral, La Fuente Y La Consciencia Cósmica)’ pone punto final al disco con una transición desde un paraje ensoñador y expectante, muy fiel a la dinámica space-rockera que hemos hallado en otras piezas del disco, hasta una sección más marchosa al modo de una confluencia entre LED ZEPPELIN y TRIBAL TECH, y cómo no, algo del legado del propio grupo en los tiempos del disco verde “Dos Mundos”. La letra es una letanía expresada al modo de un himno ensalzador de la riqueza espiritual que se obtiene al hacer de la propia persona un puente de unidad con los demás y con el universo.

  

Fueron casi 43 minutos de magia musical los que se nos ofreció a través del repertorio de “Órbitas”: la gente de TRYO ha sabido reconstruir su propia órbita en el cosmos de la vanguardia rockera contemporánea de manera excelente, haciendo gala de su habitual sabiduría artística donde se conjugan espíritu aventurero, precisión y belleza. Disco recomendado al 100%.


Muestras de “Órbitas”.-
Órbitas [en vivo en Rockaxis TV, 2015]: https://www.youtube.com/watch?v=GzFpjsXCzAQ

Crudo [en vivo en Rockaxis TV, 2015]: https://www.youtube.com/watch?v=q0ws_JnIPJU

Wednesday, August 31, 2016

FUFLUNS, una magnífica asociación progresiva de Italia


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy presentamos a FUFLUNS, proyecto prog-sinfónico conformado por integrantes de diversos grupos que cuentan con interesantes pergaminos por su cuenta. Ellos son Simone Cecchini (de IL BACIO DELLA MEDUSA), a la voz y la guitarra acústica; Alfio Costa (de TILLION, PROWLERS y DAAL), al órgano Hammond, el mellotrón, los sintetizadores, y los pianos de cola y eléctrico Fender Rhodes; Guglielmo Mariotti (de LA BOCCA DELLA VERITÀ) al bajo, la guitarra acústica de 12 cuerdas, la mandolina y los coros; Stefano Piazzi (de PROWLERS) a las guitarras eléctricas y acústica; y Marco Freddi (también de PROWLERS) a la batería y las percusiones. Los dos primeros integrantes mencionados se hicieron cargo de armar el concepto de este álbum, repartiéndose sucesivamente los roles de letrista y compositor. Este colectivo basa su visión musical en los estándares del retro-prog italiano, o sea, un sinfonismo generoso en pasajes agresivos y con una particularmente meticulosa intuición melódica, receptiva del academicismo manierista, barroco y romántico: los referentes a los 70s (LE ORME, PREMIATA FORNERIA MARCONI, BIGLIETTO PER L’INFERNO, METAMORFOSI), los 90s (MALIBRAN, FINISTERRE, CALLIOPE) y el nuevo milenio (LA MASCHERA DI CERA) están a la orden del día, lo cual no tiene nada de extraño si tenemos en cuenta que estos músicos son parte activa del actual renacimiento de la vieja tradición progresiva de su país. Veamos ahora los detalles del repertorio de “Spaventapasseri”, ¿vale?


Con un ambiente agrícola y un lejano campanario se abre el camino para la pieza instrumental inaugural del disco, titulada ‘Grecale’: su combinación de claridad melódica y estilizada densidad ostenta una tercera vía entre los paradigmas respectivos de LA MASCHERA DI CERA y de ANEKDOTEN (etapa de sus tres primeros álbumes). Cuando arriba ‘Lamento Di Uno Spaventapasseri’ el grupo hace gala de una vitalidad fresca muy en línea con el estándar neo-progresivo aunque alimentándolo del enérgico candor propio del retro-sinfonismo que en la actual escena italiana se cultiva con una musculatura muy peculiar. El susurro final “silenzio” es efectivo pues tiene algo de mandato y algo de amenaza también. Con la siguiente secuencia de ‘Stella Del Vespro’ y ‘Maestrale’, el grupo se dispone a seguir ahondando en sus cómodos viajes melódicos, siendo así que la primera de estas canciones se centra en una meticulosa exhibición de ceremoniosa emotividad que nos remite a los estándares de PROWLERS y CALLIOPE; las secciones más calmadas responden al típico esquema de la balada prog-sinfónica, muy manierista. Por su parte, la segunda canción nos remite a una atmósfera más abiertamente pastoral aunque siempre dejando espacios abiertos para la presencia de la guitarra eléctrica y del órgano: de hecho, el pasaje final del esquema instrumental, antes de abrir paso a una nueva ambientación natural, se centra en capas psicodélicas de matiz sobriamente tenebroso. La misión de la quinta canción, titulada ‘Tra Mille Gendarmi L’Amore’, es retomar esta espiritualidad bucólica y alimentarla con una fastuosidad sinfónica oportunamente matizada para la ocasión. ‘Ricordo Di Nene’, mientras tanto, es un dueto de voz y teclado en el cual se explora a fondo un recurso de sólida intensidad introspectiva: la densidad teatral que asume el cantante se compenetra a las mil maravillas con los cinematográficos ambientes generados por el piano y el mellotrón.


En ‘Scirocco’ tenemos la canción más extensa del álbum con sus 7 minutos de duración… y en muchos sentidos se erige como el cénit decisivo de “Spaventapasseri”. Los pasajes agresivos tienen algo de la urgencia majestuosa propia del paradigma de EMERSON, LAKE & PALMER, mientras que las secciones ceremoniosas siguen por la senda del sinfonismo italiano típico, marcado por delineamientos melódicos románticos y serenas manifestaciones de musculatura rockera. Con la dupla de ‘Come Un Salice’ y ‘Morte Di Nene’, la banda transita convincentemente desde una pomposidad atravesada por claroscuros hasta una candidez reflexiva envuelta bajo un manto de ceremoniosa luminosidad. Las capas de mellotrón que inundan el epílogo de ‘Come Un Salice’ en camino hacia la apertura de ‘Morte Di Nene’ son sencillamente imponentes. ‘Libeccio’ está signado por la sobria ceremoniosidad que ya hemos encontrado en piezas anteriores, honrando solventemente los legados de GENESIS y de PREMIATA FORNERIA MARCONI por igual. Durando menos de 3 minutos, ‘Il Foco’ ostenta un colorido campestre dentro de un ahondamiento en lo pastoral desde un enfoque folk-progresivo: es fácil notar las influencias de la faceta intimista de LE ORME en esta pieza tan cálidamente lírica. Cierra el álbum ‘Addio Ai Corvi’, pieza instrumental cargada de cierta densidad en las intervenciones del mellotrón, aunque también se destacan las musculares pulsaciones del bajo junto a los ornamentos percusivos que acompañan a la base frontal de la batería.


Todo esto fue “Spaventapasseri”, una bella muestra de la inacabable llama musical del movimiento retro-progresivo italiano. Esta asociación que gestó FUFLUNS goza de muchos méritos artísticos y debe ser apreciada como una bendición para la infatigable comunidad apreciadora del rock sinfónico.


Muestras de “Spaventapasseri”.-


Monday, August 29, 2016

LITTO NEBBIA: promesas y milagros desde fuera del cielo


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

LITTO NEBBIA, cantante, músico y autor natural de Rosario (21 de julio de 1948, como Félix Francisco Nebbia Corbacho), es en sí mismo una polivalente institución de la historia del rock argentino, una historia que aún sigue vigente y viviente en nuestros días. En los 60, como miembro de LOS GATOS, él fue uno de los gestores del rock con identidad argentina, y desde 1969 fue forjando una carrera solista prolífica y entusiasta, donde se paseaba por el rock, el folklore de cantautor y el jazz a punta de curiosidad y versatilidad. Fue a mediados de los 70 que él decidió reformular su visión musical por unos senderos más complejos que lo que había estado surcando hasta entonces, impulsado por sus propias investigaciones aventureras plasmadas en los discos “Muerte En La Catedral” (1973) y “Melopea” (1974). Este último en particular supuso un hito para la evolución estética de NEBBIA, quien se planteó la idea de ir más allá de la estructura habitual de la canción y jugar con desarrollos sonoros más propios del jazz en oposición al limitado estándar del rock. El movimiento rockero progresivo y el de la fusión calaron hondo en sus renovados intereses musicales de aquel entonces, y fue en este contexto que él creó tres discos que conforman su etapa progresiva, aquella en la que las ideas fluyen con mayor holgura: “Fuera Del Cielo”, “Bazar De Los Milagros” y “El Vendedor De Promesas”. Ya para esta época que duró entre los años 1975 y 1977, NEBBIA tenía una relación con la poetisa Matha Defilpo, quien aportó su gran talento literario a las letras de esta época de nuestro héroe. El sello Viajero Inmóvil ha hecho una estupenda y encomiable labor a la hora de rescatar los legados de estos tres discos en sendas reediciones con bonus tracks incluidos: (años 2003, 2005 y 2002, respectivamente), aunque también el mismo NEBBIA se encarga de mantener todo su catálogo vigente desde los cuarteles de su propio sello Melopea. Comenzamos la presente retrospectiva con “Fuera Del Cielo”, disco en el que NEBBIA se multiplica en los roles a los pianos acústico y eléctrico, órgano, clavinet, guitarras acústica y eléctrica, percusión y canto, con el efectivo apoyo de Jorge González [bajo, contrabajo, percusión, coros] y Néstor Astarita [batería, percusión, coros]. Las letras de autoría de Delfipo conforman una manifestación especial de la grandeza artística expuesta en este disco y los otros dos que comentamos en la presente retrospectiva. El repertorio de “Fuera Del Cielo” se registró en poco más de treinta horas de sesiones en el Sound Center Studio de Buenos Aires: estos fueron el tiempo y el lugar para la creación de esta magia musical cuyos detalles repasamos a continuación.


La pieza homónima ocupa los primeros 17 minutos y pico del álbum, comenzando con efectos de percusión y contrabajo bastante oníricos para crear una conveniente expectativa para el motivo central, mayormente romántico y evocativo. Durante el desarrollo del motivo y la inserción de variantes a lo largo del camino, la musicalidad se asienta sólidamente en aires fusionescos manejados con consistente sobriedad. El clavinet con fuzz es el instrumento líder en la plasmación de los desarrollos melódicos de la pieza: NEBBIA aprovecha muy bien el potencial de sonoridad exquisitamente cósmica que se puede verter desde dicho instrumento. Los últimos minutos de la pieza se asientan en un alegre motivo en 5/4 en el que los punteos de guitarra y el tarareo de NEBBIA se explayan elegantemente sobre la cadencia elaborada por la dupla rítmica y el teclado. ‘Negocio Celestial’ cierra la primera mitad del disco con ágiles aires jazzeros reciclados a través de una aureola progresiva afín tal vez al CAMEL pre-“The Snow Goose” o a GREENSLADE. ‘Arcano Del Loco’ abre la segunda mitad del repertorio oficial con una combinación de capas misteriosa de órgano, percusiones atmosféricas y precisas intervenciones del bajo y la guitarra que se sitúan a medio camino entre el blues y el jazz: si no fuera por la presencia del bandoneón – cortesía del ilustre invitado Juan José Mosalini – en medio de la ordenada amalgama instrumental, uno podría jurar hasta cierto punto que está escuchando un tema perdido de BO HANSSON. Ya la sección cantada desarrolla un lirismo marcado, trabajado con sencillez mas no exento de sofisticaciones jazzeadas en su concreción. ‘Sin Decir Nada, Sin Despedida’ despliega un fragor jazzero más contundente en comparación, lo cual ayuda gravitantemente a iluminar el aire extrovertido inherente a la composición.


Posiblemente esta última pieza que acabamos de comentar y ‘Negocio Celestial’ sean las que condensan mejor el encuadre instrumental gestado por NEBBIA, González y Astarita. ‘Nino Y La Invitada’ cierra el repertorio oficial del disco. Se introduce con una atmósfera solemne signada por acordes sostenidos de órgano y casuales rasgueos de guitarra acústica, para luego pasar a un cuerpo central donde se alternan los tempos de 5/4 y 4/4, basado en un sólido esquema fusionesco y asentado sobre los trazos marcados por el piano acústico. Los tres bonus tracks son piezas compuestas por NEBBIA como parte de una cantata titulada “Historia De Un hombre”, arreglada por el legendario Rodolfo Alchourrón: ‘Amor’, ‘Niñez’ y ‘Vejez’ son básicamente baladas amables, destacando ‘Amor’ por sus bien logradas cadencias jazzeras, y en general, se trata de piezas armadas sobre ingeniosos desarrollos melódicos, y eso es algo que revela el impulso inicial de NEBBIA por proyectarse hacia el tipo de música que poco después habría de concretarse en “Fuera Del Cielo”. Éste es, como valoración general, un disco concebido como el inicio de algo grande que acaba de emerger, y que tendrá que crecer en el siguiente disco “Bazar De Los Milagros”. NEBBIA se hace cargo de los pianos acústico y eléctrico, el órgano, el sintetizador Mini-Moog, la guitarra de 12 cuerdas, alguna intervención a la batería, y claro, el canto. Asociándose con el guitarrista Daniel Homer y dejando pendientes subsiguientes empresas musicales con el dúo rítmico de Jorge González y Néstor Astarita, el buen LITTO NEBBIA acometió el segundo ítem de esta etapa progresivo-fusionesca con un entusiasmo enriquecido. Teniendo en cuenta el carácter casi totalmente exclusivo del dueto Nebbia-Homer, la sección rítmica quedó dividida entre ambos de manera “menos experta”, lo cual hizo  que este disco se concentre más en los desarrollos sonoros intimistas y bucólicos en las guitarras y los teclados. Aquí tenemos las primeras incursiones de NEBBIA en el mundo del Mini-Moog, pero todavía es utilizado como un proveedor de matices y no tanto como un instrumento nuclear: ese rol más bien lo ocupa la dupla de guitarras acústicas de parte del propio NEBBIA y su invitado permanente Homer. Con los ocasionales de Manolo Juárez [piano eléctrico en ‘Para Daniel’] y Chany Suárez [coros en ‘Bazar De Los Milagros’, ‘Bituca’ y ‘Transeúntes’] se completa el esquema instrumental del disco.


El repertorio de “Bazar De Los Milagros” se grabó en marzo de 1976. El tema instrumental homónimo, que dura poco menos de 8 minutos, da inicio al disco con cálidos aromas de folk acústico donde se insertan fluidamente aires jazzeros por vía del piano eléctrico y etéreos matices sinfónicos a través de los arquitectónicos solos de sintetizador Moog. ‘El Nuevo Testamento’ cambia la luminosidad patente del tema de entrada por una suave niebla de atardecer otoñal: la contemplativa solemnidad transmitida por el canto de NEBBIA y las sobrias líneas de piano eléctrico arman el cuerpo central, para que en el minuto final un solo de sintetizador irrumpa con el fin de aportar una dimensión cósmica al asunto. ‘Bituca’ es un nuevo instrumental marcadamente bucólico, un primo cercano de ‘Bazar De Los Milagros’ aunque con una prestancia menos imponente, más bien creando un puente con facetas jazzeras sencillas que sirven para brindar agilidad a la calidez reinante. Por su parte, ‘Para Daniel’ cierra la primera mitad del disco con un tenor melancólico tan delicado como envolvente, intimista y revelador a la vez. ‘Transeúntes’ inicia la segunda mitad del repertorio oficial con un tono muy distinto, más extrovertido, muy a lo bossa nova: el aporte vocal de Cheny Suárez ayuda a realzar el espíritu juguetón del motivo melódico central. ‘La Muerte Y La Mirada’ contiene la que nos parece de las letras más desafiantes de Defilpo para la obra musical de NEBBIA: “Poseo por herencia a aquellos que me muestran / Su extraño corazón de muerte acurrucada.” – “Ahora me abandono en el profundo centro / A merced de los días y de las grandes noches / Que sin remordimiento se resisten a sueño.”. Respecto a la canción en sí, la musicalidad se hace más sofisticada en los bucólicos arreglos de las guitarras acústicas y la eléctrica así como en los muy elegantes aportes del sintetizador.


‘La Caída’ se hace eco del escalonamiento de expresividades extrovertidas que se ha venido dando desde los dos temas precedentes, ofreciendo así una recapitulación conjunta del colorido de ‘Transeúntes’ y el refinamiento exquisito de ‘La Muerte Y La Mirada’. ‘Reflexiones Sobre La Soledad’ cierra la obra con un clima de sereno ensimismamiento, solamente variado en los pasajes finales con la presencia de ágiles cortinas de Moog. Los bonus tracks pertenecen a la banda sonora de la película “Bobeta, ilusión y despertar” de Julio Pantano: en ellos, NEBBIA cuenta con la complicidad de sus socios habituales Jorge González (batería y percusión) y Néstor Astarita (bajo y contrabajo), más el genial Gustavo Moretto (quien por entonces ya fungía como líder del genial grupo ALAS, uno de las máximos exponentes de la tradición progresiva argentina de los 70s) en la trompeta en el caso de ‘Tema De Amor’. Este tema es el más jazzero de este lote, bien insertado en el esquema de Latin jazz, mientras que los demás (‘Tema De Los Títulos’ y ‘Tema Del Final’) recurren a atmósferas reposadas y suaves. El cuadro musical que da así completo, listo para ayudarnos a apreciar los estándares de musicalidad que NEBBIA forjaba en este periodo particular de su obra… la cual todavía nos tiene reservada su momento cumbre con la magna obra del año siguiente, “El Vendedor De Promesas”. En efecto, “El Vendedor de Promesas” conforma el punto culminante de esta etapa que tan fehacientemente impulsó las ambiciones estéticas más rotundas de NEBBIA. Esta opinión está generalizada entre los conocedores aunque, claro está, no es un indicio de una verdad inobjetable ni nada por el estilo. Este trabajo es un disco conceptual que gira en torno a la idea del rol del destino en las vidas de los hombres; las letras de Mirtha Defilpo portan una magia lirica que se amolda perfectamente al espectro sonoro concebido por NEBBIA. Los dos grupos de cuatro temas reunidos en sendos lados del vinilo están distribuidos en ilaciones fluidas, lo cual ayuda a realzar la intención de unidad. Para esta ocasión, NEBBIA añade el sintetizador ARP String Ensemble al Moog mientras completa su arsenal de teclados con los pianos eléctrico y acústico y el clavinet (en desmedro total del órgano), además de las guitarras eléctrica y acústica. Astarita y González vuelven en pleno como firme dupla rítmica para las sesiones de grabación, realizadas en un total de 90 horas del mes de marzo de 1977, como siempre, en el Sound Center Studio de Buenos Aires. 


La hermosura sistemática de “El Vendedor De Promesas” radica en el ingenioso manejo de las ideas melódicas básicas a través de arreglos sumamente exquisitos, los mismos que son guiados por la confluencia de la estilización de urdimbres musicales al más puro estilo del prog sinfónico (CAMEL, YES) y la magia vibrante del jazz-fusión estadounidense (WEATHER REPORT, RETURN TO FOREVER) con raigambre latinoamericana, más algunos ocasionales guiños a los SOFT MACHINE de la fase 71-73. Los dos grupos de cuatro temas reunidos en sendos lados del vinilo están distribuidos en ilaciones fluidas, lo cual ayuda a realzar la intención de unidad. Los teclados son las fuentes sonoras predominantes, especialmente el piano eléctrico y los sintetizadores. En líneas generales, el producto resultante me parece bastante afín a lo que sus compatriotas del trío ALAS hicieron en su homónimo disco debut, gestado también en el mismo año. La secuencia de las dos primeras piezas del disco, ‘Obertura’ y ‘El Vendedor De Promesas I’, nos pone cara a cara con el tenor general del disco, destacándose especialmente los posicionamientos del piano eléctrico y el Moog en un compacto matrimonio regido por la ley de la textura, orientando así los diversos grooves que se explayan en los alternados momentos de calma y extroversión. La autoridad con la que ‘El Vendedor De Promesas I’ impone su cautivadora ilación multitemática es simplemente irresistible: la coda instrumental de ‘El Vendedor De Promesas I’ conforma uno de nuestros momentos favoritos del disco y confirma plenamente que se trata de nuestra canción preferida de toda esta etapa de NEBBIA. ‘El Hombre Del Adagio’ ofrece un ambiente general más melancólico, aunque el empleo de recursos de intensidad expresiva en un breve interludio y el final, así como la inclusión de un solo de batería, ayudan a meter una dosis extra de polenta en medio del carácter eminentemente nostálgico. Está muy bien lograda la idea de resaltar el alucinante solo de Moog al final de ‘El Hombre Del Adagio’ por vía del contraste con la lánguida magia del breve ‘Final Instrumental’ con el que llegamos al descanso de intermedio del disco.  


‘Preludio’ es el equivalente de ‘Obertura’ para las instancias iniciales de la segunda mitad del álbum, una bella pieza ejecutada al piano clásico que, en cierto modo, se nos hace que tiene un dejo Emersoniano en su faceta más relajada (¿o tal vez el lado contemplativo de Patrick Moraz?). Acto seguido, con sus casi 12 minutos y medio de duración, emerge ‘Sueños De Ofelia’ para mostrarnos la mayor cantidad de variantes estilísticas dentro de las coordenadas generales del disco: la temática feminista de la letra muestra una actitud de sobria denuncia en busca de una esperanza por un nuevo día, y todo esto se refleja adecuadamente en la dinámica vitalidad del trío. Este tema incluye un envolvente solo de bajo desde el cual el esquema sonoro adquiere un matiz renovador en medio de la sofisticación reinante que se regenera con una vibración orquestal en la última sección instrumental. ‘El Vendedor De Promesas II’ desarrolla una maravillosa exhibición de esplendor sinfónico, haciéndose eco a la vez del talante ensoñador de ‘Sueños De Ofelia’ y del hechizo nostálgico de ‘El Hombre Del Adagio’. No hay espacio para interludios u ornamentos extrovertidos como en el primer ‘Vendedor’, pues ahora la perspectiva no es de expectativa ante lo que será sino de contemplación de lo que ha sido y que ahora se muestra como imparable hado. El  breve ‘Final’ que cierra el disco sustenta una oportuna réplica de atmósferas etéreas al piano eléctrico en un sencillo desarrollo temático, sintetizando algunos motivos ocasionalmente integrados en otras piezas más largas del repertorio. La reedición del año 2002 contiene tres bonus tracks – ‘Ellos, Los Mares’, ‘Manías De Graciela’ y ‘Limpia Silueta’. Estas piezas están basadas en melodías cristalinas y relativamente sencillas de seguir, en las cuales el piano y el canto marcan la pauta: optando por un esquema de trabajo más despojado frente a las ambiciones jazz-progresivas expuestas en “El Vendedor De Promesas”, su valía estética se muestra en la capacidad de NEBBIA para crear ideas musicales efectivas y evocadoras.

  

Todo esto refleja muchas de nuestras emociones y pensamientos que se activan en nosotros al escuchar estos discos de la fase progresiva de LITTO NEBBIA: no sabemos cómo llenar esta conclusión sin recurrir a una fútil reiteración de elogios vertidos en párrafos anteriores, así que solo diremos emocionadas palabras de agradecimiento a NEBBIA por haber organizado esta milagrosa excursión fuera del cielo y cumplir la promesa de sublime deleite melómano. “Pescando el drama no tenemos relevo / Pero el pez es muy corriente. / El alimento es pascua prolongada… /Por un pez que pescado / No podemos tirar de nuevo al agua...”


Muestras de LITTO NEBBIA.-


Friday, August 26, 2016

ELECTRIC ORANGE y el amor reconstituyente al legado del krautrock


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

ELECTRIC ORANGE es el nombre de una banda alemana cultora de un enfoque nostálgico del krautrock, formada a inicios de los 90s por el teclista Dirk Jan Müller y el guitarrista Dirk Bittner. Con 14 discos de estudio en su haber y no pocos ítems en vivo también, este grupo se erige como una entidad genuinamente veterana en la provincia kraut de la escena progresiva mundial: “Misophonia” es el nombre de su obra más reciente. Hoy por hoy, desde el año 2010, ELECTRIC ORANGE opera como un cuarteto conformado por Müller [órganos Farfisa y Hammond, sintetizadores Erebus, Solina String Ensemble MU modular synthesizer y Roland system 1], Tom Rückwald [bajos eléctricos, sintetizador bajo y bottle bass], Bittner [guitarras, cítara, mandolina, trompeta, phonofiddle, congas, bongós, cajón, voz] y Georg Mohnheim [batería, percusión y botellas de cerveza]. Recién acabamos de descubrir a esta banda, y bueno, como se dice por allí, más vale tarde que nunca, mas queda claro que vale la pena investigar en el pasado de ELECTRIC ORANGE debido al impacto tan positivo que nos ha causado el repertorio de “Misophonia”. Acto seguido pasamos a los detalles.


El largo trayecto de este disco comienza con una monumental pieza como es ‘Organized Suffering’, la misma que se extiende por una duración de 18 minutos y pico. Las atmósferas oníricas del órgano y el pulso firme con el que la dupla rítmica maneja el swing básico con sus sucesivas variantes articulan eficazmente la arquitectura básica del tema: de este modo, los etéreos retazos y ornamentos armónicos de la guitarra se van asentando cómodamente en una fluida combinación de expresión libre y complicidad cercana con los demás instrumentos. La faceta más sutil de AGITATION FREE, el modelo de GILA y la fase inicial de DZYAN son los referentes más ampliamente manifiestos en la línea de trabajo plasmada aquí. Para el pasaje final, el ensamble aumenta un poco la expresividad reinante, y sobre todo, elabora un groove más frenético, lo cual realza notoriamente la espiritualidad celebratoria que hasta entonces solo se arropaba bajo un talante solemne. ‘Bottledrone’ se focaliza notablemente en los despaciosos ambientes de órgano – muy Floydianos – que subyacen a la labor grupal todo el tiempo, tanto en el largo preludio cósmico marcado por un lánguido encanto como en la extrovertida segunda sección que se sostiene sobre un groove exótico muy compactamente delineado. Aunque el bloque sonoro nunca se torna agresivo, la sensación de extroversión festiva está muy patente; mientras tanto, el minimalismo acérrimo de las capas de órgano adquiere un aire de flotante intensidad. Algo así como una reformulación de estándares post-rockeros bajo la influencia del TANGERINE DREAM de la etapa 75-77. ‘Demented’ florece directamente desde los recursos de vitalidad expuestos en los dos primeros temas del álbum para traducirlos en señorial luminosidad en un atardecer de otoño. El grupo se dispone a asentar un compás contagioso con un manejo sobrio del magnetismo rítmico que no puede esconderse: volvemos al legado de GILA y ahora lo conjugamos con flexiones inspiradas en los momentos más estilizados de los discos segundo y tercero de AMON DÜÚL II, pero con lecciones aprendidas desde los dos discos de HARMONIA.


La segunda mitad del disco se abre justamente con la primera parte del tema homónimo, la cual se explaya por un espacio de casi 9 minutos. Tras tomarse un tiempo para focalizar el pasaje minimalista inicial, el mismo que crecientemente se inserta en parajes tenebristas, el bloque sonoro se centra en un groove relativamente sencillo sobre el cual se crea una ingeniosa confluencia de estándares space-rockeros y grooves a lo CAN (etapa del “Future Days”). La segunda parte dura poco más de un minuto, consistiendo básicamente en una serie de retazos sintetizados elaborada al modo de una exaltación efímera del aspecto tenebrista del preludio de la primera parte. En medio de estas dos piezas se sitúa ‘Shattered’, tema que está a cargo de instaurar algo de gracilidad blues-rockera a la ingeniería psicodélica imperante: dentro de lo que cabe dentro del esquema esencial de trabajo de la banda, la guitarra ocupa un lugar protagónico mientras la batería exhibe una garra muy especial en la elaboración del groove. ‘Opsis’, por su parte, cumple con la función de explotar a fondo la faceta fusionesca de la banda y lo hace con la elaboración de placenteros aires hinduistas dentro de una armazón oportunamente etérea: la cítara, las capas de sintetizador y las percusiones añadidas a la batería conforman el núcleo del ensueño sonoro en curso. Es como si una maqueta perdida para algún álbum de KLAUS SCHULZE de la segunda mitad de los 70s hubiesen caído en manos de una asociación de integrantes de THE COSMIC JOKERS y HARMONIA para remodelarla con un colorido reconstituyente. ¿Podría objetivamente categorizarse a esta pieza como la más hermosa del disco? Tal vez sí, pero claro, hablar de objetividades en la apreciación estética resulta, al fin y al cabo, tan utópico como peligroso. Si un tema muy extenso estuvo a cargo de iniciar el repertorio del disco, lo mismo sucede para el momento del cierre, que es cuando emerge la tercera parte de ‘Misophonia’. A través de sus poco más de 17 ½ minutos de duración, ‘Misophonia III’ se explaya en una capitalización de todas las potencialidades de grandiosidad sónica de las ideas centrales de ‘Misophonia I’, incluso explorando caminos que coquetean con la psicodelia free-from (un poco a lo ANNEXUS QUAM) así como con el space-rock retro-contemporáneo (al modo de SPACE DEBRIS). Definitivamente, la espiritualidad reinante alude a una suerte de misticismo aguerrido, siendo así que el sostén que le otorgan los magníficos grooves creados por el baterista mantiene el esquema sonoro en una intensidad contenida y coherente. Si ‘Opsis’ tenemos la culminación de la belleza, en ‘Misophonia’ hallamos la culminación de los planeos lisérgicos.


Una más que agradable sorpresa melómana nos ha deparado “Misophonia”, haciéndonos descubrir al colectivo de ELECTRIC ORANGE en un oportuno estado de gracia a la hora de aportar algo significativo a la presente escena progresiva mundial. En el caso de la provincia del neo-kraut, podemos decir que la propuesta de este cuarteto alemán es sólida y atractiva.


Muestras de “Misophonia”.-

Tuesday, August 23, 2016

Reseteo y reformateo de ANTIHÉROE


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

Hoy nos damos el gusto de presentar el nuevo trabajo de la creativa entidad musical argentina ANTIHÉROE, el mismo que se titula “Reset”. Reformulado y fortalecido en sus cánones musicales progresivos de una forma no vista antes, ahora este combo liderado por el genial guitarrista originario de Córdoba Darío Íscaro se enfila hacia la exploración de sonoridades pesadas de inspiración metalera dentro de unos cánones exigentes donde confluyen lo vanguardista, el jazz-rock y el ya bien conocido paradigma del prog-metal. Todo un trayecto de evolución estilística desde sus días iniciales dedicados al fomento de la división jazz-progresiva para luego pasar a un escenario de experimentaciones fusionescas en un curioso híbrido de psicodelia, World Music y chamber-rock en los tiempos de “Ánima Fugitiva”, hace ya tres años. ANTIHÉROE ahora resalta el elemento rockero en el concepto de rock ecléctico y experimental. Los compañeros de viaje de Íscaro para este material grabado en un tiempo tan lejano para nosotros como fue el mes de julio del año 2014 son el bajista Felipe González y el baterista Augusto Urbini. Tras un periodo de mezcla y masterización que tuvo lugar entre fines de ese mismo año y febrero del siguiente, hubo otro tiempo de espera hasta que por fin se hizo realidad fáctica a través del sello Viajero Inmóvil Records en el pasado mes de mayo.


El repertorio de “Reset” se inicia con ‘Destapamundos’, pieza que desde sus instancias iniciales hace gala de una exquisitamente machacona garra: los riffs son sumamente electrizantes y los juegos de síncopas armados por la dupla rítmica permiten la articulación de una complejidad progresiva a través de la compleja pesadez en curso. De todos modos, en algún momento se abre un espacio para bajar un poco el frenesí del ritmo a fin de gestar una variante de texturas psicodélicas al modo de una cruza entre GORDIAN KNOT y el modelo Crimsoniano de fines de los 90s. Seis minutos de irresistible magia belicosa. A continuación sigue ‘Hipervínculos’, tema que en su espacio de casi 5 ½ minutos sigue adelante con estos despliegues aguerridos, pero esta vez con un acento más pronunciado en el factor jazz-rockero de la ecuación sonora; esto se ha de traducir necesariamente en el empleo de grooves aún más complejos y en la creación de ámbitos momentáneos para lucidos solos de guitarra y bajo. Definitivamente, el oyente empático está más que simplemente seducido con la secuencia de estas dos primeras piezas, y es justo el momento en que emerge ‘Mantícora 70’ para establecer una remodelación del paradigma de ALAN HODSWORTH a través del filtro de CAB con matices extra del cosmos cerebral-neurótico  de KING CRIMSON. La función del cuarto tema, titulado ‘Charkas’, es la de replantear el elemento jazz-rockero con un fragor más lúdico que el exhibido en los tres temas anteriores... aunque tampoco es que hayan sido muermos en lo absoluto, sino que nos referimos a que la jovialidad de la inocencia festiva en un jardín reemplaza al señorío inocultable del palacio dorado. Eso sí, el garbo y el nervio son los de siempre. Garbo y nervio encontramos también en ‘X La Tangente’, cómo no, pero también un incremento de luminosidad sónica. Este tema sigue en buena medida el molde de ‘Hipervículos’ aunque con un aura un poco más ligera que le permite moverse en un swing caracterizado por un dinamismo especialmente llamativo. Como contrapeso a esto, el beneficio es que los contrastes entre los momentos más filudos y los más contenidos permiten al grupo sacar más lustre a su refinamiento esencial.

  

‘Afterlife’, con sus casi 4 minutos de duración, difícilmente puede ser designado como miniatura, pero es un tema en el que la visión grupal se abandona por una instancia singular, que es la de la guitarra de Íscaro: trabajando con elegantes armonizaciones de extravagantes retazos psicodélicos, se crea un efectivo paisaje sonoro de arraigo sideral. Mostrando un inteligente despliegue de electricidad y musculatura, ‘6 Ciclos’ encaja perfectamente tanto con los registros de rotunda pesadez rockera del repertorio precedente como con los recursos de sofisticación progresiva de prioritario talante Crimsoniano con los cuales también nos hemos topado. La construcción multitemática que apreciamos aquí rebosa creatividad por doquier en su imparable diversidad mientras el lucimiento de la batería es imposible de esconder. Es éste un cénit decisivo del repertorio, no nos cabe duda alguna sobre ello, y el ítem que le ha de suceder solo puede ser una pieza de batería solitaria: en efecto, ‘Rumbles’ es un cálido y sólido ejercicio de elaboración de grooves donde la polenta está administrada con vigorosa astucia. Nos vamos acercando al final del disco cuando llega el turno de ‘Clepshydra’, tema que reitera el fuego predominante a través de un reciclaje más clarividente que antes, empleando una ingeniería sólida y sofisticada para la articulación del vigor jazz-rockero: algunos resabios del KING CRIMSON de “The Power To Believe” se hacen notar aquí. La secuencia de los dos últimos temas ocupa un espacio total de 3 ¾ minutos: ‘Vórtice-B’ brinda un espacio para el lucimiento del bajista González en la elaboración de un clima sombrío acentuado por un monólogo femenino, mientras que ‘Tectonics’ establece un idóneo epílogo para el disco a punta de fiereza cerebral expandida en inteligentes juegos rítmicos. ¡Qué epílogo tan enorme nos regala ‘Tectonices’!... Realmente se puede hacer mucho en un espacio de 2 ½ minutos.


Todo esto fue “Reset”, una labor de auténtico reseteo para la reformateada visión musical de ANTIHÉROE a través de su irrefrenable inquietud por sacar de sí nuevos horizontes para situarlos en el norte hacia el cual debe proyectarse cada nueva travesía musical. Nos ha tomado por sorpresa este disco tan robusto, vaya que sí, y solo podemos tener palabras de enorme agradecimiento melómano para con los Sres. Íscaro, González y Urbini.