Sunday, November 01, 2026

THE DEVIL’S STAIRCASE y el micelio matemático de la música progresiva contemporánea


 
HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.
 
Hay muy buenas nuevas desde los cuarteles del ensamble multinacional THE DEVIL’S STAIRCASE: se trata de la publicación de su segundo álbum, titulado “Mother Mycelium”, a inicios del pasado mes de octubre. La alineación de THE DEVIL’S STAIRCASE sigue operando con el cuarteto de Aaron Geller [guitarras eléctrica y acústica], Tim McCaskey [guitarras acústica y eléctrica], Luis Nasser [bajo y diseño sonoro] y Mattias Olsson [batería, percusión y mellotrón]. Por supuesto, recordamos al penúltimo en SONUS UMBRA y al último en ÄNGLAGÅRD, NECROMONKEY, KAUKASUS, PIXIE NINJA, etc. El grupo recibió las ocasionales colaboraciones de Pablo García Valenzuela (sintetizadores y diseño sonoro), Jamison Smeltz (saxofón) y Sarmen Almond (canto). El material aquí contenido fue grabado en diversas localidades como Chicago, Estocolmo Ciudad de México. Al igual que su disco homónimo del año 2020, éste es un álbum conceptual enfocado en la ciencia contemporánea. La primera de las dos suites de 
“Mother Mycelium” está inspirada en la ilusión del conocimiento humano (la relatividad de Einstein, los agujeros negros y la dilatación del tiempo), la segunda, en la locura del parásito humano (los ecosistemas y los complejos patrones de crecimiento micelial). Dicho sea de paso, la definición habitual de micelio es el cuerpo vegetativo de los hongos que se muestra como una masa de filamentos microscópicos en forma de hilo que crecen bajo tierra, en la madera o dentro de diversos sustratos. Bueno, revisemos ahora los detalles estrictamente musicales del disco protagonista de hoy.
 
Lo que abre el repertorio de “Mother Mycelium” es la ambiciosa secuencia de ‘Gravitation Pt. 3 (Clockwork Echo)’, ‘Gravitation Pt. 4 (Chronal Abyss)’ y ‘Gravitation Pt. 5 (Polchinski’s Nightmare)’. La Parte 3 se sustenta notoriamente sobre una persistente base armónica de ribetes Crimsonianos. Mientras se van añadiendo y reforzando los aditamentos de las múltiples guitarras y sintetizadores, el esquema sonoro en curso alberga vibraciones psicodélicas de tendencia space-rockera, lo cual gravita en favor de la elevación de una musculatura arquitectónica. Hay una furia refrescante que exuda un sentido disciplinado de las texturas y el swing. El crescendo se amplía vorazmente durante el último tercio, siendo así que la variación armónica empuja al entramado integral hacia un clímax refinadamente aguerrido. La Parte 4 comienza con una ambientación semi-bucólica donde la guía de las guitarras acústicas traza un lirismo delicado que, a su manera, también da indicios de fuerza de carácter. Alrededor de la frontera del cuarto minuto, el armazón de batería y percusiones agita las cosas con mesurado vigor para que la reinante gracilidad adquiera un oportuno toque de densidad en medio del patente predominio del enfoque jazz-progresivo. El epílogo regresa al lirismo cristalino y cierra el círculo con un aura alegre, la misma que halla una sugerente continuidad en las flotantes capas lisérgicas con las que se inicia la Parte 3. Una vez instalado su centro temático, el ensamble nos regala otro inspirado ejercicio de exquisitas agitaciones progresivas sazonadas con elementos de jazz-fusion. Los fraseos de la guitarra eléctrica evocan un fulgor primaveral mientras las sofisticadas líneas del bajo llenan espacios con rotunda prestancia, asumiendo un rol protagónico en varias instancias. Todo fluye con total naturalidad sobre la base provista por una versátilmente compleja ingeniería rítmica. El entramado sonoro integral se emparenta con los paradigmas de GORDIAN KNOT y HERD OF INSTINCT. La coda de mellotrón evoca la mirada sedentaria hacia una oscuridad arcana e inerte.
 
‘Las Sirenas De Valparaíso’ (así, en español) exhibe una estructura de dos partes primordiales. La primera parte se asienta bajo una parsimoniosa ambientación psicodélica que poco a poco va adquiriendo un fulgor envolvente bajo la creciente autoridad de la guitarra eléctrica. El calculadamente reposado swing y los ornamentos sintetizados, siendo estos últimos los que anuncian el futuro arribo de una segunda parte donde las cosas se sueltan con extrovertida prestancia. La sección final retoma el groove inicial con una dosis mayor de nervio rockero... y un canto de sirena. La pieza homónima es la encargada de cerrar el álbum y realmente lo hace a lo grande. ‘Mother Mycelium’. El prólogo acústico anticipa un armazón grupal emparentado con el tenor predominante de la pieza precedente, pero esta vez hay un enfoque más luminoso en los matices sónicos que se van elaborando. Algunos pasajes animados entran a tallar para insertar contundentes recursos de variedad musical. Los solos de las guitarras acústicas y eléctricas surgen en momentos estratégicos para realzar motivos específicos. El aterrizaje en un epílogo ceremonioso revela un aura crepuscular con sutiles matices cósmicos. Todo esto fue lo que se gestó en “Mother Mycelium” desde la fábrica de hacer excelente música progresiva de THE DEVIL’S STAIRCASE. Las dosis de garra y elegancia que brotan de cada una de estas composiciones un ejemplo de lo mejor que se ha venido haciendo en la producción de rock artístico de este año 2026. ¡¡Totalmente recomendable!!
 
 
Muestras de “Mother Mycelium”.-
Gravitation Pt. 5 (Polchinski’s Nightmare): 
https://thedevilsstaircase.bandcamp.com/track/gravitation-pt-5-polchinskis-nightmare-2

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