Monday, May 21, 2018

Cuentos y sueños desde la ciudadela jazz-progresiva de MARK WINGFIELD



HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos complace enormemente presentar el nuevo trabajo fonográfico de MARK WINGFIELD, titulado “Tales From The Dreaming City”: publicado a mediados de mayo último en la página de Bandcamp del maestro inglés, el sello MoonJune Records se estará encargando de su producción física en el transcurso de junio. WINGIFIELD, siempre a cargo de las guitarras y la creación de efectos, está acompañado por la dupla rítmica de Yaron Stavi [bajo sin trastes] y Asaf Sirkis [batería], con ocasionales intervenciones del teclista Dominique Vantomme. Todas las composiciones han corido a cargo de WINGFIELD con la excepción de lséptimo tema, que provino de una labor de composición espontánea en tiempo real del maestro inglés y sus dos compañeros de la dupla rítmica. Las sesiones de grabación en las que se registró el material ahora recogido en “Tales From The Dreaming City” datan de febrero del 2016... ¡hace ya más de dos años! El lugar de este evento que tomó los días 19 y 20 de aquel febrero fue en La Casa Murada, el estudio de grabación ubicado en la localidad tarragonesa de Banyeres del Penedés: allí también tuvieron lugar otras sesiones de grabación para el cuarteto WINGFIELD REUTER STAVIS SIRKIS y WINGFIELD REUTER SIRKIS. El ulterior proceso de mezcla y masterización fue realizado por el propio WINGFIELD en el Heron Island Studio (Cambridgeshire). Bueno, vayamos ahora a los detalles de este hermoso disco que tenemos en nuestras manos.    


‘The Fifth Window’ abre “Tales From The Dreaming City” con un ejercicio de elegante delirio encaperuzado bajo un manto de nerviosa nostalgia. Si en simultáneo se exorciza al fantasma de ALLAN HOLDSWORTH y se recicla el legado de RAY RUSSELL, añadiéndose el propio paradigma de WINGFIELD en su dimensión más aguerridamente progresiva, entonces justamente eso es lo que se logra en esta cautivadora y punzante pieza de entrada. Una ventana que se abrió impetuosamente por el empuje de un ramalazo de viento de inicios de primavera. Los siguientes 13 ¼ del álbum están ocupados por la dupla de ‘I Wonder How Many Miles I’ve Fallen’ y ‘The Way To Hemingford Grey’, dos piezas cruciales que permitirán al ensamble tantear y construir renovadores recursos de expresividad. ‘I Wonder How Many Miles I’ve Fallen’ se enfila hacia una dimensión más contemplativa del ideario musical del maestro británico, realzando una vez más la influencia de HOLDSWORTH pero con una actitud más patentemente ecléctica que nos transporta de un inicial viaje por mares del free jazz hasta senderos de la escuela fusionesca de los 70s: el momento del destaque del bajo sirve para elaborar un oportuno momento de relax antes de que WINGFIELD nos brinde uno de sus solos más electrizantes de todo el disco. Por su parte, ‘The Way To Hemingford Grey’ elabora un paisaje sonoro signado por vibraciones otoñales desde las que se potencia la faceta contemplativa de la pieza precedente hasta convertirla en una expresión de melancolía, aunque lejos de la languidez que ello supone muchas veces: aquí el ensimismamiento ostenta su propia modalidad de nervio. Los momentos para los respectivos solos de Stavi y Vantomme añaden color adicional al asunto con la sobriedad exigida en este caso particular. 

‘Sunlight Cafe’, pieza que casi llega a los seis minutos completos de duración, se caracteriza por darle un nuevo giro a los aires de espiritualidad contemplativa que se han venido afianzando en la secuencia de las piezas precedentes; este nuevo giro se sostiene sobre la estrategia de invertir un mayor punche tanto en los guitarreos como en la labor de la batería, aunque siempre cuidándose de que el asunto se traduzca en un recurso de fiereza. No es fiereza sino un aumento del fulgor a través de la niebla vespertina lo que se refleja en la ingeniería melódica y la atmósfera general de ‘Sunlight Cafe’. En muchos sentidos, se puede decir que en la secuencia de los ítems #3 y #4 se encauzan los canales estilísticos por los cuales viajarán los músicos partícipes hasta el final del disco. ‘Looking Back At The Amber Lit House’ se centra inicialmente en remodelar las tersas y cristalinas atmósferas contemplativas de la pieza #3 para explotar más sesudamente los matices más etéreos de las mismas. El solo de sintetizador que emerge en algún momento ayuda mucho al respecto. Un poco más adelante, la ingeniería del groove reinante adquiere un tenor más ágil mientras los fraseos de la guitarra se tornan un poco más resueltos y vivaces; mientras tanto, la batería también tiene un impactante momento de protagonismo en el transcurso de un breve reposo del desarrollo temático. De hecho, aquí hallamos otras de las máximas expresiones del sensible virtuosismo de WINGFIELD. ‘This Place Up Against The Sky’ comienza moviéndose en aguas de expresividad extrovertida con un mágico aire de distinción, pasando un poco después a un paraje de talante constreñido donde la combinación de un groove en clave free-jazz y un realce de lo ambiental en los aportes de la guitarra y el bajo permite la gestación de un encuadre sonoro inquietante. Algo así como unos WEATHER REPORT alimentados con proteínas Crimsonianas. Cuando la actitud arquitectónica vuelve a imponerse, el ensamble se recrea en una ambientación sobria y sosegada donde no falta el colorido saltarín. El séptimo tema del disco se titula ‘At A Small Hour Of The Night’ y es el más extenso del mismo con sus 8 minutos de duración. Muy acorde con el título, la pieza exuda aires de nocturnidad por cada uno de sus poros sonoros. Mientras tanto, ‘A Wind Blows Down Turnpike Lane’ ostenta una vitalidad fulgurosa a través del compás lento el grupo escogió para el desarrollo del swing consistente y sus correspondientes carencias; en algún efímero pasaje estratégico aumenta la intensidad rítmica para que así se abra un contraste frente a los flotantes juegos de densas abstracciones con los que habrá de concluir la pieza. 

‘Ten Mile Bank’ tiene la misión de brindarnos una estrategia de compacto espesor a través de su patente lirismo: una vez más, hay un momento de lucimiento para el bajo que supone un reposo transitorio en medio del reforzamiento del motif central. La mezcla de magia y ceremoniosidad conforman el denominador común de ambas piezas, las cuales también coinciden en establecer una síntesis de los recursos dominantes en la serie que va del tema #2 al #5. Otro solo de Vantomme, otro recurso de elegante contraste entre lo cósmico y lo fulguroso. ‘The Green-Faced Timekeepers’ es la pieza encargada de darle el broche de oro al repertorio y lo hace enfatizando los recursos más propiamente líricos del ideario musical expuesto en el disco por vía de un relativamente sencillo motif. Es interesante notar la exuberancia que emplea Sirkis para la ingeniería rítmica y las imparablemente agudas sutilezas que WINGFIELD emplea para focalizar las virtuosas líneas de sus solos. Con un solo de batería y un extravagante cántico festivo concluye la pieza. Como balance final, solo nos queda estar con la boca abierta por el modo en que MARK WINGFIELD nos sigue sorprendiendo con cada nueva obra donde es partícipe, ya sea como solista o como integrante de una asociación con otros ilustres colegas del oficio musical. Este testimonio de integral amalgama de belleza, magia y densidad que es “Tales From The Dreaming City” funciona cabalmente como evidencia contundente de que este maestro inglés siempre da en el clavo mientras sigue evolucionando bajo sus propios parámetros. Siendo un disco repleto de cúlmenes de creatividad jazz-progresiva, ¡está recomendado el 300%!


Muestras de “Tales From The Dreaming City”.-
The Fifth Window: https://markwingfield-moonjune.bandcamp.com/track/the-fifth-window
Looking Back At The Amber Lit House: https://markwingfield-moonjune.bandcamp.com/track/looking-back-at-the-amber-lit-house
A Wind Blows Down Turnpike Lanehttps://markwingfield-moonjune.bandcamp.com/track/a-wind-blows-down-turnpike-lane

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